jueves, 16 de mayo de 2019

DINOSAUR JR / "Bug: Live at the 9:30 Club, Washington, DC, June 2011" (2012).

Cómo no va a ser ésta "mi banda" si hasta, a modo clarísimo homenaje por mi recién estrenada paternidad, hicieron de ese 2012 el año de su consolidación ya absoluta tras el inolvidable reencuentro del 2005... No contentos con editar en septiembre el cojonudísimo "I bet on sky", justo el mes anterior aparecía en los comercios del ramo esta decibélica y bendita locura que hoy pretendo acercarles a tod@s: "Bug: Live at the 9:30 Club, Washington, DC, June 2011" (Outter Battery)... Cómo para no "consolidarse", está claro.

Lou, Murph, J y la colección de pedales de J entraron en el apuntado club poco más de un año antes de la edición del disco en cuestión y, por supuesto, la liaron a lo muy burro y sin contemplaciones de ningún tipo. Dando por seguro que el set completo incluía algún corte más (es muy de ellos ese momento de Lou preguntando al personal qué quieren escuchar para atacar a posteriori la "wagon" o "fury" -etc.- de turno), la rodaja en cuestión es lo que vende ni más ni menos. La oportunidad de zambullirse en el legendario "bicho" del 88, a degüello y tal cual. Ni qué decir, estamos ante todo y con esto en una verbena de noise melódico exaltado a la enésima, del caerse de culo y para no levantarse. Da igual que ya sepamos lo que nos espera (respetan por completo el órden del cancionero original), la manera, la furia con que se atacan los temas sumado a la mayor sabiduría de la experiencia en muy determinados y concretos momentos, convierten el asunto en imprescindible para todo fan del trío que se respete ni que sea un algo. Los himnos más evidentes como "Budge", "They always come" o (cómo no) la inicial y eterna "Freak scene" son un sopapo de K.O. insalvable, los vericuetos de "No bones" y "The post" se disponen con solvencia plena y (para no alargar) la pseudo-jam noisy de despedida en "Don't" es el cielo jurásico en la tierra para los acólitos de la forma de entender y ejecutar el señor Mascis las seis cuerdas... Ya puestos, qué narices, tomamos plena consciencia (ya intuible desde el original pero aquí se subraya del todo) de que "Pond song" es/fue ya de alguna manera -por forma y tono- el primer tema de "Green mind", que -por intensidad y variedad- las guitarras de "Yeah we know" son la releche en skateboard y, faltaría, que lo de Barlow en "Let it ride" es ya de lo de "no lo intenten en sus casas"... Háganse con esto, háganse ese favor (que no se les agote) y abusen de ello hasta el puro sangrar de oído. Masacre jurásica. 

(Pd. Reseña del "Bug original" pergeñada en mayo de la pasada temporada y en este mismo espacio aquí)

miércoles, 15 de mayo de 2019

UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO (1956)

INTRO. El film, por lo general, más recurrentemente mencionado de Robert Bresson junto a la inmediatemente posterior, y también imprescindible, "Pickpocket". Insaltable relato de una fuga carcelaria que, de forma exclusiva y por una vez, se ciñe por completo a los devaneos mentales y el sentir del posible reo escapado durante todo el proceso. La manera tan engañosamente "fría", en el naturalismo de Bresson para las formas elegidas, inunda el metraje y, desde ahí (sin que apenas se perciba de forma autoconsciente), acaba por lograr  una adicción total con su puñetero ritmo de gota malaya que jamás llega a detenerse del todo y merced, mayormente, a esa mezcla de resolución y prudencia de un protagonista que, sin pretenderlo pareciera, nos hace cómplices de su tan luctuosa historia. Seguramente, por cadencia y estilo, el maestro francés es de los que nos exige (puede hacerlo) una atención completa, dado lo tan perentoriamente inmersivo que nos ofrece... Aunque la recompensa, por otro lado y no se dude, lo merece. Y del todo que no sólo mucho.  

SINOPSIS PRESTADA. Abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Fontaine, un joven de 27 años miembro de la Resistencia francesa, que lucha contra la ocupación nazi, es arrestado por la Gestapo para ser interrogado. Fontaine sospecha que va a ser ejecutado y empieza a planear su fuga. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Todo lo extradiegético que tan puntualmente suena es de Mozart,  la interpretación de François Leterrier (en su único trabajo actoral antes de emprender carrera como realizador) queda para el recuerdo y, entre otras, hasta tenemos a un jovenzuelo Malle haciendo de ayudante del propio Bresson... Pero es qué hay bastante más: el hecho de ceñirse a una autobiografía (la de  André Devigny) de forma tan adusta y despejada de frivolidades, lo de contar con la fotografía tan sobria como llena de fuerza de Léonce-Henri Burel (que aunque ya aparece en el film anterior de Bresson repetirá desde aquí en los dos films posteriores, anotándose una tripleta de pura leyenda)... Todo es irreprochable y sin más desde este largometraje. La utilización tan descomunal del "fuera de campo" que nos recuerda al mismísimo maestro Lang, el tan inteligente uso de la soldadesca para plasmar al mal enemigo (impersonal, casi sin rostro, logrando una ominosidad tan certera como continua) o una distancia en el relatar general que, por contra, en vez de enfriar se torna magnética y acaba por arrastrar llevándose la mano sin solución de respuesta o ninguneo posible medie. Por todo ello y tantas cosas más (las elecciones de ángulos de plano servidas por Bresson y Burel son en muchas ocasiones de atesorar en álbum por si solas, vaya por enésimo ejemplo a añadir), este "condenado" del maestro francés se alza como algo indebatiblemente imprescindible... Lo bien medido de las elipsis, la camadería soslayada con los otros presos, la relación de confianza/desconfianza con el joven una vez es condenado, el episodio del intento acometido... Lo dicho, un no parar. 

EN CONTRA. Quien se espere un drama carcelario épico "made in Hollywood" se va a llevar un chasco importante. Esto es así. En verdad, se caracteriza (hasta se enorgullece pareciera) el film de Bresson por remar justo en sentido contrario a ello. La demanda de inmersión a una experiencia tan espartana como total de la película que hoy toca queda tan -TAN- lejano a agujeros tapados con pósters, túneles subterráneos o Paul Newman comiendo huevos cocidos (etc), que el subgénero afín sólo se empata al roce y por mero contexto genérico. Y aún sin ser ello nada plenamente "en contra" de cara a los baremos de este lugar, está claro, sí debía significarse de alguna manera (y por deferencia a aquell@s que duden en acercarse al film por vez primera, mayormente).


CONCLUSIÓN. Junto a la igualmente imprescindible "Le trou", firmada por Jacques Becker tres años después (y claramente influenciada por éste "condenado"), el "film de fugas" definitivo en la vertiente más realista y adusta posible. Bresson rechaza  de plano cualquier tipo de dramatización vanal y con un óptica por momentos cercana al falso documental (sutilmente matizada por una voz en off extraordinariamente medida) logra meternos de lleno en su propuesta. Haciéndolo, además, sin caer en sobreafectismos ni forzadas introspecciones de cariz existencialista en primera persona a fin de rellenar metraje (recurso harto sobado y hasta tópico en films con disposiciones argumentales de este tipo). Sumando, finalmente, esto a lo ya vertido "a favor" no se puede más desde aquí que recomendar abiertamente el film. Seguramente, aún hoy, lo más cercano a una fuga carcelaria jamás mostrada en pantalla en primera del singular.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

martes, 30 de abril de 2019

DISCOGRAFÍA R.E.M. (del menos bueno al más mejor)

Repito hoy, con la legendaria y tan añorada banda de Athens, la jugada que cometí hace algunas semanas a la salud del señor Elvis Costello. Sólo un par de premisas de base antes de entrar al ruedo:

a) Lo de "del menos bueno al más mejor" es una forma de hablar/escribir, sin más y fin. Que, por increíble parezca, no faltó quien me afeo tamaña chorrada en la anterior ocasión. 


b) No olvidemos, por favor, la absoluta subjetividad de este listado desde cualquier frente. Que aquí no se pretende nunca sentar cátedra alguna, pardiez ... Y después hay quien se indigna y no se qué (lo de las putas redes sociales y sus cuitas a cuestas, vaya, que parece mentira que tenga que gastar dactilares en esto).



15. "Around the Sun" (2004). El más flojo con diferencia de todos sus discos para cerrar al fin su, con permiso, "trilogía prescindible". Y es que no le sentó nada bien la marcha del entrañable granjero cejijunto Bill al sonido de la formación. Producciones sobrecargadas, hasta flirteando con bases electrónicas o sampleos inexplicables de forma puntual, y una frialdad otrora impensable fueron, por desgracia, moneda corriente en este disco y en el par que preceden... Pero de manera especialmente luctuosa en éste, sí. Y básicamente porque, produciendo con el culo o no, por lo menos en el otro par te cruzas con algún que otro tema a considerar seriamente de vez en cuando. En "Around", sólo la inicial "Leaving in NY",  "Wanderlust" y (especialmente) "Aftermath" pueden conseguir, ni que de manera ocasional sea, que no nos importen demasiado los "sonidos de más".  R.E.M. son patrimonio de la historia del medio, aquí al menos no se alberga duda alguna, y no creo que tengan disco alguno que pueda considerarse un "truño", puro y duro y como tal... Eso sí, de tener algo parecido siempre será ello "Around the sun", mucho me temo.

14. "Up" (1998). Primer disco sin Berry y el peor de su carrera con muy preocupante diferencia hasta ese momento de la historia. No pintaba bien la cosa, no... Con todo, y sin dejar de atender a lo explicado en el epígrafe anterior con el tema de aquellas producciones suyas de la bisagra neomilenaria -de lo que "Up" también es indisimulable cómplice-, sí hay en este disco (como ya se ha adelantado) algunas composiciones a rescatar. Y es que a pesar de su tónica delavazada asimilando el álbum en conjunto o de su proliferación de temas abiertamente  flojos (que son la mitad y un poco más), no creo que se pueda negar la pericia compositiva de piezas como "at my most beautiful", "walk unafraid", "daysleeper" o "parakeet", si no media una animadversión malsana de base. Una pena, sobretodo (en cuentas propias) por la mentada "daysleeper", que la canta como dios el canalla.

13. "Reveal" (2001). Este lo despejo rápido porque, prácticamente, podría calcar todos los "pegos" del par de arriba. Sólo reconocer que, por cadencia general de los temas, es aquí donde menos molesta (aún haciéndolo) las tan sobrecargadas sobreproducciones explicadas... Eso y una barbaridad de tema para el recuerdo. Y no me refiero a la tan popular (y para mi correcta sin más) "Imitation of life", sino a la muy excelsa y maravillosa "I'll take the rain". Esa sí qué sí...

12. "Out of Time" (1991). La fruta de discordias, sin duda. Ya eran una banda abrazada por el mainstream antes de llegar aquí (que el todavía ochentero "Green", primer trabajo en Warner, tuvo ya sus ventas multiplatino), pero la multidifusión machacona e incesante de sus singles en aquellos días, de la mano (además) del tono que estos presentaban en contraste a sus mayores logros de la década anterior, hizo que mucha, demasiada gente, les girara la espalda desde entonces y ya para siempre... Y demasiada penitencia ello, seguramente. El fenómeno del estallido de las college bands, piedra angular de ese indie rock añejo (antes de grunges y demás) que a tantos nos da la vida, no se entiende sin Replacements o Hüsker Dü en su vertiente más beligerante... Pero tampoco sin el lirismo clásico que recuperaron -y reconstruyeron- más y mejor que nadie Buck y cia. Y ese es el lugar de respeto en la historia que debe o debieran ocupar siempre R.E.M., por melifluas o frívolas resulten a quien sea las ultrasobadas "losing", "shinny" o "heaven". Buena parte de  "la especializada" los empezó a tratar como si fueran mierda avezada al consumo masivo (del tipo U2 o Bon Jovi, para entendernos rápido y fácil) y ahí los castigaron cerrando por fuera al salir. Absurdo, claro, porque sin salir del mismo "Out of time" tenemos ese cuarteto de despedida donde "aquellos REM" todavía están y además, qué narices: "Radio song" mola y, más concretamente, "Country feedback" será una de las grandes "tapadas" por siempre jamás.

11. "Collapse into Now" (2011). Sigo pensando que los dos discos de despedida merecieron mucha -muchísima- mayor atención, así en general. E, igualmente, me sigue sin parecer justo... Lo de los cinco primeros discos no iba ni va a volver jamás, está claro. Pero éste y el que antecede (que es todavía mejor), nos traían de vuelta a los R.E.M. de "monstruos y aventuras" y de manera contundente, además. Como si la trilogía "up-reveal-sun" hubiera sido un espejismo perpetrado gratuitamente por dios sabe que entidad cósmica especialmente hijoputesca,  repetían (en efecto) Stipe, Buck y Mills la estructura de aquellos discos apuntados desde los mid-90's. Desde tal disposición, si bien "Accelerate" nos retrotrajo a muchos a las "frequencies" y "eyeliners", "Collapse into Now" conseguía hacer lo propio con aquel gran cajón de sastre que fue "hi-fi"... Y ni fue ni es poca cosa. Varios temas "rápidos" de una enjundia ya aquí cristalizada en recuperación plena, tiempos medios e intermedios que calzan sin problema (y sin sensación de rellenos asomen) y rematando con esa joyita semi-ignota que es "Every day is yours to win", "Collapse" se revela al fin como una más que digna despedida y, ya puestos, el primer disco del listado de hoy que me parece francamente insaltable.  

10. "Green" (1988). Y si "out" fue la fruta aquí llega la semilla... Primer álbum en major y, aunque no lo "petarían" ya del todo en el orbe entero hasta el siguiente, todo un multiventas que se liaba a leches con el estreno de los Guns'n'Roses, el de los Living Colour o hasta (y entre otros) con los mismísimos New Kids on the Block en los US Charts (y de costa a costa). A título personal fue el primero que tuve de ellos, por lo que, en verdad, no se le puede negar aquí cierto plus de estima en dicho sentido (qué mi yo de trece años quería tener "stand" en casa para escucharla a todas horas sí o también, estaríamos buenos)... Pero, ojo y aún a pesar de ello, no menos cierto es que nunca (pero nunca y tal cual se lo cuento) he soportado "get up" y "orange crush"... Sé que son "importantes", que para much@s son leyenda pero, nada. No se puede evitar (la una me parece una chorrada y la otra nunca me parece quede claro adónde pretende llegar ni si lo consigue). Lo bueno, eso sí, es que el resto del disco me parece incontestable todo él y sin fisuras de tipo alguno (y atención ruego para esa variedad exhibida). Sea el último de una saga como pocas en esto del rocanrol  o, por contra, el primero de "otra cosa", cuando al fin conseguimos despojarnos de planteamientos tan fatuos como innecesarios (a poco se analice), seguiremos y  seguimos teniendo un muy señor disco en "Green". Qué no te falte.

9. "Monster" (1994). Vendido en su momento como "el disco grunge de los REM" (tócate lo tuyo, está claro) por el mero hecho de que volvían a enchufarse guitarras. Bastante irregular en su conjunto, no veo a qué negarlo, pero (atención) con la incontestable virtud de que los temas buenos aquí sitos pues... Pues es qué son muy buenos, caray. "Tongue" es una preciosidad (directamente), el panegírico a Cobain para "Let me in" casi que otra, el par de andanadas eléctricas de abertura están de narices (y con el mismísimo Thurston Moore en una de ellas, nada menos), "Star 69" es una sonrisa inmediata para los que queremos a "los fines del mundo como lo conocíamos hasta ahora pero estamos bien" y "Strange currencies" tiene una solemnidad buen rollista que no debiera pasar inadvertida... Por lo demás, el tema ya nos resulta menos incontestable. Me gusta esa especie de extrapolación a sus formas de los Jesus & Mary Chain para "Circus envy" y "King of comedy", pero también me agobia un bastante la saturación abusiva en la reverberación elegida (y más que repetida) por Buck en este disco en la dupla "Bang and blame" y "I took your name" (para mi el punto más bajo del álbum con gran diferencia). Y, del mismo modo, aunque la épica oscura de la despedida en "You" me cuela sin problema, "I don't sleep...", por sus partes, me parece una nadería contundente tirando a completa. Lo dicho: a discreción de quien proceda pero, eso sí (y que es lo más importante en definitiva), las elevadas cimas de "Monster" siguen haciendo de él algo recomendable. 

8. "Accelerate" (2008). Para mí la versión más pulida y corregida del anterior. Digo más: me parece su mejor "disco de guitarras" (para todo aquel buen entendedor se cruce por aquí). El trío de salida y el par de despedida (sin olvidar el intermedio con el tema titular) son de una contundencia importante y, a su vez, los tiempos más calmos tampoco tienen desperdicio alguno (magnifica "Until the day is gone", especialmente). Y por si poco fuera, ojo, aún no se apuntaron los temas preferidos con la psicodélica (a su manera) "Mr. Richards" y la  como bastante invencible "Hollow man"... Michael, Peter y Mike vuelven a lo básico y nos recuerdan, sin chimes ni rollos macabeos raros en producciones, que esto no se les da precisamente mal. Sumemos finalmente el meritorio trabajo de síntesis, perfectamente enjaulado en poco más de media hora de disco, y ya para despedir sólo nos queda lamentar que no tengan un par o tres de discos más en esta dirección... Más simple a lo mejor pero, también sin duda, mucho más nutritiva que "otras cosas". Traducido: esto, y justo esto, es lo que tocaba tras la marcha de Berry y para seguir desde aquí.

7. "Automatic for the People" (1992). Nunca se perdonará en algunos sectores de opinión lo de este trabajo me temo... Parte de la "prensa especializada" no asumió que tras tantos inputs manifestados en contra de las luces del disco anterior ("que os estáis pervirtiendo comercialmente", "que sonáis menos auténticos", "que así no, tenéis que volver a lo de antes" -etc.-), el cuarteto no les hiciera puto caso y aplicará al mundo lo de las tazas y los caldos. Resultado: una de las cimas del rock noventero, pese a quien lo haga, y a base de instrumentación clásica sin cuidado medie (y clásica de la de Bach, al tanto, no de la de Chuck o el pequeño Esteban). Hicieron hit de la única concesión comercial para con los fans del disco anterior (para que quien ahí estuviera rabiando ya lo hiciera del todo y hasta el puro estallido de úlcera) y se volcaron en unas composiciones donde los mantras más sobados del rock se aparcaron casi por completo, a fin de alcanzar esa mezcla de 50%  desolación y otro tanto de belleza lírica que define al disco. Por supuesto, "Man on the moon" y "Everybody hurts" ayudaron a cimentar del todo ese multiplatino que a la postre és (y que quizá a alguien pueda echar por tierra el supuesto reverso "desolado" del disco). Pero nadie se nos despiste, es en "Try not to breathe", "Drive", "Star me kitten", "Find the river", "Sweetness follows" y alguna otra (y todas ellas a la monolítica sombra de ese milagro hecho canción que es "Nightswimming") donde "Automatic" esconde su auténtica personalidad y grandeza. Perogrullada, sin duda, aunque de la misma forma y faltaría: imprescindible sin más.

6. "New Adventures In Hi-Fi" (1996). Seguramente su disco más variado e inasumible de primeras... Pero, quede claro, siempre y en todo momento dentro del grupúsculo de sus mejores trabajos. Pues ante eso estamos en definitiva. El ecléctico reverso eléctrico, mucho más oscuro además, de "automatic" y, de forma altamente probable (y aún a pesar de la ya expuesta querencia personal por algunos títulos posteriores), la última "masterpiece" plena de la formación en cronologías, fanatismos confesos y/o concretos al margen. Que sea el último trabajo con Berry, o que colabore su amiga Patti Smith, son de esos datos wikipédicos con los que quien proceda puede perder el tiempo a sus anchas... Pero, nadie se engañe, nunca sonaron tan poderosos y densos en octanajes como en "adventures" y eso acaba descubriéndose como lo más importante aquí. Siendo, además, su disco no-oficial pero si oficioso en lo que a gemas "medio ocultas" pertoca: ahí queden por siempre las "New test leper", "Bitterseet me", "Be mine", "Departure", "Undertow" y demás trackazas. "The wake-up bomb" o "So fast..." pueden resultar a su vez los ganchos más evidentes, más allá de la bastante conocida "E-bow the letter" con Patti, pero es tan burro el nivel medio exhibido que la inocente (y tan bonita) "Electrolite" funcionó como single más por sorteo que otra cosa pareciera. Un muy tremendo disco que volvió a mostrar hambre y pulsión rockera en los músicos y que, de paso, se ciscó sin problema en todo el grunge y el britpop de la década que lo alumbró. Los que se marcharon por el sol bailongo de Warner, con "green" y especialmente "time", se lo perdieron, y los que (precisamente) se subieron al carro por ello, pues también, por el impredecible y mucho menos inmediato cambio de dirección... Aunque sin problema en los recuentos finales, claro, el revisionismo ilustrado hará tarde o temprano "obra maestra indebatible" de este disco (uno de los mejores de su decenio). De hecho, está pasando ya (y a más que irá).

5. "Reckoning" (1984). Sí, aquí ya entramos de lleno en la intocable e insuperable pentalogía ochentera de arranque. La etapa IRS inicial, si prefieren. Y cualquiera de esos cinco discos susceptible, a su vez, de ser "el elegido" de la banda por parte de cualquier fan se cruce (y sin opción de errar, por supuesto). Así de contundente. Para el caso "Reckoning", el segundo de ellos, me ocupa a mi la quinta plaza por el mero hecho de faltarle algún tema en la harto subjetiva lista personal con aquello de los cinco o diez temas favoritos suyos de siempre... Tan pueril razón que alego y se admite pues, en verdad, el segundo R.E.M. se escucha del tirón sin problema (y con la sonrisa) del mismo modo que sus cuatro hermanos de camada. Es más, por sonido, más allá de las canciones, es de los más claramente regulares. Supongo que cabría destacar (es lo recurrente al menos) "So. central rain (i'm sorry)" y "Time after time" como los oldies oficiales a extraer pero, sinceramente, dicha práctica no me parece del todo clara y, de hecho, pienso que es precisamente en su intachable regularidad global donde "Reckoning" se torna algo plenamente incontestable. Y necesario, cómo no (sí, aún a pesar de la predilección personal tan acusada por "chineses" Y "rockvilles"). Además, el uso de las segundas voces en este disco son la barbaridad qué son, claro. 

4. "Lifes Rich Pageant" (1986). Uno de sus trabajos que (pienso) merecen mayor y más justa reivindicación, si tal cosa es posible habida cuenta la fama y cantidad de gente que "arrastra" este personal. La razón, en este caso, no es otra que la obligación perentoria que te propone el disco de horadar en él... después. Una vez hemos escuchado -y asimilado- un par de billones de veces el monolito infranqueable de la historia del medio que por siempre será "Fall on me". Pues, que esto es así, por mucho que las fantásticas "Superman" o "These days" gocen de mayor fama (al generalizar), es en temas menos obvios de primeras como "I believe", "Cuyahoga", "Swan swan H" o "What if we give it away?" (-etc-), donde el disco adquiere completa entidad y enjundia... Y no veo a qué alargar más por hacerlo, la verdad, ya expliqué en epígrafe anterior que cualquiera de estos cinco discos (uno por año y sin contemplaciones, además) son obligatorios so pena tortura china y  en definitiva... Reincidir eso sí, antes de pasar a lo siguiente e inevitable ello para quien suscribe, que es en éste donde se halla "Fall on me".

3. "Document" (1987). Más allá de alguna capciosa observación sobre fines del mundo como lo habíamos conocido hasta ahora de la mano con el ingreso en una major, "Document" es el disco de cierre de una de las secuencias de discos más nutritivas desde esto de las guitarritas. Y tampoco importa demasiado, para el caso, la manía que le tengo de siempre a "The one i love"... También me pasa con "Yesterday" o "Angie", mira, y si puedo "perdonar" eso a las dos mayores bandas nunca existidas bien puedo hacer lo propio con el querido cuarteto que nos ocupa (faltaría). Manías personales al margen, lo que queda (el resto) es crema, néctar, jabugo y caviar iraní todo junto y bien revuelto, eso si... El quinto LP de los "ariem", y último con IRS, les pilla de pleno (en lo que a composiciones y producción pertoca) en la transición de la bendita y tan añorada desnudez de sus inicios  hacía la mayor nitidez y grandilocuencia que ya aguardaba en Warner. Y aquí llegados, por supuesto, liarse uno a destacar temas concretos es lo de los palos y las ruedas. "Document" oficia como el vademedum, el libro de estilo de alguna manera, de lo que fueron, son y serían. Y si no en sus mejores formas, poco le falta al puñetero. Aquí están los R.E.M. de los hits radiables, de los temazos "secretos", los de las disgregaciones inesperadas, los que se paran en introspecciones poco obvias para aullar en comándita de golpe... Un "classic album" como la copa un bosque pinos, el ideal para empezar "la cole" y cuya impronta en la historia me parece incalculablemente superior al par que sucederán y que, por contra, sí les otorgaría ya una difusión general. La vigencia de "Document" sigue la mar de fine (y sin visos de flaquear jamás), ni qué decir.

2. "Fables of the Reconstruction" (1985). Sólo por tener en su interior "Driver 8", "Wendell gee" y "Green grow the rushes" (mi tema predilecto de la banda de la mano con "Sitting still" del estreno y ahí es nada) aquí ya hablaríamos claramente de denuncias penales para con todo aquel que se autodenomine amante del medio y no tenga el disco más sobado que las cuadrigas de Ben-hur en semana santa. Seguramente el disco más melódico de la formación, uno de los más cohesivos (con ese aire de "cuento" que tiene al abarcarse sus composiciones  como un "todo") y, que se lo prometo a tod@s, el que mejor se escuchará siempre del tirón. "Fables" tiene la virtud, aún dentro del elevadísimo nivel medio en esta parte de su singladura, de ser un más de lo mismo y, paralelamente, un punto (perfectamente ubicable y distinguible que le matiza) diferente al resto. Tras tres décadas de escuchar (y admirar) a la formación, me resulta especialmente definitorio que mientras otros han se han mantenido sin problema o, por contra, me han dejado de interesar a según que niveles con el pasar del tiempo, el tercero de R.E.M. no me ha hecho sino crecer en los recuentos de estima. La tortuga de la fábula que acabó ganando por constancia, vaya... Y por ser de puta madre, también.

1, "Murmur" (1983). Uno de los grandes estrenos de la historia rockera. Sin entrar en comparaciones, ya hace bastante tiempo que para no pocos melómanos del orbe hablar y/o escribir sobre "Murmur" es como hacerlo de "Revolver" o del puñetero "London calling". El imprescindible y anterior EP "Chronic town" (hasta no hace tanto pieza codiciada por el coleccionismo más puntillista y hoy reeditado hasta en cartucho con color a elegir) ya no dejaba mucho lugar a dudas con la banda, observando el tema hoy y en retrospectiva. Pero, igualmente, el estreno de largo descubre a unos músicos y un sonido que, definitivamente, irán mucho más allá del "tener suerte" con una u otra composición puntual. Lo de llegar para quedarse, sin duda. Con una mezcla inédita hasta entonces, de la que todos son cómplices pero de la que el Sr. Buck es especialmente culpable, capaz de ensamblar melodías clásicas de Byrds o los Wilson con los trotes borbotónicos propios de la new wave más saltarina, R.E.M. se convirtieron en algo muy especial a poco se les puso un foco encima. ¿Y acaso quedaba otra?. Abrazados sin problema por los exigentes seguidores de Dream Syndicate, Feelies o hasta The Gun Club, alternados tan ricamente con los mismísimos Replacements, mirados con cierta distancia pero con simpatía por parte de las más atronadoras huestes "hardcoreras" (a las que sin duda influenciaron, por lo menos en parte y si no pregunten al Sr. Mould) y, por supuesto, precursores como nadie de todo el fenómeno college bands que nos llevaría hasta Dinosaur Jr, Pixies y demás, los de Georgia estuvieron más en medio que nadie sin pertenecer de facto a nada en concreto. Más allá de una colección de himnos (que los tiene) o sintetizar el "sonido tipo" que les definirá (qué también), "Murmur" es y será sobretodo el principio de muchas cosas... Y además tiene "sitting still". Historia sin más e imprescindible de los de pasar lista.