viernes, 6 de noviembre de 2009

LA PROFECÍA (1976)

SINOPSIS: Una de las más famosas películas de terror de todos los tiempos. Un niño nacido de una familia acomodada americana comienza a tener comportamientos extraños, como poseído por el diablo. Las temibles sospechas se harán más terroríficas cuando todo apunta a que el chico es la encarnación misma del anticristo.

"The omen" ocupa, desde prácticamente el momento de su estreno, un puesto de honor dentro de ese curioso listado de films más popular por el recuerdo sustraído de secuencias e imágenes concretas -que inevitablemente forman parte de la remanida conciencia colectiva-, que por estar asociada a términos como "imprescindible" y derivados (y eso que lo de "referencial" y/o "recomendable" nadie tiene huevos a discutírselo, también curioso). Tirando un poco más del hilo, sin quedarnos solo con esas secuencias e imágenes sugeridas, pienso particularmente que el problema (que tampoco es que tenga muchos) del film es que ese todo resultante, al que me refiero con frecuencia, no está a la altura de las (superiores) diferentes partes que lo integran. Esto es: un reparto de lujo tanto a nivel de protagonistas como de secundarios (y por no hablar del puto Damien que -en efecto- da más miedo calladito y vestidito de escolar, el cabroncete, que todos los íconos del cine de terror ochentero juntos en una tienda de cuchillos-), un argumento tan diferente a lo ordinario como sólido (con los clímax realmente bien escogidos en tiempo y espacio), una (oscarizada) banda sonora escándalosamente buena e inolvidable (gentileza de Jerry Goldsmith) y una plasmación visual cruda (muy setentera, en la mejor acepción de ello) que huye de la edulcoración gratuita tan habitual del joligú inmediatamente posterior. Y con todo (con todo eso en la grupa), la cosa no llega a acercarse a que nadie (o prácticamente nadie, que buen film sin duda lo és y hay gustos para aburrir) la pueda relacionar ni de lejos con aquello de "obra maestra". Y no es que todas las buenas/grandes pelis tengan que ser "obras maestras" para ser disfrutables de narices o incluso "imprescindibles" (en alguna ocasión), faltaría más, pero (para hacerme entender), hay pelis que a uno/a le parecen muy buenas y que aunque no alcancen ese status en base a sus gustos si se entiende que a otro/a le parezcan esa ya (resobada) "obra maestra"... Con "La profecía", para mí, pasa (o no pasa, sería más correcto) eso justamente. Dicho todo hasta ahora sin que otros epítetos como "sobrevalorada" o "magnificada" tengan cabida, al menos para mi (repito, buena en definitiva lo és -y no poco-).
Lo fácil sería señalar a Richard Donner como culpable de las (supuestas) carencias del film. Fácil porque era, para el casi octogenario hoy director, el primer largometraje tras quince años de chupar tele, y más fácil aún por la asociación (posterior) directa de su persona con la autoría de una serie de blockbusters, prescindibles en el mejor de los casos, en los años siguientes a esto. Es decir, eso a lo que me he referido a veces aquí como "sicario de Hollywood al uso". Además, tiene a Mel Gibson ("le crece la cabeza !", contribuiría ahora el incombustible Pumares) como actor fetiche al que ha dirigido en la saga de "Arma letal", "Maverick" y demás lindeces... Sería lo fácil, si. ¿Comente ya, por cierto, que es el director de "Lady Halcón" y "Los Goonies"?... De acuerdo, films ochenteros juveniles que tampoco son "masterpieces" del copón, ahora, como treintañero militante, que no me las toque ni Obama o nos las tendremos...La (conocidísima) historia del niño Damien (en la foto en posición de interpretar una jota) no tiene fisura que valga (y no vale sacar a colación las ingentes secuelas mierderas que es hacer trampas... ¿o sacamos a relucir Psicósis 2, 3...?). El niño (el inglés Harvey Stephens) lo hace de miedo, nunca mejor dicho, y su inquietante presencia/existencia y de lo que ella se deriva es el centro neurálgico del film. Lee Remick, que seguro que cuando se murió (1991) seguía siendo guapísima (buscar por el lateral del blog para contrastar), como madre del niño/engendro está tremenda. Lo mismo que papi, un ya maduro Gregory Peck cuyo rol es el que más metraje ocupa durante el film. De todas formas, ¿alguien recuerda alguna mala interpretación de alguno de este par?. El dosel de secundarios tampoco es de saldo precisamente pero, aunque haya secundarios habituales (como Patrick Throughton, Martin Benson o Anthony Nicholls, entre otros) trabajando con su solvencia habitual, los que destacan especialmente son Billie Whitelaw como la protectora devota del niño de los cojones, y David Warner como el compañero de pesquisas de Peck (que ambos acaban como acaban...). Sin embargo, lo que más se suele recordar es el salto al vacio (en la modalidad de "soga al cuello") de la joven niñera encarnada por la pseudodesconocida actriz Holly Palance. De la sobrecogedora y "malrollista" partitura de Goldsmith poco más se puede escribir ya... la conoce hasta el Tato, lo sepa o no. Imposible ver ya esta peli sin los coros satánicos esos de las narices. Visualmente, por otro lado, está bien facturada de narices (y el baile de escenarios y exteriores escogidos resulta inmejorable). El ritmo narrativo no es monótono en ningún aspecto (va de menos a más sin prisa pero sin pausa) y la resolución es cojonuda (hubiera sido un error sonado sacar a pasear cuernos, tridentes y demás fanfarria) y adecuada a todo lo precedente, donde se ha optado por, y con acierto, jugar esa carta de: lo que se teme o intuye acojona más que lo que se ve (que también encontramos por ejemplo en la no menos diabólica "La semilla del diablo" de Polanski, casi una década anterior a ésta). En fin que, entre suicidios, decapitaciones, accidentes raros, números escondidos en la coronilla, curas alarmistas (y alarmados), coros y citas bíblicas apocalípticas y demás "buenos rollos" que bailan alrededor del niño más hijo de puta que se pueda recordar, encontramos un film que, creo, nunca fue o será una "obra maestra", pero que nunca dejará de ser "recomendable".
A FAVOR: argumento, actores, fotografía, música, guión (buen trabajo del tal David Seltzer) y alguna que otra cosita más...
EN CONTRA:... que por (relativa) desgracia, dan cierta impresión final de funcionar casi todas ellas mejor por separado que metidas en un mismo saco. Como si me traes a mí los mejores ingredientes frescos del mercado y me pides (con mis reputadas -por lo de "putadas" más que nada- aptitudes culinarias) que te cocine la mejor paella de la historia... No si al final va a ser fácil y si que va a ser cosa del pobre Donner.
GUZZTÓMETRO: 8/10 (El Damien -Harvey Stephens- actual).

3 comentarios:

  1. Sabes una cosa..... tengo una foto de los dos, de ambos, tuya y mía vamos en asturias donde a ti te atraviesa una extraña luz desde la cabeza a los pies pasando por la lumbar L4-L5, desde entonces esa hernia te está jodiendo la vida.....

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  2. No, si ya tengo claro que a cenizo el Damien éste a tu lado es heidi contándole un cuento a bambi y tambor bajo la atenta mirada de papa pitufo... Que ya me fije como enloquecían los monos esos del zoo cuando te acercabas. Lo que me despista es que no tengas el 666 estampado en la coronilla porque, lo que es descubierta para poder averiguarlo a ciencia cierta, la zona lo está bastante...

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  3. sabes muy bien donde tengo tatuado el 666, o no te acuerdas?, eh, caramelito?

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