jueves, 29 de septiembre de 2011

LA SEMILLA DEL DIABLO (1968)

SINOPSIS. Los Woodhouse son un matrimonio neoyorkino que se muda a un edificio situado frente a Central Park. Según un amigo de la pareja, sobre la casa pesa una maldición. Una vez instalados, se hacen amigos de Minnie y Roman Castevet, unos vecinos que los colman de atenciones. Ante la perspectiva de un buen futuro, los Woodhouse deciden tener un hijo, y Rosemary se queda embarazada, aunque lo único que recuerda es haber hecho el amor con una extraña criatura que le ha dejado el cuerpo lleno de marcas. Con el paso del tiempo, Rosemary comienza a sospechar que algo extraño ocurre con su embarazo.



A FAVOR. La enfermiza puesta en imágenes de Polanski (ya vista anteriormente en, por ejemplo, "Repulsión" y que repetirá en el futuro en, ídem de lo anterior, "El quimérico inquilino"), que te crea una inquietud y mal rollo en crescendo continuo durante las más de dos horas de metraje, a base de primeros planos agobiantes y entornos claustrofóbicos (y es que este señor es así de cabrito). La caterva de hijos de puta que pasan de primeras por afables, bondadosos y, mayormente, viejunos vecinos y que acaban por ponerte los pelos de punta (cuando además los secunda el Sr. Cassavetes -gran Cassavetes, como siempre- pues ya ni qué decir). Y aunque (me) fastidie la propia Farrow  (porque por buena que a alguien pueda parecer y descontando que, obviamente, yo no soy nadie para decir si es buena o mala actriz si alego que, particularmente, me pone algo nervioso casi en todas sus interpretaciones -siempre me parece que lleva tres cafés de más-) que da el do con esa protagonista horrorizada y desbordada por lo que va aconteciendo (lo que, de acuerdo, anula o al menos reduce ni que sea parcialmente lo descrito en el anterior paréntesis... pero cuidao, siempre en aquellos casos como el presente en que, claro, tiene a un fistro de este calibre al mando). Todo ello a sumar, por supuesto y finalmente, a un argumento más sólido que lo que se quiera mentar.



EN CONTRA. Los excesos que (yo particularmente, vuelvo a insistir en ello) no dejo de verle, pese a todo, a la ex del Sr. Allen y que, puede, que ese "crescendo continuo" tarde un poco en llegar... aunque solo la primera vez que se visualiza (después ya nos daremos cuenta de lo genial que puede ser Polanski en cuestión "detallitos" lo que, es de cajón, revaloriza este film la de diox y hace altamente recomendable su recuperación de vez en cuando).



CONCLUSIÓN. Meritoria y altamente recomendable puesta en imágenes de una novela igual de tremenda (y popular) de Ira Levin que también recomiendo sin reserva que valga... Polanski es a la claustrofobia lo que Kubrick a rodar exteriores o Wilder a los diálogos.  El fucking Lord, en efecto.



GUZZTÓMETRO: 9/10



(Pd. Recuerdo que con esto se inicia el nuevo formato de pseudocríticas Guzzeras, al tratar films concretos, ya anunciado al principio de un par de entradas atrás)

3 comentarios:

  1. Un Polanki, acierto seguro. Peliculón y punto. Roman siempre será mi favorito de todos los tiempos, no sé si el mejor (no creo) pero tiene algo con lo que conecto. Un grande sin duda.

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  2. Sin duda y de narices, si. Tengo previsto hacer un "a brochazos gordos" tarde o temprano al respective...

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  3. Aquesta és més que angoixosa, sempre ho passo malament. Què cabrons, els veïns. i el marit, el més gran de tots.
    Frivolité: una premami moderniqui s'enamora segur dels vestits popis de la mia.

    PS. molt bona nota al nou format, Sr. Guzz. A veure si el manté, jeje

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