jueves, 21 de enero de 2010

A TRAVÉS DE LA NOCHE (1941)

SINOPSIS: Gloves Donahue, un jugador de Broadway y truhán simpático, quiere encontrar al asesino del señor Miller, un anciano panadero. Donahue reconoce a Leda Hamilton, cantante de un club nocturno propiedad de Marty Callahan, a la que vio salir de la panadería. Joe Denning, el socio de Marty es asesinado, Leda desaparece de forma misteriosa. Donahue, a quien la policía considera sospechoso junto a Marty del asesinato de Joe Denning, sigue la pista de Leda hasta encontrarla, ésta le confiesa que se ve obligada a colaborar con agentes nazis para proteger a su padre prisionero en Alemania...

No existe duda alguna que 1941 fue el "annus mirabilis" ese para Humphrey. Es el año del estreno de "El último refugio" y "El halcón maltés" (casi ná -y más teniendo en cuenta que hablamos de sus primeros papeles como prota absoluto-) y, por si había alguna duda, unos meses más tarde (ya en el 42) le diría a Sam aquello de que se la tocase otra vez... Bien por él desde luego, de actor secundario con proyección a ícono del medio para los restos, sin embargo, la descomunal onda expansiva de esos filmes (en cuanto a popularidad) ha logrado para la historia que una peli tan entretenida y cachonda como "All through the night" pase más o menos desapercibida. Y eso no sería del todo correcto, especialmente desde el punto de vista del seguidor "bogartiano".
Es una peli con muchos actores secundarios a elegir. De esta forma si a alguien no le impresiona demasiado (como a mi) el papel de la chica de la peli (Kareen Verne), tal vez encuentre más de su agrado el rol de la madre (Jane Darwell), o al revés... que bien mirado tampoco es como para abrir un debate. En cualquier caso, la candela está en los malosos. Vaya trío de cabrones: Peter Lorre (como siempre), Conrad Veidt (el nazi malo de "Casablanca" -y actor fetiche expresionista-) y Judith Anderson (el ama de llaves hijaputa de "Rebecca"). No creo, cambiando el tercio, que el director Vincent Sherman merezca pasar a la historia como uno de los grandes precisamente (algo regulero -que lo fue- si se investiga la filmografía), pero aquí se sobra y basta sin -casi- problemas.
Pero vayamos con lo más atractivo, para mí al menos, del film: es una comedia con Humphrey Bogart de protagonista (!). Y, para más inri por si alguien lo duda, el tipo está tremendo. Si que es cierto que hay una trama negra con crimenes y nazis a mansalva (con sus dosis de peleas, disparos y altercados varios, faltaría), pero la sensación ineludible es de comedia, y con todas las de la ley. Las conversaciones de Donahue con sus subalternos y las situaciones que comparten son más de cachondeo que otra cosa en gran medida y hay (también) escenas directamente dignas de película de los Marx. Además el argumento es cojonudo. Un grupo de pelacañas (a medio camino entre mafiosetes de tres al cuarto y una agencia de vividores cuya actividad más reseñable es el mundillo de la apuesta) se enfrentan con un montón de nazis porque estos asesinan al panadero vecino de la madre del pelacañas jefe. Vamos que son demasiado cutres hasta para lo de "antihéroes".
Para mentar un "pero", el que quizá el director estira algunas escenas más de lo debido. El film no se resiente al ser una historia muy dinámica y bien fragmentada (no falla... al mirar el tema, me encuentro que uno de los autores de la historia lo es también del guión para la peli) y, con todo, ¿hacía falta hacer tan larga la pelea en la juguetería? (por ejemplo).
En cualquier caso, gran sabor de boca final para un film tan recomendable para amantes de la comedia clásica, como para fans del género negro, y por raro que parezca... amén de uno de los pájaros más raros en la filmografía del célebre individuo de la gabardina.
A FAVOR: todo un mérito que una peli con dos direcciones a priori tan opuestas, y en continua superposición, funcione sin problemas. Y, desde luego, inmenso Boogey.
EN CONTRA: cierta impresión al hacer bagaje de pros y contras (y tratando de ser objetivo)de que, quizá, con otro director se podría haber ido incluso más allá de lo meramente "recomendable"... que por otro lado lo és (sin duda).
GUZZTÓMETRO: 8/10

martes, 19 de enero de 2010

LOS VERDUGOS TAMBIÉN MUEREN (1943)

SINOPSIS: Segunda Guerra Mundial / 1942: En Praga es asesinado "El Verdugo", prefecto de una Checoslovaquia ocupada por Alemania. El autor del magnicidio se refugia en casa de una familia que decide ocultarlo, pero los nazis toman cientos de rehenes y comienzan a ejecutarlos para exigir la colaboración del pueblo en la captura del asesino. Con esta intensa trama, a partir de un guión suyo y de Bertolt Brecht, Fritz Lang crea una de sus obras maestras indiscutibles. El director pone la herencia del expresionismo alemán y toda su sabiduría narrativa al servicio de una intriga perfectamente medida, en la que los dilemas morales asaltan a unos personajes profundamente humanos. Las luces y las sombras, la composición, la puesta en escena, el montaje, las interpretaciones (estupendo Walter Brennan en un papel muy alejado de los habituales en él)... todo rezuma talento. Una verdadera lección de cine. No podría estar más de acuerdo con la última frase . ¿Se imaginan "Ser o no ser" y "M", sacrificando la parte cómica de la primera y la sórdida de la segunda?, esto vendría a ser lo más parecido posible. Sin embargo antes de empezar (y para hacer algo un poco diferente) a derramar palabras de loanza hacia el descomunal Fritz Lang, me parece interesante recordar como el austríaco afincado en Berlín salio por patas del país... Si ya lo hice hace tiempo, lo sé, pero lo explique a mi manera chapucera. He encontrado recientemente en una página chilena (unavuelta.com) como fue el asunto en puño y letra del propio Lang, y el archivo merece la pena de difundirse. Recordemos, año 33, Lang es citado por Goebbels, el ministro de propaganda Nazi y mano derecha ya entonces del imitador más infame de Chaplin, para "discutir" el porqué de la disconformidad del partido con parte de la obra maestra del cineasta "M, el vampiro de Dusseldorf", y otras cuestiones... Todo tuyo Fritz: "Entonces se me ordenó que fuera a ver al doctor Goebbels. Me puse mis pantalones a rayas, mi chaqueta bien cortada, un cuello duro. No me sentía muy cómodo. Estaba en el nuevo Ministerio de Propaganda. Hay que recorrer largos y anchos pasillos, con banderas y todo eso, mientras los pasos resuenan, y al final hay dos sujetos armados. No era muy confortable. Llego a otro despecho, y después a un tercer despacho, y finalmente a una pequeña habitación, donde me dicen, espere aquí. Estaba transpirando un poco. Se abre la puerta hacia una oficina muy larga, y al final de ella está el doctor Goebbels. Me dice: entre, señor Lang, y parece ser un hombre encantador. Me senté frente a él. Me dice: vea, lo lamento mucho, pero tuvimos que confiscar la película. Es solamente el final el que no nos gusta. No dijo nada de la verdadera razón: las frases nazis en boca de un criminal demente. Y agregó: con la película tal como está, tenemos que poner otro final. Que el criminal esté loco... eso no es ningún castigo. Debe ser destruido por el pueblo. Yo solamente pensaba en cómo hacer para salir de allí. Tenía que sacar algo de dinero del banco. Por la ventana se veía un gran reloj callejero, y las agujas se movían lentamente. Hasta que finalmente Goebbels agregó: el Führer ha visto sus películas y dijo que usted es el hombre que nos dará las grandes películas nazis. Le contesté: me hace usted sonrojar, señor ministro (sic). ¿Qué más podía decirle? Y me dije a mí mismo: esta noche es mi última oportunidad para salir de Alemania. Miré de nuevo el reloj. A las dos y media cerraban los bancos, y no podía salir. El ministro estuvo muy amable. Le dije que sí a todo. Cuando llegué afuera, ya era demasiado tarde. No pude sacar mi dinero. Volví a casa y dije a mi mayordomo: oye, debo irme a París. Coloca en una maleta lo necesario para algunos días. No me atrevía a decir la verdad a nadie. Cuando él no me miraba, puse en la maleta las cosas que un hombre puede juntar: una cigarrera de oro, una cadena de oro, los gemelos de camisas, el dinero que tenía en casa, y le dije: lleva esto a la estación, sácame el boleto y yo estaré allí. Como tenía miedo de ser seguido llegué un minuto antes de la salida del tren (sic). Miré hacia atrás sobre mi hombro. Era como una mala película de acción. A la mañana siguiente estaba en París." (La fuga de Lang condujo a una cinta en Francia (Liliom, 1934, con Charles Boyer) y a su nutrida carrera en Estados Unidos (desde Furia, 1936) y conocido prontuario antinazi. También quedó fijada allí la separación de su co-libretista y esposa, la escritora Thea von Harbou, quien permaneció en Alemania y colaboró fervientemente con el cine del nazismo, incluso durante toda la guerra.) Lo del talento de este señor no tiene nombre. Si Hitchcock fue "el maestro del suspense", éste lo fue de la "intriga". En mis modestos y zafios conocimientos (que no interés), de hecho, poco menos que toda la jerigonza "noir" en su vertiente audiovisual existió gracias a él. Mi director predilecto del medio, definitivamente (no es difícil, el "género negro" es mi favorito por goleada) junto a Wilder (otro austríaco -y como Mozart o Shubert... a saber que cojones tenía el agua de allí-), con el famoso, y ya mentado, inglés de la papada como tercero en discordia. "Hangmen also die !" es cine del más alto octanaje y en estado puro. Dos horas y poco de delirio visual y privilegiado argumento (y tan bien medido en tiempos) que el todo resultante pasa en medio suspiro. Y, como siempre, sin pasajes, moralinas o lecciones gratuitas. Una historia sólida (de granito) que no cae en afectismos o bobalicadas varias. De hecho es fácil adivinar que Lang pudo haber tenido problemas con "los grandes estudios" por ello mismo (pasó poco por el aro, cinco veces -y aún entre ellas hay al menos dos en concreto que son una puta maravilla-, pero no puedo imaginar un director que se ajuste menos al término "sicario de Hollywood" que él, y aún en "los años dorados" del cine yanqui). Sin ir más lejos, aquí tras todo el drama, las correrías, la intriga en crescendo continuo, los crimenes y todo lo que sufren los "buenos" del folletín, el cabronazo se reserva para el final una señora patada en los cojones (que no contaré) que no hace sino cuestionarte si lo que se viene haciendo en las tres últimas décadas (excepciones previamente cribadas) es cine o algo que tiene que ver más con ir al circo o al zoo (por ejemplos), un elemento meramente lúdico que dura lo que dura, de los de consumir, tirar y olvidar. Veamos, para no hacerlo eterno (de "largo" no os salva nadie, queridos/as), me centraré en la parte argumental de la peli en si (obviaremos el tema musical o todas las excelencias visuales -cambios de decorado constantes, baile de ángulos, imágenes salpicadas en charcos y las mil y una puta maravillas que cabe esperar del nombre importante más importante -que lo fue- del Expresionismo-). También para ir más rápido despejo el tema actoral: los protas del asunto, a priori, son Brian Donlevy y Anna Lee (el tipo que comete el asesinato que detona la trama y la chica que le encubre cuando empieza la cacería del hombre por parte de los nazis), que cumplen perfectamente uno y otra, sin embargo, estamos ante un film coral, de esos en los que parece en determinados momentos que solo hay una gama de distintos personajes a elegir -sin secundarios ni principales- y de quedarme con alguien lo hago con el Profesor Novotny, majestuoso e impecable Walter Brennan, el esquirol Czaka perpetrado por Gene Lockhart (el tipo tiene que dar asco y más que conseguirlo es que te dan ganas de pedirle su máquina prestada a Wells e ir a matarlo tu mismo -y lentamente además-) y, sobre todo, ese jefe de la Gestapo (Gruber) recreado por el actor Alexander Granach para el que se acaban todos los adjetivos. El film empieza con el asesino Nazi apodado "el verdugo" (el del título) que solo tiene tiempo de entrar al principio del todo en una inmensa sala ocupada por altos mandos alemanes y checos (ocupadores y ocupados, vaya) y cagarse en todo ("50 muertos diarios de las fábricas es ridículo, hay que subir a 500"... olé mi niño). El buen doctor lo saca de circulación (bien) y se esconde con la ayuda de la familia Novotny en la casa de estos (vale). Empieza la cacería nazi ("cualquiera que ayude o de cobijo al criminal correrá su misma suerte"). Entonces, los "ocupadores" cogen a una serie de personas de forma aleatoria para "aleccionar" al pueblo (de verdad que es del 43 el film, lo digo por la forma desalmada e impune de elegir las "lecciones" -primero diez, depués veinte- en los barracones creados para el fin), hasta que éste no les sirva en bandeja de plata al "asesino del verdugo"... A partir de aquí los alemanes empiezan sus pesquisas y perrerías varias de a granel, al "asesino" le ataca el mal moral y plantea entregarse, el calvario de la familia Novotny (los nazis no saben de su colaboración pero -obviamente- el buen profesor/cabeza de familia está entre los "afortunados" de los barracones), se perfila levemente tanto a la resistencia como a los de la Gestapo, y ya está liada. ¿Interesante, no?, da para una buena peli -de género o no-. Tiene todos los ingredientes de un buen drama (más) a costa de los nazis y la ocupación y tal... Pero, carambas, eso no llega a la mitad del film... Fritz Lang coge todo eso y donde cualquier otro se hubiera sentido servido y satisfecho, le mete un petardo por el orto y dinamiza la historia abriéndola en una impagable trama coral, se saca de la mano los personajes, ya mentados, de Czaka y Gruber, le da una vuelta de tuerca completa al ritmo narrativo y, sin saber como, te ves metido en un film de intriga de los de "joder, que los van a pillar", ya que sutilmente, sin casi advertirlo el espectador, los protas del asunto han variado y ahora no nos limitamos a ver, únicamente, las cosas a través de los ojos de los sufridores... Cine mayúsculo, excepcional, que cada uno elija su epíteto favorito de entre los más lisonjeros. A verla para ayer quién no lo haya hecho y, en definitiva, una obra maestra (homitiendo las comillas porque trasciende a pareceres personales) más del maestro Lang (el nombre propio más importante no ya solo del Expresionismo Alemán sino del Cine Negro Clásico -o no- y de la Historia del Cine, obvio, en general). A FAVOR: demasiadas cosas como para perdérsela. EN CONTRA: el perdérsela. GUZZTÓMETRO: 11/10 (me ha resultado imposible encontrar el trailer, perdones y espero que no se volverá a repetir)

domingo, 17 de enero de 2010

UN TIPO SERIO (2009)

SINOPSIS: La historia transcurre en 1967 y se centra en Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg), un profesor de física del medio-oeste americano que ve cómo su vida comienza a derrumbarse. Larry es un hombre bueno; un marido fiel y afectuoso, un padre entregado y un profesor serio, siempre justo y correcto, a pesar de las tentaciones diarias que le acechan. Pero un buen día, todo empieza a ir mal... (Y aquí mejor lo dejamos porque la sinopsis de Filmaffinity poco menos que te cuenta la peli entera)

Lo primero aclarar que esto de comedia no tiene nada o bien poco. Lo segundo que, se ve venir, el nuevo Coen va a dividir todavía más al personal: los que hace tiempo que les bajaron del pedestal por las dos truño-comedias inexcusables (prescindo de reincidir en hablar de ellas) y que no encontrarán aquí motivos claros para volverlos a subir, y los fieles que defenderán (defenderemos) que los Coen vuelven a ser de nuevo los cineastas personales e inclasificables que fueron... por lo menos en cuanto actitud. Los hermanitos tienen tres direcciones a la hora de abordar temas o géneros (siempre desde su controvertida ahora, y aplaudida por consenso en el pasado, manera de ver y presentar las cosas): comedia, crimen y drama paranoide (puntualmente mezcladas entre si)... Empezaré metiéndoles un poco de caña ya que, aunque soy de los que opinan que sus tres últimas referencias les han devuelto a la buena senda, es evidente que "No es país para viejos" no le aguanta el tirón a "Miller's crossing" o "Fargo" ni de cachondeo, que "Quemar después de leer" podría sacarle, según pareceres, tablas a "Arizona baby" o "Oh, brother..." pero que queda realmente lejos del Nota o la peli del hula-hoop y, también ahora, que "Un tipo serio" podría gustar tanto a alguna persona como "El hombre que nunca estuvo allí" pero que, desde luego, no admite comparación por lejana que sea con la memorable "Barton Fink". No faltará, insisto, quien tras ver "A serious man" se reafirme (por enésima vez) en lo de que los Coen tendrían que haberlo dejado tras la peli del barbero y haber quedado así como unos directores de mayor o menor culto a tener muy en cuenta para la Historia del invento... pero cuidadín que, después del chasco para los que esperaban una comedia alocada como la ahora penúltima, queda el análisis del film ya en frio y con la calma. Y sus buenas cosas tiene.
Si que es verdad que la peli va integramente del judaísmo (contextualizado en yanquilandia y en el albor de los setenta) y sus condiciones pero, lo aborda con una tono satírico, grotesco, se rie abiertamente de sus dogmas, tradiciones y puñetas varias (quizá demasiado según lecturas).
Lo peor a la hora de vender el asunto es, como recurrentemente todos sus detractores señalan, su ritmo ex-profesamente lento (son más los Coen de la antepenúltima que de la que le sigue). También hay quien dice que hay historias (supongo que esto va por lo del hermano más que nada) que quedan desdibujadas o inconclusas... Bueno, esto segundo se contesta fácil, pienso yo, basta con atender al nombre del film (esto es, exclusivamente, lo que le pasa a Larry Gopnik, el resto es meramente para adornar -con mayor o menor puterío o interés a suscitar-), y lo primero no debería importunar demasiado a los seguidores coenianos, no es nada nuevo (tiene un ritmo similar a cosas ya vistas en ellos). Por lo demás, todo en su sitio. Burwell vuelve a poner una música (que como siempre aparece y desaperece a conveniencia) de narices que aquí además se complementa con hits de los Jefferson Airplane o algún tema de Hendrix y con alguna que otra cantinela del folklore judaico. Los actores (salidos todos de la tele y de algún que otro -y como mucho- papel secundario para el cine) lo hacen muy bien todos en su misión de envolver a ese amargado y retraido protagonista perfectamente recreado por Michael Stuhlbarg. Destacaría especialmente, eso si, al joven actor Aaron Wolf que interpreta al porrero del hijo.
En cuanto al desarrollo de argumento (cuidado con los spoilers que van a ir que vuelan) decir que está francamente bien parido. Solo empezar la peli sobre fondo negro aparece la frase "Toma las cosas como vienen" (es decir no te cuestiones nunca nada), y ese mantra tan arrelado a esa religión marca todos los rasgos de comportamiento del protagonista (antes por cierto, veremos un breve corto introductorio tan brillante como bien calzado que no tiene nada que ver con el resto del film pero que sirve bien para contextualizar lo que esa máxima refiere). Así que entre la mujer cuyos designios (que perrerías sería más correcto) sigue a raja tabla y que le quiere dejar por un tipo que es un auténtico hijo de puta disfrazado con piel de cordero (que ya tendrá lo suyo), los hijos que son a cual más insoportable, los rabinos cuyas "soluciones" no hacen sino recrear lo que ya leímos sobre fondo negro al principio dándole mil vueltas a lo mismo para dejarlo igual, los vecinos raros, los abogados chupasangre, las excentricidades y chaladuras del hermano y las varias putadas de distinta índole que se le van cruzando, uno no acaba de entender como al desdichado Sr.Gopnik no le da por huir con lo puesto o pegarse un tiro... claro que eso no sería "tomar las cosas...". Lo mejor, o casi, porque hay otra cuestión de sobresaliente (que ya pondré en lo de "a favor") es el precioso final a poco que uno se lo piense un mínimo... El pedazo de desgraciado lleva toda la vida queriendo ser "un tipo serio", tomando las cosas como le llegan (perdón por la reincidencia pero es que es el concepto madre del asunto) y haciendo lo que él cree (en base a las cosas inculcadas a tizón ardiente por su religión) es correcto. Pero, claro, todas las mierdas que le pasan le han dejado a medio paso de la ruina así que cuando ve el sobre con pasta que un padre coreano le ha hecho llegar de forma "anónima" a fin de sobornarle para que su hijo apruebe cuando ya había suspendido (no he comentado, excuse me, que el prota es profe de mates) el tipo serio al final claudica y vemos como borra la nota de su alumno tras pensarlo mucho... Después de esto, las dos últimas secuencias del film son una llamada de su médico que le urge a pasarse por la consulta para comentarle algo de unas radiografías que es mejor no tratar por teléfono y, seguidamente, un enorme tornado que se dirige directo al patio de la escuela de su hijo (plano final con cogote del niño, tornado de cara, fade in black y pa la casa). Amén.
A FAVOR: a parte del muy bonito final, actores y música. conviene destacar también las secuencias oníricas de la peli que (como siempre con los Coen) están de puta madre. Y en síntesis: el que es básicamente un ejercicio de cine -lento o no- cojonudo y con una personalidad a tener en cuenta... Quedando muy lejos de la media docena de títulos insaltables de los hermanos, vuelven a demostrar que unos Coen entonados y aún sin una gran historia valen más que el 99% del cine actual del planeta. Gran sátira que no comedia al uso del tema a tratar.
EN CONTRA: lo controvertido del ritmo. Hay quien lo celebrará (el esfuerzo por plasmar lo aburrido, monótono y rutinario de la existencia del prota es casi compulsivo -valga por ejemplo los planos generales de la impersonal urbanización donde reside en la que por no pasar nada no pasa ni el viento-) y hay quien la detestará tildando el cocido de pretencioso e innecesariamente lento... A gustos que va el asunto.
GUZZTÓMETRO: 8/10

sábado, 9 de enero de 2010

LOS SOBORNADOS (1953)

SINOPSIS: Un policía, Tom Duncan, se suicida dejando una carta en la que confiesa haber pertenecido a una banda de gángsters y la corrupción de ciertos altos funcionarios. Su viuda esconde la misiva con la intención de sacar provecho de ella. Mientras, el sargento Dave Bannion trata de resolver la muerte de Duncan...

A pesar de la gran cantidad de maestros europeos de renombre y algún que otro geniecillo autóctono venido de allende los mares, soy de los que reconocen (a la hora de acometer la estupidez esa de clasificar las cosas por orden de preferencia e importancia según la percepción propia) que la cosa queda entre Wilder y Hitchcock a la hora de rifar el inexistente premio de "mejor director de la historia"... La razón queda clara: son los que tienen la balanza más a su favor en la relación calidad-cantidad y no hay más que añadir. Pero, siguiendo con la percepción propia, los yanquis muy suyos han querido colar -mediante la historia que ellos cuentan- un nombre propio parido en sus tierras a la altura de ese para (algo así como: a ver un exiliado austrohúngaro y un inglesito que se cree la santísima trinidad todo en uno... no hijo no!). Así, se ha pretendido que primero Welles y después (el para mí superior) Kubrick entraran en liza como "duda razonable"... Pues vale, que les aproveche ya que por esta vez pueden tener parte de razón (para mí no llegan al nivel de los otros dos pero dios me libre de criticar a cualquiera de esos dos monstruos -sendos top-10 indebatibles para mí-). Sin embargo, a mí cada vez me queda más cristalino que el manido "tercero en discordia" es sin duda el grandioso Fritz Lang. Y en mi caso es fácil de explicar, mi género favorito es el "cine negro", y el (también) austriaco afincado en Alemania (antes que en USA -creo que ya comenté hace tiempo por qué se tuvo que ir-) firmó a principios de los 30 la ya comentada en el blog "M, el vampiro de Düsseldorf", que si bien por temática se puede debatir en cuanto al aspecto es más que posiblemente el primer film claramente noir de la historia. Después de "cruzar el charco"... Hasta la friolera diecisiete films de género negro (con algún contado western, film bélico de por medio, que queda claro viendo el resto de su obra que responden a "encargos" más que otra cosa), casi nada... más si atendemos a que prácticamente ninguno de esos films baja del notable muy alto si se es fan del género, y si es que no la etiqueta de "recomendable" tampoco está de más. Lo que sería un puto crack el señor este, vamos.
"Los Sobornados" (The big heat, 1953), queda en medio de su segunda andanada de films negros seguidos, justo después de "La gardenia azul" y antes de "Deseos humanos" (otro par -sobretodo ésta última para mí- de las de aquí te espero). Y, para ganar tiempo, es todo un "Sr.10" de cabo a rabo. Magistral de principio a fin, con un magnífico Glenn Ford (junto a Dana Andrews, el gran ninguneado de los actores relacionados con el género por famoso/s que sea/n), que sabe ser rudo y machote sin resultar un armario con traje como Ryan, Cooper o más adelante Heston (entre alguno que otro más). Destacan también un joven (que si, de verdad que también lo fue) Lee Marvin como maloso del folletín (o el más presente de ellos, vaya) y una fiestera Gloria Grahame ejerciendo de una especie de "femme fatale" que en verdad no és... Grandioso cuando le pongo el otro día la peli a mi sra. madre y cuando ve los títulos de crédito exclama: "ah, la Gloria Grahame... aquesta sempre feia de puta o borratxa"... y en efecto, el visionado le dio bastante la razón. Del resto del reparto, más allá de la meramente pseudo-figurante esposa del prota Jocelyn Brando, solo queda destacar al jefe de los malos, el intrigante Alexander Scourby como el capo Mike Lagana y a la chantajista Jeanette Nolan que borda su desdeñable rol carente de escrúpulos.
El argumento no tiene nada de blanco o amable (tremendo como se refleja el tema sobornos de "altos mandos" sociales, por ejemplo), y tiene rasgos que parecen adelantarse en bastante a los tiempos a la hora de relatar la historia. Prefiero no dar detalles... Basta decir que la peli empieza con el suicidio del poli y la llamada de la "sufrida" viuda al capo mafioso y, desde ya, es un no parar (durante la hora y media del metraje) en el que hay tiempo para chantajes, intrigas, investigación, asesinatos, venganza, palizas, amenazas, y más...
Como curiosidad personal, me quedo con las ganas de saber que obsesión tenía el maestro con las escaleras (en muchas de las pelis que le he visto siempre hay al menos un plano fijo -por fugaz que sea- con escaleras de por medio que ven pasar, discutir o pelear -o lo que toque- a los personajes). De hecho en la posterior "Mientras N.Y. duerme" (otra virguería negruzca) hay un plano casi idéntico al de la pelea de Ford antes de entrar al piso donde tiene escondida a su hija. Por otro lado, preguntar alguien si el aspecto visual es bueno o correcto cuando el firmante de esto es el mismo de "M" o "Metrópolis" (o, directamente, el nombre propio más importante del Expresionismo, para resumir), pues como que le delata un poco...
En fin, un "10" incuestionable para los amantes "noirenses" que no baja de la excelencia para los que les guste el buen cine sin más, prescindiendo de géneros.
A FAVOR: entre cualquier otra cosa que se quiera mentar, me quedo con la descomunal síntesis de la historia que no adolece de bajones que valgan de cabo a rabo... y la tremenda lectura que hacía Lang del género (donde otros ponen diálogos insulsos o moralinas gratuitas para arañar minutos, él se dedicaba a atormentar a sus personajes -aquí, por ejemplo, incluso en las escenas más bucólico-familiares asoma de fondo la preocupación del protagonista-... siempre con intención o contenido argumental, el Sr. Fritz Lang era como los impuestos: de gratis nada).
EN CONTRA: sobre el film nada, más allá de él: lo obvio del desconocimiento general de este y otros títulos de un descomunal director de cine que, en definitiva, fue de los mejores (y el más militante) del género negro o, si se es honesto, "de los mejores" y punto... de hecho, en base a mis modestos conocimientos, es el que cierra el sacrosanto podio de los más grandes de cualquier época.
GUZZTÓMETRO: 10/10

viernes, 8 de enero de 2010

BERLÍN EXPRÉS (1948)

SINOPSIS: Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, un grupo de personas de diversas nacionalidades (un americano, un inglés, un francés, una misteriosa mujer que habla diferentes idiomas, un par de alemanes, ...) viaja de París a Berlín, vía Frankfurt. En el tren, fuertemente vigilado, también ocupa compartimento el doctor Bernhardt, un pacifista cuya misión es unificar Alemania. Un mensaje en clave accidentalmente hallado en una paloma mensajera ha puesto en alerta a militares y servicios secretos. Antes de llegar a Frankfurt, Bernhardt es asesinado, lo que supone el inicio de una complicada trama de espionaje que pondrá en peligro a todos los pasajeros, ahora unidos para desenmascarar al culpable o culpables del homicidio...

Van un yanqui, un francés, un ruso y un inglés en un tren y en esto que... Bueno vale, me ahorro el chiste (ya es bastante el que por la política esa del blog de encabezar el post con el nombre del estreno español el título parezca referir a alguna cafrada/castaña de Ozores y cia. en vez de al notable ejercicio de género que és por parte del maestro -que lo fue- Tourneur).
Por supuesto que esto no alcanza el nivel de "Retorno al pasado", la mejor y más estereotipada aproximación al género negro que Jacques Tourneur realizara con un imparable Mitchum por montera. Y de hecho, cabe decir que estamos ante uno de esos films que tiene algunos rasgos que irritan y desvirtuan algo el asunto (la moralina y buenas intenciones que más allá de ser necesarias o no -la acción se ubica en gran medida en la Alemania de post-guerra- son de un blanco y tópico que tiran de culo a pesar de todo; o peor aún, la superior inteligencia, sagacidad y valentía sin mácula por parte de "el americano" que aprovecha además para vacilar de vez en cuando a sus compañeros). Pero, a pesar de ese último paréntesis, la peli va creciendo y ofreciendo una serie de pasajes donde la intriga y la contundencia plástica de las imágenes acaban por llevarte al huerto... Con unas interpretaciones funcionales sin más (hay quien incluso se refiere a este film en clave de falso documental... que tampoco es eso para nada pero se entiende cuando la acabas de ver), una introductoria voz en off para señalar a los personajes (como si de una novela de Sra. Christie se tratase), un guión muy sólido en la parte intrigante (con los obvios patinazos ya apuntados -y sobreedulcorados en su finalización- en la parte moralista) y -sobretodo- una fotografía en glorioso b/n que tira de culo, al francés afincado en yanquilandia le basta para ofrecer una película que, aunque algo sobrevalorada en mi muy humilde opinión, es en efecto un título de referencia "negra" a tener presente (si si, aún con todas sus -posibles, que eso queda en los ojos del que la mira/ve- taras en la chepa) que no deja de merecer la etiqueta de "recomendable"... Lo que tiene de malo pica y jode, pero lo que tiene de bueno es absolutamente incuestionable, si se prefiere.
El reparto no lo hace mal, tampoco excepcionalmente bien, meramente -y como ponía antes- funciona. Los protas principales son el hierático (no por contención, precisamente) Robert Ryan (suerte de híbrido entre Cooper y Wayne, y más allá de lo meramente físico por cierto), y la classic star de zona intertoto que fue Merlee Oberon. Que no rechinan en absoluto me apresuro a decir (quede claro únicamente que ni uno es el Ray Milland de "Días sin huella", ni la otra es la Lana Turner de "Cautivos del mal", para entendernos todos). El (ingente) resto aletea alrededor de la historia picoteando puntualmente aquí u allá pero sin dejar huella de forma indeleble (lo del ruso cabezacubo -a lo chorchenaguer- mejor me lo callo).
Pero claro, cuando aparece (por ejemplo) esa postal de la Berlín post-holocausto (por lo visto hubo que pedir permisos hasta el espíritu santo para lograr rodar en algunas localizaciones) se le hiela el corazón al más pintado (tremenda la foto de las puertas de Brandenburgo en su plena decrepitud). Igual que el tiroteo en las bodegas, los ambientes teatreros o los correcalles (o pasillos, mejor) por el propio tren... todo es humedad, y humo, y pólvora, con gente acorralada en situaciones que parecen de imposible solución. Escalofriante todo en lo visual, un libro de estilo en si mismo resulta el film en esa dirección. Y la misteriosa historia, cuando se deja de elementos panfletarios claro... nada que reprochar a nadie en ese sentido tampoco.
En definitiva, todo un ejercicio del "noir" más reconocible, utilizado en el blog y para la ocasión para constatar que el "género negro" no se limita solo a la media docena de rasgos diferenciales en los que todos pensamos de primeras.
A FAVOR: todo el tema visual (con algunos pasajes concretos para el recuerdo de los de agárrate y no te menees) y un argumento cargado de suspense. Bien por otro lado el aclarar y señalar que no todos los alemanes de entonces fueron hijos de Satanás...
EN CONTRA: lo ya redicho de los breves pero innecesarios momentos de sobreedulcoración moralista (que se deben por entero a los tiempos que entonces transcurrían, que todo debe decirse) integrados en el guión y que alcanzan su cota máxima en la -algo alargada- secuencia final. Y, claro, que a veces "el americano" sea tan intrépido y listo en comparación al resto... y una cosa más: que por pura pereza no busque en la interné si el creador del argumento, el tal Curt Siodmak, es familiar o no del célebre director Robert Siodmak (todo apunta a que si... pero, atendiendo al palo que me da buscarlo ahora mismo, que lo mire Herr Ritten la Cantaorren...).
GUZZTÓMETRO: 8/10

jueves, 7 de enero de 2010

EL HERMANO MÁS LISTO DE SHERLOCK HOLMES (1975)

SINOPSIS: Tras décadas enteras viviendo a la sombra de su famosísimo hermano Sherlock, el detective Sigerson Holmes (Gene Wilder) se enfrenta a un caso singular que le arrastra por un disparatado laberinto de identidades falsas, documentos robados, códigos secretos... Y traseros al aire. Una farsa llena de pistas falsas con un conocido reparto en el que destacan Madeline Kahn en el papel de una seductora cantante, Marty Feldman como el asistente de ojos saltones, y Dom DeLuise en el papel de una estrella de la Ópera convertido en chantajista.


Pasada la operación de hernia (como echo de menos mis sondas) y en plena rehabilitación llega el momento de iniciar este 2010 en el blog. Ignorando el tema cadencia (ya que me canso), si tengo intención de iniciar el año con potencia y dedicarlo en gran medida a lo más granado del género negro de siempre (mi favorito con diferencia), intercalado con algún que otro estreno que caiga en mis manos, por aquello de estar un poco al día... O ni que sea un mínimo, vaya (aunque cada vez tengo más claro que el esfuerzo no vale la pena -con las sonadas excepciones de rigor claro, que aún a cuentagotas y por suerte siempre las habrá-). Aunque, eso si, a modo vendetta por el poco respeto demostrado por algunas gentes (no hace mucho) hacia la misma, me he decidido por dedicar a "The Adventure of Sherlock Holmes' Smarter Brother" (Gene Wilder, 1975) el primer post del año... Que n'aprenguin !.
Qué las aptitudes cómicas de Gene Wilder son ciertamente debatibles se puede aceptar. Que su pericia como director es como mínimo "discreta" también (de hecho ahí no hay debate que valga, el tipo es un cutre de la ostia consagrada). Que el tipo vive del cuento de haber protagonizado o co-protagonizado los tres titulos (o tres de los cuatro al menos) más recordados del chalado de Mel Brooks, ahí queda... Y así, criticando a los segundos rizos rubios lanudos y masculinos más famosos del cine, se podría pasar uno la tarde entera (y no mento las conocidas astracanadas con Pryor). Pero, a pesar de todo, ¿para qué negarlo?... A mí el tipo (al igual que sucede con su primo negro Ricardo) siempre me entretiene. Y no tengo porque excusarme. Con Wilder desatado y a sus anchas siempre te espera lo mismo: diálogos muy chorras sin venir a cuento, gags rematadamente estupidos y gratuitos y, sobretodo, un recalcitrante monumento a lo absurdo se mire por donde uno quiera. Esa tendencia a lo absurdo es, precisamente, lo que más le reconozco al tipo. Se le puede echar en cara muchas cosas al sujeto pero, cuidado, en su currículo no hay patéticas comedias románticas de a duro la docena, ni festivales de muecas mezclados con escatología a troche moche... Es tontería (sin aditivos) pura y dura lo suyo (y tan importante es admitir lo primero como reconocer lo segundo... lo de "suyo"). Aquí, por otro lado se vuelve a reunir (tras "Young Frankenstein") con Madeline Kahn y Marty "ojasos" Feldman, y se rodea también de su colega DeLuise (más joven y delgado que nunca y tan pasado de vueltas como siempre) y de un actorazo curtido en mil batallas como Leo McKern amén del siempre bienvenido secundario habitual Roy Kinnear (como el más churrigueresco Moriarty de la historia y su impresentable sicario respectivamente)... entre otros (hasta aparece el gran Finney "cameando" que es gerundio).
A partir de ahora destacar lo acertado de las localizaciones y la ambientación (puro Holmes) que nos encontramos de vez en cuando, parece que estaría de más. Aquí todo es cachondeo de principio a fin y aunque se sigue un trama (más o menos), los clímax, los momentos detonadores no son sino la enésima parida al cubo. Y, claro, tratar de defender un film que integra momentos como "el baile del canguro" es harto complicado (aunque quien lo critique haya tenido los santos cojones de ir a ver "Avatar" en megaHD que te chupimueres) pero, muy posiblemente, el asunto (más teniendo en cuenta que la payasada va de menos a más... ¿o sería al revés?) encandilará sin demasiados problemas a los fans de determinadas y alocadas comedias sixties o, especialmente, del zumbadísimo de Brooks sin sudar demasiado... y aún con todas sus chocarrerías a cuestas. Por supuesto que es una chorrada, en resumen, pero entretener, entretiene la puñetera (o puede hacerlo sin reparos al que tenga media luz y sea consciente de lo que va a ver al reparar tanto en el propio título como en los involucrados en el asunto).
A FAVOR: es humor wilder/brookiense con todas sus consecuencias... está a medio camino de los de "-lo que sea- como puedas" y los Python (tirando descaradamente más hacía lo primero, no nos engañemos), y es también por tanto nada más ni menos de lo que te puedes esperar.
EN CONTRA: aunque por algún tipo de inconsistencia mental haya tarugos como el menda al que esto puede entretener puntualmente, el todo global la deja retratada como lo que és... una parida como un castillo, perse. Eso sí, como (casi) siempre hay cosas peores... como Chygrinsky o como ir a ver "Avatar" al cine, por ejemplos...
GUZZTÓMETRO: 6/10

Y, por supuesto: