lunes, 21 de julio de 2008

EL PIANISTA (2002)

Wladyslaw Szpilman es un músico polaco de origen judío que trabaja en la radio de Varsovia y que ve como todo su mundo se derrumba con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia en septiembre de 1939. Después de que la estación de radio donde estaba trabajando es bombardeada, Szpilman llega a su casa donde se entera de que Gran Bretaña y Francia han declarado la guerra a Alemania.
Dos años después, las condiciones de vida para los judíos en Polonia se han ido deteriorando rápidamente, quedando reducidos sus derechos: tienen limitada la cantidad de dinero por familia, han de llevar brazaletes con la Estrella de David para ser identificados y, a finales de 1940, son obligados a trasladarse al Gueto de Varsovia. Ahí se enfrentan al hambre, a las persecuciones y humillaciones que los nazis llevan a cabo, además del miedo a la muerte y las torturas que siempre están presentes. Después de un tiempo, los judíos son reunidos y deportados al campo de exterminio de Treblinka. En el último minuto, Szpilman es salvado de ese horrible destino por un policía del gueto judío, antiguo amigo de la familia. Separado de sus familiares y seres queridos, Szpilman sobrevive, primero en el gueto como esclavo obrero de unidades de reconstrucción alemanas y posteriormente escondido en el exterior del gueto, confiando en la ayuda de amigos que no son judíos y que todavía lo recordaban.

Hasta ahí y sin entrar en detalles parte del argumento que he afanado de otro lugar de la red. Se podrían destacar momentos puntuales a mansalva, por supuesto, pero si se empieza esto sería un nunca acabar...
Siempre al evaluar por la patilla algún elemento creativo se topa uno con la trampa que uno mismo se ha pergeñado: la puntuación. A colación de ello me encontré con la siguiente putada, en forma de pregunta -de imposible respuesta satisfactoria para mí-: ¿como se mide sintéticamente la diferencia entre 0 y 1, o 7 y 8, etc...? Y que nadie me diga con decimales que eso es hacer el gualtrapa (de decimales a centésimas, luego a milésimas y de ahí...pues a hacer puntuaciones de 14 dígitos que para cuando hubiera acabado uno no se acordaría ya de sobre que cojones venía hablando) Todo ello porque releyendo lo que puse sobre el "Misterioso asesinato..." de Allen, hace unos días, se me ocurrió que quizá me había pasado y que mi admiración por el enano gafudo (y mi afán por reivindicarlo, maxime por las soplapolleces que se tienen que aguantar desde varios frentes al escuchar o leer sobre tan magistral cineasta) me había traicionado un pelín, o quizá no... "Bah, a la mierda, es una muy buena peli así que 9 0 10 que más da...", pensé. Y no rectifico. Lo que pasa es que esa muy entretenida peli a pesar de sus bondades no alcanza el nivel de los otros films que he puntuado hasta el momento de igual forma: "La ventana indiscreta", "Testigo de cargo", "Senderos de gloria"...o ahora, "El pianista". Insisto en que al film de Woody con toda su humildad (lo que a mi modo de ver aún la hace más grande) y carencia de ínfulas no se le deben quitar galones, sigue siendo un 10 para mí. Lo que pasa es que hay dieces que, además, son susceptibles de considerarse eso que los eruditos, críticos profesionales, y culoprietos varios denominan "obra maestra".
Centrándome ya en el título de Polanski (dejemos la endogamia bloggera aparcada un ratillo), podría empezar diciendo que cuando de aquí a varios años los majaderos de turno elucubren, para sabe dios que formato, una lista de las mejores pelis por década este "The pianist" pasará por encima de elitismos, y pijadas gafapastiles de turno, y tendrá garantizada su aparición allí donde sea. Yo, de hecho y muy posiblemente, empezaría por aquí al referirme al decenio en curso.
La adaptación de las memorias del músico polaco de origen judío Szpilman, realizada por Roman Polanski , es una rareza en los tiempos que corren (han pasado seis años, tampoco es tanto). Un film que puede partirse los morros con cualquier clásico de los tiempos mejores, rodado de forma artesanal en plena era de megabytes y politonos.
Que alegría y cachondeo ver a los zoquetes yanquis zampaburguers y sus panfleteros Oscars bajarse los pantalones (todos a una) ante la maestría de este genio al que, de manera poco clara, defenestraron de su circense país años a. Roman todavía debe andar descojonándose. Sin contar con la colaboración, ni simpatías, de los proclamados "grandes estudios" este ciudadano del mundo, heptagenario ahora pero esto se podría haber escrito hace dos o tres décadas tranquilamente, se ha acabado proclamando como uno de los últimos maestros realmente grandes e insaltables del medio. ¿Hollywood? Quién coño lo necesita cuando te chorrea el talento a borbotones por los poros...
En "El pianista" TODO es memorable (no se que narices puedo poner EN CONTRA...) La multimatizada interpretación de Brody es intachable durante las dos horas y media de metraje. Los secundarios, desde el padre interpretado por Frank Finlay hasta el alemán Thomas Kretchmann con su Capitán Wilm Hosenfeld -con todo los que pilla en medio- , es para quitarse el sombrero, la boina y hasta los gayumbos si hace falta.
Sobre la dirección de Polanski ya directamente se me acaban las palabras. La manera de llevar la historia en imágenes, marcando los capítulos con la fluidez que lo hace, la forma de llevarnos desde la incertidumbre al caos para acabar en la soledad, plasmados todos los puntos de vista en pantalla sin que apenas se cerciore uno de ello...todo magistral. Y a base ese "todo" de elementos tales como: oscurecer la fotografía según el pasaje; detalles de maestro como el filmar en planos medios y cortos para los "momentos del caos" en que la familía esta siendo separada y todo son carreras, o largos en los "momentos de soledad" donde todo es sucio y gris, sin olvidarnos de unos interiores cuya mera, y siempre sobria ambientación, van de lo cándido a lo agónico con una naturalidad "real" que hace tan necesario el cacareado -e insulso- Dogma como una patada en los huevos; o la música claro, que aparece y desaparece según la intencionalidad del autor al sugerirnos una sensación determinada... esos ejemplos y más a sumar a un muy (muy) largo etcétera.
El estilo tras la cámara de Roman es impagable. No hay nada aquí de forma por encima de contenido y si, en todo momento, mucha personalidad. Al igual que Kubrick, Fellini o cualquier otro pájaro de mismo plumaje, se nos ofrece un discurso visual particular e intransferible, innegablemente cierto, pero SIEMPRE supeditado a la historia que es lo más importante (la estrella, en definitiva), y que es lo que los Andersons, Paynes, Sofías y demás pollitos de nueva hornada parecen no pillar del todo (esperaremos a que Jonze haga las paces con Kaufmann o a que Wes recupere el rollo de sus dos primeros films -que ya empieza la cosa a alejarse en el tiempo-, a ver...)
Para acabar solo me queda el señalar mi repulsa hacia ese pequeño sector crítico que se metió con la parte media-final del film cuando el protagonista deambula entre escombros y ruinas sin apenas sonido...Ya sé que desde una plataforma amateur meterme con gente que cobra por opinar de cine puede ser visto como algo intrusista y canallesco pero...Qué os den, fariseos hijos de puta !
Solo alguien de la talla del que firma esta película podía jugar con un alto presupuesto con un pulso tan firme, y sin pillarse los dedos -y más en los tiempos que corren donde todo debe ofrecerse cocinado, masticado y tragado, para no agobiar al personal-, ofreciendo una película prácticamente muda, durante varios minutos, donde la imagen -todo lo que estás viendo- habla más, y en varias direcciones, que montañas y montañas de diálogos escritos para cualquier producto mainstream de los "grandes estudios".
A FAVOR: Todo...para que intentar destacar algo en concreto (la dirección de Polanski, la adaptación de Ronald Harwood sobre las memorias en las que se basa la cosa, la interpretación titánica de Adrien Brody, la música de Chopin...ya lo dije antes "un nunca acabar")
EN CONTRA: Nada. Hasta el poster és cojonudo.
GUZZTOMETRO: 10/10

4 comentarios:

  1. Una de los mejores películas de la última década, sino la mejor. La he visto ya mas de diez veces y aún me sorprende, me intimida y me acojona. Cine en estado puro del maestro Polanski (y al decir su nombre me arrodillo y me santiguo, amén. No hay comparación con otros filmes similares, ni con la listica de spielberg que cada vez me parece mas mala, de excelente pasó a notable, y del notable al bien, y es que es demasiado lacrimógena, y hay demasiadas cosas de cara a la galería. Parece que Guzzest recobra el buen gusto....

    ResponderEliminar
  2. Mi gusto no es bueno ni malo. Es el mio...Peliteñio !

    ResponderEliminar
  3. Ya estamos con las injurias y las descalificaciones infundadas.... el tio este.... que todo lo sabe.... me cago en..... desde que protagonizaste Bad santa no eres el mismo, se te ha subido a la cabeza...

    ResponderEliminar