martes, 8 de julio de 2008

ATRACO A LA INGLESA (1967)

Aunque no falta quien se empeña en considerar "Mirando hacia atrás con ira" (1958, Tony Richardson -el que lograra fama mundial para el gran Albert Finney con su "Tom Jones" de un lustro después-) como la primera peli del movimiento cinematográfico inglés conocido como "Free Cinema" (muy posiblemente el último movimiento de los llamados clásicos que cabría destacar realmente del pasado siglo), el consenso popular parece coincidir que dicha corriente debe ubicarse correctamente entre el 65 y el 75. Tras dicho periodo muchos de los directores relacionados con el tema emigraran a Hollywood (en la clásica tradición de cineastas europeos del s.XX que fueron de artistas implicados con su arte...hasta que se encuentran con la posiblidad real de oler lechuga...), dando por finalizada la martingala.
En dicho contexto nos encontramos a esta "The jokers". Dirigida por el tal Michael Winner. Director de medio pelo que ha tenido el dudoso honor de dirigir "El justiciero de la noche" (1985) con el mismísimo Bronson (con el que coincidirá varias veces...ya está todo dicho) al frente y, eso sí, hacerse cargo de la sobreproducción de turno a costa del Poirot de Mrs. Christie en "Cita con la muerte" (con el grandioso, en todos los sentidos, Ustinov uno de mis actores favoritos de todos los tiempos)...aunque la verdad, tampoco seré yo quien tire cohetes por ella. El resto todo son comedias menores y poca cosa más (aunque el tipo realmente ha trabajado con la crema de los actores británicos de los 60's y 70's, como comprobamos tras repasar su muy discreta filmografía)
Argumento: Michael y David Tremayne son dos hermanos que van de bohemios y que quieren hacerse famosos, pero con algo que tenga clase y estilo, eso si, y que les de una una gran notoriedad.... Para ello deciden hacer algo sonado: no se les ocurre otra que robar las joyas de la Corona custodiadas y sitas en la Torre de Londres y devolverlas una semana después (son así de chulos). Todo sale perfecto, pero, una vez consumado el robo, David es arrestado y el taimado Michael se queda con las joyas, escondiéndolas y negando cualquier vínculo con el robo...
Comedia con guiños al thriller y regustillo dramático, no tendría más historia para mí sino fuera porque sendos hermanos Michael y David, son interpretados por dos actores que francamente (sin entrar a valorar lo buenos que puedan ser...en cualquier caso a mi me lo parecen, y mucho) me han caido siempre de puta madre: Michael Crawford y Oliver Reed, respectivamente.
Y sobre eso se sostiene, prácticamente, la peli. Sobre sendas interpretaciones. Los interiores son cansinos y opresivos porqué si y los exteriores parecen sacados de alguna serie televisiva británica hecha con cuatro duros a lo "Gent del barri". Los diálogos no son como para canonizar a los guionistas (el propio Winner y otros dos tipos) tampoco, correctos sin más. Si a ello sumamos que tampoco tenemos a Kubrick precisamente dirigiendo el nervio argumental del asunto por la parte que toca a lo visual, nos queda como gran gancho al que agarrarnos el histrionismo e indudable carisma de su coñona dupla protagonista, amén de lo que sigue en el siguiente párrafo.
Y es que hay que admitirle al director, y a los otros dos guionistas, que sería algo injusto negarles el acierto en lo que se suele denominar el tempo de la obra (por lo menos sobre el papel) durante tres cuartas partes del film. Bastante bien medido -en la proporción apuntada- y que, en parte (solo en parte), logra subsanar las carencias obvias del global final. El argumento esta construido sobre un crescendo continuo (esto empieza a parecer un intento de crítica al último concierto de Marriner con la Filarmónica Sinfónica de Londres...) donde los hermanos protagonistas van ganando en cabronería sin prisa pero sin pausa durante el film, acabando por llegar -lamentablemente-al hastío, más allá incluso de la mala leche, donde ya nada importa incluidas las consecuencias de sus actos...Lo malo es que ese hastío final trasciende hacia el espectador lo que, acompañado de los aspectos negativos del film anteriormente apuntados, dejan a Crawford y a Reed un poco en bragas y, de hecho, suerte que son unos actorazos del copón pues llegado cierto momento uno se los puede imaginar pidiendo al director: ¿qué hago, rio, lloro, me cabreo...?
A FAVOR: casi en exclusiva Michael Crawford y Oliver Reed, que bordan sus canallescos personajes; y en mucha menor medida el ritmo (que a mi me gusta más que "tempo"...será que me he comprado hoy el "Dirigido por" del mes y estoy algo agafapastado...), ascendente durante buena parte de la película.
EN CONTRA: lo dicho...Visualmente no merece apenas atención y el desarrollo del argumento es a la postre toda una invitación a la indeferencia (que se adivina de lejos, cuando dejamos el nudo para encarar la conclusión) en esa cuarta parte del film, antes obviada y que no corresponde a lo mostrado por lo que precede, dejándonos como único paracaídas la empatía que nos merezcan a cada uno los personajes/actores. En resumen, aunque como buen fan de los mejores Coen el citado ritmo sea mi elemento predilecto a la hora de valorar un film (ni rápido ni lento, cada peli debe tener o encontrar el suyo), es en definitiva un elemento más, y si viaja solo se va a acabar estrellando irremediablemente, aún con el mejor casting del mundo...No es el caso del todo pienso yo, pero por demasiado poco.
GUZZTOMETRO: 5/10

2 comentarios:

  1. No la he visto pero teniendo encuenta que tiene la misma nota que Kill Bill y que sale "Frank Spencer" tendré que verla...

    ResponderEliminar
  2. Espero que tu afirmación no encierre ironía alguna...Frank Spencer es diox !!!

    ResponderEliminar