lunes, 21 de marzo de 2011

ABOUT... ALEXANDER MACKENDRICK

... Y muy gordos en esta ocasión. Alexander Mackendrick (1912-1993), escocés aunque nacido en los US por poco menos que accidente si se busca la bio by las webs, fue un reconocido cineasta de exigua carrera, diez pelis clavadas (de las que no he visto tres -de ahí lo de los brochazos "muy gordos"-), que desarrolló casi la totalidad de la misma en Inglaterra (o con producción inglesa en cualquier caso).

Obviaré aquí los tres films que desconozco de este señor (por aquello de no opinar sobre opiniones ajenas, cosa siempre a evitar): "Mandy", "La bella Maggie" y "El discípulo del diablo" (ésta última no la encuentro por ninguna parte y, atendiendo al castlist, es la que más me "pica" a priori).

En base a las otras siete, ya señalo de entrada y generalizando, decir que el tipo no baja nunca del bien -en el peor de los casos, que de hecho es "No hagan olas" y que también tiene su coña a pesar de lo "ligero"-, que vive claramente instalado en el notable y, finalmente, que tiene un par (quizá tres) de (famosas) referencias que son aquello de "puros clásicos" que se dice.

Su carrera se inicia con, la mentada hace pocas entradas en el blog, Ealing Studios de la que poco menos será su director fetiche (o al menos el más reconocido) y un par de comedias muy recomendables, con o sin encontronazos anacrónicos de por medio, con un Alec Guiness de traca en la segunda. Esto es: "Whisky Galore" (1949) y "El hombre del traje blanco" (1951). La primera es una comedia ambientada en un pequeño pueblo costero de una isla escocesa bajo el marco de la II G.M. y que narra las peripecias varias que les suceden (o provocan, según se mire) a las gentes del lugar cuando un barco cargado de whisky se encalla en su costa. "El hombre...", por su parte, es una (poco disimulada) crítica al mundo de las empresas (con sus burocracias y demás) presentada como comedia de enredo para "desamargar" el trago y en el que acaba "pillando" hasta el apuntador... Si que es cierto (ya me recrearé cuando haga el post pertinente) que tiene esa moralina en la que se nos explica que por buenas intenciones que tenga una persona (con sus ideas -o inventos, para el caso-) tal como andaba (y anda) el mundo, éste se lo acabará engullendo por pura (y malsana) inercia y sin masticar... Da igual, no hay sermón que valga, funciona como comedia (porque es muy divertida, que es lo intersante al fin) y la acidez imperante (la famosa "mala leche británica") hace el resto. En fin, bastante recomendables ambas con esos metrajes que no llegan a la hora y media y sendas narraciones ágiles y dinámicas como ellas solas.

Tras dos de las tres que me faltan llegamos a su díptico dorado: "El quinteto de la muerte" (1955) y Chantaje en Broadway" (1957). De la segunda, para ahorrar tiempo y energías, pongo el link hacia la entrada ya existente en el bloj de hace un tiempo: http://inguzzwetrust.blogspot.com/2008/12/chantaje-en-broadway-1957.html. En cuanto a "The Ladykillers" poco se puede añadir. Su film de referencia (un "10" como un castillo) con Guiness, Lom o el mismísimo Sellers (etc.) puteándose cosa mala y un guión de esos para enmarcar como ejemplo para generaciones venideras... Si se busca "comedia negra" donde sea, y avezando la cosa al cine, debería salir siempre por defecto la careta de este film. Que no os tire para atrás el muy evitable remake de los Coen (mis cineastas predilectos del último cuarto de siglo tienen dos pelis horribles -por lisonjas mil que podamos dedicar a buena parte del resto de su obra- y aunque "Crueldad intolerable" hace justícia a su nombre lo de esto aún es peor...)... por fortuna (o desgracia, según cuentas) no tiene nada que ver.

Tras volver, embadurnado de prestigio el puñetero, de su aventura yanquiloide con "Chantaje...", MacKendrick firmará la otra peli que me falta, ya reseñada con anterioridad, con actorcillos como Kirk Douglas, Burt Lancaster y hasta el mismísimo Laurence Olivier ("casi ná"). Rematando casi la faena, ya en los 60, con un par de films de aventuras muy bien resueltos como son: "Sammy, huida hacia el sur" y "Viento en las velas". "Sammy..." sería un film cuyo argumento se asemejaría al de la serie "Marco" (un huérfano de diez años en busca de su único familiar conocido) si no fuera por la ambientación (un auténtico "África atraviesa"... puro Salgari para lo amantes del género) y un Edward G. Robinson, todavía vigente y a su nivel habitual (no hay porque exagerar, es uno de los grandes sin duda a caber y con eso basta), que una vez aparece en pantalla, y como és de esperar, se mete la peli en la chepa sin problemas. Claro que "Viento en las velas" es todavía mejor (era por esta lo de los posibles tres "clásicos")... Es de piratas y con niños repelentes, si, pero conviene recordar donde se curtió Mackendrick en sus primeros pasos... Excepcional el señor Quinn como capitán del navio (suerte de Long Silver -todavía más- borrachuzo) y no menos meritorio Coburn ejerciendo de "poli malo" para con los críos y segundo de a bordo. Sirve igual para amantes de islas y tesoros, para perseguidores de "grandes interpretaciones" (se insiste con Quinn) y no hará torcer el gesto a nadie el azúcar que se quiera encontrar aquí pues, cuidado, tiene un final como bastante "poco amable"...

Finalmente Mackendrick vuelve a tierras yanquis para filmar su última referencia: "No hagan olas" (1967). Muy posiblemente el film menos recordado del cineasta a mayor gloria de un Curtis, en su rol cachondo habitual para este tipo de encuentros, flanqueado aquí por la Cardinale y la malograda Sharon Tate (que desgracias a parte tampoco es que fuera "nada del otro mundo" como actriz, poco que ver con la otra -conviene aclarar-). Es un film divertido (quizá la hayáis visto en Antonia 3 que creo que la pusó un par de veces años a), sin mayores pretensiones y al que no hay porque buscar "peros" por la curra. Comedia sixtie a lo Edwards, no falta de mala leche (buen sopapo a la sociedad del lugar y la época) que, tampoco hay porque negar, queda solapado por la ligereza inicial del planteamiento. "Entretenida sin más", en efecto.

En resumen, buen (e infravalorado) cineasta este Sr. Mackendrick del que solo añadiré que, cuando estéis en la casa "escarchofaos" en el sofá sin ningún interés en cambiar de posición y empiece una peli en la tele donde veáis aparecer el nombre de este hombre se recomienda, humildemente y desde aquí, dejar el zapping para otro momento.

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