lunes, 8 de diciembre de 2008

EL MOTíN DEL CAINE (1954)

SINOPSIS: El estricto capitán Queeg (Bogart) asume el mando del navío de los Estados Unidos Caine, donde la tripulación carece de disciplina, introduciendo cambios y restricciones a bordo en contra de las opiniones del resto de los oficiales. Las medidas del capitán llegan a tal extremo que la tripulación le llega a ver como un neurótico peligroso. Durante una tempestad, Queeg pierde el control de la nave, y el segundo oficial le revela en el mando. Queeg le acusará más tarde de ser el instigador del motín...

Curioso que esta peli sea por algunas gentes más conocida por la famosa anécdota de ser el lugar del que Maurice Joseph Micklewhite, Jr. (Michael Caine) tomó su nombre artístico, que por si misma y sus ingentes aciertos.
No es que Edward Dmytryk, su director, sea uno de los grandes ni mucho menos (aunque aquí realice un trabajo de campanillas). Tampoco es que sus renombrados actores secundarios (todos fantásticos) : Fred McMurray, Lee Marvin, Jose Ferrer o Van Johnson (entre algún otro), realicen los mejores papeles de su carrera (y no por hacerlo mal precisamente -imposible, por otro lado-, es que todos tienen papeles protagonistas a tener en cuenta en su carrera todavía más destacables). Lo que pasa es que en "El motín del Caine" nos encontramos con la que muy posiblemente sea la mejor interpretación de Bogart en toda su carrera...No tiene este papel el carisma de los que interpretara en "Casablanca", "El halcón maltés" o "El sueño eterno" (por poner algunas de las más conocidas), pero si és el más logrado ciñéndonos a lo que se espera del oficio de actor, más allá de su indiscutible inmortalidad como intérprete. Boogey se despoja aquí de toda la pose de hombre duro que le caracteriza y nos regala una (de)construcción memorable llena de tics, inseguridades, manías y matices por doquier. Todo aquél que vea en Humphrey poco más que una gabardina con cigarro y pistola a juego se va a llevar una tremenda sorpresa si no le ha echado aún el ojo a esto.
La tensión creada, forzada por un argumento precisado al milímetro, facilita las interpretaciones en crescendo continuo de los actores. Y es que, además, ese es uno de los grandes activos del film (el mayor de hecho): sus interpretaciones rigen por encima de una parte técnica mera pero (aquí) acertadamente funcional, con el propósito ex profeso de no pisar en ningún momento a los personajes y su evolución individual y coral (no en vano se trata de una aplaudida obra teatral llevada al celuloide).
Con todo estamos en la entrada número cincuenta del blog y si se me permite la licencia de jugar un poco al tema de la mitomanía no me queda sino insistir en ese Teniente Queeg bordado por Bogart... Puede que algunos disfruten viendo como Nicholson se come al pamplinas de Cruise (en apenas cinco minutos de trabajo) en la deleznable "Algunos hombres buenos"...Nada, caca de la vaca en comparación con la inolvidable secuencia final del juicio que protagoniza Humphrey. Te pone nervioso, te intimida de verdad lo que logra acá el tipo. Los nervios, el despotismo, la inseguridad, el rechazo que transmite...todo eso y más sin dejar de ser Humphrey, por supuesto. Nos olvidamos del mito en esta peli y descubrimos a un actorazo con un gigantesco abanico de posibilidades que hasta entonces desconocíamos...y es que Bogart, al igual que Mitchum (visitar nikochanisland.blogspot.com, donde se habla hoy de su última gran peli como protagonista), es de una pasta distinta...Si desde luego, Mitchum, Bogart, McMurray (también aquí presente), Cagney, Robinson, Borgnine, Cotten, Peck, Douglas Sr., Welles, Ustinov o Lancaster, entre un muy reducido etcétera, tenían algo que desparecerá de la faz terrestre el día que "Harry" deje de respirar. Después de los citados (entre otros pocos -insisto-) llegaría el sobreactuado Dean, la impagable bis cómica de Curtis, Grant o Lennon, la medida sobriedad de Fonda, Mason, Stewart o Holden, el método con Brando y sus discípulos (siendo Newman el más aventajado), los Pacinos, DeNiro, Walkens, Keitels, Caines o Hoffman de los 70's...y así hasta hoy. Pero en verdad esa sensación de un tipo hecho y derecho capaz de hacer CUALQUIER cosa en pantalla llevándolo a su terreno (creando un ente sin despojarse jamás de la personalidad propia) y sin que nada chirrie en el proceso está presto a desaperecer (aguanta Clint !!!).
A FAVOR: los actores; la historia; HUMPHREY BOGART.
EN CONTRA: que no la hayas visto, o solo la hayas visto una vez, porque lo que hace Boogey con su rol es todo un vademécum y/o referente de como interpretar la neurosis en pantalla...espectacular.
GUZZTOMETRO: 9/10
*(quizá en la retahíla de actorazos citados alguien echó en falta a Olivier, Guinness y Laughton -íncluso puede que algún otro según gustos (como O'Toole o Quinn por ejemplos), que no en vano los he puesto de memoria y del tirón-, cierto si, pero me he limitado a poner actores de este planeta, no a marcianos...)

1 comentario:

  1. Sé que es un pecado capital no haber visto este film. Pero así es la vida. Mi vida. Y no la he visto, lo admito. No tengo perdón, mas aún si me declaro un fan de Bogart, así que voy a poner remedio ahora mismo antes de que todo el peso de Guzzest caiga sobre mi, y es que si como según dice Guzzest este film es tan buenisísimo no puedo dejar de verlo cuanto antes. Arre, burrica, arre!

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