sábado, 22 de diciembre de 2012

CINE 00-09 (EL RANKING GUZZERO)



Uno puede decir, omitiendo el vocablo "años" en medio,  "los 20", "los 70" (etc) y queda de narices a fin de contextualizar rápido y cronológicamente lo que toque. Claro qué sí. Hasta decir "los 10" (que suena como el culo) tiene su pase por cutre que sea. ¿Pero qué pasa con esos primeros diez años de siglo?. ¿Hay qué decir toda la parrafada: "la primera década de..."?, ¿se pueden denominar "los ceros" (como la setentera banda punkie californiana pero cazurreramente escrito) con la mínima esperanza de qué alguien te entienda?. Por suerte o justo lo contrario hay una serie de superhéroes, enmascarados o no, como el que suscribe dispuestos a impartir justícia porqué sí y de gratis con esta clase de cosas... Aquí van al fin (con tan largo tiempo de retraso) mi lista de films predilectos desde el año 2000 al 2009. La década donde el cine digital (con sus 3D, HD, Super HD  y demás verbenas) logra finalmente alzarse merced a las necesidades de mercado de las distribuidoras y tal... Mala cosa para los románticos, generalizando mucho pero desde luego a mí entender. Aunque, ojo,  siempre se hará buen cine (claro qué sí -y sea digital o no-), y estos veinticinco largometrajes (más algunos bastantes varios que quedaron en tintero) dan/dieron fe en ese decenio sugerido. Quizá sencillamente lo que ocurre, muy brevemente antes de empezar, es que cada vez se hace más y más basura y es posible que, y puede ahí resida la madre del asunto,  cada vez resulte más agotador cribar/encontrar diamantes (utilizándose "diamantes" como analogía de "buen film") entre tanto carbón (utilizándose "carbón" como analogía de "puta mierda"). Y allá voy/vamos no sin antes recordar que aunque quien toque sienta necesidad de jugar al "pues esta me sobra la verdad" o al "¿dónde vas dejándote esta, por dios?", ello es algo que aquí no se pide u acepta meramente... Se aplaude.

25. UNA HISTORIA DE VIOLENCIA  (David Cronenberg, 2005). Ahora que le están cayendo de todos lados por parte de la crítica por esa "Cosmopolis" con el niñato crepuscular al frente, es momento justo para recordar que (cuidado) el señor Cronenberg se marcó dos de los films más tremendos de esa década. La otra saldrá más adelante pero, por supuesto, esta "Una historia de violencia" que tira por tierra la fantasía de la nueva vida tras tormentoso pasado (en "borrón y cuenta nueva mode")  es cosa fina y de la buena. Magnífico Mortensen como protagonista que aprende, tan a su pesar, que el pasado siempre vuelve a cobrarse lo suyo y, así, lo que una vez fue una vida violenta solo puede detenerse al fin como un final parejo (y por tarde que sea). Pequeña/gran historia de evidentes ecos "noirenses" a recuperar de vez en cuando. MOMENTUM: la irrupción del siempre gigantesco Ed Harris supurando inquietud a cada aliento desde su secundario pero básico personaje.

24. AMORES PERROS (Alejandro González Iñárritu, 2000). Magnífica tanto estructural como interpretativamente, "Amores perros" funciona tanto desde las tres historias que la componen como desde el todo logrado a la postre. Bastante dura y árida deja momentos de esos que te rajan el ánimo de arriba a abajo anclada, como está, al desánimo merced a tan sombríos personajes. La primera historia es la más vivaz, el gancho perfecto (y pobre Bernal esperando en balde...), y la tercera el brillante colofón que cierra el círculo (muy bueno eso de la pistola en medio y ahí os matéis) pero, particularmente, me quedo con el dramón de la segunda y el pobre chucho bajo las tablas... Muy buena, vaya. MOMENTUM: pues precisamente la liberación del pobre can atrapado con toda la carga dramática a extraer (el amante libera al perro de las narices cuyos intentos de rescate han acabado ocasionando tan cabrón desenlace dado que, entiende, es lo único que puede hacer por alegrar a su partenaire).

23. ENTRE COPAS (Alexander Payne, 2004). El film con el que muchos descubrimos al fenomenal actor Paul Giamatti y todo un sorpresón, particularmente, viniendo de Payne cuyo anterior film (esa "About Schmidt" con Nicholson) me ocasionaron dos de las peores horas invertidas de mi vida. Y no solo a Giamatti, al loro, que gracias a esta peli tuve conocimiento de la música del señor Sam Bean (o Iron & Wine, que viene a ser lo mismo), lo que agradezco mucho. Y que no se alejen aquellos que, como el menda, suden bastante de esas indie-comedietas hype/insulsas de mode (y archisupersobrevaloradas) a lo "Juno" o "Miss Sunshine"... Todo és magnífico en "Sideways" (hasta la china de la serie submental  -para mí al menos- de la "Anatomía de..." no desentona aquí ) y más importante: divierte, entendiendo además que -al fin- una sonrisa de dos horas vale más que cuatro carcajadas sin pasar por ello por filtros modernitos de  "estética sin contenido" a lo "Lost in translation", o el tonito chupiguay de films como los antes mencionados (y tantos otros del estilo en los últimos años). MOMENTUM: pues a qué engañarse... la persecución del cornudo ciruelo en ristre. Brutal.

22. UN FINAL MADE IN HOLLYWOOD (Woody Allen, 2002). Aunque son legión los que opinan que lo mejor de Allen en el nuevo milenio es su trilogía londinense o, cuanto menos, "Match point", yo sigo reivindicando este film de forma especial como la comedia tremenda como ella sola que me parece. Y eso valorándola por lo pura y duramente ofertado sin entrar en jocosas lecturas más que abiertas al metacine (desde la vida y milagros del famoso sionista de Manhattan) que se pueden encontrar aquí casi a cada esquina. Posiblemente el último protagonista-tipo de Allen manejando el cotarro, rodeado de inmaculados secundarios, en una comedia repleta de frases y situaciones a recordar... "¿Pero cómo quieres que dirija?, estoy ciego !!"... "Pero tú has visto las películas que hacen ahora...". O aquello de: "si claro, en L.A. es un genio -en referencia a un herbolario-, aquí sería considerado un subnormal"... Etc. MOMENTUM: por veces que lo vea me sigo partiendo el alma con la "copa de agradecimiento" al poco de empezar el film. Qué enorme actor cómico és este hombre, vaya qué sí.

21. WILBUR SE QUIERE SUICIDAR (Lone Scherfig, 2002).  Puede que haya a quien tire para atrás saber que la realizadora danesa del paréntesis estuvo más que involucrada en toda la jerigonza gafapastas aquella del Dogma... Nada que ver esta película. Tragicomedia más humana que lo que se quiera que busca (y logra) un particular tono que seduce a poco uno/a le preste atención. Todo un qué, teniendo en cuenta la seria premisa de arranque (el título no engaña, no), el que el film se mantenga tenso durante todo su (muy bien medido) metraje y hasta logre arrancar alguna que otra sonrisa sin caer en sobreafectismos ni vanalidades de a duro la docena. Los constantes esfuerzos del hermano, por rápido ejemplo, por insuflar vida al otro no deben caer en el olvido de ninguna de las maneras. Y, finalmente, aunque agridulce (que, más allá de lo evidente al finalizar, ya se encargan músicas y contextos de que tampoco brille el sol en exceso) su total logrado la hace como bastante recomendable. MOMENTUM: ese final desgarrado donde fatalidad y objetivo cumplido se entrelazan. La vida puede ser justa o no según prismas pero lo seguro, en cualquier caso, es que resulta azarosa como ella sola la muy puta y ahí, claro, tenemos la moraleja de marras de este disfrutable film.

20. EL LABERINTO DEL FAUNO (Guillermo Del Toro, 2006). Putadón que el “Prometheus” de marras haya recaudado menos de lo que se esperaba y la productora haya “congelado” esa “En las montañas de la locura” donde Del Toro quiere meter mano de una maldita vez al imaginario de Lovecraft on screen y como procede… Pero menos rollo y al tema. El Fauno és una de las grandes sorpresas de este principio de milenio cinematográfico por la parte que me tocas, sin duda. La ví tarde por los (estúpidos) prejuicios y me maldecí después por ello. Y es que, según lo veo, estamos ante la producción de género fantástico con libreto original (del mismo realizador por cierto) más incontestable de los últimos muchos años. Un cuento infantil con tintes de terror que clama por la jubilación del ya tan cansino Burton y que te deja clavado al asiento de puro magnetismo que, para más narices, no abandona el contexto histórico al desdoblarse de fantasía a realidad. Magníficos tanto la Verdú como Sergi López siempre supeditados al formidable trabajo de la niña protagonista, Ivana Baquero. MOMENTUM: ¿hace falta decirlo?... El momento banquete con el ser ese tan chungo que genera la secuencia de fantasía-terror más memorable en lustros. Acojonante al cubo.

19. NO ES PAÍS PARA VIEJOS (Joel & Ethan Coen, 2007). El regreso coeniano desde su particular “travesía del desierto” en cuanto a calidades vino (al fin) de la mano de la famosa novela de McCarthy. Sin liarse en exceso con el contenido del original -para no cagarla- los hermanos se centrarán en lo visual en la búsqueda de sus mejores formas (y estilo) de antaño sacrificando grandes actuaciones (ninguno de los tres actores principales lo hace mal ni que decir, pero es evidente que no estamos ante algo con grandes solos de guitarra interpretativos) en pos del brío de antaño (la escena del motel o la persecución perruna nos devuelven, y ya tocaba, a los Coen de “Simple blood” y “Fargo”). No falta a la cita, cómo no, el enorme señor Burwell para la partitura y, caray, hasta tenemos a Harrelson en uno de esos papeles secundarios que tan bien le calzan. Lo mejor y lo que da sentido al título (y al significante de la obra/novela) lo encontramos en el rol de Tommy Lee Jones con esa conversación final que nos retrotrae al Wayne de Ford haciéndose a un lado incapaz de enfrentarse a unos nuevos tiempos que no entiende y que le han dejado al margen definitivamente. Algo infravalorada, a pesar de toda su fama, en mi humilde opinión. MOMENTUM: la mentada persecución perruna. Chapeau sres.

18. LOS TENENBAUMS, UNA FAMILIA DE GENIOS (Wes Anderson, 2001). Que entristece en parte el empezar a pensar que su realizador no se acercará ya jamás a lo logrado con esta (y en menor medida con la anterior, y más modesta, “Rushmore”). Banda sonora brutal (tanto la original como la prestada), reparto coral de traca y un personaje concreto como el del gran Hackman rebosando carisma y que se come todo lo que le ponen por delante (¿por qué narices no ha hecho más comedia este hombre?... qué fue el invidente del “Young Frankenstein”, coñe). Ágil como ella sola a pesar de ese tono falsamente cansino, ésta historia con ecos muy lejanos al “cuarto mandamiento wellsero” (la intencionada sensación de pérdida, de lo venido a menos, que casi se puede tocar) en clave cómica resulta al fin uno de los films más frescos que echarse a los morros en el periplo de tiempo sugerido en el posteo de marras. Recuperar de vez en cuando ni que sea por la gran dupla Royal Tenenbaum- Pagoda, que sin duda lo merecen. MOMENTUM: obviamente la trepanación de venas al son del “Neddle in the hay” de (el muy añorado) Elliot Smith. Esos pelos cortados con las manos extendidas, con esa luz y la sangre corriendo son, o siguen siendo, el gran legado de Wes a mi parecer. 

17. LA VIDA DE LOS OTROS (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006). Hasta a los “genios” de la actual Academia les alcanzó para darle el Oscar al mejor film de habla no inglesa. Sabedora de poseer un guión de cemento armado que no hace aguas durante sus más de dos horas, esta película alemana es uno de los cantos a la amistad definitivos en pantalla. La sutileza, además, estriba en el hecho de ser una amistad anónima, encubierta, y de la que una de las dos partes tiene completo desconocimiento. Con unas interpretaciones para enmarcar por parte de sus tres actores principales (sobresaliendo, lógico, Ulrich Mühe cuya, y para hacerse una idea rápida el personal, pericia interpretativa es justo la opuesta a Matt Damon –por ejemplo-) y unos clímax de órdago que oscilan entre drama y tensión no veo como excusar su no visionado… Pérdersela no es una opción, háganme caso por favor. MOMENTUM: pues ese desconcertante echarse para atrás casi al final del “espiado” a la hora de encontrarse con su anónimo –hasta entonces- héroe y la ulterior razón de ello que se nos descubre. Imprescindible broche que deja impagable sabor de boca a todo un pedazo de señor film.

16. MYSTIC RIVER (Clint Eastwood, 2003). Directa recreación del best seller de Dennis Lehane por parte del señor Clint que (al contrario que harían los Coen a posteriori y con la peli antes mencionada sobre la obra de McCarthy) el realizador cimenta sobre las interpretaciones de sus protagonistas… Mucho se ha hablado de si lo de Penn aquí no tiene para tanto y, eso sí, lo de Bacon es correcto/funcional sin más y en cualquier caso pero, mucho ojo, solo por el trabajo de Robbins y la magnífica Marcia Gay Harden esto debe videarse si o si. Película llena de fatalidad y con un tono abierto a la depresión, deja la rendija abierta para con el sufrido espectador en forma de “pequeño misterio por descubrir” sobre el quién mató realmente a la hija del rol de Sean Penn… Todo un ejercicio de estilo de Eastwood para la que, en mi tan humilde opinión, es su última gran referencia hasta día presente, aunque  ruego se advierta (eso sí) que tengo todavía pendiente su díptico sobre la II G.M. (la del boxeo, el Torino y demás gozan de cierta fama y, me consta, han gustado bastante pero a mí me dejaron completamente indiferente –sorry, si procede-). MOMENTUM: ese inicio con los pederastas hijos de puta causa y causará escalofríos al más pintado.

15. DOGVILLE (Lars Von Trier, 2003). Y mira que al principio lo veía más bien negro.  Eso de ahorrarse decorados y delimitar estancias y lugares con pintura en el suelo me olía a gafapastada chocarrera y by the face cosa mala… Y tras sus cerca de tres horas de duración solo cabe aplaudir al realizador danés, claro. Esclarecedor retrato de la “bondad intríseca del espíritu humano” (ubicado en la deep America de los 30’s, no se obvie) donde una vez la locomotora arranca, tras quizá un algo demasiado pausado inicio, se te pasan dos tercios de paso de film en un decir “Yisuscrais”. La degradación del personaje principal, una gran Kidman, por parte de sus vecinos (gran elenco también, por cierto) a los que les van creciendo cuernos, colas y tridentes durante la historia llega a un punto de desesperanza e incluso pura asfixia hasta alcanzar su tan inesperada como plausible resolución (“ahora os jodéis”… claro qué sí). MOMENTUM: ese papa Gazzara al final aunando puntos e íes para con tanto/a pueblerino/a  cabrón/a  suelto/a. Como la Cenicienta pero en mafioso que nos cierran aquí el telón.

14. EL CABALLERO OSCURO (Christopher Nolan, 2008). Cuando de alguna manera consensuada, de forma oficiosa u oficial además, se hace constar esta película como la mejor jamás realizada avezada al mundo de los superhéroes al nivel que encontramos con “The dark knight”, y ya desde la segunda semana de su estreno, es que algo pasa… Y es que es innegable. Se le puede achacar únicamente, que ya son ganas a lo mejor, a Nolan el olvidarse de los puntiagudos edificios de Gotham (seguramente el gran activo de las versiones –para mi buenas aunque definitivamente inferiores- de Burton) pero por lo demás todo es la fiesta en este largometraje. El realizador capta el fenomenal Batman de Miller (el mejor) y lo enfrenta a su más celebrado archienemigo (que se sale el malogrado Ledger, ni qué decir) en una historia más oscura que su mismo título. Con guiños por todas partes a la mitología del famoso personaje creado por Bob Keane, su colección de secundarios ilustres/famosos,  y dos horas y media que parecen la mitad, es fácil adivinarle un sólido reinado a “El caballero oscuro”. MOMENTUM: el Joker disfrazado de enfermera delante del Hospital en llamas resulta por derecho propio uno de los planos a rememorar del cine de los últimos bastantes tiempos.

13. LA ZONA GRIS (Tim Blake Nelson, 2001). El tercer de los fugados de “Oh, brother” (el que no es Turturro ni Clooney) es también realizador por lo visto y aunque su carrera como tal no ha trascendido en exceso, no menos cierto és que el film más abiertamente adusto y crudo de esta lista corre de su cuenta… La propuesta de “La zona gris” es cruda de por si. Nos habla de los llamados sonderkommandos los cuales formaban parte del pueblo judío durante la II GM y que, básicamente, ayudaron a los nazis a construir (y utilizar) los hornos crematorios a cambio de seguir respirando… Y es de la pregunta a destilar de donde se extrae lo más horrible como espectador: ¿qué haríamos en esa tesitura?, ¿seriamos capaces de colaborar en la muerte de un ingente de desconocidos a cambio de seguir con vida aunque ésta fuera el horror?... En cualquier caso éste film, con caras conocidas del calibre de Buscemi o Keitel entre otros, relata ello con una dureza que impresiona e impacta de por si, insisto, y lo desarrolla más allá mostrándonos la suerte que espera a parte de estos sonderkommandos (alejarse espíritus sensibles, sin coña que medie y de verdad… que esto no es el Tito Spielberg, aquí nadie pretende llevar tus sentimientos de la manita). Devastadora y sin claroscuros -aquí no hay claridad que medie- pero altamente necesaria al fin por su honesta brutalidad. MOMENTUM: el momentum ejecuciones, casi al final, es de un impune y sin cortapisas que hace sudar la espalda. 

12. MULHOLLAND DRIVE (David Lynch, 2001). Lo que debe descojonarse el sensacional director de “El hombre elefante” y demás al leerse algunas críticas y reseñas sobre su obra… El personal (crítica incluida) sigue esperando ir a al cine a ver un presentación-nudo-desenlace clásico claro cuando tras varias décadas bien demostrado ha quedado que el cineasta rara vez (aunque con impresionantes resultados cuando así ha sido) ha tirado por ahí. Para la ocasión tenemos un relato “onírico-noirense”  en formato puzzle, y donde todo parece significar algo (todo un arte lynchniano el tema de los simbolismos asociados a objetos), que se retuerce sobre si mismo de principio a fin y donde la diversión estriba en el intuir u adivinar que es importante y que es baladí. De esta forma tenemos un largo más que atractivo visualmente con una trama enfermiza y subyacente que, por supuesto, requerirá de varios visionados posteriores o unos poderes telepáticos importantes para meterse en la mente del realizador. Fascinante entrega por parte del “director no oficial de los sueños”, otra más, que sirvió además como plataforma de despegue para Naomi Watts. MOMENTUM: pues hay varios pero quizá esa llave azul que significa la toma de conciencia/realidad de la Watts se lleve la palma y el palmón…

11. LA VIDA ES UN MILAGRO (Emir Kusturica, 2004). Qué bien le quedó al famoso músico-realizador este film, la madre que lo parió. A medio camino del realismo mágico de García Márquez y el caos felliniano (que no en vano ya es conocido su epíteto asociado de “Fellini de los Valcanes”), Kusturica crea un sinfín de situaciones que van de la comedia más bizarra al drama más punzante como quien se sacude polvo la solapa (todo ello enmarcado en ese contexto de los conflictos -aún recientes- acontecidos en la antigua Yugoslavia que tan bien conoce de primera mano). Y es que este Luka, caracterizado con un oficio del aplaudir hasta hacerse daño por el actor Slavko Stimac, nos lleva de viaje durante dos horas y media donde esta vez sí, aquí sí, se cumple eso del baile de ánimos y sensaciones. Por haber hay hasta pasajes surrealistas, un arranque de vértigo repleto de lances cómicos, un romance improbable, fútbol, giros dramáticos inesperados, tanques que se pasean como si fuera la cabalgata los Reyes Magos y, cómo no, alguna que otra fiesta… Y ese final… Lo dicho: la madre que lo parió. MOMENTUM: el intercambio del final… bueno, y la fiesta, y el partido de fútbol, y los pasajes surrealistas, y…

10. EL VIAJE DE CHIHIRO (Hayao Miyazaki, 2001). La he puesto la 10 pero lo cierto es que, como ya he escrito en alguna ocasión, considero al maestro nipón fuera de series y tablaturas. Es más, me apunto a eso, en cuanto a su obra, del “género en si mismo” sin dudar lo más mínimo. Y lo mejor de todo es que a pesar de lo enorme que resulta tampoco es Chihiro mi predilecta de Miyazaki (así de forma rápida tanto la “Mononoke” como el “castillo en el cielo” o “Nausicaa” me agradan algo –tampoco mucho- más) pero, importante, es el film con el que definitivamente este hombre derribaba preceptos y fronteras de manera absoluta. La imaginación de Miyazaki, para mí el mejor realizador de films de animación sin admitir comparación que valga en la historia del medio, no tiene fin y este cuento que parte de una premisa tan clásica, tan manida, para ir creciendo después más y más hasta que parece no tener fin, es un nuevo ejemplo. Imprescindible para mí, ni qué decir y como toda su obra (si si, hasta “La aprendiz de bruja” que es la más flojeras –e infantil- de largo me gusta). MOMENTUM: todo el largometraje es un momentum cojonudum de cabo a rabo en este caso.

09. PROMESAS DEL ESTE (David Cronenberg, 2007). Me resulta bastante poco debatible esa primera década de milenio de Cronenberg. Vaya como prueba que el canadiense es el único “repetidor” de este listado. A esa “Historia de violencia” antes referida se podría, además, sumar sin problemas la claustrofóbica pero recomendable a partes iguales “Spider” de justo antes y antes de sumar (valga lo que te dije) a su vez esta virguería de las “Eastern promises” que de alguna manera vendría a cerrar su círculo de grandes aciertos recientes. Repite Mortensen como prota (que si en la otra estaba más que bien aquí directamente lo clava), acompañado para la ocasión por los siempre bienvenidos Cassel y Watts y, sobretodo, por un Armin Mueller-Stahl que agota todas las lisonjas de este mundo (monstruoso lo de este señor, como siempre). También tenemos de nuevo la apreciable banda sonora de Mr. Shore, un guión de puro granito en crecimiento constante (que tampoco se molesta esta vez en disimular su obvia y tan apreciable ascendencia “negra” por mucho contexto de mafias rusas que medie) y una colección de escenas a atesorar durante muy largo tiempo. Bravo again señor Cronenberg. MOMENTUM: la pelea en los baños turcos, que no será el momento más profundo sin duda (más en un film donde tenemos muy buenos virajes de interpretación) pero ahí queda eso.

08. DÉJAME ENTRAR (Tomas Alfredson, 2008). Ni he visto ni creo que vea el reboce yanqui (que hay quien me ha dicho que no está mal, por cierto). No siento necesidad. El cuento sueco de esta niña vampira y su compinche sobre/bajo la nieve es una de las grandes sorpresas de los últimos años. Soberbiamente relatado por una más que ajustada elección en cadencia de ritmo, que huye de efectismos de baratillo, y una ambientación tan gélida en exterior como acertada e intachable para lo que se pretende, el film te somete como espectador y casi sin esforzarse inefable y aparentemente (que siempre habrán excepciones pero de verdad que cuesta pensar que haya mucha gente encontrándole “peros” a esto). Y ya puesto, ahora que salen vampiros hasta en el teletienda, me gustaría quedase claro que esta historia de vampiros huye (y ex profesamente además) de lo que suele verse en los últimos tiempos… No hay romanticismo que valga, ni efectos de kung fu,nada de “Crónicas”, ni “True bloods”, ni “Crepúsculos”, aquí… “Solo” un guión y dirección (e interpretación –mucho ojo al par de críos protagonistas en el futuro-) de lujo cuya revisión periódica recomiendo de todas todas. MOMENTUM: el final en la piscina con ese plano acuático definitivo e incontestable… Canela sueca muuuy fina.

07. THIS IS ENGLAND (Shane Meadows, 2006). Ambientada en las inglaterras thacheristas y con el tema de las Malvinas a plena candencia, “This is England” és un drama tan duro (que a nadie despiste la edad del niño protagonista –brutal lo de este Thomas Turggose con su pinta del “mini yo” de Wayne Rooney- y la media de edad de casi todo el resto del cast) como nutritivo (por todas las bondades que propone este viaje del mentado niño protagonista hacia la realidad atravesando engaños y ambientes grises por doquier).El guión del propio realizador, Meadows, retrata de forma desgarrada y poco amable época y lugar con gran acierto, focalizándolo de manera especial en el movimiento juvenil de los skinheads de entonces y el encontronazo al chocar las ideologías de sus dos vertientes (la racista y la que no). Además las canciones de la soundtrack son brutales (U.K. Subs y los Specials entre otros) y tenemos a ese pedazo crack emergente que és Stephen Graham (el Capone de la básica serie de la HBO “Boardwalk Empire”) partiendo panas. MOMENTUM: la tensión (y mal rollo) de la nunca bastante aplaudida secuencia con el propio Graham y el chaval de origen jamaicano casi al final… Subrayado en fosforito entre las más mejores escenas del nuevo milenio sin debate a valer.

06. ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO (Sidney Lumet, 2007). Esto es irse a lo grande si señor. Entre tres y cuatro años antes de dejarnos. y a sus ochenta tacazos ya superados. nos brindaba D. Sidney “12 angry men” Lumet esta perla de género más que negro de manual. Con su nueva vuelta tuerca al tema de atraco impostado para cobrar seguros y unas interpretaciones tremebundas (hasta Hawke al que no normalmente no me creo ni a tiros está más que bien aquí) se basta y sobra para llegar a meta. Un film bastante agresivo y no dado a lindeces en su planteamiento visual (poco cuartelillo ahí, hasta parece que este siempre nublado lo esté o no) y donde todos los personajes (casi todos, vaya) son a cual más hijo de puta (lo de Seymour Hoffman, en concreto, es un escándalo –one more time-). Banda sonora del gran Burwell (otra más), una Tomei que está como quiere y un Finney que si lo del rubio protagonista es un escándalo lo de este señor son dos (Hoffman es la leche pero, si, hasta en estas alturas siguen habiendo niveles quieras que no) acaban por cuadrar el asunto fetén y del todo. Indispensable para los amantes del noir de cualquier época. MOMENTUM: Finney que, se veía venir, se come el film de un zarpazo casi al final.

05. EL SEÑOR DE LOS ANILLOS –LA TRILOGÍA- (Peter Jackson, 2001/2002/2003). Me hicieron leer  “El hobbit” en el cole en algún momento del segundo lustro ochentero y al poco mi hermano mayor me regalo La trilogía que fue devorada con fruición por el menda durante algo más de una década en non stop (llegué a estar muy engachado… hasta me aprendí algunos vocablos élficos y todo). Así que aunque sin duda hayan cosas a achacarle a Jackson (sobretodo algunas licencias muy gratuitas que arrancan puros rugidos de sotoboche y algún personaje tratado con bastante poco cariño), me quedo con la lectura de la actriz australiana Cate Blanchett: “quien quiera ver un gran entretenimiento que no se pierda estas películas, quien quiera sentir la magia de “El señor de los anillos” va a tener que leerse el libro”… Olé sus ovarios, no se puede describir mejor la cosa. Así, hoy veo a Jackson como un fan más que tuvo la fortuna/oportunidad y realizó su versión de fan atendiendo a eso que más le atraía (con el titánico esfuerzo que tampoco veo que deba negársele) y, dándole la vuelta al asunto, al reparar en sus aciertos, solo cabe admitir que a pesar de su poso digital (con cromas a tutiplén) y claro espíritu mainstream-revientataquillas, ESDLA es al fin el entretenimiento definitivo… Y con todas las lacras que se quieran encontrar y/o mentar. MOMENTUM: los tres inicios de film respectivos me parecen lo mejor de calle pero, sin duda, el tan merecido homenaje a Gollum/Smeagol (el gran y auténtico mártir del folletín) en la tercera es como para tocarse.

04. LA ÚLTIMA NOCHE (Spike Lee, 2002). Que Lee es un realizador irregular no sería redescubrir la sopa de ajo pero, ojo, que cuando la clava puede alcanzar niveles muy altos este hombre. Así, esta “The 25th hour” que vendría a ser mi film favorito del cineasta de la mano de “Haz lo que debas” y “Clockers” se presenta como un melodrama de intachable factura con el escenario de la NY post 11-s de fondo (lo que obviamente ayuda al tono de pesadumbre del film). Magnífico Norton con su protagonista, bien secundado por Barry Pepper, Rosario Dawson y (de nuevo) un impagable Seymour Hoffman. La historia se resume perfectamente en cualquier sinopsis, y esto és ni mas ni menos: las horas previas al encarcelamiento (durante siete años) por parte del personaje central, acompañado de sus dos mejores amigos. Ello genera una serie de situaciones tan patéticas como punzantes (de esas que atraviesan el ánimo casi sin intentarlo), yendo como ejemplo rápido el momento en que el prota le pide a uno de sus compinches que le haga una cara nueva para no entrar tan guapo en el talego… Fraguada a fuego lento y sin claroscuros a valer se recomienda su visión, y revisión, sin excusas que valgan. MOMENTUM: obviamente la preciosa parábola final relatada por el padre (gran Brian Cox) que vale por miles y miles de películas enteras. Sublime y hago corto.

03. EL SECRETO DE SUS OJOS (Juan José Campanella, 2009). Cualquier parabién que hayas podido escuchar sobre este film, de no haberlo visto, ha quedado corto casi con toda seguridad. Da igual que seas de aquellos que no tragaran con el boom del cine argentino de hace unos años y esto te de pereza, que pienses que te enfrentas al típico drama (con giros cómicos esporádicos) con Darín de por medio… Da igual eso y mucho más. Todo en realidad. A mi humilde parecer hay que ver esto por huevos y porque no queda otra a poco te guste esto del cine. “El secreto de sus ojos” es un cañón de largometraje, dirigido de putísima madre, guionizado de narices e interpretado a un nivel que hasta intimida. Y aunque tenga su vertiente romántica, que la tiene, quede más que claro que ello no es sino un compañero de viaje más y que si algo define al film (por encima de cualquier otra cosa) es el término “intriga”. Pura y duramente. Hacia mucho tiempo que no me ponía una película a continuación de acabarla de ver por vez primera como me ocurrió con esto hace unos pocos años… Y en el par de veces que he repetido la experiencia a posteriori no se extinguió la llama en lo más mínimo. De visionado obligado so pena tortura china y aún con toda la pompa que ello entraña. MOMENTUM: quien la haya visto ya no necesita explicación alguna y quien la termine de ver por vez primera sabrá en seguida que es lo que toca escribir aquí. Junto a lo ya descrito en estos “momentums” sobre “This is England”, “La última noche” y lo que veremos en el top 1, el mejor momento del cine en lo que llevamos de siglo para mí, y ahí que lo dejo.

02. GOSFORD PARK (Robert Altman, 2001). Otro grande que ya nos dejó el Sr. Altman. Y para el caso tenemos aquí su última gran referencia. Nunca entendí muy bien algunas críticas (tampoco demasiadas) que la tildaban de abusiva y lenta… A ver, el mejor Altman para mí (como para tantísimos) es precisamente el que huye ex profeso de prisas y brochazos gordos. Si hay críticos (profesionales u amateurs) que se meten en una sala sin saber que coño van a ver no le toquen las narices al realizador… “Gosford Park” es una delicia de puestas en escenas, de cosas que se intuyen y susurran desde su (oscarizado) argumento, con un giro magistral que solo debe (y conviene) esperarse del sabio artesano que se debe en primer término a si mismo y si ello coincide con el público pues cojonudo, pero siempre en segunda instancia. Tiene además un abultado elenco multigeneracional de puro vértigo (como un “Short cuts” o un “El juego de Hollywood” en “campiña inglesa de los 30’s mode” que se desenvuelve esto), donde además destaco -por la curra a lo mejor, pero es más fuerte que yo- a mi tan admirada Emily Watson (mi actriz predilecta de larguísimo en el último cuarto de siglo). Para enseñar a los jóvenes, para que se les quede a fuego, que diablos significa eso de “una buena dirección de actores”. MOMENTUM: aunque el hallazgo del cadáver o la resolución del embrollo, entre no pocos otros, son grandes pasajes me quedo con el inesperado giro cómico encarnado por el chapucero y “clouseado” detective de Stephen Fry que se hace, tan ricamente y como quien no quiere la cosa, con la segunda mitad del film desde su primera irrupción. 

01. EL PIANISTA (Roman Polanski, 2002). Ya hace bastantes años que opino que a Polanski a pesar de toda su fama/reconocimiento no se le que acaba de considerar (o no bien bien) del todo al nivel que realmente merece dentro de la historia del medio. A mi este tipo, y a medida que van pasando los años más claro me va quedando, me parece un Maestro por derecho propio (al mismo nivel que Scorsese por ejemplo, que me encantan y mucho un montón de sus films cuidado y ni qué decir, pero al que sí se aplauden religiosamente –quizá demasiado en alguna ocasión- gran parte de sus buenas obras y se le perdonan por convenio divino todos sus pecados –que al igual que el polaco también los tiene, nadie se engañe-). “El pianista” es por supuesto un largometraje bastante contundente en cuanto a carga dramática pero, ay caray, ahí donde (por ej.) Spielberg te lleva de la manita, Roman te clava una colleja burrera de tres pares y es en esa brutal honestidad (acompañada de un estilo y oficio reservados solo a los elegidos) donde la película alcanza su mayor triunfo… Polanski no entra a saco al acostumbrado “pobres judíos y que malos eran estos nazis” salpicando a lo loco, huye del exceso de efectismos y, en una de esas decisiones venidas de dios sabrá dónde, decide presentar una Varsovia completamente desolada, rota y destruida en sus cimientos… ¿Qué hay más devastador que esas imágenes?. El terror que se adivina es casi siempre peor que el que se ve y, básicamente, el horror mostrado (y no mostrado) en el film de Polanski es perfectamente extrapolable a cualquier tipo de barbarie humana para con sus congéneres a lo largo de la historia. Pura maestría de cabo a rabo del metraje con un Adrien Brody que para mí se lleva con esto el mejor protagonista de la década que nos ocupa con cierta holgura. Hay finalmente buenas, regulares y malas películas con nazis (sin olvidar por favor la “extrapolable virtud” del film que nos ocupa que mentaba y con toda la gradación de grises a matizar de por medio) pero el sentimiento de Horror (con intencionada mayúscula) y vacío queda aquí recogido mejor que en ninguna parte. MOMENTUM: toda la parte con el protagonista deambulando, escondiéndose… podría ser cine mudo… Se podría haber rodado hace un siglo (o dentro de otro) y seguiría siendo uno los grandes momentos de la historia del medio.

Y ya estaría la cosa. Ahora que los fans de Tarantino, Boyle, Shyamalan, Solondz, Sofia o la Pixar (etc) me empiecen a tocar la pera si lo creen conveniente pero lo que es uno ya terminó la faena. Abrazos guzzeros a tutiplén.

Pd. Aunque como muy bien apunta el amigo Gonzalo en el primer comentario de la entrada: "El siglo XXI empezó el 1 de enero de 2001, el año 2000 es parte del siglo XX" (que es indiscutible, recordemos toda la que se lio con lo del "efecto 2000"... "¿és este año o el que viene?... ¿explotarán todos los ordenadores?... etc-), cabe puntualizar que aquí se juntan un par de conceptos básicos: a) cuando le conviene su humilde servidor puede ser un fullero de narices; b) quería poner la fantástica "Amores perros" si o si... De esta forma, y como el juez de linea que aunque ve que la bola ha ido fuera por milímetros no tiene ánimo para dar nulo un espectacular passing cruzado a dos manos tirándose por el suelo, para el caso que aquí ocupa hago valer ese "2" de delante y opto por el disimule silbando y mirando hacia otro lado (y sin omitir las consecuentes disculpas que procedan)... Todo sea por encaber el tremebundo film de Iñárritu.

jueves, 13 de diciembre de 2012

COSTELLADA DEL MES (MANSION ON THE HILL DEDICATED)

Si hace unas semanas se descolgaba el amigo Chals con el inesperado presente de un vinilero single de los Pixies hacia mi persona, este mes ha sido el también amigo Mansion quien se ha marcado el detallazo de regalarme la guía Efe Eme del maestro Costello realizada por Luis Lapuente hace unos pocos años. Ole. Y qué cracks, la madre que los trajo !. Debe ser cosa de sinergia generacional (que somos los tres de la misma quinta quieras que no). Agradeciendo lo que no está escrito a Mansion el asunto dejo a continuación la reseña del mítico "King of America" que su humilde servidor se marcara tiempo ha en el blog del archienemigo... ¿Y por qué ese disco?. Pues porque estoy prácticamente convencido de que és el que más puede encandilar a Chals (concretamente) del gafotas por un lado y por otro, y también, por sugerir Mansion recientemente que el cojonudo y aún reciente "National Ransom" puede ser comparable... que lo respeto (y mucho, que no veas con el disquito) pero, particularmente, hay en mis gustos y querencias montañas imposible de escalarse y con "KoA" estamos definitivamente y sin duda ante una de ellas. Adoro ese álbum hasta límites aún ignotos. La gran cima folkie de Elvis Costello (casi nada).

Le fue bien a nuestro prota el dejar de ser un breve tiempo Costello para recuperar a ese Declan P.A. MacManus que aparecía en su documento de identidad. Y fue en esos días de producir a los Pogues, lejos ni que fuera momentáneamente de su popular alter ego, donde el camándula conocería a la que iba a ser su nueva esposa: Cait O'Riordan (bajista de la mentada formación). Así nos encontramos, en algún momento de 1985, con un Costello extrañamente feliz y con hambre renovada... aunque, cuidado, que no olvidaba el varapalo sufrido con su última referencia en cuanto a LP's. De cualquier manera ahí estaba la crítica dispuesta a despellejarle vivo atendiendo a las premisas previas (o que se iban filtrando) del que, a la postre, iba a ser "King of America": el single de adelanto era una versión de una canción popularizada por Nina Simone y The Animals en los 60 (deberían pensar que mal iba la cosa si el sencillo de presentación no era un tema original), figuraba la leyenda country-bluesera T-Bone Burnett como productor (lo que ya hacía entrever claramente a algunos que el nuevo sonido le iba a alejar de sus registros habituales), iba a grabar sin los Thomas ni Nieve y si con músicos de estudio (sin atender quizá que, amén de que algunos de esos músicos eran acompañamiento habitual de -por ej.- el Sr. Waits, otros lo habían sido -nada más ni menos- del mismísimo Rey, del "otro Elvis") , y alguna que otra jerigonza donde destacaba especialmente, que eso es lo que se intuía como "menos claro", un discurso alejado de su bilis y malas leches de siempre producto, más que problablemente, de su nuevo e ilusionante estado civil... ¿Podía el músico oficial del "rencor", cuando no "puro odio", ofrecer un trabajo válido fuera de esos conceptos?.
 "King of America" es el mejor disco de orientación folkie que Costello haya grabado jamás en sus más de tres décadas de carrera. Su disco al que mejor le encajan calificativos como "bonito" u "hermoso" pura y llanamente (y de cojones, ya puestos). Entre sus quince pistazas tenemos además de la versión ya citada, la famosa "Don't let me be misunderstood", otra de la celebridad blues J.B. Lenoir en "Eisenhower blues". Ambas cojonudas sin duda pero, ni de lejos, de lo más destacado del tremendo álbum... Que durante su escucha te va destrozando, uno a uno, todos los preceptos antes comentados (y que los plumillas, y enteraillos varios, de turno y en la época presagiaban de gratis). No era un trabajo "alegre" u abiertamente "optimista", lo era sobre nostalgias, admisión de errores y hacer las paces con momentos del pasado (y, más difícil, lo era sin caer en afectismos ni inducir al aburrimiento en caso alguno). Además el pollastre supo jugar de reputísima madre todas las cartas de la baraja sin salirse de los resgistros elegidos para la ocasión. Así en este "King of America" ("donde sirven cocacola como vino de reserva") tenemos rockabilly, blues, sonidos "neworleasianos", bluegrass y obvio, diversas formas a añadir de folk mas pausado que nos llevan de viaje, Atlántico atraviesa, desde las tierras de las bolutas de heno hasta la de los tréboles (que a fin de cuentas sale todo del mismo sitio, si, pero eso ya sería meterse en un berenjenal que aquí no toca). Todo ello sin olvidarse al 100% de ese "pop de autor" con el que se le suele asociar en la impagable maravilla que resulta "Jack of all parades", casi al final del disco. Entre los temas mas "moviditos" tenemos la vivaracha y adictiva "lovable", "glitter gulch" que te da ganas de salir perdiendo el culo a Nashville para comprarte un rancho, o la incluso superior "the big light" a la que el maestro Cash solía meter mano en los últimos compases de su más que larga trayectoria (atesora, por cierto, algún recuerdo nuestro prota de haber tocado la canción en directo con el mito de Sun como uno de los momentos culminantes de su carrera). Entre las pistas más "lentas" canciones como "indoor fireworks" (que trata de una ruptura -"¿disco alegre?"- ) o la posterior (y bonita de narices) "poisoned rose" que ataca ese sonido New Orleans en vertiente reposada y encuentra su contrapunto, en ciernes, en la más animada "american without tears". Sin embargo, en dichos registros, aquí cada uno encontrará su canción a venerar. Tras una larga cantidad de años yo jamás logro quedarme con una de entre "our little angel", "i'll wear it proudly" o la final "sleep of the just". Tres canciones que suelo enganchar seguidas y que ya casi me resulta imposible hacerlo de otra manera (para suspense de mi edición vinilera -que con el pulso que tengo el pobre disco anda acojonado perdido cuando me da por seleccionar... hasta a veces me parece que le cambia la expresión al tipo en la portada-). Para rematar la faena otra tripleta de puras joyas del morirse como son "little palaces" con su posillo irish-folk, "suit of lights" que es como para escucharse de pie y, finalmente, esa maravilla eterna que es la inicial "brilliant mistake". Sumemos de nuevo las ya mentadas dos versiones, e insisto con "Jack..." que nunca faltará en ninguno de los pout-pourris caseros que me suelo montar a costa de la obra costelliana, y ya tenemos a este "rey yanqui" finiquitado. Y que si, sin duda la corona sobre esa expresión entre socarrona y cansada está sacada de algún tortell de reyes pero, tras los años transcurridos y escuchar el disco hasta niveles de pura obsesión, no seré yo quien se la discuta (este "rey impostor" del rock no deja de ser una cosa por ser la otra... y para mí ya lleva más de treinta años en ello). Y además a partir de "KoA", de paso, los fans más puristas de Dylan, Parsons, Cash o Holly tenían ya el anhelado disco de Elvis Costello que venerar "pa los restos" tras lo apuntado en las fantásticas versiones del "Almost blue" del 81. No es, finalmente y como fan enfermo -se admite, quede claro-, "King of America" una victoria menor (o esporádica) meramente sino el motivo que, quién lo diría, nos puede llevar a preguntarnos que dos de su media docena de "masterpieces" de inicio de carrera sacamos para meter esto en el top 5 particular.

Pd1.

Pd2.

jueves, 6 de diciembre de 2012

ROCKUMENTAL: "EL DELIRANTE EXILIO DE LOS ROLLING STONES" (2010)

Puede que este muy visto este documento pero me la trae bien floja y, además qué narices, no lo pude evitar. Cuarenta años de "Exile"... De "rocks off", de "let it loose", de "tumbling dice", de "happy", de "rip this joint", de "ventilator blues", de "loving cup" (glorioso etc). Que no te vendan la aeromoto amigo del futuro (esto lo pongo así por si alguien lee esto después de mil años por algun tipo de improbable accidente patafísico): los Beatles fueron la mejor y más importante banda del Rock y, mismamente, los Rolling Stones la única competencia REAL que tuvieron y, de alguna (y muchas) manera(s) todo lo que estos fueron queda recogido aquí, en el cojonudísimo e indispensable "Exile on Main St.". Y es que, al fin, todo lo que hicieron los Fab 4 entre el 64 y el 69 de la mano con lo que hicieron los Stones entre el 65 y el 72 es inalcanzable e irrepetible por nadie (en este plano existencial, por lo menos) y el disco de este rockumento de una hora es, cronológicamente al menos, la coda de todo ello. Para devorar con fruición (y aunque, fácil que así sea, no sea la primera vez que se videa).

El Delirante Exilio de los Rolling Stones

(Pd. Si vale, no es el video en el propio blog sino un linkeo directo... pero es que así luce más coñe, y entiéndaseme)

lunes, 3 de diciembre de 2012

ROCKUMENTAL. "loudQUIETloud: A FILM ABOUT THE PIXIES" (2006)

"LQL" es un documental estrenado en 2006 que gira en torno a la reunión pixieliana de mediados del 2004 (y en adelante proyectada, para una serie de sucesivos "atracos" veraniego-festivaleros que hasta el presente, o poco menos, llegan). Esto és: no es el documental que muchos puedan (podamos) esperar donde se explica porqué el cuarteto de Boston se convirtió, para un ingente considerable (entre el que me cuento de todas todísimas), en la mejor banda de rock de manera incontestable durante esos cinco años de singladura (1987-1991) que van, a su vez, del EP "Come on Pilgrim" al "Trompe le Monde" (que gracias de nuevo Maese Chals por tan magnífico presente en forma de single vinilero del "planeta de sonido"). Siempre he pensado, por otro lado, que buena parte del gran secreto de los de Black (a parte de sonar de reputísima madre, obvio) és precisamente lo exiguo de su carrera y és por eso que aun pensando lo que pienso (insisto que en ese lustro no les tose ni dios en base a mis querencias), nunca los pongo abiertamente por encima de mis otras debilidades del más mejor indie rock yanqui (recuerdo por cojonésima ocasión: Replacements, Sonic Youth, Dinosaur Jr y -a veces- los Hüsker Dü). Siempre queda la duda de que hubiera pasado si los Pixies hubieran desarrollado una carrera longeva a lo SY... ¿Hubieran caido en la medianía con el tiempo o serían los más grandes desde los mismísimos Fab 4?... Aunque es por ello precisamente -por lo exiguo- que su legado lejos de caducar, creo yo, sigue creciendo y creciendo sin verse el fin (es bastante incontestable que la fiebre Pixie, de cara al gran público, se desarrolla o/y arranca mayormente con estos ya extintos y con el boom del "grunge" -con el que no tiene absolutamente nada que ver- y derivados). Queda "encapsulado" en magnética roca forever y atrayendo, sin remisión, a todo bicho viviente que se acerque ni que sea de lejos. Ya es lo que tiene ser la banda más newaver del punk, o/y la más punk de la new wave (aunque llegaran más que tarde a los mejores good old times de una y otra cosa, por supuesto). Por una u otra razón esta gente dio con la tecla justa en el momento clave y, a día presente, el mismo Bowie que tanto se ofendió en su momento ("cuando triunfó Nevermind me cabree muchísimo... era un expolio a los Pixies en toda regla") ya no tiene motivos casi... Es ya moneda corriente entre amantes del rock, y tampoco se tuvo que esperar tanto, ver a los Nirvana como una especie de versión facilona para los teenagers enchufados a la Mtv en "non stop mode" de los infinitamente superiores Pixies (que tampoco es del todo justo, "Nevermind" no me parece una quinta parte de lo que muchos millones consideran pero de malo no tiene nada y, en cualquier caso, "In utero" es un discazo). De hecho, el rockumental de marras del posteo empieza con fundido negro seguido de un esclarecedor: "Básicamente quería imitar a los Pixies" (Kurt Cobain)... ¿Y por qué he aprovechado, sin disimulo que valga, para meter una parrafada sobre la banda en vez de centrarme en el documento visual del título?. Pues además de por un caso flagrante de publicidad falseada porque, básicamente, el documental es más biográfico, y con cierto tufillo pseudoamateur, de un momento concreto para con los cuatro músicos (que ha sido de su vida, en que punto estaban antes de la reunión) que otra cosa. Vaya que me pasó con esto algo similar al PJ20... Que manía...  coño, que yo no admiro a las personas, solo a los músicos... Y así , cómo no, el resto, ya lo sabemos: que Black y Deal se lleven francamente bien alguna vez es complicado, es un tema de equilibrio de convivencia más cerebral que sincero lo suyo; que Santiago es el auténtico núcleo del sonido Pixie agazapado en un eternamente injusto segundo plano, es otra; que a Lovering, que puede resultar muy simpático o no por lo freakie, poco menos le tocó la lotería por caer en esta banda, también... Y hay algún momento divertido, no lo negaré, como esos primeros ensayos donde están más anquilosados que el copón y siempre és (lo sigue siendo, aunque evidentemente menos y hablo exclusivamente de "directos" que en estudio, ni qué decir, son eternos) refrescante oir sus canciones. Dicho eso segundo por  los registros (demasiado pocos, quizá) de esas primeras actuaciones tras tanto tiempo mostrados en el documento. Pero todo tiene un aire como ominosamente frio, desangelado... No és en definitiva el rockumental definitivo de los Pixies que el fan espera. Y no lo és porque, claro, estos ya no son "aquellos Pixies" (ilustrativo cuando Fatty confiesa que para volver de una manera digna tendrían que empezar de cero, con otro nombre y mucho tiempo juntos de ensayo previo, que en gran medida nunca se habla de nuevo disco seriamente para no embrutecer el intachable legado). Por eso, cuando alguna amistad me comenta que los ha visto en directo alguna vez en los últimos años pienso, en silencio y para mí: "no, a tí unos Pixies recauchutados y con el piloto automático te han sacado unos cuartos para poder contar después que los has visto en directo" (que puede resultar similar -a fin de cuentas SI se ha visto a los Pixies en directo-, pero no és bien bien lo mismo -no son "aquellos mismos Pixies", insisto-)... Los conciertos de los últimos ochenta de los Pixies eran un bacanal total de electricidad y energía, a sabiendas por lo registrado (en video y audio) y los testimonios escritos de la época. Los Pixies desde la reunión de a mediados de la pasada década, por lo visto en las tomas en vivo de algunos de sus clásicos desde este rockumental y algún que otro pasaje televisivo reciente, están bien porque las canciones son las que son pero, ay, solo hasta cierto punto (y no generalicemos, no seamos tan básicos de "hombre, todo el mundo se hace viejo y tal", que hay gentes/músicos que envejecen de puta madre en lo suyo y, de hecho sonando mejor, o/y mucho mejor, con los años)... ni Black parece ya el caniche satánico berreador de antaño, ni la banda suena tan rápida y potente ni, sea como fuere, veo como en Filmaffinity le pueden encasquetar un "7" a este documento... Con lo que sí estoy realmente de acuerdo es con la única crítica que aparece ahí a colación o al menos, más concretamente, con su título: "Where is my money ?"... Los Pixies de los últimos ochenta, primeros noventa, son una de mis bandas predilectas de cualquier tiempo (de las que más -eternos top 10 guzzeros de all the times-) y la mejor en ese periplo ya doblemente comentado para mí... Los Pixies desde 2004, hasta que se demuestre lo contrario,  pagan facturas. Este es el rockumento a colación (felicidades y/o gracias por nada)... mejor invertir el tiempo, esa hora y veinte, en ponerse del tirón por millonésima ocasión sus irrepetibles discos y quede claro (definitivamente) que no lo recomiendo más allá de lo meramente curioso si no se puede evitar.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Y EL GUZZER DE DICIEMBRE DE LA BLOGOSFERA GOES TO...

Vuelve el Guzzer del Mes (tm) tras dos meses de sequía (y no por falta de candidaturas sino por una dura y mera cuestión de tiempo). Teniendo en cuenta que el que hoy se otorga es el de diciembre, aunque queden horas de noviembre, se debe hilar fino (por la parte que me tocas) dado que con él nos despediremos de este 2012... A sumar la presión añadida de dar el relevo al amigo Addison que, ni qué decir, bien arriba dejó el listón. ¿Qué blog tiene pues merecido consenso entre la "élite blogueril" y, a su vez sigo de hace bastante tiempo?... Mmm, bienvenidos/as al más que merecido, y ya quizá algo demasiado postergado en el tiempo, Guzzer de mi archienemigo queridos/as. Bienvenidos/as a Nikochan Island.

Supongo que a estas alturas, y sobretodo de cara a la vertiente más rocanroleante de la blogscene, a nadie parecerá sospechoso que le dé el Guzzer al padrino de mi hija (a tiempo parcial) y archienemigo declarado (a tiempo absoluto). El tipo se ha labrado una considerable y merecida reputación tras seis añitos (que pronto se dice) dándole al tema y, de esta forma, realizando el menda un trabajo de concentración psicosomática brutal hasta que me he convencido a mi mismo para orientar el tema hacia un "no conozco de nada a la persona pero sí al blog", lo cierto es que el asunto -el merecimiento- se me antoja ya más que indebatible. Y es que mucho ha evolucionado/madurado la isla nikochiana desde aquél 2006 y así, en vez de hacer hincapié en las cosas que me acaban o no me acaban de las muchas que abarca el tipo (ese "rollo heterogéneo" és -siempre a mi parecer- uno de sus principales activos y una de sus mayores losas a la vez -recordemos que el "archi" afirma utilizar esto del blog como terapia y por ello el siguiente posteo puede ser sobre la garrafina o sobre su disco favorito de los Grateful Dead-), me llevo el asunto al terreno donde más cómodo se siente el pollastre y donde, según creo yo, resulta más brillante y cojonudo: el mundillo éste del R'n'r, que (por supuesto) es en última instancia la auténtica razón de ser e hilo conductor del ya veterano espacio. Es por ello que, en homenaje al pérfido antagonista y para dar carpetazo definitivo al asunto del "posible enchufe" de cara al Guzzer de este mes (que nanay -y como de hecho ya saben sobradamente los que en verdad sigan las correrías habituales de la island-), me he pegado el currazo de linkear a continuación todos sus "Clásicos Nikochianos" hasta fecha de hoy. Trabajo chinos importante dado que, el pedazo de haragán, no se digna a poner labels en sus entradas... Eso sí, con algunos se puede coincidir y con otros no, pero en cualquier caso mejor fiarse del Nikochan que de los "1047 discos que..." y similares. El "archi" no cobra por ello y, desde luego, hay a mi entender mucha más devoción, garra y soul en sus textos. Y finalmente, of course: Felicidades Nikochan !

… Y atento amigo/a de la blogosfera que, por qué no, el Guzzer del mes que viene puedes ser tú !.

DEXYS MIDNIGHT RUNNERS: "TO-RYE-AY" (1982)
VAN MORRISON: "ASTRAL WEEKS" (1968)
CAT STEVENS: "TEA FOR THE TILERMAN" (1970) / TEASER AND THE FIRECAT (1971)
NEIL YOUNG: "AFTER THE GOLD RUSH" (1970)
THE KINKS: "MUSWELL HILLBILLIES" (1971)
THE DOORS: "WAITING FOR THE SUN" (1968)
THE WHITE STRIPES "ELEPHANT" (2003)
ELVIS COSTELLO & THE ATTRACTIONS: "ARMED FORCES" (1979)
STEVIE WONDER: "INNERVISIONS" (1973)
RADIOHEAD: "OK COMPUTER" (1997)
THE ROLLING STONES: "BETWEEN THE BUTTONS" (1967)
RAY LAMONTAGNE: "TROUBLE" (2006)
QUEEN: "QUEEN II" (1974)
THE SMITHS: "THE QUEEN IS DEAD" (1986)
DAVID BOWIE: "THE RISE AND FALL OF ZIGGY STARDUST AND THE SPIDERS FROM MARS" (1972)
QUEEN: "THE GAME" (1980)
JETHRO TULL: "AQUALUNG" (1971)
THE BEATLES: "ABBEY ROAD" (1969)
THE WHO: "THE WHO SELL OUT" (1967)
JOHN LENNON: "PLASTIC ONO BAND" (1970)
ERIC CLAPTON: "461 OCEAN BOULEVARD" (1974)
THE SMALL FACES: "ODGEN'S NUT GONE FLAKE" (1968)
DOCTOR JOHN: "DR. JOHN'S GUMBO" (1972)
THE KINKS: "ARTHUR OR THE DECLINE AND FALL OF BRITISH EMPIRE" (1969)
KIKO VENENO: "ÉCHATE UN CANTECITO" (1992)
THE DOORS: "THE SOFT PARADE" (1969)
BOB DYLAN: "NASHVILLE SKYLINE"(1969)
PAUL WELLER: "STANLEY ROAD" (1995)
JETHRO TULL: "SONGS FROM THE WOOD" (1977)
THE KINKS: "THE VILLAGE GREEN PRESERVATION SOCIETY" (1968)
SIMON AND GARFUNKEL: "BRIDGE OVER TROUBLED WATER" (1970)
THE ROLLING STONES: "TATTO YOU" (1981)
ROD STEWART: "EVERY PICTURE TELLS A STORY" (1971)
RYAN ADAMS: "HEARTBREAKER" (2000)
THE DOORS: "STRANGE DAYS" (1967)
PETER GABRIEL: "II/-SCRATCH-" (1978)
MIKE OLDFIELD: "TUBULAR BELLS" (1974)
THE WHITE STRIPES: "WHITE BLOOD CELLS" (2001)
JAMIE T: "KINGS & QUEENS" (2009)
BLUR: "13" (1999)
MILES DAVIS: "KIND OF BLUE" (1959)
THE ROLLING STONES: "BEGGAR'S BANQUET" (1968)
NIRVANA: "NEVERMIND" (1991)
GEORGE HARRISON: "ALL THINGS MUST PASS" (1970)
THE WHO: "TOMMY" (1969)
BRENDAN BENSON: "ALTERNATIVE TO LOVE" (2005)
LED ZEPPELIN: "LED ZEPPELIN I" (1969)
THE DOORS: "MORRISON HOTEL" (1970)
LAMBCHOP: "WHAT ANOTHER MAN SPILLS" (1998)
THE ROLLING STONES: "STICKY FINGERS" (1971)
DAVID GRAY: "WHITE LADDER" (1999)
AC/DC: "BACK IN BLACK" (1980)
RINGO STARR: "RINGO" (1973)
THE WHO: "A QUICK ONE" (1966)
THE ROLLING STONES: "GOATS HEAD SOUP" (1973)
PAUL SIMON: "PAUL SIMON" (1972)
ELVIS COSTELLO & THE ATTRACTIONS: "THIS YEAR'S MODEL" (1978)
BOB MARLEY & THE WAILERS: "EXODUS" (1977)
BOB MARLEY & THE WAILERS: "CATCH A FIRE" (1973)
THE WHO: "QUADROPHENIA" (1973)
THE ROLLING STONES: "LET IT BLEED" (1969)
PETER GABRIEL: "SO" (1986)
THE DOORS: "L.A. WOMAN" (1971)
JETHRO TULL: "STAND UP" (1969)
MICHAEL JACKSON: "THRILLER" (1982)
BUFFALO SPRINGFIELD: "RETROSPECTIVE: BUFFALO SPRINGFIELD" (1969)
LOU REED: "CONEY ISLAND BABY" (1976)
LOU REED: "TRANSFORMER" (1972)
THE WHO: "WHO'S NEXT" (1971)
THE KINKS: "LOLA VS. POWERMAN AND THE MONEYGOROUND" (1970)
THE DOORS: "THE DOORS" (1967)
PAUL WELLER: "WILD WOOD" (1993)
THE ROLLING STONES: "SOME GIRLS" (1978)
SUPERTRAMP: "CRIME OF THE CENTURY" (1974)
JEFFERSON AIRPLANE: "SURREALISTIC PILLOW" (1967)
TALKING HEADS: "LITTLE CREATURES" (1986)
PAUL SIMON: "GRACELAND" (1986)
VAN MORRISON: "MOONDANCE" (1970)
CSN&Y: "DEJÀ VU" (1970)

... Hala, y salvo descuido ya estaría la cosa (hasta día presente, recuerdo). Solo queda esperar plácidamente que el asunto siga creciendo y creciendo que, por supuesto, nos consta que el malvado Archienemy tiene candela para rato con estos ya clásicos "Clásicos Nikochianos". A modo despedida, cómo no: