miércoles, 6 de abril de 2011

ORO EN BARRAS (1951)

SINOPSIS. Desde hace veinte años, Henry Holland (Guinness) es el encargado de supervisar el traslado de los cargamentos de oro de un banco de Inglaterra, pero, harto de su gris existencia, idea un ingenioso plan para llevar a cabo un espectacular robo en el banco en que trabaja: se trata de trasladar el oro de Inglaterra a Francia en forma de souvenirs de la Torre Eiffel.



Todo un personaje debió de ser el tal Sr. Charles Crichton. El más recordado de los realizadores de los años dorados de la británica Ealing Studios (ex aequo con el recientemente "repasado" en el blog Alexander MacKendrick) y que tiene como dos films más destacados, o conocidos, este de hoy y "A fish called Wanda", esto és, dos pelis/comedias de chorizos que las pasan canutas en mayor o menor grado (el mejor film a atribuirle, posiblemente y eso si, sea el tercero en discordia con esa gema oculta de los 60 titulada "El tercer secreto"-muy fuera, por cierto, de los registros cómicos que se pudiera suponer de antemano-). Viendo las cuatro décadas que separan a una y otra se pudiera pensar que este hombre tuvo una carrera nutrida en referencias "cineras" como pocas... Pos no, mira. El 90% (y por no pecar de exagerado) de su carrera -desarrollada por completo en UK- como director de cine se limita a los 50 pasando, de forma casi exclusiva, al elemento televisivo a partir de la siguiente década y en adelante. Prácticamente sus únicos dos films posteriores a 1960 son "Wanda" y la igualmente sugerida (y altamente recomendable) anteriormente entre paréntesis... Pero hoy nos quedamos con la otra: "The Lavender Hill Mob", esto es, "Oro en barras". Más que seguramente la joya más brillante de la historia de la Ealing junto al siempre recurrente "quinteto".

Y es que se entiende, y muy fácil además... Me refiero al status que esta obra atesora para miles de amantes del cine de casi cualquier época y desde que fuera parida. Se suele mentar, y por no pocas gentes, como ejemplo de comedia perfecta e imperecedera como alternativa, a su vez, de las "Ser o no ser", "Con faldas...", "Arsénicos..." los hermanísimos (Marx, claro) de las narices y demás.

Sus activos principales son los que siguen: un guión dinámico a prueba de lo que se quiera, una dirección austera y que no se pierde en aspectos contemplativos de ninguna clase (quien quiera azúcar que se vaya a "Joligú"), un metraje -derivado de forma obvia de lo que precede- de hora y veinte pelado que no deja tiempo ni para sonarse y, entre otras cosas, un protagonista de los de uno entre varios millones: el señor Alec Guiness.

La estructura del asunto es diáfana como ella sola la muy puta: tipo amargado que trabaja desde hace la tira acompañando al "camión de las barras de oro" de un banco se agobia de su existencia y traza un plan de lo más churrigueresco (por lo simplón) para dar "el palo" con la ayuda de su vecino fundidor y un par de chorizos al uso... La historia sigue en todo momento a nuestro querido Sr. Holland quien cada vez se va sintiendo más cómodo tras pegar el salto sin red consecuente de cambiar su anodino y eterno funcionariado por el nuevo rol de "mente criminal maestra". La camaradería surgida entre estos delincuentes de pacotilla también se va adueñando, a su manera, poco a poco del cotarro. Sirvan como ejemplos el momento de emoción que siente el prota cuando lo dos delincuentes profesionales -aunque cutres de cuidao- le dejan llevarse su parte del botín a Francia para venderlo o el impagable descenso perdiendo el culo por las escaleras de la Torre Eiffel de Holland/Guiness con su vecino y mano derecha -un estupendo Stanley Holloway- que deriva en puro desquicie (memorable para los restos llegado ese punto de mareo en el que se empiezan a descojonar mientras descienden).

Y es que, aunque sea dar vueltas sobre lo mismo, uno no puede dejar de aplaudir lo bien medido de los tiempos, ese "de menos a más" (o "mucho más", para el caso) constante. De hecho, en el primer tercio este film de comedia no tiene nada o bien poco. Llega después. Desde su argumento cuya vitalidad, en crecimiento lento pero continuo por lo que toca a la parte hilarante, te hace zambullirte más y mejor en la trama... Viendo la pose hierática y solemne de este amargado mindundi Guiness al inicio cuesta mucho imaginar que la cosa derivará en cosas como la persecución de las colegialas-turistas o el robo de la réplica de la consabida Torre en pleno Museo de la Policía con la imposible e inolvidable persecución (de nuevo) posterior.

En fin... No sé si referirse a esto como "comedias de las de antes" es del todo preciso pero, aunque a la inglesa, es de buen adaptar (cabe admitirlo). O lo hace/logra desde ese punto de vista donde encontramos un argumento perfectamente definido que además tiene la virtud de hacernos sonreir y no una mera sucesión de gags humorísticos (es decir, la comedia es código o clave pero el lenguaje es meramente puro cine -esto es más "película" que "comedia", si se prefiere ver así y como de hecho, sin paradoja que medie si se analiza un poco el asunto, pasa con todas las llamadas "grandes comedias" del tema este del cine-).

A FAVOR: ritmo narrativo y metraje de los de escuadra y cartabón, la ex profesamente cutre contextualización que es para enmarcar (almacenes, garajes, zona portuoria y hasta sale un mercadillo -de segunda mano, claro-), Guiness y cia -pero sobre todo Guiness, faltaría-, y entre muchas otras cosas que pueda descuidar que, en efecto, se pasa lo del carbono 14 por donde te dije.

EN CONTRA: que no acabe de saber explicar el porqué no le pongo la más alta puntuación. Quizá sea algo de desaprovechamiento de los secundarios o que la historia, generalizando, peque (y aunque sea a posta) de demasiado modesta o también que, cuando ya se desenmascara como comedia, quede el tema un pelín abrupto a pesar de lo brillante... En cualquier caso, dejando chorradas personales al margen (y si se es consciente de que, generalizando de nuevo, la comedia es el género más fácil y difícil al mismo tiempo): imprescindible a todas luces... "Cine en barras", desde luego.

GUZZTÓMETRO: 9/10

1 comentario:

  1. Interesante análisis. No conocía el blog, pero lo soluciono desde ya mismo. Felicidades!

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