jueves, 8 de septiembre de 2011

LA PLAYA (2000)

SINOPSIS. El deseo de vivir experiencias interesantes, de encontrar algo o alguien auténtico es lo que empuja a Richard (Leonardo DiCaprio), un joven mochilero, a ir a Thailandia. Una vez en Bangkok, se aloja en un hotel de mala muerte, donde encuentra a una pareja de franceses: Étienne (Guillaume Canet) y Françoise (Virginie Ledoyen). Pero, sobre todo, conoce a Daffy (Robert Carlyle), un viajero destruido por años de sol y drogas y que está de vuelta de todo. Daffy, un ser tortuoso y paranoico, le cuenta a Richard una historia fantástica sobre una isla paradisíaca, sobre una playa perfecta que nunca ha sido profanada por los turistas.



Siempre es motivo de honda satisfacción, dada mi reconsabida mezquindad, darle en los morros a quien te cae mal (fatal para el caso) y no hace sino crearte desconfianza (siempre proyectado todo hacia su ámbito profesional, que en lo personal y obvio, no conozco al palomo/a de nada cuando se dan estos casos). Danny Boyle es junto a David Fincher el director famosete más sobrevalorado de los surgidos desde algún momento de los 90 hasta nuestros días... O así lo veo yo (ocupan para no pocos y para mi incomprensión ese espacio en el que -opino- Wes Anderson y Nolan reinan sin siquiera esforzarse). Y al menos, coñe, Fincher tiene la excusa de que es afín a aquello de "una de cal..." y me merece un mayor respeto (y eso que lo de la "La habitación del pánico" es como para meterlo en el congelador y olvidarte de él). Boyle hizo de "Trainspotting" su gallina de los huevos dorados y a partir de ahí (y dejando de lado que esa peli me parece de siempre más hinchada por la curra que lo que se quiera) ha venido haciendo un poco lo que le ha rotado. Para el caso "The beach"... Qué vaya bazofia. Suerte de performance interpretativa de un DiCaprio que, siendo ya una realidad que no una mera promesa por entonces, empezaba a devorar los papeles para los que los Depps y Pitts de turno resultaban algo viejunos, embutida en una historia chicletera y tópica hasta la extenuación sobre paraisos de útopicas sociedades inventadas. Lo mejor, sin duda, los paisajes, la música original de Badalamenti (el compositor de Twin Peaks), y el propio DiCaprio que, caiga como caiga, malo nunca ha sido esforzándose (en vano) en defender lo indefendible. ¿El resto?. Ni pal caldo !. La historia patina en lo argumental, y generalizando, hasta el punto de hacerte perder todo interés, las ya mentadas anteriormente en este blog "originalidades de Boyle" que a él le harán gracia pero apestan -como siempre e inefablemente- por lo forzado y gratuito, ese final más digno de una de Chuck Norris que otra cosa, la historieta romántica que te la suda en todo momento, lo metido con calzador que está el papel de Carlyle en la trama y, ya mejor no me meto en lo que acabamos muchos de hasta los cojones de los jingles-canciones de Moby... Como más la recuerdo más ictericia me entra, vaya, y ahi que lo dejo. "La playa" ésta no és sino un par de calcetines remendados metidos en una enorme caja posteriormente envuelta en precioso papel de regalo... mientras no desenvuelvas todo irá bien. Ideal solo como hilo catódico, que no musical, con el mute puesto y para dar ambiente a acuarios o exposiciones de moluscos.

A FAVOR: lo dicho e incontestable del tema paisajístico, el esfuerzo inútil del amigo Leo y el (poco) espacio que los "jits" de temporada de Moby le dejaron a Badalamenti.

EN CONTRA: todo lo demás.

GUZZTÓMETRO: 3/10

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