martes, 22 de abril de 2014

TdT : "He's got the whole world in his hands"

TdT - Temazos del Tocarse #5 : "He's got the whole world in his hands" / Nina Simone

Esto de las listas, tops, ránkings y demás mandangas por el estilo és, o me resulta a mí vaya, una de las cosas más entretenidas y agradecidas desde el punto de vista blogger: fácil de hacer (aunque sea relativamente por el asunto "omisiones dolorosas") y rápido de leer (no sometes al sufrido lector a la parrafada de turno a la par que, posiblemente, le "picas" la curiosidad por saber si estará X o Y en la listita y en base a sus gustos). Sin embargo, ay, si tienen algo a la hora de facturarse que siempre me toca un poco la pera... los descuidos, puros y duros tan frecuentemente inexcusables. Todo un escollo para aquellos que no gozamos del privilegio de una memoria no ya fotográfica sino, meramente, agudizada como procede... Aún me escuece aquel olvido en el listado de "pelis yanquis favoritas de los 90"... Me dejé la maldita "A straight story" de Lynch (un top-3 fijo para mí en dicho rol)... Y aunque después pongas postdatas, anexos y des explicaciones mil el asunto, quieras que no, jode y más cuando (como es el caso) el "olvidado" es algo muy, muchísimo, del agrado de uno. Siguiendo desde ahí, hacemos otro viaje (esta vez más breve) hacia el especial del Exile del pasado mes de marzo... Tocaba de especial de dicho mes "Los 50 mejores discos femeninos"... Y creo que, en resumen, nos quedó francamente "apañao" el tema. Pero, para quien no lo sepa, los especiales de dicho espacio se realizan (por lo menos hasta fecha presente) mediante votación y ulterior recuento a partir de las listas personales de los seis participantes del lugar. Muy edificante y suerte tengo de ello, como siempre, el poder debatir según qué, o el conocer y/o recordar según "cualo" (recuerdo el interesante debate -interesante para mi porque era de esos buenos, de los de puntos de vista tan ciertos como erróneos según quien lo explique-  con un par de grandes damas de por medio que algunos veían fuera de las premisas de inicio del listado y otros no). Pero, ay joder y para la ocasión, esta vez el olvido fue mayúsculo... no... descomunal !. 


Y es que ya hace demasiado tiempo que vengo pensando que (siempre para mi) Aretha y la Mitchell son lo más, sí... pero con una más que clara tercera en discordia a la hora de mentar a las más grandes y necesarias Diosas: Nina Simone. Esa señora es el "olvido" de mi listita de los santos cojones y la aún sangrante espina que se tragó su humilde servidor. Por ello es que recuerdo en esta nueva edición de "Temazos del Tocarse" (TdT) esta perla (otra de tantas) que aderezaba el elepé que entró en casa en algún momento del segundo lustro ochentero, proveniente del "Círculo de Lectores" y que aún conservo (y sigue sonando de cojones, para que después haya siempre quien sentencie sobre la caducidad vinilera), titulado "My baby just cares for me"... Disco repleto de oldies de la dama en cuestión y que, evidentemente y por cierto, no forma parte de la discografía oficial pero que supo aprovechar el tirón del famoso clip de plastelinas con el gatito de marras y demás, obteniendo sus buenas ventas a nivel estatal en aquellos días (y tanto el single como el lp, que además tenían exactamente el mismo cover). La perla, por cierto, que es lo más importante y razón de ser del posteo, es su lectura de la pieza tradicional "He's got the whole world in his hands", una de tantas impagables virguerías que igualmente nutrían el indispensable "Little girl blue" de finales de los 50's (que hubiera ido de cabeza a mi top 3 del listado ya más que mentado de no tener uno la almendra como la tiene) y que, atención y en verdad a modo "final impacto", es ni más ni menos que el mismo disco que poseo desde hace más de un cuarto de siglo pero con el orden del tracklist completamente revuelto. Sean beatos o algo más del tipo como el que suscribe, arrodíllense en cualquier caso... Que hoy nos visita una diosa en esta cochambra:

 

domingo, 20 de abril de 2014

1/4 DE SIGLO DE "THE REAL THING"


Veinticinco años del "The Real Thing". La madre que me parió !. Primerísimos noventa, unos quince/dieciséis añitos y videando la tv una tarde-noche cualquiera, van en La 2 y ponen no se que martíngala de un concierto en Rio... No fue todo azar, claro, sabíamos que tocaban los gunners y más o menos ya se estaba al loro pero, argh... Cambio de canal y aparecen de repente cinco tipos a cual más estrambótico en una especie de liturgia con teclados y unas cuerdas muy ténues, apenas susurradas... De repente, sin aviso previo, aquello se convierte en puro pandemonio, el bajista empieza a estirar las cuerdas cual gomas de pollo de la charcutería de satán, el guitarrista al que no se le ve ni la cara del pelo que llega a tener -amén de las gafotas- le arrea a lo suyo  con una violencia del copón, el batería directamente se lia a hostias con todo lo que pilla con las baquetas y el imberbe cantante, que hasta entonces tenía por el enésimo guaperas sacado de la mamonada sleazy de turno, empieza a agitar el cuello como un jodido perturbado en fase terminal, como si se lo quisiera arrancar de la cabeza... La canción "The crab's song", la banda Faith No More. Inolvidable. 

Ni qué decir que fue ver aquello y, no se dude, al día siguiente ya tenía el vinilo de "The real thing" sonando en casa (y además, al poco, un conocido me grabó el anterior "Introduce yourself" en cinta). Pocas cosas se me ocurren que me hayan volado tanto la almendra, y no solo me refiero a mis años teenagers (ojo), como esta gente y ese disco. Rockeaban duro, y tenían teclados, y rapeaban, y el cabrón de Patton tenía más registros que la navaja suiza de McGyver... Después además sacarían "Angel dust" que es igual de cojonudo pero tan distinto como lo de huevos y castañas... Poderosísima formación esos clásicos FNM de Martin, Gould, Bottum, Patton y Bordin: su insaltable -y mejor- periplo 89-93, en definitiva. Un lustro de gloria con dos studio albums que, en cualquier caso, ya son pura Historia del Rock y pese o no a alguien. Sin el virtuosismo de los Living Colour de "Vivid" o "Time's up", la adictiva ligereza de los Chilli Peppers del "BSSM" o la chaladura ya del todo inenarrable de Claypool y sus Primus en "Sailing the seas of cheese", estamos sin duda a caber para mi ante lo mejor de largo (incalculable el asunto a decir verdad -y sintiéndolo un algo por los hacedores de "type" o "desperate people"-) que salió de aquella verbena que vino a denominarse "bandas crossover" o, directamente, "funk metal". Eran mucho más, estaban en otra liga. El reconocimiento es para unos, el pastizal para los otros y la simpatía para los de más allá... El vívido e incaducable recuerdo, que es lo que más me puntua, se quedará siempre con ellos. 

Pensando, después, en un altísimo porcentaje de los que se suelen considerar "grandes discos de los 90", o "grandes formaciones de los 90", en muchos (demasiados) lugares, y recordando a esta formación... Para echarse a llorar o morirse de risa en resumen, sí. Hoy, sea como fuere (que ya me estoy desviando... y es que se me da de narices), quería recordar principalmente este discazo, "lo real", registrado en las navidades del 88, primeros días del 89, aprovechando esas plateadas bodas ya cumplidas (al menos desde su facturación, que desconozco en que mes llegó a las tiendas y no pienso buscar el dato). Y así... "Tossed into my mind, stirring the calm..."... Recuerdo "From out of nowhere", con esos teclados, el riff de Martin, la voz de gamberro de Patton y ese ritmo incesante como algo similar a lo que debe sentir un niño pequeño la primera vez que le dejan probar chocolate... Flechazo total. Y ahí seguimos. La mezcla de solemnidad y potencia definitiva, o poco menos. Aunque para solemnidad el principio (y chorus) de "Epic", está claro... Y entonces el tío va y rapea... Y además te jodes porque mola la de dios. Canción bandera del combo (seguramente la que más junto a "We care a lot" -que pasa del invierno al verano de golpe cuando es Patton quien la entona en directo en vez del justísimo Mosley desde la studio versión original-) y con ese precioso final que, por otro lado, tantos problemas les trajo por lo del video con el pez agonizando en el exterior... "Falling to pieces" es, por su parte, la gema popera del lote. Eran tiempos felices, de gran recepción por parte de un público ansioso de cosas nuevas, de una mayor frescura, y -obvio- el desparpajo de esta formación que se atrevía con todo (estos sí, y de verdad) brilló con especial fulgor en este pedazo de canción, otro de los singles emblema. El tarareable estribillo, el bajo omnipresente de Gould, esos teclados de Bottum... Derrota imposible. Y entonces FNM va y decide convertirse en una banda de speed metal durante poco más de un par de minutos... "Surprise ! You're dead !". Tremenda, con su riff criminal y la locura que proyecta (¿de verdad es el mismo cantante de antes?... brutal al cubo lo de este hombre). "Zombie eaters" cierra la primera side en forma de otra virguería que empieza de forma reposada -casi bucólica- para ir creciendo hasta alcanzar la pegada habitual de la formación, a lo mentada "The crab's song" o la canción que seguirá de inmediato al girar cara... "keep me hot, keep me strong, keep me ever-everlong". Tremendo: del folk espacial a  Anthrax en un pis pas y sin salirse de pista. "The real thing", la canción, es un monumento. Tal cual. Ocho minutos donde aparecen y desaparecen, para darse el relevo de nuevo, todos los activos de la formación en sus mejores formas. Patton interpreta tres registros claramente diferenciables, el teclado de Bottum parece tocado desde el cielo, la batería de Bordin marca los tiempos con precisión (y violencia cuando se tercia) quirúrgica, Martin se desdobla en efectos reverberantes a lo Pink Floyd o se desmadra a su manera según proceda y del bajo de Gould, directamente, salen puras/putas chispas. Todo el dramatismo y la pegada de Faith no More encapsulada para siempre es lo que aquí hallaremos... Imparable.  "Underwater love" es el otro tema más claramente popero del disco aunque, entiéndase... "popero" a la manera de esta gente. Aquí las cuatro cuerdas de Gould dominan también el cotarro de pleno, pero es que todos están nuevamente de cojones (bajarle un algo los basses si procede para apreciar todos los matices que el puñetero barbudo de Martin se marca aquí... que no hay putos cuartos). Adictiva hasta la extenuación como aquella otra de la primera cara. Y así llegamos al fin a de "The morning after", mi favorita en última instancia del disco desde que recuerdo y sin poder precisar exactamente el porqué... Es como una "mini Real Thing" que me recuerda en parte a aquella "Land of sunshine" que abrirá su también imprescindible siguiente álbum, tiene igualmente su pasaje "rapeado" y la manera de alternar la voz de Patton  o esa manera de "recoger" el primer estribillo con la guitarra por parte de Martin... Muchas cosas en muy poco tiempo. Finalmente el virtuosismo instrumental de la espectacular "Woodpecker from mars" ya te tira todo lo tuyo al suelo sin remisión y pone el broche a un disco indispensable, o eso pensamos muchos miles (y más allá de militancias en géneros concretos o nostalgias de a granel), a cualquier nivel que proceda. La versión digital, que es bien sabido y de buen señalar, incluía también la cachonda balada con estribillo circense "Edge of the world" y aquella conocida versión de las "War pigs" de Sabbath... pero de esto ya me enteré después. Para servidor TRT son esas nueve canciones. No necesito más. Y es que, absolutamente vigente, "The real thing" me sigue resultando, ya para cerrar el chiringuito y a modo despedida, un castañazo necesario y único a todas luces habidas o por haber. Gracias y felicidades. 

* Por motivos ajenos a la dirección y tal esta entrada aparecida la tarde de ayer, 19 de abril, fue accidentalmente destruida en algún momento de la mañana de hoy. Se recupera (vía caché) ahora, y por suerte, el posteo íntegro y se copian/pegan donde procede los comentarios "perdidos" (y que se agradecen como siempre) de León y Bernardo de Andrés Herrero. Perdonen (especialmente los mentados) las molestias. 

viernes, 18 de abril de 2014

CINEAÑADAS : 1955


Para tratar de encuadrar mejor el tema, y no espesar demasiado al personal, ya decidí en la última "cineañada" de la casa hasta hoy (posteada a principios de año) el limitar el asunto a solo y únicamente diez referencias predilectas por año a tratar. Hoy, concretamente, nos vamos un mucho bastante para atrás, a los mid 50's nada menos. Harto interesante década para comprender la historia y singladura del medio, está claro... El star system hollywoodiense (el de grandes productores y rutilantes intérpretes) va de bajada y la resaca de post-guerra (cogida de la mano de la siempre necesaria y sana curiosidad del personal) logra que la visión del mundo/espectador se "abra" un poco bastante más acercando así al populacho nuevas formas de expresión. Y ya se había hecho gran, grandioso cine, en Italia o Francia y sin olvidarnos de oriente (como claros ejemplos que pueden -y deben- verse aumentados) con anterioridad. Pero es de recibo que "algo" pasó en los fifties que, amén de ser digno de estudio o cuanto menos interés, le otorga la vitola de imprescindible. Y, al tanto, portentoso e imprescindible cine producido en los "iuesei" igualmente (no se confundan las cosas) y, más al tanto aún, muy especialmente variopinto... sencillamente es que los grandes estudios ya no pudieron aguantar más su caciquista sistema empleado en el "Hollywood Dorado" del par de décadas que preceden y quedaron atrapados en su propia trampa del "a mucha oferta mayor demanda"... Los directores empiezan a ser -ya definitivamente-  el artista principal (como debe ser y por mucho que determinados actores/actrices aún arrastren a dios y a su madre al cine por su nombre) y parte significante del personal, por lo menos el exigente, empieza a acudir a las salas buscando antes el nombre de Hitchcock, Wilder o Ford, que el del actor fulano o la actriz mengana en los neones. Han "educado" al público y, ahora y qué cosas, este ha definido gustos y ya ha desarrollado querencias individuales por géneros concretos (se acabó el tragarse todo cristo lo que le echen, si se prefiere)... Y si se quiere brillar con géneros concretos, se requieren especialistas/realizadores concretos, está claro y  se insiste sobre ello pues: ahora, o desde los últimos 40's más concretamente, el director "manda", ya de una vez y de verdad en llamada Meca del Cine. Y tras el consabido rollo, antes de empezar con el listado en cuestión, solo señalar que con esa limitación a diez títulos apuntada al principio de entrada las omisiones son (y serán) sonadas, siendo además algunas firmadas por realizadores de primera e indebatible fila. Pido pues comprensión ya que, en definitiva, estos films que siguen no son necesariamente los mejores, no se pretende sentar cátedra alguna como siempre aquí, solo son los que más me gustan a mi de los videados desde esta tan lejana "cineañada" y (como siempre) en riguroso órden de preferencia... Eso sí, que si no hoy no duermo tranquilo, les recomiendo  busquen (de no haberse visto ya) el descomunal documento "Noche y niebla" de Resnais: poco más de media hora a costa del Holocausto que junta documental con pura poesía visual a unos niveles de muy díficil encontrar. 

10. "HORAS DESESPERADAS" (William Wyler). El siempre pelín ninguneado Wyler llevaba a la pantalla esta, bastante negruzca, obra teatral (guionizada por el mismo autor original) con el mismísimo Boogie en danza, perfectamente envuelto por un reparto a tener en cuenta (destacaría especialmente a Martha Scott y sus acuosos enormes ojos) y que sabe transmitir fetén el muy respetado y certero tono de bambalinas del que proviene y al que se debe el tema. Trama en continuo crecimiento, por su evidente carga dramática al interactuar roles habido el contexto (la historia de un secuestro pura y llanamente), y una resolución que no por fácilmente adivinable deja de resultar satisfactoria. Innecesario, por cierto y en mi opinión, el bastante conocido remake de los primeros 90's con Hopkins y Rourke en danza (resultón y poco más). Quédemonos, one more time y cómo no, con el meritorio original de Wyler... Ah, y gran Bogart, que como ocurre en Reinas o Motines deja claro que, en efecto, sabía mucho más de su oficio que lo de llevar gabardinas y fumar cual carretero con ladeada mirada perdonavidas. 

09. "RIFIFI" (Jules Dassin). El realizador de la absolutamente imprescindible "Noche en la ciudad" se refugiaba en la ciudad de la luz de aquella nefasta caza de brujas del no menos nefasto McCarthy sita en la década estrella de la entrada de hoy. Recordada mayormente por esa secuencia (inolvidable) de media hora que muestra el atraco a la joyería en cuestión (y sí, otra de delincuentes) en opresivo silencio, lo cierto es que estamos ante un film que merece ser destacado por también algunos otros frentes... Y, ojo, más allá de la conocida cita de Truffaut a colación ("la mejor muestra de cine negro conocida"). Denuncia a la violencia de género (incómodo pasaje a mediar por ahí), acertado retrato de una París que aún tan brillante en su apariencia no queda exenta de sus miserias, el consabido drama de la imposible reinserción de un ex-preso a fin de humanizar más al protagonista o, entre otras, esa soundtrack con giros jazzísticos más que acertadamente calzados.  Altamente recomendable su revisualización esporádica, además. 

08. "ENSAYO DE UN CRIMEN" (Luis Buñuel). Uno de los títulos más conocidos del genio de Calanda en cualquiera de sus distintas etapas. Y uno de los mejores, a su vez. Filmada en México, de forma tan austera como impecable, y co-guionizada por el mismo cineasta sobre novela ajena, resulta un film que encierra drama y sátira (antes que comedia negra, si se me permite y aunque también lo sea) a partes afines. Apoyándose en procederes freudianos (la proyección de los traumas infantiles y demás) y una megalomanía burlesca, Buñuel define el rol del inolvidable Archibaldo sin olvidarse de algunas de las características que le son ídem: el fetichismo sexual, la mayor/menor velada irreverencia eclesiástica o la amenaza continua de la muerte que, en cualquier caso, acabará llegando de todas formas. Un final más que acertado y no pocas escenas/frases a rememorar para una historia perfectamente disfrutable en primera apariencia (a pesar de sus inquietantes tejemanejes psicológicos, que no oníricos para la ocasión, y su particular sentido del ritmo) que, a su vez, encierra sus mejores activos en las cargas de profundidad que se destilan al lograrse un resultante final único por, evidentemente, ese contar con la siempre particular visión aquí firmante. La visión de un genio, obvio y cómo no.

07. "ORDET (LA PALABRA)" (Carl Theodor Dreyer). El penúltimo largometraje de Dreyer, como no cabía otra, resulta el enésimo desencuentro entre amantes/seguidores varios del medio,  y su repercusión oscila del "obra maestra infinita que no admite debate alguno" al "aburrida pedantería cargada de vacias ínfulas"... O eso ocurre hasta que reparamos en que esto del cine no es solo medio sino también arte y, concretamente, un arte que se basa y caracteriza (en primer término) por el aspecto visual... Y es en base a ello, finalmente, que resulta  Dreyer uno de los mejores cineastas nunca habidos y, en efecto, "Ordet" una barrera infranqueable en la "historia cinera". Más allá de los simbolismos y su argumentación y premisa "romeojulietense", es un ejercicio de potencia visual on screen acojonante lo que encierra esta película... Un cuadro en prístino b/n, repleto de magistrales planos frontales y unas formas que ya son leyenda. Dolorosamente filmada, de forma ex profesa, en interior durante mayoría de metraje, alcanza el delirio total en unos exteriores que son para quedarse uno embobado mirando durante horas y/o, directamente,  de foto enmarcada en comedor (esos cielos solo te los va a dar también Kurosawa, que hasta Ford y Bergman hacen corto). Historia del Cine, con toda la pompa y pese a quien lo haga y de hacerlo.

06. "CONSPIRACIÓN DE SILENCIO" (John Sturges). Pues fijarse que aún atendiendo que cualquiera de los tres films que preceden en este listado resulta superior, por un u otro motivo, tengo en alta estima este largometraje del realizador de "Los Siete Magníficos" o "La Gran Evasión"... Enésima recreación de la figura del forastero bien intecionado que llega a una población infestada de ignorantes "mal lechosos"que, obviamente, han realizado la consabida barbaridad y que propone un juego claramente extrapolado desde el western de manual embutido aquí en tiempos de post-guerra. Soberbio e inolvidable Tracy con su manco protagonista y sin desmerecer tampoco la labor de un plantel secundario de lujo encabezado por Ryan, Borgnine o Anne Francis... que hasta a un jovenzuelo Lee Marvin que tenemos por ahí en danza. Engastado en un no-misterio cuya resolución adivinamos bien pronto, se revela en esta silente conspiración un señor drama que denuncia el racismo lo mismo que el inmovilismo extremo como única forma de vida conocida y ansiada. Algo excesiva en sus contados virajes de, póngamos, mayor acción (por qué no), pero brillante en lo que realmente propone y consigue. Peckinpah le dará una vuelta de tuerca al asunto a posteriori con sus "Perros de paja", donde ya encontramos pura maldad desmedida por parte de los paletos de turno, pero la calidad actoral, lo sólido y provisto de aristas del guión o, también, un protagonista rebosante de carisma, hacen del tan comedido metraje de "Conspiración de Silencio" un caballo ganador a todas luces. 

05. "LAS DIABÓLICAS" (H.G. Clouzot). Este muy interesante realizador francés es conocido especialmente por haber realizado este magnífico film , guionistas de "Vertigo" mediante, cuyo popular remake noventero, en mi opinión, merece ser ignorado a pesar de la aportación del gran Palminteri. Extraño híbrido de suspense, noir y elemento fantástico, através de una historia tan pequeña en su apariencia como impecable en ejecución... Complicado aburrirse aquí por mucho que no falte quien siempre señale lo hierático de la Signoret en su interpretación. Y es que dicha actriz, junto a las aportaciones de Paul Meurisse y Véra Clouzot (que está más que bien, que nadie piense que todo se limita a un mero "enchufismo" por parte de su señor marido), se sobran y bastan para rellenar las casi dos horas de duración de este tan peculiar largometraje. De hecho, la autoría no deja lugar a dudas en los puntos de conexión con la obra de Hitch y, en verdad, el propio británico trató de hacerse con los derechos aunque, ay, llegó tarde por lo visto. Muy notable melodrama estas diabólicas con todos sus giros y ese final que nos advierte on screen, o se nos pide en verdad, no desvelemos a aquellos que todavía no la hayan visto... Eran otros tiempos y esa candidez, hoy ya obsoleta, no debe generar duda alguna pues, es de buen señalar, el film sigue resultando perfectamente vigente y falto de caducidad a tenor de lo tan peculiar que rige. 

04. "MUERTE DE UN CICLISTA" (Juan Antonio Bardem). Uno de mis cinco largometrajes patrios predilectos de cualquier tiempo y que, a su vez, me sigue ganando más y más con el pasar, y pesar, del tiempo. Historia muy negra de moralidades vs supervivencia y un trasfondo de España post-guerrista, en plena dictadura , retratado con mano firme y sin miramiento alguno. Magníficos Lucía Bosé y Alberto Closas en sus interpretaciones, tremendo el tono (maestro) hallado aquí por Bardem quien también guioniza la historia y, especialmente, memorable ese retrato señalado que apunta con saña a la desproporcionada diferencia de clases existente, mostrando (incluso) su apoyo a las primeras revueltas estudiantiles y recreando el ánimo quebrado, el descontento, a innumerables niveles que imperaba. A destacar también la galería de personajes y personajuchos secundarios a desfilar, en mayor o menor relevancia, y el que la historia/trama principal sepa susbsistir en todo momento a pesar del generoso y tan plausible aderezo. No exenta de cierta controversía por temas de censura pues, obviamente, tuvo que morder el polvo en ese sentido al plasmar la incómoda realidad que todos sabían (pero de la que no se podía hablar), fue abrazada por la crítica europea y persiste como una de las cimas del cine europeo de la década a la que pertenece, en cualquier caso. Que poco no sería. Vista hoy día puede resultar bastante menos "incendiaria", no se niega, pero al ser convenientemente contextualizada esta "Muerte de un ciclista" sigue brillando y siendo altamente necesaria... Que la pongan en los colegios.

03. "EL QUINTETO DE LA MUERTE" (Alexander MacKendrick). La caper movie británica más popular habida (con permiso de "Oro en barras" con, igualmente, un Guinness de traca) es a la vez una comedia impecable y una historia tan oscura como se quiera y pueda mentar. Y, atención, que a pesar del desfilar de caras conocidas (Lom, Sellers o el propio e insustituible Sir ya mentado) es el concurso de esa anciana, bordado el papel de la sra Katie Johnson, lo que da sentido y credibilidad al folletín. MacKendrick, quien también debe ser recordado por las más que recomendables "Viento en las velas" y "Chantaje en Broadway",  no rehúye el reverso más oscuro de la trama y, así, se subrayan matices cómicos pero, por si el sangrante y tremendo final deja duda alguna, no se deja en momento alguno entrar en demasía el absurdo y ello hace que no poca gente se extrañe al verla por vez primera: "¿pero esto no era una comedia?"... Y si que lo és, claro que lo és... también. En verdad es algo así como el paradigma de eso tan sobado y mencionado (esta misma entrada sirva de ejemplo) de lo de la "comedia negra"... Solo que "El quinteto de la muerte" puede figurar, sin excesivos problemas, como el paradigma total de dicho escorzo del más popular de los géneros habidos. Y además, recordemos siempre, está Guinness (el definitivo e insuperable "a thousand faces") lo que eleva ya el asunto hasta donde suele mentar Buzz Lightyear. Eso sí, y con pesar por lo "coeniano" que puedo llegar a ser, evitar el remake de los conocidos hermanitos cual ponche de cicuta. 

02. "LOS CONTRABANDISTAS DE MOONFLEET" (Fritz Lang). La que sigue siendo una de mis películas de aventuras predilecta de siempre (dirigida, para más inri, por mi realizador favorito en última instancia en una de sus más inesperadas raras avis), es un espectacular prodigio visual rodado íntegramente en interiores por imposible pueda a veces parecer. Un elenco secundario donde conviene destacar a un Sanders en uno de esos papeles que parecen para él escrito de base, completa la historia de piratas con este Stewart Granger que sin pretenderlo termina por encariñarse con el vástago de la que fuera una de sus amantes. Dickens y Salgari juntos por el precio de uno mediante esta preciosa historia, en síntesis, con hiriente desenlace y momentos para la drama y/o la tensión según convenga. Para apludir la capacidad de síntesis del maestro (media hora de reloj y para casa, sin sobrar ni añorarse nada) y, también, como para enviar a hacer gárgaras a aquellos que siempre acusaron a Granger de inexpresivo (está claro que Olivier o E.G Robinson no sería -no lo fue-, pero magnífico lo aquí logrado, al tanto). Aunque, se insiste que es lo que toca, por encima de todos sus activos, este film debe ser igualmente (sino más) recordado por su sublime trabajo de fotografía en estudio tan clavado como preciosista y que sigue cautivando, aún hoy prácticamente seis décadas después, por pura y dura calidad manifiesta. Indebatiblemente bonita pero, ojo, también bastante más que eso... no en vano lo que hay tras el objetivo es el director de "M". Y desde ahí huelga extenderse en lo más mínimo.

01. "LA NOCHE DEL CAZADOR" (Charles Laughton). Alguna vez, como a tanta gente, me han preguntado por "mi film favorito"... Y cuando ha sucedido, he contestado inefablemente lo de: "imposible ya decirte solo 10, ni lo intento"... Este film, el único dirigido por mi intérprete masculino predilecto on screen (que no es solo cosa mia, a un tal Billy Wilder le pasaba lo mismo), no es para mi un "top 10 probable", me apresuro a aclarar... Es un "top 5 seguro". Tal cual. Y con sus carencias a contar (básicamente la cara impasible de la Winters, echada en la cama, tras recibir una señora hostia del predicador). Pero es que lo que tiene de bueno no solo es eso... Magistral la banda sonora de Walter Schumann, la inolvidable sobreactuación de un Mitchum que parece un malvado de cartoon lo mismo que la reencarnación se Satanás según convenga, la tremenda búsqueda de planos icónicos por parte de Sir Laughton llegando al paroxismo en la secuencia de la fuga de los niños en barca (una de las cosas más hermosas de mirar en esto del cine, así en general) y sobretodo, lo sin ambages de una historia que aún abierta a otras consideraciones ("cuento de hadas rural", "thriller con niños", "cine negro campestre", lo que quieran y etc.)  no deja de ser el relato de un pedazo de hijo de puta, que se hace el loco sin serlo, persiguiendo a unos inocentes niños a fin de acabar con su existencia. Suelo recuperarla al menos una vez al año por "autoimposición cinera" desde ya olvidé cuando y nunca, nunca, me ha patinado ni decepcionado en absoluto. Alquimia, magia en crudo y completamente única (aún hoy en día), esta noche de caza sigue ocupando uno de los puestos de mayor honor en los gustos propios y sin imaginar siquiera como podría ello dejar de ocurrir. Obligatoria hasta el aliento postrero y se acabó lo que se daba.  

Pd. Acabas de leer, o no, la entrada...


... Gracias por la atencion y abrazo guzzero !