viernes, 3 de mayo de 2013

REIVINDISCABLE ("Underwater Moonlight" / THE SOFT BOYS, 1980)


Hay quien afirmará lo mismo sobre Edwyn Collins, Nikki Sudden o hasta del inmenso Graham Parker... Pero ahora en serio, que clama al cielo y es para indignarse mucho, que el Sr. Robyn Hitchcock, puestos a citar prodigios de los últimos 70's primeros 80's en las islands, no sea más conocido universalmente ya solo por su carrera en solitario ochentera (que aunque después -y hasta hoy- tenga discos muy bien considerados, lo cierto es que yo ahí, y aún habiendo catado algunos trabajos del caerse de culo, tengo todavía un montón de deberes en espera) es para ponerse a gritar muy alto. O por cagarse en la puta de a bastos, que es la otra opción. Para la ocasión, eso sí, nos quedamos hoy con su breve etapa al frente de los Soft Boys... El estreno del 79 "A can of bees" es la pera y, al tanto, ese inesperado "regreso" de los primeros dosmiles con el notable "Nextdoorland" es un trabajo bastante recomendable aún despojado (obvio) de parte del arrojo juvenil de antaño... Pero claro, "Underwater moonlight"... Pelotazo total y discazo a reverenciar. De los "reivindiscados" en el espacio hasta hoy, seguramente, el más "reivindiscable". Y eso que aunque con el de Malkmus me  lo paso como un enano -que soy muy de los Pavement, yo-, los de Vapors y My Dad is Dead me parecen sendos escándalos del copón  (cada uno en lo suyo). Pero vamos con la luz lunera submarina, vamos, qué tiene narices el asunto...

Lo primero aclarar que pienso referirme a su edición estándar (la de diez canciones con duración ligeramente inferior a 40'), que de este disco hay versiones ulteriores (de esas deluxe remasterizadas) dobles y hasta triples... Y es que, en verdad, aunque los coleccionistas y adoradores varios de este elepé lo agradecerán la de dios, pienso particularmente que despista un algo tanta "macedonia deluxe" en contrapunto a la tremenda y monolítica cohesión de la obra original. Dicho de otra forma, me parece cojonudo el disfrutar de esas "añadiduras" porque la banda (y sobretodo el artista) merecen esa atención y más... Pero, eso sí, una vez se ha alejado uno bastantes veces unos metros hacia atrás y ha entendido perfectamente la perspectiva y todo el terreno que cubre, a pesar de su engañosamente aparente ligereza, una obra de este calibre... Sin más, el tema empieza con la emblemática "I wanna destroy you" y su vivaracho tono de incaducable himno newaver de los mejores tiempos que es como la colaboración soñada entre Rockpile y los Ramones que nunca fue. Más me agrada incluso "Kingdom of love" con esa manera de apunkear el tema, volvemos a la "engañosa ligereza" o calma para el caso, sin previo aviso que me mata twice. La sigue el momento surfero con "Positive vibrations" que es una descarada aceleración guitarrera de "los de la playa" (ya el título no deja mucho espacio a elucubraciones)... y atención al "momento sitar" por favor. Y ahora nos espera "I got the hots" con su brusco viraje hacia un blues bastante oscuro (de inicio) con obvios ecos de Mr. Reed en su evolución... cosa fina fina. Inesperado es un palabro que se puede usar muchas veces con este disco (y aleluya por ello) pero con "Insanely jealous" nos quedamos "aterciopelaos" nuevamente (y al tanto fans de los Violent Femmes con esto) con esta nerviosa narración rematada con unos guitarreos más ásperos que la piel de kiwi en una bandeja de esparto (puro VU, insisto). Y para arrancar la B side y que no decaiga aquí tenemos "tonight", el otro himno más evidente del álbum y aunque no lo sea tan de primeras como "I wanna...". "You'll have to go sideways" es la intrumental y la rareza del disco a la vez, una guitarra monoacorde que se desdobla continuamente sobre si misma con organillo de fondo (a lo Devo) que hace de antesala a la traca final del disco con su intachable hat-trick de despedida. "Old pervert" a medio camino de la banda de Byrne y la de Verlaine, y con esas constantes percusiones y su ex profesa excentricidad por montera, nos devuelven a la senda de la verbena que nos deja a orillas de la fantástica melodia de "Queen of eyes" donde, sin previo aviso, se abraza al fin el dorado legado brit-invasion y se nos recuerda que la Velvet es irrepetible y el CBGB mola pero, claro... "qué somos de Cambridge coño" (mi favorita del disco junto a "Kingdom of love", a qué engañarse). El broche con el tema que titula el álbum, con su ritmo a más y guitarrilla de salida de chorus y demás, cierra por lo alto el asunto y, por supuesto (o así lo veo), no queda sino volverlo a poner desde el principio (again & again)... Pedazo álbum este "Underwater moonlight", vaya... Menos de cuarenta minutos donde cabe de todo y que, por si fuera poco, consigue capturar a la perfección el espíritu de aquellos años de impagable colisión punk/newaver que me tiene chalao perdido desde el año el anacardo... Y qué bueno es Robyn Hitchcock, claro, la madre qué lo parió.


3 comentarios:

  1. I WANNA DESTROY YOU sono años y años en mi radiocasette yousin. el mejor disco de los soft boys. Mejor que toda la carrera de robyn Hitchcock pues este sin Kimberley Rew era un poco menos .Gran elección

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  2. Mira que he visto veces ese nombre escrito en revistas y puertas de WC. Y nunca me dió por oirlo, también tengo mucha faena atrasada. The Soft Boys me gustan así de primeras y con estev texto que te acabas de marcar.
    lo boy a softcatar. Saludos

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  3. Robyn H. tiene varios discos de nota muuuy alta en los ochenta (la etapa que mejor le conozco) para mi, pero no puedo negarte lo que afirmas Bernardo (coincido, vaya)... Y es que "Underwater" es mucho disco, sí.

    Softcate, softcate, ud Chals... Una de esas joyas de la época que, considero, merecen ser recordadas por pura y dura calidad... Qué mundillo hay ahí (en tiempo y lugar)... The chords, Purple hearts, The Lambrettas, The Vapors, Records, The dB's, etc... Pasa que claro, las cabezas visibles punkies y newavers fueron tan grandes en algunos casos que taparon casi todo el sol. En fin...

    Abrazo guzzero x 2.

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