Ya hace
bastantes semanas que plasmaba aquí la alegría por el descubrimiento por mis
partes (tanto de la banda como del álbum y mejor tarde que lo otro) del
magnífico disco "Octopus" de Gentle Giant. Todo un hallazgo para el
que suscribe y producto de esos arreones progresivos que me dan cada tanto sin
motivo aparente pero de forma inefable. Esto me llevó de cabeza a zambullirme
en la denominada "Canterbury Scene" de hace cuatro décadas y más. Y me agradó ver que ese
1973 dejaba, además, otros discos fetiche de narices en la mentada
"scene" y por parte de las bandas Gong -muy buenos- y Caravan
-obligatorios-. Bandas ambas que ya conocía (aunque sin profundizar en exceso
-sobretodo en el primer caso-) pero que merced a ese "pulpo" me ha
dado por repasar como conviene de un tiempo a esta parte... y te cagas twice, a
falta de una mayor riqueza semántica y con las disculpas oportunas de ser éstas
necesarias. Sin embargo el posteo de hoy va a ir un poco por otros
derroteros... (lo escrito hasta ahora solo es para contextualizar la motivación
de la entrada que me consta importa mucho a todos/as). Porque veamos, empecé a
pensar... 1973... 2013, que ahora estrenamos... Merced a mis privilegiados
poderes matemático-mutantes caí finalmente en la cuenta, y en apenas media hora
(múerete de envidia Chales Xavier), de que son cuarenta años los transcurridos.
Esto és: ya tengo la excusa chorras perfecta para hacer un top (top-10 hoy)
sobre mis diez álbumes predilectos de esa añada. Y ojo antes de empezar con el
listado subjetivo del día, conviene señalar que ese 1973 fue fino fino en
cuanto a referencias rocanroleras. Así, antes de empezar, recordemos que en ese
año hubieron discos capitales/importantes/básicos de gente tan variopinta y
enorme como (agarrarse a donde puedan):
GRATEFUL DEAD, THE ALLMAN BROTHERS BAND, ZZ TOP, PAUL McCARTNEY, MARVIN
GAYE, MOTT THE HOPPLE, GRAND FUNK RAILROAD, LYNYRD SKYNYRD, ZZ TOP, CAN, PINK
FLOYD, KING CRIMSON, PAUL SIMON, SWEET, THE WHO, JOHN LENNON, QUEEN, THE
ROLLING STONES, ROXY MUSIC, ELTON JOHN, NEIL YOUNG, TODD RUNDGREN, FRANK ZAPPA,
THE RASPBERRIES, STEELY DAN y hasta del
mismo BOSS entre otros y otras. Poca coña con el añito de marras. And now... al
turrón guzzero ! :
10.
"NEW YORK DOLLS" (NEW YORK DOLLS). Qué salvajada de álbum por diox... Y qué banda
los Dolls, la madre que los parió. Lo mismo te resultan la Velvet que los
Stones siendo además la semilla ramoniana más directa y evidente en cuanto a
sonido. Si además recordamos brevemente que tuvieron los santísimos de repetir
la jugada al año siguiente con igualmente imprescindibles resultados ("too
much too soon" es igual de cojonudo que "NYD" y no queda sino
machacarlos a ambos hasta el día el juicio) pues "ya-pa-qué"...
Johansen bien secundado por Thunders y Sylvain principalmente se saca de la
manga diez trallazos como diez soles (a sumar alimenticia versión de Bo
Diddley). El eslabón perdido entre Stooges y Ramones (y sus dos míticos discos
setenteros) sigue siendo, más allá de usos con la etiqueta proto-punk de por
medio (que queda muy "guay" de decir pero punto), una visita y parada
obligada en la historia del rock. "Trash", "Lonely planet
boy", "Frankenstein", "Private world"... Tremebundo
elevado al santo copón y corto que hago.
9.
"CATCH A FIRE" (BOB MARLEY & THE WAILERS). Y con "agarra el mechero" tenemos por
fin al hijo de la Sra. Nesta triunfando a nivel internacional (Island
mediante), claro que sí. Siempre que hablo/escribo sobre Marley insisto sobre
lo mismo: se debe ver más allá de los porracos, de las boinas de lana tricolor
y de toda la jerigonza rastafari que a tantos miles, de tantos rincones del
mundo, les da por imitar porque, claro, "mola". Mejor dejarse de martingalas y centrarse
(según lo veo) en que este hombre tenía la virtud de hacer fácil lo imposible
con solo una guitarra, su voz y poco más, y es en su música donde, pienso,
debemos detenernos. Y en sus discos por supuesto, plagados de alegrías
semi-ignotas por culpa de la acostumbrada retahíla de hits de los que, por
supuesto, también se hace gala. Para la ocasión, con "Catch a
fire", "Stir it up" (casi
nada) y en menor grado (de popularidad) "Concrete jungle", pero
también están "400 years", "slave driver" o "midnight
ravers", por ejemplo, con las que esa suerte de caluroso soul isleño
conocido (internacionalmente en casi total medida por el tipo que aquí nos
ocupa) por reggae te erosiona la médula como sin pretenderlo ni intentarlo.
"Catch a fire" no es, finalmente, "Exodus" (claro está),
pero si uno de los mejores discos de Marley y Cia. y, en cualquier caso, una
magnífica tarjeta de presentación.
8.
"TANX" (T. REX). Tiene sus bemoles que no fue hasta veinte añazos
después que reeditaron (en digital) el disco con -casi todos- los singles
previos de avanzadilla y no aparecidos en el vinilo original... Y es que estaría por ver si esa acepción, más
o menos generalizada, del tipo "sí, Tanx también es cojonudo pero no es el
Electric ni el Slider" (dos de los mejores discos de rock de cualquier
época que se pueden escuchar en este plano existencial, todo sea dicho), seria
la misma si "Tanx" acogiera en su interior castañazos del calibre de
"Solid gold easy action", "20th century boy",
"Children of the revolution" y "Groover"... Y aún así, con
todo ello (o sin todo ello, más preciso), "Tanx" no tiene mucho que
envidiarle a sus ilustres hermanos mayores inmediatamente anteriores en el
tiempo. ¿Se puede escribir algo más adictivo que los ni dos minutos que dura
"Country honey", por el amor de todo lo sagrado y lo que no?... Y el
resto por ahí anda ni que decir. Suma este disco al otro par sin dudar
(insistiré hasta el aliento postrero), o tu credibilidad rockera se quedará en
bolans...
7.
"SELLING ENGLAND BY THE POUND" (GENESIS). ¿Recordáis el principio de la entrada con lo
de: "esos arreones progresivos que me dan cada tanto sin motivo aparente
pero de forma inefable"?. Bien, los Genesis del "Nursery crime"
al "Lamb lies..." (cuatro discos de estudio más directo) con su
quinteto/formación estrella son mi debilidad progresiva absoluta y sin debate a
valer. Puestos a quedarme con uno en última instancia aclaro que ese sería
siempre "Foxtrot" (disco fetiche guzzero de la estanteria donde
resguardo a los más grandes), pero sí que es verdad que éste
"Selling..." es su primer highball masivo. Seguramente por el tirón
de "I know what i like". Pero sin desmerecer sus intermedios (y
aplaudiendo mucho de hecho esa marcha de despedida con "Aisle of
plenty" o las lindeces de "After the ordeal"), creo que es en
sus cuatro temas de larga duración donde esta macedonia de épicas imposibles y
con leyendas artúricas de fondo alcanza su esplendor absoluto. Imposible
quedarse a ciegas con una de ellas entre tanto giro y contragiro, vaya qué sí.
Y lo mejor de todo, para mí, es que aún teniendo este álbum en alta estima
tanto el que precede como el que sucede todavía me parecen incluso un punto
mejor... Aunque admito que en algunos puntos de "The battle of Epping
forest" o de "The cinema show", no son pocas las dudas
asaltadoras (y todo ello, ojo, sin mentar siquiera el tema de arranque...).
6.
"ALADDIN SANE" (DAVID BOWIE). Si será célebre éste álbum que hasta el
mismísimo Homer tiene una famosa imagen recreando su portada... Pero, ay caray,
que "Aladdin" tiene su reverso menos amable en cuanto a acepciones
varias... Y por, básicamente, dos problemas. Problema 1: "Hunky
Dory"; Problema 2: "Ziggy Stardust". Y es que és por ese par de
tótems previamente inmediatos que este discazo és demasiado alegremente
relativizado (y hasta ninguneado, en función de a quien leas/escuches) en según que lugares. Volvemos a lo de
"Tanx" de nuevo y de alguna manera (esas comparaciones tan
innecesarias a según que niveles y tan dañinas a su vez), claro. "Aladdin
sane" es el disco de "Drive-in saturday", de "Panic in
Detroit", de "Time" o de "Cracked actor". Así, si esto
es una "obra menor" creo que toca, definitivamente, rascarse el culo
y dejar la mirada perdida puesta en el horizonte sin entender nada. ¿Qué está
un punto o dos por debajo de las "Queen bitch" y las "Soul
love", etc's?... Pues vale, el "99'algo %" de toda la producción
musical de la historia del Rock también lo está. Aquí solo cabe aplaudir al
"Sensato" porque, por lo menos, él aún los vislumbra en ese horizonte
que antes mencionaba. Cosa de la que no muchos pueden presumir.
5. "PARIS
1919" (JOHN CALE). El disco más accesible y amable jamás registrado por el
ex-velvetiano. Ese primer lustro setentero del galés es siempre, por supuesto,
un valor fiable a revisitar y recordar con cierta asiduidad, y aún con sus
recovecos de abuso "arty" (de hecho, qué cojones, es quizá en ese
rollo donde el artista encuentra la identidad que más y mejor le desmarca del
resto). Sin embargo, y a vueltas con ese último paréntesis, siempre me resultó
una relativa putada que alguien con el poder para despachar algo tan puramente
bello y descargado de aditivos y banalidades de a granel como "Paris
1919" no se haya prodigado aún con
mayor asiduidad en dichas ciernes (y si alguien le llama "easy
listening" y le sirve eso para sentirse mejor pues que le aproveche). Y
ojo que Cale tiene discos y, sobretodo, canciones buenas a cascoporro
(faltaría). Pero, centrándonos en las "Graham Greene" y cia, en unos años con trabajos increíbles de
artistas que firmaban en solitario (Young, Morrison, Drake, Newman, T. Buckley,
Stevens... largo etc), esta obra concreta de Cale sigue ocupando un puesto de
honor en la mesa central de la celebración. Y es que pocos discos hay más
bonitos que éste, a qué perderse en parihuelas cuando las cosas tienen nombre,
coñe. Escuchar, sin ir más lejos, el
tema titular hasta perder el sentío. Y al loro que hasta le imprime marcheta al
asunto el tipo con su particular "Macbeth".
4.
"INNERVISIONS" (STEVIE WONDER). Lo de Stevie Wonder en los 70
hasta “Songs in the key of life” (o en los 70 enteros, qué cojones, que hasta
lo de “la vida secreta de las plantas” tiene lo suyo) es una auténtica locura.
En 1973 cae “Innervisions” pero es que el año anterior cayeron “Talking book” y
“Music of my mind”, al siguiente llegará “Fullfillingness’ first finale”, para
rematar en el 76 con el insuperable doble antes mentado… Para que se nos pase
el hipo, vaya. Para el que hoy nos ocupa el genial músico de la Motown (el
último genio de la Motown, en verdad), ahí quedan las “Higher ground”, “living
for the city”, “don’t you worry ‘bout a thing” y demás. Y por supuesto, cómo
no, el gran Stevie se encarga de tocar
prácticamente todos los instrumentos mientras firma la totalidad de los nueve
temas (temazos) aquí ubicados. Sea soul funkie o funky asouleado el inolvidable
Groove de éste, el mejor y setentero Wonder, sigue siendo una escala básica e imprescindible
del todo a la hora de entender la música popular del pasado siglo.
3. "RAW
POWER" (THE STOOGES). Más punk que todos los punks que surgiran cual setas
silvestres en años venideros la coda del periodo clásico de los "estuchis"
sigue siendo un documento irrebatible. Con su producción más cruda, sucia y
directa que lo que se quiera, las "Search and destroy", "Gimme
danger", "Shake appeal" y demás mantienen su potencia (y
peligro) rozando ya la cuarentena. Con todos los temas compuestos íntegramente
por Williamson y el propio Iggy y su extenuante media hora de duración, no es tanto de extrañar que tras esto
decidieran aparcarse... Resulta fácil quizá culpabilizar a la Iguana y sus
deseos de volar solateras pero, honestamente, ¿qué cojones se podía hacer tras
"Raw power"?. The Stooges (como los también vecinos de "la
ciudad del motor" MC5) fueron paridos para ser una banda visceral,
desbocada y sin límites a valer. Hicieron tres discos de narices y estallaron
como una supernova cuando adivinaron que la diversión tocaba a su fin y que ya
no podían seguir a ese nivel de energía si contemplaban la posibilidad de
seguir respirando y tal (hasta Iggy tiene/tenía un aforo determinado de heroína
en su organismo, debe entenderse)... Sea como fuere "Raw power" es
tan imprescindible como cualquiera de los otros dos. Un algo más si me apuran
(y a pesar de mi cariño especial por "Funhouse" al ser el primero que
me compré de la banda).
2. “BERLIN” (LOU REED). Adorado por buena parte de la
crítica especializada desde siempre y bastante ignorado en su momento por el
público (dato bien conocido por mucho que extrañe a día presente), “Berlin” es
un álbum tan arisco y triste como irrepetible y hermoso. No és “Transformer” ni
“NY”, por mentar mis dos favoritos, y tampoco es una opción viable a la hora de
ser recomendado a fin de que alguien se introduzca en el “universo Reed” . El reverso al “White light/White heat” velvetiano en
cuanto espíritu, cambiando abrumador noise por vodevilesca desesperanza y
utilizando para el caso el hilo conductor de estos tan quebradizos yonkis
protagonistas sobre los que gravita lo que se nos canta/relata (el célebre aire
novelesco del disco –llámenle conceptual si prefieren que no creo que a Reed le
importe un pimiento- es más que evidente). Y aunque, en efecto, haya cierto
cuartelillo con “Caroline says I” y su inmediata “how do you think it feels”,
se sobreentiende que es un álbum que debe escucharse de cabo a rabo,
zambulléndose de pleno en su propuesta/historia, o te estas cargando gran parte
del hechizo (esa tan hiriente tripleta final kids-bed-sad song requiere de todo
el contexto previo y no debe interrumpirse de ninguna manera). La moraleja, en
cierto modo, podría ser aquello del “cuidado con lo que deseas”: ¿No querían
todos seguir “walking on the wild side?... Aquí va más de lo que podrás
masticar. Único (y desde no pocos puntos de vista).
1. “HOUSES
OF THE HOLY” (LED ZEPPELIN). Cualquiera de los seis primeros discos de estudio
de los Zep es la reoca, ni qué decir. Pero, en cualquier caso, este es mi
favorito y desde ya hace no pocos años. Es un álbum que me parece tan rico y
bien medido en contenidos que parece de granito puro. No hay fisura que valga.
Los que quieran a los Led Zep directos y sin ambages de siempre ahí tienen “dancing
days”; los que se decanten por esos Page y cia más esquivos y menos inmediatos
(pero igualmente imprescindibles a la postre) el rollo prog de “no quarter” o “the rain song” les parecerá
el acábose; por supuesto los amantes de esos Zep más cercanos y mundanos, los
que se lo pasarán siempre de coña con “immigrant”, aplaudirán a rabiar el
devaneo reggae de la archifamosa “D’yer Mak’er” por su cachondo descaro… Hasta
se atreven ya los canallas, sin máscaras a valer, con las maneras del gran
James en el R&B negroide de manual que és “the crunge”. A sumar, faltaría, lo más grande
que ha parido madre o poco menos con la tripleta formada por la inicial “the
song remains the same”, “over the hills and far away” y el cierre con “the
ocean” (mi canción favorita del combo), que directamente parece que las
parieron a las tres antes de pillar la stairway de vuelta del heaven. Descomunal
y ultrapoderoso álbum. De hecho (y para dar ya carpetazo), lo admito, es el
único elepé del que tenía claro de salida que puesto iba a ocupar antes de
liarme a empezar a facturar tan ilustre listado. Y a partir de ahí a qué añadir
más.









6 comentarios:
me encantó la descripción y razones de la elección de cada disco, muy bueno...
si me tendría que quedar con uno, que difícil, sería con el de Bowie por su figura y status de genio camaleón rockero...
hablando de negros, los 70 fueron tan de Stewie como los 80 de Prince... salu2
me quedo con todos! Acunaron mi adolescencia! Por cierto STEELY DAN no saco disco este año, fue Donal fagen!Matiz!!!!
Los Caravan a dia de hoy me siguen fascinando! Y gong tambien para que engañarnos!Y el Octopus siempre fue un disco a tener al lado del papel de fumar en aquella época!
A+
Grandísima selección, no esperaba menos de usted. Aunque el toro Bob debería estar muchísimo más arriba!!!
Independientemente de que mi gusto se acerque mas a unos que a otros, todos estos discos y los músicos que nombras son incuestionables.
Saludos.
Menuda selección!!!!
Me qeudo con dos discos a los que no he prestado atención por eso de sus obras colindantes. la de Bowie y la de Bolan. Saludos guzzeros
Joer, Don Guzz, ni me enteré de este post hasta ahora que me lo has dicho, pero bueno, mirando la fecha no me extraña en absoluto que se me pasara porque tuve un comienzo de año muy malo a nivel familiar y anduve desconectado. Observo grandísimas coincidencias, algo que a estas alturas de la vida me parece lógico. Creo que debes ser de los pocos que reivindique en primer lugar el disco ese de los Zeppelin, cosa que me congratula, todo sea dicho (descomunal y ultrapoderoso, di que sí). Unidos por el 73, un abrazo.
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