domingo, 29 de septiembre de 2013

LA BLACK ROSE DE LYNOTT: UNA (incontestable) LEYENDA DEL ROCK

Qué monstruo de músico, cantante y compositor, era Don Lynott (la madre que lo parió). De los grandes grandes de verdad... Pero mejor voy a partes, si. Mi historia con la Flaca irlandesa se remonta a mediados/finales del segundo lustro ochentero, mi etapa de púber metalero. Con el colega que nos hicimos jevis/hardrockeros teniamos siempre los mismos piques y uno de ellos (y de los más recurrentes) era, mediante aquellos saldos en cinta original de la época, su preferencia por Accept como "gran banda a reivindicar", por contra a la del que suscribe  con, obvio, los cojonudos Thin Lizzy de por medio... Ay, ignorante (pero irremediablemente feliz, por el efecto lienzo en blanco aún por pintar) juventú. Después ya, con el pasar de los años te das cuenta que esas bandas son más conocidas que los anuncios de avecrem pero, desde nuestra imberbe perspectiva, nos debería parecer que estábamos realizando un ejercicio de espeleología rockera digna de premio y doble bollycao en la merienda. Un cuarto de siglo pasó fugazmente por la comarca y hoy Lizzy, cómo no, me supone una de esas bandas favoritas (de las realmente elegidas en base a los gustos propios) en cuyas garras caigo de vez en cuando y que al hacerlo me supone unas dos o tres semanas de limitarme, casi en exclusiva, a ella... Con el bonus añadido que, como ocurre con (por ejs.) AC/DC, Ramones, Queen, The Clash o los Maiden (que aunque para algunos esta última banda no quede tan bien de admitir a mi me la trae bien floja -Up the irons !, coño-) a estos los sigo/conozco con denuedo desde antes de cumplir los quince añitos. Poca coña. Y, claro y siguiendo, como ocurre con esas otras bandas mentadas, tan famosas todas ellas, gran culpa de ello es la existencia de un periplo de "X" años de encadenar una serie de discos de estudio (y canciones) que no se los salta ni el Tato y con los que caerte de culo varias veces. Para el caso, como comentaba en la Ragged del amigo Gonzalo -con el que comparto marcada admiración por la banda de Lynott-  hace unas semanas (y dejo aquí enlace con la label de Thin Lizzy habida en su honorable espacio -que aunque no tenga "efecto guzzero" si tiene las palabras como bastante mejor "arrejuntás"-), esa imparable batería de álbumes que va de "Fighting" (75) a "Chinatown" (80). Habrá quien añada los cuatro primeros discos y/o los dos últimos (que esto va a gustos y, en definitiva, esta gente no facturó disco realmente malo), claro qué si. Pero, for me, esa media docena de estudios con el básico (so pena tortura medieval) directo "Live and dangerous" (78), resulta la burrada definitiva y una de las secuencias de álbumes definitiva habida en la historia rocanrolera, toda ella (y definitiva también).

Por supuesto, es de recibo, "Jailbreak" (1976) es la joya más brillante de la corona. No veo a que negar lo evidente, dado que estamos ante uno de los mejores discos de rock (hard o no) jamás registrados para una cantidad de personas que, directamente, no caben en el display de la calculadora más gorda del planeta. Pero, al tanto, repito lo de "secuencia de discos" y en dicha secuencia hay un álbum concreto que se le acerca y mucho. Hasta soplarle el cogote. Esto es (en definitiva): "Black rose: a rock legend" (79), para un ingente nada desdeñable (donde su humilde servidor se ubica de todas todas). Ya con el conflictivo (por lo visto) Robertson definitivamente fuera (y tocándole las narices a Lemmy en su fugaz paso por el "tarromotor"), y con el fiel Gorham y su colega de siempre, Brian Downey, en las baquetas, el mítico bajista-cantante mulato recluta a otro colega de toda la vida, Mr. Moore of course, para tratar de emular el castañazo de tres años atrás con "the boys...", "cowboy song" y cia. Aquí tenemos a un Phil con hambre de nuevo, habiendo ganado la enésima batalla de la guerra que final/fatalmente acabaría perdiendo contra sus conocidas adicciones, espoleado por su reciente paternidad y (finalmente y también) el hecho de lograr, por fin, convencer a su viejo amigo para hacer algo juntos en serio (cuentan las leyendas que esa negativa de Moore a trabajar con Lynott de continuo -ya desde los últimos 60's, primeros 70's- se debe, a partes iguales, a las ganas de volar solo y a la poca puta gracia que le hacian las tendencias, póngamos "autodestructivas", de su colega -"sustancias" mediante-).  Que tampoco hagamos trampas, ojo no se despiste nadie. El line-up más total y memorable de Lizzy es con Robertson, eso quede a fuego. Y, en verdad, la rosa negra es el único disco en cuyos créditos aparece el malcarado hacha de Belfast. Pero, claro, al final todo es relativizable ya que siempre queda lo de que Lizzy es Lynott y viceversa y, en cualquier caso... Vaya pedazo de virguería/disco ! (y menos rollo, si).

Y es que "Black rose", su temario, supone un caso de esos de adicción extrema y evidente a poco uno/a se descuide. Arranca con las legendarias "twin guitars" (apuntadas en "vagabonds" y, especialmente, "night life" y cristalizadas del todo en "fighting" y en adelante) de la emblemática "Do anything you want to" y el no menos clásico cabalgar de Phil y Downey que en la década siguiente iban a "tomar prestado" hasta en la Patagonia y más allá...  Queda cristalino ya de entrada, y por cojonésima ocasión, que estamos ante la banda hard-rockera con mayor groove (ya desde su sonido tipo de base) que jamás haya asolado la Tierra. La voz negroide (y tan, pero tan, expresiva) de Phil da unos matices souleros a toda esa electricidad desbocada que nunca nadie ha atisbado, ni de lejos, a siquiera ser digno de compararse. Es lo que tiene la suma de Van con Jimi como principales influencias y una actitud perenne e innegociable de muy orgullosa bronca y chulería baretera. Tras el primer mazazo llega sin respiro que valga esa "toughest street in town", que es incluso (o para mi al menos) mejor que la anterior. Cuatro minutos de vitalista rock setentero en vena con unos pasajes guitarriles del cagüense en todo y una energía revienta bafles que huele a clásico por todas partes ... "This is the toughest...", ¿por qué no dura el doble esto?. Se sigue sin levantar el pie del gas con "s&m" y su venenoso ritmo funkie-guitarril indisimulable por mucho efecto de percusión que nos vayan plantando (y esas "barridas" de bajo, rebuznos guitarriles de quilates y demás... y menudo cabrito y qué compositor, por favor)... Nuevo castañazo que te crio y ya lo de "adictivo" como que hasta empieza a hacer corto (tres de tres y esto que sigue). Vamos con el sencillo "waiting for an alibi" y es que, realmente, casi se antoja necesario el presentar coartada para no tener este pedazo de álbum controlado (o poco menos, ok, pero uno se sabe fan y tal, ruego se entienda). Vuelven las guitarras dobladas (si) pero es que, miren uds, ahora le da al tipo por currarse un coreable estribillo newaver (glorioso reverso -muy- garagero de los Costello, Lowe, Parker y demás el aquí ubicado) y se queda tan ancho... Pero no nos acomodemos, no... Como guinda para la primera cara el granuja se reserva nada menos que (la muy "wonderiana") "Sarah". Preciosa es poco. Dedicada a su hija y cargada de sentido con este genio-borracho/yonqui, en un momento de claridad, en el que realmente está convencido de que su amor por su pequeña retoña le va a dar fuerzas para encauzarse y no tropezar jamás again... Al final no lo lograría, pero el sentimiento queda ahí engastado para siempre en una de esas melodías inolvidables (y emocionantes) como realmente bien pocas. Tras el efecto "piel de corral entero" de (su) "Sarah" toca darle la vuelta al galletón y, así, la B side se arranca con "Got to give it up" que nos devuelve a la canallesca eléctrica. Y es aquí donde mejor brilla el tan apreciado registro vocal del front-man en su versión ruda. Intimida el puñetero. Y mucha atención a los gloriosos corre-mástiles que habitan por ahí en medio, por los mismos clavos. Más vacilona, aunque igualmente bienvenida, resulta "get out of here" en la que (como ocurría en "s&m") se abusa de algún efecto sonoro puntual pero que, como ello no pasa de lo muy anecdótico y el resto es tan cojonudo todo, apenas merece el significarse. Su fuerte es la doble voz, el descomunal bajo y (one more time) ese entusiasmo que parece pudiera funcionar como fuente de energía alternativa para varias ciudades enteras y a la vez. La penúltima es "with love", medio tiempo que te gana (y mucho) en la erosión... De primeras puede parecer la única susceptible de ser "sacrificable" del lote hasta que reparas (y no es muy difícil) en lo cojonudo de su condición de blues-asouleado y su curioso planteamiento entre lo triste de lo uno y el calor de lo otro (la desesperanza de los triste buscando agónicamente el calor del alma, vaya... y cuidado, de verdad, que esto tiene truco y de los buenos si se le da merecida chance). Pero, ay, estos (este tipo) no podían irse tranquilos... Falta "Roisin dubh (black rose): a rock legend". Relectura de una pieza tradicional irlandesa con unos virajes instrumentales de quilates, que (amén de dar nombre al elepé) solía ser pieza recurrente en los bises concierteros de la banda en su pleno apogeo y que, en verdad, suele ser manjar recurrente entre los momentos predilectos de los fans más insobornables y militantes de la formación. Mezcla de pizpiretas guitarreras varias (con requiebros mil), orgullo patrio a cara descubierta y esa solemnidad concreta atribuible, en exclusiva,  a todo aquello que merezca el término "himno", es una inmejorable manera de despedir este pedazo de disco que, por si todo lo vertido anteriormente resultara poco, se viene envejeciendo de narices.

Y ya estaría la cosa. En resumen solo cabe insistir en que, es verdad, no alcanza "Black rose" un pleno tan indebatible y absoluto como "Jailbreak" (del que solo mirar el tracklist puede dar vértigo), pero desde luego (o a mi, como a tantos/as, no nos cabe duda por lo menos) también tiene su parcela de cielo asegurada. Picotear en la obra 75-80 de Thin Lizzy es una fuente de alegrías en sesión continua, persisto también en ello, y esta black rose es, en definitiva, uno de los momentos más álgidos de ese periodo que, nunca se olvide please, es mucho (muchísimo) más que "The boys are back in town" y cia.

jueves, 26 de septiembre de 2013

AUTOMATIC FOR (all) THE PEOPLE

No puedo evitar sentirme culpable con el amigo Mansion. Desde que se sumó al proyecto costellero del Imperial Trust se lo ha currado, y bastante, mientras que yo participo menos que Chewbacca en un certamen de soliloquia poética. Estaba pensando en ello mientras escuchaba parcialmente ese lote vinilero con el que el honorable señor Jojo (te mantengo el anonimato, para que veas)  me sorprendía tan gratamente ayer (todo está tremendo pero ese "III" y el de Young son la repolla al cubo, thanks a lot)... Ya le daré su espacio aquí a esto, que no poca ilusión me ha hecho. Pero, volvamos, no me sacaba del tarro la culpabilidad para con el de la Hill que antes mentaba. Y me acordé de parte de lo que hablamos tras el concierto del Godglasses de hace unas semanas entre cervezuelas y tal... En resumen, no se cómo (o si que lo sé pero no me dí ni cuenta), me he sorprendido a mí mismamente pinchando el glorioso "Automatic for the people" (tan del agrado de Mansion -y de cualquiera con medio dedo de frente en mi humilde opinión-) en el tocata... Ejercicio que, definitivamente, debiera hacer más a menudo.

Y es que a pesar del magnífico y reciente presente que antes describía no estaba yo ésta mañana muy fino, no... Llevo un resfriado de cuatro pares y, además, me ha aparecido un grano en el meñique de la mano izquierda que parece que me haya picado un kraken (cómo pica el cabrón !). Así, tras escuchar por tercera vez seguida la zeppeleniana (y mítica) "mandariiina, mandarina" y siguiendo del párrafo anterior, me ha dado antojo "remero" en general y del automatic en particular. Como la princess está en la guarde me puedo permitir eso de "jugar con los vinilos" sin riesgo a dramas analógicos con las portadas que vuelan o con las agujas que reciben golpes inesperados a traición (por no estar lo suficientemente en alto... culpa mia, al fin). Saludo al "out of time" (el otro que tengo en este formato de la banda): "qué injusto se es siempre contigo viejo compañero" (sí, hablo con lo vinilos, qué pasa... aunque a los cedés solo los saludo con la cabeza sin más... que se jodan, por digitales !) y me agarro al hombre de la luna, los bañistas nocturnos y demás...

Y festival. Siempre que pienso en mis discos favoritos de Rem es lo mismo: "Document" !... y el Automatic, claro. Porque ese disco es Evidente (con mayúsculaza). Un top-10 indebatible de su década (veinte+1 años de aquí unos pocos días tiene ya la criatura) y, según lo veo, uno de los poquísimos discos noventeros que pueden encabirse entre lo más granado de la historia del medio... Póngan este disco en la estanteria, sin miedo, entre el "highway" y el "rubber" (o fistros otros de similar octanaje)... "Halaaa, exageraooo"... Vale, ahora (tras demostrar lo puristas y auténticos que somos) lo escuchamos (por la vez que haga falta)... ¿Tan exagerado és?. Para mi el disco de "drive" pertenece a esa familia de incunables como el primer "Big star", "Marquee moon", "Shake some action"  o "Doolittle" -entre otros selectos- que se me cuelan por en medio de todo y se situan al mismo nivel que lo más brutal y granado que a quien toque le de por mentar... que, perse, todos tenemos a "los nuestros" en dicha categoría, faltaría. Sí, los Stones, o Young, o los Beatles, o Cash, o Zep, o Dylan (etc y lo habitual, vaya, a la hora de recordar a "los más grandes") son lo más pero con "ese disco concreto"  ese "alguien/alguienes concretos" lograron elevarse al mismo nivel. No me/te convencerán jamás de lo contrario (es tu rollo, tus gustos y tu vida en definitiva). Y a muerte con ello. "Automatic" es el disco de "try not to breathe" y "nightswimming", dos de las canciones más bonitas jamás registradas en base a mis querencias. El disco de joyas inolvidables como "man...", "eveybody hurts" o la inicial "drive". El disco donde estos cuatro pájaros hacen un enorme calvo a la "crítica especializada" (¿qué nos vendimos con "losing" y demás? ... Pues a seguir baliando con "the sidewinder..." y os jodéis). Pero es que, al tanto, también es el disco en el que si "pasamos" (que ya es pasar) de highlights, más claramente  nos encontramos con el disco de Rem mejor cuadrado y constante... No fueron singles  pero, ¿qué recriminar a "sweetness follows" o "find the river", la más vivaracha "ignoreland" y absolutamente todo lo demás?. Quien quiera más info sobre el disco en si que busque por las webs (o se lea la bio de turno -la de Cátedra en bolsillo está fetén-), no vamos a aburrir ahora y aquí al personal sobre su historia (con el abandono eléctrico ex profeso de Buck, por ej y demás) pero, personalizando, "Automatic" siempre ha tenido para el menda un aire a american route que te caes de culo... Este álbum huele a la "Straight story" de Lynch, a Capote y Kerouac, a granja al margen de carretera con boluta de heno rodando al fondo, a desierto fotografiado en blanco y negro, a coche quedándose sin fuel donde suenan la Creedence y/o los Allman. Mucho más que otro disco pop con incursiones folkies, en definitiva. Una POM mayúscula que diría el maestro Joserra por el que el tiempo correrá siempre a favor. Imprescindible siempre. For (all) the people.


viernes, 20 de septiembre de 2013

FIGURE 8: LA VEZ QUE ELLIOTT ESTABA (casi) CONTENTO

En un mes se cumplirá la década del (escabroso) fallecimiento de Elliott Smith. Es por ello que, o a mí no me cabe duda al menos, las reediciones (con sus martingalas inéditas y extras varios por doquier) de sus cinco discos de estudio editados en vida más ese póstumo del 2004, el también fantástico "From a basement on the hill", pueden brotar cual setas silvestres de los estantes de nuestras disquerías más cercanas  en las semanas próximas por llegar. Y, al tanto, esta es (será) de esas veces que tampoco me parece mal del todo,  pues ese oportunismo carroñero de algunos (cuando se dan circunstancias de esta índole) se junta con lo justo y conveniente pues, ni qué decir, Smith representa para muchos/as un vacio que nadie se ha acercado a cubrir, en esos registros, ni de coña y cualquier expansión hacia el reconocimiento de su arte y obra se antoja demasiado poco. Ya lo he apuntado en este espacio, o en alguna de sus formas remotas, para mis gustos (sin entrar en comparaciones "sentenciosas" ni pretender vender nada a nadie, pues) no hay Iron&Wines, Rufuses, Hawleys, Sexsmiths, ni tantísimos otros, que valgan (y con todas sus diferencias entre si a contar si alguien tiene las ganas y la paciencia)... El último (en aparecer, no en dejarnos, se entiende) songwritter anglosajón sublime hasta el dolor que ha existido, para un ingente importante además que no es solo manía personal esto ni mucho menos, es el señor Elliott Smith. Y claro que también está el drama del hacedor del irrepetible "Grace" o ese otro del bastante ninguneado pero igualmente genial Vic Chesnutt que practicó (también) la autólisis hace menos de un lustro ("Is the actor happy?" del 95... sobran las palabras)... Y algunos otros que habrá y ahora no estoy pensando en ellos, con perdón de la omisión por aquello de no faltar a los gustos concretos de nadie, pero Elliott siempre -o desde que empecé a escucharlo hace ya algo más de diez años- me ha resultado tan único, tan ubicable y personal que, más allá de las obtusas -para mi  mucho en esta ocasión- narices arrugadas por eso del "mitificado porque murió joven", hace que su llama extinta escueza con especial dolor y amargura.

Aunque ya me asomó en los últimos 90's con su nominación al Oscar desde la soundtrack de "El indomable Will Haunting" (película que detesto por cierto, aunque no venga al caso -sorry-), lo cierto es que me enganché definitivamente, y forever, gracias a otra peli: "The Royal Tenenbaums" y aquella descomunal/preciosa escena pergeñada por Wes Anderson (lo mejor que haya grabado nunca en mi humilde opinión con incalculable diferencia) con la trepanación de venas inclusive... ¿Qué es esto?... ¿música para suicidarse?. Curiosa manera de conocer a un músico/artista que tanta compañia y calor nos supone a tantos/as desde su particular proceder. A sumar después, con el tiempo, la conocida tragedia desde su biografía y sin olvidar, es de cajón, ese estilo que (en cualquier caso) por mucho que agrade no sería tampoco la alegría de la huerta, claro... "Demasiado triste" es algo recurrente al leer/escuchar opiniones sobre la música de Elliott. Todo es cuestión de pareceres, según lo veo, en definitiva y por supuesto. Así lo que para unos es irremediablemente "triste" (o depresivo, o lúgubre, o lo que de la santa gana que toque) para otros resulta una pomada anímica para la que no hay putos cuartos para pagarla en este puñetero mundo. Y claro que es triste, nos jodió, pero también es tan hermosa que duele. Subrayando ello, finalmente, con el hecho de que este músico es de esos, contados, que REALMENTE da sentido al término "atemporal" (pertenece a los 90's, ok, pero por su planteamiento musical podría hacerlo sin problemas a cualquier otra de las tres décadas anteriores o, por qué no, al nuevo milenio de la misma forma). Ah, y que lo sigan comparando con Drake o Wilson (etc) todo lo que quieran según donde, que lo de este hombre (como lo de ese ilustre par de dos) no necesita de estos lances y diretes para nada pero, mira, siempre me hacen gracia estos esfuerzos "clasificatorios" de algunos, no lo puedo evitar (mayormente por esa necesidad imperiosa de ciertos plumillas en el "esto es bueno, sí, pero porque me recuerda a esto otro", que ya a estas alturas y niveles -como el de hoy- me lo tomo a puro  cachondeo).  Pero, bueno, supongo que ya tocaría dar sentido al título de cabecera y tal, ya me doy cuenta ya...


"Figure 8" (2000) es el quinto (de 6) y último de sus discos que viera editado en vida. En él tenemos más de lo acostumbrado, faltaría, esas piezas de pop-folk minimalistas a más no poder ("de cámara" habrá quien apostille incluso) con guitarra acústica o -muy- leve acompañamiento (de haberlo), con a veces su voz doblada a más de una pista, y va que chuta. Ahí están "somebody that i used to know" (que tengo el oido herniado de escucharla compulsivamente en estos años que llevamos de milenio), "everybody reminds me of her" o (por ej también y entre otras)  "easy way out"... Y viva la madré que lo parió por ellas, como siempre. Me parece increible lo que conseguía este hombre a la hora de cantar... ¿Cómo lograba cantar de esa forma, sobre esas cosas, y sonar siempre honesto, orgánico, sin sobreafectismos ni puñetas a caber?. Pero es que, además y para la ocasión (very important), es el disco más vitalista de calle en toda su obra... Bastantes teclados, sorpresivos (en él) virajes eléctricos y violines y demás, que hasta entonces habían aparecido con gotero, deambulan por aquí a sus anchas sin que (más important incluso que lo de antes) se resienta el discurso, tono y personalidad de siempre. Nada que ver con los ruiditos del último par de I&W (cagondena, con lo bien que iba este pájaro en base a mis gustos hasta entonces)... Los pianos son pianos sin más, los violines violines (que salvando la obviedad quien lo quiera entender lo tiene fácil), etc, y la canción se mantiene siempre firme de manera natural, sin abusos, sobrecargas o/y excesos innecesarios. Así desfilan pizpiretamente (apunten esta palabra que posiblemente no la veran jamás escrita de nuevo) virguerías más animadas de lo habitual en Elliott como la inicial y emblemática "son of Sam", "LA", "stupidity tries", "wouldn't mama be proud?", "junk bond trader" o (de nuevo entre otras) "can't make a sound"... Rematando la faena con esa intrigante e instrumental (y fatalmente auspiciadora) "bye" que no parece otra sino el sonido de una caja de música debajo del agua... Como tantas veces, por cierto y ya al cierre, los de Allmusic a su puta bola poniéndole menos de cuatro estrellas (el único de sus discos con el que lo hacen) a la que siempre pensaré es la catedral definitiva de Elliott Smith... Ni caso, por favor. Todos sus discos, volvemos (una y mil y las veces sean menester), son absolutamente necesarios por lo peculiar y concreto de lo que se nos ofrece pero es que, además, "Figure 8" es el gancho total y, a su vez, la tristeza definitiva pues, escuchando atentamente las puertas que aquí tan hermosamente se entreabren, uno llega a la inequívoca conclusión de que el futuro de Elliott prometia minerales tan brillantes y valiosos que, particularmente opino, cuestan siquiera de imaginarse. 

Pd1.

(El mural de fondo de la cover del disco hoy destacado, ubicado en algún lugar de la periferia angelina y que, a su vez, sirve de lugar de encuentro y celebración oficioso para fans y seguidores del inolvidable músico... Recientemente restaurado por presión popular y por cierto, además... Y es que, más o menos famoso según pareceres o con quien se hable, el olvido de un artista tan particular no será nunca una opción)

Pd2.


domingo, 15 de septiembre de 2013

EL NOMBRE DE LA ROSA (1986)

INTRO. En los últimos ochenta primeros noventa, y zambullido como estaba uno por entonces en todo el asunto teenager, habían dos novelas que de no haberlas leído nunca tu única salida era arrendar el quinjet de los 4F e irte a esconder a la Isla de los Monstruos con un surtido de petazetas para dejarte morir de vergüenza... o poco menos. Una era "El perfume" de Suskind y otra, claro, "El nombre de la rosa" de Eco. No había vuelta a la hoja. Y aunque ya tenían ambas dos sus añitos (sobretodo la segunda), por temas de derroche editorial de algunos y megapromociones de otros (te las daban de regalo, prácticamente, al comprar los anteriormente mentados petazetas por ejemplo, si no las tenías ya antes del Círculo de Lectores o similar), no había casa que pisaras en cuyos estantes dejaran de asomar los lomos de sendos libracos. Y, antes de entrar en materias, también me apetece recordar un caso curioso que aconteció con aquella copia VHS grabada de la tele que corría por la casa y también en aquellos últimos 80's... Ya que en verdad no solo me sucedió a mí sino a la mayoría de los compis del cole. Tiene que ver con la famosa escena del folleteo, con la morena vagabunda y un no meramente bisoño sino pura y abiertamente empanado y pardillo Slater. El fenómeno consistía, sencillamente, en que dicha escena apenas se nos veía a ninguno, en todas nuestras respectivas copias, por puro y duro desgaste... Y ya podías darle al "tracking", pasar la cinta limpiadora, poner el video del revés o su tia la calva... Misterioso. Y curioso, no me dirán que no. En fin, cosas del "teenagerismo" me supongo.

"SINOPSIS PRESTADA". Siglo XIV. Fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery), monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo, el novicio Adso de Melk (Christian Slater), visitan una abadía benedictina, situada en el norte de Italia, para esclarecer la muerte del joven miniaturista Adelmo de Otranto. Durante su estancia, desaparecen misteriosamente otros monjes que después aparecen muertos.

A FAVOR. Aproximadamente un lustro después de la bastante popular "En busca del fuego" (que particularmente nunca me acabó de entusiasmar, la verdad) se metía Jean-Jacques Annaud de lleno en la producción de esta puesta en imágenes de la popular novela de Umberto Eco de 1980. Más que logrado el envoltorio, sin duda: la música de Horner, las magníficas localizaciones que la abadía aporta -dentro y fuera de la misma- y un casting donde amén de un muy acertado Connery como protagonista tenemos, por ejemplo, a todo un Murray Abraham en rol secundario -que todos los secundarios son de nota, ya puestos, sirva también como otro rápido ejemplo ese Ron Pearlman come-ratas y aún más feo que de costumbre-, etc.  Dosis de intriga por doquier (con denuncia no muy velada a los -eternos- conservadurismos del gremio) perfectamente conducidas através de los ojos del joven Adso y las pesquisas/deducciones de su maestro Guillermo en dos horas de metraje (superadas) que no se hacen largas en momento alguno. Merecida fama la de este film finalmente y, en cualquier caso, ya no lo alargo más que se la ha visto hasta el Tato (y más de una vez... y por algo será).

EN CONTRA. Puestos a ser tocacojones se hubiera agradecido una mayor definición en alguna escena exterior-nocturna concreta. Pero, honestly, lo único que realmente encuentro punible, y en plena posesión de toda subjetividad galopante, es que el final, la resolución del misterio (no la postrera y breve despedida de la abadía con las dudas del pagafantas de Slater de a quién seguir), me parece pelín precipitada... La película tiene un ritmo fetén, no muy rápido pero si constante y masticado a fuego relativamente lento generando una intriga (de nuevo esa palabra, si, pero creo que es lo que mejor y más rápidamente sintetiza este largometraje) de notable y más, y "de repente" se resuelve todo con esa secuencia con el incendio, el pérfido invidente, el corre-escaleras y demás en la que se pasa de 50 a 200 km/h sin previo aviso (vale que hay un incencio y tal pero, coñe...). Esa acelarada siempre me ha tocado un algo la pera, la verdad. Bueno, y también (por supuesto) el que nunca faltará el/la iluminado/a de turno que te regalará los audífonos con lo de "pues el libro es mejor"... Es inevitable.

CONCLUSIÓN. Las primeras cien páginas (que lo mismo son cincuenta pero a mí en su momento me parecieron mil) de la novela, con todas las reglas y costumbres de la abadía y el clero que la habita, son perfectamente relativizadas/obviadas por Annaud lo que, yo al menos, le agradezco horrores (bravo). Un  Annaud que, además, no perderá pistonada con su siguiente referencia (aquella maravilla de "El oso" que, particularmente, me agradó como mínimo igual que el film de hoy), aunque después, eso sí, ya lo perdamos en el tiempo (lástima) con cosas del tipo "Siete años en el Tíbet" y demás. En resumen, "El nombre de la rosa", un film de intriga notable y recomendable según lo veo (y de difícil comparar en cierta medida, al tanto), cuya caducidad no se adivina por lejos que quede el horizonte y aún a  pesar de las cuatro puñetillas que de buscarse se encuentran... Que hasta nos dió para base del mítico juego de "La abadía del crimen" para Amstrad (etc), qué narices. Un respeto.

GUZZTÓMETRO: 8/10

Pd. Viva el "tracking" !

sábado, 14 de septiembre de 2013

SED DE MAL (1958)

INTRO. Pues no sé yo si es realmente y como explica la wikipédia: "el último gran film del periodo clásico del cine negro estadounidense", pero vale (ok), queda muy bien... cuela, que se dice. Y eso que normalmente suelo huir y mucho de esas grandilocuencias tan devastadoramente generalizadas (por lo tremendamente gregario -y pomposo a veces incluso- del tema y tal). En cualquier caso, sea el último, antepenúltimo o quedando fuera ya de márgenes lo que hoy tenemos en los morros es, sin discusión que medie, una de las más grandes cimas noir independientemente de sentencias varias, épocas o lugares. Así de enorme es "Touch of evil". La segunda referencia más aplaudida/conocida comúnmente del maestro Welles y para mi la tercera en discordia, dándose de lechuzas hasta el fin de los tiempos con "El proceso" por el puesto, tras su básica, incontestable e irrepetible dupla de arranque... Ay, Mr. Mankiewicz, cuanto le debemos (a ud y a otros pocos, de acuerdo y no se nos quede todo el mérito tampoco) los/las amantes del cine por tomarse en serio al "chico de la radio"... En fin, magia/engaño, Shakespeare y género negro (amén de una cierta tendencia a la experimentación que irá desarrollando con los años) son los tres grandes amores en celuloide del insaltable Orson y hoy, faltaría, nos quedamos con lo último que, anda mira, es curiosamente mi género predilecto del medio, todo él, como tantas y tantas veces he recordado.

"SINOPSIS PRESTADA". Un agente de la policía de narcóticos (Heston) llega a la frontera mexicana con su esposa justo en el momento en que explota una bomba. Inmediatamente se hace cargo de la investigación contando con la colaboración de Quinlan (Welles), el jefe de la policía local, muy conocido en la zona por sus métodos expeditivos y poco ortodoxos. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro.

A FAVOR. Quinlan hace su detención/mascarada deteniendo al inocente y joven mejicano para después salir, y con él otros tres personajes, a una amplia sala para seguir departiendo... Orson se caga en todo porque hay algo, de momento no sabe el qué, que le desagrada horrores del plano fijo de las narices... Cae en la cuenta de lo apretado que parece todo y ordena, ipso facto, quitar cualquier tipo de mobiliario de la estancia... Sombras en la pared, profundidad de campo multiplicada y, con ello, el enésimo ejemplo que separa al Maestro artesano del artesano común. Y como esa muchas. Casi todo el film de hecho: el orquestral plano secuencia de apertura, la escena del "asalto" (las comillas no merecen explicación si se ha visto el film y si es que no no se tiene perdón de dios ni del diablo) a la pobre Sra. Vargas con esos cambios de plano con las distintas caras -y pobre Janet Leigh qué manía en putearla-, el propio final con la resolución y el "destino cumpllido" de Quinlan... Muchas cosas, destacando al fin el encontronazo ferroviario (metafórico por lo enorme) entre el propio Welles y la descomunal Dietrich en mi escena favorita que, en verdad confieso, suelo rebobinar para recrearme al recuperar este pedazo de señor film... Y qué música del gran Mancini por supuesto, otro que camina aguas, en esa escena y en todo el largometraje. Visualmente megapoderosa (y con todas las bondades a contar que del hacedor de Kane conviene esperar), con un casting inapelable (si será único Orson que hasta logra que Heston nos caiga bien a todos y parezca un actor dramático de los buenos), guionizada -sobre novela ajena- por el propio genio generando un magnetismo tan personal como brutal de principio a fin , rematando (y obviando -que ya es obviar- la ya mentada partitura del otro titán o la majestuosa fotografía en b/n firmada por Russel Metty, etc) con esa caracterización tan desagradablemente carismática y bien lograda por las mismas partes del Maestro. Obligatoria, se congenie o no con el género, a poco guste esto del cine y siempre a mi modesto entender. Joder, si hasta la traducción/licencia de turno y con el título queda de narices aquí.

EN CONTRA. Pues el baile de versiones existentes, hasta no hace tanto, por culpa de las luminarias (productores) de turno de la época que tuvieron los santísimos de mutilar el original para hacerlo más "popular" ("¿sabes qué?, le voy a pintar bigote al "Nacimiento de Venus" del Botticelli este y que se joda"...  vendría a ser un poco la cosa). Por suerte, Charlton (quien ya había exigido a Welles al frente del proyecto antes de empezar a rodar, al tanto -facha sí, gilipollas no, vaya y bravo en esto concreto amigo del rifle-) guardó el documento donde Welles plasmaba su "descontento" y anexaba lo que sobraba/faltaba para que, desde en algún momento de los noventa tardíos, podamos disfrutar todos/as de esta obra de arte tal y como fuera rodada y concebida por su ilustre realizador.

CONCLUSIÓN. Siendo muy (pero que muy) rácano uno de los cinco mejores films de Orson Welles y, a su vez, uno de los mejores del género negroide en un siglo (más/menos) de singladura de esto del cine...  Si alguien se lo quiere perder (cosa poco probable, que es un film famoso y consensuado como para gritar basta, no nos engañemos) allá él/ella con lo suyo pero, definitivamente y en efecto, tendría cojones la cosa... Y la escena Marlene/Orson, insisto por el amor de todo lo sagrado y lo que no.

GUZZTÓMETRO: 10/10

miércoles, 4 de septiembre de 2013

BELLEZA YANQUI CONTRA LA AMARGURA

Como siempre que llega este último día de vacaciones ando con un estado anímico bastante bajero, como de "me-cago-en-la-puta" constante. Y como tras tantos años mi sra me conoce casi tan bien como la madre que me parió ha tenido a bien llevarse a la nena y pasarse el día con los abuelos, dejándome a mi retorciéndome en esa amargura de cabecera de posteo y a mis anchas. Que no es que me guste pero si es lo que me pide el body.

Me despierto ya de entrada sobre las 13.30h, así con un par y sin vergüenza. El "enranciamiento" va creciendo y creciendo, ya así de entrada también y sin tregua... Me ducho, me pongo el "Jailbreak" a toda pastilla (sálvame Phil !) y, hala, a verlas venir. En algún momento entre unas y otras cosas noto que necesito algo más afectuoso en materia musical (las caricias tras la tormenta -y qué de puta madre es "emerald" la madre del tano, eternamente relativizada por la mastodóntica "canción del cowboy"-)... Mmm, ¿qué quiero escuchar?... y que tenga en mi modesta pero orgullosamente seleccionada colección a 33 rpm, claro... Ahá, ya lo tengo. Pero... ¿qué mierda es esta?. ¿De verdad no tengo ese disco en analógico?. Pero si estaba convencido que me hice con la reedición hace ya algún tiempo... Pues no, la intención -que lo fue- engaña a la memoria y me quedo a dos candles. O no. Esto no va a quedar así. En un acto heroico, solo al alcance de unos pocos, me caliento la pasta el tupper que sobró de hace un par de días, me la embuto en el gaznate y me dirijo al metro... Por suerte lo que pretendo conseguir es de esas cosas bien fáciles de encontrar (a poco que vendan vinilos, en la tienda que sea, la reedición del disco ansiado suele ser pieza recurrente), lo que me permite bajarme en cuatro paradas (con transbordo, ojo) y no meterme en el mogollón del centro lo que, recordemos mi estado anímico, hoy puntualmente podría acabar en tragedia... Calle Escorial nº33, Discos 100... De verdad que iba a entrar a lo borrachuzo en barra de bar, como quien se pide "otro doble y rapidito". Algo así como: "A ver, chaval, me pones el "American Beauty" para ayer y ni bolsa ni pollas que me lo llevo puesto"...Al final, la educación y clase que me caracteriza (o no) se alza con la victoria y me pongo a remendar con las filas vinileras... Lo encuentro en seguida ("hombre, a ver") y tras una media hora de "palantes y patrases" con la oferta del local me embuchaco también la reedición analógica  del primer Radio Birdman... Toma. A partir del día 20, viendo la economía doméstica, ya me daré de capones por mi mala cabeza pero, hoy -qué narices-, que me quiten lo danzao.

Llego a casa, 18.30h, y directo para el tocata.  Hummm, lo de -casi- siempre con estas reediciones, pesa cuarenta kilos (ok) pero: la cover, fundita blanca de papel y vas que te matas (y, claro, siempre esa sensación inmediata de "ya se lo podrían currar un algo donde toque, coñe"). En fin, como uno es fan rocanrolero, y el rock es la música de Satán por pura y lógica extensión yo soy amigo del demonio... Así que busco el surco para empezar por la segunda canción (pérdoname "caja de lluvia" que tu también eres leyenda -como todo el maldito e irrepetible disquito de marras- y ahora vuelvo contigo, y más de una vez) y ahí está, por supuestísimo: "Friend of the devil". El crepitar de la aguja... "tin ton, tin ton , tin ton tero..."... Qué canción, dios mio... Y como que ya estoy algo menos jodido y todo, miren ustedes.

martes, 3 de septiembre de 2013

LA LLAMADA DE CTHULU (2005)

INTRO. No me ha sorprendido nada, a la hora de ir a buscar datos concretos para esta entrada, el descubrir que este mediometraje (del 2005, que lo videe hace bastante poco y no se porqué pensaba que era más reciente) está producido por la misma Sociedad Histórica de H.P. Lovecraft... Se nota, y mucho, el mimo y esmero desde el primer segundo de los títulos iniciales. Estamos, resumiendo, ante una pequeña filigrana fraguada con todo el cariño que, eso si, obtiene irregulares, aunque sin duda curiosos/entretenidos en su conjunto final, resultados. Hay cosas que están muy bien y cosas que podrían mejorarse... Se recomienda se acerque el espectador, en cualquier caso y que me parece primordial, con cierto ademán de benevolencia dado el pseudoamateurismo de la producción.

"SINOPSIS PRESTADA". Tras la muerte en extrañas circunstancias de un profesor de la Universidad de Miskatonik, se inicia una investigación que relaciona el caso con el tenebroso culto a un Dios acuático, cuyos seguidores le llaman Cthulhu...

A FAVOR. Estamos sin duda ante un claro ejemplo de "bondad digital" (que no todo tiene que ser malo, lo digital se entiende, por muy románticos de lo analógico que seamos algunos). Este film sin los medios actuales hubiera sido inabarcable con una producción tan exigua. Así se logra una reproducción on screen que evoca a los films de terror en b/n de la era silente con pleno acierto a dos bandas. Pues también se trata de operar con (o que lo parezca, vaya) los medios existentes disponibles en la época en que se sucede la trama argumental de la historia (primeros veinte), yendo más allá del sentido y claro homenaje a esas películas clásicas de horror.  Capítulo aparte por la sensacional elección musical que acuna el carrusel de cartelones textuales y fundidos de cambio de escena... Caray, si es que hasta se han molestado en colarnos efectos de impurezas en celuloide (esto, particularmente, "me ha matao"). Sobre la historia en si qué decir... Suerte de aprendiz de "Nosferatu" o "gabinete" (que las ganas, claro, pero recuerdo -por favor- lo de la "benevolencia" que antes mentaba) servida en tres cuartos de hora y con monstruito final a mayor gloria del siempre enigmático genio de Providence. Menos de una hora, digo yo, podrán dedicar una vez en su vida los no interesados en la obra lovecraftiana... Los ya puestos en ciernes, en mayor o menor medida, por su parte disfrutarán, casi con toda seguridad, el tan sentido como dispensado de ínfulas homenaje aquí vertido. Ah, y al loro con el decorado de la ciudadela prohibida (tanto en pasajes oníricos como en el desenlace) y sus tan claramente buscados y encontrados aires expresionistas.

EN CONTRA. Los "actores", prácticamente en su totalidad (con licencia amable en el adverbio), son más malos que el propio Cthulhu y todo su séquito al completo bailando la conga de Jalisco. Y estaremos de acuerdo en que la interpretación en el cine mudo era, por necesidad y definición, mucho más acusada, teatral e histriónica, pero es que aquí el personal parece, directamente, salido del teletienda en muchos casos... Solo al protagonista, en un buen día eso si, y a algun secundario concreto salvaría yo de las fauces de "el que espera"...

CONCLUSIÓN. Atractivo, pese a lo de "en contra", canto a la obra y creación más universalmente conocida del legendario Lovecraft. Se insiste en que conviene perdonarle sus menores logros (ese ya mencionado aire amateur de "cosa hecha entre cuatro colegas" que se da a veces) en pos de un global bastante satisfactorio. Además su tan escueto metraje hace que el tema resulte no apto para el aburrimiento. Personalmente disfruté la conocida historieta, aplaudí el envoltorio (decorados y músicas tan convenientemente "vintageados") y, por qué no admitirlo, me descojoné cosa fina de alguna que otra "interpretación"... Tremendo para un programa doble, a la salud lovecraftiana, precediendo a aquel documental de hora y media que comentaba en el blog hace aproximadamente un añito de "El miedo a lo desconocido".

GUZZTÓMETRO: 7/10


Pd1. El mediometraje.
Pd2. El documental.
Pd3. hgjdof'hj jdskj^df kàdfe...

lunes, 2 de septiembre de 2013

REIVINDISCABLE: "KEEP IT LIKE A SECRET" (BUILT TO SPILL, 1999)

Este "reivindiscable" de hoy viene especialmente al caso ya que tenemos a la banda de Doug Martsch de gira por España durante la semana que hoy empieza (mañana día 3 en Madrid, días 5 y 6 en Valencia y Barcelona respectivamente, para rematar el 7 en Donostia -y dentro del marco Festival Kutxa Kultur 2013, donde, salvo cambio de cartel y/o tener yo la info obsoleta, podrán disfrutar de los Dino Jr al rato de acabar los BtS... suertudos-).

Para quien no los conozca un algo o no los tenga ubicados conviene decir de entrada que la propuesta musical de los "hechos a cachos"  es bastante puñetera a la hora de ser descrita... Hay una cierta tendencia en meterlos en el saco de la neo-psychodelia noventera que tuvo su muy breve momento de gloria (en cuanto a reconocimiento masivo)  de la mano del "Soft bulletin" de los Flaming Lips y las "Deserter's song" de Mercury Rev... Sus dos bandas bandera en definitiva que eso si, y en base a gustos propios, tienen sus mejores referencias algunos años antes (cuando les dio -a sendas formaciones- por abandonar la crudeza guitarrera y -siempre para mi, nadie se moleste- perderse en floripondios de producción "dream-popera" dejaron de interesarme... En cualquier caso: los ya bastante remotos  "In a priest..." y "Transmission..." de los Lips, y "Boces" y "See you..." de los Rev, me parecen cuatro discazos del caerte de culo, al tanto). Y a vueltas con los Built debo decir que nunca ví del todo satisfactorio ese encasillamiento... Como tampoco veo claro del todo, que ya un poco más si -ok-, el meterlos en la saca del lo fi de postín -y también 90's- (lo de esos, ya mucho más queridos y reconocidos aquí, Sebadoh, Pavement, Guided by Voices, breve etc) más allá de su disco de estreno (el notable "Ultimate alternative wavers" del 93). Finalmente queda la lectura que más me convence: esa por la que Built to Spill como ocurre con las bandas sugeridas en el penúltimo paréntesis, u otras tan igualmente variopintas y distintas entre si como los Superchunk o Afghan Whigs, recogen de alguna manera el legado de lo más grande que generó aquel rock independiente yanqui que recogía tres posteos atrás en este espacio... Aun sin llegar ya a esos nivelazos, obviously (y siempre con los Pavement destacados en cabeza de esta segunda y "menor" -aunque cojonuda- tanda, obviously too). De hecho, puestos a reforzar esa idea, se suele comparar al barbudo Martsch con el melenudo Mascis por su devoción compartida por los largos pasajes guitarriles...  (ni de coña, claro, Dino Jr mete mucha más bronca -es más high energy y menos pop- pero sirva para hacerse una idea del nivelazo de Doug para quien lo quiera aprovechar).

Sus veinte años más la propina de singladura se resumen en siete discos, cuatro de ellos muy de mi agrado (los cuatro primeros, los noventeros) y tres como muy poco interesantes (y con muy grandes momentos puntuales, enormes a decir verdad). Nos quedamos hoy, por supuesto, con este "Keep it like a secret" que conforma, junto a "There's nothing wrong with love" (94) y "Perfect from now on" (97), la que considero su tripleta tremebundo-definitiva. Y la elección es debida (de ahí lo de "por supuesto") a que estamos sin duda en la tarjeta de presentación más obvia del combo. Su disco más "amable y directo" (o más fácilmente digerible de primeras si se prefiere)


Empieza este "Keep it..." con la emblemática, a su manera, "The plan" que a pesar de que a mi siempre me dé por pensar en los Yo La Tengo, mayormente, agradará tanto a los seguidores de Pavement por su particular estructura, alejada ex profesament de lo más o menos convencional pero sin "ir de guays", como a los de Superchunk quienes, a pesar de la falta de celeridad en esta ocasión, apreciarán el innegable entusiasmo. Sigue "Center of the universe" que es algo así como el single en potencia más claro del álbum (que lo fue de hecho)... "Tocotó" de bateria, riff de funambulismo circense, melodía a lo happy birthday, aceleramos para el chorus y ya tiene Martsch su highlight de narices que deberia haber sido pero no fue (asco de world)... Imparable y adictiva como ella sola. Más melancólica pero también sugerente resulta "Carry the zero", el otro sencillo del disco, ni que sea por la instrumental y saltarina despedida... Aunque mejor me resulta a mi esa más vivaracha "sidewalk" que la sigue, con su alegría a cuestas y nueva melodia engañosamente (por aquello de lo jodido que es siempre hacer fácil lo que no lo és) sencilla. "Bad light" es otra cojonuda muestra del buen hacer de esta gente (o de Doug, pues a estas alturas supongo que ya todo el mundo tiene claro quien es el que parte el bacalao aquí) a la hora de estructurar una canción... La cosa parece divagar con lo del "never forever" y demás, con su bajo en primer término y sus ténues líneas guitarriles matizando, como sin querer pero se va rearmando muy sútilmente para acabar con la parte final donde se acelera repitiendo el título y acabando posteriormente como se empezó... Todo un arte lo de este grupo/hombre esta manera de proceder. Y ahora ya llegamos al momento babero del disco con esa intro (aunque la "outro" tampoco tiene desperdicio alguno) de quilates de "time trap" y la "bonitez" sin mácula de "else". Dos de mis canciones favoritas de Built to Spill que las pongo así juntas en parte porque me da la mismísima y en parte porque me parece el ejemplo definitivo de lo que este grupo puede lograr cuando pisa el acelerador en lo que a talento pertoca. Toda una demostración de dar un uso tan sabio como sugerente al intrumento más famoso del R'n'r en el primer caso, y sin estridencias a encaber, y lo de la segunda -lo de "else"- ya que baje quien toque y lo explique. Y para salir del ensimismamiento de ese par de dos, y ya encarando el final, nos llega "you were right" con su nuevo estribillo coreable y su nueva falsa sensación de reposo -tan agradecida- de subidas y bajadas sin previo aviso (que sus meritorios momentos guitarriles encontramos, one more time, por ahí en medio).  Algo menos directa de inicio pero algo superior es incluso "temporarily blind", donde se da mayor importancia a la parte instrumental y nos encotramos, de hecho, con mi tercera en discordia de las pistas favoritas del trabajo.. aunque con dudas... Pues se remata la faena con guiño al disco anterior, el cojonudísimo -si se la da el tiempo que merece- "Perfect from now on", que es justo lo contrario a este en cuanto a "accesibilidades rápidas" (¿"indie-prog"?), y los más de ocho minutos de una excelente "broken chairs" en la que cabe de todo. Tremenda y harto recomendable. Lo mismo que esta banda, que es mucho más de lo que parece a simple escucha siempre y cuando, me repito, se les de el merecido tiempo. Si no hay ganas ni paciencia, pos tan amigos (ni qué decir), pero eso sí: una lástima bien gorda, que lo sepan.

Pd: