viernes, 16 de noviembre de 2012

"STREETCORE" / JOE STRUMMER & THE MESCALEROS (2003)

El veintidós del mes que viene se cumplirá la década del fallecimiento de John Graham Mellor. Joe Strummer para el mundo entero. Y como por mucho que esperemos a la efeméride exacta la pena no va a ser menos recupero para la ocasión su última grabación registrada en formato elepé. Ese "Streetcore" del título, lanzado trece meses después del fallecimiento de Woody. Todo el que me haya tratado durante un cierto tiempo, vaya a modo intro, sabe que, directamente, The Clash son "mi banda". Me pasa con ellos algo similar a lo que me ocurre con su homólogo en mis gustos con firma solateras (Elvis Costello, y aún a pesar del impagable concurso de sus Attractions)... Y claro que me doy cuenta que los hay más trascendentes (o aún mejores -de los unos y del otro-) para la historia rocanrolera. De hecho siempre que pienso en las mejores bandas del rock lo primero que me viene a la cabeza del tirón, y porque así lo creo és: bitels, estons, zep (y en ese órden además)... Pero la que mento siempre como la cuarta son los Clash. "Mi banda". Lo que por pura causa efecto les convierte en los más personalmente necesarios. Es una pura cuestión de gustos y transmisiones... Puede, a modo ejemplo, que para muchísima gente Marvin o Otis canten mejor pero, ay, es escuchar a Sam ni que sea haciendo gargaras y el día se me mejora ipso facto cosa que el otro par (de genios) no me consiguen, o no de forma siempre inefable. Volviendo sobre Strummer no creo que sea ya necesario a estas alturas repetir por enésima ocasión vidas y milagros de su banda madre ("La última gran banda surgida y que realmente cuenta en la Historia" que leí una vez en el Ruta -olé sus huevos-), pero si me apetecía recordar el disco de hoy que, entre otras, siempre pensaré que es lo mejor que nunca grabó Strummer fuera de los Clash. Ah, y vayan preparando las carteras los incautos que con ese aniversario ya se adivina material "inédito que te supermueres"... De hecho el veintiséis de este mes ya sale un directo ("Live at  Acton") con los Mescaleros que contiene en el tracklist tomas de "London´s burning", "Rudy can't fail", "white riot", "police on my back" o, entre otras (y de los Clash o no), esa maravilla que siempre me resulta "white man in Hammersmith Palais". Y otro día ya me descolgaré con la pseudocrítica de turno sobre algún disco de La banda o con ese documental del "Future is unwritten" de hace unos años, por supuesto, pero hoy y ahora: "streetcore".

Aunque muchos vean y veamos al Strummer post-clash, o post-combat rock ("cut the trap" no existe realmente, es un caso de hipnosis colectiva mundial, no lo olvidemos), como una especie de héroe pre-jubilado en una suerte de travesía del desierto inacabable, lo cierto es que esos últimos años, desde su encuentro con los Mescaleros, el hombre se reencontró al fin como músico y se acomodaba en una carrera en claro y bastante indiscutible crescendo. Así, encontramos bastante a reivindicar desde esos discos firmados con la label Joe Strummer & The Mescaleros de 1999 ("Rock art and the X-ray style") y 2001 ("Global a go-go"), que debían cristalizar finalmente -y en adelante- con este superior "streetcore" que por desgracia nunca viera editado. Esto és, el Strummer músico sí gozaba de muy buena salud y, recién cumplidos los cincuenta, unos cuantos bastantes años por delante la mar de halagüeños. Y es que este disco empieza con un par de highballs tan tremendos como distintos entre sí (vamos finalmente al tema, sí). La primera y vivaracha (y agridulce) "Coma girl", versioneada de vez en cuando en directo por el Boss (toma ya, y por si alguien necesita credenciales de pedigrí), ya te deja de pasta boniato con esa melodía de quilates y el carrasposo y entreñable registro strummeriano. Puro arrojo y pasión, lo mejor que le define como cantante ya de entrada. Completamente distinta se nos aparece "get down Moses" en la que se abraza ese reggae/dub que tanto le fascinó siempre... y sin duda, a pesar del par de gemas "up in heaven" y "somebody got murderer", no sería "Sandinista" la manera correcta de acercarse a los Clash por vez primera pero (y asumiendo que lo mio por esta banda roza lo enfermizo y que aún les respeto y admiro muchísimo más merced a ese tan discordiante triple álbum -"por el precio de uno"-) de haber aparecido por ahí en medio sería esta la mejor pista tras el par apuntadas, y la mejor a colación de lo que en verdad se pretende mostrar desde ese disco. Nuevo viraje dramático hacia el desnudo folk acústico (guitarra en ristre y va que chuta) de esa "long shadow" que Woody escribiera para el mismísimo Cash... Demasié. Aceleramos pulsaciones nuevamente con "arms aloft" y su creciente intensidad, desde la calma entrante, rematada por un cambio de ritmo fetén y que no ves venir. Y de menos a más también se nos presenta "Ramshackle day parade" con su emblemática y tan reposada entrada (esas tres notitas etéreas, puñetero...). De mis predilectas sin duda, gran compañera de alegrías o pesares (según convenga)... y esos coros... Pero es que para más cojones la sigue una magnífica y desnuda versión de una de las Canciones... Ya he escrito en alguna que otra ocasión que no es poco lo que me agrada la obra del hijo de la Sra. Nesta y, más concretamente, que "Redemption song" es mi debilidad total. Una de esas más que selectas canciones que caen inefablemente en cualquier pupurrí guzzero de all the times que se precie (por letra, por bonita hasta el delirio ella, y sin entrar a reparar que estamos ante la última canción del último disco editado en vida por Bob Marley, poca coña). Y Joe sale más que bien parado, faltaría. Desde ahí, cambio hacia la saltarina y casi bailonga "all in a day" que vendría a ser algo así como el single más evidente de la colección (y atención a esa guitarrilla tirando para el final, cosa fina fina). Mucho menos inmediata resulta "burnin' streets" en la que se regresa a una cadencia reposada pero -one more time- algo engañosamente con sus giros y contragiros (con violines, coros y organillo de fondo)... Tras quitarse Joe de nuevo el disfraz de crooner galáctico nos topamos con esa instrumental "midnight jam" que ya desde el título lo dice todo (y ojo a su rollo stoner que te cala sin prisa ni remisión, como quien se rasca lo que te dije). Y finalmente, a modo broche, otra versión de Fats Domino y cia. para la ocasión (y también cojonuda perse) con "silver and gold" y su dinámica folkie-cajun (y con violinaco inclusive de nuevo -quedaría cojonuda como clip de fin de temporada en la no menos cojonuda serie "Treme"-). Y esa frase de despedida: "debo darme prisa para no crecer siendo demasiado viejo"... Piel de corral entero. Gran disco en definitiva, muy recomendable (y aún pasando por encima de todo el tema ajeno a la música ofertada en si -que ahí queda también-), y en el que perderse alegremente por sus numerosas bondades (las evidentes y las agazapadas). A modo despedida de posteo, como no podía ser de otra manera: te seguimos echando de menos Woody.

2 comentarios:

  1. Tú si que sabes escoger bien a "tu banda", Don Guzz. Estoy plenamente de acuerdo con lo que afirmas de ese reencuentro final como músico y de los últimos trabajos de Strummer, mención honorífica para este definitivo "Streetcore". Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por acudir al rescate de esta entrada gran Johnny !. Pobre Woody que pensaba que ya nadie le quería... Y estamos de acuerdo del todo con esa "autorrecuperación" de Strummer con estos Mescaleros. Creo, estoy convencido en verdad, que aún le quedaban algunos muy buenos discos. Gran pena/putada en definitiva. Abrazo guzzero Johnny.

    ResponderEliminar