jueves, 26 de mayo de 2016

ABOUT... ELVIS COSTELLO

Pues mire usté, toca hoy el "about" de mi músico de "isla desierta". Desde ni me acuerdo y tal cual de burra y flagrante es la cosa. Desde ahí, le puedo poner todo el azúcar y sal que quiera, darle vueltas y meneos al tema un par de ciclos lunares o, por qué no, liarme a repartir asteriscos (a posteriori) en el texto con puñetillas mil, etc... Pero, caray, al final volveré siempre una y otra vez a la primera frase. Esto es así y ni se quiere ni se puede evitar. ¿Y por qué Costello?. A veces, muy de vez en cuando, trato de sintetizar la razón, el motivo de tan tajante e imbatible devoción. Y más con un músico éste que, para más narices, puede alejarse tanto y tantísimo a veces de mi inercia natural en las querencias personales . Ejemplo: mi banda predilecta por goleada irremontable en el último trío de décadas son Dinosaur Jr (nuevo disco en agosto y espero se lo agencie todo dios que su felicidad rockera está en juego) y, ni qué decir, MacManus tiene poco tirando a nada que ver con ello...  o a no ser que practiquemos un enfermizamente asertivo ejercicio de curvas hasta que se encuentren de forma inesperada y bajo el inconmesurable contexto/crisol de la historia rocanrolera toda ella (que, y como casi siempre, seguro aparece el cabrón de Dylan haciendo de, insospechado a priori, gancho del todo en algún momento... Dylan-Byrds-Lowe-Costello y/o Dylan-Young-Hüsker Dü-Dinosaur Jr... y ahí lo tienen más o menos).


También es verdad que, y también a veces, me invade la mosca cojonera del pensar algo en la dirección de: "y no será que me he acomodado en mis gustos con los años y como éste tío tiene un bagaje y variedad de palos que -básicamente- mola la de dios, amén de tener el consenso casi total de la parroquia rockera-añeja más exigente, pues mira, en resumen y por pura vanidad y tal... ya me está bien quedarme con el gafotas de marras como super-mega ídolo total del tinglao este de las guitarritas"... Bueno, -para no alargar más de lo que todo apunta se alargará esto-, eso se me acaba al escucharle ni que sea coger aire al puñetero y, por ende, lo descarto desde ya. 


Por supuesto, lo lógico de reconocer que ni es el mejor ni el más importante. Uno de los grandes si, y ya desde hace un tiempo que está más que claro (al contemplar su obra, a día presente, me resulta indebatible que ha vapuleado sin compasión a todos sus compañeros de promoción uno/s tras otro/s a excepción de Waits -que es "el otro" que puede sentarse en la mesa de los más grandes siendo más o menos posterior a ellos en cronologías, sin duda, aunque puestos a limar del todo y en propiedad empezó unos pocos de años antes-). Para mi a la mejor voz que existirá jamás en el rock, el soul, la polka o la ciberchatunga la mataron a tiros en un hotelucho de mala muerte por allá el 64 (la capacidad de transmitir emociones de "su souledad" Cooke és y será inalcanzable por nadie para mi y fin -mi Elvis Presley, vaya-); no puedo encontrar a nadie que me haya hecho tanta compañía en las escuchas domésticas como Reed y esto también es tal cual; desde ya hace algunos años tengo en el sinpar señor Randy Newman a mi superhéroe definitivo en lo que a songwritters pertoca... y no acabaríamos: la clase de historia en sesión continua de Zimmerman que todo hace y todo lo puede, la emoción electrificada hasta el puro llanto de Neil,  la adictiva y tan preciosa tristeza de los Drake o Elliott (si si, a ese nivel lo tengo), los mejores fuegos artificiales nunca vistos en este rincón de la realidad conocida por parte del aún llorándose Bowie, los veintisiete arpegios por verso en la voz que te casca Joni,  o el sentimiento que el gran Otis podía hacer aflorar desde cualquier composición, faltaría pluses... lo dicho, que no acabaríamos, porque la lista de los que servidor considera "los grandes" es demasiado complicado de acabar de perfilar plenamente y a colación, fijarse, tan siquiera he mentado a banda alguna (con los que firman solateras ya me ha sobrado para el desfile de tótems)... Y, volvamos ahora, ¿por qué -entonces- Costello?. La explicación que hoy por hoy más me convence y agrada en siguientes párrafos.

En lo formal, Costello tiene un registro de esos más o menos rasgados y/o canallas que me llevan siempre de huertos (Mike Scott y Westerberg son dos de mis cantantes favoritos como rápidos ejemplos recurrentes) teniendo además la capacidad -el muy cabrón- de desdoblarlo en algo que de tan dulce salpica mermeladas (Brian Wilson y Macca son dos de mis...). Pero yendo más allá de eso, -su impagable pericia como cantante e intérprete lo vamos a dejar en la carpeta de "obvios" en esta ocasión-, se me ocurre una razón que, al final, es la última de todas: Costello me parece el cantante más clara y netamente "humano" que existe. Y de ahí, o eso creo, mi debilidad tan sentía... Detesto, odio incluso a veces con toda la mezquindad que integra, a los "udoses", "bon chonis" y "colplais" de este mundo... Músicos que considero como algo simple y llanamente falsarios y -sobretodo- "expositivos" sin más (con su emoción tan grotescamente fingida y con su armazón de mentira... espoleados siempre por la ambición sin límite por ser lo más de lo más y punto -Bono se toca seguro cuando se ve en sus karaokes en directo, si, esos donde como un 75% de lo que se oye no lo hace la banda en ese "directo" por el que se ha pagado una buena lana, el pedazo mierdas-). Y luego esta lo de "las poses", claro... Gentes, sobretodo en el último cuarto siglo con el desborde ya total en los medios  audiovisuales, que se han hecho nombre, y hasta casi leyenda, gracias a los media de tendencias y abrazando "sonidos" y/o "aspectos" pero de los que todavía se esperan -básicamente-  "canciones" y -especialmente- "discos". A Costello lo segundo le pilló ya demasiado curtido y, directamente, resulta justo lo contrario a lo primero...  Costello es el cantante de la rabia, los celos, la ira, el reproche, lo enfermizo y, a la postre, de esa "humanidad" que antes mencionaba. Con los años el cinismo y la ironía fue sustituyendo a sus más beligerantes hermanas pequeñas de los inicios (su primera casi inalcanzable primera década de singladura) y hasta se permite ya de un buen tiempo a esta parte algunas cándidas merendolas silvestres, ensoñaciones y nostalgias varias o caprichos donde, sin más, pueda desplegar sus incontables inquietudes (del country a la clásica de un disco para otro y con la risa). Pero, atención malechores, la bilis está siempre y siempre lo va a estar... de base y presta a saltar desde la maleza  aún cuando menos se espere (antes era un hachazo en pleno occipucio y hoy una frase recargada de doble sentido punzante -toda una especialidad de la que ha hecho arte- sin más, pero que ahí está igualmente). No recuerdo bien donde lo leí pero, desde luego, lo de "el frasco de veneno envuelto en guante de terciopelo" me resulta siempre una de las mejores formas de plasmar el acervo y legado costellero. 


Y a vueltas con lo mismo para despedir ya el asunto (que, en verdad, de este músico creo podría hacer un texto sin cerrarse jamás, en expansión continua, y sin demasiados problemas)... Donde todos los demás -o casi, volvamos a "los grandes" de ser menester- quieren ser el niño bonito, el mírame que soy una star, Elvis Costello ha tejido y acabando por configurar un descomunal monumento de honestidad, certera y desgarrada a la par, sin parangón en el medio que practica. Todo el mundo quiere, queremos, encajar en el tablero. En lo establecido y, básicamente, en lo aceptado. Medrar en base a las reglas que nos son impuestas ya de salida. Este hombre, por sus partes, le ha dado una coz burrera y sin miramientos a dicho tablero... Sin sentarse a  empezar a jugar siquiera y ya desde la tan lejana primera nota de "Welcome to the working week". En adelante y para siempre. Ha abrazado nuestras bajezas e imperfecciones en la sabiduría que son ello, precisamente, lo que al fin nos hace únicos y diferenciables para bien/mal. Esa ha sido su baza. Y con ella, amén de la "minucia" de un conocimiento y arte irrepetible, ha ganado la partida... No hay, al fin, bastantes estrellas en el cielo ni bastantes pulgares para arriba en "las redes" para valorar plenamente y como es debido (y siempre para mi, al menos) a este maestro MacManus que ya no es solo que pueda sentarse en la mesa de "los grandes" sino que, lo mismo e igual, resulta que algunos de esos "grandes" ya no pueden sentarse en la suya...  Único. Genio. Fin. 

lunes, 23 de mayo de 2016

WILCO - "Being there" (1996)

Y después de "Being there" llegó "Summerteeth"... Su "disco del cambio". Wilco empezó a rebozarse en el trabajo de estudio, perdiendo su esencia rupestre, y recibiendo con ello la espalda en los morros por parte de sus seguidores más añejos (los que venían de Uncle Tupelo o, sencillamente, los que se negaron a éstas reinvenciones por parte de los músicos)... Pero, faltaría, a los que no gustamos de dogmas ni sotanas aquello nos importó e importa unas cuantas docenas de huevos. Ni qué decir. Porque está claro que, más allá del consenso de la "especializada" por el disco de la luna y los tres que seguirán, Jeff y cía. te pueden plantar un "Jesus etc." por aquí, un "Muzzle of bees" por allá, o una "Impossible Germany" por acullá y con eso, hale, a achantar hasta el más tocahuevos de la última fila de clase. Indebatible ello que es lo de blancos en botellas y sin más. Pero echemos vinagres también, que es gratis y por qué no... Y es que tanto se genuflexionó "la especializada" con la trilogía YHF-"el del huevo"-SKY que se pensaron los muchachos que hasta podían hacer remixes en studio del Padre Abraham y los Pitufos quedándose tan anchos en el proceso, con lo que -lógico- se acabaron por dar la leña padre... Sí, "el camello". El único disco que claramente (me) estorba en una discografía nutritiva perse, tanto en flagrantes highlights como en ocultos recovecos. Después, los dos que siguen, tienen sus cosas y aunque haya (y que pocos no son) quien ya los ha sentenciado forever, la sensación de "están en ello" existe. Y son Wilco y es Tweedy. Y eso es muchas cosas pero nunca "poco". No creo, en resumen, que convenga esperar otro "Being there" por sus partes en el futuro, ok, pero su "disco de redención clásica" (su "Rainy day music", si se prefiere), si bien difícil, tampoco me parece algo simple y llanamente imposible.


Por supuesto, de cajones ello, me parece lícito explicar (o intentarlo) la importancia que este disco, que -mayormente- hoy nos ocupa, supuso para algunas generaciones o, por lo menos, para importante parte de los individuos que las integran... A las next generations esto les sonará a milonga claro y, por supuesto, aquellas más provectas  se limitaron a ponerse el babero y disfrutar cual berracos y como sabe dios cuanto hacía que no lograban... Por mis partes, con veintipocos en el segundo lustro noventero, en plena efervescencia de Green days, brit-pops de fogueo o Marilyns Mansons (y la que los parió a todos juntos), aparecían estos pimpollos reivindicando las formas puras de antaño del rocanrol -y en varias de sus distintas formas- yanqui. Y esto, el triunfo final de esta formación y visto en perspectiva, supone un triunfo en la historia del rock como muy poco, o en el peor de los casos, "contundente". No un imposible hecho realidad, pero si algo altamente improbable hecho inesperada realidad, para entendernos. Quizá, en base a ello y por cierto, habría que recordar eso cuando -demasiadas veces- se tira con bala sobre los de Chicago, ya de un buen tiempo a esta parte (que no son unos "cualquiera" y punto, vaya). También estaban los Jayhawks (el otro lado de la misma e indispensable moneda), claro, y juntos lograron que el concepto "americana" volviera a ser de pronto un género rocanrolero además de una sección del corte inglés (y sigamos sumando en cuanto a improntas en la historia, desde luego). Pero a esos y por los que a día presente mato, yo al menos y ya lo confesé no hace mucho en este lugar, me reenganché plenamente con su RDM y en retrospectiva... A Wilco los viví prácticamente "en directo". Razón: "Being there", que es el "Nevermind" noventero en lo suyo (con lo odioso al comparar ya que el disco del bebé buceador no podría ser más explícito en su cover al perpetrar dicha comparación respecto al otro). Pero no, error... Es mucho más. Lo indecible. Tweedy no tuvo ningunos Sonic Youth o Pixies de los que copiarse por la curra, a la salud de los siempre precipitados jovenzuelos y bajo la sombrilla mainstream... Si "Apettite for destruction" nos supuso a muchos, en la primera adolescencia, el interesarnos por AC/DC, Lizzy, los Stones, New York Dolls o hasta los mismos Zep desde ahí y en adelante, "Being there" hacía (y logró) lo propio con Creedence, Byrds, Allman Bros, Young -con y sin búfalos y equinos de por medio-, Bands y demás tótems sagrados (y aquí hay quien recordará también a los Crowes, y ok -que me encantan desde ni me acuerdo también, nos jodió- pero estos siempre han sido más formales y sobre-seguro, y sin desmerecer jamás, -qué soy fan suyo coño-, pero para entendernos rápido y fácil)... Esto és: la crema. Y esa deuda es la que, para mi al menos, hacer querer y reconocer tanto a banda y músico. Una gratitud eterna y una deuda que jamás será pagada del todo. Imposible. Jeff, como Robbins en  "Cadena perpetua", se metió y arrastró por una tubería de mierda ("he tenido que besar muchos culos para llegar aquí", que espetaba a alguien en aquel celebrado documental) y salió heroico y henchido de gloria por el otro lado. Es por eso que, cuando alguien echa ponzoña (aún yo mismo) sobre lo que dios quiera que haga/n, me afano en recordar siempre que, en efecto: qué coño importa nada, cualquier consideración y venga de donde lo haga... su grandeza resulta y, en verdad és, intachable. Ya hicieron el Everest y nada más que gracias por todo lo demás que llegue partiendo de ahí. Y el Everest, por cierto y obvio, es "Being there". Uno de los mejores discos de la historia del rock, doble o no, dejado ahí como si tal cosa y al descuido en los mid 90's... Y a ello que vamos a continuación, ya de forma algo más explícita. 


No haremos, para la ocasión, un song by song de las diecinueve piezas encerradas en este puto  tesoro sónico de las narices. Pero eso si,  lo primero y más remarcable se me ocurre (y que aún hoy me sigue sorprendiendo) es la variedad de palos que consigue con lo directo y sin ambages de su sonido en cuanto a producción en estudio (a veces parecen primeras putas tomas y a otra cosa... así como Ed Wood grababa sus escenas, pareciera). Y no quiero utilizar a la ligera el término "fresco", que me da rabia como recurso al adjetivar una obra y lo dejo siempre para los calippos y tal, pero... joder, qué bien encajaría, sí. Junto al ya clásico y fiel Stirratt y Coomer como base rítmica, Wilco, perdón, Tweedy se encierra con "el nuevo" (Jay Bennett) y "el viejo" (Max Johnston -en su último figurar en la banda... y al que muchos , conspiranoicos o no, señalan como el auténtico generador del espíritu clásico del combo aupados por aquello de que  "el cambio" se da tras su marcha, lógico-), y empiezan a elucubrar y desarrollar un cancionero que cubre hasta la más estricta y culoprieta de las exigencias se cruce. Tal es su poder. Además, -que hay o pueden haber muchos "ademases" aquí, ni qué decir-, al terminar el guiso y pegar unos pasitos para atrás  a fin de contemplar la mampostería, reparamos en lo enorme que les ha quedado todo a los muy cabrones: ganchos a la barbilla en la primera parte en desfile continuo, momentos menos obvios pero que se acaban por descubrir preciosos al terminar los fuegos artificiales en la segunda, unas instrumentaciones de imposible pagar que logran hilvanar de pleno la pleitesía por "los clásicos" con el sonar vigentes de su tiempo por la maestría empleada, una austeridad y credibilidad intachables que también van perfectamente de la mano y, entre tantas cosas más, un cierto poso de fiesta de ese que cuando ves a según que actores en según que film piensas "se lo han pasado de puta madre haciendo esto seguro", pero con corcheas y demás, claro... Sintetizando y menos leches: un puto portaaviones de rocanrol, dando igual la época a considerar (que esa es otra y no precisamente poca), y tal cual. 


Que "monday" y "outtasite (outta mind)" son un doble combo invencible que les granjea la entrada al Olimpo ya de base es algo sobre lo que ya pende la etiqueta de "obviedad"... Pero es que, definitivamente, esa primera parte es un caramelo de sabor infungible y ponerse a dar vueltas... A ver, tengo en  "What's the world got in store"  mi canción forever de la banda, el organillo de "Hotel Arizona" es algo con lo que el mismo Sr. Manuel descorchó un Moët & Chandon Brut Imperial en el cielo, "Say you miss me" es un poco más bonita y explota el tocadiscos, la sentida entrada al corral con "misunderstood" con su crescendo final, la alegría de "I got you...", el tabaco de liar en el atardecer del porche con "far, far, away" mientras de la cantina el viento nos trae a lo lejos esa "forget the flowers"... y ya solo queda (en esta primera parte) "red-eyed and blue" que con su calidez, silbidos y teclas con traje de domingo mediante, nos adelanta la suerte de eterna "búsqueda del tesoro pirata"  que tenemos escondida en el segundo, y nunca lo bastante reivindicado, disco de "Being there". Y es que ya la misma reelectura para "outta mind..." a lo Wilson a mi me mata tantas veces que hasta la misma parca me envia a la mierda... "The lonely 1", qué preciosidad la muy puta con esos teclados adheridos a sus classic chords... Y lo mejor, valgan redundancias, es que tampoco mejora a la deliciosa "sunken treasure" que nos re-abría el chiringuito. Le pagamos el peaje a los Fogerty y cia, en "someday soon" cómo no, nos hacemos un piano-blues de manual hasta que sacamos a pasear el banjo para tocarnos ya del todo en "why would you wanna live" o lo dejamos fluir a pelo y sin cucamonas ni aderezos en "(was) in your dreams". No se dejan nada, no. Que tampoco desentonaría demasiado, ya puestos y atención, esa "someone else's song" en el World Gone Wrong del maestro (al menos en espíritu, que esas canciones y letras son las que son, faltaría). Y la despedida con "dreamer in my dreams", está claro, que es el fin de fiesta de la cantina que decíamos antes... Y, en pie, ya solo nos queda "kingpin", que es cojonuda y donde les dejan claro a los Robinson que se anden con cuidao que ellos también pueden "stonerizarse" de cojones si la gana les da. Mucho, demasiado y todo a la vez, qué duda cabe ya a éstas alturas de la comedia con el "BT" de marras.


Y al final, qué cosas, con la tontería y a ritmo sandunguero sí llegó el song-by-song, mira tú  (si es que no te puedes fiar de nadie). Pero, de alguna manera y en el fondo, ya me lo veía venir. Si alguien se quiere dejar algo del festín allá él/ella con lo suyo. Servidor, visto ha quedado, no puede o no sabe.  "Being there" es demasiado disco. Uno irrepetible que, como el "Tomorrow the green grass" de los Jayhawks de las narices, merece guardarse/clasificarse en la discoteca privada entre "casas rosas" y "cosechas" (y/o similares barbaridades). Tal es su lugar e importancia (y putoamismo también), aún por "out of time" resulte en cronologías del medio. Menos vueltas: Historia sin más.Y fin.


sábado, 21 de mayo de 2016

CATORCE LINGOTAZOS DE MR. SALOMAN Y SUS BEVIS FROND

No es la primera vez, ni será la última seguramente, que Nick Saloman y sus Bevis Frond asomen por este lugar. Quintaesencia de lo reivindicable desde el rock de las islands en las últimas tres décadas, paladín protector de la psicodelia añeja por montera, acaparador de una retahíla de discos que en cantidad y regularidad no tiene parangón en su zona horaria, así como, entre muchas otras cosas -y para resumir lo indecible-, uno de los casos de ninguneo más abyectos e incomprensibles que se puedan recordar en el transcurrir histórico del  medio nos ocupa... Cosa rara, además, dada la tendencia natural de los "media" british a la hora de ensalzar hasta el cinturón de orión, y beyond, la más mínima e inane hez que acaban de expulsar desde sus queridas lands. Y, atención, me consta no soy objetivo porque si bien me confieso defensor a ultranza de muchas y variadas cosas que asolaron las islas durante los 80, ya en los 90 y hasta hoy... Bueno, con las señaladas excepciones siempre habidas (que las hay, claro), pues póngamos que no. 




Nick, el "Rey Saloman" (como me gusta llamarle por ser uno así de cretino -se siente, pero es lo que hay-), suena genuino y auténtico como bien pocas cosas. Un músico fuera de tiempo, según cómo. Hablamos de alguien que se curtió de bien jovenzuelo, del segundo lustro sesentero en adelante, en cover bands de blues rock británico tipo Cream, Ten Years After, Yardbirds y demás, lo que sumado a una querencia indisimulable por el ya mentado elemento sicodélico (con o sin el "folk" en danza de por medio además -pero si es "con" y con los guitarrazos desbocados que suele marcarse sumando, pues casi mejor, al menos para mi, oiga-) de la época y, con ello, el ir puliendo su discurso en base al rock de "el otro lado del charco" (mucho Byrds lo mismo que mucho Young, Stills y demás que hay también en su discurso y de evidente manera) acabó por cristalizar en un estilo propio y entrañablemente particular. Un estilo que entiende el rock como algo pura y netamente "orgánico", que no rehuye sino que acepta e incluso enarbola las imperfecciones propias con orgullo y que se abraza a lo silvestre de la Incredible String Band lo mismo que a los trances eléctricos de Crazy Horse o la melodía sin edulcorantes de gran urbe del mismísimo Drake (se insiste que, por mucha "bronca" genere a veces, el poso folk es clave en su sonido). Siendo, precisamente y en efecto, ese sacrificar la perfección de un "sonido tipo" en estudio en pos de una personalidad agreste y vitalista y, sobretodo, auténtica lo que, a muchos más de los que pareciera (atención ahí), nos hace su obra y proceder algo tan y muy  plenamente apreciable. Es decir: este tio es de verdad. Sin cartones que valgan y aún menos trampas. 


Para no liarla más de la cuenta, aprovecho hoy lo tan funcional de su página bevisfrond.bandcamp para seguir propagando la obra y arte de tan suculento artista ("el Mascis europeo", para mi -y, ojo, esa es otra... Nick es un admirador a ultranza de platos tan del gusto propio como Guided by Voices, Pavement, Sebadoh, largo etc.-), y me marco cual epítome de la pradera un top 14 particular (linkeos mediante -CLICKEEN UDS EL TÍTULO DE LA CANCIÓN, vaya y sin más-) de su inacabable cancionero que alcanza ya las tres décadas de vida (y como una veintena de álbumes aprox., ya puestos). Antes de empezar, eso sí y que no se lo voy a ahorrar a nadie, dejo constancia de la pleitesía total por mi tripleta elegida en cuanto a sus elepés compuesta por "Triptych", "Valedictory songs" y "Hit squad" a los que, que es de justicia, conviene sumar el doble "New river head" que resultaría algo así como el vademecum definitivo a fin de adentrarse cuanto antes en el particular universo de banda y músico.

01. "Let Them Beautify You" (2000). Cuarto cortazo del descomunal "Valedictory songs". Directo a yugulares y sin permiso a pedir. Esas guitarras cruzadas por encima y debajo de la melodía es, como poco, una inmejorable manera de empezar el pupurrí de las narices... Qué cojones, si con esto no se queda todo dios atrapado de primeras que se dedique a la polka o a los cassetes del padre Abraham y los pitufos. Dicho he.


02. "Termination Station Grey" (1987). Del segundo disco, "Inner Marshland", del mismo año que el estreno. ¿Alguien habló de psicodelia?. Melodía clásica youngera, fuzzeos por doquier y un bridge que parece robado a los mismos Wilson... Mercury Rev y Flaming Lips, por ejemplos, se mueren de la envidia forever. Y es que "prometía" el chaval, si...

03. "Lights Are Changing" (1988). La tercera del tercero: "Triptych", y "la mia" (solo con permiso de "And then") en definitiva de BF. Si no se conoce, si se es honesto y por supuesto, además, gusta esto de las guitarritas estás perdido. Te has metido de lleno en la trampa del Saloman King y ya no saldrás jamás.

04. "You Saw Me Coming" (1996). Del disco "Son of Walter" y cosa bonita por todos lados sin debate a colar. Quien con esta y a éstas alturas no caiga rendid@ no tiene entrañas, corazón ni nada. Y qué difícil siempre lo que parece fácil en esto de la música... la buena, la que cuenta. Otro diez y sigamos.

05. "Hole Song No. 2" (1997). Segunda pieza de "North circular", la más evidentemente youngera del lote hasta momento presente y con su riff circense-circular que abre abismos de infiernos y/o locuras por bandera. Y esa parte final que es el tocamiento para todo fan de Mascis que se quiera y respete un mínimo. Noise melódico a la enésima. 

06. "New river head" (1991). Del colosal doble album que lleva su nombre... Y, claramente, una de las mejores cinco piezas de tan cojonuda formación/carrera. Guitarra rugiente, guitarra melódica, un estribillo que deshace todo lo deshacible (y lo que no también) y con ese reverso folkie ya apuntando surgiendo de sorpresa en el mismo. Majestuoso temarral en el que rebozarse sin medida y hasta el fin. 

07. "Waving" (1991). Y justo antes que la anterior y en el mismo disco, atención, teniamos esta otra preciosura que a ver quién coño la paga... Folk, ya a cara descubierta, mínimo con acústica y violines de puro babero. Ésta ya, directamente, es como para buscarse uno una ermita apañá y que te busquen... 

08. "Through the Hedge" (2004). Del más que respetable "Hit squad" llegan estos nueve minutazos de contienda guitarra vs. hammond que crece y crece y... Catártica como ella sola la cabrona, de esas canciones que molan de escuchar en la superfície pero que, en realidad, es en la maraña de fondo donde se fragua la batalla y de donde a uno le costará salirse. 

09. "And then ?" (1993). La "otra mia". El tema de cierre de "It just is" es uno/otro de los ganchos más obvios y putámicos para agarrarse cuanto antes a la saga "salomanera". Qué melodía, qué bonita y saltarina la jodía... Y qué breve la muy hija de puta. "And then we die"... no hay derecho, hombre.

10. "Nursery Rhyme" (2002). Del disco "What Did for the Dinosaurs" tenemos esta adictiva guitarra-reloj  de ida y vuelta con su dinámico marchamo vencedor de entre medias... Y lo mejor es que uno ya no sabe ni le importa si es que no tiene estribillo o es que lo és todo el rato. 

11. "Everyday sunshine" (1993). También en "It just is"  tenemos esta hermana, por arrojo y vitalidad, del primer corte propuesto en el listado... Y de nuevo la virtud de Nick y asociados para entrelazar electricidad  y melodía a nivel ninja, si. Que no se la infravalore nunca por estar en tan ilustres compañias aquí, al tanto y ni qué decir con eso.  

12. "Heavy hand" (2011). Antepenúltimo y guitarrero tema del todavía relativamente reciente  "The leaving of London". De las favoritísmas de "las rápidas" de Bevis, desde luego. Y por si lo redondo de la melódica e incesante calbagata fuera poco el tio se marca una guitarra que no por breve deja de resultar la mar de vacilona para separar partes y que después se ve desbordada por el volcado/vuelta del asunto (y es que esos apenas seis o siete  segundos de "regreso" sobre el 1'54" me vale a mi por tantas canciones enteras que ni lo intento explicar). 

13. "Old man blank" (1988). De regreso al "tríptico" para esta sufrida tonada "folkadélica" más hippie que todas las palomas de Woodstock tocando la flauta de pan al unísono. Y más teclados añejos sosteniendo aquí y cediendo, para la ocasión, solo parte de su implacable protagonismo  a una ocasional guitarra intrusa que resulta aún más hippie que todo el resto de esta sufrida tonada "folkadélica" más hippie a su vez que todas las palomas de... Y, coñas al margen, ojo con ese órgano que no se lo quita el demonio  de la cabeza ni con agua hirviendo... Avisados quedan.

14. "You got to unwind" (1988). No nos movemos de disco desde la anterior y, más concretamente, nos recogemos ahora en el tema que lo cierra. Triunfo popero total e inmediato que, sin escamotear la innegociable guitarra-guía que conviene esperar,  recuerda lo mismo a los Fleetwood Mac 75-79 en espíritu que a los primeros REM  en ejecución. Magnífico broche, ni qué decir. Aunque, bueno, ya puestos... 



Bonus trackaza. "The garden feature" (2013). De su penúltimo trabajo, "White numbers" y con uno de esos estribillos que a veces te clava el puñetero para quedarse ya para siempre contigo. Y la garra que tiene toda ella, a pesar (o precisamente en contraste con ello) de esos "and she's gone" que se marca. Formidable, o sinónimo favorito a elegir. Y sin más, y ahora ya si: Fin... Escuchen (o escuchen más incluso en caso de ya hacerlo) a Nick Saloman y sus Bevis Frond por todo lo sagrado (y lo que no también), todo lo más que añadiría. 

(Pd. Breve reseña del cuajanésimo "Triptych" sito en este lugar desde otoño/2015)