miércoles, 14 de noviembre de 2018

LAS AVENTURAS DE TINTÍN: EL SECRETO DEL UNICORNIO (2011)

INTRO. Como ya he comentado por aquí en alguna ocasión, no soy precisamente fan del Sr. Spielberg. Tampoco me considero un hater, ojo (y aunque así a alguien resulte). Es más, considero al King Midas de marras el más grande de la historia del cine toda en un lance muy concreto: secuenciando acción. Los Indianas (los tres primeros, vaya), Tiburón o, en menor medida, cosas más avezadas a un ritmo desenfrenado del tipo "Atrápame si puedes", la propia e inicial "El diablo sobre ruedas" (aunque sea un amazing stories "estirado"), o incluso la por muchos apestada "1941", son -o así lo considero- "mi Spielberg" (y aunque aún en dichos registros me la cague a veces, y aquí no me extiendo para no liarla más de la cuenta). Lo demás oscila entre un "no me interesa" o, abiertamente, un "dios mio, qué manera de tirar la pasta"... No soporto esa manera de dramatizar suya, a base de "unidades de información", donde se te lleva de la mano como a un borrego y se te subrayan las emociones a cada paso (todo muy bien envuelto en los aspectos técnicos y con la genialidad de turno de Williams en primer término, cómo no). Pero su inercia natural por la aventura , donde sí me lo creo y me luce, me parece del todo irreprochable en varios films. Y, finalmente y sin duda, el film de hoy, el que debiera haber sido realmente ese "Indi 4" (y no lo que fue), encaja de pleno en los mentados parámetros.

SINOPSIS PRESTADA. Tintín, un joven periodista dotado de una curiosidad insaciable, y su leal perro Milú descubren que la maqueta de un barco contiene un enigmático y secular secreto que deben investigar. A partir de ese momento, Tintín se verá acosado por Ivan Ivanovitch Sakharine, un diabólico villano que cree que el joven ha robado un valioso tesoro vinculado a un cruel pirata llamado Rackham el Rojo. Pero, con la ayuda de Milú, del cascarrabias capitán Haddock y de los torpes detectives Hernández y Fernández, viajará por medio mundo, sirviéndose de su proverbial astucia para burlar a sus perseguidores y encontrar antes que ellos El Unicornio, un navío hundido que puede proporcionar la clave de una fabulosa fortuna y de una antigua maldición. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Sólo por la belleza plástica de las imágenes cabría dar por recomendada la película. Pero es que, además (y además del genial concurso del de siempre en la partitura), el cariño por los personajes, los lugares, las historias... Todo lo que concita el "universo Tintín", en resumen,  queda reflejado de una manera que puede revertir en puras lágrimas para el seguidor del cómic. Tal cual. Sumando ahora que, para el no tan fan (o no tan conocedor del original), su único "problema" es enfrentarse a una película de aventuras que no deja de ser un cañón en momento alguno. Magnífico Spielberg y su ritmo de pautas para la aventura, haciendo lo que (para algunos) tendría que hacer -o intentar hacer, al menos- siempre. Y sí, si se coincide con la visión del asunto que aquí se tiene, los Hdez. Y Fdez. siguen siendo tan inexcusablemente tontos como de costumbre (lo que menos me gustó siempre de la obra de Hergé), pero todo se compensa con un Haddock (justo lo contrario que el paréntesis anterior) más que fiel al original y que rebosa carisma desde la primera aparición y casi, pareciera, sin siquiera intentarlo... De no entenderse así esto, pues nada: "¡ Bachi-buzuk !", "¡ Iconoclasta !" (etc).

EN CONTRA. Que formando, como lo hace (y además con Jackson de por medio, cuya opinión me reservo para otra ocasión), parte de una saga alguien se despiste y se lo pierda como el magnífico film -de animación y en general- que és por si mismo y de manera autoconclusiva.

CONCLUSIÓN. De muy lejos venía la querencia del cineasta por la icónica obra de Hergé. Y se nota. La panoplia completa y lograda al final (y empezando por esos títulos de crédito que son, directamente, un regalo impagable para los conocedores de la tan famosa colección de cómics) es de traca. Por si fuera poco, Spielberg se atreve con este tipo de animación real en 3D que, hasta entonces, no había funcionado todo lo bien que debiera y la jugada le sale, ni qué decir, de narices y más (muchas gentes, mucha pasta... si se pone, se pone, que eso supongo sería el reverso positivo de hacer de la macroproducción bandera). Para terminar y dar mayor sentido al título de epígrafe: film muy, endiabladamente en realidad, entretenido (y muy para bien, que no medie lectura más allá en ningún caso) que se recomienda sin reservas y como una contundente cima en el cine de aventuras que sin duda és.

GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10

martes, 13 de noviembre de 2018

EL SALARIO DEL MIEDO (1953)

INTRO. Seguramente el dato que, de manera más recurrente, suele asociarse al film de hoy es lo de que junto a "Las diabólicas" conforma el "díptico sagrado" del realizador francés Henri-Georges Clouzot. Como bien pocas cosas dejan de ser debatibles en la vida, conviene precisar que el limitar la obra del cineasta a estas dos históricas referencias es pecar un tanto de somero... O hasta de "ninguneador", si me apuran. Clouzot, con esa "La verdad" como mascarón de proa y la mismísima Bardot a bordo, tiene otros pocos largometrajes (es una filmografía relativamente exigua, en definitiva) muy dignos de perdurar también en la memoria... Pero con todo, sí (se coincide y qué narices), "El salario del miedo"  resulta a la postre algo muy especial y que se eleva por encima de demasiadas cosas... Empezando por el otro film que se suele destacar, y por aquello de que pocas veces se filmó la tensión creciente de forma tan magistral en el medio. Tal cual.

SINOPSIS PRESTADA. La tensión entre cuatro trabajadores de una compañía petrolífera estallará durante un peligroso viaje durante el cual transportan nitroglicerina. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. No sólo Montand, aunque cuadre ese protagonista para la posteridad en el que perfectamente podría ser el papel de su longeva carrera, los cuatro actores principales (y que rezan en la imagen de acompañamiento del texto) están abusivamente enormes en el film. Lo adelantada en modos que resulta, más en comparación al cine estándar del Hollywood de la época (que era el de mayor difusión y marcaba la pauta, se quiera admitir o no), tampoco debiera quedar atrás a la hora de destacar bondades. Por lo demás y no alargar en exceso (la estructura narrativa cojonuda, el metraje medido de narices, etc y que nos estaríamos demasiado rato, me temo), creo que no hay mejor recomendación que el llamamiento a rendirse todos ante esta inolvidable oda a la "tensión creciente" que antes comentaba y que Clouzot supo plasmar en imágenes (desde un guión de hierro a costa de la novela de Georges Arnaud, ya puestos) con una maestría tan plena como contundente. De esas películas, en definitiva, cuya recomendación no se limita únicamente a un "hay que verla", no.  Debe, merece ser revisitada perentoriamente y con cierta cadencia. 

EN CONTRA. Hombre, vale que hay que plasmar lo desesperado de la premisa de arranque que detona la trama para con sus roles principales... O que, por supuesto, el lugar y los tiempos pueden compadecerse con los distintos comportamientos (que también). Pero, honestamente me parece, el personaje de Véra Clouzot (esposa del director) va más allá de lo asilvestrado para incurrir incluso, y aunque ocasionalmente sea, en un caso de misoginia algo pelín forzado (todo un monumento a la estulticia y la simpleza sin ambages lo que el amigo Clouzot le dibuja a su señora, único papel femenino del folletín para un inri aún mayor)... Consciente -o no- de ello, siempre me resulta algo sospechoso que el siguiente film del cineasta sea precisamente "Las diabólicas", donde son  los personajes femeninos los que llevan de forma tan y tan denodada el peso de la trama. Eso, y que no se encaje el abrupto final del film, cabe puntualizar también... Que a mi, particularmente, me parece perfecto. Sin más (además, por si acaso, recuerdo que soy de los que piensan que un final regulero no tiene porque estropear necesariamente una buena película, de la misma forma que un buen final no me deja de señalar un film regulero en su conjunto cuando así me lo parece).

CONCLUSIÓN. Memorable y muy -MUY- "influenciador" clásico que ningún amante del cine debiera saltarse a la ligera.  

GUZZTÓMETRO: 9 / 10

viernes, 9 de noviembre de 2018

J MASCIS - "Elastic days" (2018)

Creo que lo primero que hay que hacer es recordar lo buen disco que es "Tied to a star" del 2014, el ahora penúltimo de J Mascis en solitario. Un disco de notable, digno de todas las loas y alabanzas que se pueda cruzar quien sea por ahí (y que se cruzará a poco lo indague). Y el motivo de ello es que tras ya las primeras, y muy irremediablemente convulsivas, escuchas a este rutilante "Elastic days", sumándolo a que venía de una excelencia -sin pero a caber- como fue "Several shades of why", se intuye fácil que de cara al oyente simpatizante pero casual con la "causa mascistera" aquél magnífico elepé de hace cuatro años corre serio riesgo de caer, si bien no en el olvido, sí en un relativismo y/o cierto ninguneo que en modo alguno merece.

Explicado ello, conviene reparar por enésima en lo entrañablemente cabezón que és este tipo. Si bien "several" gana a "tied" por simple y puro tracklist, cabe aplaudir especialmente del segundo su afán por tratar de mostrar una mayor variedad de paisajes y texturas, siempre dentro de los modos esperados para ésta otra versión del músico (mucho más relajada y alejada de su acostumbrada muralla de marshals y fuzzeos a discreción). Siguiendo desde ahí, resulta que aún a pesar de tener en "Elastic days" una colección de canciones notoriamente superior en calidad media a lo inmediatamente anterior (que esto es así y se deja dicho desde ya), no se ceja en absoluto con ese empeño de seguir buscando nuevas fórmulas magistrales para esta deliciosa partida con naipes marcados contra si mismo que resulta su carrera en solitario desde el álbum de la tortuga del 2011. Puede que, en efecto y también, sean al fin estos días elásticos el paso primordial para que sus fans alcancemos el stendhal definitivo y mortal sin solución, el día que Jay cuadre un disco entero de "thumbs" y "alones" (cuando ello ocurra, ya les adelanto, para algunos se nos acaba el rock, echan la persiana y se cierra por dentro para siempre). Pero no nos adelantemos... Además eso, conviene señalar también,  es como esperar que un mapache ponga un huevo (por su reverso de advenimiento ya de lo simple y llanamente milagroso). 


Fuere como sea, el nuevo "disco hippie de Mascis" vuelve a la carga con ese descomunal y punzante uso de la eléctrica a traición, que se ha pasado de contrabando antes de entrar en la comuna y que resulta seña de identidad ya innegociable a estas alturas de cuento. Vayamos ya, y a modo sucinto ejemplo de ello,  con los cuatro adelantos conocidos (y más que fácilmente ubicables en las webs) de la docena de canciones que integran el álbum... Dos bastante buenas ("everything she said" y -un algo por encima- la homónima del disco) y dos buenísimas ("web so dense" y "see you at the movies"). Y en todas ellas, con sus diferencias a cuestas, se tira en mayor o menor grado del recurso descrito a principio de párrafo... Y, estaríamos buenos, fantástico ello es como decir nada, por lo menos en este espacio.  Aunque, por supuesto y con las oportunas disculpas por la obviedad, lo mejor aquí llegados es que todavía quedan dos tercios de disco por descubrir. Otras ocho canciones, si así lo prefieren... De las cuales un par ("sky is all we had" y "give it off") no me bajan, ni en la más cicatera de las lecturas, del primer grupo de las "bastante buenas" (de hecho, al sumarse a "elastic days" -the song- dejan entre las tres a la tonada de despedida destacada con la letra escarlata de canción menos buena de la colección... y siendo una buena canción, se reitera, pero tan megaburraico es aquí el nivel medio exhibido). La media docena restante... Bueno, póngamos que ahí está, al sumarse todas ellas a la dupla de arranque de artefacto ya mentadas, lo que hace de "Elastic days" un muy serio acreedor a lograr lo que su antecesor no pudo bajo la enorme e intimidatoria sombra del caparazón de la tortuga de Ende: generar debate sobre si estamos (o no) ante un posible mejor trabajo jamás firmado como "J Mascis", sin añadidos de ningún tipo, desde su portada. Tal cual.


Y nadie se engañe. No estamos ante añagaza alguna,  a fin de vender la moto, por parte de los fans más feroces de la jurásica banda madre, dado el tan evidente incremento voltaico  (aquí el uso de la eléctrica está  mucho -muchísimo- más presente que en "several" o "star"... pero si hasta hay solos, y no pocos). Las canciones son las que reinan. Simple y llanamente, el tracklist vuelve a tener un muy apreciable montón de estaciones que deslumbran durante el trayecto. Encarando el tema, "movies" y "web" son dos canciones enormes, qué duda cabe... Y sin embargo no superan ésta "I went dust", a dos voces, tan bucólica y reposada al principio como inesperadamente vivaracha en su conclusión (y sí, ha sacado la jazzmaster a pasear el muy bandarra, para que a todos los dinofans se nos haga el culo gaseosa cuanto antes). Tampoco superan el acostumbrado, aquí irresistible, juego "mascistero" del falsete de quita y pon de "picking out the seeds"... con esa melodía estirada al final con más electricidad de fondo. Ni de coña, vaya. Aunque para melodía la de "drop me", por supuesto. Que es como "everything she said" pero en cum laude doble y con ese momento de vello erizado entre el 2'15 y el 2'45 que vence a todo. También me rindo, y gustoso de ello, con la majestuosidad sincopada de "cut stranger" (otra predilecta imediata, sin duda, que no deja margen a otra cosa). Cerramos ya el tenderete, al fin, con ésta "wanted you around" que llevo catorce veces seguidas escuchando y no veo como parar (se me ha metido la guitarrita y no hay nada que hacer... y cómo retoma más grave cantando hacia el final, no se puede tener más clase... y con la pinta qué tiene) y, por supuestísimo, con la favoritísima que és "sometimes" y su acelerón intermedio de locura por montera... Y aunque sea directamente hacer trampas, que eso es un medio tiempo de Dinosaur Jr apenas encubierto (si alguien tiene dudas al respective que pase sin llamar por el despacho de los fenderazos de despedida).

Enésima virguería pues, siempre necesaria y más que bienvenida, por parte del músico que más emociona (más allá de la encarnación que elija para la ocasión) en esta casa y lográndolo como siempre, cuando no media sonido alguno,  desde esa tan engañosa y perenne falta de la misma y propia emoción que le caracteriza... A modo remate final y como me gusta recordar a veces, desde aquella entrevista noventera de Ignacio Julià a Mascis en el Ruta 66: "para que molestarse en decir nada cuando puedes expresar lo inexpresable pulsando seis putas cuerdas". Así lo dejó escrito el Sr. Julià entonces y aún hoy sigo sin encontrar cómo narices se puede definir mejor a este músico. De cabeza tod@s a por los "Elastic days".

jueves, 8 de noviembre de 2018

LA FORMA DEL AGUA (2017)

INTRO. La tan multipremiada, famosa y harto celebrada película de Guillermo del Toro del pasado 2017, si... Estamos ante un film que ante todo, y bien cierto ello, tiene un envoltorio maravilloso para triunfar por todo lo alto: gran ambientación, buenas interpretaciones con secundarios de nivel, tremenda soundtrack de Alexandre Desplat, trama bastante original... La pena, al menos en esta casa y eso también, es que sea un rollo patatero almibarado hasta la extenuación y más allá

SINOPSIS PRESTADA. En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos aparentemente alejados. La vida de la solitaria Elisa (Sally Hawkins), que trabaja como limpiadora en el laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido.

A FAVOR. Lo que ya he puesto de bueno en la "intro" , añadiendo para la ocasión únicamente que (y no me cabe duda) con los años aumentará todavía más su impagable invitación a "la siesta perfecta" que me resulta. ¿Qué queda del muchacho aquél  de "Cronos", Guillermo?...

EN CONTRA. Es tan "bonita de mirar" -y escuchar- como abiertamente chorras me resulta en cualquier otro aspecto. ¿Se requiere "suspensión de incredulidad" a manguera abierta?, vale no hay problema... ¿Tengo que pasar por alto todos los pasajes/giros absurdos e inexplicables de la trama?, mmm, bueno va... ¿He de rendirme sin rechistar ante su sensibilidad y estética de cuento de hadas preciosista?, pfff, ok, por la ambientación y contextualización original, pero no me pidas ya más... ¿Claudicarás, ya por último, en su inagotable festival de melindrosidades sin fin que acaban por configurar éste tan emocionante castillo a lo melifluo más allá de lo meramente forzado y humanamente asumible?... pues mira no. Y un racimo de pollas, que añado. Hasta aquí podíamos llegar. Fuera del campo, a la puta calle...No te cateo por el prodigio técnico que puntualmente resultas pero expulsada por reiteración, ya del todo inexcusable, de faltas.

CONCLUSIÓN. Como ya la resumí en su día: "Amelie se folla a una anchoa". Una anchoa mutante, para más señas... y más vale que les guste (y mucho) o los vecinos le señalarán con el dedo, tapando los ojos de su prole y recriminándoles, voz en grito, ser el monstruo insensible que sin duda son. Que el film sea tan necesario como una pedrada en la cara es lo de menos aquí. Recomendable sólo para fans de Mr. Wonderful y Los Teletubbies en su vertiente mas hardcore.

GUZZTÓMETRO: 5 / 10

miércoles, 7 de noviembre de 2018

30 AÑOS DE "DAYDREAM NATION"

Recordaba el pasado mayo y en este lugar el 30 aniversario de la edición de "Bug" de los Dinosaur Jr, tercer disco de la banda favorita de todas aquí (como ya se ha explicado en numerosas ocasiones), presto a cumplirse en un octubre ya ahora superado. Sin embargo, no fue el único trigésimo aniversario ilustre alcanzado en dicho mes. De hecho, y aunque deba tragar un algo de bilis (no demasiada, que en definitiva estamos ante otra banda top en querencias personales), tampoco fue el trigésimo aniversario más ilustre o importante cometido en ese mes. De hecho también, puede que en dicho mes de aquél 1988 se editará el disco más importante de la historia toda del fenómeno, antes ilustre y hoy -o desde ya hace bastante en propiedad- casi completamente adulterado, conocido como "indie rock".

"Daydream nation" es un caso digno de estudio en la historia rockera. Uno de esos realmente contados ejemplos de álbum que es, a su vez, el pináculo de una banda que ha tenido que generarse su propia escena a codazos y patadas, a base de talento y fe desbordando desde cada paso. Habría que esperar a los Wilco del tercer disco para encontrarnos de nuevo con algo parecido. Con la diferencia, eso sí, que Sonic Youth lo hicieron a ciegas y sin red, obviando lo mucho más particular de su combativa propuesta, no sobre un colchón de pétalos de orquídea dispuesto (aunque más que merecidamente sea/fue) por una crítica especializada muy predispuesta. Y es que realmente, Sonic Youth, -como sólo la Velvet Underground a este nivel de excelencia antes o después de ellos-, persiguió (y encontró) siempre la belleza desde la suciedad. Huyendo de lo meramente contemplativo, de lo obvio...Pero continuar desde esto, está claro, sería huir a su vez hacía la veneración absoluta que en esta casa se les profesa desde ni se recuerda (y también a su vez a este texto podrían faltarle varios días para terminarse en el año en curso).

Tenemos, además y con éste álbum, la virtud impagable de estar ante algo que crece en directo, sin fin ni dirección aparente (ni maldita la falta), puro envelesamiento através de unos músicos extraordinarios en el momento que se reconocen a si mismos como únicos e investigando hasta dónde pueden llegar. Y quizá se podría argüir que todo lo editado por Sonic Youth desde la llegada del gigantesco Steve Shelley (para mi el mejor baterista de largo en la últimas tres décadas ya de paso en esto del rocanrol) hasta, al menos, su "Washing machine" de 1995 (una de las mejores secuencias de discos de la historia para quien suscribe, ya que estamos) parece apuntar y lo hace en dicha dirección. Pero, ay, la destilación en "Sister" y "Daydream nation", donde sus primigenias lecturas de lo salvaje y lo formal se dan de morros en el pasillo desde entonces y para siempre, es algo demasiado y definitivamente irrepetible. 


No vamos aburrir ahora con eso de la salida de la no wave para alcanzar ese noise rock que inventan, ni los tantos paralelismos ya apuntados con la Velvet, o las influencias mil que asentaron para un sindiós de gentes, etc... Pasando mucho de "wikipedias" como siempre, vaya (ahí -en las webs- están las cosas para quien lo quiera/necesite). Ya puestos, tampoco vamos a centrarnos en la música en si, el sacrosanto tracklist iluminado hasta el fin de los días por esa ya tan emblemática vela negra, y aún a pesar de los incontables rincones de grandeza en él ubicados. Estamos de aniversario, esto ha sido sólo mero y breve homenaje/recordatorio, o al menos lo pretende... a colación de uno de, fácilmente, los diez mejores discos dobles de estudio jamás editados por nadie. Y a qué más. Sólo dar las gracias por enésima a estos tan añorados GENIOS por manufacturar tamaño pedazo de historia del rock. Felices 30 desde la hipernación.

LA CIUDAD DESNUDA (1948)

INTRO. Ya hace mucho tiempo que repasamos en este lugar la maravillosa "Noche en la ciudad" del realizador Jules Dassin. Uno de los films de cabecera para quien suscribe y desde ese "género negro" que habitará, por siempre, en lo más alto de mis querencias desde género fílmico se me cruce. Encontrar una burrada, una obra tan excelsa como aquella en la filmografía de tan magnífico (como algo ninguneado pese a todo) realizador se antoja complicado. Y, sin embargo, el hacedor de "Rififi" (por mentar también, ni que sea de pasada, la tercera en discordia de sus consideradas "grandes" a nivel de reconocimiento crítico) se acercó mucho, muchísimo (hasta rozarle los faldones), con ésta ya heptagenárea "The Naked City" cuya vigencia y fuerza sigue funcionando ajena a tiempos y modas -y modos- en el medio al que pertenece. 

SINOPSIS PRESTADA. Una calurosa madrugada neoyorkina, la modelo Jean Baxter es asesinada a sangre fría. El teniente de homicidios Daniel Muldoon (Barry Fitzgerald) se hace cargo del caso con la ayuda de un joven y competente detective, Jimmy Halloran (Don Taylor). Mientras los policías tratan de desentrañar los motivos que condujeron a la muerte de la chica y de encontrar a su asesino, la vida cotidiana sigue como si tal cosa en el corazón de la populosa urbe.

A FAVOR. Ya no es sólo lo bien que están Barry Fitzgerald y Don Taylor en los principales roles (lo mismo que el resto del elenco), o el repasar jocosamente los currículums de algunos de los implicados en los créditos... "La ciudad desnuda" es una colección de fotografías en blanco y negro de pura exposición, lo mismo que (y sobretodo) un ejemplo perfecto de la importancia seminal, desde la estructura, de ese estamento algo etéreo (por lo tan diversamente sobado) que responde por "ritmo narrativo". Regodearnos ahora que ésta manera de plasmar en imágenes por parte de Dassin el guión ajeno que le cae en las manos (y que él convierte en sinfonía visual, con la cotidianeidad policial en la gran urbe y demás inclusive) dio lugar a una exitosa serie televisiva, o también, recrearnos en la retahíla de premios y reconocimentos alcanzados (que pocos no serían), sería perderse y de gratis en lo más que meramente circunstancial. Vean y repasen este cañón con pólvora vitalicia de film, pardiez. Que es lo que realmente importa.

EN CONTRA. Inserte la publicidad de su negocio aquí por un módico precio a convenir con la dirección de este espacio (y por aprovechar el epígrafe ni que sea).

CONCLUSIÓN. Tremendísimo vehículo de noir policial en el pináculo de la carrera del gran Jules Dassin que ningún amante del género, ni del medio a decir verdad, debiera perderse so pena tortura medieval. Obligatoria más que recomendable y sin más.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10


martes, 6 de noviembre de 2018

LA INVITACIÓN (2015)

INTRO. Seguro que recordáis aquella parábola ochentera en clave cómica del famoso film de Sir Alfredo "Extraños en un tren", protagonizada por Danny DeVito y Billy Crystal. En ella, éste segundo hacía el papel de un novelista venido a menos que se ganaba la vida impartiendo clases de narrativa y, en determinado momento, se nos explica que uno de los deberes que ha puesto a su alumnado es realizar un pequeño texto avezado al suspense... DeVito, uno de sus alumnos en definitiva y cómo no, le presenta una chapuza a la que el otro responde con un inolvidable: "El texto tiene tres hojas, dos personajes y uno de ellos muere en la primera hoja. Te aseguro que no me ha costado mucho adivinar quién era el asesino"... Bien, pues por aquello de la extrapolación y el birlibirloque ya saben lo que opino, a grandes rasgos, del film nos ocupa ahora.

SINOPSIS PRESTADA. Will y Eden perdieron a su hijo años atrás. La tragedia afectó su relación de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció de la noche a la mañana. Un día, Eden regresa a la ciudad; se ha vuelto a casar y en ella parece haber cambiado algo, convirtiéndola en una presencia inquietante e irreconocible incluso para Will

A FAVOR. Empieza con una pareja muy seria que va en coche a una reunión que parece que no les apetece mucho (lo que está muy bien, porque ya deja claro de entrada que además de serios son un poco gilipollas) y en estas atropellan a un coyote. El resto de la acción, que es toda la película, pasa en la misma casa. Y dicha casa es lo único claramente "a favor" aquí. Porque es muy bonita, las cosas como son.

EN CONTRA. Si esto ganó el premio principal en Sitges 2015, se constata al fin que la cosa está muy malamente. Que no tuvieran pasta para contratar a Hardy y cogieran al tipo éste hasta resulta entrañable según como (es un puto clon), no lo negaré. Yendo más allá, el rollo intensito que aquí se gasta (a medio camino de lo forzado porque sí y lo sobreafectado porque también), tanto desde el desarrollo como desde las mismas interpretaciones, alcanza lo directamente irrisorio y sin poderse evitar. Y, de verdad se lo prometo, a la postre me da igual lo tristemente previsible que és, aún sin añadir ese final supuestamente super epatante (que te megamueres, claro) donde, básicamente, uno encuentra una oportunidad fantástica para poner un gift de esos de Blancanieves diciendo lo de: "Espera un momento... No me importa"... Pero es que me resulta todo tan barato, tan telefilme de tres al cuarto... Siendo honesto, lo único que me podía mejorar un algo éste film de niños ricos traumatizados era la visita al final de Mike Myers, puñal en ristre y ganas de echar la tarde. Como ello no ocurre, pues con su pan se lo coman. Psicodrama para milenials impresionables y gentes con niveles de exigencia bajos tirando a nulos, en general. Y con perdón todo ello por si alguien se ofende y tal, faltaría.

CONCLUSIÓN. Hay veces en que a uno no le gusta la película (o lo que toque) que acaba de visualizar pero, a no ser que nos refugiemos en la negatividad más cerril, cabe o conviene admitir los logros, y por puntuales sean, que la misma nos presente... Es lo correcto, lo sano. O debiera. A veces será la música, otra la fotografía, quizás alguna interpretación concreta o, por qué no, hasta determinado lance argumental que (siempre en cuentas propias) no se ha sabido consumar como procede (considerable etcétera). Dejar de observar ello, más en estos tiempos de radicalidad extrema y maniqueísmo exacerbado espoleado por redes y medios desbordados, logra que los grises desaparezcan, que todo sea 0 o todo sea 10... Y eso, si se pretende alcanzar cierto grado de análisis más o menos justo (que lo de la seriedad es tan subjetivo en definitiva), es lo que a todas luces no tendría que ser nunca. Aclarado ello, que es primordial quieras que no, esta película es un auténtico truño de tres pares de cojones. Y fin.

GUZZTÓMETRO: 3 / 10