jueves, 20 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #22



SUPERGRASS - "I Should Coco" (1995)

Y se recomienda por... Nunca pude con "Alright", uno de los dos singles más famosos de este elepé, por parecerme (para no alargar) una enorme parida. Tampoco es que me atraiga demasiado toda la verbena brit-90's (de hecho, y por defecto, sería más bien a la inversa). Pero, eso si, los tres primeros de Suede y el primer par de Supergrass siempre me resultarán las excepciones que se me ventilan la consabida regla (o por lo menos de cara a las cabezas más visibles de la mentada -y propagandística- verbena británica noventera). Y, en concreto, el estreno de Supergrass -superado el escollo apuntado- me parece una cosa adictiva hasta la extenuación... Mucha exaltación juvenil, mucha libertad desbordada y mucha gamberrería de bomba fetida y timbre puesto a sonar para salir corriendo, está claro... Pero también, y ojo que a la postre es lo importante, muchas (pero muchas) canciones de calidad innegable. Gaz y cia le pegaban también (cómo no) el consabido expolio a Bowie y Bolan lo mismo que la british invasion añeja sin el menor disimulo ni vergüenza como todos los otros. Pero había algo más. Estaba (aquí si) ese desenfreno de Buzzcocks, Undertones y demás desde los últimos setenta, y estaba también la absoluta falta de pose y el no pretender ser más de lo que se era (y por mucho que la prensa de su tierra pregonara, en determinado momento, que eran lo más grande desde la rueda)... Tres chavales muy jóvenes con una serie de cancionarras que se mostraban felices, humildes y agradecidos, que encandilaron y cuya humildad, energía y descaro nos llevó al huerto a un incontable a considerar seriamente. Finalmente, se suele señalar el segundo disco como su gran obra... Se entiende, es un señor disco que, sin ir más lejos, personajes como los Garrafer y Albarn y cia no serían capaces de realizar ni juntando fuerzas y viviendo para siempre, pero -y llámenme nostálgico o algo peor si gustan-, el encanto y desparpajo de ese estreno me lo sigue haciendo -si cabe- algo todavía más especial. Incaducable sin más la llegada de los Superhierba. 

martes, 18 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #21


VANCOUVERS - "Assorted cookies" (1994)

Y se recomienda por... Ser esta banda madrileña uno de los casos de ninguneo más nauseabundos que tenga la "suerte" de conocer en esto del rocanrol y, en concreto, este disco un trallazo sin tregua ni cuartel. Cuando escuché por vez primera la voz de Marta Romero, en cierto programa noctámbulo de radio donde colaboraba Ignacio Julià, me quede prendado sin remisión. Esto no era la nueva recreación -mid 90's que estamos hablando- del fenómeno riot girl a la cartujana (a mi lo de Dover me pareció siempre algo bastante lamentable -y lo lamento a su vez si molesta a alguien pero es lo que hay-). Esta banda mordía con intención (sin hacer ruido por hacerlo pero sin dejar de hacerlo -y no poco-, para quien lo quiera entender) y Marta me hacía pensar más en la Hersh o la Donelly que en la Courtney de turno (a la que más allá de "Live through this" nunca le encontré la gracia, ya puestos a decirlo todo). Me grabaron, en algún momento que debe rondar las dos décadas,  en cassette el segundo ("Quintessential"/1992, también fetén) y éste "Assorted cookies", el tercero de los discos de la banda... Y alguna cosa he escuchado del estreno ("No particular place"/1990) by the webs, si, pero querer encontrar (y hoy ya ni les cuento) el cuarto -y último- ("Up to you"/1996), directamente, es como pretender tirarle una foto al Yeti por mucha producción del mismísimo Scott McCaughey que medie... En fin, que me parece una pena (y una injusticia... y una mierda, incluso) que estos Vancouvers hayan caido en el pseudo olvido con la de basurilla (foránea o autóctona) que ha medrado la de dios en los últimos veinte años bajo la consabida, y hoy ya hasta repelente, label del "indie" (así a secas)de los cojones. La chispa queda encendida en la virtud que esa música es la que és y, no tengo duda, a estos los redescubre alguien en algún momento y les reeditan hasta las demos de los ensayos... Otra cosa es que los responsables lo  huelan, vean y disfruten en vida lo que (obvio) sería lo suyo...En fin, asco mundo a veces. Me busquen material de esta gente que no creo se arrepienta nadie.

lunes, 17 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #20


WIPERS - "Is this real ?" (1980)

Y se recomienda por... Básicamente por ser un disco de punk melódico tremendamente adictivo que se adelantó a casi todo cristo en no pocos aspectos. Gente tan variopinta (aunque con un evidente común denominador ubicable en la últimas) como Dinosaur Jr, Beat Happening o Mudhoney -entre muchos otros y algunos muy famosos- les señalan recurrentemente como muy clara influencia. Eso sí, aunque la arrancada fue bastante incontestable (pura ambrosía para cualquier fiel de los Mats o Hüsker que se precie, vaya por ejemplo rápido) la caída en la segunda mitad de los ochenta pues como que también... Y cuando "volvieron", con el nivel que presagiaban sus primeros andares y ya en el segundo lustro noventero (con tres discos harto disfrutables), el mapa musical era tan distinto que el asunto quedó, de cara a la posteridad, en algo demasiado cruelmente desdibujado.  En cualquier caso, con el único permiso de su reseña del 96  ("The herd", que es la leche), ninguno de sus discos para mí como ese estreno del año 80. Que aunque no es poco botín el que se extrae de la obra de Greg Sage y sus secuaces, y tampoco es que haya que excavar en exceso (ojo ahí), lo de "Is this real ?" es perfectamente encabible en el concepto "disco fetiche" sin demasiados apuros. 

domingo, 16 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #19


WEEN - "Chocolate and cheese" (1994)

Y se recomienda por... Sí, está claro, la cover lo eclipsa todo. Pero de verdad que el contenido de este "chocolate y queso", cuarta referencia de los impostados hmnos. Ween, se descubre como una magnífica colección de canciones que se anticipa (desde su militante lo fi) a algunos de los conceptos que Beck Hansen utilizará en el futuro, lo mismo que se equipara a los chalados, y siempre bienvenidos, Pavement de Malkmus y cia en aquellos mid 90's.  Muy recomendable aún con todas sus rarezas a cuestas y para no alargar... Y, al tanto, aunque señalar un disco de Ween como "el más favorito" es casi una invitación a cagarla de gratis (y aún viniendo de un conocedor de la obra del par de genios/pirados), esto casi -casi- sería lo más parecido a ello. Eso sí, como siempre, ¿a qué coño sonará el siguiente tema?... Mejor dejarse sorprender, y si se sabe pues jugamos a olvidarlo (con un par), pues ahí reside gran parte del encanto y arte de (los añorados) Dean & Gene.

lunes, 10 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #18


THE YOUNG FRESH FELLOWS - "Electric bird digest" (1991)

Y se recomienda por... El siempre bienvenido y honorable Scott McCaughey es un culo inquieto como pocos. Principal miembro y cabeza pensante del grupo/proyecto The Minus 5, participe de esa magnífica martingala para sibaritas selectos del Baseball Project junto a nada menos que Steve Wynn y Buck y Mills de REM... junto a los que giró y tocó un montón de veces... Sin embargo, a pesar de todo ello y varias otras cosas, "su banda madre" y a la que principalmente se debe son los YFF. Banda que, aunque hoy recuperada (o más o menos que con este tipo nunca se sabe), tuvo su momento de principal actividad en el segundo lustro ochentero, llegando (como grandes antihéroes que son, a lo Redd Kross de los McDonald por ejemplo) tan tarde o tan pronto a todo que el asunto ha quedado como una especia de isla en medio de la nada que la mayoria hemos tenido que recuperar, casi inefablemente, a posteriori. Fenómeno college band con reminiscencias a Replacements y siendo compañeros de promo de los también insignes y cojonudos -y "malditos" para el mainstream- Camper Van Beethoven de Lowery, encontraron su plenitud (si de discos tratamos) ya en los 90's con esta referencia que hoy nos ocupa... Y que sigue, y seguirá, funcionando de narices merced a ese punto de encuentro del garage y lo melódico en plena y cojonuda armonía... Que "el pájaro eléctrico digerido" (tócate lo tuyo !) de los Jóvenes Colegas Frescales de Scott y cia triunfará siempre ahí donde llegue sea volando o a pie, en definitiva y tal cual.

domingo, 9 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #17


TALKING HEADS - "Speaking in tongues" (1983)

Y se recomienda por... Siempre se resalta con especial denuedo el cuarteto de discos de arranque de los magníficos "tarros parlantes" de Byrne. Y media comprensión, si. Estamos ante una de las bandas de cualquier época que mejor supo hilvanar excentricidades arties con la construcción de un sonido único y, -por qué no-, magnético como él solo (por lo particular). Y, faltaría, todo empezó con esos cuatro discos de una tacada, a uno por año, en plena efervescencia punk/new wave (label 77 en el CBGB' y a qué más, está claro). Pasa que, ay, por ser uno así de cabrón o repelente (o las dos cosas, o vaya usté a saber) mi predilecto, con permiso del "Fear of music", en las últimas es su quinta referencia de estudio. Aquí ya no había sorpresa. Su deconstrucción de formas sirviéndose del minimalismo punk (en el que nunca militaron) no era ya novedad y, ya por entonces, la crítica los tenía por lo más... ¿Presión?, pues no nos asusta nada, oiga... Tras tres años de espera desde el famoso "Remain in light" aparecía "Speaking...", un disco que, tras adentrarse uno como procede, se descubre como algo que es mucho más que el envoltorio apañado para sus tres famosos singles (aquí está "Burning down the house", si). El ilustre y tan necesario chalado y sus esbirros se sacan de la manga una producción que sigue donde lo deja el anterior pero introduciendo, cada vez más, elementos desconcertantes (para bien) y dejando al personal en bragas y preguntándose si lo de esta gente es world music, psychodelia, art music o qué cojones... Aunque, claro (que la Historia ya ha hablado), al fin todos ellos estaban equivocados: porque, sencillamente, "el nombre de esta banda és Talking Heads".

sábado, 8 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #16


HEFNER - "We love the city" (2000)

Y se recomienda por... El que para quien suscribe fue el mejor disco de calle de los ya hace tiempo extintos Hefner sigue resultando una más que notable colección de viñetas sonoras que, sin duda a caber, mereció bastante mejor suerte. Siempre fue Hefner un eufemismo bajo el que se encontraba la capacidad creativa de un Darren Hayman que, y se veía venir de tan lejos, finalmente se cansó de repartir la pasta con sus colegas a según que niveles. La sensibilidad y original  narrativa de su discurso le alejaba definitivamente de toda la verbena aquella del brit-90's (que suedes y supergrasses al margen se la regalo para siempre) y le hizo ascender a niveles de credibilidad a marchas forzadas a brazos de una prensa especializada que nunca les dio la espalda precisamente... Al fin, tras este disco, con la electrónica hemos topado y aunque "Dead media" tampoco estaba mal del todo la cosa ya no era lo mismo y quedó ello como epitafio de una carrera digna de irse reivindicando de vez en cuando. Eso sí, dicho todo, "We love the city" es un "algo más", que me lo parecía entonces lo mismo que hoy.

viernes, 7 de agosto de 2015

DISCO DEL DÍA #15


IRON MAIDEN - "The number of the beast" (1982)

Y se recomienda por... De entrada por ser la ídem número 666 de éste su espacio amigo y, claro, me queda ello de narices (y lo de que sea el cumpleaños de Bruce como que ya nos lo remata del todo)... Además de, ok, por ser la caña de España y Portugal juntas. Honestamente, y ya hace de ello veintilargos años, siempre he ido rotando "numbers", "sevenths" y "powerslaves" en mi podio particular de la banda (para mi esa tripleta es inamovible y no se hable más). Sin embargo aún sin contar seguramente con la épica más cohesionada del otro par, y puestos a destacar algo exclusivo por derecho propio de las "hallowed..." y demás, debe señalarse siempre que este fue su disco del "cambio", el primero con Dickinson y el que, es harto conocido, les hizo dar el salto de gigante que les convertiría en todo lo que después fueron (y son) a todos los niveles. Un disco de hard rock, llámenlo heavy metal que lo és y si lo prefieren, que alcanza el n.1 en las nuevaoleras y post-punkies inglaterras de los primeros 80's, sin ayudas de radios (y demás vías orientadas al "gran público"), por pura boca-oreja... Hombre, por mucho no falte siempre quien reniegue del género (que allá cada uno con lo suyo), algo bien harían los canallas... Quizá la letra del tema titular sea un poco el colmo de lo estereotipado para los "no fieles", y me parece que hasta el mismo Steve Harris reniega hoy de la inclusión de alguna canción concreta pero, vaya... Yo no le cambiaba ni la antorcha que sostiene Bruce en la contracover. Un clásico del rock indebatible, por mucho pese a quien lo haga, y up the irons mucho. Como siempre.

jueves, 6 de agosto de 2015

EL GRAN HOTEL BUDAPEST (2014)

INTRO. Creo haber comentado aquí, hace ya su buen tiempo eso sí, que Wes Anderson es mi "niño mimado" de los realizadores de su -ya no tan reciente- generación... Y entendamos por "generación" esa batería de realizadores anglosajones que más o menos destacaron en los mismos años y cuya edad debe oscilar entre los cuarenta y tantos y cincuenta y pico. Esto és: los Alexander Payne, Paul Thomas Anderson, Spike Jonze, Sam Mendes y demás agentes de similar pelaje. Wes, continuo, es mi elegido por "sencillamente" haberse procurado un estilo propio que, siempre para mi, le hace brillar con especial fulgor en el cesto. Que se puede congeniar o no, claro, pero que sabes con certeza (por tono, construcción de personajes, músicas y detalles visuales mil) que estás viendo un film de este señor aunque entres a la media hora del mismo, va a misa y más allá. Esa especie de comedia, o pseudo-comedia si se prefiere, nostálgica con todos los elementos físicos que integra, la bandas sonoras tan afiladas y acertadas (y sean originales o prestadas), etc. le hacen caballo ganador. Tal cual. Y, hoy, tras un par de décadas de carrera tenemos además la evidencia, ya más allá de cualquier debate, de que lo de este hombre no es flor de un día ni casualidad, cristalino ello. Es más, hasta tenemos un biorritmo claro de su singladura hasta hoy: un film de estreno correcto pero simpático y poco más; dos pelis empapadas de encanto, insaltables, y  que son su cima de estilo; otro par donde lo esteta y la construcción de roles abandona con casi total impunidad la pulsión narrativa (sobretodo en Darjeeling, para mi de largo su peor referencia); y, alehop, un muy meritorio viraje de autocorrección sirviéndose, con -en efecto- fantásticos resultados, de la animación stop-motion primero, un menor pero mucho más que resultón film con niños después (el último tercio, o aprox., me desmerece del resto pero los dos restantes, de su ahora penúltimo film, son una mejora y recuperación harto evidente, tajante, del cineasta), para acabar brillando ya en puro esplendor con éste film de hoy. El mejor suyo desde 2001, con aquella "familia de genios" y con holgura. Así pues, más allá de otras comparaciones con su obra pretérita, para los que sí congeniamos abiertamente con este realizador la mejor noticia és (o fue) que con "El Gran Hotel Budapest" tenemos a Wes "de vuelta". Y con nuevas armas, ojo, que ahora al fin (con ésta y "Moonrise Kingdom") ya nos queda la certeza de que por fin ha sintetizado del todo su armazón visual para sacar a pasearlo también por exteriores como procede, sin pintar bonitos pero asépticos cuadros "gafapastiles" e integrándolo todo de pleno en la narración. Y bravo por ello pues, of course.


SINOPSIS "PRESTADA". Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. La historia trata sobre el robo y la recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

A FAVOR. Para mi todo. Todo lo que se espera que funcione (y un poquito más) y centrifugue como debe por parte de este cineasta lo hace sin fisuras en este film. Musicalmente es irreprochable, visualmente (toda ella) tiene una personalidad cojonuda donde le reconocemos desde el primer segundo, el relato es muy ágil, sin miramientos  y sin perderse en recovecos extraños, y, faltaría, la construcción de personajes resulta absolutamente inapelable... Que vuelve de nuevo aquí Wes a refugiarse en lo que mejor le ha funcionado siempre, si (excepto en los "Royal Tenenbaums", para mi su mejor y único film que goza de una "coralidad" de roles perfecta o poco menos -siendo ello, para mi, el consabido "hecho diferencial" que me la hace tener en tanta estima-)... Tres estadios claramente diferenciados: protagonistas claramente destacados, secundarios estrámboticos con poco metraje on screen pero de vital importancia en la trama y, cómo no, una retahíla de cameos y pseudocameos que parece no terminar nunca... En esto último, está claro, ni empiezo (mírense el poster promocional y a qué más); como secundarios nos sorprende mucho (o sobretodo) ese esbirro malvado de Dafoe en lo equidistante de lo macabro y los dibujos animados, una muy transformada Swinton en su rol de viejuna señorona o, por supuesto, el irascible Brody con su furibundo y faltón antagonista; lo que nos deja a la tripleta protagonista... o 2+1, si prefieren que lo de la joven actriz irlandesa Saoirse Ronan no tiene la continuidad constante del otro par (evidente). Pedazo futuro lo de la muchacha ésta, no se puede evitar pensar (una vez más), aunque la gran sorpresa nos llega, desde luego, con el jovencísimo Tony Revolori que a sus dieciocho (o menos en el rodaje del film) niquela su papel de principal asistente de un protagonista espectacularmente manejado por un Ralph Fiennes, cómo siempre, magnífico. La bis cómica conseguida por el británico en esta película puede, además, arrancar alguna sonrisa por ciertos puntos de conexión con aquel Gene Hackman de la ya más que mencionada/apuntada tercera referencia del director. Sumemos un metraje de bisturí quirúrgico, los ya esperables y encontrados subidones de comicidad y, hala, a esperar que la siguiente siga por estos derroteros. Muy bien Wes y de verdad, que no te conozco pero para mi vuelves a ser  el bastante cachondo y necesario director de la pana, las paredes empapeladas y los discos de vinilo que durante un tiempo temí haber perdido.

EN CONTRA. Del film en si nada. Solo, y como siempre con este director, que "no se le pille el rollo"... No se debe esperar de Wes Anderson films como "Fargo" o "Short cuts" (ejemplos de paradigmas del "clásico moderno" anglosajón del último cuarto de centuria). Él, por naturaleza y siempre al humilde entender de uno, es un realizador de notable alto o excelencias raspadas (sin llegar nunca al "masterpiecismo")  que nos deja intuir siempre un "modo perenne" en ello a poco se lo curre como sabe y puede... Que cuando ha salido a por "algo más" ha extraviado la brújula y se ha acabado perdiendo (y con trenes y submarinos para más señas).


CONCLUSIÓN. Divertida, entrañable, quizá algo demasiado "naif" por momentos para según que paladares (no me queda duda), pero en resumen: definitivamente infalible. Los momentos a atesorar de este film son cuantiosos y la sensación de castillo que no se tambalea en momento alguno (de ahí su superioridad manifiesta para con el film que precede -también notable pero bastante menos-) nos acaba de rematar una obra que sabe ser simpática sin perderse en modernidades cool por la curra y también bailar con lo agradablemente frívolo sin caer nunca en lo banal. Todo un mérito de Wes este "baile" aquí, creo quedó ya claro, plenamente recuperado. Solo por la "secuencia correcaminos" con los trineos la recomendaría pero, ni qué decir, hay mucho más. Toda ella en realidad y, lo dicho: "de vuelta Wes". Ahora (y así) sí. 

GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10