martes, 26 de marzo de 2013

REIVINDISCABLE ("The Taller you are, the shorter you get" / MY DAD IS DEAD, 1989)

Segundo "reivindiscable" y con este, directamente, mi momento musical más celebrado del año pasado (el descubrimiento por mis partes de este disco en cuestión, entiéndase). "The taller you are, the shorter you get" (1989) de la banda My Dad is Dead, que vendría a ser el fistro en cuestión y, para esto, me parece que el mero concepto "reivindicación" hace corto... demasiado corto. My Dad is Dead, formación que -en efecto- descubrí de la mano con el disquito de hoy, es una banda yanqui con unos treinta años de singladura y surgida de las cenizas de aquello que se vino a llamar post-punk (que los críticos se lo pasarán de narices pero, coño, ya que cobran y eso, se podrían poner de acuerdo de cuando empieza y acaba o de que bandas lo son o no lo son... ahí lo dejo). Y aunque ya me hice (por medios que no vienen al caso) con la discografía del combo, de momento (y desde hace algo más de medio año), me quedo con este álbum mientras espero (¿en balde?) a ver si amaina el hechizo y me puedo zambullir con el resto de su obra como procede y tal. Eso sí, por supuesto, aclaro de entrada que  este "The taller..." consta en el "prospecto" como uno de sus dos o tres mejores discos sin duda a valer. Y con él que vamos.


Para satisfacer "rápidamente" a los impacientes: "¿a qué suenan estos MDID?"...  Pues, siempre basándome únicamente en lo mostrado en este trabajo (que, por suerte, tras una muy breve cata de "todo lo demás" parece que el discurso no varia demasiado -bien !-) , la primera referencia clara y evidente vendrían a ser los Joy Division. Aunque, conviene matizar, algo más guitarreros y no tan claustrofóbicos (el registro vocal y lo despejado de florituras y directa desnudez de la música no deja margen a muchas especulaciones).Eso por un lado (el lado obvio). Pero es que por el otro... Veamos, si tenéis algún amigo/a que afirma ser fan de Echo, de The Church o de los Psychedelic Furs (o hasta de Bauhaus o los Cure menos soleados) y os suelta que no le gusta este disco es que, no os quepa duda, os ha estado engañando todos estos años... Pero, sigo, la otra marcada referencia que yo le encuentro a esto (por esa manera de construir las canciones), y con la que me matan, es nada menos que Television... Y ahí si que ya entramos en un terreno de pura religión en mis gustos ("Marquee moon" es uno de mis cinco discos favoritos de siempre -directamente- y el mejor de ese icónico 1977 donde se juntaron una serie de trabajos -algunos básicos como el respirar en esta casa- completamente irrepetibles).  Finalmente, el gancho para atraer a los más jovenzuelos sería que les pueden recordar ligeramente estos MDID a los "super-cool-que-te-mueres" Interpol... Que, ojo, no me parecen lo peor (mejor que lo peten estos que los colplais de turno, supongo) pero, jooder, estas producciones (detesto mucho, por ejemplo, esas toy-guitars tan limpitas e impersonales) que les hacen a este tipo de bandas en los últimos lustros, pfff...




Yendo ya de forma específica al disco de hoy vaya de inicio que no estamos ante un trabajo especialmente "inmediato" (vale) pero que, ojo, tampoco es que integre una encriptación inexpugnable de la hostia, precisamente... De hecho a  mí ya me conquistó fácil con la pieza intrumental de entrada (toda una declaración de intenciones que proyecta de forma inmejorable a lo que seguirá). Más guitarras para la entrada de "the big picture" que tiene un cambio en el estribillo a medida que va entrando la canción del caerse de culo. Y si uno no espera escuchar a Curtis tras lo primeros compases de "seven years", "too far gone" es que no ha escuchado a los Division en la maldita vida... De momento todo es cojonudo al cubo, sí,  pero es que entonces llegamos a la tripleta mágica que cierra la primera parte del disco y mi momento predilecto de tan cojonudo y sorprendente elepé. Ese ramillete formado por "planes crashing" (qué final... la virgen !), "boundaries" (qué enorme... la puta ! -el momento Smiths del disco, al loro-) y "can't get started" (atención a su reverso popero saltarín y estribillo a dos voces que va calando de a poco cada vez que la escuchas). Y tras tan incontestable discurso hasta la mitad de las catorce canciones que vienen a integrar el álbum (en su versión estándar , al menos), toca mantener nivel... Así "the only one" con su sencilla estructura e imposible estribillo de banda sonora del infierno evita que se nos amuerme nadie. Más al seguir con "world on a string" que tras entrada "marca ya de la casa" nos devuelve a los de Curtis con total impunidad (ese decelerar de la intro/estrofa a la melodía del tema es canela fina mismamente). "What can i do" y "whirlpool"  son los ingredientes que, se admite sin problema alguno, me afean el guisado porque la primera me parece como bastante anquilosada e innecesaria entre las virguerías que hay por ahí en medio y la segunda se me antoja una "planes crashing" menos brillante y venida a menos... De catorce (me) fallan dos... Oh qué desgracia !. Pues no firmaba yo con sangre donde sea que de cada elepé que me agencie solo dejen de convencerme dos malditas canciones, no te/me jode !...  Además los tipos recuperan tonos y sensaciones con la nueva tripleta, ya ahora definitiva, tan ricamente con el rollo semi-acústico de "nothing special" (¿el segundo momento Smiths?) y esa guitarrilla de quilates hacia la parte final. Y para quilates, también, la de la penúltima "a man possessed", seguramente la gran "tapada" del folletín... Tiene ese inicio, ya hasta entrañable a estas alturas, como adormecido que se va deperezando sin prisas hasta terminar con breve pero rugiente e inesperado guitarreo. Finalmente se me marcha esto por todo lo alto con la que és mi predilecta -empatando con "boundaries" y "can't get started"-: "so much to lose"... Verlaine y cia. lo sabían como nadie los muy canallas: qué enorme y necesaria fue la Velvet coño... No son el número de notas, son la calidad de las mismas las que duelen y erosionan el alma al fin, claro qué sí. Y el discurso de esta magnífica canción de despedida sintetiza y captura ese espíritu de manera irreprochable. Además tiene el título más perfecto que quien sea se pueda echar a los morros: "tanto qué perder"... Que no se os escape este disco, ya os lo pido como un favor personal y tal.

Pd. Su padre cascó, pero... la madre que los parió (!!):

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