sábado, 12 de junio de 2010

LAURA CAMINA CONMIGO (TWIN PEAKS, 20 ANNIVERSARY)

(Texto extraido de EL PERIODICO -18/04/10- hasta la segunda foto del post que es cuando entro yo en danza)
Un policía irrumpe en un aula del instituto de Twin Peaks buscando a Bobby Briggs. La profesora contesta que Briggs es de otra clase. El agente le transmite una noticia en voz baja. Una chica corre gritando a través del patio. La joven Donna observa el asiento vacío de su amiga Laura y hace la terrible conexión. James, amigo de ambas, rompe su lápiz en dos con una sola mano.
Esta última imagen es historia de la televisión, como tantos otros momentos de Twin Peaks, ese clásico estrenado en Estados Unidos en abril de 1990, ahora hace 20 años. En un gesto parecido al de James, el director David Lynch (autor de febriles y estilizadas pesadillas como Corazón salvaje o Carretera perdida) y Mark Frost (antiguo guionista de Canción triste de Hill Street) hicieron crujir el concepto de teleserie al crear este culebrón surrealista con misterio criminal al fondo.
Lynch y Frost partieron el modelo en dos y lo volvieron a juntar con una fórmula nada común: ritmo lento, personajes como salidos del frenopático, una alternancia constante entre el humor surrealista y una tensión terrorífica, desdén absoluto por cualquier clase de coherencia. Puro David Lynch. De hecho, podríamos decir que Twin Peaks es la serie más de autor que haya producido nunca una gran cadena televisiva.
En ella encontramos a un cineasta único trasladando su visión a la pequeña pantalla sin filtros de ninguna clase. En una entrevista concedida a The Guardian, su aliado Mark Frost decía: «nos pasaban notas pero creo que no prestamos atención a una sola de ellas». Ellos preferían dejarse llevar por la intuición, en una apuesta por el todo vale después aumentada por Perdidos en el juego con las coordenadas espacio-temporales.
Todavía hoy sorprende que algo tan extraño como Twin Peaks fuera emitido en horario de máxima audiencia. Era demasiado rara, demasiado personal, demasiado… buena.
Y pese a todo, gustó. Más que eso: fascinó y enloqueció al personal. La serie llegó a ser una de las más vistas de los 90, además de la niña mimada de la crítica. Esta especie de Objeto Visual No Identificado era objeto de rituales de visionado y tema agitado de conversación al día siguiente en la oficina, un poco como ahora Perdidos, con la diferencia de que Twin Peaks la veía realmente todo el mundo. Toda clase de público, de los acólitos del mundo Lynch a quienes solo buscan en la tele una diversión sin complicación.
Todo el mundo amaba a Dale Cooper (Kyle McLachlan), el agente especial del FBI pegado a una grabadora con nombre de mujer: Diane. Todos los hombres soñaban con las chicas Twin Peaks, de la misteriosa Laura Palmer –suma de todas las mujeres: díscola, mártir, beatífica– a la solo en apariencia angelical Donna Hayward (Lara Flynn Boyle), pasando, por supuesto, por esa perversa pero tierna Audrey Horne (Sherilyn Fenn) que anudaba rabitos de cereza con la lengua.
Todo el mundo quería saber dónde encontrar una tarta de cereza como la del Doble R, donde, por cierto, trabajaban otras chicas realmente seductoras, Shelly (Mädchen Amick) y Norma (Peggy Lipton), antigua Miss Twin Peaks. Todo el mundo tenía el disco de la banda sonora compuesta por Angelo Badalamenti; la versión del tema principal cantada por Julee Cruise, la maravillosa Falling, fue un gran éxito en las listas; en Australia llegó al número uno.
Y, por supuesto, todos queríamos saber quién diablos mató a Laura Palmer. Llegada la segunda temporada, los bajos índices de audiencia en EEUU –culpen a una mala situación en parrilla o a la guerra del Golfo– llevaron a la cadena ABC a insistir a los creadores de la serie para que revelasen la identidad del asesino. Al final se supo y, con ello, la serie perdió la excusa de todas sus diferentes tramas, derrapando en callejones sin salida pero recuperando fuelle en un plano final llamado a hacer historia.
Puede que su tramo final fuera algo resbaladizo, pero Twin Peaks ya había oficiado su magia; sería difícil de olvidar y fácil perdonar sus pecados...
¿LA MEJOR SERIE? (... ¿será coña, no?)
Aviso: todas las opiniones vertidas a continuación parten de una premisa completamente personal que se puede compartir, ignorar, denunciar o lo que toque.



A pesar de mi predilección (compartida con tantas gentes y gentuzas) por las comedias inglesas de años a, no me cabe duda que aquello fue (es) otro rollo. O me lo parece a mí cuando se trata de recordar o tratar de enumerar "las mejores series televisivas" nunca habidas. En cualquier caso, vaya mi punto para el "Flying Circus" como mejor entretenimiento del medio jamás parido... en cuanto a series puras y duras, que es lo que trata el post, afirmo sin rubor que valga que "Twin Peaks" sigue reinando hoy día (en su vigésimo aniversario) sin problemas, bostezando y sin sudar.

Pero voy por partes. Hace algo menos de una década la cosa estaba igual en mi chorro-Top particular por lo que toca al "namber uan" (entonces, como hoy y otros diez años antes), pero la segunda plaza la ocupaban Fleshman, Maurice y cia... Después venia todo lo demás. Y entonces llegó HBO y, sobre todo, Tony Soprano. La famosa serie sobre la familia mafioseta de New Jersey llevaría al buen Dr. a ocupar la tercera posición del podium con una facilidad que hasta acojona (como al descuido y sin querer). Pero, caray, no acabaron ahí las penurias en el "Guzzitop" para "Northern Exposure"... "The wire" le canjearía el bronce por diploma, y tras "Lost" (que a su vez hará lo propio con McNulty y demás a poco que no la caguen en la conclusión), cae a la quinta y última posición de para las que mi son las cinco mejores series que me haya echado alguna vez a los morros. Vamos que (salvo que "Lost" alcance visos de pura estafa en su resolución) al fin la cosa queda en un debate abierto por la tercera posición entre "The wire" y "Perdidos" con clara ventaja por la segunda en base a mis gustos (y a pesar que la otra tiene el capítulo final -hasta día presente- más de mi agrado que atesore cualquier serie a excepción de la de los donuts -obviously-, y de largo), y en una "Doctor en Alaska" bien asentada en la última posición hasta que me demuestren lo contrario. De cualquier manera, "The Sopranos" está bien tranquilica en su puesto número 2. Que no os la cuelen... las otras tres juntas no valen un mal pedo de Gandolfini y asociados en su peor momento. ¿Razón?. Para mí, tanto "sopranos" como "tuinpics" respiran una calidad cinematográfica que no encuentro en las otras tres (que también me parecen muy buenas, no olvidemos que son las cinco series que destaco de tooodas las vistas hasta hoy por mi insigne ser), que me parecen mucho más abiertas a un lenguaje televisivo más tópico y cercano a lo que se espera desde el medio (y por bien hechas que estén). Dicho todo eso, ahora viene cuando le doy otra vuelta al hula hoop y también afirmo (sin cortarme pelo alguno de nuevo) que "The Sopranos" no tiene nada que rascar ante "Twin Peaks", al menos en mis querencias personales.
Nunca faltarán cantamañanas que acusarán a los que así pensamos de que nos gusta tanto porque "va de rara" o "diferente"... y tiene sus cojones la cosa. "Twin Peaks" no debe analizarse como una serie más, de acuerdo vale, es "diferente"... que no es para nada lo mismo de "ir de...", ya puestos. Pero una vez se entiende que es un tema que gira más en torno a la idea de "cuento de hadas/brujas clásico" que de preceptos "abstractos" y tantas jerigonzas varias (y absurdas) sentenciadas por la crítica de medio mundo, todo resulta tan evidente (su superioridad manifiesta) que te caes de culo todas las veces que lo mediopiensas. ¿Qué "mola mucho decir que te gusta por Lynch" y tal?... A ver, Lynch a hecho auténticas maravillas como auténticas putas mierdas casi al fifty-fifty (y creo que hasta sus fans más militantes lo aceptarán)... o sea, que el tema devoción por la mera autoría (o la mitad de ella) ya se va a paseo. ¿Qué "es más fácil por ser una serie de apenas 30 capítulos"?. Esta todavía es más cazurra... Hay discos que cambian la historia del Rock (por buscar un ejemplo cercano) con apenas media hora de duración y hay auténticos rollos patateros infumables que alcanzan las dos horas (y al revés, faltaría), de la misma forma que (por buscar un ejemplo menos cercano, o no tanto de forma evidente) hay cuadros considerados "masterpieces" por consenso total con un tamaño afín a un palmo cuadrado y murales de cuarenta metros que solo mirarlos crean epilepsia terminal (y al revés nuevamente -por aquello que "la belleza está en los ojos del que contempla" que se dice siempre-)... y los ejemplos son poco menos que infinitos, vamos que el asunto "duración en relación a la calidad" también apesta cosa mala y se sostiene tan mal como lo otro, sino peor.
Aquí el nene solo encuentra un punto negro para "Twin Peaks" en el relativamente notorio protagonismo de los personajes de Donna (especialmente) y James (y casi todo lo que con ellos tiene que ver). Son los personajes más cansinos y, en definitiva, los que más te la pelan... siempre me han parecido como muy gratuitos en relación a la candela que se imprime mediante el resto del reparto (incluido el triangulo amoroso alrededor de Lucy que te acaba ganando por su patetismo entrañable, o "absurdo" bien entendido).
Por lo demás, todo lo que la hace grande, inmensa, la mejor en resumen... Vamos al turrón: ¿banda sonora?, la mejor de largo; ¿mejor capítulo?, nada se acerca -ni en la misma galaxia- a su episodio piloto; ¿protagonista?, a Coops no le tose ni diox; ¿secundarios?, desde el sheriff Truman hasta Lady Leño pasando por Leo, Bobby o la familia Horne, y con las excepciones antes mentadas, elijan uds. mismos; ¿argumento?, la historia central es brutal ("¿quién mató a Laura Palmer?", es la frase de la historia de todas las series) y la historia real es aún mejor para quien tenga paciencia o muestre interés; ¿localizaciones? ay, que me da la risa... Y así se puede pasar la tarde entera uno. Para rematar, señalo que no existe ninguna serie que te permita descojonarte de risa, pasar miedo (puto Bob), pena y varias sensaciones más en buen número de sus capítulos... sin olvidarnos de esa posibilidad de hacer cábalas como un poseso o de extraerle cada vez más y más contenidos y detalles a cada visualización (yo voy por la quinta y cada vez que la he videado me ha entusiasmado más que la anterior).
Sintetizando y como fin: si se pretende hablar de series televisivas, sobre cual es la mejor o la peor o la de en medio, primero se aparta "Twin Peaks"... ahora vale, empecemos a hablar... Cuando se trata a Laura Palmer y demás es, en "lenguaje series", aquello de "cuando los mayores hablan, los niños se callan", y quien dice "niños", dice "Los Soprano", "The Wire", "Lost", "Doctor en Alaska" y todo lo que venga en gana u apetezca.
Pd: El peor personaje de Twin Peaks insisto que es la mogigata e insufrible Donna para mi (y de largo lo que se quiera), pero qué se puede alegar cuando "el peor personaje" te regala un diálogo como el que sigue:
James: ¿Desde cuando fumas Donna?

Donna: Fumo muy poco, solo cuando estoy tensa.
James: ¿Y desde cuando estás tensa?

Donna: Desde que empecé a fumar.
... noniaaaanononiaaanoooo !!

1 comentario:

  1. Chapeau! genial. me la bajo de nuevo ya. In Guzz I trust

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