lunes, 6 de agosto de 2012

CÓMO SER JOHN MALKOVICH (1999)

INTRO. Parece que al fin alguien les ha hecho caer en la cuenta que los dos juntos, Spike Jonze y Charlie Kaufman (dirigiendo y guionizando respectivamente), logran un equilibrio incapaces de conseguir por separado. Y sí, estaría de acuerdo que el primero necesita más al segundo que viceversa pero, ojo, hasta cierto punto. Y, a pesar de los logros alcanzados por Kaufman solateras (tanto como guionista -"Olvídate de mi"-,  que es lo habitual, como realizador -"Synecdoche, NY"-), ese nivel de inventiva y descaro que se demostrara tanto en el film de hoy como en la posterior, y también recomendable, "Adaptation" (que ni Cage consigue cárgarsela), hace pensar en aquello de "por qué tocar lo que -evidentemente- funciona"... Y este par en comándita, por lo poco pero contundente de lo visto hasta hoy y desde luego, tienen su miga.  De esta forma quedamos por el momento a la expectativa de esa tercera película, a estrenar el próximo año, que vuelve a juntar al par de dos pasada una década desde la última colaboración para un largometraje.

"SINOPSIS PRESTADA". La vida de Craig Schwartz está llegando al final de un ciclo. Craig es un marionetista callejero con un gran talento, pero él tiene la impresión de que su vida carece de sentido. Nueva York ha cambiado mucho y la gente no le presta mucha atención. Lleva diez años casado con Lotte, que trabaja en una tienda de animales y está obsesionada con su trabajo. Él consigue encontrar trabajo en la planta 7'5 del edificio Mertin-Flemmer de Manhattan, donde encuentra una pequeña puerta que le permite el acceso a un pasillo secreto que le aspira y que le permite acceder al cerebro de John Malkovich.

A FAVOR. Pues el anterior párrafo no deja mucho lugar a dudas y así queda, por encima de todo,  esa desbordante y bien desarrollada imaginación on screen que se pretende y logra. Alejada del tono aséptico de diseño de , por ejemplo, su ex (la de Jonze), o muy aséptico, casi clínico en verdad, de un Solondz (al que detesto), así como a su vez de los hypes de temporada de turno, entretenidos pero sin poso y condenadas a (mi) olvido,  tipo "Little Miss Sunshine" o "Juno" (que esta, de hecho, la pongo no se por qué ya que me parece una hez de padre y muy señor nuestro), con "Cómo ser J.M." se genera esa sensación de frescura también ubicable en otros notables films, de los que se mueven en similares coordenadas (o más/menos), como "American beauty", "Entre copas", "Los Tenenbaums" o hasta incluso  aquella inolvidable charlotada del "Napoleon Dynamite"... y con el añadido de su indebatible plus de valentía por lo (puramente) estrambótico que se propone.  Que eso es primordial para atender al film como se merece... Puede que sea un tipo de film (como ya ocurre con las las anteriormente mentadas) que a alguien pueda caer "gordo" por ese "chupiguayismo de cine pseudocómico de última horná" al que, por qué no, puede pertenecer. Pero aún aquellos más intransigentes con estas "modernidades mainstream" que se pretenden colar como "cine de autor" (añádase "moderno", si se siente necesidad) deben admitir que ese no ya jugar con lo grotesco sino, directamente, irse de farra con ello y sin mirar la hora de acabar de esta película, tiene su coña. Además, metidos ya a full con lo que sería el film en si, tenemos por ahí en medio la música del gran Burwell (compositor habitual de los Coen por ejemplo). Así como unas interpretaciones francamente entretenidas de Cusack, Keener y, en menor medida, Diaz que, eso si, son devoradas sin piedad desde el segundo uno en que aparece en pantalla el pedazo de monstruo escénico que consta en el título del folletín... Magistral en lo suyo el señor Malkovich, como siempre e independientemente de la calidad del film a tratar. Para la historia queda esa aparición en la cuneta tras ocupar el cuerpo de J.M. (mi gran debilidad de entre todos los árdides mostrados desde tan patafísico libreto), lo del ascensor detenido en el piso 7'5, o esa tan recordada secuencia donde el propio damnificado entra en su propia mente, entre bastantes otras. Muy cachondo el film éste, vaya.

EN CONTRA. La exposición del film en su presentación es magnífica (encontronazo imposible entre el ingenio cómico de Allen y la inventiva onírica de Lynch) lo que, de alguna manera, hace que llegados a la mitad (o aprox.) la cosa se detenga y se empiece con una sucesión de gags (algunos memorables como ya destaqué) que funcionan casi en su totalidad pero dejan cierta sensación de montaña rusa en la que una comedia clásica lineal -a pesar de lo "raro"- deja paso a una suerte de secuencias/situaciones cómicas/resultonas de corta-pega (notables, insisto, pero "corta-pega", insisto too), sobre la que conviene poner perspectiva... Y es entonces, si, cuando nos damos cuenta de lo bastante cojonudo del asunto aunque no se acierte en la diana de pleno. 

CONCLUSIÓN. Extraña, divertida, y más que entretenida carta de presentación de la dupla Jonze-Kaufman que gozó, y goza, de merecido reconocimiento por su logrado órdago hacia lo "peculiar" por montera sin caer en treguas hacia lo convencional ni vacios ambages de baratura gafapastil. Recomendable y con 0'5 de más en el Guzztómetro (tm) por, qué narices, reconocerse uno fan del gran J.M.

GUZZTÓMETRO: 8'5/10

3 comentarios:

  1. Gran película, aunque creo que el punto de metaficcion de adaptation es aún mejor. A ver si fructifica su nueva colaboracion, que Jonze y Gondry necesitan a este guionista mas que el respirar(solo hay que ver sus obras sin el) y a Kauffman sus propios guiones se le resisten (los actores eran los que salvaban sinecdoche...)
    Lo dicho, crucemos los dedos. Un saludo

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  2. la ví solo una vez y en su estreno y la recuerdo como una película espectacular... ingeniosa a mas no poder y con excelentes actuaciones...

    salu2

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  3. Me gusto esta película, Muy Curiosa pero el final no me gusto "Pobre chico" En fin. un saludo.

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