domingo, 10 de junio de 2018

HOY PRESENTAMOS: ¡ 10 AÑOS DE SUPERVIVENCIA BLOGUERA !


Anuncié, o amenacé (según lecturas), hace unos días y en alguna red social, que para celebrar los diez años de existencia del blog, que acontece hoy en éste mismo 10 de junio, la "entrada conmemoradora" sería la secuela del film "Hellraiser". Y por la sencilla razón de completar la broma, ya que la primera entrada que, por azares de la vida, consta en el espacio desde el mismo día de junio de 2008, és (obviamente) el primer film con Pinhead y toda su camarilla de por medio... Bien, pues no. Les engañé a tod@s (parcialmente sólo, ojo, que el posteo de "Hellbound" será lo siguiente que por aquí se asome en definitiva). Con las oportunas disculpas, lo cierto es que prefiero, finalmente, hacer el socorrido recuento al uso del espacio, desde la propia perspectiva y como entidad igualmente propia y tal (que la tiene, claro... y aunque le parezca a alguien la mayor hez jamás pergeñada desde que existe internet, que en su derecho está -el muy hijo de puta, que eso también se lo lleva-, la sigue teniendo).

Más o Menos Breve Historia del Blog (que aunque les parezca imposible más pereza me da a mi escribirlo que a uds leerlo... pero allá vamos de todas formas). La principal culpa, ya de entrada, la tiene mi gran amigo el King Nikochan, que "me picó con el tema" por allá las primaveras de hace una docena de años (aquí está su espacio y, en última instancia, si alguna vez durante todo este tiempo se sintieron ofendidos, insultados o hasta agredidos por algún pasaje de los aquí aparecidos, les conmino a tod@s que vayan ahí para pedir explicaciones).  Entramos entonces en una fase inicial tirando a muy dispersa de un par de temporadas, quizá algo menos pero muy poco... Cambios de nombre, de contenidos, ahora hago cuatro blogs, ahora ninguno, me cambio el pseudónimo, vuelvo al de antes... En fin, un pifostio sin sentido y en sesión continua que, por supuesto, terminó por hastiarme lo indecible y hasta el punto de enviar todo el "asunto blogueril" a tomar pol saco. 

Sin embargo, y aquí me pongo un poco épico, un día cualquiera y sin venir a cuento, el tema resurge cual Fénix (un Fénix más bien escuchimizado y hecho mistos, sin duda, pero Fénix al fin) al adaptar a éste medio el acervo y proceder de unos de mis grandes ídolos: ¡la Velvet Underground!... Sí, tiene cojones la cosa... Me dí cuenta entonces que los palos en las ruedas, en mi caso, era el "granelismo" desatado. Por manera de ser uno, rindiendo pleitesía eterna al caos y el absurdo (conceptos que amo sin reservas), necesitaba una bitácora de lógica o, cuánto menos, esbozo de la misma. Por ello, como mis ídolos rockeros de la big apple, decido en un momento dado empezar de cero. Desde la hoja desnuda, el lienzo en blanco o el cacho mármol sacado de la cantera así a lo tocho... "Reescribiré la historia del medio, en base a mi "talento y estilo particulares", y seré adorado por cuatro chalaos igual que yo en vida pero, cuidado, la crítica me venerará a partir de cierto momento futuro y ya para siempre", que me dije... Vale, ok, estoy fracasando mucho. Se acepta. Pero tampoco es que los de la Velvet nadaran en bañeras de mithril cuando estaban en activo, joder... Tiempo al tiempo.

En fin, aprovechando que ni alcanzando el don (o maldición -para mi don, ojo-) de la inmortalidad uno jamás sabría feacientemente si en última instancia prefiere el mundillo del Cine al del R'n'r o viceversa (como las mejores y más satisfactorias maneras, y sin parangón posible, de pasar por la vida ésta en cuanto a los momentos de ocio para con uno mismo), tiro por la de en medio y escojo lo primero, por el infalible sistema del "porque por ahí me dio"... Y esto empezó a crecer lo indecible, por supuesto: venían de Las Vegas a ver el espacio; jóvenes bloggers anclados continuamente a la puerta de mi casa clamando para que les diera consejos; drogas a mansalva; bebercio desmedido; orgías a todas horas... Lo acostumbrado, vaya.  En paralelo a ello, y horadando un poco en lo que sería la realidad y tal, lo  cierto es que el tan básico "película x entrada" me facilitó una estructura en la que, ni tan siquiera yo, tenía mucho margen para cagarla. Con el tiempo, eso sí, poco a poco la otra devoción de la casa (la musical) se fue haciendo su hueco, que no quedaba otra (y, mayormente, cambiando films por elepés y "santaspascuas" -"tu no te compliques y para adelante", que me autoapostillé ahí-), y ya desde hace bastante, dicho formato se limita a un 50-50, repartido entre sendas disciplinas (con alguna parada muy concreta, y a modo excepción, para abarcar algún que otro ámbito artístico diferente).


Y todo esto se acabaría ya aquí si no fuera por una cuestión ya anteriormente más o menos esbozada. La cuestión de que soy un rato cretino, claro. Que si se admite no exonera pero un algo siempre te tranquiliza, quieras que no. Vamos, que en determinado momento empecé a hacer el capullo gratuitamente con cosas "fuera de contenido" (y fuera de alguna que otra "sección" que a veces añoro y que espero ir recuperando en algún momento futuro, como los "vs" o las "propuestas chungas del mes") y el espacio se me empezaba a torcer, e irremediablemente, ya un poco más de lo que quisiera... Llegados a ese punto, decido en otro momento dado (soy bastante de "momentos dados", si) empezar a pulir el espacio de la farfulla generada, a podarlo como un monje trapense al bonsai heredado de su abuela, y al fin, dejar solo lo que, en base a cuentas propias, denomino como "contenido". Esto és: películas, discos y cosas que giren sobre películas o discos (con las tan contadísimas excepciones ya también apuntadas). Fin. Me cargo pues, y sin miramientos, un montón de "entradas-parida", poco menos de 200 (perfectamente prescindibles todas ellas), para volver al status quo (banda que no me gusta mucho, la verdad -de hecho, lo mejor que se me ocurre comentar de ellos sería lo de: "bueno,por lo menos no son los putos Scorpions, que me dan un ascazo del morir"-). Además, que no todo iba a ser un mar de lágrimas y arrepentimientos esto, faltaría: acude el mundillo del Fb al rescate.

Sí, amigos. Resulta que la famosa red social me permitía, y permite, dar rienda suelta a todas esas cosas más, póngamos, "casuales" que me hacen gracia (sin más) o que me pueden saciar de forma mucho más esporádica. Ello, por supuesto, repercute aquí directamente en forma de una todavía menor profusión de posteos  (ya vendrán pastos más verdes, si media salud y oportunidad -ya hace tiempo, que creo está claro además, dejé de agobiarme con ello-). Pero, importante, tampoco "mancha" y me resulta a su vez necesario (ya que permite que no me quede según qué cosas dentro -que después sufro demasiado y eso-). Por si fuera poco, y esto ya sería lo mejor de todo (y muy claramente), resulta que, por aquello del fluir natural de las cosas, un gran número (que no todos) de "colegas blogueros", los héroes, los pioneros... los que nadamos en el "flow" (qué cojones) y que nos conocemos desde ya hace bastantes años, en mayor o menor grado (y perdonad que no personalice dado que sería ello una invitación al pecado por omisión completamente irremediable), fuímos a parar también allí.  Al puñetero Fb, me se entienda, claro. Todo son ventajas, al fin y como dice el anuncio.

... Y ya estaría el tema. Para terminar, solamente enviar un muy fuerte abrazo a tod@s los que han decidido perder su tiempo (y por fugaz o escueto haya sido éste) leyendo cualquier martingala sita aquí,-en ésta "su cochambra amiga"-, durante toda ésta década y, ya puestos, decirles un par de cosas postreras: a) Lo siento mucho, joder; y b) Muchísimas gracias.

jueves, 7 de junio de 2018

1987: EL AÑO DORADO DEL "INDIE ROCK"

Se cumplió en el pasado 2017 tres décadas del año más seminal e incontestable del fenómeno "indie rock". Indie Rock del bueno, el añejo y el único que cuenta de verdad en ésta casa. La premisa de arranque de entrada se defiende sola: las, para mi al menos (aunque sospecho que para bastante gente, aún con los consabidos matices se puedan dar), siete mejores bandas del tinglado (sumen a ello, y en segunda  línea para la foto, los posteriores Pavement, Superchunk, Guided by Voices y Afghan Whigs para completar el "once ideal" de esta cuadra si gustan) se descolgaron con unos respectivos discos que si bien no son indebatiblemente el mejor de las respectivas -e ilustres- carreras, si forman en cualquier caso parte de lo más granado y necesario de sus respectivos "opuses"... Y respectivamente todo ello, cómo no.


Gloriosos, impresionantes trabajos todos ellos. Ese 1987 acabó por asentar un caldo de cultivo, que ya hacía algunas temporadas se fraguaba, sacado de varias leches y que terminó por cristalizar en unos discos irrepetibles. Sin más. Discos todos ellos que, a pesar de llegar en distintos momentos de la singladura de los diferentes protagonistas, configuran un casi imposible ramillete de los de "no me creo que esto pasara todo a la vez" y que, por supuesto, me dispongo hoy a recordar con la aguja del "apreciómetro" sacando humo y presto a la pura e inevitable explosión posterior. Qué dioses y demonios les bendigan siempre...

1. HÜSKER DÜ - "Warehouse: Songs and Stories".  En este caso, y contradiciendo ya de primeras algo de lo anteriormente explicado, sí estemos posiblemente ante el mejor disco del tan imprescindible como histórico power trio. O por lo menos atendiendo a las cuentas propias, claro está (y aunque con permiso de "Flip your wig"/1985 ocurra ello). Sea como fuere el último disco de estudio de los Husker entra de lleno (vive "ahí" de hecho) en el territorio de las "sensaciones encontradas". Por un lado resulta básico para asimilar el sonido que derivará en los tan adictivos Sugar de Mould (y su tan meritoria carrera en solitario, tremenda fuente de alegrías pseudosecretas), y por otro tenemos el eterno resquemor (ya del todo insaltable por el óbito de Hart en el otoño pasado) por la duda de a dónde cojones hubieran llegado éste par de haber logrado acercar posturas y/o aparcado adicciones. En cualquier caso, el legado de Hart y Mould (con el inobviable soporte del bajista Greg Norton -bastante ninguneado en la grabación de este disco, ya puestos-),  con su tan palpable crecimiento continuo (sobretodo a partir de "Zen Arcade") y desde aquellos inicios hard core (que tampoco les alejaban tanto de unos Minor Threat o Black Flag) hasta muchas de las composiciones aquí exhibidas sigue siendo un bendito escollo inesquivable en la historia toda de esto de las guitarritas... Y por supuesto, éste almacén suyo de canciones e historias permanece como la rúbrica perfecta para la banda que, en definitiva, nutrió más y mejor que ninguna otra el mentado hard core de los primeros 80 con el don de la simple y pura melodía. 

2. THE REPLACEMENTS - "Pleased to Meet Me". Justo al revés que los anteriores. Si Husker (a pesar de sonar como nunca) estaban ya en fase de desmantelar el tenderete, los aquí tan y tan queridos Mats de Westerberg gozaban de un estado de gracia prácticamente abusivo. No cabe engañarse: si los Replacements hubieran grabado, en aquellos días, un disco de covers de tonadas autóctonas para bailes regionales de Kuala Lumpur la cosa les hubiera salido, también y seguramente, de narices. "Pleased", para el caso, cierra una de las trilogías de discos de estudio más escuchadas y adoradas en este espacio. El disco de "Alex Chilton", "Never mind" o "Can't hardly wait"... Qué añadir a estas alturas. Primer disco con Slim Dunlap sustituyendo a Bob Stinson (las adicciones ochenteras destrozaron muchas cosas en esto del rock y para que el ya hace mucho fallecido mayor de los Stinson fuera echado de ésta banda -ESTA, precisamente- la cosa tuvo que ser bien dramática, sin duda) y con Paul ya definitivamente atreviéndose con todo (aquí se pasa del punk rock melódico al jazz sin pesar medie y el que se extrañe de algo que se abrace a un cojín), estamos ante la tercera masterpiece del tirón y seguida de la formación. Pura historia, si. Desde aquí llegaremos a un disco tan interesante como incomprendido como fue el más oscuro y popero "Don't tell a soul", para terminar en el ya noventero y último "All shook down" (magnífico también, claro) donde, básicamente, ya tenemos el primer disco en solitario de Paul Westerberg aunque así vaya firmado. En resumen y como sea, escuchar seguidos "Let it be", "Tim" y éste "Pleased to meet me", de ésta tan caótica como imprescindible pandilla, seguirá siendo siempre una de las grandes alegrías no ya sólo del rock, sino de toda la maldita vida ésta... Y además beodos perdidos casi todo el rato que lo fraguaron ello. Si es que, por años pasen, no se puede molar más que los putos Mats, diáfano ello.

3. SONIC YOUTH - "Sister". Creo que muy pocas canciones me han atrapado tanto desde su primera escucha como en su momento logró "Catholic block", con esas guitarras entrelazadas que nunca había escuchado hasta entonces (y su celestial descompresión final que me sigue helando la sangre por lustros y lustros pasen), o ese uso tan oscuro y distinto de la melodía (etc)... El salto de gigante desde el anterior "Evol" (o "love" desde el espejo) con la llegada del que es mi baterista favorito de las últimas tres décadas, Steve Shelley, logra que la "era dorada" de la familia sónica se empiece a contar desde ahí directamente en no pocos lugares. Sin embargo, aún apreciando (y cómo no) dicho álbum, servidor lo intuye, y desde hace demasiado ya para ser casualidad, como un notable acetato de la grandeza que empieza a asomar y, sin poderlo evitar, arranca dicha "dorada" cuenta desde ésta, su sacrosanta "Sister".  Antesala del doble de estudio más importante e inalcanzable de todo el mundillo indie-rockero jamás grabado y transcripción, ya perfectamente filtrada, de un sonido que se tenía a unas canciones que, para muchos, son leyenda. La mutación de la no wave al noise de Sonic Youth, con su millón de matices desde su discurso-tipo (si es que dicho concepto puede adaptarse de alguna manera a algo tan imprevisible) se completa del todo en "Sister" y, al fin, la historia del rock que empezó la Velvet encuentra su última estación. O por lo menos hasta día presente... Lo mejor de todo, además, es que la mentada "catholic" y la inmediatamente anterior e inicial "Schizophrenia" (igualmente clásica y prohibido escucharse sentado jamás a partir del 1'45"), son la alfombrilla de bienvenida a uno de los mundos más únicos y nutritivos de la historia del rock. Tal cual es la cosa. Si contamos, de forma tan somera como recurrente, la historia del rock desde el primero de Elvis por allá 1956 y hasta hoy, nos salen sesenta y dos años ya de rocanrol. Sonic Youth fue la mejor banda del planeta en nueve de esos sesenta y dos años... y el viaje empezó con "Sister". 

4. R.E.M. - "Document". Reventaron todas las bancas en su país (aquí habría que esperar al siguiente) con "Green", al que siguieron "time", "automatic", "monster" y "adventures"... Discos multiplatino que, la verdad, de malo tienen bien poco (así en general, y por mucho que se acabara hasta las napias de la redifusión de alguna que otra pista concreta -o tres-). Después Berry se pide la cuenta, la mesa se queda coja y entran en una espiral de tres discos que, ahí sí, hablamos de su peor y menos logrado momento creativo... Fácil ver ahora, en perspectiva, que cuando volvieron a resultar interesantes (el último par de discos, con las salvedades que se quiera, estuvieron francamente bien) ya poca gente quedaba para recibirles con los brazos abiertos... ¿Y por qué tanto castigo a una banda tan y tan apreciada anteriormente?. Tirado ello: por las malditas comparativas. R.E.M. fueron la mejor banda americana en la década de los ochenta. La más constante durante sus primeros e intocables cinco discos que recogían, como nunca antes se había hecho, el legado de Byrds o Beach Boys para re-lanzarlo a algo nuevo y tremendamente adictivo. No se les perdonó la bajada de listón y, en muchos lugares, se les arreó con saña e inquina desmedida. No suena a paradigma de lo que sería "la gratitud", en efecto, y en cualquier caso  este  "Document" cerraba dicha pentalogía a unos niveles que, por si solos, darían vitola de clásica a cualquier banda por haber logrado una sola vez lo que estos lograron cinco veces seguidas. La colección, para cualquier conocedor del combo, da vértigo sin más, claro: "the one i love", "king of birtds", "it's the end of the world...", "finest worksong", "exhuming McCarthy" (etc) y, ya puestos, particularmente quien suscribe solo la pondría por detrás del inalcanzable estreno con "Murmur". Dicho todo ello y para no alargar ya más: ¡ joder, cómo se les hecha de menos !.

5. PIXIES - "Come on Pilgrim". Vale, si. Es un poco hacer trampas. El primer LP de los duendes bostonianos es, en propiedad, un -muy famoso- EP. Aunque, igualmente y por supuesto, nos importa ello más bien poco aquí. Los primeros 20' editados en estudio de los Pixies son también historia (de esa que decía "de la buena, de la que cuenta de verdad" -se insistirá hasta el último aliento-) en esta casa. La manera enfermiza de entonar de Francis, lo anguloso de la guitarra de Santiago, y demás, brilla desde el primer y dichoso minuto... Ese pasar de algo tortuosamente melindroso a un estado de histeria desatada (el famoso loud-quiet-loud de marras, que "les tomó prestado" Cobain y varios millones de músicos más un algo después, vaya) estalla ya desde aquí mismo. Quizá haya quien reniegue de siempre por la mutilación esporádica del castellano que -muy- a veces se comete, o quizá también quien les niegue esa originalidad que por sistema se les otorga (particularmente, encuentro ciertos puntos de conexión con los anteriores, y un poquito inferiores en mis cuentas, The Gun Club... aunque bienvenida conexión sea esa, al menos en la lectura que yo hago, claro -vaya par de bandas de puta madre, en definitiva-), pero a la postre los Pixies (y por mucho que ellos mismos estén jugando con fuego con su legado, a base de recientes discos irregulares tirando a innecesarios) empezaron ya con pie firme su saga con éste peregrino que esconde un, en efecto, EP que (por otro lado) vale por tantos y tantos LPs que no hay puñeteros dedos en el sistema solar para contarlos todos. Además: "holiday song", "I've been tired" y "levitate me", están aquí dentro. Nada más que añadir, señorías. 

6. YO LA TENGO - "New Wave Hot Dogs". Como para mi ocurre también con su continuación, el segundo de YLT tiene el handicap (por lo menos presunto) de quedar bastante injustamente diluido o relativizado por las grandes cúspides, en forma de discos, que se darían en la siguiente década y más allá, por parte de "los Kaplan" y -a partir de determinado momento de los primeros 90 y también hasta hoy- James McNew (si prefieren, pero a la postre es lo mismo,  desde "Fakebook" -si no el mejor disco de covers que existe sin duda sí uno de ellos- y en adelante). No veo a qué negarlo, además: las otras referencias hoy aquí vertidas son puros tótems (sin más) y, al comparar, parece que a "New wave...", en efecto, haya que defenderlo con un especial denuedo. Que se tenga que excusar su presencia entre tanto ilustre de alguna manera... Pues no, oiga. Para nada, en realidad. Aquí tenemos la toma original de la excelsa "Did I tell you", y esa "Lewis", o aquella tremenda versión velvetera, y " A shy dog", y... Y un muy señor álbum, en definitiva. De los tantos que vendrán. Y, finalmente, aunque si bien es cierto que Yo La Tengo es invariablemente "el 7" de "mis 7 magníficos" (y con Pavement méandoles en el jardín, ya puestos y prestos al menor descuido para acometer la invasión), a veces me da por recontar hitos y milagros de éste  trío de Hoboken y, sin falta posible, descubro siempre que en un día ni que sea medio bueno, los Yo La Tengo puede alcanzar unos niveles de emoción de casi imposible ponderar en justa medida (Ira y Georgia son dos vocalistas maravillosos, quieras que no). Y no se dude que esto de "New Wave Hot Dogs" ayuda, y con solvencia sobrada, a enmarcar y entender todos los "painfuls" y "fades" que después vendrán.

7. DINOSAUR Jr - "You're living all over me". A rabbit falls away from me... Pues sí, 1987 fue también el año del segundo Dinosaur Jr, nada menos. La banda preferida desde tiempos inmemoriables para quien suscribe. Eternamente mimado trabajo por parte de la crítica especializada (el que más de su carrera junto a su continuación -hace relativamente poco aquí recuperada-), y otro mítico disco para el tan ilustre listado nos ocupa... Disco que, y qué duda cabe, aunque adorado también para quien suscribe lo cierto es que, a estas alturas, no veo como meter en un hipotético top-3 de la banda ni haciendo trampas... Dicho ello, vayamos a lo obvio: "little fury things", "in a jar", "the lung", "sludgefeast" y cia, siguen configurando un muro de mezcolanza noise, hard core, punk, y no se cuántas cosas más, difícil de contener por lo que quiera dios se le cruce. Con el ímpetu del estreno y una producción ya más profesional, dichas canciones reafirmaron a todos los que por ellos apostaron (como su colega Lee Ranaldo de los SY, que aquí colaboraba fugaz y mismamente) y aunque J y Lou ya se empezaban a vigilar de reojo un poco de más, asentaba el sonido de la banda que más y mejor ha continuado jamás la inacabable aventura del Neil Young más eléctrico contra todos los tedios y naderías de este mundo... Ver crecer al Dinosaurio en aquellos furiosos primeros pasos (y aunque sea tirando de retrospectiva) resulta siempre entrañable al fin y, desde luego, esto fue uno de los "estirones" más sonados del bichejo. Imprescindible hace corto, para despedir y por aquello de reincidir en lo obvio ni que sea.

lunes, 4 de junio de 2018

BLADE RUNNER 2049 (2017)

INTRO. Recogiendo opiniones y críticas por doquier de todos los tipos y colores se podría afirmar ya, apenas nueves meses tras su estreno,  aquello de "el pueblo ha hablado": la secuela de la legendaria Blade Runner no es el pestiño que tantos temían pero, con las excepciones de turno (que siempre las habrá -y  genial que así sea-), es algo que ni puede ni debe compararse con su tan reputada hermana mayor. Esto, ya de entrada, nos plantea una cojera importante llegada la hora de enfrentarse al film en cuestión. O así lo ve quien suscribe. Porque, básicamente, se nos demanda una predisposición determinada que no es sino una llamada a la benevolencia impuesta por la patilla y que, por supuesto y tras mínimo análisis, desemboca en una coartada muy calculada de antemano que, quieras que no, algo jode... El truco es fácil de entender, muy ladinos los responsable de éste film, si: no entramos a competir con "vuestra niña", sabemos que la nuestra no es tan buena pero, eso sí, lo haremos lo mejor que sepamos para complaceros y siempre con la cabeza gacha... Firmemos un pacto de no agresión y todos tan felices para casa... ¿De acuerdo?. Pues sí, vale... pero, también no, oiga. No firmo eso de "Hombre, está bien pero no la compa..."... Epaa, frena, frena, frena: yo haré lo que me salga a mí de las narices. Estaríamos buenos. Y más con algo que reza lo que reza éste film en título. Pues és ahora cuando les explico que el film de Ridley Scott es prácticamente -junto a "Manhattan" de Allen- el único  posterior a mi año de nacimiento (por allá las mitades setenteras) que siempre me encuentra y encontrará su sitio en el consabido -y absolutamente gratuito- "top-10 al uso de películas favoritas de la historia del cine toda"... Como se lo escribo y desde ni me acuerdo ya. Imposible para uno pues, y por bondades tenga el film (que las tiene, bastantes y algunas de puro aplauso), ponerse en frente una pantalla a ver una cosa llamada "Blade Runner 2049" sin un cuchillo pirata entre los dientes y asegurándome antes que la tabla de estribor está bien lijada... 

"SINOPSIS PRESTADA. Treinta años después de los eventos del primer film, un nuevo blade runner, K (Ryan Gosling) descubre un secreto profundamente oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. El descubrimiento de K le lleva a iniciar la búsqueda de Rick Deckard (Harrison Ford), un blade runner al que se le perdió la pista hace 30 años

A FAVOR. Vayamos de frente: estamos ante un cañón, irreprochable por completo, en el aspecto  audiovisual que se nos dispone. Y durante sus casi tres horas de metraje (ojo con esto también), nada menos. Aquel estado de impagable sedación entre las imagenes, el sonido y la música que tanto cariño y estima nos despierta -y despertará siempre- a algunos se alcanza, y en no pocos momentos, en ésta secuela firmada por Denis Villeneuve. Gosling se echa con solvencia el film a las espaldas con su muy correcto protagonista (para mi algo abusivo en tiempo en pantalla -lo que quizá delata ciertas carencias en lo tocante a "todo lo demás" desde la trama-) y los secundarios (que son absolutamente todo el resto del elenco -con Ford inclusive, nadie se engañe-) funcionan del mismo modo, o poco menos... Mencionar o reincidir aquí, y eso sí, que ese funcionar la otra ("la clásica") como un reloj en dos tramas paralelas a la par se sacrifica, con éste tan persistente protagonista, que dejamos de tener on screen muy raramente (sin desvirtuar ello el trabajo actoral de Gosling en modo alguno) ... Pero, perdón por disgregar, todo esto iría mejor en el siguiente apartado, está claro. Mejor centrarse e insistir, para el caso, en lo positivo. En el magnífico carrusel de parajes oníricos y sonidos new age que logran rememorar, y muy meritoriamente, el tan ubicable -por lo único- espíritu que Ridley Scott, con la impagable ayuda de David Webb Peoples, Hampton Fancher y, especialmente, Vangelis nos regalaron, para toda la posteridad, hace ya tantos años y a la salud siempre del gran Phillip K.Dick. En dicha lectura, tenemos una señora película en ciernes que merece cierta consideración (ni que sea por aquello del "factor nostalgia") al fan de siempre y que, además, puede demostrar a algunas nuevas generaciones que, de verdad, se puede hacer cine avezado a este género sin tirar de tipos en mallas dándose de leches por los sitios o peluches parlantes de galaxias muy muy lejanas... Explicado todo ello, eso sí y faltaría, toca pinchar un poco el globo y arrearle un algo en el siguiente e inesquivable epígrafe (y porque somos así de cabrones en este lugar, qué se le va a hacer).

EN CONTRA. La historia en si, claro. El argumento, o mejor dicho: su vanalización, si prefieren. Todo lo que no és marco y aderezo. "Blade Runner 2049" hace crecer tanto el contexto como hace disminuir las desventuras de sus personajes. Lo que en 1982 (o mejor, en 1992 -para mi siempre la mejor versión-) era noir intrigante, elegante y magnético sobre un inolvidable crisol de distopia sci-fi, aquí es un pseudodrama familiar que, por mucho estire y tense el mentado crisol (y muy bien, en este aspecto -no me pesa iterar en ello-), se apoya en tres o cuatro escenas de acción que, de alguna forma, nos pretenden hacer olvidar, si nos pilla de buenas, el desprendimiento (tan dolorosamente evidente) de estilo desde el puro, duro y neto contenido argumental. Y eso, básicamente -y obviando, además, algún que otro capricho puntual en la historia que abarata todavía más-, (me) resulta una auténtica putada... A modo más prosaico: ¿saben cuando ven a alguien cuya belleza resulta hasta ominosa y de repente abre la boca y uno piensa lo de: "Dios mío, qué dios le conserve la guapura"?... Eso sería un poco lo que, pìenso, le ocurre a "Blade Runner 2049". 


CONCLUSIÓN. Tras ver recientemente lo pergeñado, los bodrios a los que se han visto reducidas y mancilladas algunas franquicias sci-fi (con aderezo de terror, pero sci-fi al fin) tan queridas como "Alien" o "La cosa", uno se temía lo peor para con lo que hoy nos ocupa. Por suerte, y pericia de sus hacedores, esta cosa ha quedado más digna. Mucho más, en justicia. Ignoren, si gustan y aunque sea parcialmente, lo descrito "en contra". No cabe engañarse, la secuela de aquel maravilloso film ochentero (que se pegó una toña descomunal en taquilla, por cierto y antes de convertirse en todo un  hito del videoclú) había perdido antes de empezar. Y, por contra, se ha logrado un producto que si bien no alcanza lo puramente "recomendable", no deja de resultar a su vez notable gracias a un mimo y denuedo en el aspecto que, según se opina aquí al menos, también debe reconocerse abiertamente y sin rezongo o aspaviento alguno. Y aunque dicho notable sea "bajo", si... En lo menos bueno, la sangrante obviedad: todo aquello, toda esa grandeza y magia irrepetible se perdió ahí. Y sólo justo ahí. Como lágrimas en la lluvia, por supuesto.

GUZZTÓMETRO: 7 / 10