domingo, 4 de julio de 2010

LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (1970)

Sinopsis: Sherlock Holmes (Robert Stephens) y el Dr. Warson (Colin Blakely) parten hacia Escocia a instancias de una bella mujer cuyo amado esposo ha desaparecido. Allí, para su sorpresa, descubren una intriga que involucra a una sociedad secreta, al Servicio Secreto de su Majestad y... ¡al monstruo del lago Ness! Pero, antes de que pueda aplicar sus poderosas dotes de deducción para hacer que todo resulte elemental, Holmes comete un error que podría poner en peligro la seguridad de Gran Bretaña y arruinar la reputación del detective.



Que si los grandes maestros del Neorrealismo y la Nouvelle Vague, que si Kurosawa, Hitchcock o hasta Kubrick y la madre que los parió a todos, etc... que si, vale, lo que se quiera. Para mí, siempre desde la modestia y al que le moleste que le den mucho, se limita la cosa a Lang y Wilder, y desde ahí (a partir de ese par), empezamos a hablar sobre quien sigue después (en la lejanía muy lejana, eso si). Será el agua del Danubio, el espíritu de Mozart Y Freud o los caramelos Pez, pero este par (cada uno a su manera) no admiten (siempre para el nene) comparación que valga. Y no es que no tengan sus "reguleces" (que las tienen, y más de una en sendos casos), es que las "buenas" de estos es, con perdón, lo más grande que ha parido madre. Hoy, en cualquier caso, nos quedamos con Mr. Wilder.

Quien quiera ningunear al maestro con lo de que desde "Testigo de cargo" (327 sobre 10 en el Guzztómetro) se dedicó por entero (o casi) a la comedia, como si ello fuera fácil o algo a restar, allá él/ella (el mendrugo/a, en cuestión). Sin embargo, la peli de hoy es un "pájaro raro" en el (largo) opus del tipo. Nada que ver con sus colegas Lemmon y Matthau, y las correrías del estilo que practicara con ellos.

"La vida privada de S.H." es lo que se viene a denominar una parábola (y de las buenas, en este caso), escrita a cuatro manos con su fiel I.A.L. Diamond sobre el famoso detective de Doyle (cuya defunción cumplirá su ochenta aniversario en tres días -de ahí la motivación para esta entrada, por cierto-).

Para ello se sirvió de dos actores británicos (ver sinopsis) no muy famosos pero si con bastantes/muchas tablas (y que aquí están de muy puta madre en su rol uno y otro), de esos que nos podemos hartar de ver en papeles secundarios de diversa índole en el cine de según que décadas. Una recreación de la Inglaterra victoriana que te caes de culo y una retahíla de secundarios que arropan sin mácula que valga al par de protas (a destacar el eterno Sr. Lee con su Mycroft Holmes -con la vitola de "ocultismo", que el personaje siempre requiere, a cuestas-).

En el "debe" nos encontramos, únicamente, a algunos momentos puntuales donde el metraje parece detenerse (insisto en lo de "puntuales" que esto de ladrillo tiene bien poco). Por lo visto la cosa fue que al pequeño/gran cineasta le pegaron alguna que otra "tijerada" de las cabronas (también se puede leer en más de un sitio que el guión original sigue latente y esperando, entre los viejos archivos de la U.A., ver la luz en algún momento de la historia). Y ello no presenta contrasentido alguno. Me explico... No es que el film se haga largo (no está en la totalidad del metraje -unas dos horas- el presunto problema), es en la repartición de escenas en el último tercio donde está el meollo. Hay momentos donde parece que insistir en determinada secuencia para la trama se torna algo machacón y, por contra, la resolución o pequeños detalles del desarrollo se ventilan de forma algo acelerada... como si faltara algo en medio. No pasa nada porque este tio era el puto amo, claro, y al final el film te da esa sensación de "tiempo bien invertido" que siempre se destila del trabajo bien hecho (por palos y palotes que se le metan en las ruedas). Los que, como a mi, les parezca una pena que un film que apunta a "masterpiece" se quede en "recomendable" pueden ponerse en contacto conmigo para tirar tomates a los "recortadores" de los cojones que aún queden con vida (nos podemos hacer una camiseta y todo).

Pero, cuidadín, que deje lo mejor para el final... A pesar de que para mí el mejor Holmes es el televisivo Sr.Brett (bendita sobreactuación lo de este tipo), estamos ante la obra audiovisual que (posiblemente) mejor recrea la mitología propia de tan conocido personaje... De verdad que no falta casi nada (y si parece que falta algo al repasar la peli veréis que, como mínimo, se menciona aunque sea de pasada en la mayoría de los casos). Es pues un film que cobra una nueva dimensión para los que somos fans de la más famosa creación de Doyle. Wilder se regodea y reboza con la mentada mitología imaginada por el escritor y hace pasar eso incluso por encima del propio argumento central del film... Y muchos que nos alegramos, aunque los que esperen ver un misterio al uso con varios sospechosos y una resolución a lo Poirot de esas de "tirad todos pal salón que os voy a peinar la calva" se puedan llevar un chasco (que algo de eso siempre habrá, ni que sea en formato de "vaciladas deductivas", pero no es lo que prima aquí desde luego).

En definitiva, otra buena peli de Billy Wilder más que, para la ocasión, se hace extrañamente recomendable para mitómanos varios y buscadores de rarezas (aún a pesar de la fama, que la tiene y no poca, del film) de a granel.

A FAVOR: interpretaciones y contextos (interiores o no) en su totalidad y un respeto a la creación literaria más que conseguida... Y que a pesar del aire puntual de pseudocomedia que incorpora (y que pueda despistar a fanáticos de la facción más intransigente) o lo descrito (reiterado) a continuación ("en contra") no deja de ser otra buena aventura del tipo la boina de la calle Baker y su fiel "socio y colega".

EN CONTRA: algún síncope poco claro en el ritmo que, sea culpa del maestro o de los hijoputas de turno, ahí quedan en remanente.

GUZZTÓMETRO: 8/10

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