lunes, 12 de septiembre de 2011

EL PRECIO DEL PODER (1983)

SINOPSIS. Tony Montana es un emigrante cubano frío y sanguinario que se instala en Miami con el propósito de convertirse en un gángster importante. Con la colaboración de su amigo Manny Rivera inicia una fulgurante carrera delictiva con el objetivo de acceder a la cúpula de una organización de narcos.



Aunque su última peli a considerar (y seriamente), "Atrapado por su pasado", va a cumplir en algunos meses las dos décadas, De Palma tuvo unos años (especial o básicamente, según se quiera ver, en los 80) de bonanza en los que no muchos le tosían. En dichos años, y cual picos gemelos, hay dos films que reinan por derecho propio dentro de su filmografía: "Vestida para matar" y, claro, este famosísimo remake de Hawks de los primeros años 30 rebautizado por estas latitudes y para la ocasión como "El precio del poder" (cagonlamar, con lo que mola "Scarface"...). Siempre se ha achacado al film, en ese esfuerzo inútil de algunos críticos (y que nunca he acabado de entender demasiado) por echar agua al vino, un metraje algo excesivo así como un uso de la violencia gratuita algo salido de madre (aunque vista hoy esto último quede anulado ipso facto y, de hecho, quede más que abierto a pareceres subjetivos ya que, por desgracia, siempre habrá cantamañanas -a Peckinpah, por ejemplo, le paso lo mismo unos años antes-). Dicho eso, por mentar los dos únicos "peros" que algunos (berzas) reprochan al tremebundo film, solo queda disfrutar con las desventuras del inolvidable Sr. Montana y su ascenso con ulterior e inolvidable caida (en todos los sentidos). Huelga decir que todos los secundarios (el olvidado Steven Bauer, ese Murray Abraham a meses vista de recibir el Oscar por su Salieri, el siempre fiable Robert Loggia o una jovencísima Mastrantonio) funcionan mejor que bien. Como también, que el tipo de fotografía elegido por De Palma, esa crudeza de imagen más cercana al documental que a un largometraje de alto presupuesto (raptada, por otro lado, de la década anterior al film sin complejo que valga y al que el cineasta, en sus mejores versiones, siempre se debió) , es canela en rama. Incluso se tiene que aplaudir a un Stone, aunque para mí siempre brilló mucho más como guionista que -a posteriori- como realizador, por su brillante puesta al día del folletín en si. Sea como fuere, TODO queda aquí eclipsado por un PACINO (escrito en mayúscula a posta) de antología... La peli que, para miles y miles de aficionados al cine, nos acaba (de no haberlo hecho con films anteriores) con cualquier conato de debate a la hora de comparar actores de, más/menos, su generación. Nicholson con su "cuco" es indispensable, el taxista de DeNiro básico o, también y por ejemplo, ese prota de "Perros de paja" que se sacara Hoffman de la chistera es para atesorar hasta el fin de los días... Sin duda todo ello, si, pero a la postre a los "pacineros" nos da igual, esos inolvidable papeles (y tantos otros con los mismos u otros monstruos de similar pelaje) quedan eclipsados por la potencia de nuestro prota... Dicho de otra forma y según mi humilde opinión: los demás son o han sido de los grandes, pero grandes de cojones (yo al menos no lo dudo), pero Pacino entra con todas las de la ley en el ring, con Oliviers o Laughtons, de mi top-5 particular de la historia cinera en cuanto a actores... Y esta peli... la puta de a bastos. La evolución del personaje de Montana, amén de la historia que la envuelve, con su filosofía literal de "en este mundo solo mandan los cojones, ¿tú los tienes?" nos lleva de enpolvado (e irrepetible, para no pocos) viaje al infierno del mundo narco del mismo inicio hasta su ya mítica y sangrante resolución... y desde el punto de vista del amante "cinero", ni qué decir, dicho "viaje" de malo aún se le tiene que encontrar algo. ¿Metraje excesivo?... Irse mucho a la mierda, hombre.

A FAVOR: todo lo demás es tremendo pero, y para no alargar, lo de Pacino acaba con todas las lisonjas conocidas.

EN CONTRA: que no dure 160 minutos más.

GUZZTÓMETRO: 10/10

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