jueves, 10 de diciembre de 2009

¿TELÉFONO ROJO?. VOLAMOS HACIA MOSCÚ (1964)

SINOPSIS: Convencido de que los comunistas están contaminando a la nación americana, un general ordena, en un acceso de locura, un ataque aéreo nuclear por sorpresa sobre la Unión Soviética. Su ayudante, el capitán Mandrake, trata de averiguar el código para detener el bombardeo. Para solucionar el problema, el presidente de EE. UU. se comunica con Moscú para convencer al dirigente soviético de que el ataque es un estúpido error. Mientras tanto, el asesor del presiente, un antiguo científico nazi, el Dr. Strangelove, confirma la existencia de la “Máquina del Juicio Final”, un dispositivo de represalia soviético capaz de acabar con la humanidad para siempre. Como lo prometido es deuda y (por motivos que no vienen al caso) es posible que ésta sea la última entrada del blog del año se trata de intentar un "hasta luego" por todo lo alto. Y, en verdad os digo hermanos/as, que es francamente jodido encontrar cosas más "altas" que "Dr. Strangelove o: cómo aprender a dejar de preocuparse y amar a la Bomba". Ya lo he comentado en otras ocasiones: decidirme con certeza absoluta entre ésta de hoy y "Senderos de gloria" como mi film predilecto de Stanley Kubrick es algo que se me presenta como imposible. Después ya viene todo lo demás (para mí) en el opus del genio de marras ("poca cosa"... sería la litotes para los amantes de las figuras retóricas), pero estas dos... la puta de a oros y espadas juntas !. Pocos films puedo recordar que abrumen tanto por su puro talento como "Stangelove" y comentar algo que es una lisonja continua se hace como hasta aburrido desde cierto punto de vista pero, ¿qué narices se le puede echar en cara a esta película?. Si, es verdad, hay cosas que pueden dar hasta rabia cuando uno es escéptico y crítico no por oficio sino por mera naturaleza... con lo que mola poner a caldo, así en general, que es mucho más agradecido. Malditos "padrinos", "casablancas", "tercer hombres", "cautivos del mal" y "testigos de cargos"... y algunas bastantes (que no muchas) más entre las que el último film en b/n de Kubrick vive holgadamente acomodado desde hace casi medio siglo (y a ver quién lo discute). Vamos a ello de todas formas. Ya de entrada lo más obvio: es la única comedia en toda la filmografía del maestro. Y, por mucho que se le suela endilgar de manera sistemática aquello de "sátira antibelicista" (que lo és), no hay que haber hecho demasiados crucigramas para reconocer la sátira como, en definitiva, una de las formas de comedia más reconocibles (lo que pasa es que es el registro cómico con mayor graduación de mala baba -si si, mucho más que los recurrentes/ingeniosos gags de la"comedia negra" que al ser visuales impresionan más de primeras, o frecuentemente, pero erosionan menos el ánimo de finales sin punto de discusión- ). En cualquier caso, si Kubrick hace una comedia ¿qué otra cosa cabe esperar?. Pues eso: sátira, denuncia, ridiculización, mala leche... todo ello y más disparado con bala (recubierta de "chaqueta metálica" por supuesto) envenenada y sin dar ni pedir cuartel. Y si, además, se encuentra con un vehículo como la maldita Bomba Atómica, pues venga leña para el tren. Los elementos como la fotografía (los tres escenarios principales son exprimidos hasta la última molécula), la elección y momento a escoger del apartado musical o la intratable caracterización de personajes son objeto de estudio... y no es una expresión, literalmente "son objeto de estudio" para con cualquier bicho viviente que quiera ganarse la vida en el medio de manera directa o no. A partir de ahí lo fácil es buscar en cualquier lado el nombre del compositor, del director de fotografía, del co-guionista, del montador, de reconocer la pasmosa idea del novelista de "Alerta roja" -Peter George- y tantas otras cosas con ninguna a criticar se mire por donde uno quiera. Pero lo cierto es que la sombra de Kubrick se deja ver aquí más que nunca y hace palidecer cualquier otra de las virguerías que integran esta obra maestra recontrasagrada de los cojones (si si, hasta al mismísimo y esplendoroso Sellers... ahora iremos con él). Me explico. No es una portentosa superproducción histórica al uso, no es un drama o un thriller con unos actores sujetos a emociones que vienen y van según toque, no es un film explícitamente bélico donde todo es acción-reacción con gentes que las pasa muy putas de por medio, tampoco es un film de terror (del social o del de hachazo mediante) donde se nos patea el ánimo o las pelotas según proceda... no es muchas cosas, vaya. Es nada más (y nada menos) que esa sátira que antes comentaba y lo que vemos en pantalla es algo así como "el sentido del humor de Kubrick" bombeando a plena potencia... Si que es verdad que "Lolita" es la peli más humana del director si entendemos como "humano" el proceder y bajezas de los personajes, pero insisto, "de los personajes". En "Strangelove" es Kubrick lo que hay detrás de cada frase, de cada situación absurda, de ese retratar a esos supuestos "grandes y honorables hombres" como a un montón de niños de parvulario disfrazados jugando con algo que puede a dar al traste con la especie... Es todo tan estúpido, tan salido de madre y, especialmente, tan preocupante como concepto que, desde luego, más vale que nos echemos unas risas... aún, o sobretodo -según grados de pesimismo-, hoy. De alguna manera Kubrick siempre es visualmente protagonista en sus films (no es culpa suya si a pesar de su proverbial mala ostia se le añadió tener el mejor ojo a la hora de plasmar imágenes en pantalla que se precie) y se centra en exprimir lo más exaltado o reseñable de los roles que contruye através de sus actores (a los que acostumbra a atar en corto y siempre, o casi, retratando al ser humano como un auténtico patán, que es uno de sus mantras más significativos) pero aquí se involucra del todo y a lo bestia pues qué hay más humano que la comedia (que tanto puede variar según quien la relate), aunque se utilice como puente para cagarse en todo/s (se pueden hacer tropecientas novelas como Balzac o poner a Peter Sellers en una silla de ruedas como Kubrick, cambia el medio que no el fin). "Aquí no se pueden pelear... esto es la Sala de Guerra" (si, es la cita más famosa del film pero... qué enorme, qué hijo puta). Los actores. Sterling Hayden como el zumbadísimo general Jack Ripper (queda claro, supongo) que lia todo el folletín, George C. Scott como el general Turgidson que ya prepara una siguiente guerra post-holocausto al final del film, Slim Pickens como el Mayor "King Kong" encima de la bomba cuando a esta le da por caer definitivamente... Se suele dar cancha al hecho de ser el debut del descomunal actor James Earl Jones (una de las voces más tremendas que se puedan escuchar a la hora de interpretar en años posteriores), pero no cabe engañarse, el recuerdo se va para el excepcional y sobretesticulado trabajo de los tres antes mencionados... y para Peter Sellers, faltaría. Y es que Sellers solo puede rivalizar consigo mismo, en este apartado. Es el papel de su carrera, o así pienso yo y me consta que no me quedo solo precisamente. Sin duda el mayor histrionismo del ex-nazi Dr-Strangelove (y la comicidad que suscita y que haría complice hasta a los altos cargos de las SS esas en su pleno y repugnante auge, pues es imposible no descojonarse a conciencia), se come, en parte, al también bordado capitán de la RAF que trata de abortar los planes del chalado Ripper a toda costa o aún, al mismo y calvorota Presi que tiene que lidiar con todos los altos mandos en la Sala de Guerra (la conversación con su émulo ruso por teléfono -a lo Gila- no caerá en el olvido por lo menos mientras el final de éste film no se vea convertido en realidad). Insisto en que es la peli "más Kubrick de Kubrick" pues es en la que más se nota su opinión y manera de discurrir en relación a lo que se ve, pero (además, para más inri) tuvo la grandiosa fortuna/acierto de que el actor más importante de su circo de marionetas era el único que podría haber logrado el efecto final con ese resultado. Nada más, quizá solo (otraaa más) que estamos ante uno de los films más medidos en metraje que nos podamos echar a los morros (hora y media y para la casa) en un descomunal ejercicio de síntesis de contenido sin par... bueno "sin par" tampoco, que ahí está "Senderos de gloria"... A FAVOR: ¿perdón?. EN CONTRA: que de cara a "los amigos de la comparación", es una putada para el 99'5 % de la historia del cine restante. GUZZTÓMETRO: 11/10

ENEMIGOS PÚBLICOS (2009)*

*Firma "invitada": Nikochan
Texto (en cursiva) de la crítica extraído directamente, y por la cara, del blog vecino: nikochanisland.blogspot.com


SINOPSIS: Basada en el libro de Brian Burrough "Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-43" narra la historia de Melvin Purvis (Christian Bale), el agente del FBI que en la América de los años treinta lideró la búsqueda del legendario atracador de bancos John Dillinger (Johnny Depp) y su banda.

Bueno, por donde empiezo? Vale, empezaré por la historia, real en este caso, que está algo sobadita ya, el policía que tiene que atrapar al ladrón, en este caso el ladrón es Dillinger, un tipo escurridizo más difícil de encontrar que el chocolate en el bollicao, inteligente, calculador pero que al conocer a una mujerzuela se le funden las neuronas de hacer el mal. No es que el director y productor Michael Mann haga mal su trabajo, ni que la ambientación no esté lograda pero es que te encuentras un film pilladico, a veces incluso soporífero de metraje interminable e innecesario que, eso sí, logra despertarte a golpe de ametralladora. De Mann no tengo mucho que decir, tal vez que siempre me ha parecido un tipo sobrevalorado y regulero que al menos últimamente se tapaba haciendo de productor de mierdacas o medianías, Mann es un director de segunda fila, entretiene y eso a la hora de la cena, domina el thriller, las tramas de polis, pero a sus personajes siempre les falta un puntito de interés, a Mann siempre le falta indagar en la mente de su protagonista y aunque éste es normalmente una mina en sus films siempre lo desaprovecha. Para muestra un botón, Mann desaprovecha en este film a Dillinger, interpretado por el afamado, aclamado, envidiado y todos los “ados” Johnny Depp.
Depp borda los papeles estrambóticos, borda a los personajes fantásticos, a los de cuento, a aquellos que para interpretarlos necesitan gran cantidad de maquillaje, por eso es el actor favorito de Burton, y los borda con categoría, con clase y con éxito, de eso no hay duda. Pero otra cosa es cuando Depp decide ser “actor” serio y deja el maquillaje a un lado, se desprende de los disfraces de payaso y nos muestra su cara y su faceta de hombre normal, en estos casos baja al regulerismo absoluto, y sé que ahora me he ganado un montón de detractores pero es que sus interpretaciones exageradas e impostadas no se las cree nadie. Ni él. Menuda jeta tiene el tipo, tal vez le hubiese gustado interpretar a Dillinger con uñas postizas, y una peluca púrpura pero claro eso sería difícil de explicar al personal. En cuenta a su actuación en “Enemigos públicos”, que es la película que comento y es que aún no la había nombrado, es de lo más mediocre que le he visto junto tal vez: The Libertine, Secret Window, Once upon a time in Mexico, Blow, The astronaut’s wife, etc, etc… En esto de las interpretaciones “humanas” se salva en Chocolat y Donnie Brasco por poner un ejemplo. Pero no hablaré más de Depp porque para ser justos sólo con sus interpretaciones freaks ya se ha ganado el mundo, así que puede ser perdonado. Y… le seguiré dando candela a Mann, como se puede tener a tantos actores de caché y desaprovecharlos de esa manera, por ejemplo: Christian Bale, Billy Cudrup, Stephen Dorff, Stephen Lang, James Russo, etc, etc. A mi particularmente Bale me empieza a resultar cansino, el tipo no sé como lo hace pero se coloca en todas las películas susceptibles de reventar la taquilla, Cudrup es un cutre regulero que me recuerda a Dennis Quaid, y es que se mete en mil mandangas pero siempre será un actor secundario de medio pelo, y lo de Dorff, eso es de risa, el tipo prometía como el nuevo guaperas de Jolibú, luego como el nuevo héroe de acción, luego como el secundario perfecto y ahora.., ahora el tipo se limita a compartir plano con la estrella de turno durante unos breves segundos y a decir algunas frases del tipo “vas a morir, je, je”… Tremendo.
Bueno, ya os he contado algo del film. A mi particularmente me aburrió de lo lindo. La verdad verdadera era que me esperaba más y mejor, y a pesar como he dicho que está bien rodada, bien ambientada y el cartel , a priori, es de lujo, todo está desaprovechado. Una lástima porque me apetecía ver un film de gangsters o de policías, así que por un lado y para ver bien a Depp me he propuesto ver otra vez Donnie Brasco que también es una historia real, claro que aquí sale Pacino, Madsen, Russo, Kirby, Heche y Giamatti!!! Y lógicamente y de forma indispensable volveré a ver esa obra maestra que es “Miller’s Crossing” de los Coen, con Byrne, Finney, Polito, Turturro, Freeman, Aiello, Buscemi, etc, etc… Eso sí es cine de gangsters y lo demás son tonterías.


LA RÚBRICA GUZZERA (en negrita porque no se quitar la cursiva)**:
Poco o nada a añadir por mi parte más allá de alguna apreciación personal. Quizás yo me referiría a Depp como "resultón sin más" en vez de "absolutamente regulero" cuando huye de sus registros más celebrados, y tengo bastante mejor opinión de Bale como actor (dejando de lado si la peli que toque es buena, mala o un pastel intragable). Sería (todavía) más duro con Cudrup (de verdad... ¿este mamarracho es actor?) y estaría, eso si, completamente de acuerdo en cuanto a Dorff. Nada realmente reseñable por lo que discutir pues, y por ese lado. De añadir, ciñéndonos a los actores del film, lo absolutamente indestacable del rol de "la chica de la peli" (el propio Nikochan con las canillas depiladas y una peluca lo hubiera hecho igual de bien o mal que la Marion Cotillard esa... que, eso si, está bastante más buena que el Nicho) y que de poder destacarse a alguien para bien entre los secundarios la única posibilidad real nos la deja el británico Stephen Graham (tremendo actor el de Liverpool como ya sabíamos desde "This is England") con su "Cara de niño" Nelson.
En cuanto a Michael Mann, qué añadir... Es un sicario más de Hollywood como tan bien apunta el del blog vecino. Sus pelis (tan conocidas como prescindibles en gran medida) siempre adolecen de lo mismo: ritmo cansino (este tipo te tiene todo el metraje pensando en balde lo de: "bueno, ya arrancará esto digo yo..."), dirección de actores (a los que no entiende -solo Pacino le puso algo de sangre al coñazo de "Heat" pero, ante lo bucólico y soporífero del resto, hasta como que parecía sobreactuado... y de eso yo no culpo al monstruo italoyanqui, quede muy claro-) más que discreta y siendo amable, un desprecio en sus últimas referencia al protagonismo que debe de tener el tema musical que el buen Miguel le deniega por la curra (debe estar traumado porque de la interminable "The last mohican" lo único que recuerda la gente es la descomunal banda sonora de la dupla formada por Edelman y -cuidado con éste señor- Trevor Jones)... entre alguna que otra cosita. En el haber solo se le puede anotar la recurrente buena presencia/ambientación (fotografía, en definitiva) de sus films, muy por encima del resto de cualidades que se esperan de un film por la parte que le toca (una pena que no hubiera estado cuando el cine mudo o que no se dedique a la fotografía a full time y se deje de hacer otras cosas). Nada, a seguir viviendo, para mí, del cuento de "El dilema" (que para mí sigue siendo su única peli a destacar) y de la curiosidad de haber llevado a Lecter a la pantalla antes que Demme.
La peli, en sintesis, solo se la recomendaría a aquellos que tienen claro (por algún tipo de epifanía extraña) que quieren ser únicamente "director de fotografía" a toda costa y "pa los restos", denostando la posibilidad de currar en cualquier otra faceta de esto del cine.
Pd. Mentar "Donnie Brasco" o sobretodo "Muerte entre las flores" como para quitarse el sabor de ésta "Public enemies" ya es ensañarse con la pobre... caballerete.
A FAVOR: lo ya dicho del tema fotográfico y Graham.
EN CONTRA: todo lo demás de la peli que, sin ser nada puramente malo, tampoco transmite nada de manera especial... sopor, quizá.
GUZZTÓMETRO: 5/10

**(me acabo de dar cuenta que me gusta más como queda el texto en cursiva, nada, de ahora en adelante a leer en oblicuo damas y caballeros...).

sábado, 28 de noviembre de 2009

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO

SINOPSIS: La historia de la humanidad, en diversos estadios del pasado y del futuro, es narrada en la película de ciencia-ficción de culto por excelencia de la historia del cine. Hace millones de años, en los albores del nacimiento del homo sapiens, unos simios descubren un monolito que les lleva a un estadio de inteligencia superior. Otro monolito vuelve a aparecer, millones de años después, enterrado en una luna, lo que provoca el interés de los científicos humanos. Por último, HAL 9000, una máquina de inteligencia artificial, es la encargada de todos los sistemas de una nave espacial tripulada durante una misión de la NASA.

Siempre será “2001” una de las manzanas de la discordia más gordas, paridas o por parir, dentro del mundillo este en el que se basa el blog. Y lo és, básicamente, porque ahí donde otras “grandes maestras indebatibles” logran volcar en su favor la relación fama/consenso de manera altamente mayoritaria, la odisea “kubrickiana” hace aflorar dudas, amores, desamores, odios y hasta fervores religiosos... Es decir, pese a quien pese, ni es el truño infumable que pregonan algunos ni merece constar, ni de guasa, a niveles de “casablancas” y “padrinos” (por mentar dos ejemplos claros) como asegurarían otros. Intentaré ir rápido porque ya se la concoce hasta el Tato y es un dar vueltas sobre lo mismo continuo...
Ante todo se debe señalar (como si alguien lo dudara) que “2001” es un antes y un después realmente sonado (y con muy pocos parangones) a la hora de hacer cine. Técnicamente es un prodigio visual incontestable, amén de uno de los proyectos más personales jamás llevados a cabo por un director de más o menos renombre. Contiene, además (y siguiendo con lo bueno para empezar a echar vinagre cuanto antes), tres momentos inolvidables que nadie en su sano juicio (aún entre los más contrarios al film) acostumbra a ningunear: el simiesco corto inicial, el breve pero majestuoso vals de las naves y el intenso (y notoriamente frío) diálogo con Hal... ¿A partir de ahí?. Pedante, opulenta y (francamente) aburrida. Y lo és, por encima de todo, porque Kubrick quiso dejar claro desde el segundo 1 de metraje que la estrella, el genio, artista y ente creador absoluto era él mismamente... Así, insisto (porque debe hacerse), nos encontramos ante un prodigio técnico tan brutal en su factura visual y sónica como vacío en la parte actoral y tremendamente gratuito (por lo discutible de los síncopes by the face que le endilga el autor) en su linea argumental. Lo peor, por otro lado (y para pillar a la bestia por todos los lados), a partir del film desde fuera de él es, sin duda, su corrosiva militancia pro-elitista del tipo: “si no te gusta o te parece aburrida es que eres un gañán que, además, no la ha entendido”... Aaaah, qué fácil es atacar la voluble autoestima del ser humano... Porque funciona el truco (y funcionará siempre para no pocas gentes -no hay más que escuchar a Bjork o ver una peli del Jodorowski, entre 2001 millones de ejemplos a elegir-), claro, hay incontables cineadictos que hablarán siempre maravillas de “2001 de Stanley Kubrick” por esa mera argumentación de mercadillo barato. Bueno, es lo más sencillo, tampoco habito nada en contra de ellos (y que diox les bendiga si procede). Lo que me escama es la falta de arrestos que se deriva de ese proceder... Porque aclaremos: el argumento es tan sencillo y obvio que tira de culo !. El resto es altivez y grandilocuencia, o la opulencia antes referida, pura y dura y por bandera. Un “hacerlo grande ante todo” que, recurrentemente, convierte al renombrado film más en un producto para “Imax” o en un festival de diapositivas para una convención de fans de Asimov que en un largometraje de facto. Para recrear el encuentro de la humanidad con Dios, Kubrick se regala casi dos horas y media de practicar el pecado de Onán a gran escala con todos los medios habidos y por haber a su disposición. Y es más y mejor mirado, no es un enfrentarse a los “grandes estudios” de manera ex profesa, es un aprovecharse de ellos con -eso si- plausible jeta (para lo primero ya está “Sunset blvd.” del que te dije, que eso si es echarle huevos de verdad... y sin pijeríos ni “ataques de autor” que valgan). Lo de Kubrick, en cuanto actitud, hace gracia pero tampoco es el acto de heroicidad definitivo en contra de las “majors” que algunos pretenden... y, lo más peor de todo, abrió las puertas al cine-espectáculo (en cuanto a la manera de presentar imágenes) del que los Spielbergs y Lucas de los cojones tan buena cuenta darán en años venideros...
En resumen, los tres momentos referidos y destacados hay que verlos porque no es que sean grandes es que se pasan de enormes... pero, tras la trilogía a aplaudir, ya está. El resto lo dejo para aquellos que buscan morirse de un ataque de superintensidad chupiguay y que, a la par, son capaces de sacrificar conceptos tales como interpretación o argumento en la cuneta en favor de otras jerigonzas... lástima que, de verdad, aquí uno no pueda. Para mí, y perdonando algún pecado de juventud, estaríamos ante el peor film de ese grandioso e irrepetible maestro del cine que fue Stanley Kubrick con holgura, de no existir aquél engendro del "aysguaychut" con el que tan tristemente se despidió.
A FAVOR: fotografía y música.
EN CONTRA: (volvamos a ello...) el desprecio por la vertiente interpretativa y argumental (que no tiene tanto que ver con que un ritmo sea lento o rápido en un film como con lo bien medido que éste resulte en el cómputo global sea cual sea el camino elegido)... y la espesor, claro (la última secuencia del film, por ejemplo -que también habrían varios-, es una de las cosas más gratuitamente alargadas en toda la historia del medio).
GUZZTÓMETRO: 6/10

lunes, 16 de noviembre de 2009

UN PEZ LLAMADO WANDA (1988)

SINOPSIS: Un cuarteto de atracadores planea dar un gran golpe en la joyería Hatton Gardens de Londres. El robo es un éxito pero sólo George, el jefe de la banda, sabe dónde se encuentran las joyas, y está recluido en prisión. Wanda, la única mujer del grupo, comienza a seducir a Archie, el abogado defensor de George, con la esperanza de sonsacarle el escondite del botín. El grupo se completa con Otto, un siniestro psicópata admirador de Nietzsche, y Ken, un tartamudo que tiene en su casa una pecera con animales exóticos, entre los cuales siente especial predilección por uno llamado Wanda.

Desde el punto de vista del seguidor acérrimo del mundillo éste del cine cuesta de digerir que el señor Charles Crichton (finado a finales de la pasada década) sea más recordado como creador de la archifamosa y multipremiada serie “Urgencias” que como cineasta y director al que facturar dos comedias tan redondas y cojonudas (y mediando más de tres décadas entre ambas para más inri) como “Oro en barras” (1951) y la del título de hoy. Claro que, “desde el punto de vista del seguidor acérrimo...”, cabe admitir que la tele y sus series -por cojonudas que están puedan llegar a ser- siempre (o prácticamente) será algo así como el hermano tonto del cine, y nada ni nadie nos hará rebajar un ápice en nuestra intransigencia (de hecho no es motivo de debate... el cine cuando logra hacerse bien se eleva tan por encima que la comparación produce risa e indignación a pares, y punto castañas).
“A fish called Wanda” es una peli que hasta el Tato se sabe de memoria (lo que es putada y bendición al unísono a la hora de ponerse a escribir sobre ella). Fue todo un hit en su momento y (como ponía en el post anterior) aún hoy se recuerda mayoritariamente con cariño y, más importante, aún se la aprecia y valora sin reservas con el pasar de los años (me gustó con trece cuando la ví en el Cine Urgel de BCN, me gustó igualmente con veintitrés y, en efecto, me sigue convenciendo, hoy y desde luego, a punto de dejar los treintaitrés). No, no estamos ante una “masterpiece” (ni de lejos) indiscutible de esas, queda claro, pero quizá por esa vitola de comedia clásica que atesora, medie quien medie, su encanto permanece intacto donde tantos y tantos miles de productos absurdos con cuatro chistes (que pretenden pasar por “comedias” -insisto en lo del post anterior-) se la han pegado de morros cosa (muy) mala.
Vamos con los “secretos” del exitoso (a todos los niveles) film y, ahí -obviando la labor del Sr.Crichton-, la cosa va de nombres en general y de intérpretes en particular.
Unos secundarios muy afinados como Tom Georgeson y Maria Aitken en los roles respectivos de el jefe del golpe (que no lo és para nada, como se descubre a las primeras de cambio) que detona toda la trama y la ultrapija e insufrible esposa del buen abogado encarnado por... vayamos por partes, si. Porque en esta categoría de destacarse a alguien por encima del resto, debemos quedarnos con la “cándida” viejecita Patricia Hayes que verá morir uno tras otro a sus adorados yorkshires, logrando a su vez algunos de los gags (uno de todos los tipos de humor existentes que, en efecto, hallaremos por aquí en mayor o menor medida, aprovecho para añadir) más recordados del cocido.
Jamie Lee Curtis siempre verá entredicha su auténtica capacidad como actriz por motivos gratuitos que, básicamente, no vienen al caso (el haber sido una scream-queen de esas de la mano de Carpenter años a, el ser hija de quien és -en ambas posibilidades-, el no haber logrado jamás que nadie apostara claramente por ella en un papel dramático de cierta entidad...). Lo que nadie le discute, o nadie que no cometa un ejercicio de autoengaño especialmente contumaz y malsano, es su infalible bis cómica y, en efecto, aquí queda exprimida como en ninguna otra parte. Es un papel divertido de narices (joder, como que es la propia Wanda -aunque no sea la Wanda que da nombre al asunto-) y, además, la faceta sexy que hace perder la chaveta a quien se le cruce no rechina ni para atrás (de acuerdo, tiene la cara más similar a su padre que a la señora de la ducha pero... “las pielnas de joligú” lo han sido durante dos décadas por algo, qué narices). Kevin Kline, del que me apresuro a decir que no sería uno fan precisamente, venía de hacer mandangas de medio pelo y aunque se admite que sus “logros” posteriores a esto no le convierten precisamente en el heredero de quien de la gana mentar de entre los tótems masculinos del cine de antaño, su Otto es intachable. No se le puede echar mierda por mucho que uno se empeñe. Su excesiva y explosiva interpretación (que por cierto y como es bien recordado, le valió el Oscar de marras para a quién le interesen esas jerigonzas) no merece -que tampoco pasará- caer en el olvido. Turno para el primero de los dos Python: Michael Palin (“nobody expects de spanish inquisition”) y su tartamudo Ken... Esto es fácil: impagable, en toda la extensión del término. Sus perricidios involuntarios, la tortura a la que se ve sometido, sus andares “tochorros”... Teniendo la mitad de la mitad del metraje que los otros tres actores principales se le recuerda por igual (y eso, como mínimo) sin problemas. ¿Qué le vamos a hacer?... Es de estos tipos que surgen muy de vez en cuando cuya mera presencia, por algún tipo de conjuración esotérica que no se acierta a concretar, ya hace descojonarse a más de uno. Claro, que cuando se juntan cinco así de golpe y se ponen a trabajar juntos el asunto ya empieza a alcanzar cotas de “milagro”... De hecho, solo ha pasado una vez en la historia (hace poco más de cuarenta años en
Gran Bretaña) y, de hecho puestos a rizar el rizo, aquí -en “Wanda”- también aparece el único de aquél grupo que posiblemente se pueda destacar, ni que sea un mínimo, por encima del resto: John Cleese... del que soy tan honesta y brutalmente fan que hasta lo he puesto en el lateral del blog a la altura de algunos que, según se mire, motiva mi expulsión directa del planeta por hereje y blasfemo. Pero es que, para más huevos y para la ocasión, esta peli es por encima de todo la fiesta de Cleese (quien además de co-protagonizar el film, firma en solitario la autoría del guión). Se podría destacar cualquiera de sus apariciones (y de verdad que lo del baile en bolas hablando en ruso o el robo impostado a la mansión son la reoca en patinete, pero coñe, es que son TODAS en definitiva). Monumental la labor cómica de este hombre (no cabía otra se puede argüir, pero ahí queda eso... por enésima vez).
El resto de características, de cualquier índole, en el film ni destacan ni ensombrecen nada, pero es de lo que se trataba... es una comedia de las buenas, de las de siempre, de esas que se alimentan de todo tipo de humor como escribía antes pero, sobretodo, de esas que se cimentan, por encima de lo demás, en la creación y recreación de unos personajes bordados con descacharrante cirugía de principio a fin. Comedia en estado puro (y, aquí si, me refiero al género cinematográfico).
A FAVOR: sus actores (y tronchantes trabajos) y su guión que seguirán pareciendo “sobrevalorados” a unos pocos aguafiestas pero que, por suerte, seguirán divirtiendo lo indecible mientras existan aparatos reproductores de video a un incontable e indefinido número de individuos de todo el mundo.
EN CONTRA: que el (torpe y regulero) intento de recrear el tema, con más o menos el mismo personal, en la bastante posterior “Criaturas feroces” saliera rana... Que, pienso yo, es de recibo admitir (de ahí solo se salva Cleese -no podía ser de otra manera- y el resto ni pa caldo). Y eso, en retrospectiva y de cara a según que gentes -malintecionadas y oportunistas porqué si-, pueda echarle vinagre a la cojonuda “Wanda” pero, también... que pena de ser así.
GUZZTÓMETRO: 8/10

lunes, 9 de noviembre de 2009

TROPIC THUNDER, UNA GUERRA MUY PERRA (2008)

SINOPSIS: En la selva del sureste de Asia se rueda una superproducción sobre la guerra de Vietnam con varias estrellas: Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.), un intenso actor tres veces ganador del Oscar; Jeff Portnoy (Jack Black), estrella de una popular y grosera saga de películas, Alpa Chino (Brandon T. Jackson) estrella del hip-hop metido a actor, y el novato Kevin Sandusky (Jay Baruchel). Pero, a medida que transcurre el rodaje, todo lo que podría ir mal, va mal. Todos se quejan por las condiciones de trabajo. La situación va de mal en peor, sobre todo para el director de la cinta, Damien (Steve Coogan). Tanto es así, que su reparto de estrellas acaba abandonado en mitad de la jungla. Ellos creen que Damien los seguirá filmando con cámaras ocultas, pero lo cierto es que en la selva se desarrolla una auténtica guerra. Así pues, los protagonistas deberán hacer todo aquello que harían sus personajes, y sobre todo, comportarse como auténticos soldados si quieren salir con vida de ese infierno.

Vamos con el blockbuster cómico del año pasado. “Tropic Thunder, una guerra muy perra”... y esto último habla por si solo, desde luego. Empiezo con lo más doloroso y con lo mejor del film, o vinculado a él (que es más acertado en el primer caso). Lo primero es, claramente y por la parte que me tocas, la aparición de Ethan Coen como tercer co-guionista del film. Supongo que el Stiller de los cojones y su compinche -el tal Theroux-, autores de la historia y del guión, pensaron que tener el apellido Coen en los créditos haría bien la doble jugada de dar un -imposible- aire de credibilidad a la (mega)producción y de paso aplacar un poquito las fauces de la crítica más excacerbada (que sin duda se tiraría -como lo hizo de hecho- a las laringes de tamaña majadería). Como acérrimo de los hermanísimos me sé su bio/filmografía de memoria y, si bien es cierto, que el “genio” es Joel y no este (que déjalo ir pero que, como productor que es antes que nada, le interesan tanto los verdes como la parte artística/creativa del asunto a partes iguales sin distinción y que es, de hecho y en definitiva, el que está detrás de los -pocos, dos o tres- pasos atrás de la ilustre firma de manera más acusada), la cosa (le) resulta fatalmente inexcusable... Y ahora lo segundo, “lo mejor del film”. Que sin duda es Robert Downey Jr y su Lazarus del que hasta las amebas han escuchado lo de: “es lo mejor de la peli”... Porque lo és, claro, y sin duda repito (tanto el personaje como, sobretodo, la exprimida a la que el multifacético -lo mismo canta que actua que está en la cárcel- actor lo somete). Muy divertido el rol en cuestión, lo único realmente acertado que se le puede atribuir al infame Stiller (en esta -su- macrofiesta), como co-autor del guión. Encontramos en sus frases y coletillas el único gancho al que agarrarnos, pues, ya que es lo único que realmente funciona bien (tal vez si se hubiera dado más cancha a Steve “24 hours party people” Coogan habría dos, pero no se da el caso, lástima). Y tras “lo mejor”, toca “lo peor” claro... Qué básicamente es (absolutamente) todo lo demás. Y es que por mucho que se ria uno de forma esporádica con Downey, estamos ante una función con varios actores/personajes más que configuran un engranaje total que, en definitiva y sintetizando... apesta cosa mala.
Una producción de estas dimensiones pagada por el propio Cruise y dirigida por el propio Stiller (al alimón el prota principal del exabrupto fílmico de marras) no podía acabar de otra forma... Puede que el perenne desfilar de cameos de famosetes que dan para jugar al “¿Dónde está...?” a alguien le parezca gracioso (no es mi caso). Que la obvia recreación del maestro Kubrick por parte del aquí muy payaso e insufrible a partes iguales Cruise -cuando se pone a bailar dan ganas de irse muy lejos- , al que el ilustre director hizo pasar las de Caín -como es bien sabido- en su último film, a alguien le parezca la repanocha (no es mi caso, todo lo contrario de hecho). También puede que haya quien desarrolle una cierta simpatía por el rol del Matthew Macpollas ese como representante de actores (no es mi caso... y al Macpollas lo corría a gorrazos de McDonalds en McDonalds -y de punta a punta de los USA- con el sombrero de John Wayne mientras le apuntaba con el fúsil de Heston, por si acaso). Desde luego que el farsante papel que le toca a Nick Nolte puede otorgar cierto viso de entereza al producto a ojos de alguien, por otro lado (no es mi caso... y en el caso de Nolte, “sobrevalorado” me parece un término minúsculo casi irrisorio de hecho). ¿Y qué decir del “fantástico” Jack Black?... ¿se puede dar más asco?, es más, ¿se puede considerar actor a este individuo? (yo no lo hago en cualquier caso). Ah, luego está el “super irreverente y gamberro espíritu global del asunto” que tanto encandilará a los fans del “humor americano más transgresor” (“que te mueres”, añadiría yo), en la linea de los “American pie”, los “Road trip”, “Dos colgados muy fumados” y demás “grandes logros” de la comedia yanqui contemporánea... (en efecto, no es mi caso). En definitiva, Ben Stiller es al cine lo que la bomba atómica a la paz mundial, dos conceptos tan dispares y opuestos que parece mentira que puedan convivir bajo el mismo cielo... y como director ni te cuento. Y más en definitiva todavía, estamos ante una patochada joligú-veraniega de temporada de la que, curioso, los críticos que la defendían y hasta ensalzaban hace un año (y aunque fuera con la “pluma pequeña”) están seguramente ahora removiendo cielo y tierra para destruir las pruebas... No haberse precipitado, panolis. Resumiendo: para amantes del humor yanqui más soez, de usar y tirar -pero sobretodo de lo segundo-, y/o los que les rien las gracias. No me queda claro si es “cine estúpido” (o cine a secas , ya que estamos) o una “estupidez de cine”, en cualquier caso me alegro de que, por ejemplo, el Sr.Wilder se la haya ahorrado, lo que por desgracia... no es mi caso.
A FAVOR: se puede ver una vez, con la guardia baja (indispensable), para recordar algunas frases y gags recurrentes de Downey Jr....
EN CONTRA:... para lanzarla después al olvido sin miramientos con todos los demás conceptos fílmicos que se quiera o pueda mentar que la integran. Stiller, Black, MacPollas, Cruise... solo faltan los Morancos. No recuerdo donde lo he leido pero, en efecto, “Truño tropical” es la descripción más afilada y acertada que me he echado a los morros, y “a colación de”, con diferencia.
GUZZTÓMETRO: 4/10 (tres puntos y medio para Downey, medio para Coogan, y el resto lo dejo a su discreción).

viernes, 6 de noviembre de 2009

LA PROFECÍA (1976)

SINOPSIS: Una de las más famosas películas de terror de todos los tiempos. Un niño nacido de una familia acomodada americana comienza a tener comportamientos extraños, como poseído por el diablo. Las temibles sospechas se harán más terroríficas cuando todo apunta a que el chico es la encarnación misma del anticristo.

"The omen" ocupa, desde prácticamente el momento de su estreno, un puesto de honor dentro de ese curioso listado de films más popular por el recuerdo sustraído de secuencias e imágenes concretas -que inevitablemente forman parte de la remanida conciencia colectiva-, que por estar asociada a términos como "imprescindible" y derivados (y eso que lo de "referencial" y/o "recomendable" nadie tiene huevos a discutírselo, también curioso). Tirando un poco más del hilo, sin quedarnos solo con esas secuencias e imágenes sugeridas, pienso particularmente que el problema (que tampoco es que tenga muchos) del film es que ese todo resultante, al que me refiero con frecuencia, no está a la altura de las (superiores) diferentes partes que lo integran. Esto es: un reparto de lujo tanto a nivel de protagonistas como de secundarios (y por no hablar del puto Damien que -en efecto- da más miedo calladito y vestidito de escolar, el cabroncete, que todos los íconos del cine de terror ochentero juntos en una tienda de cuchillos-), un argumento tan diferente a lo ordinario como sólido (con los clímax realmente bien escogidos en tiempo y espacio), una (oscarizada) banda sonora escándalosamente buena e inolvidable (gentileza de Jerry Goldsmith) y una plasmación visual cruda (muy setentera, en la mejor acepción de ello) que huye de la edulcoración gratuita tan habitual del joligú inmediatamente posterior. Y con todo (con todo eso en la grupa), la cosa no llega a acercarse a que nadie (o prácticamente nadie, que buen film sin duda lo és y hay gustos para aburrir) la pueda relacionar ni de lejos con aquello de "obra maestra". Y no es que todas las buenas/grandes pelis tengan que ser "obras maestras" para ser disfrutables de narices o incluso "imprescindibles" (en alguna ocasión), faltaría más, pero (para hacerme entender), hay pelis que a uno/a le parecen muy buenas y que aunque no alcancen ese status en base a sus gustos si se entiende que a otro/a le parezcan esa ya (resobada) "obra maestra"... Con "La profecía", para mí, pasa (o no pasa, sería más correcto) eso justamente. Dicho todo hasta ahora sin que otros epítetos como "sobrevalorada" o "magnificada" tengan cabida, al menos para mi (repito, buena en definitiva lo és -y no poco-).
Lo fácil sería señalar a Richard Donner como culpable de las (supuestas) carencias del film. Fácil porque era, para el casi octogenario hoy director, el primer largometraje tras quince años de chupar tele, y más fácil aún por la asociación (posterior) directa de su persona con la autoría de una serie de blockbusters, prescindibles en el mejor de los casos, en los años siguientes a esto. Es decir, eso a lo que me he referido a veces aquí como "sicario de Hollywood al uso". Además, tiene a Mel Gibson ("le crece la cabeza !", contribuiría ahora el incombustible Pumares) como actor fetiche al que ha dirigido en la saga de "Arma letal", "Maverick" y demás lindeces... Sería lo fácil, si. ¿Comente ya, por cierto, que es el director de "Lady Halcón" y "Los Goonies"?... De acuerdo, films ochenteros juveniles que tampoco son "masterpieces" del copón, ahora, como treintañero militante, que no me las toque ni Obama o nos las tendremos...La (conocidísima) historia del niño Damien (en la foto en posición de interpretar una jota) no tiene fisura que valga (y no vale sacar a colación las ingentes secuelas mierderas que es hacer trampas... ¿o sacamos a relucir Psicósis 2, 3...?). El niño (el inglés Harvey Stephens) lo hace de miedo, nunca mejor dicho, y su inquietante presencia/existencia y de lo que ella se deriva es el centro neurálgico del film. Lee Remick, que seguro que cuando se murió (1991) seguía siendo guapísima (buscar por el lateral del blog para contrastar), como madre del niño/engendro está tremenda. Lo mismo que papi, un ya maduro Gregory Peck cuyo rol es el que más metraje ocupa durante el film. De todas formas, ¿alguien recuerda alguna mala interpretación de alguno de este par?. El dosel de secundarios tampoco es de saldo precisamente pero, aunque haya secundarios habituales (como Patrick Throughton, Martin Benson o Anthony Nicholls, entre otros) trabajando con su solvencia habitual, los que destacan especialmente son Billie Whitelaw como la protectora devota del niño de los cojones, y David Warner como el compañero de pesquisas de Peck (que ambos acaban como acaban...). Sin embargo, lo que más se suele recordar es el salto al vacio (en la modalidad de "soga al cuello") de la joven niñera encarnada por la pseudodesconocida actriz Holly Palance. De la sobrecogedora y "malrollista" partitura de Goldsmith poco más se puede escribir ya... la conoce hasta el Tato, lo sepa o no. Imposible ver ya esta peli sin los coros satánicos esos de las narices. Visualmente, por otro lado, está bien facturada de narices (y el baile de escenarios y exteriores escogidos resulta inmejorable). El ritmo narrativo no es monótono en ningún aspecto (va de menos a más sin prisa pero sin pausa) y la resolución es cojonuda (hubiera sido un error sonado sacar a pasear cuernos, tridentes y demás fanfarria) y adecuada a todo lo precedente, donde se ha optado por, y con acierto, jugar esa carta de: lo que se teme o intuye acojona más que lo que se ve (que también encontramos por ejemplo en la no menos diabólica "La semilla del diablo" de Polanski, casi una década anterior a ésta). En fin que, entre suicidios, decapitaciones, accidentes raros, números escondidos en la coronilla, curas alarmistas (y alarmados), coros y citas bíblicas apocalípticas y demás "buenos rollos" que bailan alrededor del niño más hijo de puta que se pueda recordar, encontramos un film que, creo, nunca fue o será una "obra maestra", pero que nunca dejará de ser "recomendable".
A FAVOR: argumento, actores, fotografía, música, guión (buen trabajo del tal David Seltzer) y alguna que otra cosita más...
EN CONTRA:... que por (relativa) desgracia, dan cierta impresión final de funcionar casi todas ellas mejor por separado que metidas en un mismo saco. Como si me traes a mí los mejores ingredientes frescos del mercado y me pides (con mis reputadas -por lo de "putadas" más que nada- aptitudes culinarias) que te cocine la mejor paella de la historia... No si al final va a ser fácil y si que va a ser cosa del pobre Donner.
GUZZTÓMETRO: 8/10 (El Damien -Harvey Stephens- actual).

LA NOCHE DEL CAZADOR (1955)

SINOPSIS: Tras cometer un atraco, un padre confía el botín a sus dos hijos pequeños, antes de ser detenido. Esperando su ejecución, comparte celda con un siniestro predicador -sobrecogedor Mitchum-, que oye en sueños la historia del dinero. Comienza así una fascinante y terrorífica persecución que cautiva sin descanso por la fuerza de sus imágenes y la potencia del relato. Un maravilloso cuento cinematográfico de una capacidad hipnótica visual nunca superada. Considerada en la actualidad como una indiscutible obra maestra, tuvo muy poco éxito en su estreno, motivo por el que Laughton no volvió a dirigir nunca más. Una joya imprescindible. Para celebrar la reconducción del blog hacia pastos más verdes y originales se toca hoy una de las grandes, grandiosas, pelis de cualquier época que cualquiera pueda ver. Sera grande que posiblemente, incluso en un espacio humilde de narices como éste, haya aparecido como referencia en entradas anteriores. "The night of the hunter", la única referencia dirigida por el enorme, en todos los sentidos, Charles Laughton ("el mejor actor al que jamás vió trabajar" el tal señor Billy Wilder). Lo que, de forma azarosa y algo cachonda, le convierte en el mejor director de la historia del cine en la relación cantidad-calidad: dirigió un film y es uno de los mejores de la historia, perfecto ("después de esto a ver qué coño hago", sería lícito que pensara el británico). Es además uno de esos (poquísimos) casos, escogidos dentro de la criba preseleccionada de una subasta que ..., en que todo el mundo está de acuerdo: espectadores, aficionados amaterus, crítica y hasta la gente de dentro del medio la aplauden a rabiar (siempre habrá amargados está claro, el concepto "utopía" es lo que tiene, pero con ésta son muy pocos -hay que poseer un grado de repelencia muy acusado, sino terminal, para echarle mierda encima al "buen" predicador...-). Lo primero que quiero mentar es lo divertido que me resulta ver el denuedo de los críticos de ayer, hoy y los que vendrán, en acotar esto a un género (toda un obsesión en dicho oficio (-con brillantes excepciones, que alguna habrá digo yo-). Lástima que (como ocurre muchas veces con los films que se reverencian masivamente y desde gentes muy dispares como “obra maestra” y que, para más cojones, lo son) ese ejercicio resulta imposible de llevarse a cabo sin errar ni que sea un mínimo (y eso siendo amable), es más, suena panderetero y becerril sino abiertamente cutre. No falla y sin ir más lejos, voy a donde casi siempre para copiar la sinopsis (que por cierto nunca las leo) y me encuentro que según la persona que ha realizado la ficha del film esto es: “intriga. drama. cine negro. thriller”... Vamos, que no se añade lo de “western crepuscular” o “comedia costumbrista” porque no se le ocurrió. Ay, estos critiquitos me matan... Por eso mismo solo compro dos revistas en este país (y en cualquier otro), una de básicamente rocanrol que se basa feacientemente en lo de “artículos de opinión” (que es el Ruta 66 a la que siempre he agradecido el que no pretendan sentar cátedra de nada a pesar de su vehemencia... aunque antes, cuando eran más bizarros y cabrones los disfrutaba mucho más que en la actualidad, eso si -maldita evolución -así en general- de mierda !-) y otra de cine, el “Dirigido por”, que es justo lo contrario y se va a la otra punta del espectro... son frecuentemente muy pedantes y proelitistas pero, por eso mismo, son los que más se lo curran con diferencia en datos y documentación (no hay más que ver la proporción texto-fotos, en favor de lo primero, en comparación a otras publicaciones del tema de renombre estatal), además tienen un punto de mira más aguzado hacia el pasado que el presente con el que coincido plenamente (para qué engañarse). Pero menos rollo y más Mitchums, por supuesto: Si, sin duda es ante cualquier otro concepto "el más inquietante cuento de hadas de la historia del cine" (que de tantas cosas que ponen los críticos con alguna se tiene que coincidir por narices). Y es que, aunque de primeras no lo parezca, es realmente bonita la condenada. Da igual el género, y claro que tiene intriga y todo lo demás, pero es una fábula tan bien realizada, un cuento tan perfectamente redondeado, que tampoco importa mucho si enfretamos ese género preconcebido al todo resultante final. Estuvo muy fino el orondo y magistral británico. Desconozco a que nivel le impactó la novela original de David Grubb (guionizada por el tal James Agee para la ocasión) pero su mayor rasgo distintivo, la excelente capacidad de síntesis que atesora haciéndola magnética para tantas personas de tantas generaciones y circunstancias distintas, se le atribuye a Mr. Laughton. "Bonita" e "inquietante", dos conceptos tan dispares con frecuencia que yo no los recuerdo unidos para la causa en ninguna otra parte como aquí. "Love/Hate", desde luego. Con ese doble argumento, absolutamente entrelazado e indivisible, que se bifurca entre las vivencias de los dos desdichados niños y el monstruo que les persigue... llamado Robert Mitchum, o Harry Powell, o sencillamente el Predicador... Qué bien me cae el Mitchum de las narices. Además de ser, éste si, el más duro de todos los duros del cine era un cachondo mental que no perdía ocasión para ningunear el trabajo de intérprete de cuya, legendaria crudeza, el se descojonoba abiertamente. Y para más bemoles el tipo ha conseguido colarse entre los indiscutibles en la historia del medio y dejar con su papel en "The night of the hunter" una de las interpretaciones más aplaudidas que se recuerden (y no es para menos). Tiene, él por si mismo, tantos momentos memorables en esta película que su trabajo es casi inolvidable por entero desde el momento en que aparece posando su mano (en la que pone "love") en la barandilla de la escalera... El discursito en el bar, cuando en el sotano trata de dar caza a los niños a los que ya roza con las manos en un plano lateral fijo que parece sacado del cine mudo (del que Laughton "algo" sabía seguramente), su despegada frialdad en el trato con la (excepcional como siempre) Winters a la que no toca para no cometer el pecado de la carne, su obsesiva e implacable persecución... Vamos, que es más malo que la tiña de noche escondida en un baúl con la cerradura celada... y disfruta, mucho, del rol. Se nota que se divierte, el cabronaco. Por si fuera poco el hombre está muy bien acomapañado, desde la mencionada Shelley Winters (casi ná), hasta la abuelita Lillian Gish (reverenciada de la época muda) o los niños que lo hacen francamente de campanillas. No se puede hacer ya mucho más sino aplaudir la inabarcable colección de planos y secuencias que son pura historia en movimiento (lo de la barca con los críos, por citar mi favorita, es de lo más grande que nos podemos echar a los morros através de una pantalla). Si hasta los retazos más ñoños como lo de las caras en el cielo o el devastador happy end son bien recibidos (en esto último se te crea una sensación dispar de "joder que meloso" pero también de "muy bien chavalín, te lo has currao"...). Y la música que tiene también es la leche, y es que es todo... En resumen, "The night of the hunter": una de las grandes de todos los tiempos. ¿Grandilocuente?, si. ¿Tópico?, también. ¿Pomposo y rimbombante?, desde luego. ¿Verdad?... siempre. Escribir más sería reincidir en loanzas y lores hasta el fin de los días. Hay que verla todas la putas veces que sea posible y punto. A FAVOR: todo, todo y todo. EN CONTRA: nada, nada y... bueno si, que no estirara más la mencionada secuencia de la barca que, aunque sea estúpido y gratuito siempre me hace pensar: "¿he visto algo mejor que esto en cualquier otra peli?". GUZZTÓMETRO: 12/10

jueves, 5 de noviembre de 2009

MOON (2009)

SINOPSIS: Moon está ambientada en un futuro no muy lejano, y nos presenta a un astronauta (Sam Rockwell) que se encuentra aislado en la luna durante un periodo de 3 años en una excavación minera. Su contrato está a punto de finalizar, pero algo empieza a ir mal y descubrirá un terrible secreto que le concierne.

Este año parece que le toca a “Moon”. Me explico. Más allá de valoraciones y apreciaciones propias, tenemos cada año un film que se gana de alguna manera y por el puro boca-oreja el rimbombante epíteto de “sensación de la temporada” por ese intangible consenso público-crítica que se da de vez en cuando. Y no implica nada malo en ningún aspecto (quede claro). Así en los últimos tiempos films como “Little miss Sunshine” (2006), “No country for old men” (2007) o “Slumdog millionaire” (2008) -sin entrar en valoraciones o comparativas, insisto- han gozado de esa (siempre debatible, por supuesto -que también han habido “junos”, “darjeelings” y demás que alguno/a preferirá mencionar-) condición. Dicho esto, admito sin reservas que salvo en un caso concreto (adivinad cual), este “Moon” del director novel Duncan Jones (que también co-firma el guión con el tal Nathan Parker) se caga, cualitativamente hablando y para mí, en todo lo mentado hasta ahora. Y eso que le otorgo la misma puntuación que al “slumdog” de Boyle (el resto -reobviando a los hermanísimos- queda no ya muy por debajo sino en otro barrio directamente). La diferencia (amén de eso ya apuntado en otras entradas, eso de que podéis encontrar dos films con la misma puntuación en el blog y, a su vez, mediar una considerable distancia entre ambos -siempre según mis pareceres, claro-) es que mientras la peli de Jones es de notable (bajo, pero notable al fin) en todo su transcurrir, el de Boyle lo es tras hacer un ejercicio chorra-matemático (y también gratuito si alguien quiere, que a mi plim) de pros/contras. Es decir “Moon” es en el Guzztómetro un “7” superior al de la otra porque, en resumen, lo és de cabo a rabo. ¿Por qué no un “8”, pues? (pasando asi la frontera entre lo “recomendable” de forma expresa y lo que no en este ilustre-pastelero espacio). Por el género al que pertenece y al que se debe (a posta) al 10000 % y por el elemento del ritmo en su argumento que, a pesar de rondar la excelencia en lo visual e interpretado (donde se consigue plenamente lo pretendido sino más), resulta inefablemente algo gélido (casi clínico en algún momento puntual)... que no es lo mismo que lento o falto de chispa, por cierto (que también se debe aclarar). Y esto es lo que hace que no se acabe de llevar al huerto del todo a los amantes -en distinto grado- del mundillo del cine no atados a ningún género de manera especial... aunque los seguidores de la sci-fi la disfruten lo indecible (o eso creo). En mi caso, no soy un fan precisamente de dicho género (y si, debe tenerse en cuenta eso). Ya puestos, mis dos films elegidos de esa índole (los dos de Ridley Scott que todos tenemos en mente, y como le pasa a tantísima gente) son, amén de “masterpieces del santo copón bendito”, absolutamente tramposos para con el ya mencionado género en el que se ubican por defecto (uno es cine negro recauchutado con mil liftings y el otro es cine de terror que, por cosas del destino, se sucede en una astronave).
Dicho todo ello, lo que si me gustaría es darle un tirón de orejas (aunque lo suyo sería una patada en los huevos) a Javier Ocaña de El País, o al menos al esbozo de su crítica que me he encontrado en Filmaffinity a la hora de copiar la sinopsis (como casi siempre hago para ganar tiempo, no se olvide): “ No hay acción, apenas aventura, tan solo una pizca de emoción, y, en materia de intriga, su sorpresa final se ve venir desde mitad del trayecto”... Menudo individuo. Seguro que se piensa que “Matrix” es una peli de verdad y no la auténtica basura de videoclip de dos horas dirigida, ex profeso, a teenagers inframentales zampapalomitas que és. Por lo visto este señor (que sin duda habrá cobrado por escribir tamaña estupidez) se pensaba que iba a ver la saga de las galaxias original mezclada con una de capa y espada de Flynn o Granger, un toque del “cukoo's nest” de vez en cuando, y espolvoreado todo ello con un poco de la ceniza del cigarro de Bogart... Patético. Bueno, al menos uno aprende a tomar nota de lo que no se debe hacer (la lección de hoy para mí es no abusar de las inevitables comparaciones y tratar de valorar las cosas individualmente... es difícil de la ostia si pero, visto lo visto, es lo que debería).
“Moon” es, ante todo, un ejercicio de cine muy bien parido en casi todos los frentes. Y sobretodo es valiente (más que original). Que de hecho es lo que más aplaudo del film, su honestidad a la hora de contar una historia através del contenido y no de la forma, a la que tampoco desprecia pero que queda por detrás en el ranking de prioridades (que hoy en día por contratar a Bill Murray, hacer un par de flashbacks, o currarse unos títulos de crédito iniciales molones ya eres la repanocha para según quienes... y si hablas de hamburguesas y repites doscientas veces “fuck” en una misma secuencia ya ni te cuento). Los amantes de la sci-fi, volvemos con ellos, disfrutaran con las obvias reminiscencias (tan cacareadas por otro lado) de “Solaris” o “2001...”. A los demás nos queda un drama "cyber-maquillado", felizmente distinto a lo habitual, que, si bien no vale su peso en oro de plata no baja. Yendo más allá, y obviando su intachable propuesta en el apartado técnico, nos encontramos con la maravillosa actuación del siempre bienvenido Sam Rockwell como único actor de la historia. Este tipo es uno de los mejores actores que se han dado a conocer en los últimos bastantes años -que por supuesto ha aparecido en alguna mierdaca que otra como todo cristo- y aunque su nivel ya no sorprenda como antes no se debe dejar de aplaudir (particularmente ya hace tiempo que lo veo como algo así a el relevo generacional inmediato de Oldman, aún a pesar de la tan distinta denominación de origen de uno y otro... pero eso son paranoias mías que no vienen al caso, ni ídem). Su magnífica (y múltiple) interpretación no está por otro lado y de ninguna manera por encima de la conseguida en films anteriores(e inferiores, en general, pero que de malo no tienen nada) como “Caja de luz de luna” o “Inocencia rebelde”... o sobretodo de la de “Confesiones de una mente peligrosa” (que me parece un film de puta madre al que muchos parece que dieron la espalda por estar dirigido por su archifamoso colega Clooney... cosas de los prejuicios y demás mandangas, qué le vamos a -o podemos- hacer). Pero todo eso no importa demasiado (solo lo pongo para cimentar la idea de que no estamos ante ningún mindundi/advenedizo con Sam, que ya hace bastantes lustros que tira el tipo y no a mal nivel precisamente), es en resumen un nuevo paso hacia adelante en la carrera, cuanto menos interesante, de un actor que además parece estar en su apogeo. Por si todo ello fuera poco (la propuesta de una peli con un solo actor -que lo borda- e irreprochable técnicamente), su argumento de clones y tentetieso funciona bien y su narración visual en cuanto al ritmo, plegando velas ya, tampoco es que esté tan mal (resulta algo desangelada, insisto porque es lo más "porculero" que encuentro yo en el cociente, pero es problema del celo hacía el contexto más que de cualquier otra cosa). Y, en cualquier caso señor Ocaña, no estamos por lo que apunta esto ante el capricho del hijito de su padre para nada (cuestión que me atrevo a conjeturar es el único detonante de su amarga y despreciativa crítica facturada, probablemente, aún antes de ver “Moon”).
A FAVOR: la (multipremiable/da) interpretación de Rockwell; un guión y argumento de base que funcionan realmente bien (y que son honestos, prefieren intentar ser “buenos” que pretender “descubrir” algo); una puesta en escena acertada de narices en la medida (sin sobrecargarse innecesariamente ni jugar tampoco la carta del “minimalismo guay” que tanto “encanta” a algunos/as); y un ritmo que te sumerge sin llevarte de la mano...
EN CONTRA: ... a pesar de su frialdad imperante que, debo persistir, se debe por completo a su obsesiva militancia de género, por encima de la propia trama. Es lo que se dice “pecar de empeño”, y lo que hace que a pesar de ver los 90 minutos (y poco más que dura) de una tacada sin mirar el reloj, si te deje la impresión final de que es algo más larga de lo que factura el metraje al subir bandera. Nada mal, recapitulando, si es eso (casi -ya que es poco probable que la vuelva a ver hasta de aquí a muuucho tiempo, y a ese factor yo le doy gran importancia en el Guzztómetro-) todo lo que le puedo echar en cara a la primera peli de un director... más si su propuesta se aleja de lo abiertamente convencional sin tirar de "tendencias" y "texturas" -y demás polleces que aderezan pero no alimentan- como, creo,es el caso. Bueno, eso, y que Duncan no le echara dos cojones y cerrara con “Space oddity” a todo trapo al final (que hubiera quedado francamente de narices).
GUZZTÓMETRO: 7/10

martes, 3 de noviembre de 2009

AMARCORD (1973)

SINOPSIS: Historia de un hombre que un día se da cuenta que no puede reconocer a las personas con las que ha vivido durante años, hasta el punto de que su propia esposa e hijos le parecen extraños y todo lo que le rodea le resulta opaco e indiferente. Por esta razón, comienza la búsqueda ferviente de algún tipo de referencia que le permita mantener su propia identidad y evitar la precipitación hacia el caos. Emprende así un viaje hacia las ilimitadas dimensiones de su memoria, cuando Titta era un niño italiano que vivía en un pequeño pueblo costero, en la Italia de los años treinta. Entonces el fascismo se encontraba en su punto de mayor gloria en dicho país... Ya hace tiempo que le quería hacer justícia en este tugurio al gran Federico... Al ser éste un espacio en monofactura (y mono en general) me patina frecuentemente el embrague con el tema puntuaciones (lo único que tengo claro es que de 8/10 para arriba son las pelis que considero recomendables, que eso es la única constante real). No me arrepiento, aclaro, todo el mundo es esclavo de sus preferencias y predilecciones (faltaría). Y sin embargo ponerle un 9 a según que peli de los Coen, o a según que comedia 60's (por no hablar de, por ejemplo también, el 10 de “Misterioso asesinato...”), son cosas que en su momento me hicieron sentir como dios pero que, si-en efecto-desde luego-es verdad, pecan de estar algo sobrevaloradas (un punto, no más, pero lo están) cuando a uno le sobreviene, a traición, alguno de esos repugnantes ataques de honestidad consigo mismo (malditos sean !). Hay muchas otras pelis que revaloraría, sobretodo para mal (“el arte es vida y vive !”, vamos que no se está quieto y no deja de ser normal que se den leves matices de criterio, por nuestra espectante parte, con el pasar del tiempo) pero, con todo, si existe algo de entre todo lo ofertado, sugerido, atacado o tratado hasta hoy, que me tenga realmente a mal traer es aquél ya lejano 9 a “La Strada”... y lo peor es que no me arrepiento. Coño, que ser “altamente recomendable” una cosa para uno tampoco es vomitarle encima precisamente... ¿Qué no le pongo el 10 a un film que está consensuado por la crítica mundial como “obra maestra”?. Bueno, lo siento, perdón por respirar (y eso que no es poco lo que me agrada la historia del forzudo itinerante y su ayudanta). En cualquier caso de Fellini podría citar otras cuatro o cinco pelis que me parecen otros 9's claros pero de 10, lo que se dice 10... “8 y1/2” y, sobretodo, ésta “Amarcord” de hoy (por cierto que entre esas cuatro o cinco no estaría “La dolce vita” que me parece megasobrevalorada del copón pero, por contra, si lo están “Los inútiles” y, cuidadín con ésta, “Almas sin conciencia” que creo que no ocupan en la historia el puesto de honor indiscutible que merecen). Así, tras toda la empanada catalana, llega el momento de hacerle esa justícia que ponía al principio al Sr. Fellini. El efecto detonador: que dieron “Amarcord” el domingo por la mañana por la tele y claro, espeso y persistente e infinitamente pesado que puede llegar a ser uno con lo que le gusta de verdad me quede a verla, no cabía otra (¿qué igual era la vigésima vez que me la videaba y que de la última hace apenas unos pocos meses...? -me pregunte-. Y qué, ¿desde cuando me ha detenido eso? -me respondí-) . Para empezar, o justo antes si nos ponemos tiquismiquis, “Amarcord” significa “yo recuerdo”. A caballo de eso “Recuerdos” de Allen (una de mis tres o cinco favoritas del tipo) encierra un precioso homenaje hacia su parte final sobretodo (inolvidable música como broche) para con el film italiano y es, de hecho, una recomendación (humilde pero expresa) regalarse una doble sesión (de lujo, babero y lo que se quiera) con sendas alguna vez (son tan cojonudas las dos que es aquello de “el orden de los factores...”, si, pero si empezáis con la de cabecera en esta entrada mejor, o eso pienso). “Amarcord” siempre me ha parecido la peli más accesible del italiano pero, por contra, también la mejor (que tampoco veo nada malo en ello por si mismo). Tiene además muchos de los rasgos que mejor reflejan (y mejor se le daban o por lo menos de los que más tiraba) el cine del reverenciado director: está ese “estado del caos” (tan copiado y tan pocas veces equiparable) donde todo vale y cualquier cosa está por suceder, también la crítica sociopolítica -velada o descubierta-, o la transgresión de género (me hacen mucha gracia los eufemismos y sobreesfuerzos de los críticos en su afán por etiquetarlo todo, esos del tipo “comedia costumbrista” o “drama rural”). Este tipo fue (y es en definitiva) uno de los llamados “grandes maestros” del medio y su manera de hacer, guste más o menos, es tan personal y única que puedes adivinar su autoría tras la cámara aunque no sepas que vas a ver y llegues tarde al inicio del film que toque (y cuidado que de estos ya solo quedan Woody, Roman y poco más -sin entrar en comparaciones, plis-). Se admite, por otro lado, que con “Amarcord” estamos posiblemente ante el film en el que más abiertamente tiró para la comedia (de ahí su más fácil o amena ingestión y digestión). Del muy coral reparto y su trabajo nada que decir (solo queda juntar las palmas de las manos rapidamente hasta que duelan). Es seguramente, y de hecho (y lo pongo para los fans de Altman y sus imitadores ulteriores -y actuales- como P.T. Anderson), el mejor retrato que se puede ver de un lugar y momento concreto -la Italia fascista del siglo pasado en pleno apogeo, para la ocasión- presentado através de un numeroso reparto. Y es que, como es bien sabido, por encima de todo es un “recuerdo” de la propia infancia de Federico. Así algunas de la mil viñetas que la integran puede ser exagerada , como varios de los personajes, pero el aroma latente es en efecto de “recuerdo” y uno adivina más memoria que ficción -sea así o no- en el todo resultante (Allen -de nuevo- tomó sin duda buena nota de esto para sus “altamente recomendables” días radiofónicos). De hecho, las correrías del alocado jovenzuelo Titta Biondi son lo más parecido a un rol protagonista de los muchos que aparecen en el film y, desde luego, no es difícil percatarse de a quien está encarnando Bruno Zanin (y de hecho también, cada vez tengo más claro que “Días de radio” tomó de aquí más de lo que pensaba -solo cambia la narración en primera persona del niño/prota, que duele decirlo ya que soy bastante fan de Allen como es bien sabido pero lo cierto es que a Fellini no le hace falta ese tipo de subterfugio recurrente (se sobra y basta con el objetivo de la cámara), y el leit motiv radiofónico como hilo conductor-) . Volviendo, y finiquitando, el tema género, yo le diría a los críticos varios que de mis etiquetas impostadas prestas a ser forzadas mi favorita para esto sería “sátira sociopolítica” (el inolvidable collejón a “il Duce”, con la circense farándula de los ciudadanos alrededor, hacia la mitad del film es de lo más revelador). De hecho aquí pillan todos los estamentos en mayor o menor grado: religiosos, políticos y militares (que también digo que en el contexto de esta historia, y más como se nos presenta, cuesta ver la diferencia entre segundos y terceros). También se lleva lo suyo “el ciudadano de a pie” de la época, claro, pero a éste Fellini lo humaniza (le perdona sus pecados, vaya, y nos lo acerca lo indecible). Ahora ya solo queda, pues, centrarse en la narración -brillantemente fragmentada en viñetas ex profeso, que escribía antes- del film, y disfrutar de los incontables momentos que lo inmortalizan y esperar (en vano) volver a ver algo igual. Porque veremos cosas que nos gustarán todavía más, claro que si (aunque tampoco tantas según que cuentas hechemos), pero “igual” ya nada (y me refiero tanto a la condición de “único” de este film como a ese pseudogénero, más o menos imaginario, que son los films con un ingente número de personajes de por medio). Y así nos quedamos, se insiste: con las vivencias de la familia Biondi(/Fellini), con las divertidas secuencias del colegio, con el salidismo imperante tanto por parte de menores como de adultos -cosas de la represión no menos imperante, claro-, con la Gradisca, con las trilladas invenciones y fantasias de algún que otro lugareño, con los obreros, con las gamberradas de la muchachada, con el alegato antifascista (y la careta gigante del famoso dictador), con la preciosa secuencia (de mis favoritas de cualquier época) de los barcos pesqueros hacia el final del film (que se hacen a la mar para ver pasar al enorme transatlántico que simboliza la esperanza de un mejor futuro en demérito de una dictadura fascista que agoniza (muy a su pesar y aunque nadie se lo haya explicado), con la música de Nino Rota que es una de las partituras más bonitas que se hallan podido escuchar jamás en esto de las pelis, y con (sobretodo) el descomunal e inabarcable cariño que puso en “Amarcord” uno de los mejores en lo suyo tras un siglo de historia de cine... y muchas (pero muchas) otras cosas que incluyen, por supuesto, los melonazos de la obesa estanquera. A FAVOR: lo que os de la gana de señalar como destacable para bien en cualquier film esto lo tiene (y muy posiblemente mejor). EN CONTRA: que, por mucho que después la recordemos, a las dos horas se termina. GUZZTÓMETRO: 11/10

lunes, 2 de noviembre de 2009

JACK EL DESTRIPADOR (1944)

SINOPSIS: A una pensión londinense acude un nuevo inquilino, un misterioso individuo del que todo el mundo comienza a murmurar. Mientras, en la ciudad, un psicópata comienza a asesinar chicas de coro; pronto, el criminal será conocido por Jack el Destripador…

Supongo que a las luminarias de turno en su momento les pareció que el título impactaba más que ese "huésped" original, que por otro lado se ajusta mucho mejor a lo ofrecido en el film. Bueno, no importa, eso es solo la primera en la frente... Por otro lado a los incondicionales (como es uno, también) del contexto donde esto se encuadra (la ultranieblada Londres -ficticia o recreada, que es lo de menos- del cambio del XIX al XX donde, sobretodo, Sherlock o nuestro querido "Ripper" campaban a sus anchas) solo decirles que van a quedar satisfechos a medias (no sería un dispendio de exteriores la peli precisamente). Tampoco se van a morir del gusto los amantes de la leyenda de Jack con todas sus circunstancias en la chepa: el asunto (detonante) del sobrino de la Reina y heredero al trono, las historias de las prostitutas de Whitechapel, los tejemanejes de la masonería, las pesquisas de Abberline o la identificación del médico real como el auténtico Jack el Destripador (todo ello servido, frecuentemente, bajo esa auréola de ficción-realidad tan fascinante y atrayente cuando se sabe presentar -mejor que en ninguna otra parte, para mí al menos, en la célebre novela gráfica "From hell" de Alan Moore... tan prescindiblemente llevada al cine por los hermanos Hugues por otro lado y por desgracia-). Y no se van a morir del gusto, retomando madeja, porque nada de eso aparece por aquí...
La trama se centra para la ocasión en ese "huésped", denostado por los cojones de los dobladores de la época, que llega como nuevo inquilino a una casa habitada por un matrimonio de avanzada edad (lo mejor, pienso, en cuanto interpretación en el film, uno y otro), una sirvienta al uso y la corista-estrella sobrina de los primeros... y se centra en eso y poco más. En lo que el recién llegado suscita a sus compañeros de vivienda con su extraño comportamiento y excentricidades varias (algo así como una versión serie B de "La sombra de una duda" pero sin Cotten ni -la guapísima- Wright y, sobretodo, sin Hitch tras la cámara). Del resto del reparto solo rescato (amén del par de vejetes) al propio Destripador encarnado con relativa solvencia por Laird Cregar que opera aquí con el nombre de Slade. El papel de George Sanders (el más famosete del folletín) lo puede recrear sin problemas quien os dé la gana de mentar y en cuanto a "la chica", Merle Oberon, todavía no tengo claro si canta o baila peor... como intérprete algo mejor pero tampoco se va a caer nadie de culo, cabe decir.
Sin embargo los dos principales problemas del film del televisivo John Brahm radican en percepciones personales lo que, a mi parecer, la exonera ni que sea en parte de algunos males. El primero ya lo he mencionado con aquello de que esto no tiene nada que ver con la mística habitual del monstruo/personaje, lo segundo es que es de esos films que quedó atado con cadenas al tiempo y lugar al que se corresponde (y me refiero a los 40, cuando se estrenó la peli) en todos los sentidos posibles (y sin destacar de la manada se mire por donde uno quiera), quedando hoy solo para solaz de, únicamente, un muy determinado (elitista y casposo a la par) sector de la crítica revivalista (ese que pone choporrocientas estrellas a cualquier film anterior a 1960 sin siquiera haberlo visto antes, presumo). Se podría mencionar una tercera cuestión con lo de que esto de "terror", que así se vende la burra, tiene nada mejor que poco... Es cine negro levemente maquillado y, honestamente, si tiramos de ese género se queda muy lejos del término "obra referencial". No es lo peor, quede claro, pero esto habita en una galaxia muy lejana de la obras capitales de Lang y Preminger o aún Tourneur y Huston (entre otros). Es más, entrando en el juego y consierándola como peli de terror tampoco triunfa de manera especial precisamente (y ya que me pongo). La peli funciona, de manera casi exclusiva, en definitiva, como ejercicio a la hora de visualizar algo que es un ejemplo de manual de como abordaba Hollywood una serie de pelis/productos concretas/os en los primeros 40 (con el piloto automático puesto, de manera claramente impersonal por parte de quién la firma y sin tocar mucho la pera a quien no se debe...).
"Está bien" si, pero dicho con cierta indiferencia y para la hora de la siesta. Lo de cambiar putas por coristas, por eso, tiene su coña (terriblemente anacrónica, visto hoy, pero la tiene) no lo negaré.
A FAVOR: sus ochenta minutos pelados no dan lugar al sopor absoluto y en un día de esos poco exigentes puede colar bastante bien. Las interpretaciones no rechinan (no dicen nada especial tampoco, pero no rechinan).
EN CONTRA: se queda a medio camino de veinte cosas y a ninguna acaba por llegar del todo. Bastante plana en su desarrollo (tampoco se me ocurre nada notoriamente destacable en otro apartado) y al final le queda a uno la lectura o impresión final de que ha visto más un capítulo de algún serial de la época que una película de intriga como dios manda. Y no, tampoco vale jugar la carta del encanto -que si vale para algunas/muchas otras cosas- del tiempo en que fue facturada. Intriga "0 patatero" por cierto (sin sacar tajada además del no esconder al espectador en ningún momento la identidad del asesino -que de hecho es el prota- lo que algunas veces tan bien ha quedado... en otros sitios). Y la licencia al traducir el título, perse, que casi se me olvida el repetirlo.
GUZZTÓMETRO: 5/10

EL SECRETO DE SUS OJOS (2009)

SINOPSIS: Benjamín Espósito, secretario de un Juzgado de Instrucción de la Ciudad de Buenos Aires, está a punto de retirarse y decide escribir una novela basada en un caso que lo conmovió treinta años antes, del cual fue testigo y protagonista. Su obsesión con el brutal asesinato ocurrido en 1975 lo lleva a revivir aquellos años, trayendo al presente no sólo la violencia del crimen y de su perpetrador, sino también una profunda historia de amor con su compañera de trabajo, a quien ha deseado y amado fervorosamente y en silencio durante años. La novela que escribe Espósito nos hace recorrer los años 70, cuando en Argentina se vivían épocas turbulentas, el aire estaba enrarecido y nada era necesariamente lo que parecía ser.

Cuando hace aproximadamente diez años se dio el subidón aquél del cine argentino aquí uno no le bailo el agua que se dice precisamente. Tras ver “El hijo de la novia” o (la superior) “Nueve reinas” -buques insignia del pseudomovimiento- lo flipé, que también se dice, como el primero. Cierto. Pero representan por otro lado ese cine de “pan para hoy...” por el que tanto me meto con gentes como Tarantino. Sales del cine eufórico, por así decirlo (y aunque sea exagerar), y convencido que acabas de ingerir algo susceptible de llamarse “cine de calidad” para finalmente (y después), con el pasar de unos -sorpresivamente- pocos días, no recordar nada apenas y, es más, en lo poco que aciertas a recuperar le empiezas a encontrar los pegos por todas partes. Es eso a lo que ya me he referido alguna vez en el blog como “cine impacto”. Denominación completamente absurda, seguro (no en vano me la he inventado yo), pero que me sirve para referirme a ese tipo de films que, aún siendo producciones intachables en varios frentes, no alimentan de verdad, no se te quedan (vaya) para entendernos mejor. A mí me pasó eso con los dos títulos argentinos mentados al principio. Al contrario que “Amelie”, por decir algo (con la que tengo una curiosa relación de amor/odio: “ahora me parece fascinante porqué si/ahora me parece una babosería ultraedulcorada”), que la recuerdo de una manera claramente clara (e incluso puedo -y podemos, me atrevo a asegurar- mentar numerosos detalles) con las otras dos soy incapaz de mencionar apenas una frase, y eso estrujándome mucho (pero mucho) el cerebro.
Lo de “El secreto de sus ojos” es el enésimo ejemplo (y lección) de que al cine no se le puede encorsetar en “denominaciones de origen” ni en nada que pueda crear una predisposición determinada porqué, más allá de lo que uno piense previamente del cine argentino (así en general), es una auténtica puta maravilla de cabo a rabo. Seguramente, para mí que me entretengo en mi ingente ignorancia en auto-rankings y demás farándulas que no van a ninguna parte, la mejor peli de las facturadas en el último par de años que he visto solo por detrás de aquélla delirante fantasía nórdica de la niña vampira...
Puede que a Campanella le haya venido de miedo haber dirigido varios “ley y órdenes” (y algún “house”) para narrar visualmente una trama, más o menos, detectivesca acertada de por si. Y, no menos importante y “más difícil todavía”, ha logrado encasquetar también su inercia romanticona sin desmerecer nada en momento alguno. Y es que la (eterna) historia de amor contenida entre Darín y Soledad Villamil (ambos de matrícula) no frena a un argumento más sólido y “negro” que el copón. Y también, para acabar con el tema actoral, aún admitiendo que es Ricardo Darín el prota absoluto y que su interpretación (no me importa repetirlo) es de “traca y pañuelo”, Pablo Rago como el sufrido viudo, se hace su hueco de gloria como quien se rasca lo que te dije (me apuntaré el nombre de este tipo por si acaso -ver más de una vez el momento en que llama por teléfono a la madre del presunto sospechoso para saber lo que es un actor de verdad exprimiendo su oficio-). Poco comparable, por otro lado, al bordado borrachuzo Guillermo Francella como compañero de correrías de Espósito. Escandaloso el nivel interpretativo de este hombre.
Hay momentos memorables a mansalva en distintos registros (un toque macabro por aquí un guiño cómico por allá) además, con alguna escena/secuencia susceptible de quedarse en el “imaginario colectivo” ese sobre el que muchos escriben. Campanella se permite momentos de lucimiento tras la cámara que son la reoca (y tanto “cámara al hombro” como en la vertiente de edición, sirvan como ejemplos el momento persecución en el campo del Racing de Avellaneda o numerosos engarces con los flashback de aquí te espero Catalina, respectivamente) .
Finalmente, puede que a alguien le guste o disguste especialmente la resolución final pero, al contrario de lo que pasa con las superproducciones americanas actuales -casi en su totalidad, y el “casi” porque soy altruista por defecto- e imitaciones de las mismas de a granel, aquí no salpica en ningún sentido. “El secreto de sus ojos” seguiría siendo un señor film sin esa sugerida “resolución” (resumiendo: que no se queden con eso solo por favor, y diantre). Viendo de donde vienen “Déjame entrar” y ésta de hoy lo que me queda claro es donde buscar “entretenimiento” -sin más- y, sobretodo, donde no buscar “cine de calidad”, que es lo mismo bien pensado. “El secreto de sus ojos”, igual que la otra ya doblemente apuntada, son “pan y hambre”... o "llegaron para quedarse", si se prefiere.
A FAVOR: interpretaciones (soberbios todos) y dirección que de tan buenas hace que uno no repare de primeras en cuestiones técnicas tan bien paridas como los contextos cambiantes según épocas o, por ejemplo, lo bien escogido y medido del tema musical. Y el argumento, claro, sin fisuras que valgan y de granito extra el puñetero.
EN CONTRA: algún momento que otro puntual donde se regodea, quizá en exceso, en el reverso romántico del entramado. Pero, aclaro, eso es según percepciones propias. A mí en concreto me queda la sensación de que he visto una peli de dos horas de nivel oscilante entre el notable muy alto y la excelencia que de haber sido un film de hora y media no iba a oscilar un carajo...
GUZZTÓMETRO: 9/10
Pd. Parafraseando a la gran (gran) celebridad del lugar de donde nos llega este tremendo film: al que no le guste... "a chuparla".

jueves, 29 de octubre de 2009

SI LA COSA FUNCIONA (2009)

SINOPSIS: La película se centra en un excéntrico y maduro hombre de Nueva York (Larry David, co-guionista de "Seinfeld") que abandona su acomodada vida para llevar una existencia más bohemia. De este modo conocerá a una bella joven del sur (Evan Rachel Wood), desembocando todo ello en una serie de enredos familiares y sentimentales.

Venía el Sr.Allen de hacer la peor película con holgada diferencia de su lóngeva carrera (y para más cojones siendo uno seguidor como és del famoso gafotas de hace la tira, y como escribí hace tiempo, rodada en la ciudad que habito). Es por tanto de recibo el suponer que hiciera lo que hiciera a continuación sería un paso hacia adelante. Y, claro, "Whatever works" sin ser comparable a las grandes reseñas del sujeto (y por las que me considero ese "seguidor de" que ponía antes) lo és. Es más, probablemente es la peli del cineasta que más me gusta de la presente década junto a "Cassandra's dream" (con la que no tiene absolutamente nada que ver -e insisto, lástima de McGregor porque la cosa es mucho mejor de lo que parece y el escocés casi se la carga por entero-), pero vayamos por partes. La última peli abiertamente "recomendable" de Allen sigue siendo, para mí, "Desmontando a Harry" (1997), eso debe quedar claro. Pero tras ella el tipo ha hecho pelis que, se admite, sin ser la repanocha a mí al menos me han entretenido (debe ser cosa del tipo de humor utilizado tan descaradamente heredero de Groucho, junto a los Python el tipo que más me ha divertido en toda la historia de lo audiovisual que, de momento, he podido catar). También alguna peli regulera sino mala ("Todo lo demás"), algun truñazo sin excusa a valer (la ya sugerida "Vicky..." de los huevos) e incluso una peli sumamente sobrevalorada ("Match point" que está bien pero, a día de hoy, me parece la peor de la llamada "trilogía londinense" de largo). Eso si, igual que esa última me parece "sobrevalorada" hay otras que no por inocuas, faltas de mala leche o salir escaldadas en comparación con cimas pretéritas, merecen que se les endilguen el adjetivo de "malas", así a saco y a granel (ya se sabe que generalizar es de género estúpido... por lo general). "Si la cosa funciona" es pues la peli que más me ha gustado de primeras en tiempo del reputado director. ¿Qué no és "Manhattan?. De acuerdo, ahora pregunto yo: ¿lo és la "miss sunshine", "Juno" e incluso alguna de los Andersons o "Entre copas" ya que nos ponemos?. Lo de pedir más al que más sabe o cobra está bien en el fútbol pero esto es cine, pardiez. Un poco más de ecuanimidad y eso... El film huele a cosa ya vista (no acabaríamos nunca de referir tics del pasado del propio autor que retroalimentan esto) y, al menos para mí, empieza con más fuerza de la que acaba (sin llegar a desmoronarse del todo en ningún momento que eso también es de recibo), e íncluso por momentos parece acomodarse y funcionar con el piloto automático puesto (pero funcionando en definitiva) y acercarse, incluso, con cierto peligro a la comedia romántica (se queda en el umbral por eso). Pero entre tópicos, mensajes democráticos y liberales de los de a duro la docena a mansalva y demás el tipo tiene tiempo de hacernos sonreir de vez en cuando... y eso en el Woody actual es todo lo que a sus fans nos queda (otra cosa es que si este film lo hubiera firmado el tipo de la "sunshine", por ejemplo, no faltarían entusiastas diciendo que es lo mejor desde vete a saber qué, pero insisto, eso es otra cosa).
Visualmente la película es lo de casi siempre en Allen cuando filma en N.Y. No hace falta decir más en ese sentido. Los actores de reparto, los que cuentan, están todos bien (tanto la Clarkson como el recuperado Begley Jr., así como la joven Rachel Wood) y además, por suerte (para mi, ya que así la videe), están muy bien doblados. No deja de ser cierto que el papel de Evan R. Wood es muy similar al de la Sorvino de "Mighty Aphrodite" (por poner un ejemplo de varios posibles) pero funciona bien al darle los pies a Larry David, que es en definitiva el amo del cotarro.
Quizá el misterio de la peli (el único) es que hacía bastante tiempo que Allen no construia un papel cómico tan bien parido. El tipo es detestable, con esos pantalones cortos (que son más bien calzoncillos largos), la cojera, la calva y, sobretodo, el grotesco super ego que le lleva a convertirse en un misántropo ultrahuraño peleado con el resto del planeta al que considera meramente "submental". Así, las constantes cebadas hacia el prójimo en general y hacía su nueva compañera de piso en particular, algunos breves pseudomonólogos (que en algunos se dirige directamente a nosotros -el espectador- ya que es tan listo que tiene "visión global" de todo y todo lo sabe) y algún que otro gag francamente resultón (el tipo enseña ajedrez a los niños y no los trata demasiado bien...), le dan un airecillo "buenrollista" al asunto en términos generales que aboga por ese Allen menos combativo pero también disfrutable de prefiero una media sonrisa de hora y media que tres carcajas aisladas en hora y media. Y de verdad que el personaje recreado con gran acierto por Larry David (como claro alter ego del otro, faltaría más) vale la pena. El tiempo dirá si es por comparación directa con la bazofia de la que venía o por que realmente el asunto se defiende solo. De momento a mí me ha hecho pasar una velada agradable y me ha dado, insisto, todo lo que Allen me puede dar a estas alturas.
A FAVOR: La familia pueblerina llegada por separado a la gran ciudad -y sus ulteriories circunstancias-, pero siempre supeditados y muchos pisos por debajo del prota absoluto, Larry David y su Boris Yellnikoff, sin duda (no confundir con "Sr, Montecristo" y, ya que estamos, aclarar que nunca jugó en los Yankees).
EN CONTRA: algunas andanadas "pro democrático-liberal" en boca del prota que, en este periodo de la historia, ya parecen estar un pelín de más y suenan, lástima, a tópico recurrente. Cierto bajón (controlado -que no se hace pesado, vamos, pero bajón al fin-) por la vertiente romántica del asunto que, eso si, no llega a embrutecer el todo resultante.
GUZZTÓMETRO: 7/10

LOS OTROS (2001)

SINOPSIS: Isla de Jersey, 1945. La II Guerra Mundial ha terminado, pero el marido de Grace no vuelve. Sola en un aislado caserón victoriano, educa a sus hijos dentro de estrictas normas religiosas. Los niños sufren una extraña enfermedad: no pueden recibir directamente la luz del día. Los tres nuevos sirvientes que se incorporan a la vida familiar deben aprender una regla vital: la casa estará siempre en penumbra, y nunca se abrirá una puerta si no se ha cerrado la anterior. Pero el estricto orden que Grace ha impuesto hasta entonces será desafiado... Antes de nada avisar que el cine de Amenábar me parece una mierda del copón (dicho ello por si algún fan del susodicho cae en la página por lo que sea, así le ahorro el mal trago) y no por pocos motivos... Ni me gusta su cine ni me cae nada bien el chico. Por lo menos Médem antes de fijarse más en la estética que el contenido (del "Círculo polar" inclusive en adelante) y echarse a perder cuadró tres pelis interesantes en mayor o menor medida. De la Iglesia se cree el Tarantino español (un cutre imitando a un cutre) y no es mucho lo que se debe esperar (aunque en los sets de rodaje se crea que es la reencarnación de vete a saber quién el matao). (San) Almodovar tiene, para mí y en resumen, muchos más títulos prescindibles que al revés. De la Coixet o el Balagueró ya ni digo nada... Siempre quedará Trueba (Fernando, quede claro) al menos, que además es capaz de hacer pelis bastante dignas con repartos nefastos hasta gritar basta (lo de "Two much" por otro lado mejor ni mentarlo...). Y hay más, por supuesto (fijarse que por ejemplo he evitado mencionar al eternamente casposo, el cineasta y la persona, de Garci), pero de entre todos ellos el que más rabia me da (por su sistemática sobrevaloración sin fin) y más gordo me cae (cambio de canal en casa cuando veo su jeta en la tele como un acto reflejo) sin duda es el tipo que dirige la peli de hoy. ¿Qué se puede decir de un tipo que tiene a Kubrick y a Spielberg como referentes según él y obliga a ver alguna del maestro seguida de la pasa babosa de "ET" a "sus actores"? Qué poca credibilidad por dios... Es como tirarse el pisto de enólogo y después echarle gaseosa a la copa (os voy a poner la sinfonía incompleta de Schubert y después una cassete del Fary... no te jode !). ¿Qué el tipo se autoproclama "comercial" y eso le exonera?... Una polla como un bateria de cocina entera... Hitchcock, Huston o Coppola por ejemplo también son o han sido "comerciales" y mira la que han liado en mayor o menor grado. En definitiva, si ya detesto a Spielberg (sin negarle su media docena de films a rescatar de verdad, incluso "Tiburón" me parece muy buena aunque desmerezca algo la fantástica novela de Benchley) imaginaos a un imitador que además se cree el colmo de la intensidad superemotiva que te mueres del supermundo mundial... a la mierda contigo Alejandro ! Pero veamos veamos el "gran cine" del pájaro. "Tesis" una fotografía y una trama (con unos diálogos bochornosos que parecen estar realizados por un teenager borreguil con un terminal problema de acné) dignas de cualquier telemovie cutre de esas de Antonia 3 "basadas en hechos reales" (lo de la "interpretación" de Noriega es lo peor de los 90 en España y esas carreritas por los pasillos de la "facul"... qué bazofia). Con "Abre los ojos" se hace un batiburrillo de mil cosas ya inventadas (y sumamente sobadas) que pretende hacer pasar por original... y ya desde aquí pretende ir de paradigma de la intensidad supersentida esa que tanto se podría meter por donde te dije. Las "interpretaciones" de Noriega y "Pé" son como para enviarlos a tomar pol "Cé". Eso si, seamos mínimamente justos, en está peli encontramos el mayor logro que le he visto en la figura del psicólogo que se niega a creer que no existe si no en la mente del detestable prota. Habrá también quien salve a Fele, pos vale... Lo de los "Los otros" ya lo toco a continuación. En cuanto a "Mar adentro" que la he intentado ver un par de veces no hay nada que hacer... me repugna. Le digo a Alejandro lo mismo que a su querido Espielber: yo no soy un yanqui submental zampa palomitas, me gusta el cine, a mi no me vas a llevar de la mano pasando por donde tu quieras y cuando tu quieras... Contadme algo y ya juzgaré yo solito lo que me suscita no me lo déis masticado y más si lo que dáis es un regulería del quince en el mejor de los casos... Y ahora "Agora"... si si "hay que ver para juzgar", pero unos cojones voy a perder yo un segundo de mi vida en esto (con el trailer y el casting de protas paga sobradamente además). "Los Otros", para algunos "la mejor peli del cine español", que además debe aplaudirse sin reserva "porque estaba escrita antes del boom de "El 6º sentido" con la que siempre la comparan" (aprovecho para decir que el film del Shyamalan -otro cutre del copón para mí ya que nos ponemos- me parece algo mejor que la de Alejandrito pero que también está sobrevalorada de narices... otro film de "está bien" como mucho que algunos pretenden colar como obra maestra... "a la presó tots"). Criaturicas, esa peli es una copia, sino plagio, del (recomendable) film británico "Suspense" de principios de los 60 (como el propio Amenábar tuvo al menos la decencia de conceder -es tan evidente el asunto que asquea por otro lado-) y lo que no está en esa peli lo encontramos en "The haunting", también inglesa y de principios de la década referida. En fin, vamos a ello, la que para algunos es la mejor cinta de la historia del cine patrio es un plagio, un insulto en la que el pollastre jugó la baza del soy tan culto y erudito que voy a hacer esto y nunca nadie se dará cuenta porque soy el más listo del barrio... Y lo peor es que durante cierto tiempo coló... No dudo que Amenábar sepa mucho de cine (o mucho más que mindundis como yo por ejemplo) pero al igual que le pasa a De la Iglesia/Tarantino lo de ser fan es una cosa que está muy bien pero lo de tener algo que contar sabiéndolo hacer (y con un mínimo de personalidad preferiblemente) es otra muy distinta. ¿Qué la Kidman y los niños están bien?. Claro, y también los secundarios con la Sra. Flanagan al frente. ¿Qué la mansión está bien aprovechada/fotografiada?. Si, y también los alrededores. ¿La música (del propio Amenábar)?, muy bonita y adecuada si. Pero... ¿y qué?. La cosa es desangelada, laxa, aburrida, autocomplaciente y tan pagada de si misma que no llega a ninguna parte ni de rebote en el cómputo global... eso sin olvidar, de nuevo, que es un plagio. Dos horas de niños corriendo y la australiana gritando a la fútil búsqueda de planos memorables para, en resumen, dos putos sustos y un supuesto climax de la muerte mundial que consiste en la prota zarandeando una mesa... y eso que el tema de las luces es de largo lo mejor del film pero repito... ¿y qué?. Al igual que le pasa a su admirado Rey Midas del medio (que no arte) es todo apariencia con cero contenido, como una puta caja de zapatos vacía envuelta con el más bonito de los papeles de regalo. No es lo peor, de acuerdo, pero es una peli de nivel siesta y poco más ensalzada hasta el infinito y más allá. A mí en concreto ni me asusta, ni me emociona, ni le encuentro nada (pero nada) especial y a todo esto... ¿recuerda alguien una manera más descarada de meter relleno en una peli que todo lo que tiene que ver con el regreso del marido en esta?... ¿Como? ¿Qué también esta muerto?... Ooooh, qué guay, nunca ví nada similar... Me cago en mi puta vida ! A FAVOR: todos los rasgos de producción pura y dura (quizá la frialdad de decorados desmerece un poco los meritorios trabajos de iluminación, pero bueno) y los actores están todos bien, niños -sobretodo- y adultos (aunque tampoco toquemos trompetas por otro lado...). EN CONTRA: es un plagio (no me cansaré no) aburrido, sin chispa y a mayor gloria de su actriz protagonista como denota el abuso casi obsesivo de primeros planos de la misma y lo desaprovechado de unos secundarios -amén de los niños que son, mayormente, los que más y mejor salvan la papeleta- que pretenden crear inquietud fracasando en el intento (sin ser culpa de los actores). No tiene ningún sentido de continuidad en el ritmo y no es tan impresionante ni sorpresiva como ella misma se cree (es lo que tienen las imitaciones). En resumen, y una vez más, todo lo que la envuelve está muy correcto pero, casi siempre, lo más importante no es tanto tener un historia (propia o ajena) como el saber contarla. El hacerla interesante sin querer marear al espectador como si estuviera en un parque de atracciones, respetándole, sin tratarle como a un mongoloide descerebrado perfectamente moldeable en los estados de ánimo durante todo el metraje y ofreciéndole algo que sea genuinamente lo que és sin querer vender o proyectar nada de forma artificiosa y/o artificial... Hitchcock contaba historias através de su cine a pesar de ser descaradamente comercial (como decía antes, y cuidao que también tiene sus grandes truños -dicho eso para que no se me tache de mitómano de esos que ensalzan lo que pasó mil años atrás y desprecian lo de ayer sin argumentación que valga-), Spielberg (en el 90% de sus productos) o el Amenábar éste hacen videoclips de dos horas. Amenábar se lleva una cesta de diseño, con un mantel de diseño, bajo un árbol de diseño para hacerse una gran merendola (de diseño, en efecto) campestre y, justo tras acomodarse y abrir la cesta... "coño*, me dejé la manduca". *(posiblemente el diría "corcholís") GUZZTOMETRO: 5/10 (para ser justos sería más un "6" pero se jode por sobrevalorada).