jueves, 17 de noviembre de 2011

THE THIRD SECRET (1964)

INTRO. El bastante popular realizador británico Charles Crichton tiene una de esas carreras (más bien) tirando a curiosas, y como ya se comentó en este espacio hace un tiempo. Geniecillo precoz de la mítica Ealing Studios figura de manera tan discreta como indeleble como el director de una de las mejores comedias habidas en dos distintas décadas tan distanciadas en el tiempo (y distintas a cualquier nivel) como los 50's y los 80's... Poca coña pues. O toda, contrariamente, pues es de "Oro en barras" y de "Un Pez Llamado Wanda" (ambas ya repasadas en la cochambra) de lo que se viene a referir uno aquí. Para mayor misterio, además, su tercer film más célebre en discordia (este de hoy en el post) no podría estar más alejado, de ninguna de las maneras, del género cómico al que, en principio, parece que deba ser relegado en exclusiva... Abstenerse los miedosos con este tercer secreto de mediados de los 60. Ideal para montarse una supersesión de suspense inglés (tirando a "algo más") junto a "The innocents" y la "The haunting" original, sitas en el mismo lugar y lustro de la historia cinera.





SINOPSIS. El doctor Leo Whiset, un famoso psicólogo, es hallado agonizante por su sirvienta y muere a los pocos segundos, pronunciando frases sin sentido aparente. La policía cree que se trata de un suicidio y el caso se cierra. El periodista de televisión, Alex Stedman (Stephen Boyd), paciente de Whiset, recibe la visita de Katie (Pamela Franklin), la hija de catorce años del psicólogo, la cual está absolutamente convencida de que su padre no se suicidó, sino que fue asesinado por uno de sus pacientes.



A FAVOR. Si Stephen Boyd pudo lograr que hasta Charlton Heston nos diera pena en la famosa superproducción de Wyler (bueno, a mi en concreto no ya que detesto al fascistoide prota -muy a pesar de Orson- de "Sed de mal"), como no va a ser capaz de llevar el peso de esta inquietante y como bastante inolvidable (para aquellos que ya la cataron ni que fuera una única vez) historia. El papel e interpretación de Pamela Franklin, la niña de esa "The innocents" antes mentada y aquí tres años mayor, otra que tal calza (si en la otra te dio mal rollo aquí mejor no apagues las luces...).  Por en medio una serie de secundarios cincelados de manera intachable sobre el impagable guión firmado por el tal Sr. Robert L. Joseph donde, incluso, reconocemos a futuros cracks del calibre de Attenborough o Judi Dench. La puesta en escena es firme cual clavo en ataud, la cruda pero afilada fotografía en militante b/n es de aplauso y el ritmo del film, en creciente intriga circular continua, es de nota. Ya solo quedaría, al fin, preguntarse por qué cojones Crichton no hizo más cine en esta dirección o, sobre todo, por qué este film no goza del mayor y justo reconocimiento que (nadie lo dude) merece.



EN CONTRA. Haremos un bis: " por qué cojones Crichton no hizo más cine en esta dirección o, sobre todo, por qué este film no goza del mayor y justo reconocimiento que (nadie lo dude) merece"... A sumar/restar una cierta sensación, ni que sea puntualmente, de desaprovechamiento de algún secundario y que, quizá,  alguien pueda echarse para atrás de cara a ulteriores visitas por entender (erróneamente según lo veo) que estamos ante otro "final impacto" de los de "una y no más santo...". Yo no lo veo así (aquí no hay efectismos expoliados de baratillo a lo Shyamalan de las narices u otros pájaros de similar pelaje cuyo reconocimiento -honestamente- jamás he logrado comprender) y su resolución, más encarada al puro y desgarrado drama que a otra cosa, la hacen muy disfrutable y a no pocos niveles en una, dos y varias ocasiones más.



CONCLUSIÓN. Interesante y muy reivindicable film que sabe rebozarse con impecables resultados en la incertidumbre y la obsesión a afines cucharadas. Perfecta peli, además, para aprender uno a discernir la mínima (según cuentas) pero existente diferencia entre "suspense" y "intriga"... Algo de lo primero tenemos (está claro) pero al final , la inquietud propia de lo primero palidece ante el misterio que rige lo segundo. Y se insiste, si: el cuarto misterio (al fin) sería el conseguir que alguien de una maldita y puñetera vez me explique por qué este pedazo celuloide no es más venerado por un mayor número de amantes del cine varios de aquí a Lima (y a los niveles que se quiera). Muy recomendable.



GUZZTÓMETRO: 9/10

2 comentarios:

  1. Aquesta no l'he vista, l'apunto a la carpeta Noire.

    Sed De Mal és Orson i el seu poli tan gros i malèfic. El Charlton no fa gens de pena. La dona, una mica.
    KSS

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  2. Está "3-bien". Programa doble amb "The innocents" del 61 i victoria asegurada.

    kisses guzzeros !

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