domingo, 25 de noviembre de 2012

EL VERDUGO (1963)

INTRO. Ya tocaba que apareciese el gran Berlanga por aquí. Incomprensible de hecho que no lo hiciese antes teniendo en cuenta que estamos ante uno de mis realizadores más admirados en general y el predilecto de nuestras latitudes en particular. He optado por "El verdugo" porque, directamente, me parece su film más categóricamente incontestable. Sensiblemente superior, siempre a mi parecer como me gusta matizar, a su otro par de tótems indiscutibles más o menos consensuados ("...Marshall" y "Plácido") , así como (y esto ya me jode un algo más pero la honestidad es una virtud, o eso se suele comentar y tal) mi largometraje fetiche del cineasta: la enorme "Calabuch", por el que nunca me pasan los años... Y confieso, a colación y de cara al cine patrio, que todavía sigo esperando en sueños que alguien mezcle los personajes de "Calabuch", con la pericia visual de "Muerte de un ciclista" y la fuerza y desgarrado ingenio de "El ángel exterminador", pero por de pronto (y con los permisos que procedan según pareceres)  hoy le toca a "El verdugo", que quizá no sea tanto (qué film lo és, en definitiva) pero para nada es poco y que ahí queda. En realidad no hay premio de consolación que medie, of course, estamos de nuevo ante una de las mejores películas de la Historia del Cine... ... ... ...
¿Todavía hay alguien esperando que ponga la coletilla "español"?, porque no hay intención, la verdad.

"SINOPSIS PRESTADA". José Luis, el empleado de una funeraria, proyecta emigrar a Alemania para convertirse en un buen mecánico. Su novia es hija de Amadeo, un verdugo profesional. Cuando éste los sorprende en la intimidad, los obliga a casarse. Ante la acuciante falta de medios económicos de los recién casados, Amadeo, que está a punto de jubilarse, trata de persuadir a José Luis para que solicite la plaza que él va a dejar vacante, lo que le daría derecho a una vivienda. José Luis acaba aceptando la propuesta de su suegro con el convencimiento de que jamás se presentará la ocasión de ejercer tan ignominioso oficio.

A FAVOR. Llegado casi el medio siglo, la hora y media de "El verdugo" sigue pareciendo una tercera parte, o cuanto menos la mitad, de la misma. Tal cual. Y tal es la virtud de la creatividad y elección de ritmo narrativo de la dupla Berlanga-Azcona desde el libreto aquí alcanzada (ayudados por el italiano Ennio Flaiano según consta en créditos). A José Isbert habría poco menos que canonizarlo por su interpretación y no muy atrás, que no es poco complicado, se queda el protagonista Nino Manfredi con lo suyo. Los secundarios están todos niquelados, destacando (obvio)  a la Sra. Penella por temas de tiempo en pantalla, a pesar del poco chance a rascar (que los dos protas lo son mucho). De ahí me quedo, faltaría, con los sres López Vázquez y Sazatornil ni que sea por lo mucho que, particularmente, me alegran siempre cualquier guiso este par de cracks. Tremendo, por otro lado, el sopapo a lo absurdo de los procedimientos burocráticos que se marca el maestro, ni qué decir. Y finalmente, para no alargar, "solo" queda deleitarse con su mezcla de bondades cómico-negruzcas que te esperan agazapadas en no pocas esquinas del metraje y, claro, esa resolución de la trama central que se ve venir de tan lejos y que, así lo entiendo yo, acaban por configurar uno de los finales más patéticos y brillantes a la vez que quien sea se pueda echar a los morros. Y es que puede parecer tópico (de acuerdo) pero es que, realmente, esa escena final donde hay tantos que acompañan al reo condenado como al otro está a la altura de lo que de la gana de mentar en toda la, más o menos centenaria, singladura del medio.

EN CONTRA. Parida sin duda pero, de la misma forma que en el anterior "Liberty Valance" me hubiera gustado más que la protagonista femenina se hubiera quedado con el rudo Duque en vez de con el blandengue Stewart, aquí esa breve escena de resolución en el barco de vuelta antes de zarpar  siempre me ha estorbado un poco... La fuerza de lo acontecido en el final de la secuencia que precede, tan famosa y arriba mentada, siempre me ha parecido un broche bastante más definitivo y con mucha más garra.

CONCLUSIÓN. Obra maestra del gran Berlanga con la que muucha gente aprendió, aprende y aprenderá, tras ya un primer visionado, a leerse un poco más mejor las cosas antes de firmarlas...Una de las comedias negras más logradas de cualquier época o lugar con unos protagonistas totalmente inolvidables y cuyo visionado (y revisionado) regular se antoja siempre necesario. Otra masterpiece absoluta, al menos para su humilde servidor.

GUZZTÓMETRO: 11/10

3 comentarios:

  1. Tan buena como "El hombre que mató a Liberty Valance" o cualquiera de las mejores películas de todos los tiempos. El sentido del humor de un guión perfecto y el dramatismo y la angustia de una puesta en escena digna de Buñuel o Kurosawa, pero diferente y muy personal (¡esos planos secuencia!).

    Un abrazo.

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  2. Quizás la mejor película del cine patrio. Mira que tienes problemas con las chicas y los finales...:-)

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  3. El final es incomensurable. Pero la escena tragicómica en las Coves del Drac de Mallorca, no le va a la zaga (recordemos: la Guardia Civil en una barca, llamando al verdugo en voz baja para no estorbar el espectáculo de luces y música clásica al que asisten Nino Manfredi y Emma Penella).

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