viernes, 19 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (IX)

Cap. 9: "Outlaws" / THE OUTLAWS (1975)

Los Skynyrd, Allman, la Marshall Tucker Band, Burrito (y de paso le pasamos la mopa a la estatua de Gram, ya puestos) y todo lo que se quiera. Antes y después de ese 1975 en el que apareció el elepé destacado hoy y desde lo que suele convenirse como "rock americano", southern o no (que eso, por vergüenza torera, se lo dejo a los que adoran esa vertiente rockera de forma ya más concreta), pertoca. Sea como fuere, el estreno de The Outlaws -homónimo al borrar el artículo- merece permenecer sin duda entre los imprescindibles de la mentada vertiente y/o sutiles variaciones... O por lo menos en la lectura que en esta humilde casa se hace y hará. E importa cero que, al contrario que ocurre con la mayoría de grandes nombres del tinglado, la formación no ofertara nada cercano a este nivel a lo largo de su carrera restante (aunque ojo, no se caiga en el desprecio gratuito, que este personal es apreciado y bastante por los ya antes señalados acólitos del género). "Outlaws",en definitiva y no se dude, trasciende con holgura a su etiqueta y demuestra por enésima (es de esos discos, si) que existe un punto donde la calidad manifiesta pisa y aplasta sin miramientos  todos los apriorismos y simpatías/antipatías habidos y por haber.

Un disco adictivo a poco más poder, con unas harmonías vocales de aplaudir de pie y unos juegos guitarriles del caerse de culo. En él se da espacio a la balada intachable (" It Follows from Your Heart") lo mismo que al virtuosismo porqué sí ("Waterhole"), tiene una tripleta inicial invencible que te mete dentro del disco por espuelas (imposible quedarme con una de entre "Song for you" y "Song in the breeze", para señalar la favorita personal de la colección de no darse después la coda que se dará) y, faltaría y entre otras (haciendo especial hincapié en el tan agradecido y vivaracho tono general), está ese remate ya apuntado con la prodigiosa "Green Grass & High Tides"... Canción que por si sola convierte este lote de tonadas en algo imprescindible. Sin más. A partir de aquí investiguen sobre la formación, vida y obra, lo que quieran (o no), demuestren lo mucho que saben dicendo que tal disco de los Allman o quien fuere es muchísimo mejor en comentarios y/o, en resumen, todo lo que les apetezca. Pero que nadie se haga la putada nunca de privarse de esta maravilla por prejuicios de ningún tipo... Masterpiece, de bluegrass, country, southern, zarzuela western y hasta del canto gregoriano, si hace falta. Y punto.

jueves, 18 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (VIII)

Cap. 8: "In Through the Out Door" (1979) / LED ZEPPELIN 

Ok, no sería LZ el colmo de lo ignoto y sea cualesquiera de sus discos el que se pretenda abordar. Pero su último estudio tiene ese aura de "patito feo" que tan injusta y antipática me resulta y que tantos discos de los grandes (de los realmente grandes de verdad) poseen a su pesar: un trabajo contundente, putámico a más no poder y mayormente denostado por la siempre tan subjetiva comparación pretérita con las (más o menos admitidas) cúspides de la formación/artista. De "New morning" a "Comes a time" sin olvidarnos de "Loaded",  "Workingman's Dead" o "Sunflower" y todo lo que se quiera... Discos amados sin reservas por los respectivos fans, pero también (y primordial ello) por ese impagable ingente añejo que no se deja engañar por la "bitácora establecida" y le dio, da y dará (espero y deseo) por sumergirse en los discos, ajenos a dires y diretes, para reivindicarlos en su más ajustada  grandeza y a fin de clamarla a todo viento asome. Menos rollos y en síntesis: con "In Through the Out Door" estamos ante un bicho de estos. Y qué quien toque bendiga por siempre al señor J.P. Jones por ello.

Partamos de la premisa que todos los discos de Zep son la releche (sí, hasta "Presence" que, de forma dolorosamente honesta, es el único que ralla pelín por debajo del resto tiene sus momentos que lo alzan hasta lo imprescindible sin debate a encaber). Y una vez admitido lo innegable ya podemos señalar su disco del 79 como "el disco de John Paul Jones", que lo mismo es bajista de leyenda que el genio escondido tras muchos de los arreglos de la formación. Y se nota y evidencia mucho ello. Se aprovechan (aprovecha Jones, mayormente, en su cualidad "arrengementista") las nuevas fórmulas de estudio de la época, del que tan machacón y ramplero uso darán algunas bandas del AOR más rijoso y militante, pero faltaría: en "clave Zeppelin". Victoria asegurada: los vericuetos de la extensa "Carouselambra", lo emblemático de la inicial "In the evening", la melosidad de "All my love", esta "South Bound Saurez" que tiene todo el nervio de antaño que conviene esperar, la saltarina y adictiva "Fool in the rain" que recuperaba el espíritu más abierto a disgregaciones y giros inesperados del totémico edificio doble del 75...  Y si hay que rocanrolear a lo Elvis en la cantina pues mucho más sobrado no se puede ir que Plant en "Hot dog" lo mismo que si toca despedirse con un vals de las galaxias como el de "I'm Gonna Crawl" pues para adelante oiga que somos los reputísimos Led Zeppelin. Y, en resumen, no ha habido ni habrá jamás nada que vuele más alto vínculado a la label "hard rock"... y eso como mínimo. Al año siguiente se nos iba Bonzo y en el 82 salía aquello de "Coda", más a fin de cuadrar contratos que otra cosa, pero "In Through the Out Door" cierra una octología que es un mundo en si mismo. Reincido, eso sí, con su permiso y para terminar (o el fan teenager que llevo dentro del cuarenton embalaje me mata): al final ni kuins, ni the jus, ni parpels, ni eisidisis, ni pollas en vinagre (y lo mismo para bandas tan queridas por mi persona como BÖC o los de Lynott)... Si de sacar a pasear guitarras y liarla a lo burro se trata: ayer, hoy y siempre ZEP. Los más versátiles, los más putámicos, los mejores. Y punto. Qué no te engañen. 

miércoles, 17 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (VII)

Cap. 7: "Fakebook" (1990) / YO LA TENGO 

Si bien es cierto que, en propiedad, "Fakebook" no es un disco de versiones íntegro (hay cinco piezas originales -revisitadas o no- dentro de las dieciséis que lo componen), no me arredra en absoluto llegada la hora de señalarle como el elepé de versiones ajenas favorito. De siempre y de la mano (en indisoluble empate eterno y eso sí) con el noventero "WGW" de Dylan, ya puestos a puntualizar del todo. "Fakebook" pilla a Ira y Georgia en aquel breve impás de los primerísimos noventa, justo antes de la llegada de James McNew (y con ello la encarnación ya definitiva y legendaria del combo) y si bien la elección de propuesta -un disco de covers- podía extrañar y dar síntomas de debilidad (más con la marcha del 33% del line up y la sombra de un disco magnífico como fue "President Yo La Tengo" que no encontró repercusión más allá de la crítica más especializada y sesuda de la época), el tiempo acaba por arrearle el consabido par de sopapos que tantas veces merecen apariencias y apriorismos... Hoy "Fakebook" es un discazo, Yo La Tengo una banda de la vida y, estaríamos buenos, la versión (definitiva) de su "Did I Tell You" un tema fraguado en otra galaxia.  

Y qué decir a estas alturas de comedia sobre la elección de temas ajenos atacados: héroes más o menos ignotos del folk pretérito, alguna banda pseudo olvidada pre-british invasion, el guiño a ese personaje interdimensional que responde por Robert Jonhston y (rescates de "rarezas" al margen, ojo), claro... Festival de Tom y Jerry total: Gene Clarck, Cat Stevens, Flamin'Groovies (vaya "you tore me down" se marcan los puñeteros, por todo lo sagrado y lo qué no), NRBQ, Kinks, John Cale... Todo con esas voces angelicales de los Kaplan que, sin saberlo entonces, estaban destinados a dispensar una de las secuencias de elepés más diversa y necesaria de la década que recién se estrenaba. Maravilloso trabajo de los que te engañan hasta ponerte en paz con todo, a modo pomada hasta en el más jodido de los días y aunque por un breve instante sea, y a qué más.

martes, 16 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (VI)

Cap.6: "Car Button Cloth" (1996) / THE LEMONHEADS

Tras unos cuantos discos agradables a la escucha pero algo planotes y faltos de temas de verdadera enjundia (con alguna que otra excepción, seamos justos), Dando y sus esbirros daban en la diana plenamente, y en aquellos primeros noventa, con la dupla "It's a shame about Ray"/"Come on feel". Todo un estallido de frescor, simplicidad bien entendida y honradez de corte clasicoide (con cierto poso punk y claro buen rollismo pseudo-hippie, para acabar de completar el cuadro) que se supo hacer su espacio entre tanto tremendismo y sobreafectación grunge. Tras aquellos años de bonanza, en cualquier caso, ya nada fue igual en popularidad para Evan y su "banda": el disco que hoy se destaca, un magnífico regreso en 2006 que mereció mucha mejor suerte y, sin más, un par de álbums de covers -bastante recomendables- dispensados con una década de diferencia entre si. Sin problema, por otro lado, Lemonheads tienen material de sobra acumulado para atracar a todo organizador de festival veraniego se cruce y, en realidad, el único pesar sería (y es) lo poco que ha editado Dando en el último cuarto siglo con composiciones originales, habida cuenta lo satisfactorio que ello ha resultado. Las dos veces (tres, si contamos su disco firmado con nombre propio en 2003 -que aunque algo inferior no deja de aportar algún que otro temón de cuidado-) y aún por poco bombo mediático se le diera.

"Car Button Cloth", amén de tener una portada y título (y explicación de ello a juego) que queda a medio camino entre lo lamentable y lo innecesario, es un disco absolutamente reivindicable. Esto es así. Se le/s hizo pagar los tres años de hiato desde el anterior y (amén que los gustos, al generalizar, hubiesen cambiado) la crítica le dio la espalda a un disco que integraba pistazas como " If I Could Talk I'd Tell You", "Hospital", "Knoxville Girl" o "Outdoor Type". Donde también teníamos inmediateces de funcionalidad infalible como "Something's Missing", "6ix", "One More Time" o, mi favorita de todo el lote, "Tenderfoot". Y donde todo lo no aún mentado, para completar y por supuesto, pues también fue y es bienvenido en mayor o menor dicha (hasta la pedazo fricada instrumental del "Secular Rockulidge" final que tiene su coña... o qué decir, por ejemplo también, de esa bossa "elliottsmithada" para "C'mon Daddy"). No todos los discos de Lemonheads/Dando, y ya para terminar, son "It's a shame..."  (su eterna masterpiece), faltaría, pero desde ello el condenao no tiene un disco que deje de resultar de apreciable para arriba. Sin matiz que valga y tal cual que se lo explico, oiga. Y fin.

lunes, 15 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (V)

Cap.5: "Madman Across the Water" (1971) / ELTON JOHN

Por supuesto. Aquí se va al traste del todo eso de "intentar acercar discos que sean menos obvios o acostumbrados"... Todo un multiplatino de marras el cuarto de Elton, a qué darle vueltas. Pero caray, con todo esto del biopic y la reivindicación por parte del "purismo rockero" (que de un tiempo a esta parte parece haber capitulado y otorgar al fin el puesto y lugar que merece el artista), uno no se puede estar de mencionar, ni que fugazmente sea, el favorito personal del músico. "Semos humanos" por un lado, y "Madman" un escándalo de disco por el otro y en definitiva.

Está claro que el primer lustro setentero de este señor es una de esas burradas infranqueables, de las realmente contadas, que ha dado el medio. A las músicas de Elton y las letras de Taupin, por aquellos días, les daba por levantar una piedra el campo y les brotaba un nido de canciones tremendas ahí donde a la mayoría les intentaba picar el consabido bicho de turno. Muy subjetivo pues, y por qué discutir en balde, señalar el presunto "mejor de todos". El homónimo, Hunky, Captain, Timbleweed, los baldosines amarillos y/o lo qué la gana de a quien fuere desde el apuntado periplo de tiempo. Sin embargo, mentiría de no admitir mi predilección por el que se destaca hoy en cabecera. Un dispendio de arreglos, síntesis de contenido y melodías que, por pura y dura calidad, mean tan lejos que cualquier tipo de injerencia acaba por descubrirse soez y gratuita y más pronto que tarde (qué más dan esos "lalalas" al final de tal canción, o la "sobreinstrumentación desmedida" para quien fuere de tal otra, con la barbaridad del todo se nos oferta aquí puesto en el otro platillo la balanza). Elton se adelanta casi cinco años a lo que propondrá la transformación de Fleetwood Mac con la llegada de Stevie y Lindsay, y dejaba claro (desde ya) que el hacer algo abiertamente "comercial", y de manera ex profesa además, no tenía ni tiene porque ir reñido con la personalidad expresiva ni, por supuesto, con la calidad. A partir de ahí, si alguien quiere buscarle matices resabidos a los tiny dancers, levones y demás, allá él/ella con lo suyo... Pero inefablemente será cosa de complejos absurdos. Y lo más triste es que él/ella lo sabe perfectamente. Infalible "classic album" y fin.

viernes, 12 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (IV)

Cap.4: "Live at the Old Waldorf, June 29th, 1978" (2003) / TELEVISION

Para aquellos que somos fans de "Marquee moon" hasta alcanzar una obsesión cercana a la patología psiquiátrica, directamente, esto de hoy no requiere de demasiadas palabras... Impagable sin más, por supuesto. Y por mucho ya tengamos el más que necesario "The blow-up" a modo testimonio de lo que Verlaine, Smith, Ficca y Lloyd podían lograr sobre tablaos.

Sólo el momento "regreso" de la propia "marquee moon" (the song), ya hacía el final tras todo su inextinguible viaje extradimensional, otorga la vitola de producto de luxe de la sección del gourmet del puto Corte Inglés al disco... Aunque hay mucho más y que no os engañe lo exiguo a piori del tracklist, faltaría. ¿O no es acaso Television uno de los grupos que más y mejor nos enseño enseguida que unas pocas canciones sueltas pueden cambiarte la vida a niveles que discografías enteras, y aún proviniendo éstas de músicos muy del agrado de uno, no pueden siquiera atreverse a soñar?. Tres canciones del emblemático estreno, cuatro de su cojonudísima y eternamente ninguneada -en mayor/menor grado- continuación, más el single de estreno del 75 ("Little Johnny Jewel") y a qué más. Magnifico set (y partido), que auna la bisoña frescura con los inefables rasgos diferenciales que hizo y hace de esta formación algo único e indispensable para miles sino millones. Y fin.
(Pd. Como siempre, ni qué decir, esto no es art rock, punk ni punk-rock, es Television: aprende a adorarlos -de no hacerlo ya- o arde en el más profundo de los avernos... o por lo menos cómprate un bosque bien gordo y allá que te pierdas)

jueves, 11 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (III)

Cap.3: "Anyway..." (1971) / FAMILY 

Lo malo de creerse demasiado a los críticos e historiadores varios de esto del rocanrol, e independientemente de firmas y vehículos de opinión concretos, es que se corre el muy preocupante riesgo de obviar (de robarse a uno mismo en base a pareceres ajenos, más o menos interesados pero siempre subjetivos en cualquier caso) cosas realmente serias... Family, para el caso, fue una de las mejores bandas del planeta en la bisagra 60's-70's. Una primordial formación que aunó rock contundente y formas folkies a un nivel parejo al de los mejores Jethro Tull, que en un momento dado se podían ir a por aventuras lisérgicas desbocadas al más puro estilo de los imprescindibles Genesis del periplo Trespass-Broadway (y atención a la obvia similitud de registro entre Chapman y Gabriel) o, ya puestos, sacar el libro de cuentos de Richard Thompson y cia junto a la hoguera en cualquier momento y  porqué sí. 

Elijo hoy "Anyway" porque en definitiva da igual en que disco nos quedemos para sentirnos plenamente satisfechos desde el periplo 68-73 de Family, y por mucho que en principio la "masterpiece oficial" se otorgue por sistema a la "doll's house" o, en su defecto, a "Bandstand" (y aunque, por otro lado, mi favorito sea "Fearless" hasta el fin de todas las cosas). "Anyway" tiene la virtud dentro del opus de la formación, en exclusiva y además, de ofrecer una estructura o forma distinta a lo mayormente establecido (cosa más común entonces que hoy y qué cosas). Por ende, tenemos una primera cara "live" que ofrece perfecto testimonio de la pericia y superpoderes de la banda on stage; y, sin salirnos del mismo artefacto y sin permiso medie, una segunda parte con nuevos temas de estudio tan distintos entre si y tremendos como conviene esperar. Rematando el asunto con la adición de la cojonástica  "In my own time" desde la edición yanqui. Aprovecho, ya en la despedida, para "linkear" la entrada sita en este mismo espacio (y desde hace tres veranos) del celestial "Fearless" y, faltaría, para recomendar una última vez todo lo que tenga que ver con tan magnífico personal. Que Family son tan majos que no creo te lo tengan en cuenta en caso contrario (ok) pero, de verdad te lo imploro: no te hagas a ti mismo la putada de perdértelos y/o recuperarlos con significante asiduidad... Además, aquí -en "Anyway"- está "Lives and ladies", qué más quieren. 

miércoles, 10 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (II)

Cap. 2: "Now we are Six" (1974) / STEELEYE SPAN 

Esto clama al matiz ya de inicio, está claro. Steeleye Span es una banda que resuena de alguna manera para todo amante del medio rockero más o menos "estándar" pero, por contra, estamos ante una formación capital e indispensable dentro del subgénero que toca hoy abarcar. Se ruega pues comprensión a todo simpatizante de eso segundo, british-folk nivel ninja supremo de las galaxias, que pueda por aquí dejarse caer. La contrariedad se adivina fácil para ellos... Aparece el listillo de turno con su "mini-sección" de tres al cuarto con "discos menos obvios" para combatir los calores veraniegos y, extrapolando, es como si a un fan (fan de verdad) de prog añejo se le intenta explicar lo necesario de King Crimson... De risa lironda el tema, vaya.

Y qué gran influencia fue, por enésima, el Sr. Laurent Berger al ponerme en la pista de esta gente hace ya unos cuantos de años... Que no solo de Fairport Convention se vive y aunque, eso sí, estemos paradójicamente ante una formación liderada por un miembro fundador de los hacedores de "Liege & Lief". No es además, y para añadir más leños a la hoguera, "Now we are six" un disco exento de cierta controversia. En su tiempo y para sus fans más "puristas" resultó todo un pulso: añadir un drummer a tiempo completo (y con ello un sexto miembro que sumado a ser también su sexta referencia de estudio es lo que acabó por dar  título al cocido) y, atención, la producción de nada menos que Don Ian Anderson, generó una serie de críticas contrarias a la sazón  ("esto ya es rock al uso, no nuestra querida banda folkie que ejerce de infalible soundtrack en nuestro matutino recogimiento de fresas silvestres", que vino a significarse el tema en determinados lugares). Chorradas todo, en cualquier caso. "NWAS", más allá de su icónica portada, es una colección de paz y bonitez incontestable como para echar la tarde jugando al cinquillo en el poblado elfo que más cercano nos quede. Tal cual. Un magnífico disco, engastado en la mitad de los años de bonanza total del grupo y  perfectamente intercalable entre las cimas de Fairport o la Incredible String Band sin vergüenza ni pesar medie... Hasta esa tan breve versión del "twinkle, twinkle" de marras que se marcan con todo el morro que calza fetenísticamente y sin problema asome. Revitalizador trabajo, está claro, y en verdad toda un masterpiece que, definitivamente, debiera constar ya como tal al generalizar, sin etiquetajes ni mamarrachadas se crucen (o, si se prefiere, más allá de su corral particular al que, pese a quien lo haga y de hacerlo, trasciende holgadamente). 

martes, 9 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (I)

Cap. 1: "Let it Roll" (1988) / LITTLE FEAT 

Sin mayor explicación que empezamos este "suplemento veraniego". Como única y exclusiva acotación indicar que, en la medida posible, se intentará dar preferencia a referencias menos obvias y si con ello alguien se refresca la memoria, descubre algo o, por qué no, se siente de alguna manera inesperadamente correspondido al fin ("ya era hora que alguien dijera algo de este disco que a mi me parece de putísima madre", o similares), pues bienvenido sea siempre.

Como la sección parte de una premisa pretendidamente ligera y con textos no muy extensos (algo contra natura en este espacio, desde luego), nos limitaremos a atacar el meollo de por qué el álbum se antoja aquí recomendado y recomendable. Para el caso el resurgir de los legendarios Little Feat de 1988. Todo un perro verde en lo que vendría siendo la industria del medio... Se muere el líder indiscutible y genio tras los mejores y remotos trabajos (los 70's de los Feat es de esas cosas que hay que abrazar y punto y te jodes que no queda otra) y casi una década después los antiguos miembros se reunen y hacen un disco que, en síntesis, resulta magnífico. Y, atención, triunfando solventemente en los tan obvios esfuerzos por seguir "sonando a ellos" desde el proceso ("dedicated to Lowell George" además y faltaría). "Let it roll" puede, y por qué no admitirse ello, generar una falsa pátina de "producción 80's" que puede despistar en primeras audiciones, pero al final (y como ocurría con Prince, por ejemplo y cuasi paradigma del asunto) las canciones son tan buenas, tan regadas de arreglos enjundiosos y matices dispensados, que los prejuicios se ven derruidos de forma natural, y aún por vinagre se esté predispuesto a echar. Mucho groove, bastante rocanroleo y demasiado oficio que tenemos aquí en liza. Siguen Hayward y Payne desde el line up original, siendo éste segundo quien junto a Paul Barrere (que a su vez subió su guitarra al barco bien pronto, en el 72 y junto a Clayton y Gradney, también aquí presentes) se agarran el testigo compositivo. Las nuevas incorporaciones funcionan igualmente (Fred Tackett, especialmente, que  ya había estado vínculado a la banda en el pasado, en tiempos del llorado George) y al fin encontramos un disco que si bien no puede batirse en duelo con su primera e indispensable media docena de elepés (rematando la faena con su tremendo directo tomatero del 78'), si merece quedarse archivado, sin dobleces ni prejuicios medien, en el mismo estante. Otro día, si la salud y el tiempo acompañan, ya se abarcará a tan cojonuda/importante/admirada banda como procede (que vislumbro unos "Sailin' shoes" bailoteando en un futuro más o menos lejano desde este lugar), pero hoy lo aparcamos aquí y dejando este "Let it roll", que además refresca cual calipo de piñas del Caribe, claramente reivindicado.