martes, 1 de julio de 2008

LA VENTANA INDISCRETA (1954)

Vaya, vaya, ¿así que el Nicho se piensa que puede hablar, en su ilustre blog, sobre mi Hitchcock favorito sin esperar una reacción por mis partes?...Jamás. Fuera coñas hace bien el hacedor del blog vecino en tener este film como clásico infalible al que agarrarse en época de vacas flacas (el 90% del cine actual, para entendernos) Tan bien le ha quedado la cosa que invito a los que lean este blog a visitar nikochanisland.blogspot.com para enterarse/refrescar la sinópsis, y otros datos de interés, de tan magistral obra.

Por mi parte decir que evitaré hacer apología de las obras maestras del cineasta británico ya que no acabaríamos nunca (inmediatamente antes de esta, presentó "Yo confieso"(54) y "Crimen perfecto"(53), que se dice pronto y por ejemplo) y porque hablamos de un cineasta que hasta el más borde o exigente de los críticos puede ningunear bajando de al menos media docena de obras maestras (más tantos otros clásicos de aquí te espero)

Me centraré pues en dar a conocer los motivos que convierten a "Rear window" en mi película favorita de Alfred.

Lo primero que cabe destacar es que es un film sin su "momento clásico recurrente", sin la foto (?!) de rigor para entendernos (más allá de la angustiosa mirada de James Stewart). Aquí no tenemos a Cary Grant perseguido por una avioneta, a Janet Leigh berreando en la ducha, a los pájaros abarrotando la estructura metálica del parque, o al propio Stewart colgando de un tejado mirando hacia abajo. Y con todo, ha quedado en la memoria colectiva tanto o más que los clásicos apuntados.

"La ventana indiscreta" pertenece a ese grupo de films del maestro cocidos a fuego lento. Los que más me gustan de él, los que giran en torno a situaciones cotidianas que se transforman en algo extraordinario y cuentan una historia perfectamente cuajada sin necesidad de espías, ni inclemencias de la naturaleza. Es un film que al igual que "La soga", "Rebecca", "La sombra de una duda" o íncluso "Psicosis", nos relata un argumento único dando vueltas al concepto de turno pasado por el acostumbrado filtro del suspense. Para el caso hablaríamos de la impotencia (gracias a la pierna escayolada más famosa del cine), del mismo modo que lo haríamos de soberbia, obsesión, sospecha o locura (respectivamente) en los films que preceden al último punto y seguido.

El motivo que convierte esta película en algo tan especial, para mí, es en parte ese concepto apuntado. Es la impotencia lo que transfiere ese feedback tan salvaje con el espectador. Siempre que se habla de los logros experimentalistas tras la cámara de Hitch, salta inefablemente el típico resabidillo que saca a colación el célebre plano secuencia continuo de "The rope" (y bien que hace, qué coño), pero a mí (ya ves) me impacta más la cámara subjetiva del film de esta entrada. El Nikochan menciona algo muy importante en su escrito: "El argumento es una adaptación de un relato corto de Cornel Woodrich (...)". Y eso es lo que se nos muestra en imágenes, una novela completamente visual donde la cámara efectua unos lentísimos movimientos en base a la citada cámara subjetiva que nos adentra en una (falsamente) sencilla historia de asesinato y tentetieso más. És la cámara la auténtica prota del film. Los actores están muy bien que duda cabe, Stewart borda su contenidísimo papel con nota alta y Grace Kelly -quien particularmente opino que con aparecer ya es suficiente- no le va a la zaga en ningún momento. Amén del resto del reparto que también están fetén (con el siniestro Burr al frente). Sin embargo, los diálogos anteriores a la trama en sí son un poco vanales cuando no chorras, no trascienden para nada (el quiere conservar la independencia y ella quiere compromiso, y venga...a darle vueltas hasta que se pase la rosca) También es una historia tan hermética y bien cuadrada que no necesita demasiado en ese sentido, cabe aclarar.

Así pues volvamos al interesante uso del objetivo, ya que he dejado, a posta, parte de mi cualidad favorita del film para el final. Alfred Hitchcock nos convierte a todos en el fotógrafo que protagoniza el relato. Nos pone el lateral de una fachada de un bloque de pisos (o balconada trasera si se prefiere), cual Rue del Percebe, y nos transforma a todos en la vecina Antonia, en el acto de vouyerismo/chafardería más impune, y nada disimulado, de la historia del cine. E insisto con lo de la impunidad (llevada a las últimas consecuencias aquí) , ya que el vouyerismo al igual que "el personaje ordinario en situación extraordinaria", el McGuffin de marras o las apariciones gratuitas del autor (etc), son cosas que persisten (cada una a su nivel) a lo largo de la obra de Hitch. En resumen, que el tipo quiere que vivamos el suspense, la agonía o los distintos estados de ánimo (desde el hastío inicial hasta la tensión posterior) de su postrado protagonista mientras estos se están y van sucediendo. Y el cabrito lo consigue, sin duda.

¿El puto McGuffin? No sé, quizá el hecho de que Jimmy se pasa todo el rato "espiando" sin piedad a los vecinos sin ningún tipo de vergüenza y que nadie se percate de ello (si tuvieramos a alguien mirando con unos prismáticos de forma compulsiva, justo al otro lado de la calle, hacia nuestro habitáculo creo yo que en algún momento nos daríamos cuenta), y también, lo fácil que puede resultar a un ciudadano (ciudadana -y no veas que ciudadana- en este caso) de a pie entrar por la curra en casa ajena.

En cualquier caso, con "Rear window", muchos delincuentes (y no delincuentes pero de aficiones "raritas") aprendieron a ponerse cortinas gruesas después de esto...

A FAVOR: la historia y los personajes (e interpretaciones) que son intachables... pero especialmente, la dirección de este film que es para enmarcarse (sobretodo en cuanto a puesta en escena y, one more time, el irrepetible uso de la cámara subjetiva) en uno de esos contadísimos casos, al hablar de "masterpieces" -dentro del cine sonoro- se entiende, en que un factor puntual se desmarca del resto de forma evidente.

EN CONTRA: por decir algo, que cuesta creer a esa diosa que fue Grace Kelly quedándose tan prendada de un mindundi como el Stewart (por muy sarcástico que aquí resulte).

GUZZTOMETRO: 11/10

2 comentarios:

  1. que tendría el tal Rainiero (además de dienro, claro) que hizo que Grace dejara el cine.... o fue el Stewart el que hizo que se alejará del celuloide, que tipo mas soso... total para acabar asesinada por su hija, extraoficialmente claro, oficialmente tuvo un percance en el coche mientras conducía (ella???), y aquí se acaba el corazón. Hablando del film, no es mi favorito de Alfred, ni de los cinco primeros, pero por suerte el otro día la enganche en el Ono y pude saborear y recordar una peli tan fantástica. Para mi un 9/10, las conversaciones simplonas entre los amantes son la poya, ridiculas a mas no poder, por lo demás, chapeau.

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  2. Por cierto el poster que has puesto me gusta mas que el mio, mecachis!

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