sábado, 27 de abril de 2013

DUBLINESES (LOS MUERTOS) (1987)

INTRO. Ya he comentado en numerosas ocasiones quienes conforman mi póker de realizadores predilectos de all the times en el cine. Bien, hace unos días y pensando sobre a que personaje/artista podía dedicar el siguiente posteo de la sección "... about", me dio por tratar de ubicar quién sería mi "quinto dedo", el director que me cerraría (finalmente) el repóker de ases elegido junto a los Lang, Kurosawa, Wilder y Hitchcock... E, importante, sin duda a caber. Por supuesto tras una mínima meditación (sorpresivamente breve -y buen síntoma de cara a lo pretendido-), y no hay sino leer el título de cabecera para atar cabos rápidamente, me salió el gran John Huston. Y, ojo, no dudo que hay bastantes realizadores más importantes de cara a la evolución técnica (que no artística necesariamente, eso queda en los ojos de quien contempla aunque joda a los dogmatistas de pro) del cine y/o -también- con una narrativa visual más diferenciable (más "única", más "de autor" para entendernos), de acuerdo, pero por mucho que haya quien -por omisión- peque al no otorgarle la vitola del "Gran Maestro" al Sr. Huston, a estos les recordaría yo (rápidamente) que hablamos de un hombre cuyo primer film de 1941 es "El halcón maltés" y cuyo último es "Dublineses" de 1987... Y, por lo menos, hasta donde sé y por mucha semántica que se pretenda mediar, esto del cine, su fin básico, es realizar películas. Y Huston hizo muchas durante su casi medio siglo de singladura, y algunas (atención) hasta "un poquito buenas" y todo. Para el caso "Dublineses"... No contento con firmar tres de las obras capitales del "noir" más incontestable de los mejores años y otras tantas del cine de aventuras de siempre (más virguerías varias que dejamos para otra ocasión para no eternizar), se despedía este caballero firmando el que és uno de los films 100% dramáticos más hermosos, y de cualquier época, que existen. Dejamos el "...about" para otro día y vámonos hoy con Los Muertos de Joyce y Huston.



"SINOPSIS PRESTADA". Es el día de la Epifanía de 1904 y está a punto de comenzar una de las celebraciones más concurridas de Dublín, la fiesta de las señoritas Morkan. Entre los invitados se encuentra Gabriel Conroy, sobrino de las anfitrionas y marido de Gretta, una de las mujeres más bellas del país. Es una noche maravillosa y los asistentes disfrutan de una magnífica velada. Gabriel, enamorado de su esposa, la contempla detenidamente cuando suena una antigua canción de amor. De vuelta a casa, Gretta le confiesa que aquella canción ha despertado en ella el recuerdo de un amor de juventud, que se vio truncado por la muerte del amado. Nunca antes le había contado a su marido esta historia.

A FAVOR. Se escucha "La joven de Aughrim", Gretta se detiene en lo alto de la escalera alzando el mentón y, a colación, espera una de las conclusiones más memorables que pueda recordar en esto del cine con los últimos veinte minutos de los "Dublineses" de marras... Antes de ello tenemos una hora de conversaciones, solo aparentemente en no pocos casos, vanales (ya que cobran todo su sentido e intención al entender el verdadero significado del relato -la nostalgia que nace del recuerdo y, especialmente, la no presencia de esos muertos a los que Joyce dedica en primera instancia su historia-) , magníficamente interpretadas (siempre fue un director de actores brutal Huston, claro) y envueltas con una música y una puesta en escena (premiada y reconocida) que son pura deleitación. Incrustado en el pseudogénero circa por contexto y época pero abrazando el drama por montera y como pocas veces se ha logrado, "The dead" resulta en verdad un film menos pausado que alguien que nunca se acercó a él por impresiones previas pueda suponer. Esas conversaciones mentadas hacen las veces de motor, y el drama, por supuesto, yace mayormente en su significado de fondo y de su contención inmaculada en el grueso del film que nos viene estallar (finalmente)en las emociones postreras encarnadas por el inolvidable monólogo de una soberbia Anjelica Huston relatando su recuerdo de juventud. Abajo, faltaría, dejo el broche postrero con las conclusiones de Gabriel (magnífico también Donald McCann) que terminan con este film que, por si todo lo previo fuera poco, resulta un tremendo ejercicio de estilo en su estructura (qué enorme lo de parar a la hora para fraguar la conclusión a fuego lento, en dos actos tan ex profesamente diferenciados de duración y aspecto) y, a su vez, todo un ejemplo de síntesis narrativa del quedarse dead uno también (hora y veinte de reloj). Inmejorable desenlace para una de las carreras más ricas y variadas que se puedan recordar... Grandioso lo suyo Mr. Huston.

EN CONTRA. Nada. Ya expliqué que para mí es uno de los mejores films abiertamente dramáticos que existen... Solo, quizá (aunque nada que tenga que ver con el film en si tiene la culpa de ello), el que alguien se ponga a mirar esto sin saber donde se está metiendo y se lleve un chasco... Si se es consciente, por supuesto, solo queda disfrutar de ochenta de los mejores minutos de cine que, posiblemente, llegues a recordar. Se insiste una última vez por eso (aún a certeza más que riesgo de resultar pesado) y para que después no hayan disgustos inesperados: es un largometraje muy y completamente dramático a todos los niveles, al tanto con ello.

CONCLUSIÓN. Es un film sobresaliente, quedó ya claro imagino, de los de 9/10 en la chocarrada de más abajo pero, cuando pienso en términos de metacine con este hombre filmando con ochenta años en silla de ruedas, con mascarilla y un pulmón de acero (y por supuesto sabedor de que tenía los días más que contados), afrontando -parte de- esta obra del célebre escritor de "Ulyses" que versa sobre lo que lo hace... ¿Cómo no hacerle el pleno en el Guzztómetro?, leñe y caray incluso. Es pausada, triste, meláncolica y hasta depresiva según te pille, pero (como más arriba escribía) es un largometraje que sabe ser tan incontestablemente bello sin (dificilísimo) caer en el exceso de los sobreafectismos que hipnotiza. Siempre me gustó este film, vaya, como se nos presenta, lo que propone realmente... La quimera de la inmortalidad através de los recuerdos, lo azaroso de todo en realidad... La exaltación de la madura consciencia de las cosas en contrapunto al estúpido y tontainas carpe diem de la juventud. Un impagable epílogo, Joyce mediante y finalmente, de un Gran Maestro de la Historia del Cine sobre el vacio abismo que los muertos dispensan a los vivos.

GUZZTÓMETRO: 10/10

Pd. Monólogo final de film:

miércoles, 24 de abril de 2013

REBECA (1940)

Qué nadie se me despiste ahora porque esté en plena promoción primaveral con el flamante nuevo blog sobre la figura del sinpar (y en esta casa adorado) Sr. Costello... El espacio guzzero por definición, antonomasia y retruécano és el que aquí me/nos ocupa y que no se dude de ello. Además, vuelvo a estar en una de esas fases "hitchcockeras" importantes (coño, no hay más que ver la cabecera elegida desde hace ya unos días). Hoy, al tanto, toca "Rebeca" nada menos. La primera película de Don Alfredo tras cruzar el charco y la primera también a encaber en esa relación odio-odio con el megalómano productor Selznick (que, en definitiva, ha pasado a la historia tanto por "Lo que el viento..." y demás como por ser quien "se trajo" a Hitchcock para USA -últimos 30's-) y que llegará hasta "El proceso Paradine" de 1947 (uno de los rodajes más atropellados y particulares de all the times, por cierto... pero eso tocará otro día). Dándole bola a eso siempre me resultó interesante el contraste de situaciones que tuvo que vivir Hitch y su arte en ese momento... de ser "el dios del cine" en UK a ser un mero funcionario en el golden  joligú... tal cual. Es la época de los "grandes estudios" y el director como ente creativo-artista todavía tenía que surgir (de hecho y como es bien sabido, dichos estudios se "prestaban" los directores como el suelto pal café por entonces... solo importaban stars y productores). De ello, claro, se encargarán todos los genios europeos que, mayormente por motivos bélicos y/o lo de ello derivado -aunque también al olorcillo del $ en algunos casos, por supuesto-, emigraron a la "Meca". En cualquier caso "Rebeca" es la primera de las muchas genialidades con presupuesto yanqui que el Maestro firmará durante las tres décadas siguientes (más/menos) y a pesar de todo lo brevemente explicado (no me enrollo más pero esa eclosión del director-artista en hollywood durante los 40's merece un posteo específico), no se dude, el británico deja impronta de tono y estilo ya desde aquí (pues menudo es Don Alfredo, faltaría).  Y ya puestos, por cierto, que con lo que me gusta liarla no puedo desperdiciar la ocasión... "Rebeca" es un film que a mi, mismamente, se me suele olvidar al enumerar las predilectas de este señor (será por esa historia oscura del incordio constante -y a todos los niveles- de Selznick durante el rodaje o porque queda eclipsada por otras cimas ulteriores en la historia, o vaya usté a saber) pero, según lo veo y ya que no quiero autoengañarme, me parece definitivamente el mejor film de los años 40 de Sir Alfred Hitchcock. Hala... y eso que siempre le tuve cierto cariño a "La sombra de una duda" y mucho a "Encadenados", pero repasando hoy para la entrada... Sí, no creo que ninguna de ellas tenga finalmente esa aura de "única" que si se alcanza mediante la singular historia del necrodrama "Rebeca". Y sin más... a Manderley que nos vamos.

"SINOPSIS PRESTADA".  Al poco tiempo de perder a su esposa Rebeca, el aristócrata inglés Maxim De Winter conoce en Montecarlo a una joven humilde, dama de compañía de una señora americana. De Winter y la joven se casan y se van a vivir a la mansión inglesa de Manderley, residencia habitual de De Winter. Pronto la señora Winter se da cuenta de que no puede borrar en su marido el recuerdo de su difunta esposa.

A FAVOR. En ninguna película de no-ficción de la historia, en ninguna, conseguirá otro realizador hacer física una presencia de vida pretérita al nivel que consiguió Hitchcock al poner en imágenes el guión de este film sobre la obra original de Daphne du Marier. Maestría absoluta. La manera de presentar y recrear la propia Mansión Manderley como si de un personaje más se tratara (y con la impagable ayuda al contextualizar de la magnífica  música de Franz Waxman, además) es cosa más que seria. Magnífica elección de cast, por si fuera poco: preciosa y sufridísima Joan Fontaine, elegante como solo él podía Mr. Olivier, magnífico (como siempre) Mr. Sanders con su chantajista rol secundario y, claro, qué decir de la odiosa Judith Anderson (la ama de llaves más inolvidable e hija puta nunca habida en pantalla -soberbio trabajo, por supuesto-). Sumemos, también, la manera de usar la cámara por parte del genio británico al recorrer el lugar (cambios de planos maestros donde los halla... cortísimos para asfixiar a la pobre protagonista -de verdad que parece que le puedas contar los pelos de la nariz a Mrs. Danvers en alguna ocasión- , y bien largos para mostrarnos su absoluta desoledad) y, por si todo ello no fuera bastante, un marcado tono (¿proto-noir?) que no disimula su sentir expresionista (que, recordemos, Hitchcock aprendió de muy joven de un tal Murnau...). En resumen, "Rebeca" y su inexistente pero horrible fantasma sigue y seguirá hechizando a todos los amantes del (mejor) cine que se acerquen un mínimo a Manderley. Sublime y particular como ella sola y, ni qué decir por evidente que resulte, eterna masterpiece.

EN CONTRA. La "magistral" idea del castrista Selznick que consistía en terminar el film haciendo que el humo resultante del famoso incendio dibujase un R gigante en el cielo y que a punto estuvo de medrar... pedazo estupidez y barato efectismo on screen donde las y los halla, ni qué decir... Por suerte, el genial realizador le dijo que ni loco (que hasta ahí podía llegar) y se mantuvo firme en su elegante y postrero travelling entre llamas que terminaba mostrando otra pequeña R sobre una cojinera o colcha (ahora no me acuerdo) del dormitorio principal. Esto és: es un "en contra... Selznick", en este caso, conviene matizar.

CONCLUSIÓN. Qué canalla Don Alfredo y pobre Fontaine que la hizo creer que todo el mundo en el rodaje la detestaba para hacerle alcanzar todavía más y mejor el elevado grado de paranoia continua que su rol demandaba... ¿se dieron cuentatodos/as, por cierto, que para subrayar su insignificancia al ser comparada con la difunta del título en ningún momento sabemos su nombre real?. Gran historia, claro qué sí. Casi tanto como la propia Manderley, uno de los lugares con más carisma de la historia cinera por derecho propio... Y es que estamos ante un Hitchcock de los de pura pata negra y, por la lógica a destilar de ello, todo aquí funciona mejor que bien para poder afirmar aquello, finalmente, de que hasta lo de imprescindible se antoja como bastante obvio.

GUZZTÓMETRO: 10/10

viernes, 19 de abril de 2013

EELS : DOS DÉCADAS DE BEAUTIFUL BARBAS

A una semana vista (más una poca de propina) tenemos ya aquí al fin el concierto de Eels. Evento para el que el Archienemigo, generosamente y viva él, se  nos agenció sendas entradas hace ya un tiempo. Así, llegado es pues el momento de postear en la cochambra la entrada que le debía al señor Everett, claro qué sí.
Dicha entrada, aclaro de principio, se limita a la obra de estudio de E/Eels pero cabe matizar, al tanto, que para aquellos completistas que quieran su live oficial, hits o/y b sides (y más), con este sujeto lo tienen complicado para quedarse sin material... Y dije sujeto (sin pluralizar ex profesamente) porque, como ya comenté tiempo ha y es como bastante sabido ya a estas alturas, Eels es un nombre de banda completamente eufemístico dado que su producción és, al todo %, lo que Mr. E (Mark Oliver Everett, si no hay confianza) quiera que sea, a cada momento y desde el primer paso y hasta día presente de singladura (de hecho, con la única posible excepción del baterista Butch, se podría decir que Eels -como banda- son el  barbudo músico más quien coño quiera dios que estuviera por ahí en el tiempo y espacio concretos). Es por ello que, obvio, incluyo los primeros dos discos de los primeros noventa, firmados como sencillamente "E", antes de reinventarse como los famosos "anguilas" a partir de 1996.  En fin, allá vamos no sin antes mentar que teniendo en cuenta que los gustos propios suelen mirar mucho o bastante más hacia el pasado que no hacia presentes en materia rocanrolística, muy rara es la vez que puedo colectar la obra de un músico/banda al que sigo y admiro desde el primer disco (y vale, sí, antes estaban los dos discos iniciales mentados que descubrí a posteriori, pero no me sean cabrocentes que la banda es Eels desde "beautiful freak" y, en definitiva, nos entendemos)... Por ello: gracias Mr. E.




1 y 2. A MAN CALLED "E" (1992) y BROKEN TOY SHOP (1993). Tal era el evidente talento de este pájaro que a pesar de lo minimalista y fuera de onda acorde a los guitarrazos que entonces se estilaban (recordemos: primeros noventa, exaltación grunge y similares) ya de entrada lo "acogió" una major (hala)... Pero vamos por partes mejor, si. Los primeros dos discos de E dejaban bien claro el reverso folkiepopero que tan bien manejará siempre el ilustre barbas (con el tiempo su discurso se irá matizando y ampliando pero esos inicios -primer Eels inclusive- son evidentemente pop, de autor si se quiere pero también de manual). Sendos discos de presentación cuentan con una producción muy limpia (con ecos ochenteros en no pocas ocasiones -sobretodo en "a man..."-) y en pos del estribillo definitivo... Curiosamente, por el efecto novedad es de fácil suponer, se suele anteponer el primero a "broken..." pero, por contra y  particularmente, siempre me ha parecido éste segundo como bastante claramente superior al otro en la (innecesaria, ok) comparativa. Prometedor(es) inicio y ambos indispensables (sin duda) para aquellos que, aún hoy, siguen opinando que Eels nunca ha superado su primera reseña de larga duración... En cualquier caso arrancar una carrera con "Hello cruel world", dándole vuelta a la frase postrera más tópicamente recurrente en las notas suicidas, es toda una declaración de principios futuros... "E" ha entrado ya en el saloon con las cartucheras llenas de canciones, prepararse todos.
Deleitación guzzera total: del estreno los aires de soundtrack ochentera con la alegre en formas "I've been kicked around" y del segundo la preciosa e invencible melodia de "My old raincoat".
Posición guzzera en el "Anguilómetro".  A MAN CALLED "E": 11/12   //   BROKEN TOY SHOP: 9/12

3. BEAUTIFUL FREAK (1996). Ya firmando como Eels, con refulgente contrato con la todopoderosa Dreamworks bajo el sobaco y funcionando (de cara a la galería, recordemos) como trío, aparecía este "Beautiful freak" tres años después de "Broken toy shop". Sin duda "novocaine for the soul" (con su bastante conocido videoclip) fue una gran tarjeta de presentación, y otros singles como "Susan's house" o "your lucky day in hell" funcionaban también de narices... Joder, si hasta la breve pero apreciable "my beloved monster" aparecía en cierta peli para críos con cierto ogro verde guarreras en danza... Pero, ay, aún gustándome bastante y algo más (que lo/s descubrí con él, no olvidemos) no creo que, por ejemplo, los de Allmusic lleven razón al afirmar que es este su mejor LP... Tiene canciones cojonudas (no menté por ejemplo "rags to rags" o "flower" -muy superiores para mí a las otras mencionadas hasta ahora-) pero, y espero se me entienda (y no se olvide que SI, me parece un muy buen y recomendable disco pese a ello), le falta la cohesion, la redondez que si se halla en otros discos de Eels. Por hacerlo más sintético, se pierde un algo el todo ante tanta heterogeneidad (y por cojonuda que sea en sus partes, que lo és). Quizá, sencillamente, es que sus canciones son demasiado diferentes entre si (o a mi me lo parece) y punto. Magnífico estreno en cualquier caso, volvamos de nuevo sobre lo brillante de "las distintas partes", que no se me despiste nadie.
Deleitación guzzera total: escondida entre tanto single y baile de sombras y luces, emerge la deliciosa  "not ready yet" cuyo dolor controlado (sin caer en sobreafectismos) nos revela, por vez primera, la eterna admiración que Everett ha profesado siempre (públicamente además) al tito Young.
Posición guzzera en el "Anguilómetro": 8/12

4. ELECTRO-SHOCK BLUES (1998). Este es el único que ya traté anteriormente en el blog por lo que esto será repetirse un algo, claro. Pero es que estamos ante mi disco favorito del pollastre, para mi uno de los mejores de los 90 y una obra única como ella sola... Me trae loco este álbum, vaya. En él están todos los traumas del autor (con las muertes de padre y hermana en cabeza y todo lo demás) y ahí quedan los nombres de las canciones: "going to your funeral", "my descent into madness", "cancer for the cure", "hospital food", "dead of winter", etc... Un disco de hacer paces con pasados para encarar futuros donde Everett abraza definitivamente su lado folkie  (el ramillete con las cinco indispensables canciones finales de este disco han sido escuchadas hasta casi la inconsciencia por su humilde servidor tantas veces que no se acuerda ni el demonio). "Quimioterapia emocional" que lo llamaron en el Ruta en su momento... Seguramente. Pero si alguien quiere ver algo malo en ello quede claro que, desde luego, ya son ganas de tocar los huevos. Para los más impacientes decir que aquí está, en efecto, el super hit "Last stop : this town" pero añadir también que, definitivamente, el perderse, o mejor, el no perderse en este pedazo de trabajo es una enorme y desdichada putada. Imprescindible (o para mí lo es al menos).
Deleitación guzzera total: podría decir "todo" (o poco menos) y quedarme tan ancho pero como sería huir un poco del juego en el que yo mismo me metí: "the medication is wearing off"... La medicación está desapareciendo... Hiriente y precioso (y memorable) tema.
Posición guzzera en el "Anguilómetro": 1/12

5. DAISIES OF THE GALAXY (2000). Este es el favorito de Nikochan... Y es que no tiene mal gusto no, el antagonista de la ínsula marciana de marras. Pelín infravalorado, así de entrada y generalizando, me parece un pedazo de disco donde mucho ha aprendido ya nuestro querido barbotas... No queda ya nada de la (por momentos exageradamente) prístina producción y sobreproducción de los dos primeros discos de "E" y/o el primer "Eels" (que a su vez ya fue un gran paso hacia adelante en esta dirección)... Mark había descubierto que, curiosamente, la exaltación de chimes/ruiditos le jugaba en contra y lo que antes eran teclados ochenteros y grabaciones de techo alto con sobreinstrumentación clásica se tornan xilófonos y trompetas de juguete que, acompañando ese toque folkie que -salvo excepción- ya nunca abandonará del todo, hacen de "Daisies" un caramelo de disco a reivindicar sea dentro o fuera del "opus anguilo". Curioso que empiece con esa especie de marcha fúnebre que és la muy bonita "Grace Kelly blues" cuando, con sus excepciones, estamos ante el disco claramente más alegre de Eels hasta ese momento (y en general puede que también). En esa dirección brillan (por bonitas) esas "Jennie's diary" o "wooden nickles", y aunque hayan otras en esa linea no cabe engañarse: "tiger in my tank", "flyswatter", "Mr.E's beautiful blues", "I like birds", "the sound of fear"... Festival, claro qué sí Mark, sabe quien toque que te lo ganaste.
Deleitación guzzera total: no sé si puede hablarse de pseudogénero inventado pero, joder, esa especie de "toy jazz" saltarín ideado para "a daisy through concrete" me ha parecido siempre una de las grandes canciones obviadas de este magnífico músico.
Posición guzzera en el "Anguilómetro": 3/12

6. SOULJACKER (2001). Y las guitarras llegaron a Ciudad Anguila (ole)... Pero, ojo, que si "daisies" está pelín infravalorado con "Souljacker" llegamos, con claridad, a su disco más claramente ninguneado... Cagonla. Nunca había sonado tan "hard" nuestro prota como en "Souljacker pt.1" o "dog faced boy" (seguimos ampliando horizontes, diga ud que sí) pero es que además tenemos cosas también bien bonicas aquí  como "fresh feeling" o "friendly ghost". En cualquier caso, aunque "teenage witch" lance un guiño hacia al futuro licántropo del barbas, para lo que no hay precio (de verdad que no)  es para las cachondas "jungle telegraph" y "that's not really funny". "Souljacker" es, al fin, la versión corregida y aumentada de "beautiful" y, aquí sí, ya tenemos todo el muestrario para elegir... Muy buen disco quizá demasiado gratuitamente ensombrecido por lo que le precede y/o le sucede. Que no te falte en la cole.
Deleitación guzzera total:  La final "What is this note ?", por supuesto. Con su espasmódico e implacable marchamo y matándome del todo cuando nos abandona la electricidad pero al volver las voces se sigue usando la misma cadencia y tono. Imparable.
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  6/12

7. SHOTENANNY ! (2003). Resumiendo: háganse con él. De los discos-tipo o más/menos de Eels hasta la fecha ("beautiful", el anterior en la lista, "hombre lobo" y el último de este año), para mí es el mejor y el que más me gusta a la vez. El poderoso blues de libro y de entrada, la alegría de "rock hard times", "dirty girl" o "wrong about Bobby", y que bien saben doler "agony", "the good old days" o "restraining order blues", caray. ¿Y el precioso final con el falseto de "fashion awards" y "somebody loves you" (que igual son parihuelas mías pero me recuerda en determinado momento a la imprescindible "she's leaving home" bitelera pero a lo Eels)?... La madre que lo parió. El single estrella, a priori, es la muy vigorizante "saturday morning" y ahí queda también la elegancia adictiva de "love of the loveless" pero.. ¿qué decir de "lone wolf"?. Qué monstruo de canción !. Vuelvo a resumir: de cabeza y sin dudar a por tu copia de  "Shotenanny !".
Deleitación guzzera total:  Si "Numbered days", con su desolador tono por montera, fuese un microápice más hermosa de verdad que te explota el tocadiscos... Una de mis canciones favoritas, y de calle, del artista.
Posición guzzera en el "Anguilómetro": 2/12

8. BLINKING LIGHTS AND OTHER REVELATIONS (2005). Con este llegamos al disco-puzzle definitivo de Everett. Fuera ya de Dreamworks, el barbas se marca un disco con treinta y tres canciones donde cabe espacio para todos y cada uno de sus registros... y se queda tan ancho. Por supuesto no todas las canciones son del nivelazo de "trouble with dreams" (algo así como la hermana mayor de "flyswatter"), "railroad man", "old shit/new shit" o "losing streak", pero entre las que sí lo son y las numerosas pistas más reposadas (y bonitas) que nos recuperan mejor que en ninguna otra parte a esos momentos del excelso "Electro-shock", estamos de nuevo ante otro insaltable de Mr. E. Y de acuerdo que no cuenta "Blinking lights" con la síntesis en contenido de ese disco pero, por semejanzas, se puede acuñar sin demasiados problemas lo de que estamos ante "el otro" disco en el que perderse de Eels. Muy recomendable también, que no creo que hiciera falta la aclaración por otro lado, ni que sea por el ir viendo como van variando tus gustos hacia las distintas partes de su casi inabarcable propuesta.
Deleitación guzzera total:  la cachonda "hey man (now you're really living)", que es la alegría inmediata (joder, si hasta me recuerda a la canción de despedida de la serie televisiva "Pink panther"... People... aaaaaaaah !!).
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  4/12

9. HOMBRE LOBO: 12 SONGS OF DESIRE (2009). Tras cuatro años sin nuevo material de estudio original volvía Mark con la pilas cargadas y uno de sus mejores discos (cuya portada imitaba una caja de sus adorados Cohibas, además). Y es que seguramente, por su indiscutible vitalidad,  "hombre lobo" es el disco "todo singles" por definición de Eels y, por qué no, el que debiera recomendarse a cualquiera que pretenda entrar cuanto antes y desde ya al universo barbudo. Pero, al tanto, que aunque de primeras a uno le de por escuchar (que faltaría no fuera así) "prizefighter", "lillac breeze", "fresh blood", "beginner's luck", "what's a fella gotta do" o "tremendous dynamite" hasta la sordera, en la carrera de fondo su reverso más tranquilo con lindeces como "that look you give that guy", "ordinary man", "all the beautiful things" -momento "daisies" total- o "in my dreams", acaba por dejar el balance en empate técnico. De momento, en mi humilde parecer, el disco (discazo) que todavía debe (auto)superar ya que para encontrar los pocos que así lo hacen uno debe echar la vista algo atrás en el tiempo... Aunque, de acuerdo, el último sin llegar del todo se le acerca bastante, el cabrón...
Deleitación guzzera total:  aquí me quedo con "my timing is off", perfecto ejemplo de medio tiempo con la justa marcheta y que el tipo suele niquelar.
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  5/12

10. END TIMES (2010). El concepto que encierra "End times" es claro. Se trata sin duda del hemisferio contrario al que le precede... Si en "hombre lobo" prevalecen los temas movidos para dejar aparecer (en momentos clave) a los amables remansos de paz pop-folkera, aquí es "lo mismo pero al revés". Vuelven haber temas rápidos como "paradise blues", "gone man" o "unhinged", sí, pero en este caso son (claramente) poco menos que excepciones. Aunque, ay, el verdadero problema con "End times" es que, por primera vez, un disco de Eels te/me dejaba algo moscatel... El paso atrás desde el disco-cohibas es como bastante epatante y aunque, de verdad, apetecía un disco "tranquilo" (era lo que tocaba, por contrastes y eso), son pocas las canciones que alcanzan el nivel ansiado. Ahí tenemos, por eso, cosas del calibre de "nowadays", "little bird" o "in my younger days". No pesan demasiado, cierto, pero algo es algo y permite que hablemos de "pequeño paso atrás" y no de "rotunda decepción".
Deleitación guzzera total:  La buena onda acústica de "Mansions of Los Feliz" brilla con demasiada facilidad siendo, con diferencia, el mejor momento de este disco in my opinion.
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  10/12

11. TOMORROW MORNING (2010). Este es el peor disco de Eels/E con diferencia según lo veo/oigo. En verdad algunas canciones parecen descartes del par que le preceden...  Demasiados chimes, demasiada electrónica... Ni lo necesita ni le sienta bien. Por supuesto hay momentos a rescatar ("what i have to offer", "the man" o "i like the way this is going") que el disco es de quien es, pero lo que excusaba (y rescataba) "End times" aquí no cuela. No me quejo, cuidado, firmo donde sea que de todos los músicos y bandas que me gustan, y al hacer recuento, me encuentre que de cada docena de álbumes ocho me gustan (en distintos grados), tres me parecen interesantes aunque inferiores y solo uno, abierta y realmente, no me agrada. Parece un buen trato, qué cojones. Nada que chistarle pues Mr. E... pero las "soft-raves-electrónicas" con sus colegas se las guarde para casa otra vez, plis...
Deleitación guzzera total:  demasiado palabro "deleitación" (quizá) en este caso, pero el inesperado gospel "looking up" le mete, es innegable, un poco de pimienta al asunto.
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  12/12

12. WONDERFUL, GLORIOUS (2013). Esto ya es otra cosa, coñe... Si no gran, si al menos un muy buen (y esperado) regreso de Eels con esta anaranjada y gloriosa wonderful. La trampa estriba, por poner lo malo por delante, en que si comparamos este flamante nuevo disco de hace unos meses con el par que van antes, si así lo hacemos,  no es que "W.G." sea meramente bueno, no... Es que el "Sgt. Pepper's" y el "Sticky" juntos... Directamente. Es un disco que, eso si, se puede comparar con esos "discos-tipo", que antes escribía,  sin bajar la vista. Y no es poco precisamente... pero tampoco es lo más (que hay mucho flipado de la vida poniéndolo ya en el podio y, a ver... dejemos respirar las cosas un poco y tal). Sin duda es un disco que deja un sabor de boca cojonudo (otra gratificante descarga de anguila a atesorar) en cualquier caso, y un recuperar la senda perdida desde el disco licántropo esperemos que plena y total. Trallazos, más o menos acelerados, como "peach blossom", "stick together", "new alphabet", "open my present" o el tema de cabecera conviven (como antaño, como debe ser) con canciones más lentas y bonicas como "on the ropes" o "true original". Mención al margen para "the turnaround" y su estructura siempre-a-más partiendo del reposo absoluto (solo guitarril inclusive !) y/o el amable medio tiempo "you're my friend" (qué bien le quedan siempre estos virajes poperos al canalla). Para terminar, otro anguilazo tremendo e indispensable (de nuevo) ya no solo para completistas. Esto sí que sí, caballero (welcome again).
Deleitación guzzera total:  "Kinda fuzzy", a qué engañarse. El single del año posiblemente y una de las cosas más adictivas que echarse a los morros en tiempo... Como no la toque la semana que viene el Archi y el que suscribe lo esperamos a la salida cachiporra en ristre, al tanto señor E que se la juega...
Posición guzzera en el "Anguilómetro":  7/12

miércoles, 17 de abril de 2013

ENCADENADOS (1946)

INTRO. Siempre explico lo mismo, de una u otra manera, al tratar alguna de las referencias de Sir Alfredo... pero es que me parece indebatible, leñe: Hitchcock es, o -más acurado- según lo veo yo desde el año el anacardo, el consenso crítica-público más incuestionable de la Historia del Cine toda ella. Así, con un par o varios pares si es menester. Nadie, perdón, NADIE dentro del mundo del cine tiene mayor número de "masterpieces" que hayan trascendido más allá del medio para alcanzar un grado de popularidad universal y consensuada que le equipara (por causa-efecto directos) a los grandes artistas de cualquier ámbito o/y época. Qué sé yo si es el mejor realizador de la historia (que también hay algunas -aunque muy pocas en realidad- de sus muchas obras que nunca me acabaron), de los cinco, de los  veinte mejores o, que me extrañaría mucho que alguien así lo creyera pero de todo hay en la viña, resulta que no pertenece a esa élite de "los más mejores de siempre"... Que le pregunten a alguien que sepa de verdad de esto. Y no, no me refiero a los críticos varios (y sean de los que cobran por ello o no... que esta "era de la información" está relativizando mucho según que cosas y para bien en este caso), que le pregunten a Scorsese, Polanski, Herzog o a alguien así (que esos sí que realmente "saben de cine")... En cualquier caso, Torneur por ejemplo (y que intuyo sabía ""algo"" -con dobles comillas a posta- más de cine que el mejor de los críticos, sin más, de toda la galaxia), lo tenía bien claro... En fin, siempre es un placer tratar a uno de "mi cuarteto elegido" y, claro, ya le tocará otro día a Fritz, Billy o Akira pero hoy, como tantas veces ya ocurridas o por ocurrir, nos rendimos a Sir Alfred Hitchcock y, para la ocasión, a sus "Encadenados" (nada menos).


"SINOPSIS PRESTADA". Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el padre de Alicia Huberman, un espía nazi, es condenado por traición contra los Estados Unidos. Después del juicio, Alicia da una fiesta en la que aparece un apuesto desconocido llamado Devlin. Se trata de un agente de los servicios de Inteligencia que reclama su colaboración para atrapar a Alexander Sebastian, el cerebro de los nazis en Brasil. Al principio se muestra reacia, pero finalmente accede, sobre todo, porque se ha enamorado del atractivo agente americano. Una vez en Brasil, Alicia se gana la simpatía de Sebastian y se va a vivir a su casa. Pero su implicación en el asunto acaba poniendo en peligro su vida.

A FAVOR. La Bergman devora la pantalla sin compasión, Grant lo niquela con su interpretación de tan sufrida contención y Rains (el inolvidable jefe de la policía francesa de "Casablanca") está, si cabe, más bien incluso que los otros dos... Y ya tenemos el folletín en marcha. Un triángulo imposible de extrañas meretrices, obligados proxenetas y inexcusables colaboracionistas, conveniente y sofisticadamente "maquillados" (y contextualizados) para la ocasión, donde Hitchcock mete mano sirviéndose de una trama de espias de manual para dar alas a un film evidente y básicamente  romántico si se analiza un mínimo al terminar. Hitch, por supuesto, hace un nuevo tratado de ritmo argumental para los restos (que esa curva de tensión, siempre ascendente, nadie la consigue como él, faltaría) y, sabiamente como lince que era, lo deja apoyar todo plácidamente sobre sus fantásticos intérpretes a fin de evitar efectismos innecesarios y clavar poco más de hora y media de pura y dura calité. Y, ojo, aunque no sea este el film donde más le dio al maestro por buscar formas y simbolismos "particulares" con su presentación on screen, la escena final con la escalera y ese significante que deriva del significado en cuanto al desenlace del "pobre" Sebastian, es plásticamente perfecto no, lo siguiente (el "cojonudometro" se sale ahí tanto desde el libreto como desde lo visual sin pero a caber). Para no alargar porqué si: maravilloso y más que recomendable  pedazo "Clásico" con todas las letras y la mayúscula bien gorda (en síntesis y por supuesto).

EN CONTRA. Puede que por temas de anacronismos varios en el tono haya a quien este relato parezca algo cándido en cuanto a guionización entera o parcialmente ("puede", insisto)... pero yendo al meollo (a lo que realmente importa de su trama/historia y como suele ocurrir con las obras de los grandes maestros) el film es tan sólido y bien medido que ello, en mi opinión, solo responde a unas ganas que no acabo de entender muy bien por echar agual al vino de gratis...

CONCLUSIÓN. Uno de los grandes "juegos" para un sinfín de cinéfilos y/o cinéfagos es el tratar de determinar cual es, realmente, la mejor década cualitativamente hablando dentro de la singladura del genio que hoy nos ocupa... Imposible, a ciencia cierta (o así lo veo y ahí , precisamente, radica un nuevo ejemplo más de la grandeza de tan eterno cineasta). Los cincuenta o los sesenta son cojonudos, claro, y hasta hay quien reivindica sus semiignorados setenta o sus nada desdeñables británicos inicios treintañeros... ¿Los cuarenta?. Je, por ejemplo y a qué más, al film de hoy le preceden del tirón y a razón de largometraje por año: "La sombra de una duda", "Náufragos" y "Recuerda"... Ahí queda eso. "Encadenados" es, ya para terminar, un impecable film romántico... pero en clave Hitch, obvio. Quien por supuesto ya se había dado perfecta cuenta a esas alturas de que, poseedor como era de un "filtro" especial que hacía su cine absolutamente personal e intransferible, podía extrapolar géneros de una manera única y que iba a dar que hablar... Y en esos seguimos y seguiremos todos/as los amantes del Cine hasta el día el juicio, claro.

GUZZTÓMETRO: 9/10

APOCALYPTO (2006)

INTRO. Hay veces en la vida esta que toca tragarse los prejuicios en crudo, a dos carrillos y sin excusa a valer. Mel Gibson ya demostró que podía asumir un producción costosa como realizador con aquella archifamosa "Braveheart" que, eso sí y a mi humilde parecer, siempre me resultó aunque correcta (y entretenida) como bastante sobrevalorada, alternando grandes activos con cosas bastante menos plausibles que su incontable legión de fans parecen no querer ver (y con las que, por supuesto, ya la liaremos cuando toque el filme en cuestión en esta casa). Pero, de verdad que se lo prometo y para resumir, que no esperaba un largometraje tan tremendamente satisfactorio como éste "Apocalypto" por parte del (hoy caido en bastante desgracia por temas de prensa amarilla y tal) australiano... Cuya lógica ausencia en el cast de la película, además, genera que todo lo que me molesta en films como "Braveheart" (o "Bailando con lobos", por poner otro ejemplo de film popular -y con banda sonora también magnífica, ya puestos- con estrella del joligú moderno partiendo la pana a todos los niveles) que consiste, en gran medida, en el "toque" endiosado-onanista (con su épica quizá pelín demasiado forzada inclusive) cometido por el realizador-star que toque me desaparezca con el film de hoy. Gibson hace un trabajo visual sencillamente espectacular y punto. El mejor de largo, siempre en mi opinión, en su singladura como realizador y, de paso, pone puntos sobre íes a la "generación Matrix" ofreciendo un producto que se desmarca de los tópicos del cine de acción mainstream-palomitero actual al mezclar dicha acción (que también la hay y no poca, quede claro, aunque -importante- servida de forma mucho más orgánica que artificial) con una palpable sensación de aventura clásica que, por fin, vemos aquí recuperada. Quédese quien proceda con sus "matrixes", "orígenes", el último Batman de Nolan -con lo que me gustó el anterior, cagonlá- y "bournes", plis (y eso por no hablar de puros "dígitalbortos" como "300", "Troya", el último Conan y demás... por poner también costosos filmes sin explosiones mil que igualmente me gustaron cero del nuevo milenio-), y a mí que me pongan todos los "Apocalyptos" que quieran. Claro qué sí.

 "SINOPSIS PRESTADA". Historia ambientada en la época del imperio maya. Cuando la idílica existencia de los mayas es brutalmente interrumpida por el ataque de una fuerza invasora, un hombre emprende un arriesgado viaje a un mundo regido por el miedo y la opresión en el que le espera un incierto final. Debido a un giro del destino y espoleado por el amor a su esposa y a su familia, emprenderá el regreso a su hogar en un desesperado esfuerzo por preservar su forma de vida...

A FAVOR. Pues no pocas cosas. La banda sonora de Horner es más que buena y los actores no chirrían en momento alguno y cumplen sin problema que valga (que tampoco es un film que juegue la baza de los grandes solos de guitarra interpretativos, es de cajón). Sin embargo los grandes parabienes se van, según lo veo, con la solidez de un guión tan básico como falto de fisuras (y atención especial por ejemplo a ese final con la llegada "conquistadora" que da significado al título en cuanto al final de una manera de vivir que se remonta hacia atrás en el tiempo por siglos) y, especialmente, con la ya mentada pericia visual del film... Tremendos esos planteamientos de panorámica vertical (el incidente en la montaña cuando son transportados los esclavos o la -impagable, toda ella, esa larga secuencia con su ejemplar colección de travellings poliangulares- llegada a la ciudad maya), la inmaculada nitidez de las cuantiosas escenas selváticas y sin olvidar los planos icónicos (el momento en que se "deshacen" de los esclavos, las montañas de cuerpos o la llegada en la playa de los barcos). Por si fuera poco, faltaría, tenemos esos más de tres cuartos de hora de despedida con el tema de la persecución que nos regalan, directamente, los momentos de cine de acción más brillantes que, por lo menos yo, me he echado a los morros en el cine de los últimos ya demasiados años. Ver para creer, desde luego (da igual que te lo cuenten, de verdad). "Apocalypto" és, en definitiva, un fantástico (y sangriento) relato de aventuras, presentado de forma impecable (y muy preciosista por momentos) que, de paso, te tiene pegado al asiento durante sus más de dos horas.

EN CONTRA. Más allá de manías personales que se puedan tener hacia el realizador firmante (a mí particularmente, y aunque estén en las antípodas de mi manera de pensar, me la pela lo facha que puedan ser o parecer Gibson, Eastwood, o quien sea pues solo me importa -de hacerlo- su trabajo), solo se me ocurren dos posibilidades serias: el innegable exceso de hemoglobina y el asunto recurrente con la mujer del protagonista y su prole atrapados en la cueva/pozo del que caprichosamente (parece a veces) se van acordando... Veamos, lo primero es personal y llevadero a según donde ponga cada uno/a su listón (que yo, mismamente, tengo poco aguante para según que cosas on screen -no soporto ver una traqueotomía sin marearme por ejemplo, y no es coña- y esto no me parecio taaan brutal ni mucho menos); y de lo segundo cabe entender que es algo básico para el funcionamiento del guión... Es la mayor, gran, primera y última motivación del "chico de la peli" para luchar, escapar y regresar al lugar de donde se lo llevaron (no creo que merezca darle más vueltas el tema... simple pero efectivo, que se dice). En fin, nada "en contra" realmente punible en las cuentas guzzeras.

CONCLUSIÓN. Dejarse de pajas mentales y vean (y disfruten) este film. Tal cual. Una de las grandes sorpresas del cine mainstream de los últimos tiempos, altamente disfrutable y (por si fuera poco) de una belleza plástica del caerse de culo varias veces. ¿"Poesía gore", como leí en algún sitio?... Ni lo uno ni lo otro, por supuesto: magnífico film de aventuras que, en verdad, podría haber sido completamente mudo sin resentirse en absoluto, lo que dice mucho de la universalidad de su propuesta (y de la buena salud y vigencia plena que conviene esperarle de cara a los tiempos futuros). De hecho, qué coño, le pongo medio punto de bonus por encima de lo que tenía pensado (y que realmente considero que merece) por ser justo el tipo de cine comercial y actual que quiero ver y que DEMASIADO RARAMENTE consigo. Recomendable, claro.

GUZZTÓMETRO: 8'5/10

lunes, 15 de abril de 2013

REIVINDISCABLE ("Stephen Malkmus" / STEPHEN MALKMUS, 2001)

Me agarré un cabreo tal cuando se separaron los Pavement que ya no quise saber nada de la carrera en solitario del puñetero Malkmus (y eso que la colaboración -única aparición fuera de la banda madre que le conocía- que acometió en el primer disco de los Silver Jews de David Berman es cosa bien fina). Hala. Y "hala" que cagada mi brigada, por supuesto... Pero trataré de excusarme (chapuceramente pero es lo que hay) explicando lo muy "fans" que fui/soy de los Pavement de marras... Y es que para mi esta gente pertenece, por derecho propio, al top de bandas del rock indie yanqui de años ha y alto copete que tanto venero. Quizá no al nivel de Sonic Youth, Dino Jr, Pixies o los Replacements (que esas cuatro formaciones son intocables para mi) pero como Rem, Hüsker Dü o los Yo La Tengo pertenecen (sin duda a caber for me) a la cabeza del pelotón siguiente... Y también hay Superchunks, Sebadohs, Afghans, Guideds y demás (faltaría), pero es de recibo que los Pavement eran "algo más". O lo eran, mayormente, en el sentido de tener ese plus que solo otorga el sonido único, particular e intransferible que es propio a las grandes bandas. Es justo pues leer en varios sitios, ya pasado el cambio de milenio, como se respeta y venera (los 90 fueron suyos para un ingente de la "crítica especializada" del rock, qué cojones) a Pavement pero, según lo veo y aunque también tuvieron alto reconocimiento en vida, todo sabe a poco con ellos...


El sonido-tipo con el que definiría a Pavement, así a bote pronto, sería algo similar a como si Lou Reed fuese capaz de pasar un alegre día de playa en familia y, aprovechando la inhóspita ocasión, algún cabroncete le hubiera curtido la paella de tripis... Y es que como más escuchas a los de Malkmus más va quedando clara la influencia del maestro Lou hacia su música pero, ojo, siempre en un reverso más alucinógeno, mas psicodélico e incluso (por qué no) más chorras e irreverente. No olvidemos tampoco que, a pesar de la altivez que a veces se les otorga de gratis o no, esta gente no dejaban de ser unos neirds yanquis de manual (perfectos protagonistas para la secuela de turno de "Porky's" o "Los albóndigas"), amén de unos cretinos integrales y orgullosos de serlo (ahí quedan de muestra la mayoría de sus videos o el hecho de que a veces repartían verduras y hortalizas entre el público para que éste se las lanzara durante el concierto...). Pues bien, resulta que Stephen Malkmus era el frontman y líder del grupo de los brillantes chalados en cuestión. Suerte de rey de los frikies y clara cabeza visible a fin de proyectar la rabia que nació del gran vacio de la separación del insigne combo en los últimos noventa... Para más cojones, además, los Blur estaban acumulando en esa época grandes críticas por el disco del "yujú" y el siguiente (completamente prescindibles como prácticamente todo -siendo amable- lo que surge de lo más granado del brit 90's, al menos para mí y por supuesto) donde acometían un expolio total hacia las formas y maneras de Pavement (que por lo menos los jetas lo admitían, lo que les exonera en parte, pero no cabe engañarse: Blur -o los Blur de ese par de discos al menos- es a Pavement, lo que Weezer  a los Pixies o Green Day a los Clash... Esto és: una versión fácil, inmediata y acomodada en clave fast-food que puede engañar fugazmente al hambre en el mejor de los casos pero, obviously, sin llegar a alimentar realmente). ¿Cómo no estar cabreado pues con Malkmus?... Cargarse a los Pavement fue algo que llegaba más allá de la pura crueldad (como en su momento lo fue el arrevoire de Black o el ahí os quedáis de Westerberg, etc) y con el añadido, para muchos entre los que me cuento, de que a esta película -esta vez sí- llegamos con los créditos de inicio del cuento.

Y vertido todo eso toca ahora remontarnos a unas tres o cuatro semanas atrás en el tiempo... Estaba el que suscribe esuchando a los hacedores de "gold soundz" y demás cuando me giro y veo el par de cedés de J Mascis + The Fog (sendos tremendos, ya puestos) y pensé que de la misma forma que al gustarme tanto Dinosaur Jr y esto también, cosa que también ocurre con Pixies y Black o Mould y Sugar  (considerable etc), quizá había llegado el momento de dejarme de gaitas y levantarle el "veto" a la carrera en solitario de Stephen Malkmus dado que, y como apuntaba antes, era en definitiva el líder de una banda que es muy de mi agrado y era perfectamente posible que ocurriera lo mismo (que me gustase y no poco, vaya)... Bastantes días, e incontables ya escuchas, después para con el primer disco de Malkmus (de homónimo título) se corrobora por enésima ocasión que, efectivamente, el que suscribe es cretino hasta el infinito y más allá... Ya escuché alguno más de los otros cuatro discos que conforman la carrera en solitario del pollastre en cuestión transcurrida desde el 2001 y hasta  esta parte (firmando a partir del segundo disco con la coletilla "& TheJicks", su banda de acompañamiento) y, cómo no, todo se mueve por los mismos derroteros (viva la madre que lo parió al fricazo de marras) que no es otra cosa, en definitiva, que el continuar ahí donde lo dejaron "cream of gold", "carrot rope" o "Billie" del último Pavement  (flamante disco de la semana en el lateral del blog, por cierto). Así, y centrándonos ya en este primer "S.M.": algún virage más popero (de acuerdo), algo menos de esquizofrenia en las composiciones (generalizando), pero -en síntesis- básicamente lo que uno espera y desea encontrar. Bravo. Y yendo ya al contenido: disfrute, adicción total a la que me cuesta mucho verle fin... Buenas guitarras para la inicial "black book", la ascensión popera de cosas como "phantasies" o "troubbble" (cómo coño se deja de escuchar esto), o la mezcolanza de ambos conceptos ("Jo Jo's jacket", "the hook" o "discretion grove"), sin olvidar los momentos más "loureederos" (en clave marciana, recordemos) con "pink India", "vague space" o la postrera "Deado". Y muy bonita también "trojan curfew", vaya qué sí, pero el gallifante final guzzero se lo llevan la invencible melodía kinky de "Jenny and the ess-dog" y, muy especialmente, "church on white" con esa guitarra de nexo entre partes (puro Yo La Tengo) que me tiene orate total. En fin, discazo de la hostia. No sean mendrugos (como lo he sido yo), "Stephen Malkmus" es un disco espectacular, sin fisuras (sintetizado al milímetro y aún con toda su militante excentricidad a cuestas), por puro talento y por contar, estaríamos buenos, con ese ingenio en sus composiciones que conviene esperar del que fuera frontman de los inolvidables Pavement. Indispensable para los fans de estos últimos, aunque sea obvio, y cojonudo (finalmente) para esta entrada de días soleados que ya llegaron por los numerosos rayos de luz que integra.

jueves, 11 de abril de 2013

25 AÑOS DE SURFISTA ROSA: DIOX SALVE A LOS PIXIES

Se cumplían a finales del pasado marzo las bodas plateadas del básico e indispensable en esta casa "Surfer Rosa" de los Pixies. Todo un clásico para mi. Recuerdo cuando me compré en algún momento de 1992 o 93 el "Bossanova" y como un familiar de un amiguete me grabó, muy poco después, en una cinta basf este "Surfer" y el siguiente "Doolittle"... Sin el más mínimo atisbo de duda, ya puestos, la cinta grabada que más veces he escuchado en la vida y con holgada diferencia. Escuchar a los Pixies por primera vez ya fue un subidon que me hizo olvidarme ipso facto de nirvanas, guns y todo lo que dios quiera que lo estuviera petando en ese momento, pero es que, además, escuchar el famoso par de primeros discos de los de Boston (también por primera ocasión) fue una epifanía psicotrónica para la que no estaba preparado y de la que jamás me recuperaré y es por ello, justamente, que siempre contaré a los Pixies entre mis cinco o diez bandas favoritas de la historia sin duda a caber... Después, con los años, ya caí en la cuenta de mi predilección natural por la colisión punk/new wave de los últimos setenta primeros ochenta y con ello  ya me acabó cuadrando todo el tema, por supuesto... Nadie con una base guitarrera ha fusionado mejor sendos conceptos que los de Fatty en una sola y misma banda (tal cual, engáñense si quieren que es gratis pero al fin es lo que hay): riffs marcianos, gritos histéricos y, a su vez, una evidente querencia por la melodía que se juntaban en una cuajada que aún hoy, y tras la separación del combo hace veinte años todavía debe superarse en base a mis gustos... Pixies, ¿la última banda que realmente importa de la historia rocanrolera?. Pues aunque el debate solo exista en mi cabeza y haya -pocas- cosas posteriores que me agraden lo cierto, la verdad, es que siendo exigente y brutalmente sincero ninguna (siquiera buscando entre las que más me agradan) me llega una décima parte que los Duendes. "Surfer rosa" fue la constatación, la puesta de largo, de lo ya exhibido en el cojonudo EP de presentación de un año antes (el también indispensable y famoso "Come on pilgrim" que suele integrarse en la edición CD del disco de la bailaora) y la antesala perfecta al insuperable "Doolittle" (seguramente el mejor disco de rock indie -si en ese juego entramos- que nadie haya grabado nunca). Como hoy no apetece liarse mucho con los palabros, es una obra conocida y reconocida (y de puta madre),  y un sonido vale más que un millón de tecleos dejo durante lo que queda de semana (al menos) el disco entero en la cabecera (via "tutubo" y con los temas del EP mentado inclusive) del espacio. Después el mono ya se perderá en los cielos pero, de momento, nos quedamos con la máquina huesera, el cuerpo roto, buscando nuestra mente y, faltaría menos... Vamos !!

martes, 9 de abril de 2013

TIBURÓN (1975) + MAKING OF

INTRO. Vaya con el tito Esteban... Y qué decir de "Jaws" a estas alturas. Para hacer más llevadero el asunto, eso sí, pongo al final del posteo (en dos partes) documento de la web DocumaníaTv.com con el "Así se hizo". "Tiburón desde dentro" (2010) que se llama el tema y que testifica con tino y nutritivamente todo, un poco en la línea de "El corazón de las tinieblas" aunque sin llegar al nivel de "imprescindible" como documento que para mi si integra el famoso making of con el epopéyico rodaje del film de Coppola. Eso, por supuesto, me simplifica bastante el texto y me permite divagar (la gran especialidad de la casa) sobre otros aspectos, dado que ahí están casi todas las respuestas: ¿cómo llegó Spielberg a este film?, ¿cómo se le ocurrió la historia al Benchley?, ¿fue realmente un rodaje tan duro, en general, como recurrentemente se suele explicar? (-que sí, eso ya os lo espoiloreo yo que ya se lo imaginan todos/as por otro lado-), ¿cuanta presión se tuvo que aguantar, cómo se llevaban los actores principales y como llegan ellos también a "Jaws", por qué se eligió Martha's Vineyard como localización principal, como fue el trabajar en alta mar, y la interacción con el muñecote (muñecotes, más bien) de las nasos en cuestión...?... larguísimo etcétera con, de verdad, casi todas las respuestas y más (atención por ejemplo rápido a la escalofriante aventura del extra de metro cuarenta metido en la jaula) a excepción -eterna excepción-  de cual es el motivo de titular "Tiburón" en nuestras latitudes a un film que tiene la traducción directa de "Mandíbulas" (para mí todo un acierto, en verdad y visto en perspectiva, pero es de estas cosas que no se acaban de entender del todo).



"SINOPSIS PRESTADA". En las aguas de un pequeño pueblo costero del Este de Estados Unidos, un enorme tiburón ataca a varias personas. Por temor a las repercusiones que este incidente podría tener sobre el negocio turístico, el alcalde se niega a cerrar las playas y a difundir la noticia. Pero un nuevo ataque del tiburón, en la propia playa, termina con la vida de un bañista. El terror se apodera entonces de todos; así que un veterano cazador de tiburones, un científico y el jefe de la policía local se unen para capturar al escualo.

A FAVOR. La tremenda dirección y usos de cámara, el "megatuneado" guión -no se pierdan la "Pd", insisto- con esa trama rajada en dos (la aldea pescadora con las reacciones de los habitantes, los primeros bocaos escuálicos y la presentación de roles y, claro, el fantástico y melvillero relato de la segunda mitad), la elección y trabajo de los tres inolvidables protagonistas, la banda sonora icónica hasta el infarto de Williams... Y un porrón de cosas más por todos/as harto conocidas  hasta la saciedad, sin olvidar de destacarse esa tensión "hitchcockera" de peligro al acecho presto a aparecer cuando menos se le espera pero (vital) servida sin efectismos de más y en la proporción perfecta (el peligro que se intuye cala y acojona mejor que el que se ve, claro qué sí). En fin, lo antes apuntado, a qué más si se la conoce de memoria hasta el Tato. Clásico indebatible en definitiva por mucho que leas/escuches al crítico/enteraillo de turno cosas del tipo (y como ya mentaba en otra entrada reciente): "con esta película se impone finalmente el cine-espectáculo al cine-arte"... Solemne gilipollez a mi entender cuya justa reacción solo me supone el deseo de ver a la luminaria en cuestión dentro de la famosa jaula acuática, en el film que nos ocupa y con una enorme sombra avanzando en la dirección adecuada por supuesto, mientras se oye a un técnico desde la superfície diciendo algo similar a: "anda mirad, me han sobrado estos tornillos de la jaula, qué curioso...".

EN CONTRA. Pues solo se me ocurre el que alguien se haya despistado mucho y meta el "Jaws" único y original, en el saco de "la saga" y lo remate además con un "és la más buena" sin cortarse en lo más mínimo y logrando para la ocasión el título a la obviedad innecesaria del año... Hombre, no te jode. Este film és, fácilmente, uno de los mejores cincuenta de la historia o al menos, y seguro, uno de los cien, y lo otro (aún recuperando parte del casting y localizaciones) son, y por mucho que ocasionalmente puedan entretener a alguien, descarados sacacuartos al rebufo y sin compasión ni consideración que medie. "Tiburón"/"Mandíbulas" solo hay uno y al resto os encontré en la piscina municipal del barrio, vaya.

CONCLUSIÓN. Y aquí , con todo el cacho pescado vendido, viene esa divagación que adelantaba en la "intro", perse. Ya me marcaré un "about" explícito de Spielberg y de lo que de su (muy irregular pero, también, muy interesante puntualmente) obra opino cuando toque en el espacio pero, centrándonos hoy en su "Tiburón", conviene aplaudirle al famoso cineasta por encima de todo la enorme capacidad de reflejos en la toma de decisiones para con no pocos aspectos del tortuoso rodaje... Y, muy especialmente, ese empecinamiento casi vehemente (y que nunca dejó entrar a debate) por rodar directamente en alta mar, toda una putada logística y estructuralmente en la era analógica (que no en vano está el dato de que no se había hecho antes, o por lo menos a esa escala) pero que, claro está, otorgó una autenticidad brutal a la segunda mitad del film que aún hoy es el gran legado de Spielberg para con la HIstoria del Cine... El robot-tiburón fallaba, el clima era una mierda, se pasaban de plazos y presupuestos (putadas mil en síntesis)... Y Stevie, a sus veintisiete añitos, se acordó entonces de Hitch... empezó a ingeniar visualmente, a rodearse de ideas de todo tipo (buenas, malas y regulares), a hacer interactuar roles... todo lo que es el metraje con el bicho fuera de pantalla, vaya, y así alcanzó la/su gloria (para él y para cualquiera que tuviera que ver ni que fuera de lejos con la producción, ojo), convirtiendo un "film con monstruo" en un cañón que atraviesa  y trasciende (y trascenderá) géneros. El film más parecido a "Los pájaros" sin ser "Los pájaros" que existe y, en cualquier caso, tremenda    e insaltable "masterpiece", por supuesto.

GUZZTÓMETRO: 10/10

Pd. El making of (dénle a lo de "Close Ad...", que no se me lie nadie):


Tiburon desde dentro (Cap 1)

Tiburon desde dentro (cap 2)

Pd2: Posteo dedicado al amigo Mansion que me consta tiene debilidad por el filmazo en cuestión.

viernes, 5 de abril de 2013

THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES (BANDAZA DISUELTA BUSCA JUSTO RECONOCIMIENTO)


Mientras buena parte del planeta se rasga las vestiduras por escuchar lo nuevo de los Vampire Weekend, Artic Monkeys, Strokes, Arcade fire, Interpol, en lo que el demonio quiera que ande liado Jack White o su tia la calva -etc- (que por mi ya se pueden perder en el bosque todos juntos más allá de las canciones sueltas -y contadísimas para mí- que puedan tener unos y/o otros... que con semejante personal no me extraña que las "teclas negras" sean vistos como el tercer o cuarto advenimiento, claro), en esta humilde casa lloramos y lamentamos la de diox la disolución de los fenomenales TSOOL... Bandaza de etiqueta negra y level superior (y posiblemente la única que le pueda toser algo a Tweedy por el cetro de la mejor banda pop-rokera surgida de mediados de los 90 y en adelante, qué cojones), cuya disolución de a mediados del año pasado ha causado una dañina e hiriente indiferencia (por lo menos generalizando) y que me hace el tema especialmente punzante y cabrón. ¿Pataleta guzzera?. Puede, of course, pero no, no me bajo (ni bajaré) del burro. Esta gente era buena hasta el hartazgo, coño y joder juntos... les dan/daban, por ejemplo y al menos para el menda, varios litros de sopas con hondas a esos Flaming Lips, con los que hubo quien les comparaba (la calidez del reverso folkie de los extintos suecos me los hace mucho más estimables y cercanos en contraste a la épica frialdad de los otros -cuyos picos de calidad tampoco son ninguna tontería, ojo y lógicamente-).
 
Insisto que para encontrar comparativa directa que me convenza tengo que recurrir, directamente, a los enormes Wilco. Que, de acuerdo, son algo superiores al haber redondeado mejor sus discos ("Being there", "YHF", "sky blue sky" y alguno más son exageradamente buenos) pero, al tanto, hasta cierto punto. Y, es más, afirmo sin reservas que si Jeff se lleva el gato al agua finalmente es por las piezas más "rápidas" de su discurso... "canciones bonitas" contra "canciones bonitas" (y aún atendiendo a lo que pesan "she's a jar", "Jesus, etc", "Hummingbird" y demás, en su lado de la balanza), el Empate queda escrito con la mayúscula a propósito. Siguiendo tirando del mismo hilo, además, me es bastante revelador que ambas formaciones salgan de una banda anterior de nivelazo, importancia y relumbrón considerable. Y ahí sí, por cierto, que "el premio" se queda, en base a mis gustos, con los escandinavos... El americana de manual de Uncle Tupelo es siempre reivindicado por los amantes del estilo y la verdad es que suena de narices como inmejorable compañero de viaje de los ilustres Jayhawks pero, ay, aquí el tirón punk-rockero es importante y, desde luego, Union Carbide Productions -con sus cuatro discazos como cuatro soles, y sí el cuarto también- es una de las grandes bandas cruelmente olvidadas por/para el vox populi (lo de "la importancia de ser sueco que no anglosajón", por supuesto y me cago en la puta añado). Sea como fuere, y centrándonos en nuestros protas, el cambio del garage de UCP por la psicodelia (cada vez más retrosixtie a medida que van pasando los años) de The Sountrack of Our Lives, con Ebbot Lundberg como indiscutible líder absoluto, nos deja el legado de seis discos (cuatro brutales y dos "sencillamente" muy buenos) y sobretodo una retahíla de canciones que merecen perdurar en la memoria colectiva del pop-rock, amén de uno de los capítulos más brillantes del rock del último par de décadas. Por recomendadísimos dejo su segundo y tercer álbumes en cualquier caso y no se me despisten... Y, desde luego, dejo igualmente para otra ocasión el liarme con los discos de forma específica ya que TSOOL (como ocurre con su banda madre) serán carne de cañón, perenne y total, para esa jerigonza de los "reivindiscables" que acometo de un tiempo reciente para acá... Eso sí, escuchar seguidas estas "if nothing lasts forever" y "when we fall" -cuando termine la Costellada de fondo del blog, perse- de su último y postrero trabajo ("Throw it to the universe", 2012) hasta la extenuación -y/o hasta ver la luz-. Fiel reflejo de las maravillas que te esperan agazapadas y sumergidas entre la obra de estos tan brillantes e inmerecidamente ninguneados suecos.
 

martes, 2 de abril de 2013

CINEAÑADAS: 1975 y... ENTRADA 500 !!


Cagonla, 500 que podrían ser 1000 sino me hubiera dado, tiempo ha, por cargarme entradas y espacios con barbas y a lo loco... En fin, fue una lección arduamente aprendida: el blog no se borra nunca por mucho que a uno, llegado cierto punto, le llegue a aburrir lo indecible y lo abandone durante tiempo indefinido (como diría Capone: "más vale tener una pistola y no necesitarla que al revés"). En cualquier caso a modo celebración y en pleno ejercicio de egolatría total me marco la cineañada del año en que a su humilde servidor lo parieron. Hala.

Y antes de meternos en harinas, como ya anuncié que haría en la última "cineañada" y en adelante, queda el momento de los "figureos". Primero los films videados pero que  cayeron de la lista guzzera: "Saló o los 120 días de Sodoma" (Pier Paolo Pasolini), "Los aristócratas del crimen" (Sam Peckinpah), "Rollerball ¿Un futuro próximo?" (Norman Jewison), "La carrera de la muerte del año 2000" (Paul Bartel), "Con el agua hasta el cuello" (Stuart Rosenberg), "Nashville" (Robert Altman), "El espejo" (Andrei Tarkovsky) y "Vinieron de dentro de..." (David Cronenberg). Y después los no vistos pero que por autoría (u otros motivos) si creo que deben mencionarse: "La ley del más fuerte" (Rainer Werner Fassbinder), "En el curso del tiempo" (Wim Wenders), "Diario íntimo de Adela H." (François Truffaut), "Lo importante es amar" (Andrzej Zulawski), "Mandingo" (Richard Fleischer), "La flauta mágica" (Ingmar Bergman) y "Número dos" (Jean-Luc Godard). Y ahora ya sí y, como siempre, con las sinceras disculpas por las omisiones que sin duda se puedan dar, al tema... Dieciséis que quedaron:

16. Rojo oscuro (Dario Argento). Inmejorable puerta de entrada a toda la martingala del subgénero de cine de terror/suspense setentero italiano conocido como "Giallo" merced a una de las mejores referencias (para mi la mejor por lo menos de lo hasta hoy visto) de su cara más reconocible. Con este film, a medio camino del De Palma de la época y el thriller de Serie B militante (sin faltar sus charcos de sangre de por medio), Argento empezaba su etapa más aplaudida para propios y extraños. Y, de acuerdo, admito que es un film que recuerdo con cariño (quzá demasiado) de esa ya lejana etapa teenager de adicto compulsivo al cine de terror (aay, esos videoclús de los mid-80's qué peligro...) pero que, a día presente, resulta poco o nada probable me vuelva a atrapar... Pero, ojo, fue parte significante en algún momento de mi vida y no quiero que me ocurra como con la omisión de "Aterriza..." en la cineañada de 1980 (que se ma pasó y fue un film que me sabía de memoria pura y literalmente de crío), además, se insiste -con Rojo Oscuro- en su plus de baluarte más que destacable de todo un subgénero (independientemente de lo que se piense del susodicho).

15. The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman). Desmedidamente sobre o infravalorada según gustos, con su eterna curva de reconocimiento que oscila del "obra maestra bizarra" al "estupidez galopante inexcusable" tan ricamente y por bandera. Maniqueísmo en estado puro lo de este multicolorido musical psicotrónico en clave de comedia-terror, sí señor. Aquí, para resumir, lo suyo es dejarse arrastrar por la anarquía imperante, entregarse al juego de excesos propuesto y (vital) dejarse la capacidad analítica bien guardada bajo llave y para otra ocasión, de lo contrario... Póngamos que, muy a pesar de su incontable legión de fanáticos irredentos, no ha envejecido demasiado bien... Aunque, por supuesto, ese Curry traveloso, lo muy burro de los momentos puramente de musical, lo bien que se lo pasaron todos haciéndola (que logra transpirar sobre lo que sencillamente se ve on screen) y lo inabarcablemente forzado de sus virajes hacia el "terror" (dobles comillas si prefieren) le dan esa potestad de film de difícil comparar. Propuesta única, guste o no guste (que no creo que a Rocky y cia les importe mucho). No acercarse homófobos y demas tristes y/o amargados de la vida varios en cualquier caso.

14. Tommy (Ken Russell). Inolvidable musical a mayor gloria (si tal cosa es posible) de los básicos, rockeramente hablando, The Who. Algo inferior a "Quadrophenia" (al menos en mi humilde opinión) pero, no cabe engañarse, es la banda que es y son las canciones que son... Además en este film sale hasta el Tato (tanto actores como músicos y no me lio que no acabamos -aunque la palma para Keith, por supuesto-) y aunque el argumento es tan trillado como uno/a quiera (imposible contraste de la tragedia del muchacho ciego sordomudo, tras las circunstancias de ello inductoras, con algo tan vanal y chorras como el puto pinball -acentuado por el hecho de alcanzar el estatus de celebridad con ello-) al final el mito, por su propio peso, se impone sin excesivos problemas. También supongo que ayudó el lustro que va del disco al film a la hora de limar asperezas... En fin, a qué más: see me, feel me, etc... y qué de puta madre son los Who, caray.

13. El regreso de la pantera rosa (Blake Edwards). Recuperaba la dupla Edwards-Sellers  una década después de "A shot in the dark" (mi favorita de la saga) al megatorpe Clousseau para una nueva colección de tarascadas y jerigonzas varias. Y de acuerdo que puestos a sustituir al gran Niven el Sr. Plummer es cosa fina pero, a la postre, da igual... Kato, el Jefe Dreyfuss, los disfraces... la "mierda de siempre" (y que quien toque bendiga a sus hacedores por ello mismo). No son las mejores películas del mundo, quizá ni sean susceptibles de ser destacables (aún dentro de la filmografía del propio realizador -y exonerando las dos primeras, eso sí-) pero me caiga un burra preñada en pleno colodrillo y en lo mejor de la siesta si no me lo sigo pasando como un enano y por años que pasen con estos films  (excepto  con el último de la franquicia con Sellers acreditado y ya finado, claro, que linda prácticamente con la estafa el tema)... En resumen: Katoooooo !.

12. La noche se mueve (Arthur Penn). El director de "Bonnie & Clyde" o "La jauría humana" (entre otras) se descolgaba ese año con éste, el mejor de sus largometrajes en base a mis gustos. Que lo és, porque (ojo) estamos ante un revival -sin disimule que medie- del mejor noir cuarentero de alto copete (con toda la retahíla de tics a cuestas y bien por ello) a tener en seria consideración. A partir de ahí, y recordando que el "cine negro" es mi predilecto de tener que quedarme con un género si me obligan a punta pistola, solo queda dejarse llevar por un Gene Hackman espectacular (como siempre, independientemente de como sea el film que toque) embutido en este papel de detective perdedor (que perdedor es poco, a decir verdad) que no podía estar más alejado de los "polis duros-tipo" de la época ... Gran protagonista (bien rodeado de secundarios además), buena dirección y meritorio guión, en definitiva, y (al tanto) como bastante reivindicable película, por cierto y ya puestos, por lo injustamente caída en el olvido que ha quedado.

11. Los caballeros de la Mesa Cuadrada (Terry Jones, Terry Gilliam). La inclusión de esta es fácil de entender... Si eres pythoniano (como el que suscribe) no hay nada que comentar y si no lo eres tampoco te convencerán a estas alturas donde todo queda a tres "clicks", me imagino. Las leyendas artúricas en la absurda clave acostumbrada del inolvidable sexteto en cualquier caso. Casi nada. Conviene decir, eso sí (que hasta el mismo grupo lo admite sin problemas), que el conjunto final se resiente del hecho de tener dos directores (y a cual más chalado ni que decir) y no se alcanza aquí la cohesión de la ulterior Brian. Pero claro, me apresuro a precisar, quien se acerque a Monty Python demandando cohesión va a tragar paletadas de heces a dos carrillos, bien mirado... Anarquía pythoniana al fin, claro qué sí. Con las aves migratorias que transportan cocos, los caballeros que dicen "rodilla", el "Caballero Negro" desmembrado, el rescate de Lancelot Cleese y/o (entre tantas posibles) ese final que aunque por muchos criticado a mi me parecerá por siempre una genialidad absoluta.

10. Habitación para cuatro (Mario Monicelli). Partamos de la premisa que no es imposible pero si complicado encontrar a un intérprete con el carisma en pantalla del gran Ugo Tognazzi. A partir de ahí pa'lante. Monicelli (cuyo film más célebre y celebrado se encuentra en aquella "Rufufú" de 1958 con la Cardinale, Gassman y Mastroianni) realiza una magnífica y agridulce oda a la amistad mediante las gamberradas varias y la interacción constante de su cuarteto - +1, a posteriori- protagonista. En la retina se quedan las collejas burreras a los pasajeros del tren y demás, claro, pero lejos de detenerse ahí el argumento se empieza a dramatizar llegado cierto punto del metraje y es entonces donde vemos al fin ese plus que añade la pura amistad (repito sí, ya que es el concepto madre y padre del asunto) pero no el coleguismo o la camaradería. Para terminar, mentar que "Amici miei" tuvo una secuela ("Un quinteto a lo loco" re-titulada aquí por la luminaria de turno), rodada varios años después y con las mismas cabezas visibles del tema en danza, que gozó del mismo consenso crítica/público que su predecesora y que el menda, argh, todavía no ha visto nunca... Cagonla...

09. El reportero (Michelangelo Antonioni). Admito, yendo de cara, que de los cinco o seis films del reputado cineasta italiano que he visto solo hay tres que me han agradado plenamente ("The blow-up", "El eclipse" y especialmente la que ahora nos ocupa). Soy lo peor lo sé (que tampoco es nuevo), pero de verdad que me aburrí bastante con "El grito" y mucho con "La noche"... Es lo que tienen estos cineastas/autores tan personales que, maestros o no, congenias, congenias esporádicamente o no  congenias y punto con su narrativa/propuesta visual. Para el caso con Antonioni me quedo en el segundo grupo ya que, en efecto -y recordando el otro par mentado-, ésta "El reportero" (y aunque tenga el cartel de "su film más accesible", que me la trae bien floja) me parece fetén. Curioso y como bastante magnético film de suplantación de identidad en el que el protagonista (un sobrio y notable Nicholson), lejos del estilo Highsmith y su Ripley, va desbrozando las capas de la vida de aquel a quien imposta en real time y a la vez que el espectador apoyándose más en el lógico desconcierto que en la pura intriga (por mucho que sea lo que vendan en algunos sitios).

08. El viaje de los comediantes (Theodoros Angelopoulos). Que me va de narices a colación de la anterior... Angelopoulos no era un cineasta precisamente "fácil" tampoco (ritmo pausado, planos fijos de considerable duración, metrajes holgados...) pero, volviendo a lo de congeniar o no, sí tenía un estilo a la hora de plasmar imágenes on screen que ya és más de mi agrado por defecto (y aún sin reconocerme yo como acérrimo total e incondicional de su cine -lo poco visto me ha gustado y no poco, eso sí-). En cualquier caso, conviene aclarar al incauto, nos enfrentamos a cuatro horas de film que cubren bastantes años de historia griega del siglo pasado (con sus regimenes dictatoriales, impacto de la guerra, etc...) através de los testimoniales ojos de los integrantes de esa compañia teatral (con sus martingalas personales de por medio las veces) elegida por el cineasta a modo guía. Véanla en más de una sesión si es menester (a mí me gusta este film, lo he visto dos veces y me parece -en sus registros, especialmente- harto recomendable pero, en el mejor de los casos, la ví en dos tandas -que no me avergüenzo en absoluto de ello, ojo-), que este viaje vale muy mucho la pena a la postre. Impacientes abstenerse, eso sí.

07. Tarde de perros (Sidney Lumet). Seguramente, y no es decir poco, uno de los mejores films de un pedazo de crack como el gran señor Lumet. Enorme Pacino, bien secundado por el nervudo y antipático Cazale (y sin olvidarnos de Charles Durning como el voluntarioso negociador que trata de mitigar daños), para esta historia de atraco y tentetieso en la superfície y fervorosa crítica (el fuerte de Sidney) a los estadios mediáticos en la profundidad. Como siempre, en sus registros más inspirados, el realizador aprovecha para endilgarle una coz burrera al estamento socio-político que para el caso le apetezca pero, no vale lo de trampas y solitarios (y por bien que esté el guión además, con esa cadencia de menos a más bien palpable), en síntesis y honestamente dos palabras (y se insiste tanto como haga falta) : Al Pacino. Sencillamente. Y de acuerdo que estamos ante mi actor yanqui predilecto con diferencia de su generación  (esa que integran entre otros De Niro, Nicholson, Beatty, Hoffman, Walken o Keitel) pero de verdad que todo aquel que quiera o guste a veces de recrearse con una gran interpretación on screen por el mero derecho de darse el gustazo halla aquí un solaz eterno. Monstruo !.

06.La última noche de Boris Grushenko (Woody Allen) . El film que cierra la primeriza "etapa gamberra" de Mr. Allen es, por supuestísimo, el mejor en dichas ciernes (o de la mano con "Sleeper" como única duda razonable y al menos para mí). Entre diálogos descacharrantes y frases para la posteridad Woody se las arregla además para colar su particular homenaje a la literatura rusa (lo de la insistencia en la personificación de la Muerte es de un tolstoniano que tira de culo, mismamente) y de paso su imposible trama, ya en el último tercio de metraje, de intento de asesinato de Napoleón. Además, que mejor recurso (por ejemplo) que arreplegar con la obra del legendario Prokofiev para contextualizar y envolver musicalmente la Rusia rural de hace dos siglos. Eso sí, "Gruschenko" es ante todo una comedia alocada con todas las de la ley y orgullosa de militar en ello: -"Si un hombre me dice eso le parto la cara"... "Yo soy un hombre !"... "Sí, pero yo me refería a un hombre más bajito". Como esta varias y a qué más, vaya.

05. El hombre que pudo reinar (John Huston). El film del género "aventuras" recurrentemente favorito por un ingente incontable y, faltaría, no es para menos. Claro, contando con el talento de Caine, el carisma de Connery y basándose el tema en los textos del Sr. Kipling pues el director ya lo tenía todo como bastante de cara... Pero es que si el director además es John Huston pues ya el tema es el cagüense en todo y, no nos detengamos ahí, la transformación definitiva de un film que igualmente hubiera sido "recomendable" (es fácil de adivinar) hasta la obligatoriedad que implica una "masterpiece" del santo copón bendito como esta. Brutales los actores, preciosa la historia y hasta se marca el enésimo tanto el viejo granuja de Huston otorgando al magnífico Plummer el breve pero atinadísimo rol del propio Rudyard Kipling. Otro día ya les convenceré a todos de porque Huston es uno de los veinte mejores realizadores cinematográficos de la historia pero, por esta vez, lo dejo en que no haber visto y revisto este film es el morirse de asco por dentro un poco y más.

04. Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman). Siempre me ha parecido interesante el hecho de que un film, si se analiza siquiera un algo, con una propuesta tan alejada del cine comercial-tipo goce de tanta y merecida fama. Seguramente ayuda que Nicholson realice el papel de su vida (hay -y no son pocos- quien afirmará siempre que esa sempiterna cara de colgado de Jack es debido a lo mucho que se involucró en este McMurphy), claro, o que Douglas Jr. pusiera una pasta importante, o hasta que veamos a una retahíla de entonces jóvenes promesas que acabarían siendo harto populares... Eso sí, aquí nos quedaremos siempre con el duelo McMurphy-Ratched (soberbia Louise Fletcher) en primera instancia y para los restos. Tan triste como hermosa (según lecturas que bailan lo mismo con "el canto a la vida" que con "la oda a la mezquindad humana"), el "cuco" mantiene vigente su excelencia y sigue descojonándose del paso del tiempo sin problema alguno, amén de (por supuesto) regalar uno de los finales más emblemáticos y "hiela-sangres" nunca habidos. Bravo Mr. Forman, faltan manos para aplaudirle.

03. Barry Lyndon (Stanley Kubrick). Aunque como comentaba, no hace demasiado, la única película coloreada de Kubrick que entraría en mi top-5 particular del afamado realizador se encuentra en el laberinto helado de "The Shining", ésta sin duda me parece definitivamente "la más bonita de mirar". Posiblemente sea producto ello de, conocido dato, la fijación del iracundo barbotas en no añadir luces artificiales para dar mayor autenticidad a la textura de las imágenes (si es que sabía más que los ratones coloraos el pollastre). Además es de buen y fácil suponer que el carrusel de ambientes y contextos son los restos del naufragio para con esa "Napoleón" que siempre soñó y nunca pudo realizar (lástima y de las gordas). Por lo demás solo queda aplaudir la interpretación de O'Neal (magnífica elección) y deleitarse con el sinfín de parabienes que se implementan en toda la parte técnica del asunto. No es mi Kubrick favorito, en resumen, pero es -con perdón por la obviedad- muy grande y (en cualquier caso) de "visita obligada" que se dice.

02. Tiburón (Steven Spielberg). Una de las grandes manzanas de la discordia (ayer, hoy y siempre) para un tropel de puristas para con la historia del cine. Con este film es con el que, para muchos, se alza definitivamente el "cine-espectáculo" por encima del "cine-arte"... Bien, pajas mentales del personal al margen, y con todo lo sobrevalorado que me parece su realizador (tremendo en aventuras de acción, discreto en dramas varios-generalizando para resumir y en mi humilde opinión, con las excepciones que cada uno/a quiera mentar-), "Jaws" es un peliculón brutal de todas todas (que no despiste su archimegapopularidad, nadie se equivoque). Y punto. Intachable el trabajo de su tripleta protagonista, gran trabajo de guionización de Benchley desde su propia y "melvillera" novela (que también recomiendo por cierto)  y una realización impecable (especialmente en las secuencias de alta mar, ni qué decir). Ah, y la banda sonora inmortal de Williams, por supuestísimo. Y por supuestísimo también que quien quiera quedarse con el concepto de "peli con monstruo" está en su derecho (que también lo és, evidente) pero, según lo veo, aquí lo importante es la interacción de roles, tensiones y situaciones logradas... que sea el antagonista un escualo de siete metros o una lata de boquerones en escabeche bailando la conga no es tan importante como pudiera parecer. Espectacular y, atención ninguneantes del orbe, muy buena. Buenísima en verdad.

01. Dersu Uzala (Akira Kurosawa). Lo fácil de esta lista de hoy es que la consideración de posiciones ha empezado a partir de la segunda... La primera me parece tan evidente que liarme además a comentar todos los parabienes del que considero el film de exteriores más bello jamás filmado resulta (casi) hasta misión imposible. No acabaríamos. Recuerdo que en esta casa se cuentan los realizadores de la historia del cine de la siguiente manera: Lang, Wilder, Hitchcock, Kurosawa y "todo lo demás" (cuestión de gustos, mire usté). Y de tal póker de Maestros es el nipón, sin duda, el que más busca y consigue siempre retorcerte las entrañas en cuanto al factor humano de sus obras. Y con el peregrinaje guiado de Dersu, faltaría, ello alcanza cotas de devoción eterna para con un incontable número de amantes del cine de cualquier tipo y pelaje. Como curiosidad mentar que es el único film con producción no japonesa (es un film ruso, aunque a alguien pueda sorprender) en el medio siglo de impagable producción del irrepetible artista. "No disparen, soy persona !"... Madre mía. Y el carrusel de infinitos planos sin fin. Panorámicamente superior, indispensable oda a la amistad y, de paso, el ejemplo definitivo de la irrelevancia del ser humano en relación a la inmesidad de la naturaleza. Uno de los mejores largometrajes de la Historia del Cine y mi favorito del genio de la mano con "Rashomon". Y fin.