sábado, 31 de octubre de 2009

SMOKE WHEN YOU DREAM

"Smoke" (Wang/Auster, 1995) es un top-10 (y posiblemente top-5 y hasta 3 también) inamovible para mí a la hora de enumerar las que me parecen las mejores pelis de la década pasada. Ya pondré un post propiamente dicho en el blog más adelante sobre el tremebundo film (para más información consultar en la entrada de "Blue in the face" -el proyecto paralelo a "Smoke" por parte de sus autores que si bien no resulta tan indiscutiblemente memorable si es altamente disfrutable, casi por igual, que lo flipas- del año pasado en el blog). Pero lo que sigue es ni más ni menos que mis títulos de crédito finales favoritos (y de largo) dentro de todo el cine que he disfrutado/consumido hasta día presente: "El cuento de navidad de Auggie" (que obviamente cobra trascendencia de manera especial tras ver el film, y si es por vez primera ya ni te cuento). Además me sirve de homenaje al gran Harvey Keitel uno de los últimos grandes jinetes que es quien es, además, no por sus andanzas con Tarantino (aunque curiosamente lo mejor que el sobrevaloradísimo director ha dado de si ha sido de la mano de Harvey) sino por muchas otras cosas que hasta da pereza recordar. Vayan como ejemplo sus trabajos con Scorsese (el bueno, el de los años de alto octanaje) Scott, Lee o Ferrara entre otros... pero de entre todo ello (y si, también tiene truños para detener el Ave pero en su caso, a mi al menos, no me importa), yo siempre me quedaré con su Auggie de Smoke/Blue in the face, que es -con permiso de "el Nota"- mi rol escogido del cine noventero. Pero ahora toca "Innocent when you dream", el final de "Smoke" con la satánica y borrachuza voz de Tom Waits poniendo rúbrica a una película que, pienso, nadie debiera perderse bajo ningún concepto:

jueves, 29 de octubre de 2009

SI LA COSA FUNCIONA (2009)

SINOPSIS: La película se centra en un excéntrico y maduro hombre de Nueva York (Larry David, co-guionista de "Seinfeld") que abandona su acomodada vida para llevar una existencia más bohemia. De este modo conocerá a una bella joven del sur (Evan Rachel Wood), desembocando todo ello en una serie de enredos familiares y sentimentales.

Venía el Sr.Allen de hacer la peor película con holgada diferencia de su lóngeva carrera (y para más cojones siendo uno seguidor como és del famoso gafotas de hace la tira, y como escribí hace tiempo, rodada en la ciudad que habito). Es por tanto de recibo el suponer que hiciera lo que hiciera a continuación sería un paso hacia adelante. Y, claro, "Whatever works" sin ser comparable a las grandes reseñas del sujeto (y por las que me considero ese "seguidor de" que ponía antes) lo és. Es más, probablemente es la peli del cineasta que más me gusta de la presente década junto a "Cassandra's dream" (con la que no tiene absolutamente nada que ver -e insisto, lástima de McGregor porque la cosa es mucho mejor de lo que parece y el escocés casi se la carga por entero-), pero vayamos por partes. La última peli abiertamente "recomendable" de Allen sigue siendo, para mí, "Desmontando a Harry" (1997), eso debe quedar claro. Pero tras ella el tipo ha hecho pelis que, se admite, sin ser la repanocha a mí al menos me han entretenido (debe ser cosa del tipo de humor utilizado tan descaradamente heredero de Groucho, junto a los Python el tipo que más me ha divertido en toda la historia de lo audiovisual que, de momento, he podido catar). También alguna peli regulera sino mala ("Todo lo demás"), algun truñazo sin excusa a valer (la ya sugerida "Vicky..." de los huevos) e incluso una peli sumamente sobrevalorada ("Match point" que está bien pero, a día de hoy, me parece la peor de la llamada "trilogía londinense" de largo). Eso si, igual que esa última me parece "sobrevalorada" hay otras que no por inocuas, faltas de mala leche o salir escaldadas en comparación con cimas pretéritas, merecen que se les endilguen el adjetivo de "malas", así a saco y a granel (ya se sabe que generalizar es de género estúpido... por lo general). "Si la cosa funciona" es pues la peli que más me ha gustado de primeras en tiempo del reputado director. ¿Qué no és "Manhattan?. De acuerdo, ahora pregunto yo: ¿lo és la "miss sunshine", "Juno" e incluso alguna de los Andersons o "Entre copas" ya que nos ponemos?. Lo de pedir más al que más sabe o cobra está bien en el fútbol pero esto es cine, pardiez. Un poco más de ecuanimidad y eso... El film huele a cosa ya vista (no acabaríamos nunca de referir tics del pasado del propio autor que retroalimentan esto) y, al menos para mí, empieza con más fuerza de la que acaba (sin llegar a desmoronarse del todo en ningún momento que eso también es de recibo), e íncluso por momentos parece acomodarse y funcionar con el piloto automático puesto (pero funcionando en definitiva) y acercarse, incluso, con cierto peligro a la comedia romántica (se queda en el umbral por eso). Pero entre tópicos, mensajes democráticos y liberales de los de a duro la docena a mansalva y demás el tipo tiene tiempo de hacernos sonreir de vez en cuando... y eso en el Woody actual es todo lo que a sus fans nos queda (otra cosa es que si este film lo hubiera firmado el tipo de la "sunshine", por ejemplo, no faltarían entusiastas diciendo que es lo mejor desde vete a saber qué, pero insisto, eso es otra cosa).
Visualmente la película es lo de casi siempre en Allen cuando filma en N.Y. No hace falta decir más en ese sentido. Los actores de reparto, los que cuentan, están todos bien (tanto la Clarkson como el recuperado Begley Jr., así como la joven Rachel Wood) y además, por suerte (para mi, ya que así la videe), están muy bien doblados. No deja de ser cierto que el papel de Evan R. Wood es muy similar al de la Sorvino de "Mighty Aphrodite" (por poner un ejemplo de varios posibles) pero funciona bien al darle los pies a Larry David, que es en definitiva el amo del cotarro.
Quizá el misterio de la peli (el único) es que hacía bastante tiempo que Allen no construia un papel cómico tan bien parido. El tipo es detestable, con esos pantalones cortos (que son más bien calzoncillos largos), la cojera, la calva y, sobretodo, el grotesco super ego que le lleva a convertirse en un misántropo ultrahuraño peleado con el resto del planeta al que considera meramente "submental". Así, las constantes cebadas hacia el prójimo en general y hacía su nueva compañera de piso en particular, algunos breves pseudomonólogos (que en algunos se dirige directamente a nosotros -el espectador- ya que es tan listo que tiene "visión global" de todo y todo lo sabe) y algún que otro gag francamente resultón (el tipo enseña ajedrez a los niños y no los trata demasiado bien...), le dan un airecillo "buenrollista" al asunto en términos generales que aboga por ese Allen menos combativo pero también disfrutable de prefiero una media sonrisa de hora y media que tres carcajas aisladas en hora y media. Y de verdad que el personaje recreado con gran acierto por Larry David (como claro alter ego del otro, faltaría más) vale la pena. El tiempo dirá si es por comparación directa con la bazofia de la que venía o por que realmente el asunto se defiende solo. De momento a mí me ha hecho pasar una velada agradable y me ha dado, insisto, todo lo que Allen me puede dar a estas alturas.
A FAVOR: La familia pueblerina llegada por separado a la gran ciudad -y sus ulteriories circunstancias-, pero siempre supeditados y muchos pisos por debajo del prota absoluto, Larry David y su Boris Yellnikoff, sin duda (no confundir con "Sr, Montecristo" y, ya que estamos, aclarar que nunca jugó en los Yankees).
EN CONTRA: algunas andanadas "pro democrático-liberal" en boca del prota que, en este periodo de la historia, ya parecen estar un pelín de más y suenan, lástima, a tópico recurrente. Cierto bajón (controlado -que no se hace pesado, vamos, pero bajón al fin-) por la vertiente romántica del asunto que, eso si, no llega a embrutecer el todo resultante.
GUZZTÓMETRO: 7/10

LOS OTROS (2001)

SINOPSIS: Isla de Jersey, 1945. La II Guerra Mundial ha terminado, pero el marido de Grace no vuelve. Sola en un aislado caserón victoriano, educa a sus hijos dentro de estrictas normas religiosas. Los niños sufren una extraña enfermedad: no pueden recibir directamente la luz del día. Los tres nuevos sirvientes que se incorporan a la vida familiar deben aprender una regla vital: la casa estará siempre en penumbra, y nunca se abrirá una puerta si no se ha cerrado la anterior. Pero el estricto orden que Grace ha impuesto hasta entonces será desafiado... Antes de nada avisar que el cine de Amenábar me parece una mierda del copón (dicho ello por si algún fan del susodicho cae en la página por lo que sea, así le ahorro el mal trago) y no por pocos motivos... Ni me gusta su cine ni me cae nada bien el chico. Por lo menos Médem antes de fijarse más en la estética que el contenido (del "Círculo polar" inclusive en adelante) y echarse a perder cuadró tres pelis interesantes en mayor o menor medida. De la Iglesia se cree el Tarantino español (un cutre imitando a un cutre) y no es mucho lo que se debe esperar (aunque en los sets de rodaje se crea que es la reencarnación de vete a saber quién el matao). (San) Almodovar tiene, para mí y en resumen, muchos más títulos prescindibles que al revés. De la Coixet o el Balagueró ya ni digo nada... Siempre quedará Trueba (Fernando, quede claro) al menos, que además es capaz de hacer pelis bastante dignas con repartos nefastos hasta gritar basta (lo de "Two much" por otro lado mejor ni mentarlo...). Y hay más, por supuesto (fijarse que por ejemplo he evitado mencionar al eternamente casposo, el cineasta y la persona, de Garci), pero de entre todos ellos el que más rabia me da (por su sistemática sobrevaloración sin fin) y más gordo me cae (cambio de canal en casa cuando veo su jeta en la tele como un acto reflejo) sin duda es el tipo que dirige la peli de hoy. ¿Qué se puede decir de un tipo que tiene a Kubrick y a Spielberg como referentes según él y obliga a ver alguna del maestro seguida de la pasa babosa de "ET" a "sus actores"? Qué poca credibilidad por dios... Es como tirarse el pisto de enólogo y después echarle gaseosa a la copa (os voy a poner la sinfonía incompleta de Schubert y después una cassete del Fary... no te jode !). ¿Qué el tipo se autoproclama "comercial" y eso le exonera?... Una polla como un bateria de cocina entera... Hitchcock, Huston o Coppola por ejemplo también son o han sido "comerciales" y mira la que han liado en mayor o menor grado. En definitiva, si ya detesto a Spielberg (sin negarle su media docena de films a rescatar de verdad, incluso "Tiburón" me parece muy buena aunque desmerezca algo la fantástica novela de Benchley) imaginaos a un imitador que además se cree el colmo de la intensidad superemotiva que te mueres del supermundo mundial... a la mierda contigo Alejandro ! Pero veamos veamos el "gran cine" del pájaro. "Tesis" una fotografía y una trama (con unos diálogos bochornosos que parecen estar realizados por un teenager borreguil con un terminal problema de acné) dignas de cualquier telemovie cutre de esas de Antonia 3 "basadas en hechos reales" (lo de la "interpretación" de Noriega es lo peor de los 90 en España y esas carreritas por los pasillos de la "facul"... qué bazofia). Con "Abre los ojos" se hace un batiburrillo de mil cosas ya inventadas (y sumamente sobadas) que pretende hacer pasar por original... y ya desde aquí pretende ir de paradigma de la intensidad supersentida esa que tanto se podría meter por donde te dije. Las "interpretaciones" de Noriega y "Pé" son como para enviarlos a tomar pol "Cé". Eso si, seamos mínimamente justos, en está peli encontramos el mayor logro que le he visto en la figura del psicólogo que se niega a creer que no existe si no en la mente del detestable prota. Habrá también quien salve a Fele, pos vale... Lo de los "Los otros" ya lo toco a continuación. En cuanto a "Mar adentro" que la he intentado ver un par de veces no hay nada que hacer... me repugna. Le digo a Alejandro lo mismo que a su querido Espielber: yo no soy un yanqui submental zampa palomitas, me gusta el cine, a mi no me vas a llevar de la mano pasando por donde tu quieras y cuando tu quieras... Contadme algo y ya juzgaré yo solito lo que me suscita no me lo déis masticado y más si lo que dáis es un regulería del quince en el mejor de los casos... Y ahora "Agora"... si si "hay que ver para juzgar", pero unos cojones voy a perder yo un segundo de mi vida en esto (con el trailer y el casting de protas paga sobradamente además). "Los Otros", para algunos "la mejor peli del cine español", que además debe aplaudirse sin reserva "porque estaba escrita antes del boom de "El 6º sentido" con la que siempre la comparan" (aprovecho para decir que el film del Shyamalan -otro cutre del copón para mí ya que nos ponemos- me parece algo mejor que la de Alejandrito pero que también está sobrevalorada de narices... otro film de "está bien" como mucho que algunos pretenden colar como obra maestra... "a la presó tots"). Criaturicas, esa peli es una copia, sino plagio, del (recomendable) film británico "Suspense" de principios de los 60 (como el propio Amenábar tuvo al menos la decencia de conceder -es tan evidente el asunto que asquea por otro lado-) y lo que no está en esa peli lo encontramos en "The haunting", también inglesa y de principios de la década referida. En fin, vamos a ello, la que para algunos es la mejor cinta de la historia del cine patrio es un plagio, un insulto en la que el pollastre jugó la baza del soy tan culto y erudito que voy a hacer esto y nunca nadie se dará cuenta porque soy el más listo del barrio... Y lo peor es que durante cierto tiempo coló... No dudo que Amenábar sepa mucho de cine (o mucho más que mindundis como yo por ejemplo) pero al igual que le pasa a De la Iglesia/Tarantino lo de ser fan es una cosa que está muy bien pero lo de tener algo que contar sabiéndolo hacer (y con un mínimo de personalidad preferiblemente) es otra muy distinta. ¿Qué la Kidman y los niños están bien?. Claro, y también los secundarios con la Sra. Flanagan al frente. ¿Qué la mansión está bien aprovechada/fotografiada?. Si, y también los alrededores. ¿La música (del propio Amenábar)?, muy bonita y adecuada si. Pero... ¿y qué?. La cosa es desangelada, laxa, aburrida, autocomplaciente y tan pagada de si misma que no llega a ninguna parte ni de rebote en el cómputo global... eso sin olvidar, de nuevo, que es un plagio. Dos horas de niños corriendo y la australiana gritando a la fútil búsqueda de planos memorables para, en resumen, dos putos sustos y un supuesto climax de la muerte mundial que consiste en la prota zarandeando una mesa... y eso que el tema de las luces es de largo lo mejor del film pero repito... ¿y qué?. Al igual que le pasa a su admirado Rey Midas del medio (que no arte) es todo apariencia con cero contenido, como una puta caja de zapatos vacía envuelta con el más bonito de los papeles de regalo. No es lo peor, de acuerdo, pero es una peli de nivel siesta y poco más ensalzada hasta el infinito y más allá. A mí en concreto ni me asusta, ni me emociona, ni le encuentro nada (pero nada) especial y a todo esto... ¿recuerda alguien una manera más descarada de meter relleno en una peli que todo lo que tiene que ver con el regreso del marido en esta?... ¿Como? ¿Qué también esta muerto?... Ooooh, qué guay, nunca ví nada similar... Me cago en mi puta vida ! A FAVOR: todos los rasgos de producción pura y dura (quizá la frialdad de decorados desmerece un poco los meritorios trabajos de iluminación, pero bueno) y los actores están todos bien, niños -sobretodo- y adultos (aunque tampoco toquemos trompetas por otro lado...). EN CONTRA: es un plagio (no me cansaré no) aburrido, sin chispa y a mayor gloria de su actriz protagonista como denota el abuso casi obsesivo de primeros planos de la misma y lo desaprovechado de unos secundarios -amén de los niños que son, mayormente, los que más y mejor salvan la papeleta- que pretenden crear inquietud fracasando en el intento (sin ser culpa de los actores). No tiene ningún sentido de continuidad en el ritmo y no es tan impresionante ni sorpresiva como ella misma se cree (es lo que tienen las imitaciones). En resumen, y una vez más, todo lo que la envuelve está muy correcto pero, casi siempre, lo más importante no es tanto tener un historia (propia o ajena) como el saber contarla. El hacerla interesante sin querer marear al espectador como si estuviera en un parque de atracciones, respetándole, sin tratarle como a un mongoloide descerebrado perfectamente moldeable en los estados de ánimo durante todo el metraje y ofreciéndole algo que sea genuinamente lo que és sin querer vender o proyectar nada de forma artificiosa y/o artificial... Hitchcock contaba historias através de su cine a pesar de ser descaradamente comercial (como decía antes, y cuidao que también tiene sus grandes truños -dicho eso para que no se me tache de mitómano de esos que ensalzan lo que pasó mil años atrás y desprecian lo de ayer sin argumentación que valga-), Spielberg (en el 90% de sus productos) o el Amenábar éste hacen videoclips de dos horas. Amenábar se lleva una cesta de diseño, con un mantel de diseño, bajo un árbol de diseño para hacerse una gran merendola (de diseño, en efecto) campestre y, justo tras acomodarse y abrir la cesta... "coño*, me dejé la manduca". *(posiblemente el diría "corcholís") GUZZTOMETRO: 5/10 (para ser justos sería más un "6" pero se jode por sobrevalorada).

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA MUERTE Y LA DONCELLA (1994)

SINOPSIS: Paulina Escobar es la esposa de un prominente abogado, Gerardo, en un innombrado país del tercer mundo. Una noche una tormenta obliga a su marido a traer a casa a un vecino, el Dr. Miranda, a quien Paulina cree reconocer como parte del antiguo régimen que la torturó. Paulina le recluye, decidida a desvelar la verdad, mientras se debate entre su represión psicológica y su memoria; Gerardo entre su esposa y la ley, y el Dr. Miranda se ve forzado a un duro cautiverio mientras marido y mujer tratan de descubrir la verdad sobre un oscuro pasado.

Cuando el año pasado el señor Lumet se quedó con medio mundo a sus ochenta y pico tras presentar la intachable “Antes que el diablo sepa que has muerto” muchos hablaron en términos de “lección de cine” y variados, y no faltó quien se refirió al tremendo cineasta -uno de los principales nombres de referencia a la hora de “pintar” el cine negro clásico- como “el último jinete”, entendiendo dicha denominación como la aceptación de Sidney Lumet en la bóveda celeste de los grandes (no de los que más, sin duda, pero de los “grandes” en definitiva). Soy bastante fan de la manera de hacer de dicho director (de “los 12”) como ya comenté en alguna ocasión pero, dicho todo ello... ¿acaso no va mereciendo ya Roman Polanski dicho consenso -más allá de la militancia innegociable de sus fans que no son pocos-, y como mínimo siendo honestos?. Motivos: la retahíla de títulos a reverenciar del nómada polaco da como bastante vértigo; sale tan bien parado de producciones de alto presupuesto como de la cosa más minimalista que se quiera imaginar; su cine tiene una personalidad definida que tira de culo, es de esos cabrones elegidos que puedes ver tras la cámara aunque no sepas previamente que la peli es suya y trascendiendo el género a tratar (por eso soy tan fan de los Coen -a los que Roman da varias patadas, debe admitirse aunque joda- y recelo de tanto “genio” arrivista bendecido por los críticos, que hoy en día haces una peli que se separe un poco de la manada y te cuelgan lo de “cine de autor” sin problemas aunque el traje cuelgue por todos lados)... Y así estaría uno un ratazo, enumerando esos “motivos”, pero dejémoslo así de momento. Quien quiera hacerse pajas con Polanski y epítetos del tipo “cine de autor”, “maestro europeo”, “heredero del verité” (etc), allá él o ella, para mí este tipo es básicamente un director de cine de los realmente buenos de verdad, como Hitch, Visconti o quien de la gana mentar (que cada uno compare que es molto divertente pero al final, ¿importa algo si Rembrandt la tenía más gorda que Durero o justo al contrario?).
Si nos metemos ya de pleno en la obra del tipo, como ocurre con todo quisqui de similar pelaje y aún entre los que más le adoran, hay referencias para todos los gustos: masterpieces intachables, pelis sobre/infravaloradas, cosas que te afectan de un modo especial y que por algún tipo de razón que no atinas a explicar debes revisitar con cierta frecuencia, y más... pero aún en lo más cercano al troncho que le podamos encontrar (en base a las preferencias individuales de cada uno) yo no hablaría nunca de “película mala”, por aquello de la calidad innata que atesora el maldito... que por cierto hay mucho jovenzuelo gafapastas revenido que se queda con ese concepto, “maldito”, y le da otro significado muy concreto y corto de miras para poder tirarse el moco a sus anchas y así ser el más auténtico de la muerte en la “facul” o similar -como esos chavales de veintipocos que se hacen fans de Joy Division, “porque mola”, sin haber escuchado un disco entero de la Velvet en la puta vida... y si me apuras de los propios Joy Division tampoco-. Como aquí uno en definitiva hace ya años que aprendió a ser fan de la obra del personaje que no del personaje (creo que se entiende fácil -la historia de los genios en el ámbito artístico está repleta de hijos de la gran puta reconocidos desde Miguel Ángel hasta Kubrick-), solo me queda disfrutar como un gorrino en el país del barro.
Tras el rollo, como es habitual, la peli: “Death and the maiden”.
Para mí uno de los films más ninguneados del tipo. Suerte de obra teatral co-guionazada por su propio autor para el cine (el tal Ariel Dorfman que, por supuesto y al ser un lego en materia teatral como en tantas otras cosas, no se quién és pero cuyo concurso despeja toda duda sobre la fidelidad en la dramatización del evento). Tres actores, una casa y un poco de acantilado le bastan a Roman para contar la historia (quien quiera adornos gratuitos o productos que nos lleven de la mano tomándonos por ganado “butaquil” que vaya a joligú y pregunte por un tal Steven, por ejemplo). Historia o trama que, por cierto, como siempre en el caso del reputado cineasta gira en torno a personas y las cosas que les pasan (“El pianista”, por ej, me parece brutal porque a pesar de todo no es más que la historia de ese “pianista” y no un mero alegato panfletario antinazi, igual que “Repulsión” no es una oda a lo que reza el título sino lo que le pasa y siente la Deneuve, o “El quimérico inquilino” y “La semilla del diablo” es primero las desventuras del propio Roman o de la Farrow antes que apología de la paranoia embutida). Ese revolcarse en sus personajes es uno de los rasgos distintivos que más me agradan de Polanski (sino el que más). Siempre habrá una trama o alguna sensación a querer transmitir pero sus protagonistas nunca son meros vehículos para sermonear, siempre tienen implicación directa en lo que sucede (siempre piensan y deciden por extraño que sea el contexto, cagándola o no, no se limitan al “coñe, mira lo que me ha pasao”) y al ser realmente humanos, son realmente imperfectos lo que les hace más reales, crudos y creibles. Y todo eso en el título de cabecera, aún no siendo de los más renombrados del palomo, es puro festival. Más allá de las fantásticas interpretaciones de la Weaver (en mi interpretación favorita de las que le he visto, que no son pocas y cuidao que... es la Teniente Ripley, joder !) y de los británicos Kingsley (este merecería todos los premios del mundo hasta interpretando a una caja de cartón) o Wilson (veterano actor visto en mil batallas que nada tiene que envidiar aquí a los otros dos), estamos ante otra nueva demostración de construcción de roles absolutamente soberbia. Claro que, por mi ignorancia supina, dejo de destacar (me imagino) en toda su dimensión el papel del dramaturgo que está detrás del asunto defendiendo su obra pero, viniendo esto de Polanski... como meter a un paciente de porfiria en el trastero de una charcutería en tiempos de racionamiento terminal...
En el apartado técnico tenemos lo meritoriamente desangelado que se pretende mostrar/provocar perfectamente servido y rendido a lo que pueden dar de si las tres personas y la casa antes mentada. El ritmo narrativo, en ferviente tiempo real, te absorve por lo cruelmente expectado a fin de tenerte en vilo (como esa corcho que ves va saliendo de la botella pero no acaba de dispararse el muy cabrón) y los diálogos tienen 0% materia grasa (aquí todo tiene una inteción que tira de culo). No toco más el argumento, pues es un giro continuo a tres bandas de estares y pareceres.
Para resumir finalmente, sin ser una de las intocables del Polanski, si creo como decía hace mil palabras que merece una mayor consideración (dadle una segunda oportunidad los escépticos) y pienso que es perfectamente recomendable. Además, muestra muy bien lo mejor del cineasta (para mí, aclaro)... Aún entre los más grandes, siempre habrá directores que harán (“hicieron”, es más realista para qué engañarse) mayor hincapié en la parte técnica o en la parte artística. Siendo buenos de cojones esos “grandes” conseguirán que el todo triunfe -más o menos veces en su carrera- pero aún así, por aquello de la cabra y el monte, al final uno de los dos caminos le acabará descubriendo de alguna manera... A Roman Polanski las cuestiones técnicas, como “grande”, siempre le saldrán de coña pero, la dirección de actores de este hombre es digna de aplauso hasta romperse las manos.
A FAVOR: la dirección actoral y como una historia pequeña puede ser enorme, ni que sea por momentos, según quien te la cuente/muestre. Y también esa manera de sugerir continuamente el climax y estirarlo lo inmedible que es la repera, de verdad que si.
EN CONTRA: que los que aplauden la inolvidable “Callejón sin salida” (que tiene varios puntos de conexión con esta y que es la gran tapada para mí del opus del polaco -que no la quería sacar a colación porque me gusta quedarme cosas para mí a fin de sorprender siempre a mis posibles contertulios, por la mezquindad congénita que me caracteriza y eso, pero bueno... -) , por su más provecta edad le dieron la espalda a esto que, en verdad, tiene poco que envidiarle. Al tratarse de una trama opaca que gira sobre lo mismo continuamente se entiende que a uno le chasquee si espera según qué y que por tanto “hay que tener ganas de verla”. Eso si, despeja la intriga en favor del suspense (expectativa continua sin apenas misterio de fondo) de manera tremenda y rara de encontrar.
GUZZTÓMETRO: 8/10

martes, 13 de octubre de 2009

LA VIDA DE BRIAN (1979)

SINOPSIS: Brian nace en Judea, en un pesebre, y casi al mismo tiempo que Jesucristo. Tres reyes magos, confundidos por esta vecindad, creen que éste niño es el Mesías prometido, pero muy pronto queda evidente que, en realidad, el recién nacido es sencillamente... Brian.


Pocas cosas tan claras tras revisar los tropocientos blogs empezados y borrados a posteriori (que no lo volveré a hacer aunque me de una pájara de esas por el que lo abandono varias semanas) por mi infame persona como que uno se sabe fan a muerte de los Python. De hecho son mi referencia absoluta en el tema de la comedia audiovisual junto al gran Groucho y, de hecho también, aprovecho cualquier excusa, por vaga que sea (y a veces directamente sin ella), para abordarlos con total impunidad. En esta ocasión se trata de la premiere mundial, para mañana pasado si no ha cambiado la cosa, de “Monty Python: almost the truth (the lawyers cut)”. Documental que repasa la historia del grupo aprovechando el cuarenta aniverario de su primera aparición televisiva (y que por supuesto ya hace días que rastreo, sin suerte, by la red). Para vender el asunto, imagino, Terry Jones ya manifestó hace varias semanas que “éste es el documental que yo siempre tuve la esperanza que haríamos, algo tan completo y tan fiel a la verdad que yo no necesito verlo”. Y siguiendo con el señor Jones, pues nada... today: “The life of Brian” al canto. Pues es Terry Jones el que figura como director del evento (y lo hace en solateras como en “Erik el vikingo”, no como en “El sentido de la vida” o “Los caballeros de la mesa cuadrada” que lo hace ex aequo con el otro y más famoso Terry -Gilliam, el único yanqui de la sociedad, más trascendente por sus dibujos y animaciones que por otra cosa pero cuya importancia hace lícito que se hable de sexteto en vez de quinteto-).
Es de recibo, para empezar, dejar claros un par de conceptos: a) quien quiera ver la mejor y más lograda/delirante versión de los Python centrifugando a tope debe hacerse con las tres primeras temporadas de la mítica Flying Circus de la BBC (en VO subtitulada que eso es primordial... ni ellos ni nadie ha llegado a esos niveles de desquiciamento absoluto en el medio -de hecho, por el gilipollerismo imperante, dudo que se pudiera emitir hoy día en no pocos lugares-), y b) aunque le pondré un 9 en el Guzztómetro, es claramente un 8... si fuera capaz de ser objetivo con los tipos (no es la primera vez que pasa en el blog, “La comedia de los horrores”, “Golfus de Roma” y alguna de la Pantera Rosa con Sellers, participaron hace meses de lo mismo... todos ellos films divertidos, y recomendables -en mayor o menor grado- sin más, que por una cuestión de ser uno fan antes que otra cosa se presentan aquí algo hinchadas... por otro lado, si alguien espera algún tipo de excusa o rectificación que se haga con un butacón cómodo, eso si).
El film en si se resume con lo apuntado en la sinopsis y, como todo el mundo sabe pues está más vista que las peras de la Verdú, se trata de una sucesión de gags cómicos de principio a fin donde se nos muestran las andanzas y aventuras de Brian, intercaladas con alguna que otra chaladura gratuita en la mejor tradición de los chalados en cuestión. Intentar, pues, hablar sobre alguna cuestión técnica de la peli es como tratar de destacar al director de fotografía de un capítulo de Dallas o al compositor de la banda sonora de Banner y Flapi... una absoluta pérdida de tiempo. Aunque está claro que quien se ponga a ver esto esperando alguna virguería al respective merece constar como el séptimo miembro perdido (con permiso de Carol Danvers) o, directamente, no sabe a lo que se enfrenta. Aquí lo que procede son las idas de olla y que todos ellos tengan, que lo tienen, su momento/personaje de gloria más allá de lo ofrecido por el protagonista Brian (con la jeta de Chapman, el único finado del grupo a día de hoy y desde finales de los 80 al que, desde luego, no olvidaremos jamás ni que sea por lo aquí mostrado). Así pues entre “la limosna para un ex-leproso” de Palin, la madre del propio Brian caracterizada por Jones, el “bromista” fullero de Idle o el cabecilla rebelde Cleese, entre otros roles de todos ellos y sin olvidarnos de los títulos de crédito iniciales de Gilliam -raptados del Flying Circus-, la cosa no deja lugar al aburrimiento a no ser que uno la esté viendo por quincuagésima ocasión aunque si me apuras, la verdad, ni por esas... Por último (no cabe decir más, es chaladura tras chaladura de cabo a rabo como dije y todos sabemos), solo confesar que estamos ante uno de mis finales favoritos de la Historia del Cine con ésta peli (quizá el que más). Lo de los tipos crucificados cantando a coro “mira siempre el lado...”, me derrotará hasta el fin de los días por manido y revisto que sea. Se tiene que ser tan ingenioso y cabrón a la vez como solo ellos han podido hasta la fecha presente.
A FAVOR: que no este obligado por la UNESCO o algo el verla una vez al año... Que cada uno recuerde y extraiga los momentos a atesorar que prefiera que, por supuesto, no andará equivocado en ningun caso.
EN CONTRA: el tener que ceñirse, ni que sea tan a la ligera, a un argumento tipo les quita algo de pólvora a los Python (de ahí lo que comentaba al destacar los “Flying Circus” como su mejor reseña -junto a la mítica actuación en el Hollywood Bowl que es de hecho un pout pourri de gags de la, a su vez, aún más mítica serie-, el libre albedrío es su medio natural y se nota) pero, al final... ¿alguien más podría haber hecho esto?. Tratar de criticar seriamente “La vida de Brian” es, amén de mezquino, como echar agua a la mirra.
GUZZTÓMETRO: 9/10

lunes, 12 de octubre de 2009

LA CORTINA DE HUMO (1997)

SINOPSIS: Tras ser pillado in fraganti en una situación escandalosa días antes de su reelección, el presidente de los Estados Unidos cree llegado el momento de crear una guerra que distraiga a la prensa de su affair. Uno de sus consejeros contacta con un productor de Hollywood para inventar una guerra en Albania que el presidente pueda terminar heroicamente delante de todas las televisiones.
Ya escribí hace bastante tiempo al tratar la interesente, y bastante reciente, "What Just Happened?" que su director Barry Levinson era, sin duda, un sicario de Hollywood de los de toda la vida (esos cineastas que no tienen inconveniente en trabajar en la peor de las astracanadas a mayor gloria de la estrellita de turno -repasar filmografía del tipo para mayor contraste-).Reincidiendo en eso, que es lo que más y mejor sintetiza al individuo, también cabe persistir en que, con todo, también tiene alguna que otra referencia que si bien no cambiará la vida de nadie si merece al menos el epíteto de "resultona"... Y ésta "Wag the dog" es uno de esos casos, quizá no el mejor, pero unos de ellos al fin.
Como ocurre con la anterior peli mencionada, Levinson parece ponerse las zapatillas del Altman de "The player" o "Short cuts" pero, por supuesto, aunque el cocido al final no le queda mal, no llega a esos niveles ni de coña. Es lo malo del ser el "sicario" que antes mencionaba... el tipo puede ser un profesional del copón y todo lo que se quiera pero, por su propia condición (rendida a concesiones mil a mayor gloria de la pasta contante y sonante), su cine carece de personalidad propia (a veces, cuando está inspirado, recuerda un poco a Altman, y otras por ejemplo a Scorsese, pero nunca recuerda a nada que le identifique a él mismo ni en el más megalómano de sus sueños).
Aquí tiene una historia cínica y fullera -para bien- porqué si y, aunque nos encontramos pasajes y sobretodo diálogos (gentileza del omnipresente Sr. Mamet en su guión sobre novela ajena) a tener en cuenta, parece que la cosa le estalla un poco en los morros. Buena historia, buen guión, reparto de campanotas y el presupuesto que le salga de los huevos... ¿quizá demasiado para el meramente correcto y funcional Barry?. Y es una pena en cierta medida porque la sátira política a gran escala no es un tema que nos encontremos frecuentemente en el medio (quizá el "teléfono colorao" del que te dije dejo el pabellón inalcanzable para ningún otro cineasta si se piensa un poco en ello).
Claro que esperar de Levinson que se parezca a Kubrick es la reostia de injusto y ventajista (poor Barry). Pero tampoco procede al 100% el que se limite la historia a un mano a mano entre los dos pesos pesados de la función (un estupendo y sobrio DeNiro y un acelerado y estereotipado Hoffman -que mal no lo hace pero no le saca las tablas al otro, sea culpa suya o de la dirección actoral-) y a un baile de actores famosetes como secundarios, e íncluso cameos de otras gentes de la farándula haciendo "himselfs" de esos.
El film funciona pues, a nivel general, cuando refleja las martingalas de política sumergida ya que abre una puerta a la comedia que es bien recibida (lo mejor de la peli para mí) y de ahí se extraen los mentados diálogos que cimentan lo mejor del conjunto (la manera como se construye la guerra ficticia es descacharrante).
Sin embargo, no acaba de triunfar del todo... Demasiada información en demasiado poco tiempo (hora y media pelada de metraje) le acaba dando un aire de desbarajuste que le resta puntos... De acuerdo que al tratar el tema de la manipulación de medios (y más si atendemos al título traducido) está bien que se construya esa bruma de desinformación y procedimientos nada preclaros o concretos pero, aunque estaría bien que la narración de la historia se pretendiera equiparar a lo aparecido en pantalla, no es el caso. Si se pretendía que lo que vemos debe ser tan caótico como lo que se significa no queda lo bastante caótico para hablar de una gran obra, y si se quería presentar un total compacto, perfectamente cuadrado a todos los niveles, y que tradujera sin fisuras lo tramposo de la historia, tampoco queda lo bastante hilvanado... Así pues, la palabra clave es "sátira" y a ello se agarra la cosa, en la percepción final, para resultar interesante. Pero, insisto, es una entretenida manera de pasar la tarde que te deja la sensación agridulce de que podría haber sido una peli para después de la cena a fin de rematar el día con un poco de cine de alto octanaje.
No me la cargo no, sigo pensando que tiene más chicha que limoná, pero no me queda claro si es por su condición de producto correcto dentro de un ámbito de difícil encuentro o por su mera calidad intrínseca (que es lo mismo que escribir "misma" pero con el doble de sílabas).
A FAVOR: buena historia no exenta de mala leche que sorprende, en cierta medida, ya que el temita de entrada puede provocar cierta pereza. De lo mejor que le he visto al DeNiro "post-Casino" y un resto del reparto correcto a todos los niveles a los que un cojonudo Woody Harrelson se carga de medio zarpazo en su aportación (como es su costumbre en un tipo al que ya hace tiempo que veo como el único substituto posible del Walken más desatado).
EN CONTRA: se pasa un buen rato en lineas generales pero te da la sensación de que el bicho se está hora y media para encontrarse y, aunque a veces parece estar a punto, no lo acaba de lograr del todo. Quizá si la hubiera dirigido el propio Mamet...
GUZZTÓMETRO: 6/10

viernes, 9 de octubre de 2009

DÉJAME ENTRAR (2008)

SINOPSIS: Oskar, un joven tímido de 12 años, aterrorizado por unos matones, se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina, cuya llegada coincide con una serie de misteriosas muertes. A pesar de que el joven piensa que ella es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo.

Medio mundo y parte del extranjero se ha rendido a esta producción sueca del año pasado que ha ganado todos los premios festivaleros que se le han cruzado. Sin embargo, aquí en Guzzest... nos bajamos los pantalones como los primeros (y en mayestático, además, que mola el doble), para que engañarnos.
Todo lo bueno oído y escuchado sobre ella es cierto. Y eso sabiéndose uno más bien tocacojones (o con una tendencia natural, burrera y excéptica a la par, de poner en cuarentena todo aquello “que gusta a todo el mundo”). Cuando pienso en todas las pelis de las que me han hablado o he leído maravillas de gentes diversas (“no te la puedes perder”, “es lo mejor del año”, “buenísima”...) y después han acabado en chasco (más si nos ceñimos al cine de reciente factura), muy por debajo de las expectativas cuando no reguleras porqué si, todavía valoro más ésta “Déjame entrar”. Lo tenía todo de cara para decepcionarme: producción europea aplaudida por el sector más gafapastil de la crítica con niños protas al frente, sin olvidarnos de ese tono intencionadamente gélido (viendo más allá de lo obvio por su contexto) con falsa austeridad en su fotografía que no cuela, porque és tremenda desde luego pero de austera poco o nada (para entendernos, esa en la que nos quieren significar que “la hemos hecho con cuatro duros” y... tararí que te ví)... Y algún que otro ardid más (ese jugar continuo con lo clichés de las pelis de vampiros) , que de primeras a uno (siendo como és, insisto, aunque tampoco voy a pedir disculpas a nadie por ello, quede claro) le podía hacer torcer el gesto en pomposa y/u odiosa “sobradez” a la hora de empezar a mirarla. Y así fue, claro... Uno se sienta, se cruza de brazos y empieza el film: “ya estamos, ritmo cansino con claros túneles sin diálogo y primeros planos gratuitos... anda que salto a pegado la niña ésta... ¿será vampiro? uuuuuh, bah más de lo que ya está visto” etc... Dos horas más tarde me sentí un auténtico majadero por el tremebundo “zas en toda la boca” pero, de verdad, no me importa. Este film es tan bueno en mi opinión que firmo donde sea para que me pase lo mismo cuantas veces mejor. El sentirme un berzotas me durará un par de minutos pero films con la calidad de éste se cuentan con los dedos de las manos en la presente década, y más allá de géneros, etiquetas o giliflauteces varias.
Metidos ya en el tema, lo que más me satisface al final, tras verla, es esa sensación de fábula o cuento de los buenos, de los de siempre y que no caducan, sugerente hasta lo indecible que te queda. Tras la segunda y tercera visualización ya se puede valorar mejor su conjunto y aplaudir lo perfectamente hilvanada que está en todos los frentes la muy puta.
El sueco Tomas Alfredson parece un veterano del Vietnam al lado de los nuevos “enfants terribles” del cine indie (con obvio colaboracionismo joligudiense se quiera ver o no) yanqui. Hay muchos planos estáticos en este film que parecen premios de fotografía (que bien aprovecha los nevados paisajes naturales y su contrapunto en los estrechos y mortecinos interiores que muestra), el ritmo narrativo empieza de cero, con el motor parado, y levanta el vuelo cuando los niños se conocen para pillar una velocidad de crucero que (salvo en algún pasaje muy contado) no se detendrá. Pero es que hay mucho más... la preciosa música original del tal Johan Söderqvist medida con cirugía, el trabajo de los dos niños actores y (en menor medida como dicta la lógica) demás secundarios, niños y adultos, es todo lo creible que se quiera decir o desear. Y punto y seguido exclusivo para el autor de la novela y guionista de la peli (señor que responde al nombre de John Ajvide Lindqvist -que serán la ostia en patinete todos pero vaya nombres tienen estos puñeteros...-) por haber imaginado y creado esta fantástica historia.
Está de narices en síntesis y ésta SI (que pasa tan pocas veces que no ahorraremos mayúsculas) merece todo aquello de “no te la puedes perder” (etc). Ya solo quedaría empezar a rememorar planos y secuencias pero... ¿para qué?. Y es que esa es otra... está tan diametralmente ubicada en lo opuesto al cine comercial (básicamente americano) y a lo estanderizado que, además de una peli, parece por momentos que estés viendo una lección de cine de esas que daban hace la tira de décadas los maestros europeos exiliados a la llamada “meca del cine” (cuando merecía esa denominación, gracias a ellos ya que estamos) y sus sicarios de a granel. Aquí también encontramos “momentos-impacto” o “momentos de estética preciosista”... Pero sin faiserismos, no están incrustados a la fuerza (destacándose artificialmente del todo, en un ataque de “auteur” impostor por parte del director) para buscar el aplauso o la reacción inmediata de quien proceda y según convenga (que tomen nota los Tarantinos y Sofias Coppolas si, pero también los Andersons o los Paynes por ejemplo, que estando en otro continente que el otro par -y obviando los títulos realmente buenos que tienen y de los que, en verdad, viven del cuento-, ésta “Déjame entrar” a su vez les queda en otra galaxia... lejana de cojones, para más inri). Todos los momentos del film sueco van y encajan en una misma dirección, toman las curvas que deben tomar sin parar a repostar en ningun sentido ni haciendo cabriolas gratuitas para el agrado de nadie.
En definitiva, solo queda repetirse las veces que haga falta: “no te la puedes perder”.
A FAVOR: música, interpretaciones, localizaciones y decorados, argumento (con sus recovecos en la mochila), originalidad (útil y de la que llena, algo difícil de ver en este mundo de biorcs y coichets)... y un considerable etcétera del que extraer un elevado número de sensaciones que, realmente, la hacen memorable.
EN CONTRA: solo algún momento, ya apuntado, hacia la mitad del metraje (diez minutos a lo sumo) en que el pulso narrativo se adormece un poco (forzando quizá “un poco demasiado” lo idílico en la relación de los niños). Quizá a alguien le parezca poco para no otorgarle el “10” en el Guzztómetro y quizá tenga razón... Es de esas pelis (como “La Strada”, por mentar un “clásico” y una peli ya aparecida en el blog a la vez) que me parecen un “9 “ rozando con la punta de los dedos la gloria definitiva y de ello, honestamente y más que nada, dependen mis pajas mentales rendidas al momento en que las vea de nuevo.
GUZZTÓMETRO: 9/10

jueves, 8 de octubre de 2009

LAS COLINAS TIENEN OJOS 2 (1985)

SINOPSIS: Varios años después de la matanza de las montañas, Bobby, uno de los pocos supervivientes, se ha casado con Ruby. Juntos dirigen un equipo de motocross y organizan un viaje en autobús para competir en una carrera. Cuando están atravesando el desierto, deciden coger un atajo, con la mala suerte de que sufren una avería cerca de las montañas...

El término “terror” pocas veces dará tanto juego como lo hace al referirnos al cine del señor Wes Craven. Por lo menos otros nombres, supuestamente grandes entonces y hoy altamente devaluados, del género en aquél subidón que hubo hace unos treinta años o menos tienen cierta excusa (los “Evil dead” de Raimi están más claramente avezados al cachondeo que otra cosa y en cuanto a Carpenter decir que la primera de Myers y, sobretodo, “La cosa” tienen lo suyo).
Lo de Craven no cuela ni como “freakie” ni como “entrañable serie B”... es mierda pura dirigida a teenagers zampa-palomitas de ayer, hoy y siempre en formato blockbuster de a granel. La única posible excepción, quizá, la primera “Pesadilla”, y solo si se hace una casi imposible labor por desplazar a Freddy de sus andanzas posteriores y se tiene una buena fe infinita a la hora de contextualizar al mamón de la garra en su ochentero momento... pero, la verdad, ni por esas francamente. La cuestión es que si partimos de la base de que estamos ante un tipo que cuenta como momentos álgidos de su carrera el haber lanzado las sagas de “Pesadilla en Elm Street” y “Scream”, ya casi que está todo dicho. Claro que el hombre ha hecho una pasta gansa, eso es verdad. Como también lo és que su emporio empieza a fraguarse con la tercera en discordia de sus sagas: el díptico (recientemente remakeado) de “The hills have eyes”.
Ya hace tiempo que vengo haciéndome una noche temática semanal (la que me quedo de “Rodrigues” en casita) en la que me pongo un par de pelis que tengan algún evidente parentesco (director, actor/actriz, género, época...) entre si. Hace hoy siete días en pleno arrebato nostálgico-ochentero -en su vertiente “videoclú de barrio”- me dió por ponerme las dos de “las colinas” y, por supuesto, fue una de las peores ideas que he tenido en tiempo (lo que es decir mucho en mi caso)...

La coletilla de esta “Las colinas tienen ojos 2” debiera ser algo así como: “si la primera fue un truñaco de aquí te espero con esto os váis a cagar vivos” (a saber a qué niveles de ponzoña se hubiera llegado de hacer una tercera). Y es que es horrible. Empieza y es un restar continuo sin límites en caida libre. Ni para reirse de ella sirve.
No da terror que valga, los actores parecen amateurs (aún dentro de un subgénero ya rebozado entonces de por si, que no se caracteriza precisamente por su alta gradación interpretativa), el argumento consigue ser peor aún que en la primera, de los diálogos mejor ni hablar, no hay componente técnico al que agarrarse y el “efecto nostalgia” desaparece al verse derrotado, al fin, por la cutrez que supura por todos sus poros. ¿Por qué perder el tiempo con ello?. Hay dos opciones: por verse dentro de un marathón de referencias de similar pelaje en pleno pandemónium retrospectivo de cutrangas -y sin escrúpulos a caber- o, como es mi caso, por ser más tonto que Abundio y no tener el sentido común de quitarla a los cinco minutos.
Puestos a decirlo todo, mentar ya solo que tiene todos los tópicos de estilo (que como duele esa palabra aquí) que querráis recordar en su peor manifestación. Introduciendo para la ocasión elementos tan “”necesarios”” (con dobles comillas, si, es un “semifallo” de esos) como las absurdas persecuciones en moto por el monte o el hecho de que al final casi que uno querría que ganasen los supuestamente malos ya que, llegados a cierto punto, no queda claro cual de las dos facciones enfrentadas te merece mayor o menor compasión. Que son lo peor, faltaría, lo uno y lo otro y lo que se quiera mencionar.
A FAVOR: el feote de Michael Berryman (que es muy feo), cuya sola presencia... ¿a quién quiero engañar?... Era por poner algo “a favor”.
EN CONTRA: que los escasos ochenta minutos de metraje sea lo único susceptible de entrar realmente en el apartado anterior, que por lo menos de ahí se extrae cierta compasión por parte de los padres del engendro hacia el público.
GUZZTÓMETRO: 1/10