sábado, 22 de diciembre de 2012

CINE 00-09 (EL RANKING GUZZERO)



Uno puede decir, omitiendo el vocablo "años" en medio,  "los 20", "los 70" (etc) y queda de narices a fin de contextualizar rápido y cronológicamente lo que toque. Claro qué sí. Hasta decir "los 10" (que suena como el culo) tiene su pase por cutre que sea. ¿Pero qué pasa con esos primeros diez años de siglo?. ¿Hay qué decir toda la parrafada: "la primera década de..."?, ¿se pueden denominar "los ceros" (como la setentera banda punkie californiana pero cazurreramente escrito) con la mínima esperanza de qué alguien te entienda?. Por suerte o justo lo contrario hay una serie de superhéroes, enmascarados o no, como el que suscribe dispuestos a impartir justícia porqué sí y de gratis con esta clase de cosas... Aquí van al fin (con tan largo tiempo de retraso) mi lista de films predilectos desde el año 2000 al 2009. La década donde el cine digital (con sus 3D, HD, Super HD  y demás verbenas) logra finalmente alzarse merced a las necesidades de mercado de las distribuidoras y tal... Mala cosa para los románticos, generalizando mucho pero desde luego a mí entender. Aunque, ojo,  siempre se hará buen cine (claro qué sí -y sea digital o no-), y estos veinticinco largometrajes (más algunos bastantes varios que quedaron en tintero) dan/dieron fe en ese decenio sugerido. Quizá sencillamente lo que ocurre, muy brevemente antes de empezar, es que cada vez se hace más y más basura y es posible que, y puede ahí resida la madre del asunto,  cada vez resulte más agotador cribar/encontrar diamantes (utilizándose "diamantes" como analogía de "buen film") entre tanto carbón (utilizándose "carbón" como analogía de "puta mierda"). Y allá voy/vamos no sin antes recordar que aunque quien toque sienta necesidad de jugar al "pues esta me sobra la verdad" o al "¿dónde vas dejándote esta, por dios?", ello es algo que aquí no se pide u acepta meramente... Se aplaude.

25. UNA HISTORIA DE VIOLENCIA  (David Cronenberg, 2005). Ahora que le están cayendo de todos lados por parte de la crítica por esa "Cosmopolis" con el niñato crepuscular al frente, es momento justo para recordar que (cuidado) el señor Cronenberg se marcó dos de los films más tremendos de esa década. La otra saldrá más adelante pero, por supuesto, esta "Una historia de violencia" que tira por tierra la fantasía de la nueva vida tras tormentoso pasado (en "borrón y cuenta nueva mode")  es cosa fina y de la buena. Magnífico Mortensen como protagonista que aprende, tan a su pesar, que el pasado siempre vuelve a cobrarse lo suyo y, así, lo que una vez fue una vida violenta solo puede detenerse al fin como un final parejo (y por tarde que sea). Pequeña/gran historia de evidentes ecos "noirenses" a recuperar de vez en cuando. MOMENTUM: la irrupción del siempre gigantesco Ed Harris supurando inquietud a cada aliento desde su secundario pero básico personaje.

24. AMORES PERROS (Alejandro González Iñárritu, 2000). Magnífica tanto estructural como interpretativamente, "Amores perros" funciona tanto desde las tres historias que la componen como desde el todo logrado a la postre. Bastante dura y árida deja momentos de esos que te rajan el ánimo de arriba a abajo anclada, como está, al desánimo merced a tan sombríos personajes. La primera historia es la más vivaz, el gancho perfecto (y pobre Bernal esperando en balde...), y la tercera el brillante colofón que cierra el círculo (muy bueno eso de la pistola en medio y ahí os matéis) pero, particularmente, me quedo con el dramón de la segunda y el pobre chucho bajo las tablas... Muy buena, vaya. MOMENTUM: pues precisamente la liberación del pobre can atrapado con toda la carga dramática a extraer (el amante libera al perro de las narices cuyos intentos de rescate han acabado ocasionando tan cabrón desenlace dado que, entiende, es lo único que puede hacer por alegrar a su partenaire).

23. ENTRE COPAS (Alexander Payne, 2004). El film con el que muchos descubrimos al fenomenal actor Paul Giamatti y todo un sorpresón, particularmente, viniendo de Payne cuyo anterior film (esa "About Schmidt" con Nicholson) me ocasionaron dos de las peores horas invertidas de mi vida. Y no solo a Giamatti, al loro, que gracias a esta peli tuve conocimiento de la música del señor Sam Bean (o Iron & Wine, que viene a ser lo mismo), lo que agradezco mucho. Y que no se alejen aquellos que, como el menda, suden bastante de esas indie-comedietas hype/insulsas de mode (y archisupersobrevaloradas) a lo "Juno" o "Miss Sunshine"... Todo és magnífico en "Sideways" (hasta la china de la serie submental  -para mí al menos- de la "Anatomía de..." no desentona aquí ) y más importante: divierte, entendiendo además que -al fin- una sonrisa de dos horas vale más que cuatro carcajadas sin pasar por ello por filtros modernitos de  "estética sin contenido" a lo "Lost in translation", o el tonito chupiguay de films como los antes mencionados (y tantos otros del estilo en los últimos años). MOMENTUM: pues a qué engañarse... la persecución del cornudo ciruelo en ristre. Brutal.

22. UN FINAL MADE IN HOLLYWOOD (Woody Allen, 2002). Aunque son legión los que opinan que lo mejor de Allen en el nuevo milenio es su trilogía londinense o, cuanto menos, "Match point", yo sigo reivindicando este film de forma especial como la comedia tremenda como ella sola que me parece. Y eso valorándola por lo pura y duramente ofertado sin entrar en jocosas lecturas más que abiertas al metacine (desde la vida y milagros del famoso sionista de Manhattan) que se pueden encontrar aquí casi a cada esquina. Posiblemente el último protagonista-tipo de Allen manejando el cotarro, rodeado de inmaculados secundarios, en una comedia repleta de frases y situaciones a recordar... "¿Pero cómo quieres que dirija?, estoy ciego !!"... "Pero tú has visto las películas que hacen ahora...". O aquello de: "si claro, en L.A. es un genio -en referencia a un herbolario-, aquí sería considerado un subnormal"... Etc. MOMENTUM: por veces que lo vea me sigo partiendo el alma con la "copa de agradecimiento" al poco de empezar el film. Qué enorme actor cómico és este hombre, vaya qué sí.

21. WILBUR SE QUIERE SUICIDAR (Lone Scherfig, 2002).  Puede que haya a quien tire para atrás saber que la realizadora danesa del paréntesis estuvo más que involucrada en toda la jerigonza gafapastas aquella del Dogma... Nada que ver esta película. Tragicomedia más humana que lo que se quiera que busca (y logra) un particular tono que seduce a poco uno/a le preste atención. Todo un qué, teniendo en cuenta la seria premisa de arranque (el título no engaña, no), el que el film se mantenga tenso durante todo su (muy bien medido) metraje y hasta logre arrancar alguna que otra sonrisa sin caer en sobreafectismos ni vanalidades de a duro la docena. Los constantes esfuerzos del hermano, por rápido ejemplo, por insuflar vida al otro no deben caer en el olvido de ninguna de las maneras. Y, finalmente, aunque agridulce (que, más allá de lo evidente al finalizar, ya se encargan músicas y contextos de que tampoco brille el sol en exceso) su total logrado la hace como bastante recomendable. MOMENTUM: ese final desgarrado donde fatalidad y objetivo cumplido se entrelazan. La vida puede ser justa o no según prismas pero lo seguro, en cualquier caso, es que resulta azarosa como ella sola la muy puta y ahí, claro, tenemos la moraleja de marras de este disfrutable film.

20. EL LABERINTO DEL FAUNO (Guillermo Del Toro, 2006). Putadón que el “Prometheus” de marras haya recaudado menos de lo que se esperaba y la productora haya “congelado” esa “En las montañas de la locura” donde Del Toro quiere meter mano de una maldita vez al imaginario de Lovecraft on screen y como procede… Pero menos rollo y al tema. El Fauno és una de las grandes sorpresas de este principio de milenio cinematográfico por la parte que me tocas, sin duda. La ví tarde por los (estúpidos) prejuicios y me maldecí después por ello. Y es que, según lo veo, estamos ante la producción de género fantástico con libreto original (del mismo realizador por cierto) más incontestable de los últimos muchos años. Un cuento infantil con tintes de terror que clama por la jubilación del ya tan cansino Burton y que te deja clavado al asiento de puro magnetismo que, para más narices, no abandona el contexto histórico al desdoblarse de fantasía a realidad. Magníficos tanto la Verdú como Sergi López siempre supeditados al formidable trabajo de la niña protagonista, Ivana Baquero. MOMENTUM: ¿hace falta decirlo?... El momento banquete con el ser ese tan chungo que genera la secuencia de fantasía-terror más memorable en lustros. Acojonante al cubo.

19. NO ES PAÍS PARA VIEJOS (Joel & Ethan Coen, 2007). El regreso coeniano desde su particular “travesía del desierto” en cuanto a calidades vino (al fin) de la mano de la famosa novela de McCarthy. Sin liarse en exceso con el contenido del original -para no cagarla- los hermanos se centrarán en lo visual en la búsqueda de sus mejores formas (y estilo) de antaño sacrificando grandes actuaciones (ninguno de los tres actores principales lo hace mal ni que decir, pero es evidente que no estamos ante algo con grandes solos de guitarra interpretativos) en pos del brío de antaño (la escena del motel o la persecución perruna nos devuelven, y ya tocaba, a los Coen de “Simple blood” y “Fargo”). No falta a la cita, cómo no, el enorme señor Burwell para la partitura y, caray, hasta tenemos a Harrelson en uno de esos papeles secundarios que tan bien le calzan. Lo mejor y lo que da sentido al título (y al significante de la obra/novela) lo encontramos en el rol de Tommy Lee Jones con esa conversación final que nos retrotrae al Wayne de Ford haciéndose a un lado incapaz de enfrentarse a unos nuevos tiempos que no entiende y que le han dejado al margen definitivamente. Algo infravalorada, a pesar de toda su fama, en mi humilde opinión. MOMENTUM: la mentada persecución perruna. Chapeau sres.

18. LOS TENENBAUMS, UNA FAMILIA DE GENIOS (Wes Anderson, 2001). Que entristece en parte el empezar a pensar que su realizador no se acercará ya jamás a lo logrado con esta (y en menor medida con la anterior, y más modesta, “Rushmore”). Banda sonora brutal (tanto la original como la prestada), reparto coral de traca y un personaje concreto como el del gran Hackman rebosando carisma y que se come todo lo que le ponen por delante (¿por qué narices no ha hecho más comedia este hombre?... qué fue el invidente del “Young Frankenstein”, coñe). Ágil como ella sola a pesar de ese tono falsamente cansino, ésta historia con ecos muy lejanos al “cuarto mandamiento wellsero” (la intencionada sensación de pérdida, de lo venido a menos, que casi se puede tocar) en clave cómica resulta al fin uno de los films más frescos que echarse a los morros en el periplo de tiempo sugerido en el posteo de marras. Recuperar de vez en cuando ni que sea por la gran dupla Royal Tenenbaum- Pagoda, que sin duda lo merecen. MOMENTUM: obviamente la trepanación de venas al son del “Neddle in the hay” de (el muy añorado) Elliot Smith. Esos pelos cortados con las manos extendidas, con esa luz y la sangre corriendo son, o siguen siendo, el gran legado de Wes a mi parecer. 

17. LA VIDA DE LOS OTROS (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006). Hasta a los “genios” de la actual Academia les alcanzó para darle el Oscar al mejor film de habla no inglesa. Sabedora de poseer un guión de cemento armado que no hace aguas durante sus más de dos horas, esta película alemana es uno de los cantos a la amistad definitivos en pantalla. La sutileza, además, estriba en el hecho de ser una amistad anónima, encubierta, y de la que una de las dos partes tiene completo desconocimiento. Con unas interpretaciones para enmarcar por parte de sus tres actores principales (sobresaliendo, lógico, Ulrich Mühe cuya, y para hacerse una idea rápida el personal, pericia interpretativa es justo la opuesta a Matt Damon –por ejemplo-) y unos clímax de órdago que oscilan entre drama y tensión no veo como excusar su no visionado… Pérdersela no es una opción, háganme caso por favor. MOMENTUM: pues ese desconcertante echarse para atrás casi al final del “espiado” a la hora de encontrarse con su anónimo –hasta entonces- héroe y la ulterior razón de ello que se nos descubre. Imprescindible broche que deja impagable sabor de boca a todo un pedazo de señor film.

16. MYSTIC RIVER (Clint Eastwood, 2003). Directa recreación del best seller de Dennis Lehane por parte del señor Clint que (al contrario que harían los Coen a posteriori y con la peli antes mencionada sobre la obra de McCarthy) el realizador cimenta sobre las interpretaciones de sus protagonistas… Mucho se ha hablado de si lo de Penn aquí no tiene para tanto y, eso sí, lo de Bacon es correcto/funcional sin más y en cualquier caso pero, mucho ojo, solo por el trabajo de Robbins y la magnífica Marcia Gay Harden esto debe videarse si o si. Película llena de fatalidad y con un tono abierto a la depresión, deja la rendija abierta para con el sufrido espectador en forma de “pequeño misterio por descubrir” sobre el quién mató realmente a la hija del rol de Sean Penn… Todo un ejercicio de estilo de Eastwood para la que, en mi tan humilde opinión, es su última gran referencia hasta día presente, aunque  ruego se advierta (eso sí) que tengo todavía pendiente su díptico sobre la II G.M. (la del boxeo, el Torino y demás gozan de cierta fama y, me consta, han gustado bastante pero a mí me dejaron completamente indiferente –sorry, si procede-). MOMENTUM: ese inicio con los pederastas hijos de puta causa y causará escalofríos al más pintado.

15. DOGVILLE (Lars Von Trier, 2003). Y mira que al principio lo veía más bien negro.  Eso de ahorrarse decorados y delimitar estancias y lugares con pintura en el suelo me olía a gafapastada chocarrera y by the face cosa mala… Y tras sus cerca de tres horas de duración solo cabe aplaudir al realizador danés, claro. Esclarecedor retrato de la “bondad intríseca del espíritu humano” (ubicado en la deep America de los 30’s, no se obvie) donde una vez la locomotora arranca, tras quizá un algo demasiado pausado inicio, se te pasan dos tercios de paso de film en un decir “Yisuscrais”. La degradación del personaje principal, una gran Kidman, por parte de sus vecinos (gran elenco también, por cierto) a los que les van creciendo cuernos, colas y tridentes durante la historia llega a un punto de desesperanza e incluso pura asfixia hasta alcanzar su tan inesperada como plausible resolución (“ahora os jodéis”… claro qué sí). MOMENTUM: ese papa Gazzara al final aunando puntos e íes para con tanto/a pueblerino/a  cabrón/a  suelto/a. Como la Cenicienta pero en mafioso que nos cierran aquí el telón.

14. EL CABALLERO OSCURO (Christopher Nolan, 2008). Cuando de alguna manera consensuada, de forma oficiosa u oficial además, se hace constar esta película como la mejor jamás realizada avezada al mundo de los superhéroes al nivel que encontramos con “The dark knight”, y ya desde la segunda semana de su estreno, es que algo pasa… Y es que es innegable. Se le puede achacar únicamente, que ya son ganas a lo mejor, a Nolan el olvidarse de los puntiagudos edificios de Gotham (seguramente el gran activo de las versiones –para mi buenas aunque definitivamente inferiores- de Burton) pero por lo demás todo es la fiesta en este largometraje. El realizador capta el fenomenal Batman de Miller (el mejor) y lo enfrenta a su más celebrado archienemigo (que se sale el malogrado Ledger, ni qué decir) en una historia más oscura que su mismo título. Con guiños por todas partes a la mitología del famoso personaje creado por Bob Keane, su colección de secundarios ilustres/famosos,  y dos horas y media que parecen la mitad, es fácil adivinarle un sólido reinado a “El caballero oscuro”. MOMENTUM: el Joker disfrazado de enfermera delante del Hospital en llamas resulta por derecho propio uno de los planos a rememorar del cine de los últimos bastantes tiempos.

13. LA ZONA GRIS (Tim Blake Nelson, 2001). El tercer de los fugados de “Oh, brother” (el que no es Turturro ni Clooney) es también realizador por lo visto y aunque su carrera como tal no ha trascendido en exceso, no menos cierto és que el film más abiertamente adusto y crudo de esta lista corre de su cuenta… La propuesta de “La zona gris” es cruda de por si. Nos habla de los llamados sonderkommandos los cuales formaban parte del pueblo judío durante la II GM y que, básicamente, ayudaron a los nazis a construir (y utilizar) los hornos crematorios a cambio de seguir respirando… Y es de la pregunta a destilar de donde se extrae lo más horrible como espectador: ¿qué haríamos en esa tesitura?, ¿seriamos capaces de colaborar en la muerte de un ingente de desconocidos a cambio de seguir con vida aunque ésta fuera el horror?... En cualquier caso éste film, con caras conocidas del calibre de Buscemi o Keitel entre otros, relata ello con una dureza que impresiona e impacta de por si, insisto, y lo desarrolla más allá mostrándonos la suerte que espera a parte de estos sonderkommandos (alejarse espíritus sensibles, sin coña que medie y de verdad… que esto no es el Tito Spielberg, aquí nadie pretende llevar tus sentimientos de la manita). Devastadora y sin claroscuros -aquí no hay claridad que medie- pero altamente necesaria al fin por su honesta brutalidad. MOMENTUM: el momentum ejecuciones, casi al final, es de un impune y sin cortapisas que hace sudar la espalda. 

12. MULHOLLAND DRIVE (David Lynch, 2001). Lo que debe descojonarse el sensacional director de “El hombre elefante” y demás al leerse algunas críticas y reseñas sobre su obra… El personal (crítica incluida) sigue esperando ir a al cine a ver un presentación-nudo-desenlace clásico claro cuando tras varias décadas bien demostrado ha quedado que el cineasta rara vez (aunque con impresionantes resultados cuando así ha sido) ha tirado por ahí. Para la ocasión tenemos un relato “onírico-noirense”  en formato puzzle, y donde todo parece significar algo (todo un arte lynchniano el tema de los simbolismos asociados a objetos), que se retuerce sobre si mismo de principio a fin y donde la diversión estriba en el intuir u adivinar que es importante y que es baladí. De esta forma tenemos un largo más que atractivo visualmente con una trama enfermiza y subyacente que, por supuesto, requerirá de varios visionados posteriores o unos poderes telepáticos importantes para meterse en la mente del realizador. Fascinante entrega por parte del “director no oficial de los sueños”, otra más, que sirvió además como plataforma de despegue para Naomi Watts. MOMENTUM: pues hay varios pero quizá esa llave azul que significa la toma de conciencia/realidad de la Watts se lleve la palma y el palmón…

11. LA VIDA ES UN MILAGRO (Emir Kusturica, 2004). Qué bien le quedó al famoso músico-realizador este film, la madre que lo parió. A medio camino del realismo mágico de García Márquez y el caos felliniano (que no en vano ya es conocido su epíteto asociado de “Fellini de los Valcanes”), Kusturica crea un sinfín de situaciones que van de la comedia más bizarra al drama más punzante como quien se sacude polvo la solapa (todo ello enmarcado en ese contexto de los conflictos -aún recientes- acontecidos en la antigua Yugoslavia que tan bien conoce de primera mano). Y es que este Luka, caracterizado con un oficio del aplaudir hasta hacerse daño por el actor Slavko Stimac, nos lleva de viaje durante dos horas y media donde esta vez sí, aquí sí, se cumple eso del baile de ánimos y sensaciones. Por haber hay hasta pasajes surrealistas, un arranque de vértigo repleto de lances cómicos, un romance improbable, fútbol, giros dramáticos inesperados, tanques que se pasean como si fuera la cabalgata los Reyes Magos y, cómo no, alguna que otra fiesta… Y ese final… Lo dicho: la madre que lo parió. MOMENTUM: el intercambio del final… bueno, y la fiesta, y el partido de fútbol, y los pasajes surrealistas, y…

10. EL VIAJE DE CHIHIRO (Hayao Miyazaki, 2001). La he puesto la 10 pero lo cierto es que, como ya he escrito en alguna ocasión, considero al maestro nipón fuera de series y tablaturas. Es más, me apunto a eso, en cuanto a su obra, del “género en si mismo” sin dudar lo más mínimo. Y lo mejor de todo es que a pesar de lo enorme que resulta tampoco es Chihiro mi predilecta de Miyazaki (así de forma rápida tanto la “Mononoke” como el “castillo en el cielo” o “Nausicaa” me agradan algo –tampoco mucho- más) pero, importante, es el film con el que definitivamente este hombre derribaba preceptos y fronteras de manera absoluta. La imaginación de Miyazaki, para mí el mejor realizador de films de animación sin admitir comparación que valga en la historia del medio, no tiene fin y este cuento que parte de una premisa tan clásica, tan manida, para ir creciendo después más y más hasta que parece no tener fin, es un nuevo ejemplo. Imprescindible para mí, ni qué decir y como toda su obra (si si, hasta “La aprendiz de bruja” que es la más flojeras –e infantil- de largo me gusta). MOMENTUM: todo el largometraje es un momentum cojonudum de cabo a rabo en este caso.

09. PROMESAS DEL ESTE (David Cronenberg, 2007). Me resulta bastante poco debatible esa primera década de milenio de Cronenberg. Vaya como prueba que el canadiense es el único “repetidor” de este listado. A esa “Historia de violencia” antes referida se podría, además, sumar sin problemas la claustrofóbica pero recomendable a partes iguales “Spider” de justo antes y antes de sumar (valga lo que te dije) a su vez esta virguería de las “Eastern promises” que de alguna manera vendría a cerrar su círculo de grandes aciertos recientes. Repite Mortensen como prota (que si en la otra estaba más que bien aquí directamente lo clava), acompañado para la ocasión por los siempre bienvenidos Cassel y Watts y, sobretodo, por un Armin Mueller-Stahl que agota todas las lisonjas de este mundo (monstruoso lo de este señor, como siempre). También tenemos de nuevo la apreciable banda sonora de Mr. Shore, un guión de puro granito en crecimiento constante (que tampoco se molesta esta vez en disimular su obvia y tan apreciable ascendencia “negra” por mucho contexto de mafias rusas que medie) y una colección de escenas a atesorar durante muy largo tiempo. Bravo again señor Cronenberg. MOMENTUM: la pelea en los baños turcos, que no será el momento más profundo sin duda (más en un film donde tenemos muy buenos virajes de interpretación) pero ahí queda eso.

08. DÉJAME ENTRAR (Tomas Alfredson, 2008). Ni he visto ni creo que vea el reboce yanqui (que hay quien me ha dicho que no está mal, por cierto). No siento necesidad. El cuento sueco de esta niña vampira y su compinche sobre/bajo la nieve es una de las grandes sorpresas de los últimos años. Soberbiamente relatado por una más que ajustada elección en cadencia de ritmo, que huye de efectismos de baratillo, y una ambientación tan gélida en exterior como acertada e intachable para lo que se pretende, el film te somete como espectador y casi sin esforzarse inefable y aparentemente (que siempre habrán excepciones pero de verdad que cuesta pensar que haya mucha gente encontrándole “peros” a esto). Y ya puesto, ahora que salen vampiros hasta en el teletienda, me gustaría quedase claro que esta historia de vampiros huye (y ex profesamente además) de lo que suele verse en los últimos tiempos… No hay romanticismo que valga, ni efectos de kung fu,nada de “Crónicas”, ni “True bloods”, ni “Crepúsculos”, aquí… “Solo” un guión y dirección (e interpretación –mucho ojo al par de críos protagonistas en el futuro-) de lujo cuya revisión periódica recomiendo de todas todas. MOMENTUM: el final en la piscina con ese plano acuático definitivo e incontestable… Canela sueca muuuy fina.

07. THIS IS ENGLAND (Shane Meadows, 2006). Ambientada en las inglaterras thacheristas y con el tema de las Malvinas a plena candencia, “This is England” és un drama tan duro (que a nadie despiste la edad del niño protagonista –brutal lo de este Thomas Turggose con su pinta del “mini yo” de Wayne Rooney- y la media de edad de casi todo el resto del cast) como nutritivo (por todas las bondades que propone este viaje del mentado niño protagonista hacia la realidad atravesando engaños y ambientes grises por doquier).El guión del propio realizador, Meadows, retrata de forma desgarrada y poco amable época y lugar con gran acierto, focalizándolo de manera especial en el movimiento juvenil de los skinheads de entonces y el encontronazo al chocar las ideologías de sus dos vertientes (la racista y la que no). Además las canciones de la soundtrack son brutales (U.K. Subs y los Specials entre otros) y tenemos a ese pedazo crack emergente que és Stephen Graham (el Capone de la básica serie de la HBO “Boardwalk Empire”) partiendo panas. MOMENTUM: la tensión (y mal rollo) de la nunca bastante aplaudida secuencia con el propio Graham y el chaval de origen jamaicano casi al final… Subrayado en fosforito entre las más mejores escenas del nuevo milenio sin debate a valer.

06. ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO (Sidney Lumet, 2007). Esto es irse a lo grande si señor. Entre tres y cuatro años antes de dejarnos. y a sus ochenta tacazos ya superados. nos brindaba D. Sidney “12 angry men” Lumet esta perla de género más que negro de manual. Con su nueva vuelta tuerca al tema de atraco impostado para cobrar seguros y unas interpretaciones tremebundas (hasta Hawke al que no normalmente no me creo ni a tiros está más que bien aquí) se basta y sobra para llegar a meta. Un film bastante agresivo y no dado a lindeces en su planteamiento visual (poco cuartelillo ahí, hasta parece que este siempre nublado lo esté o no) y donde todos los personajes (casi todos, vaya) son a cual más hijo de puta (lo de Seymour Hoffman, en concreto, es un escándalo –one more time-). Banda sonora del gran Burwell (otra más), una Tomei que está como quiere y un Finney que si lo del rubio protagonista es un escándalo lo de este señor son dos (Hoffman es la leche pero, si, hasta en estas alturas siguen habiendo niveles quieras que no) acaban por cuadrar el asunto fetén y del todo. Indispensable para los amantes del noir de cualquier época. MOMENTUM: Finney que, se veía venir, se come el film de un zarpazo casi al final.

05. EL SEÑOR DE LOS ANILLOS –LA TRILOGÍA- (Peter Jackson, 2001/2002/2003). Me hicieron leer  “El hobbit” en el cole en algún momento del segundo lustro ochentero y al poco mi hermano mayor me regalo La trilogía que fue devorada con fruición por el menda durante algo más de una década en non stop (llegué a estar muy engachado… hasta me aprendí algunos vocablos élficos y todo). Así que aunque sin duda hayan cosas a achacarle a Jackson (sobretodo algunas licencias muy gratuitas que arrancan puros rugidos de sotoboche y algún personaje tratado con bastante poco cariño), me quedo con la lectura de la actriz australiana Cate Blanchett: “quien quiera ver un gran entretenimiento que no se pierda estas películas, quien quiera sentir la magia de “El señor de los anillos” va a tener que leerse el libro”… Olé sus ovarios, no se puede describir mejor la cosa. Así, hoy veo a Jackson como un fan más que tuvo la fortuna/oportunidad y realizó su versión de fan atendiendo a eso que más le atraía (con el titánico esfuerzo que tampoco veo que deba negársele) y, dándole la vuelta al asunto, al reparar en sus aciertos, solo cabe admitir que a pesar de su poso digital (con cromas a tutiplén) y claro espíritu mainstream-revientataquillas, ESDLA es al fin el entretenimiento definitivo… Y con todas las lacras que se quieran encontrar y/o mentar. MOMENTUM: los tres inicios de film respectivos me parecen lo mejor de calle pero, sin duda, el tan merecido homenaje a Gollum/Smeagol (el gran y auténtico mártir del folletín) en la tercera es como para tocarse.

04. LA ÚLTIMA NOCHE (Spike Lee, 2002). Que Lee es un realizador irregular no sería redescubrir la sopa de ajo pero, ojo, que cuando la clava puede alcanzar niveles muy altos este hombre. Así, esta “The 25th hour” que vendría a ser mi film favorito del cineasta de la mano de “Haz lo que debas” y “Clockers” se presenta como un melodrama de intachable factura con el escenario de la NY post 11-s de fondo (lo que obviamente ayuda al tono de pesadumbre del film). Magnífico Norton con su protagonista, bien secundado por Barry Pepper, Rosario Dawson y (de nuevo) un impagable Seymour Hoffman. La historia se resume perfectamente en cualquier sinopsis, y esto és ni mas ni menos: las horas previas al encarcelamiento (durante siete años) por parte del personaje central, acompañado de sus dos mejores amigos. Ello genera una serie de situaciones tan patéticas como punzantes (de esas que atraviesan el ánimo casi sin intentarlo), yendo como ejemplo rápido el momento en que el prota le pide a uno de sus compinches que le haga una cara nueva para no entrar tan guapo en el talego… Fraguada a fuego lento y sin claroscuros a valer se recomienda su visión, y revisión, sin excusas que valgan. MOMENTUM: obviamente la preciosa parábola final relatada por el padre (gran Brian Cox) que vale por miles y miles de películas enteras. Sublime y hago corto.

03. EL SECRETO DE SUS OJOS (Juan José Campanella, 2009). Cualquier parabién que hayas podido escuchar sobre este film, de no haberlo visto, ha quedado corto casi con toda seguridad. Da igual que seas de aquellos que no tragaran con el boom del cine argentino de hace unos años y esto te de pereza, que pienses que te enfrentas al típico drama (con giros cómicos esporádicos) con Darín de por medio… Da igual eso y mucho más. Todo en realidad. A mi humilde parecer hay que ver esto por huevos y porque no queda otra a poco te guste esto del cine. “El secreto de sus ojos” es un cañón de largometraje, dirigido de putísima madre, guionizado de narices e interpretado a un nivel que hasta intimida. Y aunque tenga su vertiente romántica, que la tiene, quede más que claro que ello no es sino un compañero de viaje más y que si algo define al film (por encima de cualquier otra cosa) es el término “intriga”. Pura y duramente. Hacia mucho tiempo que no me ponía una película a continuación de acabarla de ver por vez primera como me ocurrió con esto hace unos pocos años… Y en el par de veces que he repetido la experiencia a posteriori no se extinguió la llama en lo más mínimo. De visionado obligado so pena tortura china y aún con toda la pompa que ello entraña. MOMENTUM: quien la haya visto ya no necesita explicación alguna y quien la termine de ver por vez primera sabrá en seguida que es lo que toca escribir aquí. Junto a lo ya descrito en estos “momentums” sobre “This is England”, “La última noche” y lo que veremos en el top 1, el mejor momento del cine en lo que llevamos de siglo para mí, y ahí que lo dejo.

02. GOSFORD PARK (Robert Altman, 2001). Otro grande que ya nos dejó el Sr. Altman. Y para el caso tenemos aquí su última gran referencia. Nunca entendí muy bien algunas críticas (tampoco demasiadas) que la tildaban de abusiva y lenta… A ver, el mejor Altman para mí (como para tantísimos) es precisamente el que huye ex profeso de prisas y brochazos gordos. Si hay críticos (profesionales u amateurs) que se meten en una sala sin saber que coño van a ver no le toquen las narices al realizador… “Gosford Park” es una delicia de puestas en escenas, de cosas que se intuyen y susurran desde su (oscarizado) argumento, con un giro magistral que solo debe (y conviene) esperarse del sabio artesano que se debe en primer término a si mismo y si ello coincide con el público pues cojonudo, pero siempre en segunda instancia. Tiene además un abultado elenco multigeneracional de puro vértigo (como un “Short cuts” o un “El juego de Hollywood” en “campiña inglesa de los 30’s mode” que se desenvuelve esto), donde además destaco -por la curra a lo mejor, pero es más fuerte que yo- a mi tan admirada Emily Watson (mi actriz predilecta de larguísimo en el último cuarto de siglo). Para enseñar a los jóvenes, para que se les quede a fuego, que diablos significa eso de “una buena dirección de actores”. MOMENTUM: aunque el hallazgo del cadáver o la resolución del embrollo, entre no pocos otros, son grandes pasajes me quedo con el inesperado giro cómico encarnado por el chapucero y “clouseado” detective de Stephen Fry que se hace, tan ricamente y como quien no quiere la cosa, con la segunda mitad del film desde su primera irrupción. 

01. EL PIANISTA (Roman Polanski, 2002). Ya hace bastantes años que opino que a Polanski a pesar de toda su fama/reconocimiento no se le que acaba de considerar (o no bien bien) del todo al nivel que realmente merece dentro de la historia del medio. A mi este tipo, y a medida que van pasando los años más claro me va quedando, me parece un Maestro por derecho propio (al mismo nivel que Scorsese por ejemplo, que me encantan y mucho un montón de sus films cuidado y ni qué decir, pero al que sí se aplauden religiosamente –quizá demasiado en alguna ocasión- gran parte de sus buenas obras y se le perdonan por convenio divino todos sus pecados –que al igual que el polaco también los tiene, nadie se engañe-). “El pianista” es por supuesto un largometraje bastante contundente en cuanto a carga dramática pero, ay caray, ahí donde (por ej.) Spielberg te lleva de la manita, Roman te clava una colleja burrera de tres pares y es en esa brutal honestidad (acompañada de un estilo y oficio reservados solo a los elegidos) donde la película alcanza su mayor triunfo… Polanski no entra a saco al acostumbrado “pobres judíos y que malos eran estos nazis” salpicando a lo loco, huye del exceso de efectismos y, en una de esas decisiones venidas de dios sabrá dónde, decide presentar una Varsovia completamente desolada, rota y destruida en sus cimientos… ¿Qué hay más devastador que esas imágenes?. El terror que se adivina es casi siempre peor que el que se ve y, básicamente, el horror mostrado (y no mostrado) en el film de Polanski es perfectamente extrapolable a cualquier tipo de barbarie humana para con sus congéneres a lo largo de la historia. Pura maestría de cabo a rabo del metraje con un Adrien Brody que para mí se lleva con esto el mejor protagonista de la década que nos ocupa con cierta holgura. Hay finalmente buenas, regulares y malas películas con nazis (sin olvidar por favor la “extrapolable virtud” del film que nos ocupa que mentaba y con toda la gradación de grises a matizar de por medio) pero el sentimiento de Horror (con intencionada mayúscula) y vacío queda aquí recogido mejor que en ninguna parte. MOMENTUM: toda la parte con el protagonista deambulando, escondiéndose… podría ser cine mudo… Se podría haber rodado hace un siglo (o dentro de otro) y seguiría siendo uno los grandes momentos de la historia del medio.

Y ya estaría la cosa. Ahora que los fans de Tarantino, Boyle, Shyamalan, Solondz, Sofia o la Pixar (etc) me empiecen a tocar la pera si lo creen conveniente pero lo que es uno ya terminó la faena. Abrazos guzzeros a tutiplén.

Pd. Aunque como muy bien apunta el amigo Gonzalo en el primer comentario de la entrada: "El siglo XXI empezó el 1 de enero de 2001, el año 2000 es parte del siglo XX" (que es indiscutible, recordemos toda la que se lio con lo del "efecto 2000"... "¿és este año o el que viene?... ¿explotarán todos los ordenadores?... etc-), cabe puntualizar que aquí se juntan un par de conceptos básicos: a) cuando le conviene su humilde servidor puede ser un fullero de narices; b) quería poner la fantástica "Amores perros" si o si... De esta forma, y como el juez de linea que aunque ve que la bola ha ido fuera por milímetros no tiene ánimo para dar nulo un espectacular passing cruzado a dos manos tirándose por el suelo, para el caso que aquí ocupa hago valer ese "2" de delante y opto por el disimule silbando y mirando hacia otro lado (y sin omitir las consecuentes disculpas que procedan)... Todo sea por encaber el tremebundo film de Iñárritu.

7 comentarios:

  1. En primer lugar, una aclaración, Guzz. El siglo XXI empezó el 1 de enero de 2001, el año 2000 es parte del siglo XX. Y yendo ya a tu lista: mis favoritas de las que has elegido son "Dogville", "Mystic River" y "Una historia de violencia", pero me encanta que reivindiques "Un final Made in Hollywood" (aunque prefiera "Match Point"), "Mullholland Drive" y "Antes que el diablo sepa que has muerto". Algunas que recuerdo entre mis prioritarias:

    "Código desconocido" y "Caché" (Michael Haneke); "Todo o nada" y "El secreto de Vera Drake" (Mike Leigh); "Ni uno menos" (Zhang Yimou); "En construcción" (José Luis Guerin); "El hijo" (Luc y Jean-Pierre Dardenne); "Un hombre sin pasado" (Aki Kaurismäki);
    "La vida mancha" (Enrique Urbizu); "Elephant" (Gus Van Sant); "Eleni" (Theo Angelopoulos); "El cielo gira" (Mercedes Álvarez). Y ya me pierdo en mi memoria.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Gran lista y qué difícil de realizar!
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Fenomenal trabajo, Guzz!!!

    Me sorprende que hayas incluido Un Final Made In Hollywood del maestro, cuando para mi gusto, las tiene mejores en esa decada...

    Tambien echo en falta Brokeback Mountain, que me parece deslumbrante. Infiltrados, Million Dollar Baby, etc....Una gran decada.

    No es pais para viejos, Mystic River y El Secreto de Sus Ojos, mis tres favoritas de las que señalas.

    Un abrazo Guzz

    ResponderEliminar
  4. Óle, Óle y Óle... Polanski number one!!!!

    ResponderEliminar
  5. Entradón, Guzz! De tu lista mis favoritas son "Mulholland Drive", "Mystic River", "Antes que el diablo..." y las de Cronenberg (de paso reivindico "Un método peligroso" que sin llegar a la altura de sus dos anteriores me parece un film de lo más ineresante).

    Por aportar otros títulos: "The Host", de Bong Joon-ho (la mejor peli de monstruos desde "Alien"); "El ocaso del samurai", de Yoji Yamada; "La noche es nuestra", de James Gray...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Gran lista si señor, me encanta "Promesas del este", y "El pianista" es una maravilla también.
    ¡Feliz navidad!

    ResponderEliminar
  7. Mi Top Ten particular ya consta en la lista que confeccioné en su día. Sin orden, coincidimos con "Mulholland Drive", "El pianista", "Dogville" y "El laberinto del fauno". Por lo demás, nada que objetar; sobre gustos no hay disputas y todos los títulos que señalas son reivindicables. Me apunto las cuatro que no he visto ("Wilbur se quiere suicidar", "La zona gris", "La vida es un milagro", "This is England"), aunque a Kusturica lo tengo atravesado desde hace años. Y celebro sobre todo la inclusión de "Un final Made in Hollywood"; no es mi Woody Allen favorito, ni siquiera de esta década, pero encuentro inmerecido su fracaso tanto de público como de crítica. Un abrazo y Felices Fiestas.

    ResponderEliminar