domingo, 8 de enero de 2012

CICLO Mr. ALLEN: 7. "INTERIORES" (1978)

INTRO. Revisionada hace unos pocos días por tercera o cuarta vez es éste, el primer film puramente dramático de Allen, uno de esos casos en que el "a brochazos gordos" que me marqué hace ya un tiempo, y sobre la extensa trayectoria de la miope estrella de este ciclo, conviene ser un poco ignorado... Ya pasa cuando uno trata de resumir cuarenta años de largometrajes con el chocarrero (e irreverente de cojones) sistema de puntuar cada uno de los mismos del uno al diez  (a parte de hacer el crápula por la sideburn se es injusto o  impreciso casi en la totalidad de los casos). No me cuesta imaginar como fue la cosa... Precede a "Interiors" la última y más divertida para mí de las comedias iniciales del realizador, así como su film más célebre/reconocido y, a su vez, la suceden de inmediato sus dos films que más me gustan de siempre... Al hacer algo tan del tipo "aquí te pillo" como los mentados "brochazos", incurrí en la imprecisión de bajar del "recomendable" a la película de hoy. Incorrecto en síntesis y para no explayarlo más (que nunca he tenido problemas en reconocer errores propios). Y, ojo, sigo prefiriendo "Otra mujer" como el gran drama "alleniano" pero, si, "Interiores" merecía la corrección y, también,  la disculpa/aclaración.


SINOPSIS. Eve, una mujer que ha sido abandonada por su marido, se reúne con sus tres hijas para tratar de afrontar la situación. Ella se encuentra en un momento crítico, pero sus hijas también tienen sus propios problemas, algunos de ellos derivados del poco cariño que han recibido de su madre. Las emociones se desbordan cuando el marido se presenta en la casa familiar acompañado de la mujer con la que quiere casarse.



A FAVOR. La tan apreciable coz burrera que Allen propina, aquí ya sin máscara ni red alguna, a las clases altas (tan acomodadas y pudientes) de su querida "gran manzana". Y por supuesto merece la pena mirar un poco más allá (no en  vano el propio realizador pertenece, o "pasara a pertenecer" en cierto momento, a dichas clases altas). Por encima de tanto esnobismo de a granel, ávidamete aquí satirizado (la propia y magnífica Geraldine Page, alrededor de la que gira la trama, entra en la peli habiendo acabado de adquirir un jarrón de -inexplicables- 400 pavos), se sostiene la auténtica razón de ser del film: la pérdida en general, y la desfragmentación familiar en particular. Ambos conceptos presentados de manera arrolladora y sin tender neumático salvavidas en momento alguno. Los actores, precisos y afilados todos ellos, hacen suya todas y cada una de las escenas con nota... Debiendo destacar claro está a los curtidos en mil batallas Page ("Dulce pájaro de juventud", p.ej.) y Marshall ("Doce hombres sin piedas", p.ej. también). Y, particularmente -aún por encima de la propia Keaton-, el antipático rol que le toca (y borda) a Mary Beth Hurt. Impresionante cuando la nueva pareja (Maureen Stapleton) de "papa Marshall" entra en escena... Una mujer que ha tenido vida de verdad, que ha empatizado con seres humanos a un nivel que para ellas (hijas de su madre) resulta desconocido por las manipulaciones sin fin de su egocéntrica progenitora. Empiezan riéndose de ella, claro, por lo bajini y de manera pedante-autosuficiente por lo que ellas ubican y juzgan de inmediato como ignorancia/incultura... Poco a poco van reparando en el error y, finalmente, cambian burla por ira (o tristeza) al ver lo feliz que es su padre alejado del "palacio de hielo", sin emoción real alguna construido durante toda una vida por su madre, y atisbar como hubiera podido ser su propia vida con algo (siquiera un ápice) de "calor".



EN CONTRA. Básicamente lo difícil que resulta empatizar realmente con personaje alguno (quizá Marshall, según lo veo, es el único aspirante de los que "realmente" cuentan). Sea por esnobismo, estupidez, sobreafectismo o egolatría cuesta mucho rescatar a alguien del caldo, si. Por suerte eso es, precisamente y ni qué decir, lo que parece buscar Allen en todo momento. Además está la eterna (y ya aburrida) etiqueta "Bergman según Allen" que siempre cuelga de esta cinta (muy a pesar de Woody que se hartó de explicar que "si, le encanta el realizador sueco pero hay algunas otras referencias", que "no se limita" este film solo a eso).


CONCLUSIÓN. El primer film "allenero" enteramente dramático como antes mentaba y que, a pesar de su -calculada- antipatía y poco compasivo planteamiento, conviene ver/revisar de vez en cuando por ser una de esas cosas que, de manera inefable, purgan ánimos por lo desgarrado y sin ambages de su honestidad (sobretodo según te pille), amén de integrar, por supuesto, alguna que otra interpretación de muy, pero que muy, altos vuelos  (inolvidable lo suyo Sra. Page, insisto de nuevo y porque lo merece). Mucho más que "X visto por Y" lo de ésta "Interiores", en cualquier caso.


GUZZTÓMETRO: 8/10

5 comentarios:

  1. Dios, yo con Woody Allen me quedé en Manhattan y Annie Hall. Un abrazo figura, cuídate!

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  2. Mira, esta no la he visto. Aunque creo que por los detalles que nombras en contra pienso que me pudiera no agradarme. Saludos.

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  3. No recuerdo si la vi!Poco me tuvo que impactar!Prefiero tras de Allen , pero tampoco soy un mega fan del buenode woody, por lo que no puedo opinar realmente.
    un abrazo

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  4. Definitivamente nunca ha sido de mis favoritos de Allen, mas bien todo lo contrario, ayer noche vi Annie Hall otra vez y volvio a encantarme, y van...

    Saludos.

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  5. Parece que no he encontrado muchos cómplices para esta primera aventura dramática de Woody... No problem, vayan quitándole el color a la tele que lo que sigue... ay diox mio lo que sigue !

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