lunes, 26 de noviembre de 2012

EL DEMONIO DE LAS ARMAS (1950)

INTRO. Esto del cine es la repera, oigan... Y vaya tan campechano inicio porque nunca deja de maravillarme la de referencias enormes, sorprendentes y/o "meramente" cojonudas que por suerte (enorme suerte) nos esperan siempre -o eso pareciera-, latentes y silenciosas como ellas solas las puñeteras, por ser descubiertas. Como, bien fácil de deducir resulta, ésta "Gun crazy" que viera por primera vez rondará hoy el par de años. Seguramente el título más recordado del realizador Joseph H. Lewis cuyo grueso de su obra se desarrolla entre los 40's y los 50's (y avezado, mayormente, al mundillo del noir). Joya a descubrir/re-descubrir que, atención, servirá de impecable vademecum para un retahíla de films posteriores con fugitivos en "carretera y manta mode" siendo aquella "Bonnie & Clyde" de Arthur Penn (1967) el ejemplo más claramente evidente.

"SINOPSIS PRESTADA". Bart Tare, un veterano de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), es un hombre emocionalmente desequilibrado que desde que era niño vive obsesionado con las armas. Cuando conoce a Annie, una mujer fatal, se deja arrastrar al mundo del crimen. Unidos por su afición a las armas, la relación de la pareja desemboca, entre atraco y atraco, en un torbellino de pasiones y situaciones peligrosas.

A FAVOR. Fantástica historia tan abierta a romances como a, inevitables, fatalismos merced, sobretodo, a la tan bien dibujada relación de un duo protagonista de traca. Y es que tanto ese John Dall (el más cabrito de los dos malosos de "La soga" para ubicarlo rápido) como esa  más que sugerente Peggy Cummings (que se come la pantalla) ejerciendo de enfermiza femme fatale, realizan un trabajo de matrícula. Y ojo con esas bondades visuales de Lewis como el atraco que escuchamos desde un plano fijo del interior de un vehículo o, especialmente, esa magistral resolución entre juncos que vale quilos y quilates. Como magistral resulta también, por cierto, ese metraje medido cosa fina y su ritmo con bien poca tregua en crecimiento continuo... Por supuesto, se insiste, el final se ve venir de lejos pero (de verdad) esta historia de este par de (¿trágicos?) amantes de las armas se antoja como bastante recomendable. Y se insiste también con la innegable ascendencia sobre obras futuras que aquí  encontramos.

EN CONTRA. Quizá el hecho de que el cargar todas la escenas, de principio a fin, sobre los protas (juntos -mayormente- o por separado) desdibuja un algo bastante el rol de los secundarios. Que también los hay claro, y bastante buenos (y, por ello mismo, desaprovechados pudiera fácilmente parecer).

CONCLUSIÓN. Magnífica muestra de cine negro yanquiloide clásico clara e injustamente eclipsado/infravalorado por la comparativa con otras cimas del género de aquellos años o algunos antes. Realizada, además, bastante antes que todo cristo se llenara la boca con el concepto "road movie" y aunque, en verdad, aquí tenemos más un descenso a los infiernos que cualquier otra cosa... Como bastante recomendable, a modo despedida y aunque me repita nuevamente (que lo hago con toda la intención).

GUZZTÓMETRO: 9/10

4 comentarios:

  1. Vaya racha llevas, Guzz, qué tres películas consecutivas. La escena del atraco que mentas es excelente, y el ritmo y la concisión de Lewis, encomiables.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Maravillosa película, de la que se pueden sacar numerosas lecturas, yo me quedo con la parte sexual: sobreexcitación por los tiroteos, ganas de matar, pistolas precisas...

    Estupenda la reseña.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Recuerdo esta pelicula con cierto cariño.Ha sido un placer leer este post y remover viejos recuerdos cinematograficos!
    A+

    ResponderEliminar
  4. La tengo pendiente y ahora que me la has recordado intentaré verla pronto.
    Saludos.

    ResponderEliminar