lunes, 15 de abril de 2013

REIVINDISCABLE ("Stephen Malkmus" / STEPHEN MALKMUS, 2001)

Me agarré un cabreo tal cuando se separaron los Pavement que ya no quise saber nada de la carrera en solitario del puñetero Malkmus (y eso que la colaboración -única aparición fuera de la banda madre que le conocía- que acometió en el primer disco de los Silver Jews de David Berman es cosa bien fina). Hala. Y "hala" que cagada mi brigada, por supuesto... Pero trataré de excusarme (chapuceramente pero es lo que hay) explicando lo muy "fans" que fui/soy de los Pavement de marras... Y es que para mi esta gente pertenece, por derecho propio, al top de bandas del rock indie yanqui de años ha y alto copete que tanto venero. Quizá no al nivel de Sonic Youth, Dino Jr, Pixies o los Replacements (que esas cuatro formaciones son intocables para mi) pero como Rem, Hüsker Dü o los Yo La Tengo pertenecen (sin duda a caber for me) a la cabeza del pelotón siguiente... Y también hay Superchunks, Sebadohs, Afghans, Guideds y demás (faltaría), pero es de recibo que los Pavement eran "algo más". O lo eran, mayormente, en el sentido de tener ese plus que solo otorga el sonido único, particular e intransferible que es propio a las grandes bandas. Es justo pues leer en varios sitios, ya pasado el cambio de milenio, como se respeta y venera (los 90 fueron suyos para un ingente de la "crítica especializada" del rock, qué cojones) a Pavement pero, según lo veo y aunque también tuvieron alto reconocimiento en vida, todo sabe a poco con ellos...


El sonido-tipo con el que definiría a Pavement, así a bote pronto, sería algo similar a como si Lou Reed fuese capaz de pasar un alegre día de playa en familia y, aprovechando la inhóspita ocasión, algún cabroncete le hubiera curtido la paella de tripis... Y es que como más escuchas a los de Malkmus más va quedando clara la influencia del maestro Lou hacia su música pero, ojo, siempre en un reverso más alucinógeno, mas psicodélico e incluso (por qué no) más chorras e irreverente. No olvidemos tampoco que, a pesar de la altivez que a veces se les otorga de gratis o no, esta gente no dejaban de ser unos neirds yanquis de manual (perfectos protagonistas para la secuela de turno de "Porky's" o "Los albóndigas"), amén de unos cretinos integrales y orgullosos de serlo (ahí quedan de muestra la mayoría de sus videos o el hecho de que a veces repartían verduras y hortalizas entre el público para que éste se las lanzara durante el concierto...). Pues bien, resulta que Stephen Malkmus era el frontman y líder del grupo de los brillantes chalados en cuestión. Suerte de rey de los frikies y clara cabeza visible a fin de proyectar la rabia que nació del gran vacio de la separación del insigne combo en los últimos noventa... Para más cojones, además, los Blur estaban acumulando en esa época grandes críticas por el disco del "yujú" y el siguiente (completamente prescindibles como prácticamente todo -siendo amable- lo que surge de lo más granado del brit 90's, al menos para mí y por supuesto) donde acometían un expolio total hacia las formas y maneras de Pavement (que por lo menos los jetas lo admitían, lo que les exonera en parte, pero no cabe engañarse: Blur -o los Blur de ese par de discos al menos- es a Pavement, lo que Weezer  a los Pixies o Green Day a los Clash... Esto és: una versión fácil, inmediata y acomodada en clave fast-food que puede engañar fugazmente al hambre en el mejor de los casos pero, obviously, sin llegar a alimentar realmente). ¿Cómo no estar cabreado pues con Malkmus?... Cargarse a los Pavement fue algo que llegaba más allá de la pura crueldad (como en su momento lo fue el arrevoire de Black o el ahí os quedáis de Westerberg, etc) y con el añadido, para muchos entre los que me cuento, de que a esta película -esta vez sí- llegamos con los créditos de inicio del cuento.

Y vertido todo eso toca ahora remontarnos a unas tres o cuatro semanas atrás en el tiempo... Estaba el que suscribe esuchando a los hacedores de "gold soundz" y demás cuando me giro y veo el par de cedés de J Mascis + The Fog (sendos tremendos, ya puestos) y pensé que de la misma forma que al gustarme tanto Dinosaur Jr y esto también, cosa que también ocurre con Pixies y Black o Mould y Sugar  (considerable etc), quizá había llegado el momento de dejarme de gaitas y levantarle el "veto" a la carrera en solitario de Stephen Malkmus dado que, y como apuntaba antes, era en definitiva el líder de una banda que es muy de mi agrado y era perfectamente posible que ocurriera lo mismo (que me gustase y no poco, vaya)... Bastantes días, e incontables ya escuchas, después para con el primer disco de Malkmus (de homónimo título) se corrobora por enésima ocasión que, efectivamente, el que suscribe es cretino hasta el infinito y más allá... Ya escuché alguno más de los otros cuatro discos que conforman la carrera en solitario del pollastre en cuestión transcurrida desde el 2001 y hasta  esta parte (firmando a partir del segundo disco con la coletilla "& TheJicks", su banda de acompañamiento) y, cómo no, todo se mueve por los mismos derroteros (viva la madre que lo parió al fricazo de marras) que no es otra cosa, en definitiva, que el continuar ahí donde lo dejaron "cream of gold", "carrot rope" o "Billie" del último Pavement  (flamante disco de la semana en el lateral del blog, por cierto). Así, y centrándonos ya en este primer "S.M.": algún virage más popero (de acuerdo), algo menos de esquizofrenia en las composiciones (generalizando), pero -en síntesis- básicamente lo que uno espera y desea encontrar. Bravo. Y yendo ya al contenido: disfrute, adicción total a la que me cuesta mucho verle fin... Buenas guitarras para la inicial "black book", la ascensión popera de cosas como "phantasies" o "troubbble" (cómo coño se deja de escuchar esto), o la mezcolanza de ambos conceptos ("Jo Jo's jacket", "the hook" o "discretion grove"), sin olvidar los momentos más "loureederos" (en clave marciana, recordemos) con "pink India", "vague space" o la postrera "Deado". Y muy bonita también "trojan curfew", vaya qué sí, pero el gallifante final guzzero se lo llevan la invencible melodía kinky de "Jenny and the ess-dog" y, muy especialmente, "church on white" con esa guitarra de nexo entre partes (puro Yo La Tengo) que me tiene orate total. En fin, discazo de la hostia. No sean mendrugos (como lo he sido yo), "Stephen Malkmus" es un disco espectacular, sin fisuras (sintetizado al milímetro y aún con toda su militante excentricidad a cuestas), por puro talento y por contar, estaríamos buenos, con ese ingenio en sus composiciones que conviene esperar del que fuera frontman de los inolvidables Pavement. Indispensable para los fans de estos últimos, aunque sea obvio, y cojonudo (finalmente) para esta entrada de días soleados que ya llegaron por los numerosos rayos de luz que integra.

2 comentarios:

  1. La carrera de Malkmus me parece bastante apreciable y si me paro a pensar un poco unos temas muy a la altura del proigenio grupo sino superior

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  2. Lo tendré en cuenta. Ni idea de este hombre, pero seguro que no defrauda. El comentario está muy bien. Muchos de los grupos de los que hablas son bastante buenos, como los Pixies sin ir más lejos, o los Blur, irregulares, pero con temas grandiosos.
    Saludos, Guzz. Hasta otra.

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