jueves, 23 de agosto de 2012

LA (entrada) DEL PULPO

Esta es la tan necesaria entrada sobre el mundo del Pulpo/Calamar gigante on screen que tenia pendiente. Y es que es legendaria mi fijación por el tema (todo aquel que me haya tratado con cierta asiduidad puede dar fe todas las veces que se requiera) y, por supuesto, película que aparece o descubro con algún cefalópodo de gran tamaño de por medio es ingerido por el menda a la mayor premura sin cuestionarse nada en lo más mínimo... y da igual, por ello mismo, la calidad del engrudo en cuestión que, por supuesto y ni qué decir, la cantidad de bazofias que me he metido entre pecho y espalda a la sazón es importante (y preocupante, añado).
A continuación una breve representación de las muchas apariciones que se han dado en la historia del cine de los bichejos en cuestión (ocho ejemplos en total, uno por tentáculo -y es que aquí nada queda al azar, cuidao conmigo-). Pero antes un par de conceptos básicos: los pulpos dan más miedo que los calamares porque tienen más cara de cabrones (y además las patas más gordas y no tienen la cabeza en forma de cucurucho) y, sobretodo -vital-, si alguna vez cazáis un bicho de estos no os lo comáis, por favor, que la ingente cantidad de amoniaco que integran hace su carne más que incomestible para el ser humano y podría mataros... Para más información visitar la exposición del Cepesma en Luarca (Asturias) donde, ni qué decir, el que suscribe se acojonó vivo imaginando a esos bichos vivos y en su habitat... Sí, y aunque no fueran una décima parte de lo que acostumbra a aparecer en las pelis. Y es que (lo admito) es puro trauma lo mio con el asunto, recalco nuevamente antes de seguir/empezar.

1. SURGIÓ DEL FONDO DEL MAR (1955). Con la mítica estampa del tentáculo gigante arremetiendo contra el Golden Gate por cortesía del gran Harryhausen. Eso si, teniendo controlada dicha estampa ya hemos visto lo mejor del film de largo y por romántico/a de la plastelina o el stop-motion que uno/a sea...


2. 20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO (1954). El siempre reivindicable Fleischer ponía en serio brete a Mason, Douglas, Lorre y cia, en la que (aún hoy) es más que posiblemente la mejor versión de la célebre novela de Verne. Divertida y recomendable pero, eso si, es un calamar y no un pulpo lo que aparece lo que, recordemos, acongojaría todavía más.




3. TARZÁN Y LAS SIRENAS (1948). Para su último Tarzán el tan recordado Weissmuller se las tenía con un pulpo gigante y, perse, vivía para contarlo... Nunca sabremos si su grito ultrasónico y "junglero" era realmente reproducible bajo el agua pero, por el bien del posteo y, sobretodo, porque Chita no deja de necesitar secundarios que la alimenten, lo dejamos pasar...



4. LA ISLA MISTERIOSA (1961). En esta producción británica otro enorme cefalópodo angustiado de la vida la toma con el Nautilus comandado, en esta ocasión, por el gran Herbert Lom como el iracundo Capitán Nemo... No es tan buena como la de las "20000..." de arriba pero, ojo, ver al jefe de Clouseau enfrentado a un bicho de estos tiene lo suyo... Y además, ¿me atreveré a decirlo?, siempre me ha gustado más ésta novela/historia que la otra, contrariamente, mucho más célebre y puestos a "vernear"...

5. TENTÁCULOS (1977). Seguramente espoleados por el éxito del terror marino de un par de años antes con "Jaws" (y por una pasta importante, también), Huston, Henry Fonda, la Winters y Bo Hopkins aparecían en esta infumable producción italiana de hace siete lustros. Eterno saldo de los videoclús ochenteros en que, y aviso para navegantes, el espectador acaba deseando que alguien le eche tinta en los ojos para acotar sufrimientos... Very chunga.

6. EL NAVEGANTE (1924). Tampoco se libró el entrañable "cara piedra" del ataque de estos engendros... En pleno descenso acuático un tentáculo aparece por un lado del encuadre y se enzarza con el tubo de su escafandra. Por supuesto Buster, genio de eternos recursos, subsanaba la situación en este mediometraje de los tiempos aún silentes.



7. LA BRUJA ROJA (1948). El gran John Wayne se echa al agua para recuperar un cofre y, de paso, se lia a mamporros con un pulpo gigante (toma !)... Por supuesto, sin escafandra, respiradores ni chuminás, que con lo puesto y el cuchillo de pelarse las peras de la merienda el Duque se sobre y basta. Poor octopus que no sabía ande se metia, cabe añadir.



8. MEGASHARK vs. GIANT OCTOPUS (2009). En esta producción de serie M (de "más mala que la tiña tiñera") una serie de seres humanos y también Lorenzo Lamas son testigos de la batalla definitiva por la supremacía marina entre las dos bichas que rezan en título... Y sí, la he visto (o la empecé a ver, siendo exactos), y sí,  es lo que parece...  Ergo: argh !.




BONUS. El entrañable juguete ochentero "MAGIC OCTOPUS" ! (que no era gigante pero si "magic", cuidado ahí). Qué tiempos aquellos que jugábamos con los amiguitos a tirar estos cacho plásticos con patas contra los vidrios a modo carreras... Todavía lo recuerdo: "si los mojas un poco bajan más rápido"... Y minutos más tarde: "Me cago en la puta ya con las cosas éstas ...". Y entonces, limpia-cristales en ristre, el/la progenitor/a de turno los confiscaba pero en cualquier caso, que buenos ratos, leñe.






EPÍLOGO EN TINTA CHINA. No hace demasiado y en algún lugar de lo más profundo del Pacífico una cantidad inabarcable de pulpos gigantes conspiraron para invadir los lugares habitados de la superfície. Era de preveer. Al tomar conciencia que contaban con tres corazones (como todos sus congéneres independientemente del tamaño) cayeron finalmente en la cuenta de que si les sobrevenía alguna afección cardíaca, por interactuar demasiado en la superfície y tal, tenían un plus de tiempo (sino dos) suficiente para regresar a su habitat natural y vivir para contarlo... Así, tras varios meses de luchas y trifulcas con la especie humana, los más que mastodónticos cefalópodos veían cerca su triunfo final... Fue entonces cuando un joven científico coreano que trabajaba, a tiempo parcial por supuesto, en una reputada universidad de investigación en Wichita dio con el invento destinado a salvar nuestra especie. Cuenta la leyenda que el chaval dio con un sistema que, partiendo del principio activo del plástico hinchándose en su formato menos solido posible (y una serie de potingas químicas que todavía no me he inventado), conseguía "encapsular" a los bichos dentro de una inmensa burbuja de goma, transparente y tan grande como ellos mismos, que tenía (además) la virtud de tener un peso final -bicho dentro inclusive- nunca superior a 1 Kg. a pesar de su gran tamaño (volvemos a las "potingas químicas que aún no me he inventado" -ruego comprensión-)... Aquellos fueron tiempos felices... Los niños jugaban por las calles y parques con aquellos grandes orbes (100 % irrompibles) con asquerosos bichos gigantes dentro y como si se tratasen de una especie de balones de playa Nivea inmensos cuya desquiciada promoción comercial hubiera sido encomendada al mismísimo señor Lovecraft... Pero todo lo bueno tiene un precio al fin, faltaría. Y, poco después, una serie de entidades bancarias con ínfulas y realidades intercontinentales se juntaron en ruin consorcio a fin de comprar la fórmula del joven científico (que había tenido el buen tino de patentarla previamente, claro está). Por supuesto y a la postre, a base de ir los banqueros añadiendo ceros al cheque, el chaval acabo por transigir. Y así y de esta forma, los Banqueros (ya en mayúsculas, como todos los personajes malos e hijoputescos que realmente se precien de serlo) no tardaron en poner precio al asunto de las "grandes burbujas de plástico" y, así y de esta forma también, cogieron por enésima ocasión por los apéndices bajeros a los distintos gobiernos existentes ya que, conviene aclarar, seguían habiendo un montón de pulpos gigantes libres y amenazantes (ahora, para más inri, clamando venganza por sus compañeros humillados y destinados a morirse de pena y asco en ridículas pompas plastificadas)... Por supuesto al final*, partiendo de la lógica que se genera de lo leído hasta ahora, la especie humana entera (unos antes, otros después y Banqueros inclusive) se va a parir panteras víctima de los ambages definitivos del llamado neoliberalismo (enemigo mucho más feroz e implacable que aquellos pobres asquerosos bichos ya que, el cabrón, es invisible y se autoabastece en todo momento sin pausa alguna) llevado a las postreras consecuencias... un poco como la Realidad pero bastante más rápido (por contar aquí con un enemigo físico que no virtual -aunque igualmente real-) en vez de a cuentagotas y sin bichos gigantes ni nada.

*(El plano definitivo, de hecho y para los curiosos, consiste en Franco Battiato sentado en el punto más alto de las gradas de un Coliseo inundado y tarareando "Beyond the sea" con el agua por los tobillos mientras un pulpo especialmente gigante se dirige hacia él, no sin cierta precaución, bajo un precioso cielo rojizo crepuscular de otoño).

6 comentarios:

  1. increible!!! una cosa eso ultimo de donde es? me refiero al epilogo en tinta china

    Un saludo.

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  2. Y el Dr Zoidberg de futurama?

    Pd: loco!

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  3. Siempre que leo alguna noticia sobre la captura de un pulpo gigante me acuerdo de ud, sr. Guzz.

    Je! ya puede exprimirse el coco para encontrar las potingas químicas que le permitan crear esas burbujas irrompibles (ejem ejem)

    Por otro lado, el pulpo a la feira es tóxico? con lo rico que está...

    PD: locox2!

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  4. Javier. Esa parte final responde a un sobrecalentamiento agostero atacando violentamente la sufrida almendra guzzera...

    Archienemy. Zoidberg es el más grande solo por detrás de Bender pero, aunque tenga tinta, debe alegarse que como mucho es un pulpo "acangrejao" y no computa (con perdón).

    Vio. Facílisimo se mezcla una solución de molibdeno helado y una pizca de cloruro de escarola y pa la casa... Y solo los grandes cefálopodos son tóxicos, de pulpo a feira se puede poner usted (y cualquiera que sepa apreciar lo que es bueno) tibia sin temor alguno.

    Abrazo guzzero x3

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  5. creo que los 2 minutos de la pelicula de Buster valen por todas las otras pelis juntas ja... salu2

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  6. El magic octopus aún existe, mis hijos han tenido en alguna ocasión. Gran selección de cefalópodos gigantes, yo también me quedo con el de Ray.

    salutti

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