miércoles, 12 de octubre de 2011

EL JINETE PÁLIDO (1985)

SINOPSIS. Un grupo de colonos que busca oro se establece en un lugar de California, pero sufren el acoso de los hombres de Lahood, el propietario del resto de las explotaciones mineras. Al poblado llega un misterioso predicador que se pone de parte de los colonos, llegando a enfrentarse con el cacique local.



A FAVOR. La tremenda honestidad que Eastwood procura al género (que tan bien conoce) contagia: no hay ambages que valgan, uppercut a la mandíbula y el que sea tan tarugo de perdérsela (por ej: "porque a mi los westerns...") es merecedor ipso facto de alegrarle el día al mismísimo Harry. El buen concurso de los distintos secundarios que, aún sabedores de que esta es la fiesta del Predicador, se suman a dicha fiesta con nota (premio, eso si,  para el par de maduros cabrones John Russell y Richard Dysart en mi opinión). La bonita pieza musical central (a atribuir -digo yo y como el resto del soundtrack- al compositor Lennie Niehaus, uno de los "fieles" de Clint). Pero, por encima de todo (bueno, del propio Clint no, pero si de todo lo demás), la calor y sobre todo brillo, casi aceitoso a veces, que irradian sus imágenes consiguiendo esa textura tan lograda para con el film (y ya desde el mismísimo póster promocional)... también hay pasajes mucho menos cálidos (que quieras que no esto va de mineros y tal) pero, de verdad, en el tiroteo final te parece tener arena en la boca.



EN CONTRA. Bueno... el argumento (o cuanto menos su estructura motriz) podría ser tranquilamente el de "Les llamaban Trinidad", no hay porque negarlo. Que el film es un "revitalizador de género" puede, pero que antes va lo segundo que lo primero, pues como que también. Estamos ante el western vínculado, sea por donde fuere -Leones incluidos-, a Eastwood que más nos ha gustado más siempre a un chorrazo de gentes pero, siendo hirientemente honesto... Granjeros (mineros para la ocasión) oprimidos por el gerifalte de turno y de la zona... Llega el forastero (con oscuro e ignoto pasado a poder ser)... los opresores se encabronan cada vez más... al forastero se le hinchan los cojones... ensalada tiros (si alguien sale en volandas através de la ventana del saloon ya es que niquelao, oiga)... editar, montar, enlatar y, hala, a otra cosa.



CONCLUSIÓN. Si quieres western lo tienes, y si quieres Eastwood te vas a hartar. Sigo pensando, en mi muy modesta opinión, que es de lo mejor que ha firmado jamás Clint como director técnico (la elección de interiores, los cambios de lo cálido a lo gélido en exteriores -y no solo a clima me refiero, con esas variaciones de planos tan cercanos como abiertos-, el mimo de la música...) pero, los que quieran una mayor profundidad argumental se tendrán que esperar poco más de un lustro aunque... cuidado, que "Sin perdón" me parece también un film muy notable pero no encontramos ahí la fuerza (llámese rudeza si se prefiere) que el famoso cineasta se marcara en este bombástico "Pale rider". Que, ya puestos, aún hoy no está claro del todo si es un remake de "Raíces Profundas" de 1953 y con Alan Ladd o no. No veo, por otro lado y terminando, en esto el llamado efecto "western psicológico" (por si a alguien le hace falta, que gente rara nunca falta). Y la cacareada "revitalización" es más por, amén de lo de en desuso que estaban "las de vaqueros" en los mid 80's, el trato de planos y secuencias que otra cosa (revolución en baja laboral desde el libreto) pero con todo, eso que no se quiere ver en algunos -pomposamente refinados- sitios, que se menoscaba -para mi incomprensión- es lo que más me atrae (y no poco) de siempre de estas desventuras del llamado Predicador: es un puto western (duro como clavo en ataúd pese a quien pese), si, pero es un puto western con (y de) Clint Eastwood y con todo el pack... Frases lapidarias (cuando no bíblicas directamente -que el personaje ya invita de manera obvia-), mirada infernal, chulería a raudales si es menester, y quien quiera compasión que se vaya al super a ver si está de oferta (todo ello más y mejor que en ninguna otra parte en el lóngevo romance cineasta/género). Resumen: un festín, en efecto y de calidad más que contrastada  (y quien desatienda todo el resto de parabienes que puede integrar un film en pos, únicamente, de un argumento original que no mire una peli donde sale en el póster el gran Eastwood pistola en mano y expresión de "a ver a quién cojones disparo primero"... es de cajón).



GUZZTÓMETRO: 9/10 (y sin ser un enamorado del género -tampoco lo detesto pero nunca me atrapó especialmente-, lo que espero de una idea de por donde van los tiros calitativamente hablando...)

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