miércoles, 30 de enero de 2013

"THANK CHRIST FOR THE BOMB" / GROUNDHOGS (1970)

Me imagino que será un disco bastante popular para no pocos habitantes de la bloguería (con semejante sopapo bluesero de tan alto octanaje estoy seguro que así és) pero, por razones patafísicas varias que no vienen a caso, hasta hace apenas dos meses no conocía nada de este disco ni banda. Quizá merezco piedras en la sopa y arena en las lentejas (se admite) pero, en cualquier caso: qué gran mundillo éste del rocanrol, coñe, leñe y caray !.

"Thank Christ for the bomb", aclaremos de entrada, es el sueño húmedo de cualquier seguidor de Hendrix o Cream que se precie de serlo. Y aunque parece ser que estos británicos Groundhogs, liderados con mano firme por Tony McPhee (fan a muerte del Sr. Hooker hasta deberle el nombre del combo, ya puestos), tuvieron sus esporádicos momentos de gloria a nivel singles en la primera mitad setentera, el consenso se aparece total en cuanto a álbumes con este disco del posteo de hoy. Y no extraña. Blues rock clásico de alto copete, rocoso, muy guitarrero y escandalosamente adictivo. Esto, lo que me ha pasado con este disco (eso de: "¿cómo cojones se me ha podido pasar esto tan enorme"?) me viene recordando a lo sucedido por mis partes hace unos pocos años con Badfinger y el "No dice" (del mismo año que el de hoy -1970-, por cierto) de las narices... Y es que estamos ante un discarro cuya calidad deja abrumado de cabo a rabo y durante sus nueve temazos. La andanada titular "strange town" marca el tono y desde ahí a disfrutar cual berraco hasta el final. Me quedo hoy con dicho tema y la inmediata "darkness is no friend", la enorme y más reposada "garden", el magistral desarrollo de la calma a la tormenta del tema titular y, especialmente, el cierre con "rich man, poor man" y "eccentric man". Claro que mañana lo mismo quito alguna para meter otra, que el nivel, insisto, es fetén en todo momento. Y antes de cerrar el chiringuito no puedo dejar de maravillarme por enésima ocasión del nivel de aquellos tiempos... Hay tanta y tanta calidad en aquellos años (segundo lustro sesentero, primero setentero) que hasta un disco como este de hoy, tan genial tan cojonudo (hasta el fan más exigente del gran Jeff Beck se las pasará de lujo con este artilugio), puede quedar soterrado para un ingente considerable. Más que recomendable y para muestra lo que sigue.

jueves, 24 de enero de 2013

GALAXIE 500: TALENTO SIDERAL

Y eso que habían varias opciones para la siguiente entrada musical de la cochambra... Está lo del flamante y rutilante nuevo Eels (buena nota en las primeras escuchas para el barbudo favorito del espacio), también quería tratar un poco lo de la separación de los muy honorables The Soundtrack of our Lives que me he enterado con medio año de paso de retraso -si es que estoy a la última, vaya- y me parece una notícia funesta (los tesoros a encontrar en la discografía de los suecos, y de los anteriores Union Carbide Productions de los que emergieran ya puestos, es un legado a guardar bajo llave forever) o incluso, y entre otras, celebrar el veinticinco aniversario de uno de los discos fetiche como és el para mí básico "If I should fall from grace with god" de los Pogues. Sin embargo, he optado por una de esas incontables causas pendientes que tengo para con el espacio: los megacojonudos Galaxie 500. Cinco años escasos de carrera (más o menos el segundo lustro ochentero para contextualizar rápido), tres discos más que recomendables y, cómo no, un reconocimiento general en las antípodas de lo que a mi parecer (o sin mi parecer también, sin más y tal como cuelga para este caso me atrevo a afirmar) merecen.


Descubrí tarde a esta formación y de hecho fue através de Luna, la banda de Wareham tras los G500, y su -para mí demasiado meloso- disco "Tha days of our nights" de 1999. Y aprovecho ahora para dar por recomendados la tripleta inicial de discos luneros ("Lunapark", "Bewitched" y "Penthouse") como la más que digna continuación del legado de la banda madre que son (después no es que se vuelvan malos precisamente, de hecho su penúltima referencia -"Romantica"/2002- es igualmente recomendable, pero si pelín más irregulares ). Galaxie 500 es la aventura de tres compañeros de estudios (el mentado Wareham como cantante, guitarrista y lider, su compinche Damon Krukowski a las baquetas y la bajista Naomi Yang para cerrar el círculo) obsesionados con la VU -especialmente en su vertiente más melódica, pero sin descuidar necesarios y jocosos ataques eléctricos de vez en cuando- hasta límites enfermizos y basta escuchar buena parte de cualquiera de su básico y glorioso hat-trick de estudio como prueba de ello. Y como también les ocurrió en aquellos "ending 80's" a sus vecinos bostonianos pixieros,  por ejemplo rápido de tantos posibles a extraer de aquellos años, se comieron un poco bastante los mocos en vida (bueno, de hecho bastante más a decir verdad comparando con los de Fatty -que en UK aún, pero en USA los Galaxie no se comían un torrao-) para ser reivindicados en años ulteriores como el grupazo insaltable que son/fueron. Y sin más a por su tan exigua en número como inabarcable en alegrías discografía:

1. "TODAY", 1988. Si vale. Por supuesto. "Oblivious" y "tugboat", vaya par de temazos por los clavos del que te dije. Pero todo el embutido que va entre la etérea candidez de "flowers" y "King of Spain" és cosa muy muy fina. Majestuosas "pictures", "it's getting late" o "temperature's rising" , claro qué sí, pero particularmente siempre me quedaré con esa adictiva "instrumental" y especialmente con el díptico incontestable formado por "parking lot" (más redonda que el sol la muy puta) y la revisión del maestro Richman en "don't let our youth go to waste" (esas guitarrasas del final... bombástico al cubo !).

2. "ON FIRE", 1989. Recurrentemente recordado como su gran "masterpiece" y posiblemente uno de los discos de pop melódico más hermosos que existen a pesar, o precisamente, por la tristeza (involuntaria o no) que a veces irradia. Algo así com un "Pet sounds" filtrado de cabo a rabo por la ilustre e inolvidable banana warholliana. En última instancia me quedo siempre con el anterior "Today" como mi favorito del combo pero, sin duda, "On fire" tiene ese angel propio que parece solo acompañar a las grandes obras. La tripleta inicial "blue thunder", "tell me" y "snowstorm" marcan el tono que tan ubicable y diferenciable le hace, pero el "despertar" con la emblemática guitarra de "strange" y la bastante "joydivisionera" (serio acreedor al adjetivo más chorras que escucharás este año -no lo olviden en las listas de fin de año-) "leave the planet" son mis momentos por siempre del disco. Todo ello, ojo, sin mentar la meritoria versión de Harrison y su clásico "Isn't it a pity".

3. "THIS IS OUR MUSIC", 1990. Que es una manera de cerrar el chiringuito irreprochable. Y aunque, lo admito, para mí siempre rallará un algo por debajo de sus dos ilustres predecedores no deja de ser también excelente. Porque es un "rallar por debajo" de los que no computan realmente, de esos puntillistas/puñeteros y-sobretodo- innecesarios (a colación del nivelazo que se viene tratando), de esos del tipo "pos para mí el Abbey no es tan tan brutal como el Blanco ", por ejemplo. Las guitarras impagables del final de "melt away", el inicio con "4th of july" y su inmediata continuación, la celestial "hearing voices", las trompetas del final de "King of Spain, pt2", o (faltaría) la tremenda "summertime" -para mí la canción del disco- se defienden solas.

En cualquier caso, lo ya sugerido, hacerse con los tres y (a sabiendas que es una banda poco dada a "inmediaciones" -lo suyo es la derrota en el fuego lento por puro, duro y arrebatador talento-) a excavar por siempre y sin contemplaciones en el sindios de momentos que hacen de esta formación algo absolutamente memorable.

sábado, 19 de enero de 2013

CICLO Mr. ALLEN: 16. "DÍAS DE RADIO" (1987)

INTRO. Lo mismo se está uno dos meses sin mentar el tema que caen dos "woodyallenadas" seguidas. Bravo. Si es que ya me lo decía mi madre que soy el más guapo y tal (aunque de eso ha pasado un tacazo años claro, ahora el discurso ha mutado en cosas más del tipo: "a ver si llamas más a tu madre cabronazo", etc). Pero hoy, sea como fuere (que es una expresión estupenda y que ya casi no se utiliza -como lo de "ora esto ora lo otro", por ejemplo-), el espacio está de enhorabuena... "Radio days". Poca coña. O justo todo lo contrario. Mencionaba/recordaba de pasada en la anterior entrada al que considero el "eterno" film más sobrevalorado de Allen. En esta ocasión, por contra, tenemos uno de mi hat-trick de los más o menos ninguneados y que, particularmente, me rallan al nivel de sus grandes cimas. El caso más  sonado en ciernes y querencias personales siempre será la ya repasada "Recuerdos" (mi largometraje predilecto del cineasta junto a "Manhattan"), y de aquí un tiempo (espero no muy lejano) llegará la que queda pero, eso sí, hoy nos quedamos con esa entrañable y divertida oda a la nostalgia que siempre encuentro en estos "Días de radio" que tan cruelmente (al entender guzzero) suele quedarse en el banquillo a la hora de enlistar las mejores referencias "alleneras"... Qué sí, vale, que es algo ligera y le falta mala uva y demás (en comparación a esas "grandes cimas", se entiende). Pero, desde luego, vende sin empezar a sudar lo que propone y es, amén de realmente divertida (insisto), efectiva como ella sola.


"SINOPSIS PRESTADA". Son los años 40, la era dorada de la radio, y los peculiares miembros de una familia trabajadora de Nueva York viven con el receptor permanentemente encendido. La música, los seriales lacrimógenos, las historias de superhéroes, los concursos, las crónicas de la alta sociedad y las leyendas sobre estrellas deportivas les sirven para ser un poco menos infelices y engarzan un anecdotario nostálgico de una época irrepetible.

A FAVOR. Ya ese inicio con los cacos que están "limpiando" la casa vacia cuando suena el teléfono y se ponen a concursar radiofónicamente a la variante de turno de "Adivine esta canción" vale por si mismo el repasar periódicamente este film. Desde ahí solo queda aplaudir la sucesión de situaciones cómico-temáticas con el leit motiv omnipresente de los grandes años dorados (para el autor al menos que claro queda y estamos en los 30's/40's para acabar de contextualizar) de la radio de antaño. Tremendo, por ejemplo rápido (y ahí lo dejo para no eternizar), el guiño "welles-wellsero" con la invasión marciana y el orondo ligue de la West tomando las de Villadiego. La sucesión de escenas y el ritmo narrativo (descomunal uno y otro) la alejan definitivamente de cualquier epíteto a colación del tipo "film de gags" y, qué narices, si será bueno este hombre que hasta te arranca un momento melodramático de quilates infinitos con la descripción en las ondas de esa niña que cae en un pozo y el plano de toda la familia al completo escuchando las noticias según se van sucediendo con el padre abrazando con fuerza a su gamberro hijo (suerte de alter del propio Woody encarnado por un jovencísimo Seth Green con nota) al que hace un momento perseguía cinturón en ristre. La música, ya excelente por contrato con Allen, aquí cobra además un repercusión especial ni qué decir. Y puestos a relatar bondades siempre he pensado que es de cajón que estamos ante el mejor papel cómico que la Farrow hiciera para Woody  (se sale la puñetera sin nada a añadir -ahí queda el momento con el mafioso Aiello y su sra madre mismamente-). En fin, film dinámico en el que no se aburre ni cristo, música tremenda, interpretaciones muy buenas, pasajes de puro descojone rebañados en -puntualmente- bonifacia, si se quieren buscar manchas al bordado (que hay que esforzarse y ya son ganas), pero preciosista y muy bien servida en cualquier caso Nostalgia... la palabra clave, creo no quedan dudas a estas alturas, de este más que meramente recomendable largometraje. ¿Film menor?... Defecate in yourself little parrot...

EN CONTRA. Lo por el saco que me da que se entienda, como antes escribía, como un "film de gags/sketches" (que no me parece baladí de esos ya que considero que es tal cosa la culpable principal de que "Radio days" no aparezca tan comúnmente como mereciera en los tops "alleneros")... Que aquí la protagonista absoluta es esa radio del título (coñe), las personas son el vehículo y los recuerdos la bencina siempre rendidos al denominador común.

CONCLUSIÓN. Magnífica vista atrás, hacia la niñez de Woody, con esta divertida retrospectiva radiofónica. Vaya como rápida y trillada lectura que si, por ejemplo, "Los Tenenbaums" de Wes Anderson (y que me gusta mucho en "su gama", nadie se equivoque) se suele mentar como una de esas frescas comedias de nuevo cuño que mejor funcionan (seguramente la mejor venida de lugar y momento junto a "Sideways"), y aprovechando el tono igualmente nostálgico que de alguna manera la epata al film de hoy, dicho film (aunque comparte puntuación guzzera con "Radio days" por aquello de "valorar cada cosa por lo que és") me parece práticamente pseudoamateur al lado del de Allen amén de tremendamente falto de chicha (exonerando a Elliott y Hackman, conviene que aclare). Y, repito, se le considera uno de los mejores films cómicos de los "dosmiles" (y disculpando también al amigo Wes ya que la comparativa es injusta de narices -de acuerdo-). Esto és: una película que raramente vemos recordada entre las diez mejores del neoyorquino (aunque yo la incluía sin pensarlo dos veces) se micciona encima cualquier maldito día (de Radio o no) de la maldita vida de una de las comedias más aplaudidas por la crítica -y buena parte del público- del nuevo milenio... Es por lecturas, tan chorras como reales, de este tipo porque trago sapos y culebras cuando alguien se ceba en exceso con Allen por alguna de las medianías que ha firmado mucho más recientes en el tiempo... ¿Dónde queda el respeto?. ¿Cuantos cineastas han estado dos décadas -mediados 70's/mediados 90's- sacando film por año a un nivel parejo en el cine de los últimos cuatro decenios (o en general, qué cojones)? Woody Allen es uno de los más grandes no se olvide ni relativice jamás, y aunque ahora (a día presente) le diera por rodar la carta de ajuste subtitulada en húngaro siempre estaremos en deuda y sin excusa a paliar pues mucho, demasiado y demasiado bueno, es lo que le debemos. Y como broche, vean y recuperen "Días de radio" las veces que sean necesarias, claro qué sí joder, pues entre otras es una de estas escasas cosas que te acercan a estar irremediablemente algo más feliz. Que no es poco.

GUZZTÓMETRO: 9/10

(Pd. Lo que seria el film: http://www.youtube.com/watch?v=Sw7bhD2CZI0)

viernes, 11 de enero de 2013

CICLO Mr. ALLEN: 15. "SEPTIEMBRE" (1987)

INTRO. Retomamos hoy al fin (que ya tocaba) el "interminable" repaso a la filmografía alleniana. Además hoy promete ser breve el asunto. Siempre considero a Allen entre los más grandes a pesar de lo autoninguneante (para con su propia carrera) que ha resultado en el último par de décadas a veces el genio de Manhattan. Prueba de ello es esta sección, qué narices. Y lo és, o me lo resulta a mi más preciso, por su largo periplo que va de "El dormilón" a "Balas sobre Broadway". Veinte años del tirón de rallar a un nivel descuajaringante.  Y con todo, en el mentado espacio hay tres films (de veinte si no me descuento y brutal estadística en cualquier caso) que particularmente no me acaban de convencer plenamente. Repelente es uno, miren, pero para gustos peces, colores y rocanrol. Y, ojo, que no digo que dichos films sean malos (nada más lejos que Wisconsin), solo que me chirrían un algo entre tanto acierto y puras masterpieces. El primero ya lo vimos tiempo ha, "La rosa..." que me parece su eterno top 1 en la (innecesaria) lista de sus "largometrajes sobrevalorados", y el tercero nos lo encontraremos de aquí tres o cuatro posteos a la sazón con aquella "Alice" que resulta entretenida (en el mejor de los casos) pero de la que opino que precisa de un "bajar el listón de exigencia" previo bastante acusado (más en comparación con lo que le rodea cronológicamente).  Hoy, finalmente, toca la de en medio: "Septiembre". Y allá vamos.

"SINOPSIS PRESTADA". Son los últimos días de agosto. Diane, una vieja y vitalista estrella de cine, y su pareja visitan a su hija Lane en su casa de campo. Lane es una mujer depresiva, cuya vida está marcada desde la infancia por el asesinato del amante de su madre, a la que culpa de su mala suerte. Lane está enamorada de Peter, un escritor, pero éste ama a a una amiga suya, Stephanie, que le corresponde, aunque está casada.

A FAVOR. Pues mirando más allá de lo tan manido de la -obvia- influencia bergmaniana (una de  las debilidades del cineasta y que puestos a dejarse influenciar pues tampoco está mal, la verdad), es un film de interiores muy directo y sin concesiones (en cuanto a su dramática militancia, entiéndase), con una dirección de actores tremenda de la que se extraen varias interpretaciones a recordar. Allen hace una nueva exhibición de mesura y concreción de metraje (uno de sus grandes activos para mí y que no suele mencionarse) y, finalmente (obviando el buen oido acostumbrado en cuanto a elecciones sonoras), nos queda todo el asunto de la proyección poética del título hacia el propio relato... "Septiembre". El fin del verano, tiempo de despedidas -parciales o definitivas- y atardeceres, que aquí el cineasta extrapola a la vida de sus protagonistas, encontrando perfectamente el tono visual y argumental...

EN CONTRA. ... Aunque no (siempre en mi opinión) dialéctico. "Septiembre" es una buena película, repito y ni que decir, pero me peca de algo que sus otros dos films dramáticos en esos veinte años de bonanza (magnífica "Interiores", mejor aún "Otra mujer") no hacen: sobreafectismo. Se pretende un film tan maduro, hiriente y trascendente de forma tan acuciante y expresa (y por bandera) que el tema se acaba por cuajar en exceso. Se robotiza. Y aunque en su resolución (o parte de ella) hay canela fina (tremendos West y Elliot) la sensación de "rebozarse" una y otra vez en lo mismo acaba por salpicar en exceso y anquilosa (y hasta detiene, parececiera puntualmente) el tema. Lo dicho: la narrativa (poética si se quiere) visual y base argumental funciona, los diálogos (y recordemos de quien venimos hablando) se tensan en demasía y de forma exagerada en demasiadas ocasiones (repitiendo una y mil veces lo subjetivo de todo lo escrito).

CONCLUSIÓN. Mejorable muestra de drama woodyallenesco a mi entender, rebasados ya los cincuenta por parte del artista, que aunque haya a quien guste (y no poco incluso) siempre me parece algo pasada de vueltas. Un drama no es una tragedia y creo que el Maestro se columpió en su celo para con esta "Septiembre" que, particularmente, solo recomendaría a ciegas para completistas.

GUZZTÓMETRO: 6/10

lunes, 7 de enero de 2013

TOP GUZZERO 1973: ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK



Ya hace bastantes semanas que plasmaba aquí la alegría por el descubrimiento por mis partes (tanto de la banda como del álbum y mejor tarde que lo otro) del magnífico disco "Octopus" de Gentle Giant. Todo un hallazgo para el que suscribe y producto de esos arreones progresivos que me dan cada tanto sin motivo aparente pero de forma inefable. Esto me llevó de cabeza a zambullirme en la denominada "Canterbury Scene" de hace  cuatro décadas y más. Y me agradó ver que ese 1973 dejaba, además, otros discos fetiche de narices en la mentada "scene" y por parte de las bandas Gong -muy buenos- y Caravan -obligatorios-. Bandas ambas que ya conocía (aunque sin profundizar en exceso -sobretodo en el primer caso-) pero que merced a ese "pulpo" me ha dado por repasar como conviene de un tiempo a esta parte... y te cagas twice, a falta de una mayor riqueza semántica y con las disculpas oportunas de ser éstas necesarias. Sin embargo el posteo de hoy va a ir un poco por otros derroteros... (lo escrito hasta ahora solo es para contextualizar la motivación de la entrada que me consta importa mucho a todos/as). Porque veamos, empecé a pensar... 1973... 2013, que ahora estrenamos... Merced a mis privilegiados poderes matemático-mutantes caí finalmente en la cuenta, y en apenas media hora (múerete de envidia Chales Xavier), de que son cuarenta años los transcurridos. Esto és: ya tengo la excusa chorras perfecta para hacer un top (top-10 hoy) sobre mis diez álbumes predilectos de esa añada. Y ojo antes de empezar con el listado subjetivo del día, conviene señalar que ese 1973 fue fino fino en cuanto a referencias rocanroleras. Así, antes de empezar, recordemos que en ese año hubieron discos capitales/importantes/básicos de gente tan variopinta y enorme como (agarrarse a donde puedan):  GRATEFUL DEAD, THE ALLMAN BROTHERS BAND, ZZ TOP, PAUL McCARTNEY, MARVIN GAYE, MOTT THE HOPPLE, GRAND FUNK RAILROAD, LYNYRD SKYNYRD, ZZ TOP, CAN, PINK FLOYD, KING CRIMSON, PAUL SIMON, SWEET, THE WHO, JOHN LENNON, QUEEN, THE ROLLING STONES, ROXY MUSIC, ELTON JOHN, NEIL YOUNG, TODD RUNDGREN, FRANK ZAPPA, THE RASPBERRIES, STEELY DAN  y hasta del mismo BOSS entre otros y otras. Poca coña con el añito de marras. And now... al turrón guzzero ! :

10. "NEW YORK DOLLS" (NEW YORK DOLLS). Qué salvajada de álbum por diox... Y qué banda los Dolls, la madre que los parió. Lo mismo te resultan la Velvet que los Stones siendo además la semilla ramoniana más directa y evidente en cuanto a sonido. Si además recordamos brevemente que tuvieron los santísimos de repetir la jugada al año siguiente con igualmente imprescindibles resultados ("too much too soon" es igual de cojonudo que "NYD" y no queda sino machacarlos a ambos hasta el día el juicio) pues "ya-pa-qué"... Johansen bien secundado por Thunders y Sylvain principalmente se saca de la manga diez trallazos como diez soles (a sumar alimenticia versión de Bo Diddley). El eslabón perdido entre Stooges y Ramones (y sus dos míticos discos setenteros) sigue siendo, más allá de usos con la etiqueta proto-punk de por medio (que queda muy "guay" de decir pero punto), una visita y parada obligada en la historia del rock. "Trash", "Lonely planet boy", "Frankenstein", "Private world"... Tremebundo elevado al santo copón y corto que hago.

9. "CATCH A FIRE" (BOB MARLEY & THE WAILERS). Y con "agarra el mechero" tenemos por fin al hijo de la Sra. Nesta triunfando a nivel internacional (Island mediante), claro que sí. Siempre que hablo/escribo sobre Marley insisto sobre lo mismo: se debe ver más allá de los porracos, de las boinas de lana tricolor y de toda la jerigonza rastafari que a tantos miles, de tantos rincones del mundo, les da por imitar porque, claro, "mola".  Mejor dejarse de martingalas y centrarse (según lo veo) en que este hombre tenía la virtud de hacer fácil lo imposible con solo una guitarra, su voz y poco más, y es en su música donde, pienso, debemos detenernos. Y en sus discos por supuesto, plagados de alegrías semi-ignotas por culpa de la acostumbrada retahíla de hits de los que, por supuesto, también se hace gala. Para la ocasión, con "Catch a fire",  "Stir it up" (casi nada) y en menor grado (de popularidad) "Concrete jungle", pero también están "400 years", "slave driver" o "midnight ravers", por ejemplo, con las que esa suerte de caluroso soul isleño conocido (internacionalmente en casi total medida por el tipo que aquí nos ocupa) por reggae te erosiona la médula como sin pretenderlo ni intentarlo. "Catch a fire" no es, finalmente, "Exodus" (claro está), pero si uno de los mejores discos de Marley y Cia. y, en cualquier caso, una magnífica tarjeta de presentación. 

8. "TANX" (T. REX). Tiene sus bemoles que no fue hasta veinte añazos después que reeditaron (en digital) el disco con -casi todos- los singles previos de avanzadilla y no aparecidos en el vinilo original...  Y es que estaría por ver si esa acepción, más o menos generalizada, del tipo "sí, Tanx también es cojonudo pero no es el Electric ni el Slider" (dos de los mejores discos de rock de cualquier época que se pueden escuchar en este plano existencial, todo sea dicho), seria la misma si "Tanx" acogiera en su interior castañazos del calibre de "Solid gold easy action", "20th century boy", "Children of the revolution" y "Groover"... Y aún así, con todo ello (o sin todo ello, más preciso), "Tanx" no tiene mucho que envidiarle a sus ilustres hermanos mayores inmediatamente anteriores en el tiempo. ¿Se puede escribir algo más adictivo que los ni dos minutos que dura "Country honey", por el amor de todo lo sagrado y lo que no?... Y el resto por ahí anda ni que decir. Suma este disco al otro par sin dudar (insistiré hasta el aliento postrero), o tu credibilidad rockera se quedará en bolans...

7. "SELLING ENGLAND BY THE POUND" (GENESIS). ¿Recordáis el principio de la entrada con lo de: "esos arreones progresivos que me dan cada tanto sin motivo aparente pero de forma inefable"?. Bien, los Genesis del "Nursery crime" al "Lamb lies..." (cuatro discos de estudio más directo) con su quinteto/formación estrella son mi debilidad progresiva absoluta y sin debate a valer. Puestos a quedarme con uno en última instancia aclaro que ese sería siempre "Foxtrot" (disco fetiche guzzero de la estanteria donde resguardo a los más grandes), pero sí que es verdad que éste "Selling..." es su primer highball masivo. Seguramente por el tirón de "I know what i like". Pero sin desmerecer sus intermedios (y aplaudiendo mucho de hecho esa marcha de despedida con "Aisle of plenty" o las lindeces de "After the ordeal"), creo que es en sus cuatro temas de larga duración donde esta macedonia de épicas imposibles y con leyendas artúricas de fondo alcanza su esplendor absoluto. Imposible quedarse a ciegas con una de ellas entre tanto giro y contragiro, vaya qué sí. Y lo mejor de todo, para mí, es que aún teniendo este álbum en alta estima tanto el que precede como el que sucede todavía me parecen incluso un punto mejor... Aunque admito que en algunos puntos de "The battle of Epping forest" o de "The cinema show", no son pocas las dudas asaltadoras (y todo ello, ojo, sin mentar siquiera el tema de arranque...).

6. "ALADDIN SANE" (DAVID BOWIE). Si será célebre éste álbum que hasta el mismísimo Homer tiene una famosa imagen recreando su portada... Pero, ay caray, que "Aladdin" tiene su reverso menos amable en cuanto a acepciones varias... Y por, básicamente, dos problemas. Problema 1: "Hunky Dory"; Problema 2: "Ziggy Stardust". Y es que és por ese par de tótems previamente inmediatos que este discazo és demasiado alegremente relativizado (y hasta ninguneado, en función de a quien leas/escuches)  en según que lugares. Volvemos a lo de "Tanx" de nuevo y de alguna manera (esas comparaciones tan innecesarias a según que niveles y tan dañinas a su vez), claro. "Aladdin sane" es el disco de "Drive-in saturday", de "Panic in Detroit", de "Time" o de "Cracked actor". Así, si esto es una "obra menor" creo que toca, definitivamente, rascarse el culo y dejar la mirada perdida puesta en el horizonte sin entender nada. ¿Qué está un punto o dos por debajo de las "Queen bitch" y las "Soul love", etc's?... Pues vale, el "99'algo %" de toda la producción musical de la historia del Rock también lo está. Aquí solo cabe aplaudir al "Sensato" porque, por lo menos, él aún los vislumbra en ese horizonte que antes mencionaba. Cosa de la que no muchos pueden presumir.

5. "PARIS 1919" (JOHN CALE). El disco más accesible y amable jamás registrado por el ex-velvetiano. Ese primer lustro setentero del galés es siempre, por supuesto, un valor fiable a revisitar y recordar con cierta asiduidad, y aún con sus recovecos de abuso "arty" (de hecho, qué cojones, es quizá en ese rollo donde el artista encuentra la identidad que más y mejor le desmarca del resto). Sin embargo, y a vueltas con ese último paréntesis, siempre me resultó una relativa putada que alguien con el poder para despachar algo tan puramente bello y descargado de aditivos y banalidades de a granel como "Paris 1919" no se haya prodigado aún  con mayor asiduidad en dichas ciernes (y si alguien le llama "easy listening" y le sirve eso para sentirse mejor pues que le aproveche). Y ojo que Cale tiene discos y, sobretodo, canciones buenas a cascoporro (faltaría). Pero, centrándonos en las "Graham Greene" y cia,  en unos años con trabajos increíbles de artistas que firmaban en solitario (Young, Morrison, Drake, Newman, T. Buckley, Stevens... largo etc), esta obra concreta de Cale sigue ocupando un puesto de honor en la mesa central de la celebración. Y es que pocos discos hay más bonitos que éste, a qué perderse en parihuelas cuando las cosas tienen nombre, coñe.  Escuchar, sin ir más lejos, el tema titular hasta perder el sentío. Y al loro que hasta le imprime marcheta al asunto el tipo con su particular "Macbeth".

4. "INNERVISIONS" (STEVIE WONDER). Lo de Stevie Wonder en los 70 hasta “Songs in the key of life” (o en los 70 enteros, qué cojones, que hasta lo de “la vida secreta de las plantas” tiene lo suyo) es una auténtica locura. En 1973 cae “Innervisions” pero es que el año anterior cayeron “Talking book” y “Music of my mind”, al siguiente llegará “Fullfillingness’ first finale”, para rematar en el 76 con el insuperable doble antes mentado… Para que se nos pase el hipo, vaya. Para el que hoy nos ocupa el genial músico de la Motown (el último genio de la Motown, en verdad), ahí quedan las “Higher ground”, “living for the city”, “don’t you worry ‘bout a thing” y demás. Y por supuesto, cómo no,  el gran Stevie se encarga de tocar prácticamente todos los instrumentos mientras firma la totalidad de los nueve temas (temazos) aquí ubicados. Sea soul funkie o funky asouleado el inolvidable Groove de éste, el mejor y setentero Wonder, sigue siendo una escala básica e imprescindible del todo a la hora de entender la música popular del pasado siglo.

3. "RAW POWER" (THE STOOGES). Más punk que todos los punks que surgiran cual setas silvestres en años venideros la coda del periodo clásico de los "estuchis" sigue siendo un documento irrebatible. Con su producción más cruda, sucia y directa que lo que se quiera, las "Search and destroy", "Gimme danger", "Shake appeal" y demás mantienen su potencia (y peligro) rozando ya la cuarentena. Con todos los temas compuestos íntegramente por Williamson y el propio Iggy y su extenuante media hora de duración,  no es tanto de extrañar que tras esto decidieran aparcarse... Resulta fácil quizá culpabilizar a la Iguana y sus deseos de volar solateras pero, honestamente, ¿qué cojones se podía hacer tras "Raw power"?. The Stooges (como los también vecinos de "la ciudad del motor" MC5) fueron paridos para ser una banda visceral, desbocada y sin límites a valer. Hicieron tres discos de narices y estallaron como una supernova cuando adivinaron que la diversión tocaba a su fin y que ya no podían seguir a ese nivel de energía si contemplaban la posibilidad de seguir respirando y tal (hasta Iggy tiene/tenía un aforo determinado de heroína en su organismo, debe entenderse)... Sea como fuere "Raw power" es tan imprescindible como cualquiera de los otros dos. Un algo más si me apuran (y a pesar de mi cariño especial por "Funhouse" al ser el primero que me compré de la banda).

2. “BERLIN” (LOU REED). Adorado por buena parte de la crítica especializada desde siempre y bastante ignorado en su momento por el público (dato bien conocido por mucho que extrañe a día presente), “Berlin” es un álbum tan arisco y triste como irrepetible y hermoso. No és “Transformer” ni “NY”, por mentar mis dos favoritos, y tampoco es una opción viable a la hora de ser recomendado a fin de que alguien se introduzca en el “universo Reed” .  El reverso  al “White light/White heat” velvetiano en cuanto espíritu, cambiando abrumador noise por vodevilesca desesperanza y utilizando para el caso el hilo conductor de estos tan quebradizos yonkis protagonistas sobre los que gravita lo que se nos canta/relata (el célebre aire novelesco del disco –llámenle conceptual si prefieren que no creo que a Reed le importe un pimiento- es más que evidente). Y aunque, en efecto, haya cierto cuartelillo con “Caroline says I” y su inmediata “how do you think it feels”, se sobreentiende que es un álbum que debe escucharse de cabo a rabo, zambulléndose de pleno en su propuesta/historia, o te estas cargando gran parte del hechizo (esa tan hiriente tripleta final kids-bed-sad song requiere de todo el contexto previo y no debe interrumpirse de ninguna manera). La moraleja, en cierto modo, podría ser aquello del “cuidado con lo que deseas”: ¿No querían todos seguir “walking on the wild side?... Aquí va más de lo que podrás masticar. Único (y desde no pocos puntos de vista).

1. “HOUSES OF THE HOLY” (LED ZEPPELIN). Cualquiera de los seis primeros discos de estudio de los Zep es la reoca, ni qué decir. Pero, en cualquier caso, este es mi favorito y desde ya hace no pocos años. Es un álbum que me parece tan rico y bien medido en contenidos que parece de granito puro. No hay fisura que valga. Los que quieran a los Led Zep directos y sin ambages de siempre ahí tienen “dancing days”; los que se decanten por esos Page y cia más esquivos y menos inmediatos (pero igualmente imprescindibles a la postre) el rollo prog  de “no quarter” o “the rain song” les parecerá el acábose; por supuesto los amantes de esos Zep más cercanos y mundanos, los que se lo pasarán siempre de coña con “immigrant”, aplaudirán a rabiar el devaneo reggae de la archifamosa “D’yer Mak’er” por su cachondo descaro… Hasta se atreven ya los canallas, sin máscaras a valer, con las maneras del gran James en el R&B negroide de manual que és  “the crunge”. A sumar, faltaría, lo más grande que ha parido madre o poco menos con la tripleta formada por la inicial “the song remains the same”, “over the hills and far away” y el cierre con “the ocean” (mi canción favorita del combo), que directamente parece que las parieron a las tres antes de pillar la stairway de vuelta del heaven. Descomunal y ultrapoderoso álbum. De hecho (y para dar ya carpetazo), lo admito, es el único elepé del que tenía claro de salida que puesto iba a ocupar antes de liarme a empezar a facturar tan ilustre listado. Y a partir de ahí a qué añadir más.

sábado, 5 de enero de 2013

NOCHE DE REY(ES)

Puestos a tener solo un álbum en formato vinilo del Rey (una de tantas cosas a erradicar) siempre me resulta un orgullo que sea el mítico "From Elvis in Memphis" del 69.  Y aunque los lectores más o menos habituales del espacio ya sepan de mi deleitación absoluta por "el otro Elvis" (ícono nuevaolero por excelencia) como mayor ídolo musical, lo cierto es que hoy es la Noche de Reyes, y Rey roncanroleante, por supuesto, solo ha habido uno. Y así, para lo que nos ocupa, "From Elvis..." (atención al subtítulo oficioso aunque popular: "el mejor disco de soul registrado jamás por un blanco") es un disfrute total que sigue aguantando el paso del tiempo inmune a cualquier inclemencia de cualquier tipo que se quiera o pueda mentar. Tras algunos años "a menos" (o eso cuenta la leyenda) el monarca volvía a sus tierras y hace olvidar  durante varios minutos (proyectados lo indecible en la historia) a la british invasion, los íconos folkies, los arrebatos blueseros de alta alcurnia, los electrizantes y pioneros guitarrazos a los que tanto se debe y, en definitiva (porque el "etc" es largo), cualquier cosa que estuviese despuntando en aquellos tiempos. Lo que se dice "volver a por lo suyo". O "El Retorno del Rey" ya puestos a ser rimbombantes, qué narices. Ríndamos esta noche pleitesía a Elvis pues, y aunque en mayor o menor grado ya lo hagamos siempre y de base, que aunque no aparezca en el belén este Rey es seguro y fehaciente que existió (y reinó).  A modo brochero: que los de Oriente os traigan muchas cosas esta noche pues o, en caso contrario, que os encuentren con la mejor salud posible por lo menos pero, finalmente y en cualquier caso, el de Tupelo os deja lo que sigue:

jueves, 3 de enero de 2013

EL DOCTOR FRANKENSTEIN (1931)

INTRO. Pasadas ocho décadas desde su estreno la masterpiece de la Universal, pese a quien pese si es que pesa alguien de entre aquellos/as que lean esto, sigue aguantando (según lo ve el menda) como el inefable ícono del cine en el que la historia le ha convertido. Aunque, eso sí, tras tan bonito planteamiento inicial, debe decirse también que no faltan los que la tildan de demasiado y definitivamente desfasada (y que no aguanta el carbono 14 como si lo hacen las auténticas "obras maestras clásicas") y, lo que es peor, los que afirman que realmente nunca fue un gran gran film y lo que ocurre, únicamente, es que ha gozado de una promoción y consideración desmedida durante décadas y más décadas hasta llegar a día presente... No podría estar en mayor desacuerdo con unos y otros por supuesto. Es más, yendo más allá del merecido respeto que debe proyectar la edad de la obra, considero "Frankenstein" una excelente película que no necesita quien la defienda y que se sigue valiendo sola por sus puros y duros activos cinematográficos... No hace falta, si se prefiere,  lo socorrido de "tienes que mirarla pensando en cuando la estrenaron". Y, ojo, que dije "excelente", que no perfecta. Tiene sus puntos flojos (y muy claramente ubicados además), claro qué sí. Pero al fin lo que tiene de bueno es (joder) muy muy bueno. Magistral me atrevería a decir. Y es que su secreto nunca ha sido tal en realidad a poco reparemos (aún por milésima ocasión) en ello: un film fotografiado, musicalizado, producido, dirigido, interpretado y presentado como un film de terror que en realidad es un drama de tres pares de narices y medio. Y es ahí precisamente donde reside el eterno atractivo del popular original creado por la Sra. Shelley del que, aclaramos ya en la "intro", Whale y cia entraron y salieron a conveniencia durante la hora y diez que dura el film.

"SINOPSIS PRESTADA". El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal.

A FAVOR. Por encima de cualquier otra cosa la magnífica y poderosa fotografía, ya no deudora sino puramente raptada, de los "expresionismos" de los Lang, Murnau y demás, con esas ambientaciones tan cojonudas y absolutamente irreprochables de cabo a rabo del film. Magnífica la caracterización de un Karloff al que le tocaron varias loterías de golpe al caerle esto encima, destacando también a la dupla formada por Colin Clive y Dwight Frye, como el propio Henry Frankenstein y su fiel Fritz respectivamente, así como a ese Dr. Waldman de Edward Van Sloan, que vienen a salvar los muebles en el apartado interpretativo. La partitura de David Brockman es otro punto a sumar en el haber, lo que nos deja finalmente en lo de considerar al director James Whale (que por lo visto estaba más por facturar musicales que este tipo de largometraje pero es lo que le tocó) quien, en acto de sabiduría, se deja conducir aquí por los distintos especialistas bajo sus órdenes (metió mano en la caracterización de "la criatura", así como en temas de fotografía y más por supuesto pero, sin duda, es -mayormente-  un notable ejercicio de "buen delegar" el que aquí encontramos). Y prueba de ello, de lo apuntado en el paréntesis que precede así como del buen resultado que se destiló de ello, es que la Universal no dudo a la hora de entregarle el proyecto de la secuela con la también famosa "La novia de Frankenstein" (con la Sra. Laughton, Elsa Lanchester, y su tan recordado cardado capilar bicolor). Por lo demás solo cabe continuar desde lo sugerido en la "intro"... La historia de la llamada "Criatura", que antes escribía, puede ser planteada (y hasta recordada) como algo vinculado al género terror/fantástico pero, básicamente, es un relato muy (pero que muy)triste. Todo un tratado sobre la intolerancia e ignorancia imperantes hacia lo desconocido por parte de la especie... Así, finalmente y como ejemplo recurrente, volver a ver el film con la inolvidable y tan hermosa escena del lago con la niña sabiendo como acabará la verbena la convierte (escena y película) en algo todavía más memorable. Clásico del Cine sin más a añadir.

EN CONTRA. Pues básicamente dos cosas: lo pelín precipitado del final en si (que no salpica el montante definitivo pero un algo si se deja notar) y la bastante abandonada dirección de actores... Hablaríamos en casos concretos de flagrantes cagadas de casting a decir verdad. Por eso hago especial hincapié en "salvar" a los cuatro actores que aparecen arriba en "a favor" porque, aunque hayan otros casos, lo de los soliloquios de Mae Clarke mirando al tendido y ese John Boles con bigotillo y hachazo en medio el peinado (que parece de cera el tio) no tienen ya cabida en el sonoro ni perdón en un film de tamaña magnitud a la hora de enumerar bondades.

CONCLUSIÓN. Eterno Clásico que traspasa géneros y que, es mi opinión, mejora lo indecible si se deja de comprender como el film de terror que, en verdad, nunca fue... ¿O quizá sí? Pero al revés llegada la hora de otorgar "monstruosidades" ligadas a actos. Y eso es quizá lo que hace esta historia/película tan fascinante e inquietante a la vez... Señala nuestras mezquindades y miserias congénitas y, ojo -recordando brevemente su resolución-, aún hoy no nos extraña la reacción de la turba lugareña. No la compartimos, pero no nos extraña. Y con ello es suficiente. No es de pleno absoluto quizá (o no para mi en cualquier caso) pero de verdad no entiendo como puede bajarse a esta obra del "más que meramente recomendable" a poco se respete la historia del medio.

GUZZTÓMETRO: 9/10

Pd. Aquellos más osados y con unas cuantas horas de la que disponer para ello pueden hacerse un programa doble/triple con el film de hoy y/o "La novia de Frankenstein", rematando con la entrañable parodia de Brooks de los 70. Vale la pena, aunque sea solo "once in a lifetime" que decía Mr. Byrne.

miércoles, 2 de enero de 2013

EL SENTIDO DE LA VIDA (1983)

INTRO. Como no se me ocurre otra mejor que empezar el año con los Python para allá que voy. Y hoy toca "The meaning of life" (que Brian y los Caballeros ya fueron repasados tiempo ha en esta casa). Toda una piedra de toque en el nexo interno del irrepetible grupo. Con un guión que dio más vueltas que todo, algunas espantadas serias (cerca estuvo de no realizarse) y algún que otro ninguneo proveniente de algún miembro en concreto de la misma pandilla (a Cleese le sigue pareciendo hoy día un pequeño paso atrás por ese volver, en parte, al "formato gags" tras ya muchos años de carrera), lo cierto es que "El sentido de la vida" sigue resultando un film cómico muy disfrutable en general y, definitivamente, indispensable para los fieles... Que se entiende rápido esto último. Contándome sin máscaras ni medias tintas a valer entre los muy fanáticos soy de los que opinan (y cosa bastante común) que lo mejor del legado de los MP se encuentra sin duda en las cuatro temporadas de la mítica serie televisiva del Flying Circus. Esto és: "¿formato gags?... de reputísima madre". Y eso sí, se admite, no tiene el film de hoy el entrañable aire pseudoamateur (y anárquico de narices) de "Los caballeros..." o la mejor estructura (sin perder de vista con ello de quien venimos tratando) de "La vida de Brian". Pero como explicaba en la muy recomendable, y aún reciente, serie de documentales con la biografía pythoniana "Almost the truth" uno de los muchos cómicos-fans que aparecen diciendo la suya: "El sentido de la vida parece de entrada más floja que las otras... hasta que empiezas a recordar sketches determinados...". Y es que al fin, cómo no, estamos ante los Python al completo y los Python al completo no fallaron ni fallaran nunca para un ingente de ya imposible enumerar.

"SINOPSIS PRESTADA". Conjunto de episodios que muestran de forma disparatada los momentos más importantes del ciclo de la vida. Desde el nacimiento a la muerte, pasando por asuntos como la filosofía, la historia o la medicina, todo tratado con el inconfundible humor de los populares cómicos ingleses. El prólogo es un cortometraje independiente rodado por Terry Gilliam: "Seguros permanentes Crimson".

 A FAVOR. Valiéndose de un fino (y extremadamente tensado a veces) hilo conductor con las distintas edades en la vida del hombre, los Python te meten entre pecho y espalda una nueva colección de situaciones que no pueden existir sino en la mente de estos tipos. Antes (no debe obviarse) vimos el magnífico corto de entrada de Gilliam, que se desentendió del proceso creativo en el guión de lo que es el largo en si y que ya te deja claro de primeras que estamos ante un nuevo descenso (que de hecho es ascenso a mi entender) a la locura acostumbrada del grupo. Y desde ahí pues nada: carrusel montypythoniano. Tenemos al Gilliam rastafari destripado en su casa por ser "donante de órganos", a Chapman perseguido por un montón de jóvenes desnudas, a Jones y el tan memorable como repugnante Señor Creosota, a Idle cantándonos ese "sentido de la vida" saliendo de una nevera, a Palin como padre de una inacabable familia arrancando el número del "every sperm is sacred", o al gran Cleese ejerciendo de camarero y poniéndole por sombrero un cubo lleno de vómito a la mujer de la limpieza (Terry Jones de nuevo) del restaurante... Y considerable etcétera dado que todos ellos realizan, como era de esperar, varios papeles en el film. En fin, más de hora y media con los Python donde estos defienden a ultranza su ciega militancia por el humor absurdo que, merced a su inimitable imaginativa, nadie ha sido capaz de recrear después de ellos a ese nivel por mucho que se hayan acuñado a conveniencia engañosos términos como "humor inteligente" o "humor surrealista"... Los ingleses (más yanqui) no necesitaron nunca de eso. Su superioridad manifiesta es abrumadora y no requiere de tales ardides.

EN CONTRA. Como alguien explica en los documentales que antes mentaba si que es verdad que un final (con los end credits en lateral) siguiendo al camarero Idle como cierre hubiera resultado más niquelado... Pero también es preciso matizar cuanto antes que si alguien se acerca a los Python buscando rigor estructural más le vale ponerse un chaleco antibalas o dos... Es como esperar, por ejemplo rápido, que en "Casablanca" Humphrey se sace un sable láser de la gabardina y acabe con todos los nazis de golpe y en "bullet time"... No es lo que procede ni debe esperarse, vaya.

CONCLUSIÓN. Como acérrimo enfermo de Palin y cia no veo como alguien puede dejar de disfrutar tamaña chaladura on screen pero, por si acaso, añado que su particular discurso constantemente fragmentado desde un argumento que se autoatropella sin miramiento que valga se defiende (y recomienda) solo... ¿Por qué?. Pues por la ya apuntada anarquía pythoniana que no sabe de medidas ni limitaciones, donde todo cabe y todo entra (y aunque lo tengan que meter a presión que maldita lo que les importa). Tan indispensable como cualquier otra cosa facturada por el sexteto al completo, insisto.

GUZZTÓMETRO: 8/10