martes, 13 de octubre de 2009

LA VIDA DE BRIAN (1979)

SINOPSIS: Brian nace en Judea, en un pesebre, y casi al mismo tiempo que Jesucristo. Tres reyes magos, confundidos por esta vecindad, creen que éste niño es el Mesías prometido, pero muy pronto queda evidente que, en realidad, el recién nacido es sencillamente... Brian.


Pocas cosas tan claras tras revisar los tropocientos blogs empezados y borrados a posteriori (que no lo volveré a hacer aunque me de una pájara de esas por el que lo abandono varias semanas) por mi infame persona como que uno se sabe fan a muerte de los Python. De hecho son mi referencia absoluta en el tema de la comedia audiovisual junto al gran Groucho y, de hecho también, aprovecho cualquier excusa, por vaga que sea (y a veces directamente sin ella), para abordarlos con total impunidad. En esta ocasión se trata de la premiere mundial, para mañana pasado si no ha cambiado la cosa, de “Monty Python: almost the truth (the lawyers cut)”. Documental que repasa la historia del grupo aprovechando el cuarenta aniverario de su primera aparición televisiva (y que por supuesto ya hace días que rastreo, sin suerte, by la red). Para vender el asunto, imagino, Terry Jones ya manifestó hace varias semanas que “éste es el documental que yo siempre tuve la esperanza que haríamos, algo tan completo y tan fiel a la verdad que yo no necesito verlo”. Y siguiendo con el señor Jones, pues nada... today: “The life of Brian” al canto. Pues es Terry Jones el que figura como director del evento (y lo hace en solateras como en “Erik el vikingo”, no como en “El sentido de la vida” o “Los caballeros de la mesa cuadrada” que lo hace ex aequo con el otro y más famoso Terry -Gilliam, el único yanqui de la sociedad, más trascendente por sus dibujos y animaciones que por otra cosa pero cuya importancia hace lícito que se hable de sexteto en vez de quinteto-).
Es de recibo, para empezar, dejar claros un par de conceptos: a) quien quiera ver la mejor y más lograda/delirante versión de los Python centrifugando a tope debe hacerse con las tres primeras temporadas de la mítica Flying Circus de la BBC (en VO subtitulada que eso es primordial... ni ellos ni nadie ha llegado a esos niveles de desquiciamento absoluto en el medio -de hecho, por el gilipollerismo imperante, dudo que se pudiera emitir hoy día en no pocos lugares-), y b) aunque le pondré un 9 en el Guzztómetro, es claramente un 8... si fuera capaz de ser objetivo con los tipos (no es la primera vez que pasa en el blog, “La comedia de los horrores”, “Golfus de Roma” y alguna de la Pantera Rosa con Sellers, participaron hace meses de lo mismo... todos ellos films divertidos, y recomendables -en mayor o menor grado- sin más, que por una cuestión de ser uno fan antes que otra cosa se presentan aquí algo hinchadas... por otro lado, si alguien espera algún tipo de excusa o rectificación que se haga con un butacón cómodo, eso si).
El film en si se resume con lo apuntado en la sinopsis y, como todo el mundo sabe pues está más vista que las peras de la Verdú, se trata de una sucesión de gags cómicos de principio a fin donde se nos muestran las andanzas y aventuras de Brian, intercaladas con alguna que otra chaladura gratuita en la mejor tradición de los chalados en cuestión. Intentar, pues, hablar sobre alguna cuestión técnica de la peli es como tratar de destacar al director de fotografía de un capítulo de Dallas o al compositor de la banda sonora de Banner y Flapi... una absoluta pérdida de tiempo. Aunque está claro que quien se ponga a ver esto esperando alguna virguería al respective merece constar como el séptimo miembro perdido (con permiso de Carol Danvers) o, directamente, no sabe a lo que se enfrenta. Aquí lo que procede son las idas de olla y que todos ellos tengan, que lo tienen, su momento/personaje de gloria más allá de lo ofrecido por el protagonista Brian (con la jeta de Chapman, el único finado del grupo a día de hoy y desde finales de los 80 al que, desde luego, no olvidaremos jamás ni que sea por lo aquí mostrado). Así pues entre “la limosna para un ex-leproso” de Palin, la madre del propio Brian caracterizada por Jones, el “bromista” fullero de Idle o el cabecilla rebelde Cleese, entre otros roles de todos ellos y sin olvidarnos de los títulos de crédito iniciales de Gilliam -raptados del Flying Circus-, la cosa no deja lugar al aburrimiento a no ser que uno la esté viendo por quincuagésima ocasión aunque si me apuras, la verdad, ni por esas... Por último (no cabe decir más, es chaladura tras chaladura de cabo a rabo como dije y todos sabemos), solo confesar que estamos ante uno de mis finales favoritos de la Historia del Cine con ésta peli (quizá el que más). Lo de los tipos crucificados cantando a coro “mira siempre el lado...”, me derrotará hasta el fin de los días por manido y revisto que sea. Se tiene que ser tan ingenioso y cabrón a la vez como solo ellos han podido hasta la fecha presente.
A FAVOR: que no este obligado por la UNESCO o algo el verla una vez al año... Que cada uno recuerde y extraiga los momentos a atesorar que prefiera que, por supuesto, no andará equivocado en ningun caso.
EN CONTRA: el tener que ceñirse, ni que sea tan a la ligera, a un argumento tipo les quita algo de pólvora a los Python (de ahí lo que comentaba al destacar los “Flying Circus” como su mejor reseña -junto a la mítica actuación en el Hollywood Bowl que es de hecho un pout pourri de gags de la, a su vez, aún más mítica serie-, el libre albedrío es su medio natural y se nota) pero, al final... ¿alguien más podría haber hecho esto?. Tratar de criticar seriamente “La vida de Brian” es, amén de mezquino, como echar agua a la mirra.
GUZZTÓMETRO: 9/10

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