jueves, 4 de febrero de 2016

TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS (1966)


INTRO. Toda una joya, sin diminutivo a valer, del cine europeo y mundial sixtie (y no sixtie también). Pensar en que este film, como tantas veces ha ocurrido por desgracia, persiste en la memoria colectiva gracias a su Premio de la Academia (mejor film extranjero en 1967) lo que, no vale engañarse, le ha supuesto una cierta ("existente", al menos) periódica difusión en los medios domésticos, genera cierta amargura... (al pensar, mayormente, en las referencias de semejante guisa o sino tan magnífica como esto que hoy nos ocupa -quizá- si al menos notable, que no gozan de tanta dicha para con la historia más aceptada/global del medio y que, es de fácil suponer, nos hemos podido perder). Seguramente, a nivel de frivolidad personal y de cara a nuestras latitudes, ese adverbiar el título (el adverbio crea ya de premisa inicial la secuencia y la secuencia expectativa -viejo y siempre bienvenido "truco", si-) también ayuda a vender el asunto. Sea como fuere, estamos ante un largometraje tan referencial como seminal (muchos ecos en el cine -mayormente europeo, obvio- posterior encontraremos desde él) y que puso en el mapa al siempre interesante y reputado (si si, se puede ser "reputado" sin "hacerse las américas" en esto del cine, no está prohibido y este señor es un ejemplo más) realizador Jirí Menzel, desde ya éste, su primer film como director único y principal. Guionizada a cuatro manos con el autor de la novela (muy reciente al estrenarse la película -película que no llegó a España hasta los primeros ochenta, ya puestos-) Bohumil Harabal, se sirve clara y descaradamente de la visión original de su hacedor lo que enriquece el montante final lo impagable y más allá... Todos los aspectos que cubre la obra, desde la más chusquera comedia doméstica hasta el drama más desgarrado y pasando por el romance e iniciacion sexual del protagonista (y más allá del insaltable "retrato de tiempos y épocas" que contextualiza todo desde el fondo para pasar o salir del primer plano según convenga), tienen cabida en sus tan precisos noventa minutos de metraje donde no encontraremos sobras ni añadidos. 


"SINOPSIS PRESTADA".  Ambientada durante la ocupación Nazi de Checoslovaquia, relata la vida de Milos, un joven funcionario de los ferrocarriles checos que carga con el karma de una genealogía de perdedores y desgraciados que han escapado heroicamente al modelo de vida de un hombre responsable a base de trampas y otras artimañas. Milos trabaja en la estación de trenes local junto al mujeriego Hubicka, al demente e hipócrita jefe de estación Zednicek, y a la bella telegrafista Zdenka. El colaboracionista director de los ferrocarriles del pueblo les encarga la misión de proteger ciertos trenes estratégicos, indispensables para los planes de dominación del Führer en Europa central. Milos verá ahí la oportunidad de escapar a la maldición de los varones de su familia que no han sido nunca verdaderos hombres. Pero nuestro protagonista tiene un gran problema: no puede satisfacer los deseos de su novia Masa. De este modo, no se puede concentrar en la misión que le han encargado, ni podrá convencer al mundo de un valor desconocido hasta el momento en su familia. 


A FAVOR. El concepto inventado, aunque usado en algunos foros, "dramedia" puede acudir a más de uno/a con este film. Desde los bandazos de género de algo todavía reciente como "La vida es bella" o aquella ya neomilenaria "Competencia desleal"  del recientemente desaparecido Ettore Scola , hasta los imposibles retratos familiares de Kusturica o (yendo en sentido contrario en cronologías) la elegante fotografía b/n de algunos maestros europeos concretos del pasado siglo, todo o mucho queda estampado en estos "Trenes" en mayor o menor grado. Se entiende desde ahí, más claramente que nada, su repercusión en la singladura del medio... Estamos, en efecto, ante una de esas obras que recoge mucho de lo mejor habido y lo sabe (talento mediante) propulsar a lo que vendrá en un aspecto que va más allá de lo meramente expositivo... No se malinterprete, es una obra muy fácil y hasta amable de ver, pero es también una obra que no se muestra en absoluto cicatera en sus distintos, y a veces contrarios, niveles que no duda en llevar al extremo si es menester, haciéndose notar y mucho -repito- con esto la presencia del novelista en el resultado final (la comedia es muy cómica y el drama muy dramático aquí, para hacerlo más fácil). El jefe de estación Max con sus palomas, el salido de Hubicka o el turbio (y nazi) Zednicek, son los principales secundarios (valga la contrariedad) más allá de lo evidente de Masa como novia de, y que es de cajón destacarlo, éste Václav Neckár que hace de su pipiolo Milos un papel a rememorar hasta el fin con su cara de empanado perenne que va matizándose en expresividad e intención hasta un final de esos que, al menos para los que comulgamos, no olvidaremos nunca. En fin, película de roles y "actores" -casi teatral por momentos- intachables (hasta icónicos, según cómo), con un guión de más que armado cemento (por todo lo ya explicado al respective) y una fotografía que hace virtud de sus limitaciones (recordemos que estamos ante una opera prima -por lo menos de facto- y algo bastante alejado de los que se considera una "gran producción de medios") integrándolo en lo árido o lo cotidiano según se necesite. Vamos, y menos rollo, si no la han visto ya tardan de gustar esto del cine y, mayormente, su historia. 


EN CONTRA. Particularmente su final me parece intachable y memorable de pleno... Pero entiendo, sin ningún tipo de condescendencia y/o repelencia a valer,  que si alguien se pasa de rosca en poca predisposición o, al revés, en demasiada inmersión (los dos extremos: los que se lo encuentran y lo verán por accidente y, por contra, los que se puedan zambullir en exceso en la historia y hacer "demasiado suyo" a según que personaje), el asunto puede epatar un algo... O un mucho, según afectismos y las mentadas "inmersiones". Eso si, yo no le toseré nunca nada a este film, siquiera a esos exteriores parcialmente  desenfocados que a veces se cruzan por ahí. Quede claro.


CONCLUSIÓN. Muy recomendable film sin cortapisa que valga. Menzel define perfectamente los dos pilares que sustentan la historia (el romance entre Milos y Masa y la contextualización "nazi" del donde y el cuando, con todos los derivados directos de ambas dos cosas) y desde ahí se dedica a dibujar personajes y situaciones con una definición de puro aplauso. Muchos premios que se llevó con plena justicia esta película, está claro... incluyendo el mentado Oscar que el gobierno de su país -entonces sin escindir todavía- le mandó devolver por los pasajes que retratan la sumisión del susodicho al regimen nazi... A lo que el cineasta les dejó bien claro que se buscasen un buen sillón de oreja (por la espera eterna y tal) pagando, a posteri y por ello, una difusión inexistente de su obra en "casa propia" durante no pocos años. Ni qué decir, esto no ha sido óbice a la postre para que dicha obra (y arte) se haya manisfetado  con encomiable proporción de aciertos y en verdad, con el tiempo, no ha hecho sino acrecentar su consideración como artista y/o ente creativo por los cojones e integridad que se derivan del tema. Y finalmente, tras la historieta, recalcar una última vez (que es lo importante en definitiva) que estamos ante una película realmente buena (pero buena de narices, si) y que, para mi al menos, deja bastante atrás lo del meramente "recomendable". Si no la han visto pongan (y pónganlo ayer) a Milos en su vida, vaya.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

lunes, 1 de febrero de 2016

REIVINDISCABLE ("Hand it over" / DINOSAUR JR, 1997)


Es bien conocido, por los conocedores de la cochambra, que existen una serie de artistas que en esta casa dejan tan atrás lo de "recurrente" que el término se desvirtualiza por completo. Los "niños mimados", los "elegidos", "preferentes"... Elijan uds que yo me canso. Y si uno de dichos pájaros, para más inri, es noticia de actualidad rabiosa de esa o no (sea desde el mínimo susurro hasta la más rimbobante portada) pues, lógico, ya "pa qué"...  En el mundo del cine es complicado, si. El 90% (largo) de mis realizadores favoritos de la historia ya hace largos años que no están entre nosotros. Por contra, ay caray, el mundillo éste del rocanrol me sigue (y gracias mil sean dadas a quién toque) deparando alegrías sonadas de vez en cuando para con algunos de los/mis mentados "elegidos"... Para el caso de hoy:  Dinosaur Jr, mi banda favorita (por goleada exagerada y superioridad manifiesta, me atrevo a asegurarles ya a estas alturas  sin rubor medie) del último trío de décadas en la historia de su medio. La noticia en cuestión vendría siendo, por cierto y ya puestos, la afirmación de Barlow en cuanto a que ya podemos irnos preparando todos para un nuevo studio album de la histórica formación para este verano... Maravilloso, subidón tremendo y trempera absoluta. Otra cuestión es eso que explica de que quiere "experimentar con sintetizadores"... Cosa que ya han hecho alguna vez de manera más que esporádica con plausibles resultados pero que, en efecto, no sería precisamente lo que más caracteriza al sonido tipo del bicho en su muy ya larga singladura (y falta también que "su mascistad" diga la suya aquí, está claro). Ya veremos, con toda la impaciencia del cosmos (por lo menos en este tugurio),  que es lo qué pasa al final, vaya.


Sin embargo, tras todo lo explicado, reparo en que ello me da la excusa (y qué poco necesito para ello, si) para devolver a Dino Jr al primer plano de este espacio. Las opciones son numerosas, desde luego, pero para la ocasión me decido por "reivindiscar" su cojonuda última referencia, todavía noventera y antes de la neomilenaria -y tan nutritiva para el alma- Reunión del combo original, bajo la jurásica y célebre firma: el magnífico y muy recomendable "Hand it over" de 1997. Ojo con esto. 


Con Murph ya definitivamente fuera de los bombos, el otro dinosaurio original que quedaba, en beneficio de George Berz y con el fiel Mike Johnson a modo escudero (desde "Green mind" hasta éste disco de hoy el bajista de la banda -es fácil de recordar, el combo ha tenido dos bass guitars en su historia y si no es Lou Barlow es este tío-), J da continuidad al elepé infravalorado por anotonomasia de la formación. Aquel "Without a sound" (1994) que tantos palos recibe siempre el pobre y que a los fieles -para mayores rabias e iras- nos sabe a gloria putámica (algunos de los grandes momentos del Mascis en su vertiente folk-eléctrica se encuentran sumergidos en esa "neilyoungera" segunda cara -sin descuidar la maravilla que es "even you" cerrando la otra- para la que no hay cochino dinero y que acaba cerrando un trabajo que va mucho más allá del relativo éxito de la relativamente famosa "Feel the pain"). Y, al tanto, que no contento con ello (solamente), el tipo se marcaba a modo acompañamiento para la edición del nuevo álbum un single a lo Beach Boys, "Take a run at the sun", cantado en innegociable falsete y que forma parte de la soundtrack del film de Alison Anders "Grace of my heart"... Film infumable, a mi humilde entender, si, pero esas escenas en que aparecen como banda de acompañamiento de Matt Dilon el propio Mascis y los cachondos mentales de los McDonald bros de los tan admirados Redd Kross, valen su peso en oro y platino... O no, porque tampoco es que se luzcan... pero tiene su coña (qué narices). En fin, todo un "mini-hit" (en su momento) dicho pastiche surfero de nuestro melenudo protagonista principal. Y una vez relatado ello ya toca, en efecto y finalmente, ocuparnos del cojonudo tracklist de éste "Hand it over"...

Y desde ya la primera escucha, y todo un qué recordar esa sensación pasados casi veinte años (agenciado que fue en su momento en cassete el fistro... de importación y por el que me cobraron hasta el ojete del vecino), queda claro que Mascis va a por todas y sin mirar atrás. Los cuatro primeros temas son tres singles altamente potenciales (los tres de arranque) y otro de facto (el que sigue). Así el encontronazo entre los Wilson y Crazy Horse de la inicial "I don't think" junta (de nuevo) melodía en falsete en "J mode" con rabiosas guitarras que, sin aventurarse en solos épicos marca de la casa esta vez, apenas dejan de rugir y retorcerse sobre si mismas. Tras ello la harto bonita "Never bought it", con su querido mellotron que a veces le da por utilizar (piel de corral eterna con "Thumb", a modo inolvidable ejemplo)  que se desdobla brevemente en una reverberante guitarra, que nos devuelve fugazmente al glorioso "Where you been", para regresar de nuevo al final a modo broche... Un pesar, eso si: ésta tenía que ser más larga, coño Joseph... "Nothin's goin' on" es un trallazo jurásico, directo al coxis y sin contemplaciones, no exento de melodía a pesar de su furibunda y obvia electricidad (esa distorsión al aire antes de entrar por última vez al estribillo y de la conclusión es puro paroxismo "mascisero" en su vertiente más inmediata). Lo que nos hace llegar hasta la trompetera y emblemática (y tan adictiva) "I'm insane" con ese estribillo que es el subidón padre y que acaba por configurar uno de los sencillos más putámicos de tan tremebundo músico/grupo... "Now gonna go away... I know you're somewhere, I'm Insaaaaane"...  Sin y a qué más. El gran problema para la tan sulfúrica de arrancada "Can't we move this" (de nuevo en falsete), por su parte, es ir embutida entre los dos picos más elevados del castillo... Y muy craso error ningunearla, ni qué decir. Dejando de lado el octanaje que se gasta la cabrona tenemos un  organístico fondo que va sofocando el tema y que nos devuelve de nuevo, y aunque a modo eco lejano sea, a su tremenda referencia de 1993. Aunque media comprensión...  Ya está aquí "Alone", si. Desoladora, brutal, con una de las guitarras más sobrecogedoras del melenudo golfista amateur en toda su carrera y consciente perfectamente de la animalada que es ello (afirmar tal cosa, me refiero)... Muy "neil" además, está claro (otra cosa es que para encontrarte algo  de este calibre por parte del Maestro hay que ir tan atrás en el tiempo que el tema asusta). Seguramente envalentonado tras su cojonástica revisión del "Maggot brain" de Funkadelic para el disco de Mike Watt de un par de años atrás, Mascis (con  unas formas similares a aquella)  deja realizado aquí para los restos un descenso a los infiernos que encierra a su vez uno de los momentos más álgidos e incontestables de su arte y obra. Tal cual y a qué más vueltas.


Para descongestionar de la barbaridad que cierra la primera parte, la segunda se abre con la mucho más decibélicamente amable "Sure not over you" y que (a pesar de alguna tímida subida para el estribillo) nos retorna a esos mentados momentos más reposados del disco que antecede. Fetén, ni qué decir, para los que comulgamos sin reservas con este hombre en dichos ropajes (también). "Loaded" es, a su vez, una de las "tapadas" más clamorosamente tremendas de éste "Hand it over". Medio tiempo con unos juegos guitarriles del caerse subrayando su también candorosa, en primer término, melodía de base. Si este disco, "discarral" en propiedad, te atrapa es de las que te puede derrotar y mucho en la erosión... avisado/s queda/n ud/s. Y cuando parece que este disco ya lo ha "dicho todo", pues nada... Unos cojones, que se dice en jerga técnica... "Mick" es tan sencilla de primeras como magnífica en su desarrollo donde, de nuevo, al tío le da por darle vueltas al guiso hasta su cuajar final e inevitable. Y admito que mi visión puede resultar nublada a alguien por aquello de su "incondicional" (para nada disimulada, justo lo contrario) premisa, pero de verdad que este tema me parece pura "orfebrería masciense". La manera como va implementando recursos, como va jugueteando con la canción o, más fácil y sintético, como la trabaja en definitiva, es algo que aplaudir y mucho. Sin darle más vueltas tampoco a esto. En contraste, "I know yer insane" (complementaria a la otra "insane" de la 1st side) casi es el single que no fue y que encontramos aquí, de cualquier manera, casi a punto de cerrar persianas. Estupenda es poco o nada en este caso. Calmada en su transcurrir, asciende lo indecible con esa guitarra de un  estribillo que podría durar el triple tan ricamente y para mayor solaz de todo dios... En verdad y nuevamente, si hubiera durado un pelín más esta track tampoco se nos acaba el mundo J, so puñetero... Y lo cierto es que nunca he sabido explicar muy bien como la acústica por entero y tan breve "Gettin' rough" se las apaña siempre para acabar en mis pupurrís caseros de la banda... Será por lo del banjo o algo. A aquellos que hayan descubierto la vertiente folkie de J Mascis con sus dos últimas recomendables referencias en solitario les va a gustar y no poco. No es debatible ello. Para dar carpetazo final, ya del todo, a tan suculento botín el tipo tira de la arrastrada psicodelia folk, con reverberaciones eléctricas a traición de la buena, para la sugerente "Gotta know" que, de alguna manera, da la bienvenida a la que será su próxima aventura post-banda madre (aquello de J Mascis+The Fog con gentes del calibre de Robert Pollard o Kevin Shields y que, independientemente de como se llamara el asunto, no dejan de ser dos discos "dinosáuricos" más para la saca en definitiva -a poco se preste una mínima atención- y donde encontramos alguna que otra pieza con similar pelaje a ésta). A modo fugaz despedida, por mis partes, solo recalcar por enésima (y desde la humildad y tal) que la colección "mascisera/dinosáurica" sin "Hand it over" no es una posibilidad. Esto es así. Y punto  jurásico. 

jueves, 21 de enero de 2016

ABOUT... DAVID LYNCH

Ya hace un tiempo generoso que, en según que foros, cuando algo on screen se pasa de raro, retorcido, escabroso, absurdo o/y surreal -con el consabido etcétera a cuestas- se puede leer o escuchar del concepto "tipo Lynch" (o similar)... Pues muy bien, oiga. Si a alguien le sirve para ubicar rápido (y sea a modo conspicuo o en su reverso peyorativo) pues allá él/ella con lo suyo. Sin embargo, cachís, se da el pesar en dicha percepción general, y siempre al humilde entender de uno, de caer en la trampa de lo fácil y, sobretodo, lo sesgado en exceso... Para resumir esto: cercenar o delimitar la obra y arte de Lynch a las derivas mil del leit motiv "raro" (desde la repipi finura de la "exaltación onírica" a la misma brocha gorda de la "puta chaladura" -abierto ello siempre a la apreciación personal en los ojos de quien contemple, que es lo que procede y debe por otro lado-) le parece a servidor un quedarse tan flagrantemente en la superficie que, -y con perdones mil de resultar ello altivo a quien toque pero no veo otra forma de expresarlo ahora mismo-, desvirtua la opinión de quienesquiera si es de dicha premisa de la que se parte. Lo siento pero es que no se puede evitar y ya todo un acto reflejo ello y por mis partes a estas alturas.

Y tampoco se trata, ojo con esto, de enarbolar la bandera del vehemente fan lynchniano (¿lynchnero?) ya tópica del: "y si solo sabe hacer paranoias, ¿qué me dice ud del Elephant Man o la Straight Story?"... Yendo más allá de eso el tema sería, un poco al menos, tratar de no perderse uno/a la lectura visual dispuesta por el autor para limitarse al "me gusta/no me gusta" la trama de base que se nos propone en el film que proceda. Este realizador es tan osado y personal para unos como vende-motos y dado a la pose (hasta el paroxismo, dirían algunos) para otros. No se puede negar ello y aunque sea rebozarse una y otra vez en lo mismo. Pero lo que tampoco se puede negar, igualmente y pese a quien lo haga, es lo genuino y ubicable de su estilo. Porque este cineasta atraviesa géneros y tópicos con una facilidad directamente abusiva y sin más. Perfecto (y sino poco menos)  equilibrio del transgresor de modo y secuestrador de formas, siempre avezado ello a ese estilo tan propio y localizable (el suyo... seguramente un género en si mismo, ya puestos), que no se sirve de la más fácil, aunque también agradecida si bien se hace (que en casa somos mucho de los Coen, oigan), "ruptura de género" de marras. Lynch utiliza, para sus folletines psicotrónicos lo mismo que para sus "formas más formales", los cánones clásicos de los distintos géneros para llevarlos simple y llanamente a "lo suyo" (de la misma manera que lo hacen, lo han hecho, a su manera Allen o Scorsese para sus mejores "historias" y por ejemplos) ... esto és: el principal (o único en su caso, seguramente) lugar donde le interesa llevar su discurso es a su propia visión y versión cinematográfica del guión que toque atacar pero demostrando a la vez, ineludible ello, un gran respeto y conocimiento de su medio y su Historia (aprovechándolo y mucho).No rompe la baraja ni da volantazos por darlos, no convierte una trama de mafiosos en gore porqué sí, ni una comedia familiar/intergeneracional en un drama forzado para tocarle la patata al personal con giros de "aquí te pillo mode". No es efectista o directamente, de resultarlo a alguien, lo és ya de base (toda la obra, íntegra, que toque considerar de principio a fin). Lynch no es el Tarantino de "Pulp Fiction" ni el Mendes de "American Beauty"... Ejemplos de buen "cine comercial moderno" (sin más -lineal, "de momentos", pero agradecido y funcional...y sin miramientos por encima de hombros medien que no es mala cosa ello si se analiza un algo-) que encandila sin duda a esas buenas gentes que, celosas de su criterio (infalible, seguramente, en su opinión), se ríen del tarugo fan de John Woo lo mismo que del gafapastas fan de Kaurismäki mientras cantan a la gloria del Nolan o Shyamalan de turno/temporada... Lo que me parece fantástico, el mundo necesita más humor y mirarse menos el ombligo, pero (ay) en dicho proceso (y sin darse cuenta, al generalizar por lo menos) pierden la perspectiva, básica, de que el cine (por dinero y prensa amarilla que mueva de siempre) puede y debe ser también a veces una forma artística plena. Y necesaria. Más fácil y menos letras: lo que sería un "Autor", vaya, el señor Lynch. Autor que ha tenido -y sabido- que bailar con la industria (y hasta, perentorio ello a segun que niveles, ha "puesto el culo" en alguna ocasión puntual) pero Autor al fin. Incólume a modas, épocas o tendencias. Indebatible ello (que las mayúsculas no responden a fallo de tecleo alguno aquí).


David Lynch, ya para terminar, me hace pensar siempre en aquellos primeros pintores del tiempo las castañas (muuucho antes de los impresionistas y/o surrealistas) que se atrevieron a salir del triunvirato "retrato de noble-paisaje-escena sacra" para, a la postre, tratar de delimitar un proceder único e intransferible ("el suyo" de nuevo, sí) y, de paso, transformar ello -lo del triunvirato- en "otra cosa"... No es raro ni casualidad que fuera colega de su tocayo Bowie, me temo (al que seguimos llorando a moco tendido). Y para rubricar ya no nos queda sino felicitarle, desde la humildad y pequeñez de este tugurio, por esos setenta añazos que ayer mismo nos cumplió... Un cabronazo, incómodo en la superficie como pocos pero rico en el interior como igual de pocos (o más, que son menos), y culo inquieto a admirar por siempre el Sr. Lynch. Uno de los nuestros, vaya... "solo" que con un talento descomunal. Obviamente. El mundo necesitará siempre cosas como la  visión enfermiza de Van Gogh, las guitarras retorcidas de Joey Santiago y, por supuesto, los requiebros angulares de las "pesadillas" de Lynch. Así nos acordamos todos de las tres jodidas dimensiones que tenemos... Y sin gafitas ni mierdas. Un grande de los de verdad. Y fin.

(Pd. Este posteo va dedicado al gran Agente Cooper de la Long Black Limousine, amigo de la casa y "lynchnero" de pro -que a nadie engañe el nombre,está claro-, del que ya hace demasiado en base a las egoístas querencias propias que no se sabe nada en esto de la "blogosfera")

miércoles, 13 de enero de 2016

TOP GUZZERO 1976 : ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK


Aunque se siga con el inevitable -y lógico- luto por el adiós postrero de "su Duquedad" toca seguir adelante. Con tal propósito llega la hora de recuperar esa larga tradición que se pierde en el albor de los tiempos (de los tiempos de hace tres o cuatro años, más precisamente) y abarcar el top-10 personal de discos que cumplirán los cuarenta en este ya estrenado 2016. Una vez más prescindo de poner los que se quedaron fuera en la criba final (sería un no acabar, que los putos 70's dan para una lista eterna en cada maldita añada) y vamos de lleno al meollo del tema. Como siempre en riguroso órden regresivo que va la cosa y, sin más, ésta pseudosección se despide hasta de aquí doce meses, si salud media.


10. "Dirty Deeds Done Dirt Cheap" - AC/DC. Para su segundo disco -en las cuentas internacionales- y ya bien arropados por Atlantic, los Young, Scott y cia tienen la directa puesta y el rumbo más que marcado. El destino fatal, de la mano del éxito ya masivo y desbordado, les aguarda en la bisagra de la década que les ve nacer y la que seguirá (con el par de álbumes monolíticos que todos tenemos en mente). Sin embargo, esos primeros cuatro trabajos (y aunque, para mi al menos, sobresalga  un algo de más  "Let there be rock" respecto al resto) son casi igual de intocables, por la infinita gloria de Bon, e insaltables en cualquier caso. Los activos de "Dirty deeds", más allá de lo incontestable del himno de cabecera, son ingentes (un harto obvio top-5 de tan necesario personal, les admito sin duda a caber, en las querencias propias y desde el año la alpargata). El blues arrastrado que el malogrado voceras nos dejas en "Ride on", la sulfúrica "Rocker", el boogie -a su tan engañosamente fácil como inimitable manera- de "Ain't no fun", el falso mid-time deliciosamente macarra de "Big balls"... En resumen, festival de rocanrol sudoroso, eléctrico y enfermizamente adictivo cuya vigencia y necesidad sigue soltando chispazos, sin problema medie y a poco nos acerquemos. 

09. "Agents Of Fortune" - BLUE ÖYSTER CULT.  A pesar de algún muy -MUY, ojo nadie se confunda- esporádico coro en falsete que siempre me fastidia un algo, no lo negaré, el cuarto trabajo de estudio del Culto a la Ostra Azul acaba por cerrar un cuadrado perfecto de álbumes (los cuatro primeros) que son y serán uno de los no-secretos mejor guardados en esto del rocanrol... Imparable ello y punto. Después todavía nos dejarán alguna mandanga de las buenas ("Fire of Unknown Origin", ya en los primeros 80's, es reivindicable hasta el berreo, mismamente), pero la tan alargada sombra del primer tramo de su obra es algo que, de forma natural, les "autoeclipsará" por siempre. Demasiado directos y con su puntillo macarra para entrar en las chirigotas del  AOR, demasiado bluesies de manual para sumarse a los primeros pasos del hard-rock travestido en metal de Kiss y demás, y demasiado concisos y sin florituras excesivas para verse mezclados con todo el "tema progre", los BOC consiguieron un estilo propio bastante único y, sobretodo, tremendamente adictivo. "Agents" no será claramente el mejor, ahí estan "Secret Treaties"y "Tyranny and Mutation" para generar debate hasta el fin de los tiempos, pero sí es su disco de singles y canciones estelares más reconocidas... El disco de su inmortal  "reaper", faltaría, pero también el de "Tatoo Vampire", de la emblemática "E.T.I." con la madre de todos los estribillos o, por ejemplo también, de la tan cojonuda "This Ain't the Summer of Love" que nos da la bienvenida en el primer surco... El traje del  "classic album" encaja de pleno en "Agents of Fortune" sin las más mínima arruga y sin costura chirríe, vaya.

8. "Hejira" - JONI MITCHELL. Habrán algunas voces que me/nos gusten más, voces más putámicas con su "chorrazo" proyectado (más alto o/y más bajo)... Pero lo de siempre con esta mujer... Porque escuchando a Joni inefablemente sacude esa sensación de que "no se puede cantar mejor" que esta señora. Esto es así. "Hejira" tiene a veces el recurrente, y nauseabundamente injusto, estigma de ser la primera obra "válida pero menor" tras la sacrosanta batería de masterpieces que la canadiense dispensara en el primer lustro setentero. No podría estar más en desacuerdo, ni qué decir. Ya solo por el encontronazo Mitchell-Pastorius el asunto es Historia sin más. Pero es que, además, la "genia de Alberta" canta aquí ya como un puñetero coro de ángeles... "Pues como siempre", puede argüir alguien y con toda la razón, pero ese abrazo -continuando desde el anterior y también básico elepé- al jazz genera unos espacios donde su inconfundible timbre, con sus incontables requiebros mil, brilla con una nitidez "nivel ninja" ya imposible de ponderar en parámetros, póngamos, "terrenales". El inicio con la deliciosa "Coyote" (jazz-folk o folk-jazz, pero victoria eterna) y la no poco dylanita "Amelia" son el obvio gancho, pero "Hejira" es, resumiendo mucho, un todo de elegancia y virtuosismo imparable cuya exclusión de los acostumbrados roles de grandes discos de tan indispensable artista nos resulta a muchos  una falacia inexcusable y a cualquier nivel... "Blue Motel Room", por el amor de todo lo sagrado y lo qué no... La madre que la parió !

07.  "Station To Station" - DAVID BOWIE. Omitir referencias al tan reciente óbito va a ser un esfuerzo, si (que si ya es jodido de base tratar a este artista sin perderse en lisonjas por doquier, en la -llorona- tesitura actual pues ya mejor ni lo contamos, está claro). Toca ser pragmático y ceñirse al tema. La transición del soul de "Young Americans" a la trilogía de Berlín es algo que no se entiende, o no de forma lógica al menos, sin la existencia de "Station". Esta media docena de canciones logran, ellas solitas, generar un puente imposible entre dos conceptos y estilos tan aparentamente distantes (e inencontrables) cuya existencia no puede habitar sino en la mente de un puñetero genio... Y, anda mira, estamos de suerte. Bowie conserva los vientos de lo que acaba y, en cierta medida, da la bienvenida al gélido minimalismo de lo que viene. De algo como el inicio del tema titular (después se animará la de dios -uno de sus mejores temas de entre los que no se suelen mentar con la enormidad que ello implica- y junto a "Stay" tendremos los dos momentos "aladdin" del lote) al soulismo del tercer pasaje, "Word on a wing", parecen haber mil mundos. Otro par de singles-estrellas para los restos, faltaría, y el ahora The Thin White Duke se nos va con el ya emblemático melodrama  "Wild is the wind"... Y otra "masterpiece" al lote, ni qué decir. Me temo que le echaremos de menos mientras haya vida, señor Jones.

06. "Songs In The Key Of Life" - STEVIE WONDER. Tras dispensar cinco discazos que son historia del medio por derecho propio el célebre invidente que responde al motivo de "el último gran genio de Motown" (casi nada) se toma, al fin, un año de descanso en lo que a edición de trabajos de estudio toca... Tras ello: ESTO. Hora y tres cuartos de Stevie desatado en todos sus registros. El disco de "Sir Duke", "I Wish", "Isn't she lovely" o "Pastime Paradise" en lo que a sencillos de relumbrón pertoca. Pero, en efecto, aquí lo mejor será siempre el maravillarse y disfrutar de la variedad de palos y posibilidades de este genial y primordial músico, eslabón insaltable para entender la transición en la black music desde Marvin o Green al genial duende de Minneapolis que se merendará la siguiente década de un zarpazo. ¿Mis favoritas? (para no alargar más y tal)... El precioso salmo con instrumentación de cuerda clásica para "Village Ghetto Land", por supuesto, y el bajo putámico (invencible !) de "All Day Sucker" que hace caer de culo a todo cristo y sin remisión... Aunque, bueeeno, vaaale (ok), siempre todo a rueda de la puñetera "Sir Duke". Pero "solo" porque esa canción ÉS EL GROOVE, tal cual,  y no se le acerca ni acercará nada jamás en ello. 

05. "Jailbreak" - THIN LIZZY. "Muy bien, chavales, lo venimos haciendo muy bien pero ahora ya se va a cagar todo dios"... Algo así arengaría Lynott a sus tres compinches (la alineación más clásica y recitada del combo, con el díscolo Robertson inclusive) y, ni qué decir, tal cual que fue la cosa. Si hay alguna banda de hard-rock capaces de discutirles algo a los AC/DC con Scott en aquel segundo lustro setentero aquí tenemos a la flaca Lizzy de "Fighting" a "Black rose". Pero es que, además, "Jailbreak"es un compendio de bondades que, particular y directamente, me lo convierten en mi disco de "rock duro" favorito de siempre de la mano de la "Highway" de aquellos que decíamos (dejando a los intocables Zep al margen de la ecuación, ni qué decir). Un disco que suena como un "best of", donde cada canción es un puto regalo, donde tenemos la certeza plena que Phil y solo Phil puede cantarnos esas canciones y cualquier intento (por parte de quien sea) será un pérdida de tiempo absoluta. "Jailbreak" -la canción-, el cowboy y los muchachos que se vuelven a la urbe son los picos más visibles, que vaya tres para un taburete, pero todo el viaje es un sumar continuo donde el aspecto groovie de Lynott, las guitarras poderosas (que las hay de todos los colores aquí, obvio) de los pasajes más eléctricos y hasta una preciosura souleada, debilidad personal de las sentías, como "Fight or fall", brillan en la oscuridad (juntas o por separado) y acaban por levantar un trabajo tan redondo y contundentemente incontestable que ya hace muy largo tiempo alcanzó, con plena e indiscutible justicia, el facto de lo "clásico" sin debate a valer. Imprescindible es poco.

04. "Desire" - BOB DYLAN. Una de las putadas de ser Bob Dylan, imagino, debe ser sacar algo que es patrimonio de la humanidad lo mismo que un disco, "Blood on the tracks" (adivinaron), y, por falta de vocación en lo que a haraganería toca, no quedarte ya tirado a la bartola para siempre viviendo del cuento (cosa que hubiera sido una desgracia total pero, haciendo recuento de méritos, algo perfectamente lícito)... Pero, claro, aunque BOTT sería la panacea, el castillo dorado y motivo de orgullo y presunción para el "99 coma bastante %" del resto de músicos del planeta, la cosa és que, a esas alturas, Zimmerman ya llevaba como bastantes BOTT (algo mejores/peores según querencias, para ya tenía tótems para detener un talgo al quitar la última hoja del calendario en 1975, esto es así y con perdón por la sonada obviedad). Así pues, como esta claro que este hombre es de siempre inmune a vértigos y presiones de ningún tipo, pasemos página una vez más en su singladura y... anda, coño:  otra puñetera "masterpiece" !. Solo por la excelsa apertura del "Hurricane", "Desire" es el enésimo estándar del de Duluth que no puede faltar en ninguna casa de bien. El drama de la majestuosa "Joey", ese rollo cajún sito en no pocas partes del álbum como en la básica "Isis",  especialmente evidente tambien (por ejemplo) en la más vivaracha "Black diamond bay", el violín en la preciosa "Sara" que te atreviesa la médula... Todo él, en definitiva. Disco de caminos y fogatas, no será casualidad las pintas de trampero silvestre que se gasta en la cover, que por tener hasta tiene una debilidad personal absoluta como "Mozambique". Esto no hay quien lo pague... bueno si, bastante gente por lo visto ya que fue número uno varias semanas... pero nos entendemos, vaya.

03. "Ramones" - RAMONES. Catorce canciones, menos de media hora... Los Ramones han llegado y ya nada será lo mismo. La más disfuncional e incompasiva familia inventada jamás en la big apple recoge el legado de la psychodelia sixtie de los Sonics, el octanaje criminal posterior de Detroit, la deconstrucción stoniana y gamberra de los Dolls y, al fin, dan con esa tecla final que ya casi aciertan (para algunos, como el menda, lo hacen de hecho) los Tators con su estreno del año anterior. Y bueno, faltaba algo, claro si... Ese "algo" es tener uno de los mejores cantantes que nunca hayan salido del mundillo este del rocanrol. La educación y admiración del cegato gigantón Joey por los grupos corales femeninos de lustros atrás genera y le procura a la banda un reverso melódico, entre tanta bronca, que hacía rejuvencer el rocanrol veinte años de golpe lo mismo que lo preparaba para el futuro a la par. La Velvet ya sabía, en su tiempo, que el minimalismo bien entendido, el destrozar de aderezos innecesarios la forma para agarrar al personal por lo suyo sin concesiones, podía ser la clave... Solo que los Ramones eran un poco menos finos y leídos. Obvio y por así decirlo. Pero, anda mira (y gracias al hacedor por ello), con lo que tenían les valió y sobró (y de calle). Pues si algo tengo claro, como lo tiene tanta gente, es que a pesar de, por ejemplo, mi devoción eterna por la banda de Strummer y Jones, los Ramones son la más importante y significativa banda en la historia del punk-rock. Y su periplo 76-79 algo así como las escrituras sagradas, ya puestos... Let's go, incluso, y thanks god por la putos Ramones. Aquí no pongo ni canciones... De Blitzkrieg a la 53 con la 3ª en vena y sin anestesia ni leches y por siempre.

02. "Coney Island Baby" - LOU REED. No creo que merezca mucha explicación esto... Le caen de todos lados (justamente, además) por lo del "Metal Machine Music" del 75 (de hecho algunos de los músicos/técnicos de estudio pesanban que era una broma mientras lo hacían) y como el cabrito era quien era se sacude los piojos como quien se rasca el ombligo y con un trabajo que proporciona algunas de las guitarras más punzantes e inteligentes hasta entonces (y hasta hoy) habidas. Es Lou Reed. Es lo que hay. Desde el tan "transformero" inicio con "Crazy feeling" y "Charley's girl", los crescendos de seguidilla: más de libro en "She's my best friend", más esquizoide  en "Kicks" (ahí está el creador de "heroin" no media duda), el asunto se va levantando sin poderse detener, aunque malditas las ganas de intentarlo. Para el segundo acto tenemos "Ooohhh baby" que es el rocanrol-tipo del disco, mientras "Nobody's business" es el blues de manual a juego (todo ello a la manera de Lou, que hace suya hasta la macarena si la gana le da, ni qué decir), ambas por siempre envueltas entre los dos picos más elevados:  "A gift" y, sobretodo, ese milagro que responde por el tema titular del álbum (a la par que inmejorable conclusión del mismo), construidos sobre algunas de las cuerdas eléctricas más sentidamente tocadas en este plano de existencia. No se cuántos años pasarán sobre la comarca pero, para mi, nadie conseguirá jamás hacer compañia molando tanto en el proceso como Lou. Ya es un hecho contrastado de hace demasiado para ponerlo en duda a estas alturas, en verdad... y éste disco, creo quedó claro, me sigue resultando un/otro  muestrario perfecto de ello.


01. "Shake Some Action" - FLAMIN´GROOVIES. Pues sí. Para Jordan, Wilson y cia que va el top. "Los Flamin' Groovies son la mejor banda de las mejores bandas de rock", escribía el insigne Jaime Gonzalo tiempo ha. Esa frase es una pasada, vale, pero ahí queda eso. La reencarnación británica de los Groovies, por gentileza en la producción del gran Edmunds, es la felicidad del amante rockero hecha disco. Versiones biteleras y de Berry (etc), canciones de corte clásico tocadas con una desnudez y denuedo que derrotan ya desde los silencios entre surcos, rematando ello, faltaría, con su hit estrella (la propia "Shake some action" -the song-)... Los sanfrasciscanos se vestían de british invasion de una década atrás y parían así, en los albores de la eclosión punkie de las islands, un disco que hubiera sido uno de los más destacados de la propia british invasion sixtie de las narices. Tal cual. Sudando de tendencias, modas y de vanalidades de a duro la centena... Con un par y más, bravo forever. Por supuesto (cómo no), cerrar añadiendo que, para más pares de lo de antes, aquí está "You tore me down"... La mejor canción que existe junto a "Watch your step" de Elvis Costello y la versión live del Harlem Club de "Cupid" que se marcara el Sr. Cooke por allá los primeros 60's... Está esto demostrado científicamente, no hay debate, ojo: son esas tres las canciones... el resto son "cosas que suenan" con más o menos gracia. Coñas personales al margen, que espero sepan disculpar, siempre a muerte con los putos Groovies... No sé yo si "la mejor banda de las mejores bandas de rock" pero, desde luego, si de las que más me gustan y revisito compulsivamente desde ya ni me acuerdo... They tore me down, vaya.