jueves, 5 de noviembre de 2009

MOON (2009)

SINOPSIS: Moon está ambientada en un futuro no muy lejano, y nos presenta a un astronauta (Sam Rockwell) que se encuentra aislado en la luna durante un periodo de 3 años en una excavación minera. Su contrato está a punto de finalizar, pero algo empieza a ir mal y descubrirá un terrible secreto que le concierne.

Este año parece que le toca a “Moon”. Me explico. Más allá de valoraciones y apreciaciones propias, tenemos cada año un film que se gana de alguna manera y por el puro boca-oreja el rimbombante epíteto de “sensación de la temporada” por ese intangible consenso público-crítica que se da de vez en cuando. Y no implica nada malo en ningún aspecto (quede claro). Así en los últimos tiempos films como “Little miss Sunshine” (2006), “No country for old men” (2007) o “Slumdog millionaire” (2008) -sin entrar en valoraciones o comparativas, insisto- han gozado de esa (siempre debatible, por supuesto -que también han habido “junos”, “darjeelings” y demás que alguno/a preferirá mencionar-) condición. Dicho esto, admito sin reservas que salvo en un caso concreto (adivinad cual), este “Moon” del director novel Duncan Jones (que también co-firma el guión con el tal Nathan Parker) se caga, cualitativamente hablando y para mí, en todo lo mentado hasta ahora. Y eso que le otorgo la misma puntuación que al “slumdog” de Boyle (el resto -reobviando a los hermanísimos- queda no ya muy por debajo sino en otro barrio directamente). La diferencia (amén de eso ya apuntado en otras entradas, eso de que podéis encontrar dos films con la misma puntuación en el blog y, a su vez, mediar una considerable distancia entre ambos -siempre según mis pareceres, claro-) es que mientras la peli de Jones es de notable (bajo, pero notable al fin) en todo su transcurrir, el de Boyle lo es tras hacer un ejercicio chorra-matemático (y también gratuito si alguien quiere, que a mi plim) de pros/contras. Es decir “Moon” es en el Guzztómetro un “7” superior al de la otra porque, en resumen, lo és de cabo a rabo. ¿Por qué no un “8”, pues? (pasando asi la frontera entre lo “recomendable” de forma expresa y lo que no en este ilustre-pastelero espacio). Por el género al que pertenece y al que se debe (a posta) al 10000 % y por el elemento del ritmo en su argumento que, a pesar de rondar la excelencia en lo visual e interpretado (donde se consigue plenamente lo pretendido sino más), resulta inefablemente algo gélido (casi clínico en algún momento puntual)... que no es lo mismo que lento o falto de chispa, por cierto (que también se debe aclarar). Y esto es lo que hace que no se acabe de llevar al huerto del todo a los amantes -en distinto grado- del mundillo del cine no atados a ningún género de manera especial... aunque los seguidores de la sci-fi la disfruten lo indecible (o eso creo). En mi caso, no soy un fan precisamente de dicho género (y si, debe tenerse en cuenta eso). Ya puestos, mis dos films elegidos de esa índole (los dos de Ridley Scott que todos tenemos en mente, y como le pasa a tantísima gente) son, amén de “masterpieces del santo copón bendito”, absolutamente tramposos para con el ya mencionado género en el que se ubican por defecto (uno es cine negro recauchutado con mil liftings y el otro es cine de terror que, por cosas del destino, se sucede en una astronave).
Dicho todo ello, lo que si me gustaría es darle un tirón de orejas (aunque lo suyo sería una patada en los huevos) a Javier Ocaña de El País, o al menos al esbozo de su crítica que me he encontrado en Filmaffinity a la hora de copiar la sinopsis (como casi siempre hago para ganar tiempo, no se olvide): “ No hay acción, apenas aventura, tan solo una pizca de emoción, y, en materia de intriga, su sorpresa final se ve venir desde mitad del trayecto”... Menudo individuo. Seguro que se piensa que “Matrix” es una peli de verdad y no la auténtica basura de videoclip de dos horas dirigida, ex profeso, a teenagers inframentales zampapalomitas que és. Por lo visto este señor (que sin duda habrá cobrado por escribir tamaña estupidez) se pensaba que iba a ver la saga de las galaxias original mezclada con una de capa y espada de Flynn o Granger, un toque del “cukoo's nest” de vez en cuando, y espolvoreado todo ello con un poco de la ceniza del cigarro de Bogart... Patético. Bueno, al menos uno aprende a tomar nota de lo que no se debe hacer (la lección de hoy para mí es no abusar de las inevitables comparaciones y tratar de valorar las cosas individualmente... es difícil de la ostia si pero, visto lo visto, es lo que debería).
“Moon” es, ante todo, un ejercicio de cine muy bien parido en casi todos los frentes. Y sobretodo es valiente (más que original). Que de hecho es lo que más aplaudo del film, su honestidad a la hora de contar una historia através del contenido y no de la forma, a la que tampoco desprecia pero que queda por detrás en el ranking de prioridades (que hoy en día por contratar a Bill Murray, hacer un par de flashbacks, o currarse unos títulos de crédito iniciales molones ya eres la repanocha para según quienes... y si hablas de hamburguesas y repites doscientas veces “fuck” en una misma secuencia ya ni te cuento). Los amantes de la sci-fi, volvemos con ellos, disfrutaran con las obvias reminiscencias (tan cacareadas por otro lado) de “Solaris” o “2001...”. A los demás nos queda un drama "cyber-maquillado", felizmente distinto a lo habitual, que, si bien no vale su peso en oro de plata no baja. Yendo más allá, y obviando su intachable propuesta en el apartado técnico, nos encontramos con la maravillosa actuación del siempre bienvenido Sam Rockwell como único actor de la historia. Este tipo es uno de los mejores actores que se han dado a conocer en los últimos bastantes años -que por supuesto ha aparecido en alguna mierdaca que otra como todo cristo- y aunque su nivel ya no sorprenda como antes no se debe dejar de aplaudir (particularmente ya hace tiempo que lo veo como algo así a el relevo generacional inmediato de Oldman, aún a pesar de la tan distinta denominación de origen de uno y otro... pero eso son paranoias mías que no vienen al caso, ni ídem). Su magnífica (y múltiple) interpretación no está por otro lado y de ninguna manera por encima de la conseguida en films anteriores(e inferiores, en general, pero que de malo no tienen nada) como “Caja de luz de luna” o “Inocencia rebelde”... o sobretodo de la de “Confesiones de una mente peligrosa” (que me parece un film de puta madre al que muchos parece que dieron la espalda por estar dirigido por su archifamoso colega Clooney... cosas de los prejuicios y demás mandangas, qué le vamos a -o podemos- hacer). Pero todo eso no importa demasiado (solo lo pongo para cimentar la idea de que no estamos ante ningún mindundi/advenedizo con Sam, que ya hace bastantes lustros que tira el tipo y no a mal nivel precisamente), es en resumen un nuevo paso hacia adelante en la carrera, cuanto menos interesante, de un actor que además parece estar en su apogeo. Por si todo ello fuera poco (la propuesta de una peli con un solo actor -que lo borda- e irreprochable técnicamente), su argumento de clones y tentetieso funciona bien y su narración visual en cuanto al ritmo, plegando velas ya, tampoco es que esté tan mal (resulta algo desangelada, insisto porque es lo más "porculero" que encuentro yo en el cociente, pero es problema del celo hacía el contexto más que de cualquier otra cosa). Y, en cualquier caso señor Ocaña, no estamos por lo que apunta esto ante el capricho del hijito de su padre para nada (cuestión que me atrevo a conjeturar es el único detonante de su amarga y despreciativa crítica facturada, probablemente, aún antes de ver “Moon”).
A FAVOR: la (multipremiable/da) interpretación de Rockwell; un guión y argumento de base que funcionan realmente bien (y que son honestos, prefieren intentar ser “buenos” que pretender “descubrir” algo); una puesta en escena acertada de narices en la medida (sin sobrecargarse innecesariamente ni jugar tampoco la carta del “minimalismo guay” que tanto “encanta” a algunos/as); y un ritmo que te sumerge sin llevarte de la mano...
EN CONTRA: ... a pesar de su frialdad imperante que, debo persistir, se debe por completo a su obsesiva militancia de género, por encima de la propia trama. Es lo que se dice “pecar de empeño”, y lo que hace que a pesar de ver los 90 minutos (y poco más que dura) de una tacada sin mirar el reloj, si te deje la impresión final de que es algo más larga de lo que factura el metraje al subir bandera. Nada mal, recapitulando, si es eso (casi -ya que es poco probable que la vuelva a ver hasta de aquí a muuucho tiempo, y a ese factor yo le doy gran importancia en el Guzztómetro-) todo lo que le puedo echar en cara a la primera peli de un director... más si su propuesta se aleja de lo abiertamente convencional sin tirar de "tendencias" y "texturas" -y demás polleces que aderezan pero no alimentan- como, creo,es el caso. Bueno, eso, y que Duncan no le echara dos cojones y cerrara con “Space oddity” a todo trapo al final (que hubiera quedado francamente de narices).
GUZZTÓMETRO: 7/10

1 comentario:

  1. Un peliculón. Puede que comparada con las grandes (de verdad) películas de ciencia ficción se quede en notable bajo como bien dices pero junto a Distict 9 (siendo ambas muy diferentes) son las dos mejores cosicas de scifi que he visto en tiempo.

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