jueves, 13 de diciembre de 2012

COSTELLADA DEL MES (MANSION ON THE HILL DEDICATED)

Si hace unas semanas se descolgaba el amigo Chals con el inesperado presente de un vinilero single de los Pixies hacia mi persona, este mes ha sido el también amigo Mansion quien se ha marcado el detallazo de regalarme la guía Efe Eme del maestro Costello realizada por Luis Lapuente hace unos pocos años. Ole. Y qué cracks, la madre que los trajo !. Debe ser cosa de sinergia generacional (que somos los tres de la misma quinta quieras que no). Agradeciendo lo que no está escrito a Mansion el asunto dejo a continuación la reseña del mítico "King of America" que su humilde servidor se marcara tiempo ha en el blog del archienemigo... ¿Y por qué ese disco?. Pues porque estoy prácticamente convencido de que és el que más puede encandilar a Chals (concretamente) del gafotas por un lado y por otro, y también, por sugerir Mansion recientemente que el cojonudo y aún reciente "National Ransom" puede ser comparable... que lo respeto (y mucho, que no veas con el disquito) pero, particularmente, hay en mis gustos y querencias montañas imposible de escalarse y con "KoA" estamos definitivamente y sin duda ante una de ellas. Adoro ese álbum hasta límites aún ignotos. La gran cima folkie de Elvis Costello (casi nada).

Le fue bien a nuestro prota el dejar de ser un breve tiempo Costello para recuperar a ese Declan P.A. MacManus que aparecía en su documento de identidad. Y fue en esos días de producir a los Pogues, lejos ni que fuera momentáneamente de su popular alter ego, donde el camándula conocería a la que iba a ser su nueva esposa: Cait O'Riordan (bajista de la mentada formación). Así nos encontramos, en algún momento de 1985, con un Costello extrañamente feliz y con hambre renovada... aunque, cuidado, que no olvidaba el varapalo sufrido con su última referencia en cuanto a LP's. De cualquier manera ahí estaba la crítica dispuesta a despellejarle vivo atendiendo a las premisas previas (o que se iban filtrando) del que, a la postre, iba a ser "King of America": el single de adelanto era una versión de una canción popularizada por Nina Simone y The Animals en los 60 (deberían pensar que mal iba la cosa si el sencillo de presentación no era un tema original), figuraba la leyenda country-bluesera T-Bone Burnett como productor (lo que ya hacía entrever claramente a algunos que el nuevo sonido le iba a alejar de sus registros habituales), iba a grabar sin los Thomas ni Nieve y si con músicos de estudio (sin atender quizá que, amén de que algunos de esos músicos eran acompañamiento habitual de -por ej.- el Sr. Waits, otros lo habían sido -nada más ni menos- del mismísimo Rey, del "otro Elvis") , y alguna que otra jerigonza donde destacaba especialmente, que eso es lo que se intuía como "menos claro", un discurso alejado de su bilis y malas leches de siempre producto, más que problablemente, de su nuevo e ilusionante estado civil... ¿Podía el músico oficial del "rencor", cuando no "puro odio", ofrecer un trabajo válido fuera de esos conceptos?.
 "King of America" es el mejor disco de orientación folkie que Costello haya grabado jamás en sus más de tres décadas de carrera. Su disco al que mejor le encajan calificativos como "bonito" u "hermoso" pura y llanamente (y de cojones, ya puestos). Entre sus quince pistazas tenemos además de la versión ya citada, la famosa "Don't let me be misunderstood", otra de la celebridad blues J.B. Lenoir en "Eisenhower blues". Ambas cojonudas sin duda pero, ni de lejos, de lo más destacado del tremendo álbum... Que durante su escucha te va destrozando, uno a uno, todos los preceptos antes comentados (y que los plumillas, y enteraillos varios, de turno y en la época presagiaban de gratis). No era un trabajo "alegre" u abiertamente "optimista", lo era sobre nostalgias, admisión de errores y hacer las paces con momentos del pasado (y, más difícil, lo era sin caer en afectismos ni inducir al aburrimiento en caso alguno). Además el pollastre supo jugar de reputísima madre todas las cartas de la baraja sin salirse de los resgistros elegidos para la ocasión. Así en este "King of America" ("donde sirven cocacola como vino de reserva") tenemos rockabilly, blues, sonidos "neworleasianos", bluegrass y obvio, diversas formas a añadir de folk mas pausado que nos llevan de viaje, Atlántico atraviesa, desde las tierras de las bolutas de heno hasta la de los tréboles (que a fin de cuentas sale todo del mismo sitio, si, pero eso ya sería meterse en un berenjenal que aquí no toca). Todo ello sin olvidarse al 100% de ese "pop de autor" con el que se le suele asociar en la impagable maravilla que resulta "Jack of all parades", casi al final del disco. Entre los temas mas "moviditos" tenemos la vivaracha y adictiva "lovable", "glitter gulch" que te da ganas de salir perdiendo el culo a Nashville para comprarte un rancho, o la incluso superior "the big light" a la que el maestro Cash solía meter mano en los últimos compases de su más que larga trayectoria (atesora, por cierto, algún recuerdo nuestro prota de haber tocado la canción en directo con el mito de Sun como uno de los momentos culminantes de su carrera). Entre las pistas más "lentas" canciones como "indoor fireworks" (que trata de una ruptura -"¿disco alegre?"- ) o la posterior (y bonita de narices) "poisoned rose" que ataca ese sonido New Orleans en vertiente reposada y encuentra su contrapunto, en ciernes, en la más animada "american without tears". Sin embargo, en dichos registros, aquí cada uno encontrará su canción a venerar. Tras una larga cantidad de años yo jamás logro quedarme con una de entre "our little angel", "i'll wear it proudly" o la final "sleep of the just". Tres canciones que suelo enganchar seguidas y que ya casi me resulta imposible hacerlo de otra manera (para suspense de mi edición vinilera -que con el pulso que tengo el pobre disco anda acojonado perdido cuando me da por seleccionar... hasta a veces me parece que le cambia la expresión al tipo en la portada-). Para rematar la faena otra tripleta de puras joyas del morirse como son "little palaces" con su posillo irish-folk, "suit of lights" que es como para escucharse de pie y, finalmente, esa maravilla eterna que es la inicial "brilliant mistake". Sumemos de nuevo las ya mentadas dos versiones, e insisto con "Jack..." que nunca faltará en ninguno de los pout-pourris caseros que me suelo montar a costa de la obra costelliana, y ya tenemos a este "rey yanqui" finiquitado. Y que si, sin duda la corona sobre esa expresión entre socarrona y cansada está sacada de algún tortell de reyes pero, tras los años transcurridos y escuchar el disco hasta niveles de pura obsesión, no seré yo quien se la discuta (este "rey impostor" del rock no deja de ser una cosa por ser la otra... y para mí ya lleva más de treinta años en ello). Y además a partir de "KoA", de paso, los fans más puristas de Dylan, Parsons, Cash o Holly tenían ya el anhelado disco de Elvis Costello que venerar "pa los restos" tras lo apuntado en las fantásticas versiones del "Almost blue" del 81. No es, finalmente y como fan enfermo -se admite, quede claro-, "King of America" una victoria menor (o esporádica) meramente sino el motivo que, quién lo diría, nos puede llevar a preguntarnos que dos de su media docena de "masterpieces" de inicio de carrera sacamos para meter esto en el top 5 particular.

Pd1.

Pd2.

8 comentarios:

  1. Pedazo entradoón!!!, le comentaba a Mansion el otro día que me tenía que dar un cursilo sobre Costello, y ahí lo tenemos pendiente, yo es que me muevo en extremos con este hombre, mi disco favorito sin duda "King of America"
    Saludos...

    ResponderEliminar
  2. Ey Guzz, me alegro que te haya gustado!!

    King Of America es un incunable, una maravilla de arriba a abajo. Obra maestra. Menudo 86 se pegó el tio porque poco despues sacó el Blood And Chocolate que menudo discazo tb...

    Un abrazo!!



    ResponderEliminar
  3. Una entrada magnífica, amigo.

    Saludos, Ann@

    ResponderEliminar
  4. Bueno, está el club del 27, y luego la quinta del 75, palabras mayores.
    Disculpa compadre, despiste el mío que no ví dicha entrada en mi blogroll.
    Por supuesto que voy a escucharlo, y más con esta recomendación dedicada. Voy a él.
    Gracias, ya te cuento.
    Saludos Guzz

    ResponderEliminar
  5. Costelazo total, la entrada despeja todo lo que pueda esconder este gran disco y gran músico.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. No puedo pararme a leer todas las entradas, porque he tenido una semana horrible, las estoy pasando para el ebook con el instanpaper, las leeré si no hay novedad, la semana que viene que no tendré conexión. El caso es que yo quería felicitarle las fiestas y desearle un próspero año nuevo, si , así, como de toda la vida.

    Abrazo.
    Roy

    ResponderEliminar
  7. Genial entrada y reseña de ese maravilloso disco. En su día hicimos una versión de Indoor fireworks, una de las canciones más bellas de Costello, como la de Little palaces que has puesto. Recuerdo cuando salió el disco, vaya pelotazo.
    Saludos.

    ResponderEliminar