viernes, 20 de septiembre de 2013

FIGURE 8: LA VEZ QUE ELLIOTT ESTABA (casi) CONTENTO

En un mes se cumplirá la década del (escabroso) fallecimiento de Elliott Smith. Es por ello que, o a mí no me cabe duda al menos, las reediciones (con sus martingalas inéditas y extras varios por doquier) de sus cinco discos de estudio editados en vida más ese póstumo del 2004, el también fantástico "From a basement on the hill", pueden brotar cual setas silvestres de los estantes de nuestras disquerías más cercanas  en las semanas próximas por llegar. Y, al tanto, esta es (será) de esas veces que tampoco me parece mal del todo,  pues ese oportunismo carroñero de algunos (cuando se dan circunstancias de esta índole) se junta con lo justo y conveniente pues, ni qué decir, Smith representa para muchos/as un vacio que nadie se ha acercado a cubrir, en esos registros, ni de coña y cualquier expansión hacia el reconocimiento de su arte y obra se antoja demasiado poco. Ya lo he apuntado en este espacio, o en alguna de sus formas remotas, para mis gustos (sin entrar en comparaciones "sentenciosas" ni pretender vender nada a nadie, pues) no hay Iron&Wines, Rufuses, Hawleys, Sexsmiths, ni tantísimos otros, que valgan (y con todas sus diferencias entre si a contar si alguien tiene las ganas y la paciencia)... El último (en aparecer, no en dejarnos, se entiende) songwritter anglosajón sublime hasta el dolor que ha existido, para un ingente importante además que no es solo manía personal esto ni mucho menos, es el señor Elliott Smith. Y claro que también está el drama del hacedor del irrepetible "Grace" o ese otro del bastante ninguneado pero igualmente genial Vic Chesnutt que practicó (también) la autólisis hace menos de un lustro ("Is the actor happy?" del 95... sobran las palabras)... Y algunos otros que habrá y ahora no estoy pensando en ellos, con perdón de la omisión por aquello de no faltar a los gustos concretos de nadie, pero Elliott siempre -o desde que empecé a escucharlo hace ya algo más de diez años- me ha resultado tan único, tan ubicable y personal que, más allá de las obtusas -para mi  mucho en esta ocasión- narices arrugadas por eso del "mitificado porque murió joven", hace que su llama extinta escueza con especial dolor y amargura.

Aunque ya me asomó en los últimos 90's con su nominación al Oscar desde la soundtrack de "El indomable Will Haunting" (película que detesto por cierto, aunque no venga al caso -sorry-), lo cierto es que me enganché definitivamente, y forever, gracias a otra peli: "The Royal Tenenbaums" y aquella descomunal/preciosa escena pergeñada por Wes Anderson (lo mejor que haya grabado nunca en mi humilde opinión con incalculable diferencia) con la trepanación de venas inclusive... ¿Qué es esto?... ¿música para suicidarse?. Curiosa manera de conocer a un músico/artista que tanta compañia y calor nos supone a tantos/as desde su particular proceder. A sumar después, con el tiempo, la conocida tragedia desde su biografía y sin olvidar, es de cajón, ese estilo que (en cualquier caso) por mucho que agrade no sería tampoco la alegría de la huerta, claro... "Demasiado triste" es algo recurrente al leer/escuchar opiniones sobre la música de Elliott. Todo es cuestión de pareceres, según lo veo, en definitiva y por supuesto. Así lo que para unos es irremediablemente "triste" (o depresivo, o lúgubre, o lo que de la santa gana que toque) para otros resulta una pomada anímica para la que no hay putos cuartos para pagarla en este puñetero mundo. Y claro que es triste, nos jodió, pero también es tan hermosa que duele. Subrayando ello, finalmente, con el hecho de que este músico es de esos, contados, que REALMENTE da sentido al término "atemporal" (pertenece a los 90's, ok, pero por su planteamiento musical podría hacerlo sin problemas a cualquier otra de las tres décadas anteriores o, por qué no, al nuevo milenio de la misma forma). Ah, y que lo sigan comparando con Drake o Wilson (etc) todo lo que quieran según donde, que lo de este hombre (como lo de ese ilustre par de dos) no necesita de estos lances y diretes para nada pero, mira, siempre me hacen gracia estos esfuerzos "clasificatorios" de algunos, no lo puedo evitar (mayormente por esa necesidad imperiosa de ciertos plumillas en el "esto es bueno, sí, pero porque me recuerda a esto otro", que ya a estas alturas y niveles -como el de hoy- me lo tomo a puro  cachondeo).  Pero, bueno, supongo que ya tocaría dar sentido al título de cabecera y tal, ya me doy cuenta ya...


"Figure 8" (2000) es el quinto (de 6) y último de sus discos que viera editado en vida. En él tenemos más de lo acostumbrado, faltaría, esas piezas de pop-folk minimalistas a más no poder ("de cámara" habrá quien apostille incluso) con guitarra acústica o -muy- leve acompañamiento (de haberlo), con a veces su voz doblada a más de una pista, y va que chuta. Ahí están "somebody that i used to know" (que tengo el oido herniado de escucharla compulsivamente en estos años que llevamos de milenio), "everybody reminds me of her" o (por ej también y entre otras)  "easy way out"... Y viva la madré que lo parió por ellas, como siempre. Me parece increible lo que conseguía este hombre a la hora de cantar... ¿Cómo lograba cantar de esa forma, sobre esas cosas, y sonar siempre honesto, orgánico, sin sobreafectismos ni puñetas a caber?. Pero es que, además y para la ocasión (very important), es el disco más vitalista de calle en toda su obra... Bastantes teclados, sorpresivos (en él) virajes eléctricos y violines y demás, que hasta entonces habían aparecido con gotero, deambulan por aquí a sus anchas sin que (más important incluso que lo de antes) se resienta el discurso, tono y personalidad de siempre. Nada que ver con los ruiditos del último par de I&W (cagondena, con lo bien que iba este pájaro en base a mis gustos hasta entonces)... Los pianos son pianos sin más, los violines violines (que salvando la obviedad quien lo quiera entender lo tiene fácil), etc, y la canción se mantiene siempre firme de manera natural, sin abusos, sobrecargas o/y excesos innecesarios. Así desfilan pizpiretamente (apunten esta palabra que posiblemente no la veran jamás escrita de nuevo) virguerías más animadas de lo habitual en Elliott como la inicial y emblemática "son of Sam", "LA", "stupidity tries", "wouldn't mama be proud?", "junk bond trader" o (de nuevo entre otras) "can't make a sound"... Rematando la faena con esa intrigante e instrumental (y fatalmente auspiciadora) "bye" que no parece otra sino el sonido de una caja de música debajo del agua... Como tantas veces, por cierto y ya al cierre, los de Allmusic a su puta bola poniéndole menos de cuatro estrellas (el único de sus discos con el que lo hacen) a la que siempre pensaré es la catedral definitiva de Elliott Smith... Ni caso, por favor. Todos sus discos, volvemos (una y mil y las veces sean menester), son absolutamente necesarios por lo peculiar y concreto de lo que se nos ofrece pero es que, además, "Figure 8" es el gancho total y, a su vez, la tristeza definitiva pues, escuchando atentamente las puertas que aquí tan hermosamente se entreabren, uno llega a la inequívoca conclusión de que el futuro de Elliott prometia minerales tan brillantes y valiosos que, particularmente opino, cuestan siquiera de imaginarse. 

Pd1.

(El mural de fondo de la cover del disco hoy destacado, ubicado en algún lugar de la periferia angelina y que, a su vez, sirve de lugar de encuentro y celebración oficioso para fans y seguidores del inolvidable músico... Recientemente restaurado por presión popular y por cierto, además... Y es que, más o menos famoso según pareceres o con quien se hable, el olvido de un artista tan particular no será nunca una opción)

Pd2.


6 comentarios:

  1. Una de las cosas más delicadas y hermosas que he escuchado jamás. Cierto que con Smith no hay fealdad que valga, pues, joder, discos como "Either/Or" son también maravillosos, Guzz. El horrible final del músico no hizo sino corroborar esa sensibilidad desbocada, excesiva.

    Un abrazo.

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  2. Figure 8 me parece el mejor de sus álbumes . Una lastima su prematura marcha

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  3. Un geniecillo al que no le doy la cancha que debería. Pondré remedio....

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  4. Gran laguna en mi discotequa, lo reconozco. Espero poner remedio en un futuro, ¿alguna recomendación para empezar?

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  5. A pesar de tener en el perolo una amalgama considerable con sus discos y canciones (mi mente es así). Lo que si es cierto es que Elliott tenía un sonido muy personal que conseguía que los oyentes minimamente sensibles le adorasen. Personalmente, y sin ánimo de ser pedante o rimbombate, te diré que está más cerca de los Beatkes que cualquier otro músico inglés, más aun, que cualquier otro músico everywhere. No sé, era la típica persona que aun en la distancia y sin conocerlo, se le cogía cariño. Y era de california?? No puede ser,,, un abrazo guzz,,,

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