miércoles, 22 de febrero de 2012

LA CHAQUETA METÁLICA (1987)





INTRO. Me ha sorprendido que tras alrededor de cincuenta votos nadie (ni el que suscribe) haya apostado por la tremenda "Full metal jacket". Porque veamos, en mi ránking particular ahí están, como ya señalé, teléfonos y senderos claramente distanciados, después viene la eterna duda entre las gemelas del mal rollo y el descomunal atraco al hipódromo, pero ojo, para la quinta posición, la última de diploma, el tema ya es desquiciante... ¿Me cargo el descomunal relato on screen de Nabokov con un Mason para aplaudir hasta hacerse daño o las andaduras de Bufón, Cowboy y cia?. Rabia rabiera, si. Y es que son tan enormes y distintas además.
Por un lado un enfermizo retrato de obsesión puro y duro a lo Melville (que la novela del otro escritor antes mentado la leí hace la de dios y es enorme por supuesto), cambiando venganza ballenera por fijación libidinosa (y prohibida), sustentada sobre interpretaciones y personajes retorcidos (obviando, que es de cajón, el buen ojo fotográfico del maestro). Y por otro una señora leche, como ya ocurre también con mi par de "kubricks" predilectos, al tema bélico-militar (y viceversa) rajada en dos mitades perfectas y claramente diferenciadas (dos "masterpieces" por el precio... qué más queremos). Decidir entre la orfebrería de la peli con Sue Lyon o el desparrame visual de la otra no es algo que uno este dispuesto a hacer a la ligera y se me ocurre que, bien mirado (qué cojones), no tengo porque hacerlo. Eso si, no puedo evitar cierta punzada al mirar como va el "encuesteo" (que miles de gracias por participar, una cosa no quita la otra) cuando recuerdo el magistral desenlace con la niña vietnamita en slow motion o, mismamente, lo de la canción de Mickey Mouse con esa potencia visual que corta el hipo y poco menos que definitiva.


SINOPSIS. Un grupo de reclutas se prepara en Parish Island, centro de entrenamiento de la marina norteamericana. Allí está el sargento Hartmann, duro e implacable, cuya única misión en la vida es endurecer el cuerpo y el alma de los novatos, para que puedan defenderse del enemigo. Pero no todos los jóvenes están preparados para soportar sus métodos.



A FAVOR. Las "dos películas" aquí encerradas son impagables. En la primera con un extremo Lee Ermey (que fue víctima de las "bondades" del Tito Stan a la hora de aprenderse bien su papel -que tampoco pasó nada, siendo marine en la vida real el tema de la disciplina borreguera lo tenía por la mano-) como el inolvidable Sgt. Hartmann, el puñetero llega incluso a hacernos reir por lo ex profesamente exagerado del asunto... La entrada al film es puramente risible, parece un gag cómico por lo salido de madre que está concebido (que Kubrick, como demuestra ampliamente su carrera, no pierde ocasión para demostrar su "cariño" por el estamento militar). Aunque, está claro, como este señor sabía latín nos cambia, gota a gota, el esperpento pseudochoteable por una desgarrada crítica del proceder de milicias mediante la degradación absoluta de un ser humano que desemboca, cómo olvidarlo, en la célebre escena del retrete con las luces apagadas.
Pero, cuidado, como de alguna manera ocurre con el famoso cítrico de años atrás esa primera mitad es la del "impacto" (por innegablemente brillante que sea, que lo és, claro). La que hace que los teenagers se acerquen a este film(aco) fascinados generación tras generación por la fuerza que irradia aunque... Aclárese el tema, y en mi opinión, los más enorme de la obra empiece justo cuando acaba la instrucción (igual que, para mí recuerdo, lo mejor de "la naranja" arranca en cuanto meten a Alex en el talego). Vemos, tras fade in black de turno, el culo de una meretriz callejera vietnamita que se acerca a la mesa del -ya soldado "profesional"- protagonista (gran trabajo de Modine por cierto -la cara más recordada del asunto con permiso de Ermey y D'Onofrio-) al son de las fantásticas y siempre bienvenidas botas de Nancy Sinatra y... nada, a "fliparlo" hasta el fin.  El despliegue de talento a la hora de filmar exteriores de Kubrick (con esos ángulos y puntos de vista de puro caviar elevado a la quincuagésima) le acaba los parabienes y lisonjas al más pintado. Los diálogos y distintas situaciones habidas o ese sentir a derivar que (al final) los soldados son poco menos que unos críos de colonias que, con lavado cerebral previo y vaya por dios, están ahí para matar y morir en vez de hacer rappel, ajedrez o windsurf le da un aura de magistral patetismo al asunto del caerse de culo. Para matar a otro ser humano tienes que dejar de serlo tú antes sería lo más parecido a una moraleja a extraer de aquí (y que levante la mano aquél/aquella que no se le hiele la sangre cuando se acaba la secuencia con la niña metrallera... brutal -la elocuencia de los silencios que tanto duelen de saberse utilizar-, uno de los grandes momentos del realizador y del cine de los últimas décadas por evidente causa-efecto). Y dicho todo ello, y tanto (tantísimo) más que pudiere añadirse, "La chaqueta metálica" es una película que pasando de lecturas y reflexiones (aunque sea perderse un poco bastante de la misa) es cinematrográficamente un auténtico e implacable cañón. Y de los más gordos.


EN CONTRA. Esta entrada del blog... Que para no eternizar el post no he puesto nada aún de la tremenda soundtrack (tanto la original como la prestada), el tremendo trabajo de guionización -sobre la novela de Gustav Hasford- a varias manos (las del cineasta entre otras) o, claro, reincidir sobre la elección en la tremenda estructura narrativa que, definitivamente, es mucho más que lo de "partida en dos". Pero, obvio, la bandera más definitoria de Kubrick es lo denominado "lo visual", que son ya míticos sus desplantes a las "stars" para irse a hablar de enfoques y objetivos con los artesanos de la fotografía en los distintos sets, y aquí (cómo no) ese "lo visual" te destroza y lleva al huerto sin apenas empezar a sudar, desplazando (injustamente si se quiere) todos los demás aspectos que, clarinete, no bajan de matrícula. Tremendo todo, vaya y al fin.


CONCLUSIÓN. "Masterpiece" del copón bendito (x2... y atraiga más o menos el concepto "cine bélico", que ahí reside otro de sus inagotables logros), y fin.


GUZZTÓMETRO: 10/10



7 comentarios:

  1. Pues yo soy de los que ha votado esta película, porque la sátira que hace Kubrick del colectivo militar es implacable. El Sargento Hartman, el Recluta Patoso, todo es genial aquí. Una de las mejores películas de la historia del cine.

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  2. Pues para mí es la peor película de Kubrick. La sátira se le va de la manos, y de tan hiperbólica deviene burda. Una obra totalmente fallida en mi opinión, Guzz.

    Saludos.

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  3. esto me recuerda que debe ser la peli de Kubrick que más tiempo llevo sin ver, no sé por qué. El sargento Hartmann es uno de los momentos álgidos del cine de las últimas décadas.

    ¿O es que acaso no te querían tu papá y tu mamá cuando eras pequeño?

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  4. A mi no me mata esta pelicula. Las peliculas de Kubrick que no tratan dramas, me parecen frias, dado el acercamiento tan frio que tenía a sus historias. Aunque deduzco que no la aprecias al no haberla incluido en la encuesta, mi tercer voto que se lo he dado a otros se lo doy a Eyes Wide Shut, que me parece una guinda perfecta para su carrera.
    Un saludo

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  5. Mira que no soy mucho de pelis bélicas y "La chaqueta metálica" me gustó bastante. Aprovecho para reivindicar su estupenda banda sonora. Saludos.

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  6. Sin llegar a decir que es la peor de Kubrick como Gonzalo sí creo que la pelícla está a punto de írsele de las manos más de una vez aunque sigue pareciéndome un gran film, eso sí y sin querer ir de listillo creo que el bueno de Stanley debería haberle pagado derechos de autor a Masaki Kobayashi por la inspiración para la 1ª parte de La Chaqueta...sacada de La Condición Humana.

    Saludos.

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  7. Entre los comentarios de este posteo y el anterior basta para contrastar, por enésima vez, lo enorme de la obra de este señor. Gusten más o menos (y aunque todos/as tengamos una o dos atravesadas o que nos parezcan sobrevaloradas en distinto grado), todos sabemos de que hablamos claramente y todos hemos visto esas películas. El debate es eterno y el consenso poco menos que imposible, vaya (aunque coincidir de pleno en el hat trick predilecto con alguien del calibre de Manel tiene lo suyo). Gracias de nuevo por participar en cualquier caso, no queda otra a añadir. No me rasgaré vestiduras defendiendo este film (que podría, ojo -no me provoquen-) porque también podría llevarme lo mío (y merecidamente, por qué no) por no tragar con "la última" o -¿me atreveré a decirlo?- parecerme 2001un globo muy bonito de mirar, hasta indispensable ni que sea una vez en la vida de acuerdo, pero por otro lado... hinchado en exceso. Saludos guzzeros a tutiplén.

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