viernes, 8 de enero de 2010

BERLÍN EXPRÉS (1948)

SINOPSIS: Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, un grupo de personas de diversas nacionalidades (un americano, un inglés, un francés, una misteriosa mujer que habla diferentes idiomas, un par de alemanes, ...) viaja de París a Berlín, vía Frankfurt. En el tren, fuertemente vigilado, también ocupa compartimento el doctor Bernhardt, un pacifista cuya misión es unificar Alemania. Un mensaje en clave accidentalmente hallado en una paloma mensajera ha puesto en alerta a militares y servicios secretos. Antes de llegar a Frankfurt, Bernhardt es asesinado, lo que supone el inicio de una complicada trama de espionaje que pondrá en peligro a todos los pasajeros, ahora unidos para desenmascarar al culpable o culpables del homicidio...

Van un yanqui, un francés, un ruso y un inglés en un tren y en esto que... Bueno vale, me ahorro el chiste (ya es bastante el que por la política esa del blog de encabezar el post con el nombre del estreno español el título parezca referir a alguna cafrada/castaña de Ozores y cia. en vez de al notable ejercicio de género que és por parte del maestro -que lo fue- Tourneur).
Por supuesto que esto no alcanza el nivel de "Retorno al pasado", la mejor y más estereotipada aproximación al género negro que Jacques Tourneur realizara con un imparable Mitchum por montera. Y de hecho, cabe decir que estamos ante uno de esos films que tiene algunos rasgos que irritan y desvirtuan algo el asunto (la moralina y buenas intenciones que más allá de ser necesarias o no -la acción se ubica en gran medida en la Alemania de post-guerra- son de un blanco y tópico que tiran de culo a pesar de todo; o peor aún, la superior inteligencia, sagacidad y valentía sin mácula por parte de "el americano" que aprovecha además para vacilar de vez en cuando a sus compañeros). Pero, a pesar de ese último paréntesis, la peli va creciendo y ofreciendo una serie de pasajes donde la intriga y la contundencia plástica de las imágenes acaban por llevarte al huerto... Con unas interpretaciones funcionales sin más (hay quien incluso se refiere a este film en clave de falso documental... que tampoco es eso para nada pero se entiende cuando la acabas de ver), una introductoria voz en off para señalar a los personajes (como si de una novela de Sra. Christie se tratase), un guión muy sólido en la parte intrigante (con los obvios patinazos ya apuntados -y sobreedulcorados en su finalización- en la parte moralista) y -sobretodo- una fotografía en glorioso b/n que tira de culo, al francés afincado en yanquilandia le basta para ofrecer una película que, aunque algo sobrevalorada en mi muy humilde opinión, es en efecto un título de referencia "negra" a tener presente (si si, aún con todas sus -posibles, que eso queda en los ojos del que la mira/ve- taras en la chepa) que no deja de merecer la etiqueta de "recomendable"... Lo que tiene de malo pica y jode, pero lo que tiene de bueno es absolutamente incuestionable, si se prefiere.
El reparto no lo hace mal, tampoco excepcionalmente bien, meramente -y como ponía antes- funciona. Los protas principales son el hierático (no por contención, precisamente) Robert Ryan (suerte de híbrido entre Cooper y Wayne, y más allá de lo meramente físico por cierto), y la classic star de zona intertoto que fue Merlee Oberon. Que no rechinan en absoluto me apresuro a decir (quede claro únicamente que ni uno es el Ray Milland de "Días sin huella", ni la otra es la Lana Turner de "Cautivos del mal", para entendernos todos). El (ingente) resto aletea alrededor de la historia picoteando puntualmente aquí u allá pero sin dejar huella de forma indeleble (lo del ruso cabezacubo -a lo chorchenaguer- mejor me lo callo).
Pero claro, cuando aparece (por ejemplo) esa postal de la Berlín post-holocausto (por lo visto hubo que pedir permisos hasta el espíritu santo para lograr rodar en algunas localizaciones) se le hiela el corazón al más pintado (tremenda la foto de las puertas de Brandenburgo en su plena decrepitud). Igual que el tiroteo en las bodegas, los ambientes teatreros o los correcalles (o pasillos, mejor) por el propio tren... todo es humedad, y humo, y pólvora, con gente acorralada en situaciones que parecen de imposible solución. Escalofriante todo en lo visual, un libro de estilo en si mismo resulta el film en esa dirección. Y la misteriosa historia, cuando se deja de elementos panfletarios claro... nada que reprochar a nadie en ese sentido tampoco.
En definitiva, todo un ejercicio del "noir" más reconocible, utilizado en el blog y para la ocasión para constatar que el "género negro" no se limita solo a la media docena de rasgos diferenciales en los que todos pensamos de primeras.
A FAVOR: todo el tema visual (con algunos pasajes concretos para el recuerdo de los de agárrate y no te menees) y un argumento cargado de suspense. Bien por otro lado el aclarar y señalar que no todos los alemanes de entonces fueron hijos de Satanás...
EN CONTRA: lo ya redicho de los breves pero innecesarios momentos de sobreedulcoración moralista (que se deben por entero a los tiempos que entonces transcurrían, que todo debe decirse) integrados en el guión y que alcanzan su cota máxima en la -algo alargada- secuencia final. Y, claro, que a veces "el americano" sea tan intrépido y listo en comparación al resto... y una cosa más: que por pura pereza no busque en la interné si el creador del argumento, el tal Curt Siodmak, es familiar o no del célebre director Robert Siodmak (todo apunta a que si... pero, atendiendo al palo que me da buscarlo ahora mismo, que lo mire Herr Ritten la Cantaorren...).
GUZZTÓMETRO: 8/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada