sábado, 6 de septiembre de 2008

LOS PRODUCTORES (1968)

La primera peli dirigida por el indómito Mel Brooks fue este "The Producers" de finales de los sesenta, con su futuro actor fetiche Gene Wilder y el grandioso (y teatral) Zero Mostel al frente.
El caso del Sr. Brooks es algo extraño de narices en la historia del cine. No hay que engañarse: es un cutre de aquí te espero ("Sillas de montar calientes", "Spaceballs", "Las locas aventuras de Robin Hood", "La loca historia del mundo" -casi nada- y alguna que otra más..., todas ellas con algún gag simpático pero, ciertamente, más malas que una ensalada de cicuta). El respeto le sobreviene (dejando de lado la distinta y correcta sin más "Qué asco de vida") de manera obvia por aquella maravilla llamada "El jovencito Frankenstein". Suerte de comedia inolvidable y perfectamente elucubrada de cabo a rabo que, por supuesto, es el descojone definitivo.
Antes de que se le fuera la olla del todo con "Sillas de montar..." o nos regalara la fantástica recreación del mito de Shelley en clave Brooks se dio a conocer con el film que aquí se trata (que además ha sido llevada a las tablas en no pocas ocasiones).
Sinopsis: Max Bialystock (Mostel) es un productor teatral, y antigua leyenda de Broadway, en horas bajas se dedica a engatusar a ancianitas para poder subsistir y pagar las facturas del casero. Leo Bloom (Wilder), contable con algún cable suelto, enviado para revisar sus sospechosas cuentas se cruza en su camino y tras apiadarse de él, consiente en "camuflar" una cantidad de dinero cuya inversión no parece del todo lícita. Mientras Max se hecha una siesta, Leo se da cuenta que: "es curioso, si se hiciera una obra de la que se tuviera la certeza que iba a ser un fracaso absoluto se podría hacer uno millonario". El amabla Leo lo dice por decir, claro, pero Max ve entonces la bicoca soñada...Así tras engatusar al contable al que hace socio del proyecto y sacar un montón de pasta de las ancianicas de turno, se dedica en cuerpo y alma a la producción de la obra más susceptible de fracasar estrepitosamente de la historia...La elegida es una recreación amable de la vida cotidiana de Hitler (libreto de cuatro páginas realizado por un ex-nazi absolutamente chalado en horas bajas). Además escoge para ello al "peor director que existe" y utiliza como prota, para interpretar al dictador, a un actor que se ha equivocado de lugar el día del casting (impagable Dick Shawn)...Sin embargo, las cosas no saldrán como se esperaba en la contadictoria pero esperada (por el espectador) resolución de la historia...
Es un film este parcialmente desmedido y desmadrado que marcará ese "estilo Brooks" que el susodicho quemará y exprimirá, hasta el infinito y más allá, en el futuro. Con todo este film es todavía algo digno. Tiene una estructura lógica y no es una sucesión de estupideces sin ton ni son. Además, tiene momentos grandes, como la secuencia en la que van a hacerse con los derechos de "la obra", o las intervenciones de Lorenzo St. Dubois (L.S.D.) interpretando al protagonista del evento o en la indescriptible demostración que se marca en el casting.
No está mal el film este. Pero, lástima, para disfrutarla hay que hacer un ejercicio gratuito de amabilidad y buenas intenciones: debe uno de ubicarla en su tiempo y momento dado que ha quedado terriblemente desfasada en varios pasajes. Las comparaciones son comúnmente odiosas y "The Producers" sale brutalmente vapuleada si se pone en un mismo contexto que las virguerías realizadas por aquellos tiempos por Edwards o el maestro Wilder (absolutamente eternas y vigentes hasta el día en que un asteroide descarriado nos envie a todos a hacer puñetas).
Es la prueba definitiva de que "El jovencito Frankenstein" debe atesorarse como oro en paño (no debe ningunearse por venir de quien viene que sería muy injusto, cabe puntualizar) ya que Brooks no se aproximará jamás a ese nivel..."Los productores" es, para mí, con diferencia su segundo mejor film y no se acerca ni en reactor a las andaduras del "Dr. Fronkonstin" y Igor... Film ese en el que además podemos disfrutar de un Wilder en estado de gracia. En cuanto a Mostel, siempre nos quedará su inolvidable y excepcionial Pseudolus...
A FAVOR: el gancho de los actores principales ( a pesar de sendas sobreactuaciones) y sobretodo la aparición de los actores secundarios ("escritor", "protagonista" y "director" de la "obra") que dinamizan un film con algunos bajones demasiado evidentes.
EN CONTRA: los gags dialécticos que han quedado bastante obsoletos y son dificilmente rescatados por los buenos momentos que Brooks nos ofrece a modo de performances escénicas (algunas de ellas notables, que eso no se lo quita nadie al film).
GUZZTOMETRO: 6/10

1 comentario:

  1. Para mi Mel Brooks es un maestro, Esta versión no la tengo vista, sí la última que considero como una auténtica mierda, pero la verdad después de haber visto The Producers en directo en el mismísimo Broadway, a mi lo de las pelis, me la repanpinfla, viva Broadway y el musical!!!!

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