lunes, 3 de diciembre de 2012

ROCKUMENTAL. "loudQUIETloud: A FILM ABOUT THE PIXIES" (2006)

"LQL" es un documental estrenado en 2006 que gira en torno a la reunión pixieliana de mediados del 2004 (y en adelante proyectada, para una serie de sucesivos "atracos" veraniego-festivaleros que hasta el presente, o poco menos, llegan). Esto és: no es el documental que muchos puedan (podamos) esperar donde se explica porqué el cuarteto de Boston se convirtió, para un ingente considerable (entre el que me cuento de todas todísimas), en la mejor banda de rock de manera incontestable durante esos cinco años de singladura (1987-1991) que van, a su vez, del EP "Come on Pilgrim" al "Trompe le Monde" (que gracias de nuevo Maese Chals por tan magnífico presente en forma de single vinilero del "planeta de sonido"). Siempre he pensado, por otro lado, que buena parte del gran secreto de los de Black (a parte de sonar de reputísima madre, obvio) és precisamente lo exiguo de su carrera y és por eso que aun pensando lo que pienso (insisto que en ese lustro no les tose ni dios en base a mis querencias), nunca los pongo abiertamente por encima de mis otras debilidades del más mejor indie rock yanqui (recuerdo por cojonésima ocasión: Replacements, Sonic Youth, Dinosaur Jr y -a veces- los Hüsker Dü). Siempre queda la duda de que hubiera pasado si los Pixies hubieran desarrollado una carrera longeva a lo SY... ¿Hubieran caido en la medianía con el tiempo o serían los más grandes desde los mismísimos Fab 4?... Aunque es por ello precisamente -por lo exiguo- que su legado lejos de caducar, creo yo, sigue creciendo y creciendo sin verse el fin (es bastante incontestable que la fiebre Pixie, de cara al gran público, se desarrolla o/y arranca mayormente con estos ya extintos y con el boom del "grunge" -con el que no tiene absolutamente nada que ver- y derivados). Queda "encapsulado" en magnética roca forever y atrayendo, sin remisión, a todo bicho viviente que se acerque ni que sea de lejos. Ya es lo que tiene ser la banda más newaver del punk, o/y la más punk de la new wave (aunque llegaran más que tarde a los mejores good old times de una y otra cosa, por supuesto). Por una u otra razón esta gente dio con la tecla justa en el momento clave y, a día presente, el mismo Bowie que tanto se ofendió en su momento ("cuando triunfó Nevermind me cabree muchísimo... era un expolio a los Pixies en toda regla") ya no tiene motivos casi... Es ya moneda corriente entre amantes del rock, y tampoco se tuvo que esperar tanto, ver a los Nirvana como una especie de versión facilona para los teenagers enchufados a la Mtv en "non stop mode" de los infinitamente superiores Pixies (que tampoco es del todo justo, "Nevermind" no me parece una quinta parte de lo que muchos millones consideran pero de malo no tiene nada y, en cualquier caso, "In utero" es un discazo). De hecho, el rockumental de marras del posteo empieza con fundido negro seguido de un esclarecedor: "Básicamente quería imitar a los Pixies" (Kurt Cobain)... ¿Y por qué he aprovechado, sin disimulo que valga, para meter una parrafada sobre la banda en vez de centrarme en el documento visual del título?. Pues además de por un caso flagrante de publicidad falseada porque, básicamente, el documental es más biográfico, y con cierto tufillo pseudoamateur, de un momento concreto para con los cuatro músicos (que ha sido de su vida, en que punto estaban antes de la reunión) que otra cosa. Vaya que me pasó con esto algo similar al PJ20... Que manía...  coño, que yo no admiro a las personas, solo a los músicos... Y así , cómo no, el resto, ya lo sabemos: que Black y Deal se lleven francamente bien alguna vez es complicado, es un tema de equilibrio de convivencia más cerebral que sincero lo suyo; que Santiago es el auténtico núcleo del sonido Pixie agazapado en un eternamente injusto segundo plano, es otra; que a Lovering, que puede resultar muy simpático o no por lo freakie, poco menos le tocó la lotería por caer en esta banda, también... Y hay algún momento divertido, no lo negaré, como esos primeros ensayos donde están más anquilosados que el copón y siempre és (lo sigue siendo, aunque evidentemente menos y hablo exclusivamente de "directos" que en estudio, ni qué decir, son eternos) refrescante oir sus canciones. Dicho eso segundo por  los registros (demasiado pocos, quizá) de esas primeras actuaciones tras tanto tiempo mostrados en el documento. Pero todo tiene un aire como ominosamente frio, desangelado... No és en definitiva el rockumental definitivo de los Pixies que el fan espera. Y no lo és porque, claro, estos ya no son "aquellos Pixies" (ilustrativo cuando Fatty confiesa que para volver de una manera digna tendrían que empezar de cero, con otro nombre y mucho tiempo juntos de ensayo previo, que en gran medida nunca se habla de nuevo disco seriamente para no embrutecer el intachable legado). Por eso, cuando alguna amistad me comenta que los ha visto en directo alguna vez en los últimos años pienso, en silencio y para mí: "no, a tí unos Pixies recauchutados y con el piloto automático te han sacado unos cuartos para poder contar después que los has visto en directo" (que puede resultar similar -a fin de cuentas SI se ha visto a los Pixies en directo-, pero no és bien bien lo mismo -no son "aquellos mismos Pixies", insisto-)... Los conciertos de los últimos ochenta de los Pixies eran un bacanal total de electricidad y energía, a sabiendas por lo registrado (en video y audio) y los testimonios escritos de la época. Los Pixies desde la reunión de a mediados de la pasada década, por lo visto en las tomas en vivo de algunos de sus clásicos desde este rockumental y algún que otro pasaje televisivo reciente, están bien porque las canciones son las que son pero, ay, solo hasta cierto punto (y no generalicemos, no seamos tan básicos de "hombre, todo el mundo se hace viejo y tal", que hay gentes/músicos que envejecen de puta madre en lo suyo y, de hecho sonando mejor, o/y mucho mejor, con los años)... ni Black parece ya el caniche satánico berreador de antaño, ni la banda suena tan rápida y potente ni, sea como fuere, veo como en Filmaffinity le pueden encasquetar un "7" a este documento... Con lo que sí estoy realmente de acuerdo es con la única crítica que aparece ahí a colación o al menos, más concretamente, con su título: "Where is my money ?"... Los Pixies de los últimos ochenta, primeros noventa, son una de mis bandas predilectas de cualquier tiempo (de las que más -eternos top 10 guzzeros de all the times-) y la mejor en ese periplo ya doblemente comentado para mí... Los Pixies desde 2004, hasta que se demuestre lo contrario,  pagan facturas. Este es el rockumento a colación (felicidades y/o gracias por nada)... mejor invertir el tiempo, esa hora y veinte, en ponerse del tirón por millonésima ocasión sus irrepetibles discos y quede claro (definitivamente) que no lo recomiendo más allá de lo meramente curioso si no se puede evitar.

3 comentarios:

Johnny dijo...

Todo lo que huele a Pixies me interesa, pero como a tí, del período de finales de los 80 y principios de los 90. Abrazo.

Guzz dijo...

Pues ahí estamos a la par con el inolvidable cuarteto Maese Johnny. Puede que, como a mí, te arranque alguna sonrisa esas tomas en directo (desaceleradas en su mayoría) de alguna de sus gemas de hace poco más de veinte años pero aunque forazando máquinas se atisbe la energía, el sentimiento murió en 1991... Ojalá me equivoqué (sere de los primeros sino el primero en aplaudir) y saquen un disco cojonudo a lo Dinosaur Jr de los últimos años pero no lo parece, no... Abrazo guzzero.

Chals dijo...

Les ví en uno de esos atracos a mano armada de festival levantino. Me gustó por el simple hecho de estar delante, y a pocos metros, de la mítica banda, y efectivamente aunque sonaron de miedo con fue con actitud, más bien con "venimos a lo nuestro, hacer bien el trabajo y llenar la cartera", se notaba. Ni por asamo veré este documental, gracias por el aviso. Saludos maese Guzz