miércoles, 3 de febrero de 2010

LAURA (1944)

SINOPSIS: El detective Mark McPherson investiga el asesinato de Laura, a quien encuentran muerta en su apartamento en extrañas circunstancias. McPherson elabora un retrato mental de la joven muerta a partir de las declaraciones de sus allegados. El penetrante retrato de Laura que cuelga de la pared de su apartamento le ayuda en esta tarea. ¿Pero quién hubiera querido matar a una mujer de la que, aparentemente, se enamoraron todos los hombres que conoció? Para empeorar las cosas, McPherson también cae rendido ante su hechizo.

Cuando se trata de destacar un título de Preminger (otro austro-húngaro exiliado a "joligú" en la etapa dorada) como alternativa a la excepcional "Anatomía de un asesinato", acostumbran a mentarse siempre "Cara de angel", o bien, ésta de hoy. Y, la verdad, no hay color en favor de la segunda, al menos para mí (y por mucho Mitchum de por medio que haya en la otra).
"Laura" es uno de los referentes más sonados del cine negro (y del de más alto copete) y, aunque si es verdad que -vista hoy- ciertos anacronismos hacen sobrevolar sobre ella dudas a la hora de considerarla como "masterpiece" absoluta (y del copón, incluso) o no, su (re)visualización siempre será muy recomendable. Y por no pocos motivos... Dirección acojonante (tanto de actores como en lo que a puesta en escena sugiere -imposible cagarla ahí, por otro lado, ya que esto es prácticamente una obra teatral con apenas baile de decorados-), reparto memorable, guión y diálogos sin claroscuros (por mucho que pueda pecar de cierta inocencia aparente en según que momento -ha pasado más de medio siglo, no olvidemos-, es de ese tipo de historias en el que leer entre líneas se hace perentorio, al menos si se pretende extraer todo el jugo al asunto), una banda sonora difícil de olvidar y... por encima de todo, el trampolín definitivo para la Tierney, una de las actrices más guapas a recordar de aquella o cualquier otra época.
Temas tabú a más o poder entonces como la necrofilia o la homosexualidad se dejan entrever bastante bien, lo que otorgan además al film cierta condición de transgesor o adelantado a su época. En lo primero tenemos la fascinación obsesiva del prota masculino (un buen Dana Andrews) por la mujer presuntamente muerta a través de un retrato colgado de la misma en el salón. Y de lo segundo se ocupa, exclusivamente, el meritorio (y premiado) rol de Clifton Webb, periodista de mil y un folletines "jetseteros", y mejor amigo de la desaparecida a la sazón y para la ocasión.
Para dejar aparcado el tema reparto, decir que (en efecto) Gene Tierney enamora "a la cámara, a los espectadores, al acomodador y hasta a las butacas de cine", como señala una de las críticas aparecidas en Filmaffinity (que incluso se queda corta, mira que te digo) y que, por otro lado, sin ser Bette Davies la tipa resulta de lo más convincente (otra cosa es lo controvertido del papel -eje y motor de toda la trama- con ese "no estaba muerta que estaba de parranda" que se tiene que dejar colar, si o si, por el buen fluir del asunto). También mentar la aparición sin peros de la siempre excelente -e hijaputa- Judith Anderson (el ama de llaves malvada de "Rebeca", por ej.), así como de un Vincent Price (secundario habitual de la época por entonces -que ya lo petaría años después en lo "suyo", como es bien sabido-) encarnando a un playboy de tres al cuarto con su destreza acostumbrada.
Como en cuestiones como la música, interpretaciones o dirección (en todos los frentes, vale la pena recalcar) a este film no se le puede achacar nada en absoluto vamos con lo que si sería "susceptible de": algunos pasajes del guión/ historia. Tampoco es para echarle gritos al cielo, los diálogos están bien, hay acertados simbolismos de esos (de los muy mal disimulados a posta -lo justo para pasarse la censura por el forro) que dan mayor sentido y profundidad a una historia, cierto fetichismos de objetos que ayudan a crear la imagen de obsesión generalizada (pretendida) de la trama y algún que otro acierto que, seguro, se me pasa por alto. Lo malo, por decirlo todo, algún que otro ejercicio de "buena fe" requerida (y como escribí antes) al que se somete al espectador... que nadie piense lo peor, la historia está más que atada, no es un tema de "fallos" sino de artificio. La impune "resurrección" hace dar un volantazo muy brusco e inesperado al entramado -hasta entonces cocinado a fuego lento- que, aunque en perspectiva -una vez finalizado el film-, no desmerece al total, en su momento te parece algo pillado. Otra cosa que alguien podría recriminar (aunque aquí se queda solo en cuanto apoyo por mi parte) es que, obvio, la resolución "se ve venir de lejos"... sin duda, si, pero al que afirmara eso yo le diría que esto es un film de cine negro no una novela de misterio a lo Sra.Christie (de las de "tiren todos pal salón.. el asesino fue el jardinero con la espátula y el soplete"... -por ej.-). No mezclemos términos, plis.
En definitiva, film fetiche a reverenciar -sobre todo hablando en clave "noirense"- sin dudas en mi humilde opinión que, y a pesar de no otorgarle la máxima puntuación, de "altamente recomendable" o "excelente" no hay quien la descabalgue.
A FAVOR: Gene Tierney. La dirección. La música. El reparto. Gene Tierney. Lo bien medido del metraje. La fotografía. Gene Tierney. Los diálogos, la historia principal y la mentada osadía a la hora de tocar según qué en aquellos días... y también Gene Tierney.
EN CONTRA: algún que otro momento, contado pero forzado, en cuanto inocencia o precipitación en el guión.
GUZZTÓMETRO: 9/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada