domingo, 30 de septiembre de 2012

TRES DÉCADAS PARA EL NÚMERO DE LA BESTIA !

Treinta años que nos hizo en marzo de la edición del "number". Casi ná. Me escuchaba ayer por cojonésima ocasión el tremebundo "Angel dust" de los siempre admirados FNM y al mirar el contracover vinilero reparé en que cumplía ya las dos décadas de vida... No es posible, si me lo compré hace dos días cuando salió (cagon diez)... La cuestión y resumiendo es que ya me puse a meditar en clave "aniversarios de discos" y una cosa que me lleva a otra y, hala, a patearse las colinas one more time. Conviene aclarar que no es que sea uno especialmente metalero. Me gustan bastante un par de la banda de Scott Ian y, por ejemplo también, lo de los Metallica hasta "el negro" inclusive se me antoja como bastante incontestable. Pero no mucho más (aunque "haberlo lo haylo", ojo). Sobretodo porque nunca he entendido a los Zep, Lizzy o los Young bros y cia (entre otros) como militantes metaleros por mucho que siempre haya quien insista. Además, qué narices, que las labels (puntualmente o por defecto) me las suelo pasar yo por donde amargan los pepinos. Y, expuesto lo que precede, toca ahora admitir sin problema alguno que soy un acérrimo irredento de la banda de Harris desde la edición de aquél "7th son" del 88 (el único disco que para mi le aguanta la mirada al tótem de hoy y con el "powerslave", aunque ya en lejanía, como tercero en discordia). Y es que estas cosas van como van... Los escuché por primera vez en la edad perfecta, con el disco ideal y como me ocurre por ejemplo con Queen o Supertramp (otros ejemplos de bandas que degusto desde antes de la quincena) nunca han dejado de ser plato de mi agrado. Bueno, si (se admite): cuando lo del par de álbumes noventeros del tal Blaze y, curioso, con el "Killers" (que aunque el primero no tenga todavía a Dickinson si que me resultó y me sigue resultando fetén -que con esas canciones ya me dirás, claro-). Del resto, aún de aquellos discos más criticados/ninguneados, siempre encuentro donde rascar sea mucho, poco o lo del medio. Y es que los Maiden, caray y en síntesis: molan. La de dios y el demonio juntos. Y en "el number", con permiso -para mí- de "clarividentes", "sueños infinitos" y "profecias", más que nunca.


Comentaba Dickinson, si no recuerdo mal, en el capítulo de la serie "Classic albums" dedicada al disco en cuestión que: todo el mundo tiene un trabajo donde todo se junta y converge de manera especialmente acertada (no lo entrecomillo porque no son esas palabras exactas pero si lo que venía a referir). Eso representa para ellos este disco. Treinta años y unos quince millones de copias vendidas después, parece que ese pálpito que sentían mientras lo fraguaban les da la razón. Ocho memorables mazucazos despejados en cuarenta minutos cuya onda expansiva deja impronta en la historia rocanrolera de all the times... Tal cual y pese a quien pese. Y ya se puede torcer el gesto lo que se quiera por el reverso "metalero" del tema (mayormente) que, además y a medida que pasan los años por cierto, no es poco el personal detectado por mis partes (especialmente en prensa escrita) al que la idea de detestar (cuando no burlarse) públicamente el heavy metal le gusta más en proporción de lo que realmente les desagrada el subgénero de marras... Tema de vacuas apariencias y tontunas gratuitas varias que nunca he acabado por entender demasiado, vaya. Tal como lo ve aquí el nene, y retomando carretera tras desvio, tratar de echar heces al (inolvidable) tracklist y sonido de éste álbum es como liarse a cabezazos contra el bordillo de la rue más cercana... Por poder se puede hacer, claro, pero no iba a servir para nada y, aunque quizá no medie en este caso un traumatismo craneoencefálico, vendría a ser un ejemplo de hacer el ridículo por el placer de hacerlo que no llega ni lleva a ninguna parte. Y puede que Harris y demás hubieran preferido meter "Total eclipse" en vez de "Gangland" en la edición final, o que "Invaders" les parezca según como una introducción al disco un tanto por debajo de todo lo que sigue pero, a la postre: paridas y parihuelas. Sin duda. Dicen que un médico es el peor paciente, y si Jagger tiene los santos cojones de afirmar que el primordial "Exile" está "algo sobrevalorado" no veo porque no acuñar que "un músico es o puede ser el peor crítico" (por lo menos para sí mismo) y, para el caso, "Invaders" me parece tremenda con ese dinámico tono burlesco en el estribillo (y en verdad una introducción fantástica al disco, aún más por su carencia de solemnidad en contraste al tema que sigue) y la acelerada "Gangland" se me aparece, como mínimo, igual de buena que la alternativa pretendida y cuya ausencia tanto pesar parece generar (en una cara B donde aparecen el emblemático tema que titula el asunto, el primer número uno en GB vinculado al mundillo del metal y la única canción que ha aparecido siempre en todos y cada uno de sus setlists en más de tres décadas de vida a modo cierre, aguantar el tipo ya es mucho... y se logra sin dudas, que es lo que cuenta al fin). Pero quizá todo es más fácil de entender si le damos la vuelta al asunto... No es que la una y la otra dejen de ser muy buenas canciones, es que las otras seis son la panacea. Una colección de temas a la altura de muy poca gente. Pero que muy poca. Todas la influencias clásicas de la banda del sinfónico o el progresivo se hacen hueco, las dos emblemáticas guitarras brillan como no lo habían hecho hasta entonces (no son pocos los ecos al concepto y banda del gran Lynott los que aquí se encuentran), el galope incesante de Harris se desmarca con una claridad que en verdad hace pensar en aquello sobre lo que el camándula suele bromear: "no toco, en realidad es un espejismo", y aunque Burr dejaría tras esto la banda en favor de McBrain (cerrando así la formación más celebrada y reconocible de la leyenda) su legado es del mojar todos los panes que se quieran. A sumar, finalmente, la novedad de un Bruce Dickinson que lo mismo te berrea un estribillo reventando ecualizadores ("run to the hills"), que te niquela un himno de estadios ("children of the damned") o te canta a una velocidad imposible ("hallowed be thy name"), y/o lo que se tercie. Y de los temas no mentados, de una u otra manera hasta ahora, solo queda que postrarse ante ese eterno single potencial incontestable que siempre será y nunca fue (quizá por temas de duración de ondas) "The prisoner", o esos cambios de ritmo que Adrian Smith llevaba en recámara para su "22 Acacia Av." (como te echábamos -y te echaban- de menos Adrian). Con otras mandangas ajenas al disco en sí (su pseudoveto en USA por cuestiones "satánicas" -discos quemados inclusive-, o todas las martingalas esotéricas que supuestamente se dieron durante la gestación) hoy pasaremos un poco de largo para no eternizar el posteo. Pero es de ley recalcar que el "imperio Maiden" empieza aquí. Una banda que, curioso, no gozó nunca -o no especialmente- del favor de la prensa y documentalistas varios más elitistas del Rock (esa que, por otro lado y si se mete a "metalear", sí reconoce a eslayers, yudaspries y sepulturas) pero que, importante, siempre generó y genera una estima muy por encima de la media por parte de sus fans. Y ahí reside el auténtico poder de "la doncella": la devoción irredenta de sus seguidores. Los Maiden no son una banda heavy, ni de hard rock, ni de NWOBHM, ni de leches a la vinagreta. Son Iron Maiden, con su monstruito, su poso de "happy familiy" en eterna gira, su equipo de fútbol amateur, las locuras del chalado piloto-tirador, su eterno épico/demoledor sonido que se debe a si mismo (y que ni cede ni responde ante nada ni nadie), largo etc... Up the irons, vaya, y qué viva el puto "number" por el que, desde luego y de poder hablar: "the sands of time, for me, are running looooooooow...".

viernes, 7 de septiembre de 2012

SMOKE (1995)

INTRO. Cuando hace unos días puse la listaza esa de los cien films a fin de celebrar los cien miembros de su humilde espacio guzzero uno de los ilustres comentaristas se sorprendía de mi pleitesía hacia algunos films más o menos contemporáneos (entendiendo hoy como tal, y a ojo, el último par de décadas). Tampoco son muchos, de cien no creo que se exceda la media docena (aunque ahora no pienso ponerme a rebuscar), pero hoy en cualquier caso nos quedamos con uno de mis films más favoritos de esos noventa... y de muchas otras décadas, ya puestos: la preciosa "Smoke", dirigida por Wayne Wang y, maxime, escrita por Paul Auster. Un film que, sin duda, recomiendo no solo ver (obvio) sino también recuperar con cierta asiduidad y de la misma forma que recomiendo respirar. Y antes de entrar al tema, recomiendo igualmente el rematar la visualización de este film con la inmediata recuperación de "Blue in the face" -http://citizenguzz.blogspot.com.es/2008/07/blue-in-face-1995.html-, su hermana menor (pero más cachonda) rodada simultáneamente y que se basa principalmente en el imprescindible rol de Auggie que el gran Keitel nos deja ("regala", sería más correcto) para los restos. ¿Quién dice que no hay "masterpieces" en el cine del último par de decenios?... Pues yo mismo en plena sobremesa, golpeando la susodicha y con alegre y jacarandoso copaso en mano... Pero faltaría: hay excepciones (claro qué sí) y, para mí al menos, "Smoke" es de las más requetesonadas. Puro caviar ahumado.


"SINOPSIS PRESTADA".  Brooklyn, verano de 1987. Un grupo de personas frecuenta el estanco de su barrio. Auggie Wren (Harvey Keitel), el estanquero, es el gran confidente de todos ellos. La rocambolesca historia de cómo consiguió su cámara fotográfica y de por qué se decidió a elaborar su singular colección de fotografías -el mismo encuadre de la casa de enfrente a lo largo de 14 años- le dará por fin un argumento a Paul Benjamin (William Hurt), prestigioso novelista en crisis. Paul, a su vez, ayudará a Rashid (Harold Perrineaud Jr.), un adolescente negro algo desorientado, en la búsqueda de su padre, que resulta ser un modesto mecánico (Whitaker) que intenta rehacer su vida. El círculo vital se cierra cuando estos contactos humanos implican de tal modo al propio Auggie que le obligan a asumir su olvidada responsabilidad respecto a Ruby (Stockard Channing), una antigua novia con la que tuvo una hija (Ashley Judd), que ahora, ya adolescente, pasa por un momento muy difícil.

A FAVOR. Pues que de verdad que oyes pasar la páginas por momentos. Directamente. Tuve mi  gran temporada "paulaustera" hacia mediados de los 90's (la "trilogía" y la "música" son magníficas pero mi mejor recuerdo es para esa "Leviatán", que hechiza la muy cabrona y  a ver si recupero que ya toca). Y se nota, en todo momento. que la trama de "Smoke" viene de la mano del autor de las pedazo novelas sugeridas en paréntesis precedente: destinos que se cruzan, personajes ordinarios solo siempre en apariencia y pequeñas historias cotidianas que ascienden a épica (que, gracias a Auster, muchos descubrimos entonces que también podía ser "pequeña").  Los diálogos, todos ellos (y aunque haya cosas concretas donde la aguja del "acertómetro" se sale del aparato), no dejan lugar a vacia abstracción ni al tedio por puro y duro talento desde el libreto. Los personajes, los cuatro principales así como los secundarios están desarrollados con unos matices del agárranse a donde puedan y las interpretaciones de Hurt, Whitaker y el joven Perrineau Jr. principalmente, así como las de toda la retahíla de secundarios son absolutamente intachables (muchos adverbios, sí, pero el film me lo merece), aún supeditadas como están a esa dinamo de carisma inolvidable llamada Auggie, bordada por un descomunal Keitel en el que es mi papel favorito de toda su carrera, no exenta -a su vez y como es sabido- de grandes cimas. El final con "el cuento de navidad" envuelto por la música del Sr. Waits, así como el monólogo que lo relata en boca del estanquero fotográfo, ya son parte de la historia del medio al conspicuo y morrocotudo nivel que ustedes prefieran. Gran film éste "Smoke", adusto y bello a la vez como bien pocas cosas, así como sensible pero sin ñoñerías y alejado de cualquier consideración "gafapastera" ya que, básicamente, es cojonudo y punto.

EN CONTRA. Por poner algo que tiene algunos diálogos (qué básica y naturalmente esto es un filmazo de frases y personajes muy por encima de temas visuales o técnicos) concretos tan brutales que parece que las demás partes del film desmerecen en comparación cuando no és así... Es todo lo que escuchamos (y vemos interpretado) de 10, si a veces se llega a 27 solo queda agradecer sin más a añadir.

CONCLUSIÓN. Como "Stalingrado", "Rompiendo las olas", "Delicatessen", "Muerte entre las flores",  "La mirada de Ulises" o "El secreto de la isla de las focas" (por rápidos ejemplos) uno de los mejores films de los 90 de calle con, además, uno de los papeles/personajes más inolvidables... Le iba a poner un 9/10 en la chocarrada que sigue y me finiquita siempre -o casi- los posteos peliculeros pero, caray, de verdad que adoro éste film... ¿Y la historia de lo de la nieve?... Me cago en diez, no lo hace mal lo suyo no, éste Auster.

GUZZTÓMETRO: 10/10

Pd. Y por supuesto y aunque ya lo puse en alguna otra entrada:



miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL EXTRAÑO (1946)

INTRO. Una de las cosas que más respeto me generan a la hora de considerar al (indispensable) maestro Welles es el hecho de que, ante todo, este señor era un "currante del medio" a la par que artista. Su obra queda bien servida de colaboraciones de diversa índole, numerosas incursiones en el documental así como, también, corto y mediometrajes (y más) cuando por otro lado, y los ejemplos serían ingentes, podría haberse quedado viviendo tranquila y fácilmente la buena vida del director-estrella... Y con más razón que prácticamente nadie, por cierto. Y empiezo con dicho planteamiento porque, particularmente, nunca ha dejado de sorprenderme lo exiguo (por lo menos en relativa) de largometrajes propiamente dichos y firmados en solitario que integran sus cuatro décadas (aprox) de carrera. A recordar: "Ciudadano Kane", "El cuarto mandamiento", "El extraño", "La dama de Shangai", "Macbeth", "Otelo", "Mr. Arkadin", "Sed de mal", "El proceso" y "Campanadas a medianoche" (a sumar ese magistral ejercicio "metacinero" que és "F. for Fake"). De esas diez (+1) referencias hoy nos quedaremos con la tan "noirense" tercera, pero antes algunos conceptos guzzero-wellseros que se pueden compartir o no pero allá van igualmente: de sus incursiones shakesperianas me quedo antes con "Macbeth" que con "Otelo" (que ahí queda también) aunque, eso sí, "Las campanadas", y su sublime colección de brillantes licencias, serían las que se llevan la palma en este apartado; "Mr. Arkadin" sin ser "Kane" me parece un film claramente infravalorado; y sin parecerme en absoluto sobrevaloradas (que me gustan la de dios, sobretodo la primera y ni qué decir) lo cierto es que en mi tan humilde opinión "Sed de mal" y "La dama..." rallan algo sensiblemente por debajo de esa maravilla titulada "El proceso", que ya comentaré en otra ocasión... Lo dejo por hoy en que a mí me cierra el podio de tan necesario artista solo por detrás de ciudadanos y mandamientos. Y, ahora ya sí, "The stranger" y su cine negro de muy apreciable octanaje por mucho que el propio Orson afirmara que se trata de "su peor película"...

"SINOPSIS PRESTADA": Wilson, un agente de la comisión de crímenes de guerra, está buscando a Franz Kindler, uno de los cerebros de los campos de exterminio nazis, que ha conseguido huir sin dejar huellas. Siguiendo la pista de un antiguo camarada de Kindler llega hasta Harper (Connecticut), donde es asesinado antes de poder identificar al fugitivo. La única pista que le queda es la fascinación del criminal nazi por los relojes antiguos.

A FAVOR. Un lustro después del "ciudadano" más famoso de la Historia del Cine se estrenaba ésta "El extraño". Y una de las cosas que más gracia me hacen és, descubrir hoy para el posteo, que su tan controvertido guión (Welles renegó de él y cuenta la leyenda que en verdad lo escribió -parcialmente o no- un jovenzuelo Huston en uncredited) fuera nominado al Oscar... Aquí me quedaré un poco con el maestro y también con las apreciaciones de la Academia... Tiene la historia algunos pasajes despachados con una ligereza algo chusca (siendo la abrupta investigación a modo intro -asesinato y "desaparición" del cuerpo inclusive- y el tan forzado rol de la anciana haya los puntos más candentes), sí. Pero, al mismo tiempo, tiene algunas escenas resueltas con la legendaria maestría visual que atesoraba este señor y que, por supuesto, valen por centenares de otros filmes (y no solo a los picados y contrapicados de la relojera resolución me refiero). A sumar unas interpretaciones magníficas por parte del propio Orson o del siempre inmejorable Edward G. Robinson, bien acompañados por una Loretta Young que pasa de la "tontorrona engañada a modo florero" a un dispendio de distintos matices que merecen ser destacados y que, finalmente, equipara su trabajo al nivel del par de colosos (sino por encima, en la parte final). Film recomendable en definitiva porque, mandangas al margen, el género negro se adapta visualmente al mejor Welles que, recordemos, no es cualquier hombre sino el tercer... Justita presentación, nudo con claroscuros pero marcadamente a más merced a lo explicado de las interpretaciones destacadas y, eso sí, un muy memorable desenlace.

EN CONTRA. Que no estoy nada de acuerdo con esa apreciación que he leido en una crítica ajena de que el film es "fallido" empezando porque como puede ser que "uno de los cerebros de los campos de exterminio nazis" se deje cercar tan fácilmente... Es lo de los trompicones de libreto ya sugerido: la investigación del rol de Robinson no empieza con el film, se presupone (y queda evidente, en verdad) que el tema viene de lejos y lo que se nos explica en el grueso del film es la parte final de esas pesquisas. Se pueden criticar algunos pasajes por lo pillado o precipitado, cierto, pero si aténdemos a que ya de entrada no media misterio ni intriga alguna con el personaje de Welles (se sabe que es más turbio que una sandía beige ya desde el poster) y que el todo se cimenta -mayormente- en el tema interpretativo, el asunto (entre interpretaciones y ángulos noirenses impecables) gana muchos enteros.

CONCLUSIÓN. El film sobre el que Welles más renegaba sigue siendo una apreciable muestra del género negro en su década de mayor esplendor. Y es que se trataba, al fin, de demostrar a los Estudios que podía entregar un film con escueto presupuesto y en los plazos previstos (a fin de conseguir los medios para zambullirse en otros proyectos que tenía en mente, pero ese es otro tema). En resumen: prueba superada que se dice y notable ejercicio de estilo aún con todos los "pero" que se quiera y pretenda enumerar en la chepa (y aún a pesar de la propia y tan beligerante visión del tema que tenía el genial cineasta).

GUZZTÓMETRO: 8/10

domingo, 2 de septiembre de 2012

Y EL GUZZER DE SEPTIEMBRE DE LA BLOGOSFERA GOES TO...

Ya estamos en septiembre y con ello se llega al momento de otorgar el nuevo Guzzer (tm) mensual elegido de entre todos los espacios de la blogosfera (por mi) conocidos. El relevo del muy honorable Ciudadano Noodles y para la ocasión un espacio encarado al tema "rocanrolero" que no al "cineante"... Y es una pena que no se prodigue en ciernes ni que sea en pequeñas dosis, egoístamente escribiendo, pues al igual que ocurre con el Agente Cooper (que ya se llevo su galardón en julio) estamos ante un cinero de pro, de los de alto copete que se dice, como se deduce sin duda que valga por muchos de los comentarios aquí generosamente vertidos por parte del implicado (y que tanto se agradecen). Eso sí, como "espacio-rock" es de los que se antojan obligatorios para los fieles al medio y sin puñetas ni excusas a caber. Avisados quedan si es que procede y vayan unos ejemplos harto ilustrativos y a "modo cata" del calibrazo referido: 1, 2, 3, 4, 5 (largo etc).


Felicidades al gran Addison y su Rock and more by Addison de Witt !. Espacio sobre el que recae la difícil papeleta de operar como Guzzer de un mes donde empezaré a llevar a mi nena a la guardería, se me acaban las vacaciones, sube el IVA y todo será una mierda (o poco menos a este paso)... Un septiembre, en definitiva, donde se va a requerir todas las muletas anímicas de las que pueda disponer y así, con Mr. De Witt, me aseguro (y muy ladino yo, si me permiten) que por lo menos el apartado bloggero de la rutina guzzera will be fine... de narices en realidad.

… Y atento amigo/a de la blogosfera que, por qué no, el Guzzer del mes que viene puedes ser tú !.

Pd. Pero qué clase tenía el gran Sanders, coñe !

sábado, 1 de septiembre de 2012

1002 DISCOS QUE DEBERÍAS ESCUCHAR ANTES DE QUE GUZZ TE MATE (36-40 / 41-45 / 46-50)


36. "ARE YOU EXPERIENCED ?" / The Jimi Hendrix Experience (1967)
37. "CRIME OF THE CENTURY" / Supertramp (1974)
38. "MACHINE HEAD" / Deep Purple (1972)
39. "DISINTEGRATION" / The Cure (1989)
40. "NEVER MIND THE BOLLOCKS" / Sex Pistols (1977)




41. "WHO'S NEXT" / The Who (1971)
42. "YOUNGER THAN YESTERDAY" / The Byrds (1967)
43. "AMERICAN BEAUTY" / Grateful Dead (1970)
44. "OCEAN RAIN" / Echo & The Bunnymen (1984)
45. "SISTER" / Sonic Youth (1987)




46. "WHERE YOU BEEN" / Dinosaur Jr (1993)
47. "REGGATTA DE BLANC"/ The Police (1979)
48. "TEA FOR THE TILLERMAN" / Cat Stevens (1970)
49. "DUMB POET" / Immaculate Fools (1987)
50. "RAW POWER" / The Stooges (1973)



(Esta lista está sujeta única y exclusivamente a pareceres/gustos guzzeros y no funciona por órden de preferencia ni de ninguna clase)