lunes, 22 de diciembre de 2008

LA COMEDIA DE LOS TERRORES (1964)

SINOPSIS: Cuando sus "clientes" no reclaman su presencia con la asiduidad que ellos necesitan para subsistir, el propietario de una funeraria, un perfecto sinvergüenza, alcohólico y sin escrúpulos, y su único colaborador, un ladrón que tuvo que abandonar su oficio por no saber realizarlo, se ven obligados a forzar las defunciones valiéndose de las técnicas más disparatadas.



Sin ser Wilder, Lang o Kubrick, Jacques Tourneur merecería ser, sin duda, miembro de honor en un hipotético club de "Cineastas ninguneados a la brava por el público" (que no por buena parte de la crítica, en una de esas ocasiones donde el indiscutible talento debe pasar por encima de snobismos y astracanadas varias). Sea como fuere debe señalarse que el sobado epíteto de "maestro" le cae a medida. Para finiquitar el asunto del brillante cineasta en el primer párrafo (al que se considera un puntillista de la puesta en escena estática por encima de un maniático en movimientos de cámara), apuntar clásicos del cine fantástico de serie B de los 40 como "La mujer pantera" o "Yo anduve con un zombie", flirteos con el cine de aventuras (siendo "El halcón y la flecha" con Lancaster y Mayo su film más memorable de ese grupo) o gemas de cine negro donde destaca "Al caer la noche" ya bien entrados los 50 y que muy bien podría estar firmada por el Hitch de sus mejores etapas...También facturo varios westerns, que aunque con la etiqueta de "diferentes" no dejan de serlo, y a mí ese género...En cualquier caso y para terminar, si os gusta el cine y no está controlada "Retorno al pasado"(1947), con el mismísimo Mitchum de por medio, tenéis cuentas pendientes, que lo sepáis...
Metidos ya en la peli de cabecera de hoy, a uno no puede dejar de asombrarle que, en su momento, no fuera entendida y tuviera que esperar varios años para gozar del justo prestigio que hoy atesora. Posiblemente el público de la época no relacionaba a Price, Lorre, Karloff o Rathbone con el mundo de la comédia (cosa de los prejuicios gratuitos y mamarrachadas de diversa índole). Los tres primeros son íconos del cine de terror (el del medio también del cine negro, por supuesto) y el último es el Sherlock Holmes en b/n más prolífico de los años dorados. Sin embargo una vez más la lógica se impone y realmente un poker de ases de tal calibre no podía estar equivocado en embarcarse en tan divertido (y extraño -por la idea del proyecto a priori-) reto.
Esto de terror tiene bien poco. Nada de hecho. La presencia de Vincent Price y su fiel escudero Lorre ocupan gran parte del ajustado metraje con sendas interpretaciones de las que tampoco voy a liarme a hablar (es perderse en la lisonja más babosa, obvia y gratuita teniendo en cuenta como las gastaban siempre el par de maestros). Karloff tiene un rol más bien segundón en comparación pero, desde luego, vale su peso en oro. En cuanto a Rathbone y su cachondísima y cataléptica performance a ver quién tiene narices de ningunearlo. Tampoco debe pasarse por alto el papel de Joyce Jameson como la incordiante esposa de Price, torturado por las calamitosas ínfulas de cantante de la buena mujer, que a su vez es el objeto de deseo del ayudante Lorre, presto a desvivirse por ella a la menor ocasión .
Tiene este film ciertos rasgos comunes con la anterior entrada del blog. A lo ya mencionado del escaso metraje se suma el hecho de que estamos, nuevamente, ante una obra de claro aspecto teatral. Que no lo fué en este caso, pero desde luego no cuesta imaginarse lo fácil que sería su recreación sobre las tablas (quizá producto de lo antes referido en cuanto a la manía por la puesta en escena estática, dejando deambular a los actores a sus anchas, de su director y sin quizá que valga al guón sin grietas de Richard Matheson -habitual de la mítica serie "Twilight zone" entre otras cosas-).
Finalmente para terminar, no queda otra que decir que, aunque todos los actores están que se salen y que los austeros decorados (algunos parecen sacados directamente del cine mudo) tienen una entidad propia que sonrojaría a cualquier Tim Burton de este mundo cualquier día de la semana, el obvio e innegable maestro de ceremonias es el irrepetible Vincent Price, al que se suelen referir como "el actor americano más inglés de la historia", quien, como siempre debe de comer a parte de todo lo que rodea el proyecto, sea el que sea, en que se vea involucrado. Por si fuera poco, por lo visto, era un cachondo mental que hacía partirse el pecho a todos sus compañeros de reparto cuando debía darles el pie en los diálogos, haciendo a veces muy complicados algunos rodajes...a sus compañeros/as les encantaba, claro, pero no sé yo que pensarían algunos de los directores con los que trabajara...por otro lado a ver quien coño le dice algo al Dr. Phibes...
A FAVOR: los actores, la dirección y los decorados en otra "obra de teatro" (en potencia que no en realidad en este caso) llevada al cine con mano maestra; y que, francamente, cuesta encontrar otro proyecto igualmente alocado, en base al concepto inicial y dentro del cine cómico, que haya salido tan rodado como este film...y ya no hablo del final que tiene su enjundia, desde luego.
EN CONTRA: que entre las etiquetas "fracasó en su época" y "film de culto" alguien se pueda perder una comédia de puta madre...
GUZZTOMETRO: 9/10

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