viernes, 20 de mayo de 2011

ABOUT... SIDNEY LUMET

La muerte del señor Lumet, sucedida hace un par de meses, ha desencadenado una nutrida revisión de parte de su filmografía en algunos canales (mayormente de pago) televisivos. Perfecto (y justo), me parece muy bien. Nunca está de más constatar, por enésima vez, lo enorme de "Serpico" o "Tarde de perros".



En este humildísimo tributo, por otro lado, más que recordar toda la retahíla de referencias (a cual más indiscutible y de manera específica -parándonos en cada una de ellas-) que este hombre firmara, trataré de dejar constancia (por evidente que a algunos pueda resultar) de que Sidney Lumet fue en definitiva mucho más que "uno de los últimos grandes que nos quedaban" (que es lo que pone en el "prospecto")... Este hombre es/fue, a mi entender, uno de los grandes maestros de la historia del cine aguantando comparativas con quien cojones se le quiera poner por delante (salvo Wilder y Lang, que para mí ese par solo aguantan comparativas entre ellos y de los que sospecho, directamente, que los trajeron en astronave desde vete a saber dónde). Todo parte de una percepción muy personal, se admite, dado que estoy ante un inamovible (desde ya ni recuerdo) a la hora de mencionar a mis cineastas predilectos... Pero eso le pasa a mucha gente (que por algo será también) y, en cualquier caso, allá voy de todos modos...

Se suele argumentar que "los grandes maestros del cine" (los grandes de verdad) tienen un lenguaje visual propio que les define y, para el seguidor -en el grado que se quiera pero "seguidor" al fin- del medio, facilita el reconocer su autoría de manera casi inmediata. Así (con perdón para a quien no convenza del todo el ejemplo) de la misma forma que un buen stoniano ubica a sus ídolos rocanroleros con las primeras notas de una canción que no ha escuchado jamás (y antes de que Jagger arranque), para un amante del cine el reconocer a Hitchcock, Kubrick, Fellini o Kurosawa (y demás -entre los que no olvido al gran Berlanga, también fallecido no hace mucho y que ya tendrá su recordatorio tarde o temprano en esta cochambra-) detrás de lo que está mirando es un poco como el rascarse donde te dije... Dejando eso expuesto, pregunto: ¿acaso no entra Lumet dentro de ese parámetro que separa "excelencias" de "maestrías"?. Más si tenemos en cuenta que el tener un estilo visual propio está muy bien (cojonudo, vaya) pero si no va de la mano en lo que a calidad refiere pues como que nos quedamos un poco a medio camino... (por tener "estilo propio", también lo tienen en la actualidad cantamañanas sobrevalorados -con contados momentos de gloria, que tampoco hay porque negar- como Tarantino, Ritchie o Burton, o gentes del "calibrazo" de Woo o Rodríguez). Sea como fuere, Lumet pertenece a los primeros ya que (por supuesto) "encabe" sendo conceptos de manera fetén: intuyes que está tras la cámara aunque llegues a misas dichas al film y su calidad... ¿hace falta liarme a poner referencias a estas alturas?.

La gran contribución a la causa de el estadounidense, así lo veo yo, es el prolongar el concepto "cine negro" más allá de un espacio en el tiempo o de una percepción preestablecida por parte del espectador... y me voy a explicar y todo... Partimos todos de la premisa que al pensar en "cine negro" ("noir" para quien lo prefiera, sea por pedantería o por acortar que allá cada uno con lo suyo) lo primero en que pensamos es en Bogart, el sombrero, el cigarro, la femme-fatale de turno y "pa'lante". Lumet, siempre para mí recuerdo las veces que haga falta, fue el cineasta que más rápido y mejor se dió cuenta de que, en efecto, no tiene porque ser más cine negro "El halcón maltés" que, póngamos por caso, "El crepúsculo de los dioses" o "Días sin huella". Esto es, puede cambiar la temática o tipo de argumento, si, pero a su vez, el lenguaje visual también puede persistir, cuestión (nuevamente) de "estilo" si se prefiere. Y no es que su filmografía cuente, precisamente, con pocos títulos que hacen pasar las de Caín a chorizos y gentuzas de diversa índole se trata, sencillamente, de que el hombre no se detuvo ahí ni de lejos... Este señor se cagó en el estamento político, judicial, policial, mediático o militar como nadie y vivió para contarlo. Siempre (o casi) le queda a uno la misma sensación de impotencia tras ver un film de Lumet, esa en que el "hombre de a pie" o "ciudadano medio" no es sino una víctima atrapada y sin posibilidad de escape que ha acometido la temeridad de enfrentarse a cualquiera de los poderes/monstruos sugeridos y, por supuesto, ha salido fatalmente escaldado. De esta manera, por ello, el cine de Lumet es tan depresivo como adictivo (por extraño que resulte): el tipo siempre nos los explica desde nuestro lado de la ralla, desde nuestro punto de vista y nos hace participes, mediante su film, de su indignación, repulsa, frustración y demás críticas negativas hacia lo que toque y logra, así finalmente, que también sean las nuestras... no te explica el cuento desde una tarima, ni te mira por encima, tampoco trata de trascender de forma altiva ni de "iluminar" a nadie, solo pretende cagarse en la puta como cualquier hijo de vecino y, eso si, tiene la suerte de poder aprovechar su gran talento para ello.

No me extraña que me hiciera fan de este hombre a principios de los 90, en mi etapa punkie-gili-grunge, es muy fácil ver un tomate en la cara del "sistema" tras muchos títulos de Lumet. Pensaría entonces de forma errónea "que huevos tiene, que incendiario és" (etc.) y ahí me quedaría, cuando, al ir cumpliendo añitos y tal, caes en la cuenta de que su mensaje sería más bien el de "es todo tan triste y apesta tanto que más vale cachondearse llevándolo hasta el esperpento" que el de, meramente, señalar con el dedo hacia lo evidente (hacia lo que más hiede de la sociedad, que eso lo da tan por supuesto que ya ni se mete -gracias por no presuponer que somos gilipollas o no tenemos media luz Mr. Lumet-). De esa forma cuando leo cosas como "fuerte crítica social" o "de denuncia social" en referencia a algunos de sus films estoy de acuerdo solo a medias, yo cambiaría siempre lo que precede a "social" con la palabra (más ajustada a mi entender) "sátira".

Y así me estaría un buen ratazo más, pero ahí lo dejo... Que cuando trato a alguno de mis "intocables" me vengo a arriba y no se poner fin (me consta).

A partir de esa personal percepción que tengo de buena parte de su obra (con la que no se tiene porque comulgar, faltaría), ya se puede tratar temas como de que no existir el "Testigo de cargo" de Wilder, Lumet habría firmado la mejor interpretación de una obra de la Sra. Christie en el cine, o también, tratar de averiguar en que grado inspiró la motivación del "Teléfono rojo" de Kubrick su "Punto límite" también del 64 o si fue al revés la cosa, así como el debatir abiertamente si existe algún cineasta en la historia cuya primera referencia sea comparable a los inolvidables "12 angry men" de marras... Todo ello sin liarnos a tratar la evidente influencia, a la hora de plasmar imágenes en pantalla, que tuvo sobre determinados títulos de no poca gente (desde gigantes como Scorsese y DePalma, pasando por Mamet, Sayles, Alan Parker o Ferrara entre muchos otros, igual o aún más diversos). En fin, todo eso -su obra pura y dura-, lo dejo para la sección esa de "a brochazos gordos" (que ya adelanto dudo que quepa todo en un solo post -cinco décadas de cine ya es lo que tienen...-) o para la entrada de "Doce hombres sin piedad" que caerá en breve (una peli de la que me llevaría dos copias a la isla desierta de entre las consabidas diez no sea que la pierda). En fin, d.e.p. Sr. Lumet, pero que lo sepa que por su culpa (y la de unos pocos -poquísimos- más) nunca sé a quien mencionar como mi tercer director favorito de all the times.

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