lunes, 8 de diciembre de 2008

CHANTAJE EN BROADWAY (1957)

SINOPSIS: El director de un poderoso periódico de New York, un hombre despótico y megalómano, no acepta las relaciones de su hermana con un músico de jazz, a quien no considera el hombre apropiado para ella.

Qué buenos que son los dos. Tanto Lancaster como Curtis se pasan aquí de buenos. Pero vayamos por partes. Está es una de las dos grandes películas del director Alexander Mackendrick (la otra es "The ladykillers" -la buena, la original-, que todavía me parece superior a esta) y es uno de los retratos más desgarrados del submundo de los reporteros y sus avatares. La vitola de cine negro transferida a las mas bajas formas del periodismo y todos sus entresijos vista desde el punto de vista de un pelagatos llamado Sidney Falco (Curtis) que quiere medrar en el mundillo a cualquier precio y todo un magnate del mismo que utiliza, trama y dispone a todo y todos a su antojo (J.J. Hunsecker, interpretado por Lancaster). A cual más hijoputa, ni que decir tiene.
No hay, repito, no hay un solo personaje positivo en toda la peli. Adusta y cruel por momentos, su escasa hora y media de duración no deja respiro alguno y se dedica a presentar la prodedumbre de las altas y bajas esferas sociales en una gran ciudad de una forma y una manera que resulta preocupantemente creíble (y actual).
Básicamente el argumento gira en torno a las correrías de Falco capaz de las mil y una perrerías con tal de destacar o complacer a su jefe. Trabaja por libre y es capaz de vender a su madre por conseguir un contrato. Eso lo sabe Hunsecker que le trata como un guiñapo obligándole a hacer lo que no está escrito mientras el otro traga...con una única excepción, lo que en absoluto le exonera de nada, quede claro.
El resto de actores son poco más que atrezzo. Aquí solo importa Tony (hilo conductor), J.J. (personaje en torno al cual gira el entramado) y la fascinante fotografía en perfecto y por momentos opresivo b/n, respaldada por la ocasionalmente jazzística banda sonora que logra iluminar puntualmente lo inuminable.
Ver lo rastrero de uno y manipulador del otro ya es bastante desagradecido de por sí. Sin embargo, el mérito es que siempre van a más, siempre logran caer más bajo (cada uno a su manera). Por supuesto que no es un film amable pero a igual que comentaba en la anterior entrada con Bogart, ciñéndonos a los actores, rompe los estereotipos que cualquiera pueda haberse creado sobre sus dos famosos protagonistas...Ni Curtis tiene únicamente papeles cómicos, ni -sobretodo y especialmente- Lancaster es poco más que un Heston al uso tras cuatro clases de interpretación.
La intensidad, y ambigüedad, del papel de Curtis es para quitarse la boina y el siniestramente mezquino rol de Lancaster es de antología. De verdad que esta peli es el peor enemigo para aquella persona tocada anímicamente que necesite algún tipo de apoyo o alegría. No la encontrará aquí ya que, por si fuera poco, el doloroso final pone la guinda a tan "alegre" creación...Y sin embargo debe verse, no queda otra, ya que estamos ante un trabajo tan bien hilvanado y sin altibajos de ningún tipo que si bien la depresión es la bandera e insignia del film uno no puede evitar tras verla pensar para sí aquello tan agradecido de: "la puta...qué peliculazo". Además tiene una cualidad única ya que és probablemente la única película que interesará a fans del cine negro y del "tomate" por igual, por raro que eso parezca.
A FAVOR: la fotografía en blanco y negro y la banda sonora; el dinámico e hiperinteresado Curtis y el diabólico Lancaster (impagables las secuencias en las que trata a los politicastros de turno como unas marionetas más de su monopolio "informativo" o también en las que manipula a su propia hermana a su antojo como si de una mascota se tratase)
EN CONTRA: que la veas porqué si, sin saber que vas a ver, porque no estamos precisamente ante una peli amena para el domingo por la tarde, y ya puestos...ya podría ser un poco más larga, pardiez !
GUZZTOMETRO: 9/10

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