lunes, 4 de abril de 2011

ABOUT... MEL BROOKS

Menudo pájaro... El cine de Mel Brooks (ya de entrada no faltaría quien haría notar el contrasentido de dicha expresión) es por definición: ridículo, grotesco, soez, facilón, cutre, estúpido (largo etc) y tiene tanto que ver con las grandes comedias de la historia del medio, más o menos reconocidas por consenso, como un manojo puerros caducado con un biscote de caviar iraní... Pero, eso si (cuidao): "El jovencito Frankenstein es cojonuda" (y en eso también estaría medio mundo y parte del extranjero de acuerdo). Y casi que ahí lo podríá dejar (cierto). No sería muy lícito negar que Brooks no es, en definitiva, poco más (de serlo) que las posteriores "lo que sea como puedas", "Porky's", "Locas academias" y docenas de derivados que nos salpican por doquier hasta día presente. Lo de "puente generacional" entre Lewis y "la triple Z" tampoco sería etiqueta de prestigio, para que engañarse y por otro lado... Pero, caray, "también es de diox" y cutre o cutre nos deja algunos gags contados tan chorras como funcionales que ahí quedan y aún obviando las correrias de "Fronkonstein" y su camarilla (además no tiene una filmografía muy extensa, lo que siempre es una bendición para esta sección "a brochazos gordos", a qué negarlo).

Para estructurar mejor el asunto dejo ya de entrada el link para la reseña de "El jovencito Fronkonstin" que me marqué hace un tiempo (así nos quitamos de encima la ÚNICA referencia realmente insaltable del chorro-cineasta en cuestión -dando por obviada la recomendación expresa de recuperarla de vez en cuando-): http://inguzzwetrust.blogspot.com/2009/03/el-jovencito-frankenstein-1974.html .

De igual modo hago breve hincapié en el Brooks-productor, cuyas reseñas más celebradas son "El hombre elefante" de Lynch y la versión de "La mosca" que se marcó Cronenberg hace un cuarto de siglo (si si, como lo oyen...). Con él como prota, además, tenemos una versión (con marcado tono de telefilme) tan correcta como prescindible del "Ser o no ser" de Lubitsch... que ya es tenerlos gordos, ya... La Sra. Bancroft (pareja sentimental del propio Brooks desde finales de los 60) sale más o menos indemne de la comparación con la Lombard (aquí nos seguimos quedando con el original por eso -y por mucho, además-) pero Mel, algo más contenido que de costumbre, se la come doblada si hacemos lo propio con la inolvidable interpretación de Jack Benny a la hora de abarcar a ese "gran, gran actor polaco".

Y sin más vamos ya a por el Brooks director (o similar si se prefiere).

Tras su conocida participación en la exitosa serie del "Superagente 86", se "estrena" como realizador de largometrajes con la archiconocida "Los productores". Muy posiblemente su segunda mejor peli tras la camara, dejando a Zero Mostel y Gene Wilder haciendo el cabra a su bola y envolviéndolos, convenientemente, de números musicales esperpénticos y chocarradas varias de diversa índole. Esta historia del ex-productor teatral de éxito frustrado y caradura que trata de realizar la peor obra posible con un contable petimetre, y con bastantes neuras, de fiel escudero ha dado para varias versiones (también) teatrales y algún que otro remake. Entretenida sin más, por otro lado, faltaría. Tal vez si Brooks hubiera mostrado algún tipo de interés en la dirección de actores (cosa que ni hizo aquí ni haría jamás) la cosa sería más memorable...

Para "Las 12 sillas", su segundo film, Brooks se va a la Rusia de la primera mitad del siglo pasado para crear una comedia de enredo en plena etapa post-revolucionaria contando con el bastante desconocido Ron Moody, un jovencísimo Frank Langella y por vez primera (al loro) con el orondo Dom DeLuise, uno de sus actores fetiches (lo que en si ya es toda un revelación). Es muy mala... de verdad. Un par de gags del último de los actores mentados y se acabó. Lo mejor del flim es la sinopsis (que promete correrías y malentendidos a mansalva) desde luego, ya que al pasar eso en práctica la cosa se torna más bien turbia... tirando a puta mierda.

El 74 sería su año de gloria con la consabida versión de "Frankenstein"... Y quizá lo hubiera sido más de no haber firmado también "Sillas de montar calientes"... Tenemos a Wilder, la incontenible Madeleine Kahn y Harvey Korman como habituales pero esta historia del sheriff negro hace aguas por todos lados. No es tan horrible como "Las 12 sillas" y tiene algún guiño cómico que funciona (sobre todo por el papel de Korman como malvado) pero entre las patinadas de embrague del director y ese "superderrape" final con las correrías por los estudios (saliendo del contexto del film) el tema termina resultando bastante bochornoso... "No es de las peores" es lo más amable que se me ocurre.

Pasados un par de años llega "La última locura" ("Silent movie")... Esta vez Brooks interpreta a un ex-director de éxito caido en desgracia (cosas del beber) que cree tener una idea revolucionaria para levantar su carrera (y de paso los estudios, a punto de ser embargados): filmar, en plena actualidad -mediados de los 70 para el caso-, una película muda (!?). Le acompañan en el viaje Dom DeLuise y el feísimo Marty Feldman y cuenta con cameos de gente como Burt Reynolds, Anne Bancroft, James Caan, Liza Minelli y hasta el mismísimo Paul Newman. La gracia del planteamiento, desde el punto de vista del espectador y a priori, es que el propio film es también mudo (solo se dice una palabra -"No"- y la dice el mimo Marcel Marceau) pero, de nuevo -como no-, al tipo se le va la castaña cosa mala y tenemos otro buen planteamiento (o cuanto menos curioso) cuyo traslado a imágenes deja mucho que desear... Se puede esbozar alguna sonrisa contada pero, generalizando, ni puta gracia que tiene...

Más mala es todavía "Máxima ansiedad" donde Brooks trata de emular a su manera algunos clásicos de Hitchcock, via "pupurrí"... Tenemos de nuevo a Korman, a la Kahn y hasta a Cloris Leachman (la inolvidable ama de llaves de "El jovencito..."). No faltan, entre otras, las reseñas a "Vértigo", "Psicosis" o "Los pájaros", pero en realidad el asunto es como bastante infumable (y falto de ritmo, lo que en una comedia presuntamente "alocada" ya lo deja todo dicho).

Ya en los 80 llegan "Las locas historias". La del mundo y la de las galaxias. Y aquí, dado que ya están más cercanas -y que me estoy empezando a cansar un poco-, iremos pelín a saco... "Papirus pal porrus" y "peinen el desierto"... y poco más. De "La loca historia del mundo" (bastante mejor que la otra pero sin salir del "nivelazo" sugerido) nos quedamos con la selección de la guardia particular de la Kahn, el musical de la inquisición, y ese principio con "los quin...Diez mandamientos !". De la segunda solo con Rick Moranis en su Darth Vader cabezón que se ahoga si no se quita el casco (lo de Candy disfrazado de peluche es demasiado patético hasta para el palomo que hoy nos ocupa).

La posterior "Qué asco de vida" es un intento (fallido) de comedia menos alocada y con cierto contenido (social, para el caso). La parte inicial donde Brooks se va desquiciando por momentos aún nos deja algún buen rato (o quizá es que tras las "locas historias" esto parece "El apartamento", vaya ud. a saber) pero el desarrollo... pfff... "Abran el container, que va otra" (además, eso de buscar la lagrimica...).

Sobre sus dos últimas pelis, las versiones de "Robin Hood" y "Drácula" (esta con Nielsen y con la pobre sra Brooks ensuciando su filmografía por enésima vez en aras de la convivencia conyugal) ya ni me digno a poner nada...

En resumen: "Young Frankenstein", dos o tres medianías, en el mejor de los casos, para la hora de la siesta y un resto que oscila entre la basura y la vergüenza ajena... y aunque ya lo supieras antes de empezar a leer.

Pd. Exijo la prueba de ADN para la (presunta) paternidad de "Fronkonstin" !

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