domingo, 20 de abril de 2014

1/4 DE SIGLO DE "THE REAL THING"


Veinticinco años del "The Real Thing". La madre que me parió !. Primerísimos noventa, unos quince/dieciséis añitos y videando la tv una tarde-noche cualquiera, van en La 2 y ponen no se que martíngala de un concierto en Rio... No fue todo azar, claro, sabíamos que tocaban los gunners y más o menos ya se estaba al loro pero, argh... Cambio de canal y aparecen de repente cinco tipos a cual más estrambótico en una especie de liturgia con teclados y unas cuerdas muy ténues, apenas susurradas... De repente, sin aviso previo, aquello se convierte en puro pandemonio, el bajista empieza a estirar las cuerdas cual gomas de pollo de la charcutería de satán, el guitarrista al que no se le ve ni la cara del pelo que llega a tener -amén de las gafotas- le arrea a lo suyo  con una violencia del copón, el batería directamente se lia a hostias con todo lo que pilla con las baquetas y el imberbe cantante, que hasta entonces tenía por el enésimo guaperas sacado de la mamonada sleazy de turno, empieza a agitar el cuello como un jodido perturbado en fase terminal, como si se lo quisiera arrancar de la cabeza... La canción "The crab's song", la banda Faith No More. Inolvidable. 

Ni qué decir que fue ver aquello y, no se dude, al día siguiente ya tenía el vinilo de "The real thing" sonando en casa (y además, al poco, un conocido me grabó el anterior "Introduce yourself" en cinta). Pocas cosas se me ocurren que me hayan volado tanto la almendra, y no solo me refiero a mis años teenagers (ojo), como esta gente y ese disco. Rockeaban duro, y tenían teclados, y rapeaban, y el cabrón de Patton tenía más registros que la navaja suiza de McGyver... Después además sacarían "Angel dust" que es igual de cojonudo pero tan distinto como lo de huevos y castañas... Poderosísima formación esos clásicos FNM de Martin, Gould, Bottum, Patton y Bordin: su insaltable -y mejor- periplo 89-93, en definitiva. Un lustro de gloria con dos studio albums que, en cualquier caso, ya son pura Historia del Rock y pese o no a alguien. Sin el virtuosismo de los Living Colour de "Vivid" o "Time's up", la adictiva ligereza de los Chilli Peppers del "BSSM" o la chaladura ya del todo inenarrable de Claypool y sus Primus en "Sailing the seas of cheese", estamos sin duda a caber para mi ante lo mejor de largo (incalculable el asunto a decir verdad -y sintiéndolo un algo por los hacedores de "type" o "desperate people"-) que salió de aquella verbena que vino a denominarse "bandas crossover" o, directamente, "funk metal". Eran mucho más, estaban en otra liga. El reconocimiento es para unos, el pastizal para los otros y la simpatía para los de más allá... El vívido e incaducable recuerdo, que es lo que más me puntua, se quedará siempre con ellos. 

Pensando, después, en un altísimo porcentaje de los que se suelen considerar "grandes discos de los 90", o "grandes formaciones de los 90", en muchos (demasiados) lugares, y recordando a esta formación... Para echarse a llorar o morirse de risa en resumen, sí. Hoy, sea como fuere (que ya me estoy desviando... y es que se me da de narices), quería recordar principalmente este discazo, "lo real", registrado en las navidades del 88, primeros días del 89, aprovechando esas plateadas bodas ya cumplidas (al menos desde su facturación, que desconozco en que mes llegó a las tiendas y no pienso buscar el dato). Y así... "Tossed into my mind, stirring the calm..."... Recuerdo "From out of nowhere", con esos teclados, el riff de Martin, la voz de gamberro de Patton y ese ritmo incesante como algo similar a lo que debe sentir un niño pequeño la primera vez que le dejan probar chocolate... Flechazo total. Y ahí seguimos. La mezcla de solemnidad y potencia definitiva, o poco menos. Aunque para solemnidad el principio (y chorus) de "Epic", está claro... Y entonces el tío va y rapea... Y además te jodes porque mola la de dios. Canción bandera del combo (seguramente la que más junto a "We care a lot" -que pasa del invierno al verano de golpe cuando es Patton quien la entona en directo en vez del justísimo Mosley desde la studio versión original-) y con ese precioso final que, por otro lado, tantos problemas les trajo por lo del video con el pez agonizando en el exterior... "Falling to pieces" es, por su parte, la gema popera del lote. Eran tiempos felices, de gran recepción por parte de un público ansioso de cosas nuevas, de una mayor frescura, y -obvio- el desparpajo de esta formación que se atrevía con todo (estos sí, y de verdad) brilló con especial fulgor en este pedazo de canción, otro de los singles emblema. El tarareable estribillo, el bajo omnipresente de Gould, esos teclados de Bottum... Derrota imposible. Y entonces FNM va y decide convertirse en una banda de speed metal durante poco más de un par de minutos... "Surprise ! You're dead !". Tremenda, con su riff criminal y la locura que proyecta (¿de verdad es el mismo cantante de antes?... brutal al cubo lo de este hombre). "Zombie eaters" cierra la primera side en forma de otra virguería que empieza de forma reposada -casi bucólica- para ir creciendo hasta alcanzar la pegada habitual de la formación, a lo mentada "The crab's song" o la canción que seguirá de inmediato al girar cara... "keep me hot, keep me strong, keep me ever-everlong". Tremendo: del folk espacial a  Anthrax en un pis pas y sin salirse de pista. "The real thing", la canción, es un monumento. Tal cual. Ocho minutos donde aparecen y desaparecen, para darse el relevo de nuevo, todos los activos de la formación en sus mejores formas. Patton interpreta tres registros claramente diferenciables, el teclado de Bottum parece tocado desde el cielo, la batería de Bordin marca los tiempos con precisión (y violencia cuando se tercia) quirúrgica, Martin se desdobla en efectos reverberantes a lo Pink Floyd o se desmadra a su manera según proceda y del bajo de Gould, directamente, salen puras/putas chispas. Todo el dramatismo y la pegada de Faith no More encapsulada para siempre es lo que aquí hallaremos... Imparable.  "Underwater love" es el otro tema más claramente popero del disco aunque, entiéndase... "popero" a la manera de esta gente. Aquí las cuatro cuerdas de Gould dominan también el cotarro de pleno, pero es que todos están nuevamente de cojones (bajarle un algo los basses si procede para apreciar todos los matices que el puñetero barbudo de Martin se marca aquí... que no hay putos cuartos). Adictiva hasta la extenuación como aquella otra de la primera cara. Y así llegamos al fin a de "The morning after", mi favorita en última instancia del disco desde que recuerdo y sin poder precisar exactamente el porqué... Es como una "mini Real Thing" que me recuerda en parte a aquella "Land of sunshine" que abrirá su también imprescindible siguiente álbum, tiene igualmente su pasaje "rapeado" y la manera de alternar la voz de Patton  o esa manera de "recoger" el primer estribillo con la guitarra por parte de Martin... Muchas cosas en muy poco tiempo. Finalmente el virtuosismo instrumental de la espectacular "Woodpecker from mars" ya te tira todo lo tuyo al suelo sin remisión y pone el broche a un disco indispensable, o eso pensamos muchos miles (y más allá de militancias en géneros concretos o nostalgias de a granel), a cualquier nivel que proceda. La versión digital, que es bien sabido y de buen señalar, incluía también la cachonda balada con estribillo circense "Edge of the world" y aquella conocida versión de las "War pigs" de Sabbath... pero de esto ya me enteré después. Para servidor TRT son esas nueve canciones. No necesito más. Y es que, absolutamente vigente, "The real thing" me sigue resultando, ya para cerrar el chiringuito y a modo despedida, un castañazo necesario y único a todas luces habidas o por haber. Gracias y felicidades. 

* Por motivos ajenos a la dirección y tal esta entrada aparecida la tarde de ayer, 19 de abril, fue accidentalmente destruida en algún momento de la mañana de hoy. Se recupera (vía caché) ahora, y por suerte, el posteo íntegro y se copian/pegan donde procede los comentarios "perdidos" (y que se agradecen como siempre) de León y Bernardo de Andrés Herrero. Perdonen (especialmente los mentados) las molestias. 

10 comentarios:

  1. Discazo. Patton lo clava, Bottum es un genio, Martin un competente guitarrista y Gould un bajista descomunal. Me encanta Epic, cómo entra la guitarra en From Out of Nowhere y no me hago más pesado porque eso emplica dejarte un Feedback de pedante aburrido y no es plan. Tu entrada se justifica por sí sola. Un abrazo, grande,

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    1. Y atención al "elfo" Bordin que le pegaba con una saña que para dios el caldo... Bandaza inimitable y necesaria para mi y a pesar de que, como comento por ahí, se despidieran con el peor de los cuatro discos con Patton (y con demasiada diferencia). Otro abrazo a vos 21CSM.

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  2. León 19 de abril de 2014, 22:26
    Me has jodido pero bien recordando lo viejo que soy!!! Te lo perdono por que es uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos. Eso si, veo que no incluyes "king por a day... fool for a lifetime" y aunque quizás los otros dos son mejores, siempre será mi favorito, con esos cambios de registro que te dejan muerto del todo...

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    1. Hombre, que aunque siempre me quede yo con los FNM del "quinteto de la muerte" (para entendernos) es innegable que "KFAD" está muy bien. Recuerdo pillarlo en cinta y que no me decepcionó en absoluto (todo un qué viniendo de ese par). El claro tercer en discordia (y sobretodo, para mi, porque en "introduce" todavía no estaba Patton). Eso sí, el que me decepcionó y mucho (a pesar de que la crítica lo acogió bastante mejor que al "king") fue el último, nunca conecté con ese disco a pesar de las tres o cuatro piezas a rescatar. Saludos.

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  3. bernardo de andres herrero 19 de abril de 2014, 23:29
    pues a mi me pasaron desapercibidos hasta que llego el famoso EASY y desde entonces un grupo que versionea a los Commodores esta en los altares

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    1. Y también versionearon a los Bee Gees... y hasta a Madonna en directo ! No tenían límite, y quizá es eso precisamente (el querer abarcar desde Bach hasta la música futura de los droides) lo que les hizo perderse en si mismos, pero... caray cuando estaban bien... Memorables sin más (o al menos para un ingente a considerar).

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  4. pura potencia lo de esta gente...
    hermanos de estilo con los Peppers se podría decir no?
    salu2..

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    1. Pues en sus inicios sin duda... eso es indiscutible. Pero por integridad, entrega, credibilidad, autenticidad, por tener dos discos que los otros no harían ni aunque vivieran para siempre y, entre muchas otras cosas, por tener un directo que hace que los otros parezcan el padre Abraham y los pitufos... Para mi, y aún teniendo los otros cosas que me agradan hasta cierto punto, una y un trillón de veces FNM !... Sí, soy un "fans", lo siento (jeje)

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  5. Lo escuche hasta quemarlo y debo reconocerque me gusta TODO lo que hicieron. Nunca me baje del carro pese a su supuesta bajada de nivel con King for a Day o posteriores. Un grupazo a recuperar.

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    1. A mi de estos me gusta hasta la manera de afinar las panderetas desde "Introduce" en adelante excepto por lo ya señalado del último disco (del que rescataría solo la mitad). Cada tanto me montó "la semana FNM" y, no quepa duda, nunca me resulta ni resultará tiempo perdido. Abrazo guzzero Mr. Aybar.

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