viernes, 29 de abril de 2016

THE POSIES - "Solid States" (2016)

Visualicen  todos a esa niña (denle vuelta al género de proceder) que, desde la lejanía de los primeros años púbers, se llegó a idealizar en su momento como el paroxismo definitivo de la belleza en la tierra... O quizá no tanto, vale. Pero que sí suscitó, al menos, algunos de aquellos entrañables y memorables primeros picores en la cúspide del tren inferior corporal propio... Pasan los años... Siguen pasando... La taquillera del cine se descojona cuando intentas colar lo del "carnet joven" (desgraciá !)... ¿Qué es esto a mi lado?, hostia, si tengo una hija y todo !... "No pasa nada, jeje, son los segundos veinte" (escuchas decir un día "X" a algún hijo de la grandísima casquívana)... Entonces, de repente otro día "Y" y sin verlo venir, reconoces a aquella preciosa niña de prácticamente tres décadas atrás en el tiempo y, para resumir... Póngamos que está muy radicalmente distinta en base al tan idealizado y alegórico recuerdo que uno hasta entonces guardaba... Pero mucho. Y, por ende (claro), se te cae todo al suelo irremediablemente y durante, como poco, unos cuantos  de minutos.


Bien, atendiendo a ello, el nuevo de Ken y Jon ("los pusis") es como eso pero a lo muy burro. Que aquí "mucho" no, que hacemos corto. Demasiado. Sobreproducido, chungo, azucarado porqué sí hasta la inevitable indigesta y, básicamente, una señora mierda de las que marcan época en el sentido de generarse un precedente de algo francamente horrible para el futuro que vendrá ("este disco que nos hemos puesto es el horror de mordor"... "si, ¿pero tanto como el "solid states"? -para entendernos-). El nuevo Posies, más allá del festival de chimes/ruiditos y el carrusel de melodías de grupo para quinceañer@s (si me llegan a decir tiempo ha que este par haría algo como "The definition" lo mismo me hubiera pegado y todo -y con razón cero visto lo visto-), es una decepción a todos los niveles se susciten. Al menos para mi. Ya comenté no hace mucho que, a pesar de ser una banda recurrentemente mentada, The Posies no hace un disco que, así en general, me lleve de huertos desde el ya veinteañero "Amazing disgrace". Pero siempre (hasta hoy) en sus discos ulteriores había "algo donde rascar" (una melodía sin apenas aderezo instrumental que te captura sin verlo venir, un guitarrazo desbocado que te deja muy bizco sin previo aviso...). "Solid states" no. No tiene salvavidas posible, la menor de las dádivas a la que agarrarnos. Y lo peor es esa sensación que han ido a por todas echando el resto... Pero solo en lo que a "estudio" pertoca. Han cogido todo su trabajo de composición para, a posteriori, bajarse los pantalones y sentarse encima esperando mientras llegaban, en efecto, los solid states... Pasa que en vez de tirar de la cadena han hecho un disco (o similar) que, sin duda, entusiasmará a los "fanes" de colpleis y/o marun fives pero que, sin solución posible, hará girar la cara con gesto vergüenza a todos aquellos que tanto disfrutamos (y lo seguiremos haciendo, quede claro) de "Dear 23" o el tan indispensable y querido "Frosting on the beater". No sigo. El chasco ha sido sonado... Al "beater" con estos "Solid states" !

Pd. A todos aquellos que iréis a ver a la banda en su mini-gira actual por nuestras latitudes les deseo, de todo corazón, que Auer y Stringfellow recuperen mayormente sus melódicos pelotazos de siempre... Aunque tampoco se sorprendan si aparece un DJ en algún lateral del escenario, ya puestos y que lo sepan.


(os habéis quedado a gusto, puñeteros... Qué "vosotros antes molabáis", que se dice)

jueves, 28 de abril de 2016

CINEMA PARADISO (1988)

INTRO. Siempre que sale, -o hago salir para el caso-, a colación la tan cacareada "Amelie" de Jeunet me sobreviene la misma ambivalencia... o "paja mental", si prefieren, que es menos redicho y llegamos al mismo puerto. Le aplaudo lo esteta así como su ingenio (lo que sería el embalaje externo, soundtrack incluida), claro qué si, pero detesto y mucho su tan forzada complicidad buscada. Ese pretenderse entrañable a cada jodido aliento del metraje, llevándonos de la manita en el proceso y ay de aquél que chiste un algo...  Entonces uno se reafirma, orgulloso, en los cánones propios en cuanto a gustos y disgustos (porque todos semos la polla limonera -o similar- en nuestra almendra, claro ello). Así, personalmente y por ejemplo: "a mi solo me hacen reír, de siempre e inefablemente, la anarquía de Groucho y lo absurdo de los Python... el resto es todo circunstancial y rendido a si en A o B situación acierta con lo suyo quien toque"... Y cambié de género (o no), ok, pero para resumir la cosa sería que a lo que quiera dios me acerque en calidad de espectador debe (o eso pienso) agradarme de forma intrínseca y natural, sin presión ni intencionalidad desmedida/artificiosa desde su gestación. Lo uno me parece cálido y digno de recordarse o, cuanto menos, respetarse y lo otro me resulta frío, calculado y, básicamente, de garrafón barato de a granel. 

Pasa que, de vez en cuando, la vida ésta te da lecciones (insiste en ello la muy reputa) en tantas formas que no hay quien las cuente y, en efecto, los mentados y dichos "cánones propios" acaban tan al fondo del cubo las bostas que uno no puede sino envainarse sus preceptos (tan gratuitos, por lo general, y si media un mínimo de honestidad para con uno mismo -imprescindible ello-)... "A mi no me gustan los westerns"... Y un día ves los óleos del desierto on screen de Ford en "The searchers" y, por silogismo directo e inesquivable, se te cae todo lo tuyo al suelo y con la vergüenza abriendo el desfile. Tal cual. Y, extrapolando desde ahí, recuerdo ahora "La vida es bella" de Benigni... "¿Una comedia-drama de dejes costumbristas y generacionales, en pos de la lagrimilla ocasional,  con la IIª de fondo y que resulta a su vez un "solo de guitarra" del histrión de turno?"... Quite, quite, que no estamos para eso (lo de la "polla limonera", recuerden)... Y entonces, la ves. Y te gusta. Y piensas: "qué jodio el Benigni éste" (y qué grande en aquella ceremonia en el 98, andando por las butacas y demás -"esto es cine-arte de verdad, de calidad y para las masas, cretinos... a ver si aprendéis algo"). "La vida es bella" te dirige sin miramientos, te pone la mano en el hombro y te dice por donde tienes que ir a cada segundo de film (eso que tanto detesto a priori, si)... Y, aunque te joda ello hasta la exaltación plena de la bilis, te lo comes. Porque, básicamente, el "secuestro" aquí funciona y está hecha -toda ella- con un mimo y una pasión que no puedes/puedo obviar (a mi dame estas cosas y, por mucho gusten y con perdón incluso si procede, los primeros planos del cabolo de Gibson con faldones o del Costner con los lobos se los regalo a todos uds para siempre). Por si fuera poco, "La vida es bella", de alguna manera, rubricaba también y de alguna manera una década de cine europeo excelso, y digno de reivindicarse siempre por variedad y cantidad de referencias, en cuanto a reconocimiento global. Para rematar, finalmente y del todo, el envite solo queda ya confesar, antes de cambiar de parrafada, que "La vida es bella" me parece casi, CASI, tan buena como el "Cinema Paradiso" de prácticamente una década atrás en el tiempo... (y me sigan extrapolando, háganme el favor, que la cosa creo se entiende y además les sale de gratis).


SINOPSIS PRESTADA. Cinema Paradiso es una historia de amor por el cine. Narra la historia de Salvatore, un niño de un pueblecito italiano en el que el único pasatiempo es ir al cine. Subyugado por las imágenes en movimiento, el chico cree ciegamente que el cine es magia; pero, un día, Alfredo, el operador, accede a enseñarle al pequeño los misterios y secretos que se ocultan detrás de una película. Salvatore va creciendo y llega el momento en el que debe abandonar el pueblo y buscarse la vida. Treinta años después, recibe un mensaje, en el que le comunican que debe volver a casa

A FAVOR. Giuseppe Tornatore dirige y guioniza este aclamado largometraje donde absolutamente todo, TODO, le sale de nota. ¿Saben ese jugador de baloncesto que además de ser bueno "tiene el día" y parece del todo imposible que falle nada?. Pues tal cual. Visualmente es "bonito de mirar" como poco (y, al tanto, sin mediar nostalgias ni ponerse a mirar nada más allá... perse, que se dice): desde los planos generales de plazas y calles hasta la última musaraña del mismo cuartito de proyección merecen aquí su ajustado y bien medido grado de consideración para el realizador. El casting, igualmente, tampoco tiene mácula ni ponzoña a señalar y sí mucho a aplaudir... Ciñéndonos a los protagonistas -y con perdón por obviar el carrusel de muy buenos secundarios-, los tres Salvatores lo hacen de narices o cualquier otro apéndice a elegir. Eso sí, aunque la icónica escena del primer beso le toque al del medio (Marco Leonardi, el Salvatore aún bisoño pero ya no niño) y el culmen de la emoción recaiga al final en Jacques Perrin en una de esas secuencias que se dan de un mucho a un no me acuerdo en esto del cine, es el -entonces- "niño actor" Salvatore Cascio el que se quedará con nosotros de por vida... Junto a, ni qué decir, el monstruo interpretativo francés Philippe Noiret que hace de su Alfredo un monumento al arte actoral on screen a la altura de la puta gana señalar. Memorable, y a qué más. El relato en flashback de manual y la maestría sabiendo girar el constante e irreprochable todo final logrado en picos puntuales de la historia, que logran destacarse sin relativizar el resto, es otro punto a destacar (redundancias valgan y mayormente porque dichos "picos" son cine en estado puro... aquello del: "vete de aquí que ya no quiero oir más tu voz, a partir de ahora lo que quiero es oir hablar de tí", es de "nivel rosebud black label deluxe" para arriba, directa y mismamente por ejemplo). En fin, que ya a estas alturas no se qué cojones añadir, claro ello y más allá de recomendar su visión y revisión periódica (me parece que ya quedo más o menos claro que me agrada "un poco" este film)... Bueno... Quizá señalar que la banda sonora de Ennio Morricone (que sacó tiempo para ello entre "intocables" y "misiones" -estaba "un poquito" en forma en aquel segundo lustro ochentero el maestro, si... aunque, diáfano ello, ¿cuándo no lo está este hombre?-), mi compositor de soundtracks de cine favorito de siempre en las últimas (ya puestos), tampoco vendría siendo de "aprobadillo raspado" precisamente... De hecho, y con perdón, es una puta maravilla (otra más en sus cuentas -independientemente de si hablamos ahora de las virtudes de la obra hoy reseñada o del grandioso Ennio, así en general y durante toda su tan lóngeva y necesaria carrera-). Por supuesto, para ir cerrando ya apartado, de ser quien toque especialmente aguerrido o difícil de conmover hasta el punto de autopromocionarse como tal e incluso jactarse en ello, debe evitarse el visionar jamás esta película en solitario... Que se le puede resquebrajar el mundo y quedar ulteriormente muy jodido en remanencias de ánimo... que después no ganamos en psiquiatras y tal, oiga (avisad@ queda forever con ello quien proceda).


EN CONTRA. Que por la misma razón no me gusta comprar discos reeditados en formato de luxe (esos con más temas y duración... y por mucho estén impresos a fuego en las querencias personales), tampoco me agrada revisar formas distintas de aquellos contados films que, desde que recuerde al menos, me merecen la mayor calificación en base a las cuentas propias... Por ello, en efecto, no he visto (me niego) nunca "Cinema Paradiso" con su aproximada media hora original de más (y de antes de su comercialización internacional). Y no se me escapa, ya puestos, que más allá del tema "curiosidad" (perfectamente válido de por si), aquí se suma el hecho de que la obra está concebida así por su mismo realizador... Es algo con su punto enfermizo, en efecto (no lo negaré, no). He visto, lógico, éste largometraje de hoy en numerosas ocasiones con el transcurrir vital (y tal) propio y no le quiero cambiar nada. Nada de nada. Una cosa es poner al carapan de "la segunda que es la primera trilogía" como padre de Luke, qué manda huevos de mil corrales, y otra muy distinta cambiarle una sola coma a "Moby Dick" como uno la ha conocido siempre... y por mucho me lo mandase hasta el mismísimo Melville.

CONCLUSIÓN. En su segundo trabajo como realizador firmante Tornatore hace trizas el socorrido tópico de las segundas partes mientras se marcaba el film por el que, tampoco conviene engañarse, mayormente será recordado. Afiladísimo y certero en todos los frentes el relato de Toto y Alfredo (y cia) derriba escepticismos y prejuicios hasta que el ceño más fruncido se destensa y no resta sino claudicar ante su dispendio de bondades. "Cinema Paradiso" vence pues al vapor, sin llegar a ahogar pero inundando , arrastrando a su juego, inefablemente a todo aquel que se acerque medio descuidado y logra al fin (por pura y dura grandeza manifiesta -qué por estar está hasta Morricone, joder !-) que conceptos como "ñoño" y/o "sensiblero" aquí endilgados se equiparen, para con quien así se manifieste, al cateto que mirando alguna célebre genialidad del Louvre en viaje organizado suelte, sin rubor medie, alguna zascandilada del tipo: "pos pensaba que era más grande"... Bueno (que no vale obviarlo y no lo pienso hacer) y todo esto, para dar ya carpetazo postrero y no perdernos todavía más en lisonjas (que a ver quién las acaba), amén de su inolvidable final torticero y cabrón, a costura abierta y la nada nos importa, que más de un cuarto siglo después me sigue haciendo llorar... Plenamente imprescindible más que meramente recomendable. O al menos en el humilde entender (y sentir) personal.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

viernes, 4 de marzo de 2016

DISCOS DEL '16 (ESTE PUEDE SER UN GRAN AÑO, PLANTÉATELO ASÍ)

Este año apunta muy alto en calidad y cantidad de elepés de cara a los gustos propios. Quizá demasiado. Es más, es posible que me convenga cierta precaución y toque un poco de cautela (que después llueven los chascos y no queda sino el rascarse un mucho o joderse un rato). Pero lo cierto es que entre cosas ya existentes, discos ya anunciados/confirmados y rumores que apuntan a realidades cosa seria, el asunto es de puro babero... De verdad que, poco menos (y obviando que tratamos el asunto en "clave de gustos guzzeros"), solo falta que alguien organice un crowfunding de esos a fin de  contratar a un asesor matrimonial de los caros y a ver si lo de Thurston y Kim tiene arreglo... (que por cierto Mr. Moore el último disco... caray... bueno, siempre me quedará Lee, que ese no falla).

A fin de contextualizar, y hacer la entrada más larga por la curra en el proceso, tampoco veo porque negar(me) un breve resumen fuera del redil del indie rock añejo -y yanqui, muy  mayormente- que, aún hoy (y con mejor/menor suerte según el artista se quiera abarcar), aguanta como gato panza arriba a los hypes, tendencias o mamarrachadas y naderías aupadas hasta lo vergonzoso por algunos media que están por la verbena desde ya hace más que considerable tiempo... Sin olvidar antes, que es de cajones, el mentar que siempre queda abierto todo a "posibles sorpresas" (que, por fortuna, rara temporada dejan de darse en mayor o menor cantidad).  Así, en estos apenas dos meses que llevamos de 2016, hemos tenido el autopanegírico del más que llorado Bowie; la clase de unos Tindersticks que se han descolgado con un nuevo señor trabajo; la vuelta al ruedo  con unos Suede que -para mi- se han quedado demasiado alejados de su estupenda referencia anterior; unos Cult putámicos y como bastante intratables que -estos si- han sabido plantar cara al reto de igualar un disco precedente realmente bueno y triunfando en el proceso; y mientras espero para darle cancha al nuevo de Iggy -con el señor Homme en nómina nada menos- que ya obra en mi poder, solo queda una recomendación muy personal... No se ha hablado casi del tema (me recuerda ello  a lo ocurrido con los todavía recientes "retornos" en estudio de Mercury Rev o Phish -que han pasado sin pena ni lo otro y de malos los cojones, que se lo prometo yo a todos-), pero es que la reentré al negocio de Tortoise... La leche !. Apúntenselo esto muy en serio, ni que sea por hacerme a mi un favor (que, a pesar de no ser un combo precisamente inmediato en su discurso -eso no ha cambiado, no-, me parece un discazo de la hostia y lo mismo es que estoy más loco aún de lo que creo o algo y así me sacan de dudas). Por tener esta añada, y ruego sigamos reparando en que no llevamos ni un quinto de telediario de la misma, hasta tendrá bien contentos a los jevimetaleros ochenteros/clásicos de pro (qué daño han hecho NIN, Marilyns, RATM, la escoriaza esa del nu metal y la madre que los parió a todos juntos a esas buenas gentes) con los nuevos fistros de la banda de Mustaine y/o el de los -para mi- siempre bienvenidos Anthrax. 


Antes de pasar a las perdiciones más sentías habituales en la casa, solo queda ya esperar que lo de Pearl Jam cristalice como parece (tema generacional para mi, está claro... y, por cierto, parece que sus colegas de Soundgarden también están por la labor -y a ver si les sale mejor que el anterior, ya puestos-), que el de los Jayhawks sea algo digno de llevar su nombre (que con esa única y tan mínima premisa ya nos aseguramos el discazo, está claro) y finalmente, por supuestísimo (thanks god), sigo contando los minutos para que salga el  nuevo de la querida y tan admirada Polly Jean y deseando que se parezca ni que sea un poquito al maravilloso "Let England Shake" de hace un lustro (es raro que la Harvey me la cague por otro lado, si -de toda su obra solo "White Chalk" lo ha logrado hasta fecha presente-). Un par de apuntes rápidos antes de saltar de párrafo (y a modo recordatorio personal ni que sea): hay que ir buscándole hueco desde ya a los inminentes lanzamientos en solitario de Eric Bachmann (Archers of Loaf/Crooked Fingers) y, sobretodo, al de Ebbot Lundberg (Union Carbide Productions/TSOOL).

A ver, "indie rock añejo "... Lo cierto es que el 2015 nos resultó a algunos como bastante pobre en ciernes. Y no es que vinieramos de otras temporadas muy fructíferas precisamente, si. Pero, igualmente, a pesar de ello y todo, es cierto que el año pasado nos fue como bastante especialmente escueto en álbumes para los intereses musicales/consumistas de esos mentados "algunos"... Aves rarunas, y alejadas mayormente de los guitarrazos noisies, como los ya mencionados Mercury Rev o el siempre bienvenido Giant Sand del ilustre señor Gelb, que dejaron buen botín. A sumar, cómo no, las chaladuras poperas de turno por parte de los dos Johns y sus They Might be Giants (debilidad personal es poco). Pero lo cierto es que en materias de dicho indie rock, con sus guitarras-tipo, melodías retorcidas y demás guiños esperables (y tan necesarios, para aquí el menda al menos), la cosa se limitó a unos Built to Spill a medio gas (tres o cuatro canciones del caerse mucho, si, pero tras tanta espera y al hacer cómputo global...); un resultón -sin más, aunque si muy melódico, en la onda "portastatica"- disco del capo de Merge, Mac "Superchunk" MacCaughan; un pelín descafeinado disco de covers de los Yo La Tengo (en base a mis rankings personales indie-rockeros el único "gran nombre" que firmó algo en 2015... y mejor, sinceramente, no compararlo mucho con aquel "Fakebook" de un cuarto de siglo atrás y que partía de unas premisas similares sino idénticas); y, por último, y menos mal, un muy señor disco (otro más) de los Eleventh Dream Day que son, sencillamente, infalibles aunque, a pesar de sus más de tres décadas de singladura y el haber enlazado obras notables una tras otra y sin mácula o derrapada a encaber, parezcan eternamente condenados al ignore generalizado... Bueno, claro, y después ya está lo de Bevis Frond... pero lo de esto ya es un misterio sin explicación posible y ya ni lo intento comprender (se lo pongo rápido y fácil a fin de hacerme entender: si Ryan Adams es un genio, o Jack White el mejor rockero neomilenario, trazando desde ahí mismo una rápida y evidente regla de tres, Nick Saloman asciende a figura divina por pura e incontestable causa-efecto... es otro deporte, directamente)... Sin embargo, ojo paren motores y rotatorias, no todo va a ser vinagre y agriedades para con el pobre 2015... Ahí quedaron, en definitiva, dos álbumes cuya impronta en la historia, mucho más allá de consideraciones cercadas únicamente a su año de alumbramiento, se me presenta como harto importante. Me refiero a los discos de los resucitados Sonics y a la preciosura que se marcó  Sufjan Stevens. Cada uno en lo suyo y a su manera, dos discos que (sin entrar en detalles para no eternizar -que son demasiados en ambos casos-) me parece que entran por la escuadra de la historia del rocanrol de pleno y con una certeza que hacía mucho no detectaba de forma tan inmediata como incontestable. Y ahora seguimos abajo, ya en "modo 2016".

Ocho son los discos, por el momento, que (volviendo a principio de entrada y atendiendo, y ruego comprensión con esto, que algunos de ellos aún deben confirmarse de facto aún por "buena pinta" tenga el tema) me están haciendo tan especial, y desde tan pronto (!!), esta temporada disquera. En un trío de grupúsculos que se me desdobla el asunto: dos que ya han salido, tres ya anunciados y confirmados para primavera-verano y, finalmente, otros tres que salvo hecatombre imprevista, y por información recogida de aquí y allí, aparecerán durante el transcurrir del año. Al tema:

a)  Los "dos que ya han salido".


- The I Don't Cares ("Wild stab"). El gran caramelo e indiscutible disco favorito en lo poco que llevamos de temporada. Da más que igual el ente firmante... Y se respeta y mucho a Juliana Hatfield en esta casa pero, claramente, esto es un disco de Westerberg a cualquier nivel de consideración se pretenda. Sin más. O mejor, con mucho más... Todo en él huele a rescate a ese disco de retorno de los Mats (mis Replacements !) que se anunció en determinado momento, aprovechando esos concierto de reunión (de reunión con el bajista original, si, porque el resto o no estaban o, directamente, han pasado a mejor vida), y nunca fue. Y mira que para mi Westerberg no ha editado jamás nada siquiera meramente regular (aprecio y la de dios todo en su singladura en solitario del último par de décadas), pero esto tiene un aroma y aspecto a continuación, lícita y con todas las de la ley, del último Replacement de 1990 ("All shock down" -que de hecho ya lo hizo casi en solateras aunque esté firmado por la banda-) que uno se cae de nalgas sin remisión posible... Cambiaremos de favorita a cada audición  (de verdad que se lo prometo)... y, joder, ese mismo empezar "Need the guys" con el tio sumándose a la melodía  como si llegara tarde (en modo "pasaba por aquí") es la sonrisa y felicidad inevitable para con todo fan de los "Tim" y cia que se quiere un algo. Droga dura en términos de adicción y, en cualquier caso, limitar este "Wild stab"  a un mero "recomendable" se me antoja un insulto o poco menos, Esto es así.


- Violent Femmes ("We can do anything"). Que sale hoy, mira tú... Las primeras audiciones están resultando la pura y puta fiesta... no quedaba otra (está claro). Dieciséis años del ala, nada menos, que se han tirado los crápulas para dar continuidad a su anterior referencia en estudio. Sin, lógicamente, la mística y sorpresa de sus dos primeros e indispensables discos pero con todo lo que conviene -y que tanto se añoraba- esperar al completo, este "Podemos hacer lo que sea" oferta media hora de melodías y marchamos esquizoides intercalados que no hay cristo lo pare. Siendo, obvio, esa tan cruelmente brevedad el único punto reprochable (aunque a nivel completamente egoísta por la larga espera mayormente). Gustará (y mucho) a sus fieles y, ojo,  refuerza la leyenda... Prendado de la circense e impagable "Issues" en este momento, me despido quitándome el sombrero por el innegociable arte, estilo y honestidad de tan necesario personal. De vuelta con todo. 

b) Los "tres ya anunciados y confirmados para primavera-verano".


- Bob Mould ("Patch the sky"). Despues de Hüsker Dü llegó Sugar... y después una carrera en solitario, demasiado ninguneada/relativizada, que es para hacerse daño aplaudiendo (algún escarceo muy puntual con los chimes en estudio para algún disco concreto pero, ciertamente, nada se le puede reprochar al tan ilustre ex-socio de Hart). Y por si fuera poco los últimos dos han sido dos discazos del copón ("The descent" fue la canción de su año para mi, a modo ejemplo). Poco probable, imposible, el que pise en falso el maestro a estas alturas... a finales de este mismo marzo se saldrá de dudas, en cualquier caso. Quien las tenga, claro. Contando minutos...

- Guided By Voices (s/t). Qué puto crack eres Robert Pollard. No va el tio y anuncia novedad de los "voces de la mente" para el verano... Que Guided by Voices es su juguete y lo saca y guarda en el armario según se le pone en la punta de lo suyo, en definitiva. No media más explicación. Imposible seguir la carrera en estudio del "Stipe del lo-fi"... sea firmando como los Voices, en solitario o en cualquiera de sus innumerables proyectos. Puede que estemos ante el músico más prolífico ever en esto de las guitarritas. De hecho, como se aburre o algo, todavía sacará disco en solateras antes de la mentada novedad... Siempre bienvenido Pollard y aún a pesar de la absoluta imposibilidad de seguirle el ritmo (de hecho mientras estoy escribiendo esto puede que esté ya perfilando el segundo disco que seguirá a la "novedad"... porque el inmediato lo tiene grabado ya... fijo !). 

- The Posies ("Solid states"). En honor a la verdad, Auer y Stringfellow no hacen un disco en comándita que me lleve al huerto, así  en conjunto y todo él, desde el ya lejano "Amazing disgrace". Pero, aún en su versión menos despampanante,  siempre te plantan su ramillete de melodías "big staristas" invencibles que valen por varios discos de otros por entero... Esto es tal cual (no en vano participaron del revivalismo noventero de "la estrellaza" acompañando a Chilton y Stephens por los tablaos del mundo éste). Pasando de puntillas por esa movida de pseudo-reality consistente en que los fans les hagan la portada, ojalá saquen a pasear más las guitarras que en el anterior que, en la opinión personal, les quedó quizá algo demasiado azucarado (y aunque mejoró con holgura a sus dos referencias anteriores, dígase todo). Más o menos, pero de aquí rascaremos seguro. Claro quede ello.

c) Los "tres que aparecerán durante el transcurrir del año".



- Dinosaur Jr. Desde que hace ya algunos días hizo saltar la liebre Barlow con que ya están ultimando la continuación del tremendo "I bet on sky" del 2012, para este mismo verano a priori, servidor no duerme nada bien... Le atacan los sudores nocturnos, la impaciencia más hijoputesca e  indisimulable. Llevo escuchando "rocanroles" desde la cuna y mi banda preferida del último trío de décadas de calle saca nuevo disco tras tres álbumes que no hay maldito dinero en este planeta para pagarlo esto... ¿Acaso merece más explicación ello?.


- Teenage Fanclub. Esto me ha pillado por sorpresa total. El orgullo de Escocia... la banda que más y mejor ha prolongado en el tiempo el espíritu de la ya mencionada y mítica Gran Estrella. Con su trabajo en estudio ya "en fase de post-producción" (aunque todavía sin nombre, fecha ni nada) si atendemos a su propio "muro" de los webs, conviene recordar lo tan evidente de lo tan -TAN- poco que necesitan estos para ofrecer algo como mínimo "recomendable". No creo sea justo esperar, así de gratis, algo del nivelazo de sus discos noventeros pero, por supuesto, las ganas son muchas... Apunta ello a disco para levantarse con alegría y sacudirse pesares en el caluroso, sino terrorífico,  verano que nos aguarda. Claramente.Y fin.


- Pixies. Y si lo anterior me pilló por sorpresa, con esto ya te cagas moragas... Con el cierto pesar por la tunda que le dimos sus fieles al anterior álbum (quizá demasiado, ok... pero es que son los putos Pixies... nuestros Nirvana, joder !) no negaré que me ha alegrado bastante, mucho en realidad, el asunto... Ese misterioso video de veinte segundos en b/n con la banda currando en estudio que circula en la interné, y como reguero polvoril ya a estas alturas, ha hecho levantar las orejas a varios miles de pájaros como servidor de uds. Particularmente, de ir la cosa en la dirección que parece, con que repitan la jugada del  "Indie Cindy" uno ya se conforma... me explico mejor, que no media condescendencia alguna aquí: ese disco, a pesar de todo, tenía media docena de "pixelazos" a considerar muy seriamente (pudo haber sido un buen Ep, si) y solo con que reiteren uno ya se puede tunear, al fin y aunque haciendo trampas sea, la ansiada continuación de "Trompe le Monde". Y no sería "cualquier cosa" ello precisamente, claro está.
  *(recuerdo, a modo posdata y nuevamente, que todo este chorizo de entrada está enfocado, más que nada, a esto del "indie rock añejo" que tanto me agrada... y con esas gafas debe mirarse la cosa... Que lo mismo saca disco inesperado el genio de turno a lo Newman, Waits, o el propio Costello -etc- y me la lian, faltaría)