viernes, 31 de julio de 2009

LA HUELLA (1972)

SINOPSIS: Andrew Wyke (Laurence Olivier) es considerado uno de los mas notables escritores de novelas de intriga. Wyke, además, es un fanático jugador que ha convertido su gran mansión en una galería llena de múltiples juegos. Una tarde, Wyke invita a Milo Tindle (Michael Caine), un ex peluquero y actual propietario de una cadena de salones de belleza, a tomar unas copas en su casa. Ambos hablan de sus cosas, y Wike le propone un plan a Tindle en el que ambos saldrán beneficiados...

Otra de "10"...estamos que lo tiramos en Guzzest (corre nena, que me las quitan de las manos !). Poca coña con el señor Joseph L. Mankiewicz . Una carrera de cuatro décadas en los que tocó distintos tipos de registro con un índice de aciertos claramente a destacar. No solo es el director de la multioscarizada y sublime -si si, hace muchos años aunque os parezca mentira podían coincidir sendos conceptos con cierta regularidad- "Eva al desnudo" (que para quien sea fan de estas cosas supuso el galardón para el cineasta) con una Davis y una Baxter que más que rallar en la perfección se le descojonan en la cara, o del "Julio César" para Brando o "Cleopatra" para la dupla Taylor/Burton (rodaje complicado ande los halla por lo visto..."hic") . Es también el director de "Ellos y ellas" (de nuevo con Brando, Simmons y un Sinatra en mi papel favorito de los que le he visto al famoso cantante metido a actor), film muy de mi agrado y eso que al menda los musicales...De hecho, de las pelis que le he visto (que no son pocas) el único "clásico" que me defraudó sobremanera es "La condesa descalza" que me pareció un soberano coñazo de aquí te espero por mucho Bogart y mucha Gardner que haya. Da igual, en cualquier caso tiene en su haber dos pequeñas/grandes joyas que recomiendo humilde pero encarecidamente a todo bicho viviente: "Operación Cicerón" con un taimado y cabroncete Mason que se sale en plena IIª G.M. y, sobretodo (miradla por los clavos del que te dije), la descomunal "Odio entre hermanos" que es una de las piezas maestras del cine negro (noir, para los más cools) jamás habidas y la razón definitiva por la que al hablar de Edward G. Robinson muchos se santiguan antes. Sus dos últimas pelis son la cachonda "El día de los tramposos" (con Douglas y Fonda padres y ya comentada en este blog con anterioridad) y la (refinitiva de su insigne carrera) del título del post: "La huella".
El último film, si, y el único no yanqui al tratarse de una producción británica. Es cierto que por lo que se deduce del carácter inglés (mayormente al ver como se autorretratan siempre) no debió ser fácil convencerlos del todo...Director americano, adaptación de una obra de Broadway, solo dos personajes con montañas de diálogo incesante, una única localización de mansión y tentetieso, más de dos horas de metraje...Pero bueno, eso es entrar en el terreno de las suposiciones (cierto cierto) y supongo que el director de "Eva al desnudo" podía tener, hace ahora trenta y siete añazos y aunque estuviera algo viejuno, caché para hacer una peli con dinero inglés, húngaro o andorrano si se terciaba. Además los actores propuestos eran Laurence Olivier y Michael Caine que, en verdad, malos del todo no serían...Michael Caine ya era considerado entonces el mejor "actor joven" con holgura del reino y Olivier ya escuchaba en vida eso de "el mejor intérprete masculino de la historia del cine"...que hombre, eso quizá sea pontificar demasiado, supongo que por eso hacemos "listitas" los aficionados amateurs...yo por ejemplo no lo tendría claro para elegir a mi favorito en esas lindes aunque, eso si, a Sir Laurence no le hacen falta ni 10, del Top-5 no me lo sacan ni con agua hirviendo...peazo monstruo.
Y eso es la peli ni más ni menos: una obra teatral de intriga, con giros, regiros y contragiros argumentales, con solo dos personajes en una mansión inglesa de las gordas y unas interpretaciones masculinas como dudo se puedan volver a ver por lo menos en cine (en el tema del teatro no me meto que si de cine, por mucho que me guste, solo puedo vacilar hasta cierto punto de teatro es que ya no tengo ni puta idea)...Así de clarete esto último. Ya he mencionado otras veces lo satisfactorias que me resultan esas pelis que se basan de manera casi exclusiva en el trabajo actoral (si son sin "baile de escenarios/decorados" mejor aún para mí -a lo "12 angry men" para entendernos, o "Glengarry Glen Ross" si se prefiere un ejemplo más reciente-), supongo que por eso me gusta tanto Wilder (de hecho las magistrales "El crepúsculo de los dioses" o "Días sin huella" tienen lo suyo de lo apuntado en el paréntesis precedente) o Allen cuando anda(ba) inspirado. Bien pues si tratamos a ese tipo de pelis estamos ante la acreedora más seria a ser lo más grande jamás parido por nadie en cine...Me consta que lo suyo es hacer una gran peli donde todos los ingredientes habituales sean de primera pero puestos a sacrificar algo, para mí, lo último siempre es el tema interpretaciones (aunque se entiende que eso va a gustos y hay quien prefiere deleitarse en aspectos más técnicos).
Y es que no se puede decir más. Mankiewicz nos dejó a modo de canto del cisne esta maravilla en la que se limitó a poner la cámara enfocada y dar un texto a dos monstruos en su oficio para que disfrutarán como berracos y disfrutar él... y todo el mundo de paso, y por los tiempos de los tiempos además porque para más inri esto no envejecerá nunca. Imprescindible sin más y por cojones.
A FAVOR: los tres nombres propios que se destacan en el póster.
EN CONTRA: que (aunque no tengo claro que eso sea algo "en contra") me falten arrestos para ver el remake bastante reciente que se pergeñó (no quiero que me baje el concepto que tengo del señor Caine -aunque tras verlo aparecer en un trailer de "Miss agente especial" y otras lindeces por el estilo uno tiene que hacer un trabajo de contricción del tipo: "vestidaparamatarvestidaparamatarvestidaparamatar..."- y además, lo mismo -salvando muchísimo las distancias- para Jude Law que me parece que cada vez lo hace mejor, justo al contrario que McGregor por ejemplo que cada vez me parece más malo...). Decidido, yo eso no lo veo si no me va la vida en ello.
GUZZTOMETRO: 10/10

FARGO (1996)

SINOPSIS: Un hombre apocado y tímido, casado con la hija de un millonario que le mantiene totalmente alejado de su fortuna, decide contratar a dos delincuentes para que secuestren a su esposa, y así con el rescate poder montar su propio negocio. Pero en el transcurso del rapto, tres inocentes resultan brutalmente asesinados, siendo el comienzo de una serie de muertes sin sentido que tendrá que resolver la policía. Menos "Ladykillers" y "Crueldad intolerable", que son más malas que la tiña, el resto de los once largometrajes de los Coen (que por mucho que empezaran firmando ambos como realizadores solo a partir de su deleznable remake de "El quinteto de la muerte" -sublime en el original- han trabajado siempre a cuatro manos) oscilan entre lo recomendable ("O brother!", "El hombre que nunca estuvo allí" o las dos útimas), lo muy recomendable ("Arizona baby", "Sangre facil", o "El gran salto" -que flirtea descaradamente con el poder aparecer en el siguiente módulo y que atesora además una de las peores traducciones en su título, para nuestro idioma, de todos los tiempos-) o directamente... lo que hay que ver so pena de muerte por un tema de justicia cósmica. En esto último aparecen: "Muerte entre las flores", "El gran Lebowski", "Barton Fink" y, por supuesto, el título que nos ocupa "Fargo". Siendo, como soy para que negarlo, un acérrimo seguidor del cine de los hermanísimos (a los que considero los mejores "hacedores de films" del último cuarto de siglo con una diferencia incalculable) cuesta mucho no perderse en lisonjas y peloteos a mansalva. Es su peli más popular, la más premiada y aplaudida, la que gustó a todo el mundo e, incluso, la que para muchos (sabedores o/y sabidillos) es la mejor peli de su década. Casi ná... Y es que es magistral la muy cabrona. Tenemos la música de su insaltable compositor habitual, Carter Burwell (increible como siempre), utilizada con mimo y en la que no reparas en todo su esplendor hasta la segunda visualización (bestial por ejemplo el momento en que el personaje de Buscemi se cabrea con la tele cada vez más por no emitir señal y le empieza a darla de ostias cada vez con mayor intensidad mientras sube el volumen de la música -"joder, si es que ya no sé donde pegarle"-). El director de fotografía de casi siempre, Roger Deakins, traduciendo en imágenes cuaquier cosa que los hermanos ideen de la mejor manera posible (o eso parece, no hay más que recordar la célebre escena del "entierro del dinero" o cuando la "Sheriff McDormand" sale de la casa y tenemos al membrillo del marido en la cocina comiéndose "unos huevos" en un mismo plano fijo que se asemeja más a un viñeta de cómic que a otra cosa...y como estas muchas). Al hablar de los actores y el trabajo que realizan todos (absolutamente todos) se le cae a uno la baba y los pantalones a la par...McDormand está tremenda en el que posiblemente es el gran trabajo de su nada despreciable carrera, Buscemi que siempre esta de diez mínimo aquí está de veintinueve, para lo de William H. Macy no hay palabras...y otro tanto para el hierático y gélido (a la par que chalado y psicópata) rol de Peter Stormare. Kristin Rudrüd hace de su expresión en el inolvidable secuestro uno de los grandes momentos del cine, su papaíto el empresario hijoputa interpretado por Harve Presnell crea una repulsa magistralmente conseguida desde la primera aparición, John Carroll Lynch como el ya mentado marido de (humillantemente -entre esto y lo de los acentos de pueblerina de Frances dudo que quieran mucho a los brothers por aquellas tierras-) sencillas costumbres y absolutamente impersonal, también lo peta cosa mala. Es en definitiva uno de los pocos films rodados en el cine "post-Padrino" (siendo lo más estricto posible la última obra maestra del cine ante la que hasta el más cafre se descubre) que puede liarse a piños en cualquier callejón con la obra maestra más burra y consencuada que queráis mentar de la historia...que si pierde, se levantará y dará la mano humildemente pero, que nadie dude, sus buenas ostias habrá dado también. En resumen, para no alargarlo más: Si te gusta el cine de los Coen te gustará. Si te gusta la comedia te gustará. Si te gusta el cine negro te gustará. Si te gusta el llamado "cine de autor" te gustará. Si te gusta el cine basado por encima de todo en el trabajo actoral te gustará. Si te gusta el cine basado por encima de todo en el aspecto técnico te gustará. Si tienes el cine (de cuaquier época) como afición a la que dedicas bastantes horas al cabo del año y no te limitas a ver los estrenos blockbuster de última hornada que toquen te gustará...mucho, la de dios, para más señas. ... de hecho, se ha de ser bastante inútil para que no te guste este film (y lo digo con todo el respeto y cariño) A FAVOR: que, por la parte que toca a los críticos -generalizando-, apenas hace un lustro que se empezó a reparar en ella como lo que és (insisto): una obra maestra del cine de cualquier época no "meramente" algo como: "una muy buena película", "la mejor de los Coen", "de lo mejor de los 90", y un largo, larguísimo, etcétera. EN CONTRA: que, como siempre pasa (y por decir algo), cuando se estrene de aquí a pocos meses "A serious man" (que tiene una pinta importante, ya de entrada, que tira de culo) , la última de los Coen, saldrán los culoprietos de turno criticándola con bala porque "no es Fargo" (o alguna otra de los susodichos). GUZZTOMETRO: 11/10 (en vez de poner el trailer, como es habitual, pongo la secuencia del secuestro y tras verla, ya si eso, me decís no se qué del Payne, los dos Andersons, el dogma, la Cuixet, Quentin y la madre que parió a Paneque...)

jueves, 16 de julio de 2009

CONTROL (2007)

SINOPSIS: Película sobre el final de Ian Curtis, el enigmático cantante líder de la banda Joy Division, icono del post-punk inglés. Un recorrido por los últimos años de Curtis hasta llegar a su trágico suicidio en 1980; el conflicto entre el gran amor que siente por su esposa y una apasionada relación con su amante, sus ataques de epilepsia que cada vez le dejan más deteriorado, su increíble talento y sus arrolladoras actuaciones en directo.



Lo malo de ver un biopic sobre un artista del interés de uno es que, por lo general, la cosa nunca tira para donde ese uno quisiera. Me enfrenté al primer largometraje del director Anton Corbijn esperando ver candela en lo que fueron los Joy Division (banda apreciada por el que suscribe a pesar de su exigua y, por qué no, algo sobrevalorada carrera que, por otro lado, ha influenciado a dios y la madre) y me encuentro con esto...justo lo que pone en la sinopsis ni más ni menos: la vida de Ian Curis.
Sin duda el film será oro en plata para los fanáticos más acérrimos y completistas de la conocida formación (que son docenas de miles por especiales que estos se sientan, por cierto), pero por lo general el tema se limita a ver en imágenes lo ya conocido (y recocido) del personaje en biografías y docus existentes: la epilepsia, su carácter huraño y hermético, su condición de bígamo, lo gilipollas que eran el resto de la formación (que para mí es lo mejor porque los New Order nacidos de las cenizas de los Division es de las bandas que más detesto) y algun que otro episodio más, ya conocido insisto, para acabar desenbocando en el trágico suicidio de Curtis.
Muy correcta interpretación del protagonista (Sam Riley) más allá del notable parecido mediante una muy conseguida y sencilla caracterización, solo eclipsado por una Samantha Morton de la que me descubro como fan desde su muda interpretación en "Acordes y desacuerdos". El resto de roles secundarios cumplen sin problemas (pero sin "destacaciones" que valgan, eso si). Los otros rasgos más notorios del film son una impecable fotografía en b/n y un ritmo algo depresivo y lento, de manera ex profesa, con la clara intención de acompañar de la mano a la banda sonora del film con conocidas canciones de la formación (que a mí al menos siempre me han parecido un grupo que, en el muy peor de los casos, merece al menos tenerse en consideración pero que, obvio, la alegría de la huerta tampoco fueron musicalmente hablando). Quizá esto último sea la mejor ancla de la peli en sus momentos de mayor agobio. Cuando empieza a rallar un poco tanta desgracia acaecida sobre el propio Ian, o mediante él (que un angelito tampoco fue), aparece algún pasaje de "Unknow pleasures" o "Closer" al rescate. Eso está bien.
El único y mayor pero que se me ocurre, ya para terminar porque tampoco se puede decir mucho más del film (que ese es quizá su único y mayor problema, las limitaciones que parece haberse autoimpuesto el autor para dejar claro que es una peli que va -casi- exclusivamente sobre el personaje/persona), es el no haber exprimido más al Curtis músico de rock (el resto del grupo es poco más que atrezzo y, nuevamente, en este producto queda palpable y creible -y quien no se lo crea que escuche a los creadores del detestable "Technique" y que compare-) que supo filtrar las enseñanzas de Bowie y Reed hacia algo totalmente oscuro y completamente nuevo dentro del rock de lo que se han alimentado en mayor o menor grado gente de gran renombre (desde los Echo & The Bunnymen hasta Sonic Youth, pasando por los Smiths o los mismísimos The Cure entre tantísimos otros).
A FAVOR: la peli, repito, es ni más ni menos lo que reza la sinopsis y si eso atrae no decepcionará para nada. Lo apuntado de la (lógicamente destacable) banda sonora y que es una de esas raras ocasiones donde un ritmo deliberadamente lento tiene su porqué y, curioso, hasta parece lo más adecuado. Cabe añadir también que si uno lo ve con ademán "documentalístico"también le puede colar sin problemas, a no ser que tenga una afección crónica al mundo del drama, la depresión y sus circunstancias varias.
EN CONTRA: quien quiera conocer a Curtis y le de pereza leer aquí tiene su ocasión soñada...a los que quieran conocer la magia de Joy Division (creadores de "Warsaw", "Digital", "She's lost control" o la inolvidable "Love will tear us apart") no les quedará otra que zambullirse en "Unknow Pleasures", "Closer" o sobretodo, para mí al menos, el acertadísimo recopilatorio de singles "Substance" que sigue siendo, para mí de nuevo, la referencia definitiva de la formación.
GUZZTOMETRO: 6/10

miércoles, 15 de julio de 2009

EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO (1960)


SINOPSIS: un psicópata que fotografía a sus víctimas mientras mueren, un fotógrafo poseído por la alucinación y marcado por su infancia. Su padre, un científico obsesionado por estudiar las reacciones infantiles ante el miedo, destrozó su psiquis y le convirtió en un adulto acomplejado y afectado por una demencia demoníaca. El personaje necesita matar y fijar en imágenes el terror que sienten sus víctimas. Por eso ejerce la profesión de fotógrafo, para encubrir sus planes y poder satisfacer sus afanes morbosos sin suscitar sospechas.

No hace mucho me puse a indagar sobre pelis de terror de la historia a fin de hallar algo del género susceptible de tenerse en cuenta que hasta el momento presente me hubiese perdido. Me apetecía de veras hincarle el diente a algo de calidad en ese sentido sin tirar de revisión de clásicos. Tras la consabida “mininvestigación” al uso me decanté por tres títulos: “Al final de la escalera” (vista en comandita el otro día y que se deja ver bien aunque el tiempo le ha pegado algunas collejas de más) , “La mansión encantada” (que no tiene absolutamente nada que ver con Eddie Murphy como algún “gracietas” de turno apuntaba el otro día) y la peli apuntada en el título: Pepping Tom (“El Fotógrafo del Pánico”, cinta británica dirigida por Michael Powell en 1960, director de algún título más o menos reverenciado -sobretodo en los 40- siendo “A vida o muerte”, con un extraordinario Niven al frente, la más aplaudida por la parte que me toca...todo sea dicho que no he visto su referencia más mentada, la musical “Las zapatillas rojas” descrita por gentes cercanas al que suscribe como “algo paranoica”).
Y la cosa prometía. La expresión “obra de culto” sobrevolaba por docenas de reseñas de críticos profesionales o amateurs a las que eché el ojímetro.
Así tras verla, con quizá desmedida expectación ( y por vez primera, que se debe tener en cuenta la cosa...aunque ya adelanto que será la única), la primera palabra que me vino a los cerebelos fue: “chasco”.
Las tan cacareadas virguerías de cámara subjetiva que nos “ponen en la piel del psicópata” se pueden contar con tres dedos a lo sumo (solo el, por lo visto célebre, plano distorsionado de la vecina al final de la peli está a la altura del festival que me esperaba en ese sentido). La supuesta superinterpretación de Carl Boehm me pareció gélida y sin gancho al que agarrarse. Ni causa escalofrío, ni congoja que valga por su absoluta falta de carisma (en las antípodas de lo conseguido por Tony Curtis en aquella infinitamente superior en mi opinión “El estrangulador de Boston”, por mencionar una peli en la que, en verdad, se da más de un punto de coincidencia...bastantes de hecho). Los secundarios no tienen ningún punto de interés. Pero es que ni uno, vamos. La casi total ausencia de música más que recrudecer la narración le acaba de quitar el ritmo (el poco que tiene) del todo.
Mientras la voy recordando me doy cuenta de lo indiferente que me ha dejado. ¿”De culto”?. Puede, yo que sé. También puede ser considerado como tal (y lo he leído y escuchado de ambos ejemplos) desde “Freaks” hasta “Ford Farlane, el detective rocanrolero” (dando igual seguramente para muchos que una sea una obra maestra y la otra -”¿zoquete?...tócame el paquete !”- más bien no). Seguramente, en resumen, la mejor enseñanza que esto me ha dejado, este Pepping Tom, es la (enésima) constatación de que definitivamente una obra “de culto” puede tener a veces tanto que ver con una “obra maestra” (que también se trata de una denominación personal frecuentemente pero, por consenso más o menos mayoritario, viene a ser algo que independientemente del tiempo que pase no deja de perder su condición) como un boniato con una lubina (que ahí están los dos pero que lo que se dice “encontrarse” se les antoja más bien complicado de cojones). No me parece un buñuelo absoluto que no se me malinterprete, o no me lo parece ya que tiene sus cosillas...lo que pasa es que son tan pocas que, tras leer y leer referencias repletas de lisonjas desproporcionadas hacia ella, la cosa decepciona. Se debe al tiempo y sociedad en que fue parida a partir de ahí que diox reparta suerte...
A FAVOR: es un film muy sobrio y sin estridencias en ningún aspecto (quizá alguna no le hubiera venido mal, por otro lado). La idea motor del artefacto, a priori, es/era muy atractiva (aunque hoy sea un cliché ambulante de lo más obvio).
EN CONTRA: es muy monótona en no pocos sentidos, los actores -con el prota al frente- no te seducen (tampoco ayuda el poco bombo y desarrollo que se les otorga) y la historia no está respaldada por un guión a la altura (los pocos diálogos que hay son mayormente “discretos”). Si alguien quiere ver un retrato de obsesión que vea “Lolita” (la buena); si lo quiere además con ciertos tintes macabros ahí tiene “El quimérico inquilino”; si se quiere ver e intuir a un psicópata en primera persona que le eche el guante a la mentada peli de Fleischer con el señor Curtis...Claro que esas pelis, como tantas y tantas otras afortunadamente, son tan cojonudas que hasta se pueden permitir no ser “de culto”. Reitero: “chasco”, sobretodo para lo que se esperaba uno.
GUZZTÓMETRO: 5/10