jueves, 27 de noviembre de 2008

CHICOS DE LA CALLE (1990)

Continuación de "Rejas de cristal" (Mery per sempre), donde se narran los hechos y el futuro que afrontan los chicos de Palermo cuando salen del reformatorio.
"Rejas de cristal" (1989) es un film bastante reivindicable en ciertos aspectos pero que el tiempo, y lo manido de su historia (drama de jovenzuelos gamberros en correccional que -como no- se ven impélidos a hacer el mal sencilla y únicamente por las circunstancias y el contexto que les ha tocado vivir), le hace cojear por su intachable y honesta (pero evidente) falta de ambición. Buena película, si, pero que se debe demasiado a su subgénero sobre una historia que, quien más quien menos, ya cree haber visto en un u otro lugar.
Por aquellas cosas de la vida, sin embargo, tuve yo la suerte de ver primero la segunda parte del díptico gamberro/callejero de Marco Risi. Y digo suerte porque, amén de ser -para mí al menos- muy superior a la primera, logra dignificar a la susodicha en su papel de prefacio o prólogo y hacerla bastante más apreciable a la postre.
El discreto director de la más que discreta "La última noche" (famosa por el integral de la Belluci y poco más) y cosas como la biografía de "el barrilete cósmico", se sacó de la manga este brillante drama callejero que emana pobreza y miserabilidad por los poros sin desmarcarse en ningún momento de la historia de ese conflictivo grupo de jóvenes de Palermo con sus propias penas (sintetizadas, con no poco acierto, sea a nivel global o/y personal de cada individuo) a cuestas.
De nuevo estamos ante un film con jóvenes gamberros con firme tendencia al delito, con sus dosis de violencia las veces, cuyo mayor crimen es, por otro lado, el haber crecido en un barrio equivocado de una ciudad equivocada en el peor de los tiempos posibles. Sin embargo, esto no es ningún "Rebeldes" a la italiana. No se limita a eso. Hay más acercamiento a los porqués de cada tipo lo que nos permite conocerles mejor (aún sin haber visto la otra película) y hace especialmente entrañables los pequeños logros que puedan ir logrando.
Supongo que a los amantes del cine italiano clásico más abierto a esa épica de lo cotidiano desde los bajos estratos sociales esta obra tampoco le va a cambiar la vida, pero no debe dejar de reconocerse el mérito del buen hacer coral (sobretodo en la parte artística) conseguido al fin y durante prácticamente todo su metraje.
Momentos como el baño en pelotas en agua helada a fin de ganar una absurda apuesta o la larga persecución policial en la que se ven involucrados dos de los chavales (con su memorable y chocante finalización) no deberían caer en el olvido.
Es un film básicamente triste, es innegable, pero también heroico a su manera ya que por mucho que sean "de la calle", los protagonistas no dejan de ser ante todo adolescentes con las obsesiones universales propias a todo individuo, de más o menos la edad de los personajes, que se precie en cualquier rincón del planeta. Puede resultar algo depresiva o cruda en lo sintético que quiere (y logra) reflejar, más si no sabe uno lo que va a ver, pero ciertamente vale la pena.
A FAVOR: el logro por parte del director y co-guionista al ofrecer una obra coral que no renquea, presentando además unas callejeras ambientaciones con entidad propia. Lo bien que están todos los, por lo menos aquí, desconocidos actores.
EN CONTRA: que no se vea más allá de gamberradas adolescentes , prostitutas, travelos y podedumbre a mansalva en un film mimado a conciencia en su realización que aprovecha, de paso, para echar un tartazo de realidad en los morros de las clases pudientes y/o mandatarias de el país de la bota en particular y, por extensión, del capitalizado mundo occidental en general.
GUZZTOMETRO: 8/10

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